Capítulo 19: Algunas carnes no se pueden morder, por más que lo quieras 

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N/T: Este Capítulo fue editado y corregido por Paris.

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Mei Chuanqi lo miró de inmediato con ojos agudos. 

Si se atrevía a hablar de su matrimonio, definitivamente le aplastaría los huesos de la mano. 

Justo entonces, el comunicador de Mei Zhendong sonó. 

Lo abrió y miró a Feng Jingteng, mostrando una expresión de disculpa. Se levantó y dijo:

—Voy atender una llamada. 

Mei Zhendong entró en el salón del estudio y en el momento en que cerró la puerta, Feng Jingteng rápidamente lo atrajo hacia sus brazos.

Mei Chuanqi ya esperaba que tuviera ese movimiento, de inmediato levantó su pie derecho y pisó el hombro de Feng Jingteng. 

Feng Jingteng bajó la mirada hacia el zapato en su hombro, esbozó una sonrisa y dijo:

—Chuanqi, realmente eres muy entusiasta conmigo.

Mei Chuanqi sonrió entrecerrando los ojos.

—Si no soy un poco más entusiasta con el coronel, no podré explicárselo al abuelo.

—¿Es así? Entonces tienes que ser más entusiasta. —La sonrisa de Feng Jingteng se profundizó mientras levantaba la otra mano para acariciar el muslo de la pierna que tenía sobre el hombro. Lo apretó ligeramente y añadió en broma—: No está mal, es muy flexible. 

Mei Chuanqi se sobresaltó, retiró la pierna y apartó de una patada la mano lasciva. Feng Jingteng aprovechó la oportunidad y lo presionó con la parte superior de su cuerpo. 

Mei Chuanqi levantó de inmediato su pierna izquierda y clavó su rodilla en el pecho del hombre, diciendo con desprecio:

—Coronel, algunas carnes no se pueden morder solo porque quieras.

Feng Jingteng levantó las cejas:

—Si no me dejas hacerlo, ¿cómo sabes que no puedo? 

Giró su cuerpo hacia un lado y esquivó la rodilla que le presionaba el pecho. Su pierna izquierda se aferró a la pierna derecha de Mei Chuanqi, y la parte superior de su cuerpo volvió a presionar hacia delante. 

Mei Chuanqi ya no fue cortés con él, movió su mano, y lanzó un ataque rápido y poderoso, sin intención de detenerse hasta que su oponente se retirara.

El ataque feroz hizo que Feng Jingteng dejara de sonreír, se enfrentó a cada movimiento, neutralizando el ataque. Cada vez que surgía una oportunidad, su torso se acercaba a Mei Chuanqi.

 Los dos comenzaron a luchar con movimientos poderosos, rápidos, despiadados y precisos. La batalla era feroz, pero ambos estaban igualados, ninguno obtuvo ventaja sobre el otro. 

Los dos estaban secretamente sorprendidos. No habían pensado que las habilidades del oponente fueran tan formidables. 

Poco a poco, los dos se entusiasmaron; cuanto más luchaban, más emocionados estaban. Al final, ambos cayeron bajo el sofá, utilizando sus manos y piernas para envolver las extremidades del otro. 

De pronto, los dos fueron incapaces de moverse. Sus cuerpos pegados uno a otro permitieron que sus pechos, que subían y bajaban violentamente, chocaran entre sí. 

Habían disfrutado mucho de este combate, y estaban muy satisfechos con la habilidad del otro. Hacía mucho tiempo que no encontraban un oponente que pudiera igualarlos. 

En ese momento, estaban casi sin aliento, y el aire caliente que exhalaban se dirigía a la cara de su oponente. Un picor indescriptible surgió inmediatamente en sus corazones. 

Los dos se miraron aturdidos. 

Feng Jingteng volvió en sí y sonrió:

—Eres bastante hábil, pero me pregunto si también eres bueno usando tu lengua.

Mei Chuanqi lo miró fijamente como si no estuviera dispuesto a admitir su derrota:

—¡Sin duda soy mejor que tú!

Feng Jingteng sonrió y dijo:

—Tendré que probarlo para descubrirlo —tras decir esto, bajó rápidamente la cabeza y chupó sus labios sonrojados. Aprovechando el momento en que el otro abría la boca para respirar, extendió su lengua y la introdujo, enredarse con la suave lengua. 

Mei Chuanqi estaba atónito, sabiendo que esta era la excusa de Feng Jingteng para coquetear con él, pero también se dejó llevar por su intención y respondió con rapidez a la lengua que recorría su boca.

Él seguía buscando puntos sensibles y los usaba deliberadamente para burlarse del otro.

Feng Jingteng detectó que Mei Chuanqi no lo rechazaba, y una sonrisa afloró en sus profundos ojos negros mientras profundizaba el beso. 

Los labios y la lengua de ambos se enredaban con la misma pasión que su pelea anterior, intercambiando besos con gran intensidad, haciendo que la respiración del otro se volviera cada vez más inestable, mientras, el ambiente se cargaba de una tensión cada vez más ambigua.

Momentos después, el estudio se llenó con el sonido de sus labios y lenguas entrelazados, junto con sus respiraciones jadeantes. Los dos cuerpos jóvenes también comenzaron a sentir un deseo incontrolable

En ese momento, se abrió la puerta del salón.

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¡FELICES LECTURAS!

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