Luchino (Prisión) #01

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Prisión

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Tercer Día 

Luchino: -Ve hacia arriba después al segundo piso, celda 8. 

Gian: -¿Segundo piso celda 8?

Luchino: -He oído que alguien de allí proporciona herramientas útiles. Probablemente te sean útiles. Le he avisado, así que cuando vayas más adelante te los va a entregar.

¿Herramientas útiles, eh?

Le agradezco por ahora, pero Luchino solo da un movimiento de su mano de manera interesada.

…………………………………………………………………………………………………………..

Luchino actúa como si estuviera en la cima del mundo sin importar en donde esté. Él tiene oídos sensibles muy diferibles a su actitud exagerada.

Gian: -Luchino, ¿Por qué te encarcelaron? 

Solo había escuchado una cosa acerca de ayudar a los inmigrantes ilegales.

Luchino: -¿Ah? Ah, solo estaba trabajando en mi territorio como siempre. Los policías suelen tener el don de atraparte por cualquier cosa en cualquier momento.

Gian: -Normalmente llegas a chantajear a los tipos superiores de los policías, ¿verdad?

Luchino: -Si, lo llegué a hacer. Antes de que me echaran aquí, me las arreglé para conseguir que varios terminaran despedidos.

Cuando estaba por decir “y aun así no pudiste cuidarte a ti mismo…” un “bang” suena, ya que la burbuja de mi chicle explotó. Luchino me mira con mala cara.

Luchino: -Probablemente fue una sugerencia de la oficina fiscal o el alcalde… o tal vez del gobernador del Estado. Esta es una decisión de tipos que no saben lo que pasaría si nosotros no estamos en Daivan. 

Por lo tanto, esto es lo que sucedía mientras yo me encontraba holgazaneando aquí, eh… ¿No es esta una situación bastante mala para el CR5?

Luchino: -Parece ser también que esas ratas sucias del GD tuvieron algo que ver en esto tras bambalinas.

De seguro no es algo que sea imposible. 

Me pregunto si estos tipos del GD ahora mismo se encuentran caminando en las calles como si nada pasara… Incluso yo puedo decir que esta situación no es ninguna broma.

Luchino: -Gian, puedes apresurarte con los preparativos. Estoy listo para irme en cualquier momento. 

Gian: -Cuando haya terminado, te contactaré de inmediato. 

Al sentir la presión de Luchino, dejo el comedor agitando una mano. 

Bien, ahora ¿con quién debería de hablar?

Es raro que me llegue una visita, pero cuando pregunté quién era, resulta que se trata de algún BIO (Investigador de Bureau), investigador. Espera un momento, no recuerdo haber conocido a alguien así. 

Sin tener idea de lo que está pasando, decido ir a verlo y seguirle la corriente. 

Como lo suponía, es la primera vez que lo veo.

Homero: -Encantado de conocerlo, joven Giancarlo. Yo soy Homero un investigador. 

Gian: -Haa. ¿Qué es lo que quiere un señor de la BIO de mí? 

Homero: -He venido a preguntarle acerca del prisionero que estaba en la celda contigua a la suya, antes de hacer su última fuga.

Gian: -HaHa. No me esperaba algo como eso.

Después de saber quién era, tomo asiento y miro la cara de Homero. 

Recuerdo el nombre de la persona que solía ser mi vecino, antes de que él me enseñara la foto. 

Homero: -Responde honestamente. Si cooperas, te compensaremos de alguna manera. ¿Qué clase de hombre era? 

Gian: -Era un tipo desagradable. Siempre presumía acerca de que había violado a seis niños. 

Homero: -¿Sabes en donde se encuentra ahora? 

Gian: -Después de que escapó, comenzaron a surgir más muertes, lo más seguro es que ahora le den la pena de muerte. He escuchado rumores de que había regresado cambiándose por otros condenados. ¿Todavía sigue vivo? 

Homero: -Se ha decidido el día de su ejecución.

Gian: -Hee, ¿Cuándo? 

Después de que pasara un tiempo, él respondió que cuatro días a partir de hoy, me he grabado bien esto así que no lo olvidaré.

Gian: -Y bien, ¿Qué tiene que ver eso conmigo? 

Homero: -Él confirmó que si no detenemos su sentencia, más niños inocentes morirán. Afirmó que ha enviado órdenes a uno de sus lacayos que se encuentra en esta cárcel. 

Gian: -Ha, eso debe ser una total mentira. No hay manera que él tenga lacayos. 

Homero: -Yo pienso lo mismo.

Gian: -Qué órdenes ni que nada. Todos los documentos que lleguen a entrar y salen se examinan. 

Es lo que digo, pero en realidad si se puede colar una carta en secreto. Por ejemplo, las cartas que nos llegaron con las órdenes del jefe, son una prueba de eso. 

Sin embargo, las inspecciones y los controles de seguridad son más fuertes en los corredores de la muerte de aquí. Solo se podría hacer por medio de algún sacerdote o ministro para que les llegue algo. 

Y eso a veces no llega a funcionar. No hay manera de que un investigador de BOI no sepa esto. 

Homero: -Eso puede ser verdad, pero no podemos dejar esto nada más así. Se debe de llevar una investigación por si acaso. 

Homero: -Según las investigaciones, cuando él todavía estaba preso, un artista del escape había sido su vecino. Y que, durante ese periodo de tiempo, ese vecino había logrado escapar. 

Al fin comprendo lo que quiere decir.

Gian: -No hay manera de que yo lo haya ayudado a escapar. Nunca he recibido alguna carta o algo por el estilo de él. 

Gian: -Además, tú debes de saberlo bien ¿no? Que el bastado que llegue a matar o violar a los niños, está prohibido en la sociedad siendo tratados como escoria. 

Gian: -Cada uno de los que estamos aquí piensa igual que los de afuera. Tenemos nuestras formas de hacer las cosas.

Gian: -Las personas de aquí que tengan contactos en el exterior, de ninguna manera le ayudarían. 

Homero muestra una expresión como de alivio.

Homero: -Ya veo. Ya hemos visitado a todas las personas que lo han visto. Si no hay nadie preso aquí que coopere con él, entonces lo que dijo era falso. 

Gian: -Solo deben de entregar rápido a la policía a los tipos que maten y violen a los niños. Personalmente me encantaría encargarme de esos tipos torturándolos a golpes mientras están sentados en una silla.

Homero: -Estoy de acuerdo con usted acerca de eso.

Homero se levanta de su asiento y sale de la habitación de visitantes sin ni siquiera despedirse.

Tal vez piensa que ya no sirvo para nada, ya que estuve de acuerdo con todo lo que él dijo. Que grosero.

Pero, al menos me enteré de información valiosa que es el día de la ejecución, aunque no lo esperaba. De hecho, esto es justo lo que necesitaba, ya me estaba preocupando sobre cómo obtener buena información.    

Hace un momento, ¿pude arreglármelas para poner una cara de desinteresado? 

Después de haber escuchado esto, pensé que podría arreglármelas para comenzar con los preparativos para el otro plan, pero con esto, este plan se ha vuelto más prometedor. Debo decirle esto a Bernardo en la cena. 

Ya es hora del pase de lista.

Cuando estaba por regresar a mi celda, me encontré a Giulio. 

Giulio: -Buenas noches, señor Gian.

El me da una pequeña reverencia. Después le hablé. 

Gian: -Ah, oye. Escuché que pronto te transferirán a otra cárcel. 

Debo de comprobar que sea cierto lo que escuche esta mañana.

Giulio: -Parece que es así, aunque no se bien los detalles. 

No puedo decir si este tipo es dócil o simplemente tranquilo. Sería bueno que se expresara más. Aunque sería problemático si llegara a hablar como  Iván. 

Gian: -¿Mm? 

Siempre veo que Giulio mantiene en movimiento sus dedos. Como si estuviera jugando con algo en sus manos. Pero no hay nada ahí. 

Gian: -¿Qué es lo que estás haciendo con tus manos? 

Giulio: -Ah, perdone. Es un hábito. Desde que tengo mi cuchillo.

Giulio me muestra sus movimientos con sus manos. Cuando lo hace así, ahora comprendo. Es el movimiento que suele hacer cuando desenvaina su cuchillo de mariposa, cerrándolo y abriéndolo a voluntad.

Siento un golpe.

Gian: -Whoo!! 

Como estaba atento a la conversación, un tipo que no conozco se topa contra mí. 

Oh, él me mira como si tuviera dagas. Que idiota.

Ah, él es uno de los miembros de Grave Digger.

No debería haber problemas ya que hay un alto al fuego entre el GD y CR5 dentro de la cárcel. Pero puede que la conmoción de afuera este comenzando a afectar. ¿Podría ser alguna señal de cambio? 

Giulio: -Si me disculpa, me retiraré. 

Con su mirada fija en mí, Giulio se da la vuelta y se retira. Sin darme cuenta él detuvo el movimiento de sus manos. 

Gian: -Hasta luego, Giulio.

Por alguna razón siento como si hubiera estado hablando con un lobo, o algo así. 

Si me llego a convertir en el jefe, voy a tener a un capitán como él trabajando para mí. Es todo tan increíble.  

Hace como un año que escapé por el lado. 

Creé una llave para así poder huir, y lograr llegar a un auto que ya había preparado de antemano. Todo esto lo había planeado sin que nadie se diera cuenta. 

Pero esta vez, la vigilancia la mantienen durante las 24 horas al día y ya no es posible poder conseguir un auto, todo esto se ha complicado. 

Y de nuevo estoy tratando escapar, pero ahora es más difícil. 

En el pasado me quedaron por usar dos planes más y hasta la fecha, esas rutas de esos dos planes siguen sin ser usadas. 

Uno de esos lugares está en la celda 16 del primer piso. Ahí está escondido el camino. 

Cuarto Día 

Como siempre, voy junto a Bernardo a desayunar al comedor, cerca de ahí nos encontramos a Luchino.

Gian: -Hey, Luchino. Buenos días. 

Luchino: -Oye tú, ya quita esa cara de adormilado, es horrible. 

Bernardo: -Haha, sin duda alguna es horrible. 

Gian: -No te rías, Bernardo.

Los ojos de Luchino son fríos. La cabeza de Luchino está ordenada para ser un prisionero, y también la de Bernardo. 

Gian: -No puedo hacer nada ya que es temprano. 

Luchino: -No serás popular entre las mujeres si estás todo desaliñado. 

Bernardo: -A pesar de ser así, Gian también es descuidado cuando se trata de su presentación personal. Especialmente cuando se trata de tomar un baño, no suele hacerlo. Es muy problemático.

Luchino: -Es lo peor, no te me acerques.

Cuando Bernardo estaba por decir algo más, escucho una voz que proviene detrás de mí. 

Giulio: -Buenos días. 

Parece que a Giulio le urge ir a tomar su comida. Solo dice esas dos palabras mientras pasa. 

Le respondí “si”, pero no sé si me habrá escuchado. Este chico definitivamente va a su propio paso. 

Luchino mira a su alrededor como si estuviera buscando algo.

Luchino: -¿Dónde está Iván? 

Bernardo: Ah, está allá.

Cuando lo veo, observo que él está comiendo junto con otros chicos. Siento como que nos estuviera ignorando. 

Gian: -………….

¿Será posible que él esté haciendo eso a propósito? 

No es necesario que se reúna con nosotros, ya que sería algo sospechoso si los cinco capitanes de CR5 siempre están juntos y hablando de algo. 

Probablemente ya se ha extendido el rumor de que me convertí en un capitán fuera de los integrantes de la familia. No es parte del código el guardar eso en secreto ya que el jefe y los capitanes son conocidos. 

Lo más seguro es que Luchino y Bernardo piensen lo mismo, porque no tuvimos alguna conversación después.  

Después de comer esa comida desagradable, nos separamos sin despedirnos. 

OPCIONES:

  1. BERNARDO
  2. LUCHINO
  3. GIULIO
  4. IVAN
  5. PRISIONEROS
  6. GUARDIAS
  7. VISITANTES

 

Elegir a Luchino 

Pensé que debería de tener una charla con Luchino, así que lo llamé a mi celda.

Enseguida que se sienta, rompe el silencio.

Luchino: -He oído de fuera que has estado ocupado con grandes pasteles de allí y allá por órdenes del abuelo Cavalli.

Que dice tan de repente. ¿Grandes pasteles? Ehm, cosas que haya hecho por órdenes del abuelo Cavalli….

A veces me ordenaba que cargar sus bolsas mientras iba y venía, a veces me ordenaba que fuera con el peluquero a encargar alguna gran peluca cara…

A veces, a instancias del jefe, me deslizaba más allá jugando a la fuga en las prisiones. Uwa,… lo más seguro es que los demás capitanes pensaron que era un chico bastante irresponsable. 

Luchino: -Si la fuga de esta ocasión logra ser exitosa, de seguro el nombre de “perro de la suerte” aumentará ¿no lo crees?

Luchino mantiene su mirada fija en mí mientras dice esas palabras. Eso es bastante inesperado.

Gian: -………..

Luchino: -Eres el sobreviviente en un caso de asesinato a sangre fría, además de que eres favorito de los ancianos y del jefe. Sin mencionar que has conseguido cuatro fugas exitosas en las mejores prisiones del estado. Supongo que eso es suficiente para ganarse el título de “perro de la suerte”.

Vaya, me has investigado. 

Gian: -¿A quién le preguntaste acerca de mí?

Luchino: -Eres bastante popular entre los prisioneros. 

Gian: -Bueno, he tenido cuatro fugas exitosas.

Luchino: -He escuchado hablar que alguien está dispuesto a venir a verte con la finalidad de estrechar tu mano y ver si puede obtener suerte más allá de estas barreras.

Gian: -Una caja de cigarros por un apretón de manos.

Le extiendo mi mano derecha, Luchino solo se ríe negando con su cabeza.

Luchino: -¿No es solo un rumor el que a veces actúas como un simple perro?

Gian: -No es muy agradable que digas cosas como “actuar como un perro”.

Bueno, supongo que hay razones por la cual se me llame “perro”, qué remedio 

Después de todo, podría simplemente girar con una expresión bonita y decir a los que me pregunten que soy parte de una familia mafiosa, pero en realidad solo soy como un delincuente en la calle. Podría decir que soy un hombre hecho, pero solo soy un clavo desechable.

Si no recuerdo mal, Luchino ascendió a capitán hace cinco años, encargándose en la actualidad del mercado negro de Daivan para el jefe. Está a cargo de manejar las drogas, el alcohol, los medicamentos sin drogas y por supuesto, el trato de personas. Además de que es un mujeriego.

Me había enterado por rumores acerca de un capitán llamado Luchino, pero como la diferencia entre su rango y el mío era muy grande nunca había tenido contacto con él hasta ahora.

Hablando de eso….

Gian: -Hace tiempo escuche rumores acerca de ti. 

 

Al decir eso, Luchino me mira con una expresión de “hnm”. 

Gian: -¿Recuerdas a Teresa de la Veleta? Tenías cierta relación con ella en ese lugar ¿no? Una mujer pelirroja con un buen cuerpo. 

Luchino se queda pensando, pero después niega con la cabeza. Parece que no le suena. 

La Veleta es un establecimiento que se centra más en la venta de cuerpos que en el alcohol. En pocas palabras, se trata de un burdel. Recuerdo que había oído el nombre de Luchino de una mujer llamada Teresa.

Gian: -Teresa dijo que se había enamorado de ti. 

Luchino: -Todas las mujeres se enamoran de mí .

Sí que lo dijo.

Gian: -¿Qué más me había dicho? Ah, que, aunque ella no era rival para la hermosa esposa que habías perdido, haría que cayeras por ella… o algo así. 

Aunque al final, ella terminó por engancharse con un chico que conoció hace tiempo…. O, eso es lo que quería terminar de decir antes de que cerrara mi boca. Luchino de repente dio un golpeteo con su pie en el piso. 

Gian: ¿Eh? ¿Qué te pasa tan de repente?

Me muestra una mirada afilada como dagas. Al instante, me quedo rígido. 

Gian: -¿Qué te pasa?

Repentinamente, Luchino me empuja contra la pared.

Gian: -Du… duele… ¿Qué haces tan repentinamente?

Hago una mueca debido a ser apretado contra la pared tirándome hacia arriba.

Luchino: -Ahora que te veo bien, tienes una hermosa cara.

Luchino: -Una vez que salgamos de aquí ¿te convertirás en jefe? Te recomiendo que dejes ese puesto, tengo un trabajo más apropiado para ti.

Luchino: -Una vez que logres quedar bien limpio, no me importaría contratarte.

Su sonrisa extraña comienza a cernirse cada vez más en su rostro, haciendo que deje de respirar.

Luchino: -Esa prostituta que mencionaste era Teresa ¿verdad? Creo que ustedes dos son parecidos.

Gian: -Eh…

Luchino: -Los presentaría en mi establecimiento como “la pelirroja y la rubia, las hermosas hermanas” estoy seguro que mis clientes les encantaría pagando una gran fortuna por ustedes

Su sonrisa se extiendo más en su rostro, pero sus ojos están completamente carentes de alegría. Todo esto pasó tan repentinamente que no puedo decir palabra alguna.

Luchino: -Es cierto, ¿no te gustaría que te entrenara personalmente?

Luchino: -Los hombres no son mi afición, pero podría ayudarte a estirar tu agujero, después de todo es parte de mi trabajo.

Normalmente, le hubiera respondido muy enojado, pero esta vez me quedo callado. Por la expresión de Luchino, puedo decir que hay algo malo en él. 

Gian: -Sobre eso… creo… que pasaré…. 

Joder, ¿no habré activado algún tipo de mina? Creo que he conseguido molestarlo. 

Con la abrumadora presión presionando en mí, lo único que puede hacer es mantener la hiperventilación. 

Todo termina tan rápido como había empezado. Me tira hacia un lado, cayendo al piso tratando de controlarme apoyándome en la cama.

En silencio, Luchino da vuelta y sale de la celda.

Bueno, ¿ahora con quien debería hablar?

OPCIONES:

  1. BERNARDO
  2. GIULIO
  3. IVÁN
  4. PRISIONEROS
  5. GUARDIAS
  6. VISITANTES

 

Elegir prisioneros

Decido hacer una visita a la celda 8 del segundo piso.

Me asomo, y veo a un tipo sentado contra los barrotes.

Gian: -Disculpe… Yo soy Giancarlo. ¿Es usted el que provee de buenas cosas?

El hombre dirige su mirada hacia mí con una expresión oscura. 

Prisionero 1: -¿Tú eres Giancarlo? Luchino me contó sobre ti. Te entrego esto. 

El hombre saca una bolsa de tela pequeña de debajo de su colchón. Lo acepto sin decir una sola palabra.

Y sin decir nada, me voy. 

Al mirar a los alrededores para evitar miradas indiscretas, miro dentro de la bolsa para ver los diversos picos y llaves que necesito. Ha desaparecido una lupa, pero esto es suficientemente bueno.

Gian: -Y con esto, las cerraduras ya no serán un problema. Solo falta que practique en secreto. 

Meto las herramientas dentro del bolsillo y me dirijo a mi celda. Voy a practicar mucho con estos. 

Después de la cena, cuando estoy por regresar a mi celda, Bernardo me llama.

Bernardo: -Parece que Giulio, tuvo una pelea con los miembros del GD. 

Preocupado, suspira.

Gian: -Si el pelear aquí es normal. ¿Los vio algún guardia? 

Bernardo: -Su oponente no quedó en buen estado. Al parecer no podrá comer manzanas por un largo tiempo.

Gian: -Oye, oye. Esto es problemático. Si hacemos una conmoción de ese tipo ahora, va a ser un gran problema. Si alguno de nosotros termina en detención, atrasara nuestros preparativos. 

 

Bernardo: -Si, se lo dejé bien aclarado. Pero al parecer uno de los GD mencionó que tú eras un idiota o algo así. 

Gian: -¿Haaa?

Ahora que lo pienso, recuerdo que ayer me topé contra uno miembro de los GD mientras hablaba con Giulio.

Gian: -No será, ¿por lo que pasó ayer? ¿Es enserio? ¿En que está pensando, Giulio?

Bernardo: -No entiendo muy bien. Pero cuando se trata de ti, la capacidad de Giulio para pensar se ciega. Deberías tener cuidado. 

Gian: -Hmmm, De acuerdo, tendré cuidado.

Eso es lo que le respondo, pero en verdad no tengo ni idea de por qué Giulio hace esas cosas. Me regaño a mí mismo por todo este asunto hasta quedarme dormido.

Quinto día 

Gian: -Como de costumbre, la comida de aquí es horrible.

Pan escamoso, sopa sin sabor. Sorbo lo más fuerte posible.  

Pero lo que es bueno es que no tengo que preparar mi propia comida. Todo lo que tengo que hacer es ir al comedor tres veces al día.

Por un lado, la molestia de tener que preparar mi propia comida todos los días y por el otro es aguantar la asquerosa comida de aquí… ¡no se que es peor!. Pero medí mentalmente estas dos opciones así que decidí soportar la comida asquerosa a tener que hacerme la comida.. 

Cuando lleguemos a Daivan, más bien antes de llegar, nosotros haremos una fiesta con buena comida. Genial, me he motivado, puedo sentir mis motores a toda marcha.

OPCIONES:

  1. BERNARDO
  2. LUCHINO
  3. GIULIO
  4. IVAN
  5. PRISIONEROS
  6. GUARDIAS
  7. VISITANTES

 

Elegir a Luchino

La otra vez, creo que no quedé en muy buenos términos con él…

Luchino: -¿Qué quieres? Llamándome hasta aquí.

Luchino vino después de escuchar el mensaje que le envíe, actuando como siempre.

Viniendo hacia mí, lanza su cigarro al piso pisándolo fuerte y dejándolo en el olvido.

Gian: -Uah, que desperdicio. Trata mejor a tu cigarro.

Me interesó más que tirara su cigarro en el piso.

Luchino: -No puedo continuar fumando este cigarro sin sabor. Quiero fumar del bueno…

Gian: -¿Por qué no le das estos cigarros a alguien más? Estoy seguro que muchos lo desearían, incluyéndome. 

Luchino: -¿Hnm? Vamos recógelo entonces.

Con un resoplido, Luchino golpea ligeramente con su pie el cigarro.

Como de costumbre, mostrando su altanería. 

Gian: -No es que te haya llamado por eso en especial, solo quería verte la cara.

Luchino: -¿Haa? Entonces, ¿los preparativos para la fuga ya están completados?

Gian: -Bueno, más o menos.

Se lo digo como si nada. En realidad, no quería llamar la atención diciéndoselo en voz alta.

Luchino: -Me gustaría cerciorarme de algo…. ¿Cómo lo haremos para llegar a Daivan?

Se nota que ha querido preguntarme sobre esto desde hace algún tiempo. Me mira a los ojos.

Gian: -Con respecto a los detalles de la salida, he dejado a Bernardo que se encargue de eso. Él planea usar un auto para llegar a Daivan. 

Luchino: -Ya veo… Lo que daría para poder darme un baño lo más pronto posible…

Su mirada viaja hacia los barrotes de hierro mientras encoge sus hombros.

Gian: -Y también por algo de comida.

Luchino: -Lo primero que harás al salir de aquí, es darte un baño. Si tu hedor se hace peor, no se podrá remediar. 

Después de intercambiar unas dos o tres palabras sin sentido con Luchino, deja mi celda para dirigirse a la suya. 

Gian: -Me pregunto si en verdad apesto tanto. 

Me doy una olfateada, y es cierto que apesto pero no tanto para exagerar. De todos modos los hombres no tienen por qué preocuparse por detalles como este.

Bien, ¿Ahora con quien debería de hablar?

OPCIONES:

  1. BERNARDO
  2. GIULIO
  3. IVÁN
  4. PRISIONEROS
  5. GUARDIAS
  6. VISITANTES

Elegir prisioneros

La celda 16 del primer piso. Es una llave clave para uno de mis planes de escape.

Gian: -Normalmente evito llamar la atención cuando estoy cerca de comenzar mi plan… pero, en realidad no sé nada del tipo que está en esa celda.

Tengo que establecer algún tipo de contacto con él de antemano. Pero, antes de reunirme cara a cara, antes quiero hacer algo de reconocimiento.

Me acerqué a algunos prisioneros que conozco y otros que son del CR5 para recopilar información sobre la persona actual que ocupa la celda 16. Recopilé la información preguntando en voz baja, y cuidando de no atraer la atención

Gian: -Me siento como que estoy jugando a los espías.

De lo que logré reunir a través de mis investigaciones, descubrí que su nombre es Owen. Su único deseo es terminar su sentencia para así lograr reunirse con su familia que lo está esperando afuera sin ningún problema. Él tiene una hija llamada Elina.

Guardo con firmeza la escasa información dentro de mi cabeza.

Probablemente no es mucha, pero es lo suficientemente útil. 

Cuando me encuentre con Owen… ese será el momento crítico para uno de mis planes de escape.

Me pregunto…. ¿Cuál de mis planes terminaré usando para salir? Bueno, improvisaré cuando llegue el momento. 

En mi celda de noche… 

Un rayo leve de luz de la luna brilla en mi celda. Miro hacia los barandales disfrutando de la vista antes de acostarme.

Recuerdo con nostalgia los lugares cotidianos de Daivan, hasta quedarme dormido.

El caótico pero pobre y alegre Little Italy. 

Los callejones, sus habitantes y todas las caras conocidas. 

Suspiro, quisiera comer un plato de pasta…

Sexto día 

Se está haciendo apretado…

Es en serio, si esta semana es el límite, tendré que apurarme en terminar los planes para hoy o mañana, no puedo creerlo.

Bernardo y yo decidimos que sería mejor ya no venir juntos al comedor, cuando estaba pensando que sería mejor tomar mi desayuno rápidamente e irme, noto algo muy peculiar. 

Iván se encuentra hablando muy familiarmente con algunos prisioneros. 

Por lo general no sería problema. Pero se convierte en un problema si con los que está hablando son miembros importantes del GD. 

Gian: -Oye, oye….

No será que trata de hacerse compañero de ellos ¿verdad?

Desde antes de lo que pasara con lo de Giulio, las relaciones que tenemos los CG5 y GD han ido muy bien. 

Entonces en medio de todo esto, ¿Qué carajos está haciendo Iván hablando con ellos?

Me quedo mirándolos desde la esquina por un rato, pero luego un tipo de GD me mira y dirijo mi mirada hacia mi plato. 

Después de un tiempo, alguien se acerca y se detiene a mi lado. 

Iván: -¿Qué planeabas al quedarte mirándonos? Nos dimos cuenta.

Levanto mi cabeza y veo a Iván con una mirada sospechosa.

Gian: -Esos tipos, ¿No son miembros del GD? ¿Tú, tienes buena relación con ellos?

Iván: -Idiota, solamente estoy ayudando a Bernardo, como ha estado últimamente ocupado con su abogado. 

Iván: -Con este tipo de situación, es imposible confiar en Giulio o Luchino ¿verdad? 

El tener que estar hablando con los miembros del GD, ¿es estar ayudando a Bernardo? ¿Qué Giulio y Luchino no podrían manejar esto? 

Yo no entiendo esto. Cuando Iván se da cuenta de mi expresión, él pone una expresión condescendiente. 

Iván: -El comenzar una guerra dentro de estas paredes sería muy malo para ambos lados. Solo causaría más problemas. Además, tenemos un acuerdo de tregua ¿no? 

Iván: -Además, están llegando rumores acerca de lo que está pasando en el exterior, por eso estoy negociando con ellos para no tener problemas aquí. 

Iván: -Sobre todo ahora.

Me mira con un deje de amargura. Entiendo lo que quiere decir.

Él está haciendo esto porque estamos a punto de fugarnos de aquí, así que debemos mantener la tregua entre nosotros y los de GD. Sería muy problemático si algún obstáculo nos aparece por culpa de ellos.

Gian: -Ya veo, con que Bernardo estaba preocupado por eso. 

Ya había notado que él mantenía un ojo día tras día en todo lo que pasaba dentro y fuera de estas paredes, pero no sabía que también estaba manejando esto.

 Iván: -Será digno de ver qué cara ponen cuando se enteren que nosotros nos hayamos fugado. 

Gian: -¿Qué cosa? 

Sin saber a lo que se refiere Iván, le pregunto: 

Iván: -Me refiero a lo sucedido hace dos años, ¿apoco no lo sabes? 

Gian: -¿Hace dos años? Por ese tiempo yo me la pasé encerrado. 

En ese entonces estaba ocupado entrando y saliendo de aquí. 

Gian: -Por ese tiempo, surgieron las riñas entre nosotros y los de GD ¿verdad?

Al parecer hace dos años la ciudad de Daivan era un centro de guerra, en donde había armas fuertes y gente inocente estuvo involucrada. Hubo demasiadas muertes. He oído que ahora mismo está todo jodido fuera de estas paredes. No hay duda que las cosas dentro son pacíficas. 

Iván: -El que negoció el alto al fuego hace dos años, fue Bernardo.

Iván: -El que ahora, se haya roto el pacto de alto al fuego….. Significaría que él debe de tomar algo de responsabilidad ¿no es así? Hehe.

Ahora que lo menciona, puede que haya oído rumores acerca de que él es el representante del jefe encargado de negociar la tregua con el GD….

Pero, este tipo apenas lleva como dos años desde que se unió al CR5 ¿no?

Sin embargo, él está muy enterado de esto. 

Iván: -Estoy seguro que Luchino también tendrá sus propias opiniones acerca de lo que pasó en ese entonces…. Hehehe.

Sonriendo como un tonto, Iván se levanta y se va. 

Este tipo parece ser superficial, pero realmente piensa las cosas.

Dejo caer mis hombros.

Gian: -Parece que todo esto es complicado.

En verdad estamos llenos de expectativas dentro y fuera de la familia y yo no sé nada de eso. Esto en verdad es una montaña llena de segundas intenciones. 

Puede que ya no sea capaz de permanecer ignorante de todas estas cosas en el futuro… ¡Ahg! A decir verdad, no podría ser esto más molesto…  

OPCIONES:

  1. Bernardo
  2. Luchino
  3. Giulio
  4. Iván
  5. Prisioneros
  6. Guardias
  7. Visitantes

 

Elegir a Luchino 

Veo pasar a Luchino por el pasillo y lo llamo. 

Luchino: -¿No tienes nada que hacer todos los días? O ¿es alguna clase de estrategia para aparentar que no planeas nada y mantenerte al margen de los demás?

Gian: -Sabes que eso no es verdad. Pero, sabes que todos necesitamos de un descanso ¿no?

Nos recostamos sobre la pared para fumar.

De alguna manera he estado viendo la cara de Luchino todos los días. Me he acostumbrado más a él que antes.

Luchino: -Por cierto Gian, ¿tienes alguna hermana mayor o una hermana menor?

Gian: -¿Ha? No tengo ¿por?

¿De qué está hablando?

Luchino: -Con que no tienes, eh… ah, es cierto eres hijo único…

Gian: -Exacto. Después de todo soy famoso por haber sido el único sobreviviente de mi familia ¿no?

¿Ya se le olvido? Y eso que fue él quien sacó a relucir eso la última vez.

Luchino: -Solo pensé que, si hubiera una mujer rubia parecida a ti, sería muy caliente.

Gian: -¿Ha? ¿Quieres decir que me pedirías que te la presentara si tuviera una hermana?

Luchino: -Exactamente. Es una pena que no la tengas.

….

Luchino:- No me importaría si fuera alguna prima.

Ahora que lo pienso, este tipo es un mujeriego….

Gian: -Yo no tengo ningún familiar de sangre.

Luchino mira la parte superior de mi cabeza con una expresión de lástima.

Gian: -¿Tanto te gustan las rubias?

Luchino: -Me fascinan. No importa si son mayores o jóvenes, pero me encantan más las que son de tu edad.

Gian: -Haaa….

Tomo uno de mis mechones y le doy vuelta con mis dedos.

Estaba por decirle “¿entonces eso quiere decir que el cabello de tu esposa muerta era rubio, también?” Pero decidí no decirle nada. No quiero que vuelva a actuar como antes.

Luchino: -En cuanto al color de ojos… las prefiero azul o verde…. ¡argh! La cárcel es muy restringida. ¡Nos prohíben buena comida, cigarros y mujeres!

Gian: -¿Crees que existen cárceles sin restricciones?

Luchino: -Entonces, ¿Por qué te gusta estar encerrado en ellas?

Gian: -No es que me guste realmente.

Le replico eso, pero pienso para mí mismo “no es que me desagrade”.

Hay un montón de restricciones en las cárceles, pero no me desagradan mucho. Nunca ha habido algo en mi vida que realmente sea insoportable.

Me pregunto si eso cambiará una vez que me haya convertido en jefe…

Al menos sé que el estar encerrado aquí no hará que pierda algún tornillo… No me sería desagradable pasar el resto de mi vida en la cárcel como un perro perdedor en una pelea de perros.

Luchino: -Cuando regresemos a Daivan, lo primero que quiero hacer es celebrar con una gran fiesta y rodeado de muchas mujeres rubias.

Manteniéndome en silencio, Luchino comienza a contar sus sueños.

Gian: -Sí, si… he comprendido muy bien que te encantan las rubias.

Luchino: -Sin embargo, no aceptaré a ninguna en mis partes bajas que no sea rubia.

Gian: -No te pregunté sobre eso.

Aún no he asimilado por completo que cuando me convierta en jefe, mi rango será mayor a la de él.

Bien, -¿ahora con quien debería hablar?

OPCIONES:

  1. BERNARDO
  2. GIULIO
  3. IVÁN
  4. PRISIONEROS
  5. GUARDIAS
  6. VISITANTES

 

Elegir prisioneros

Me dirijo hacia la celda del abuelo Simón. 

Simón: -¿Ahora qué quieres?

Gian: -Quiero que le entregues al hombre de la celda 16 del primer piso una vela, una cadena larga de hilo y un mechero. Asegúrese de que los guardias no estén rondando en esa zona para no toparse con ellos.

Simón: -Otra petición absurda.

Mientras dice eso, el abuelo pone una expresión de saber a dónde quiero llegar con esto.

Simón: -Con que la celda 16… ¿planeas usar aquello?

Gian: -Aún no lo he decidido. Cabe la posibilidad de que sea inutilizable.

Simón: -Bueno, estará bien. Eres un hombre que sabe muy bien cómo hacer el mal.

Gian: -No haré nada malo.

Encogiendo sus hombros, el abuelo Simón pone su mano en su barbilla

Simón: -¿Y? A cambio de esa petición ¿Cuál sería la recompensa para el señor de la celda 16?

Gian: -Sobre la petición que quiera hacer ese hombre, déjaselo saber a Luchino o a Bernardo. Después de todo, son más confiables. Supongo que se conformaría con un buen abogado y un poco de dinero.

Simón: -Funm… y… ¿mi recompensa?

Gian: -¿Qué te parece mi caja de ahorros?

Sacó varios billetes de un dólar doblados que tenía ocultos en una cajita de mis bolsillos.

Simón: -Muy bien, petición aceptada. Me pregunto para qué usarás una vela, mechero y una larga cadena de hilo…

Él inclina un poco su cabeza, pero es obvio que se ha dado cuenta más de lo que sospechaba.

Gian: -Iré a comprobar el estado de los productos después de recibirlos, así que no es necesario que hagas nada más, abuelo.

El abuelo Simón asiente con un “si, si” moviendo ligeramente su mano. Con esto, una de mis preocupaciones se ha despejado.

Después del pase de lista y el bloqueo de las cerraduras, me cubro rápidamente con la manta.

El único momento para poder liberarme de la fatiga que me ha estado dando durante todos estos días es un buen sueño.

Sin embargo, mañana también será un día ocupado.

Séptimo día

Parece que hoy no habrá visitantes. 

Cierto, hoy es el día en que se están llevando a cabo las ejecuciones de los condenados a muerte en el otro edificio.

OPCIONES:

  1. BERNARDO
  2. GIULIO
  3. IVÁN
  4. PRISIONEROS
  5. GUARDIAS

 

Elegir prisioneros

Me paso la mitad del día platicando con unos presos que conozco. 

Es así como se puede conseguir mucha información, sobre todo acerca de la vigilia de la noche.

Quiero saber exactamente los horarios de los guardias, hora por hora, minuto a minuto.

Gian: -Si mal no recuerdo, los guardias tienen dos turnos y un descanso en medio de ellos. Teniendo en cuenta los empleados del director y el número de rondas que hay…

Sus horarios suelen cambiar con frecuencia de manera irregular, para que los prisioneros no obtengan una comprensión de sus horarios, pero eso no significa que los tiempos de sus rondas sean completamente al azar.

Analizo la información que había reunido por mí mismo, hasta que finalmente, me las arreglo para trazar un patrón. Parece que cambian a veces ligeramente sus horarios basándose en cierto día de la semana.

Gian: -Parece que será suficiente para poder hacer una predicción. 

Rasgo el papel que había estado usando para hacer notas y cálculos, tirándolos al inodoro. Es suficiente siempre y cuando la información se mantenga en mi cabeza.

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