Aquella noche para Ning Yu, fue muy larga, pero también muy corta.
Esa exhibición de fuegos artificiales que quedó grabada en su cerebro era como un latido de corazón fastuoso. Antes, había reprimido todas sus palpitaciones por A-Chong, enterrándolas en lo profundo de su corazón dónde se hundieron. Con el tiempo, esos sentimientos se sedimentaron y se alteraron, secándose poco a poco. Pero las cosas secas también son fáciles de encender por una sola chispa, y arder hasta convertirse en un fuego que arrasaría cualquier llanura.
Ning Yu se sentó en su habitación toda la noche, sin poder conciliar el sueño de ninguna manera.
Una y otra vez, recordaba las inflexiones en el tono de A-Chong al hablar antes, la curva de su sonrisa, la entonación de cada una de sus palabras, y lo hermoso que fue ese espectáculo de fuegos artificiales.
Al pensarlo, Ning Yu comenzó a sentirse afligido. Estaba molesto consigo mismo por ser tan tonto, por no haber pensado grabar un video, lo que hacía que ahora solo pudiera recordarlo incesantemente en su mente.
En su mente también estallaron unos fuegos artificiales, haciendo volar en pedazos toda su racionalidad. La alarma en su cabeza sonó, pero esta vez el tono de aviso era dulce y muy suave, esa voz decía…
La barra de progreso de enamorarse de A-Chong se ha cargado completamente, el progreso actual ha alcanzado el 100%.
Esa voz era tan ligera, ligera como una ráfaga de viento. Pero lo que decía era una respuesta categórica.
Miró fijamente su teléfono, y se sentó toda la noche, esperando que A-Chong le dijera alguna frase como: “¿Durmiendo?” “¿Hablamos?”
Pero esa noche, Ning Yu no consiguió ninguna frase de A-Chong.
Durante ese período, Ning Yu comenzó a entender claramente algunas cosas; renunció a pensar en cuánta sinceridad y cuánta falsedad había realmente en A-Chong hacia él. A-Chong era una persona libre, y él no tenía derecho a molestarlo más.
Para Ning Yu en esta etapa, tener a alguien que lo acompañara a hablar todos los días era un enorme consuelo, no se atrevía a anhelar más. Pero, mientras pensaba en ello, Ning Yu descubrió que sus pensamientos comenzaban a torcerse.
Porque debido a esos fuegos artificiales, comenzó a desear más.
Pero, en realidad, este recuerdo tan valioso para Ning Yu, para A-Chong, no era más que un simple interludio en su vida.
El responsable del evento en la plaza ese día era un buen amigo de A-Chong, quien lo invitó a pasar a ver el ambiente, y después de que terminara todo, llevaría a A-Chong a su casa para que viera los preciados repuestos de auto de segunda mano que había conseguido en el mercado de coches usados.
Cuando Ning Yu llamó, A-Chong originalmente estaba en el borde de la plaza jugando un pequeño juego para tomar aire, hacía demasiado calor entre la multitud. Justo cuando estaba aburriéndose, su teléfono vibró, y vio que el contacto llamado “Ning Yu/25.7/madera” le hacía una videollamada.
Con las personas ligeramente más cercanas, A-Chong acostumbraba agregar el cumpleaños y preferencias después de su nombre en WeChat. Ning Yu le mencionó una vez su cumpleaños, y A-Chong lo añadió casualmente.
Para A-Chong, esos fuegos artificiales, ese “feliz cumpleaños”, no eran más que cosas que regalaba sin pensar. Su WeChat estaba atestado de contactos, hombres y mujeres, amigos turistas, gente con la que se había acostado y con la que no, relaciones ambiguas, falsos decentes, eran incontables, y uno más como Ning Yu no hacía diferencia.
Por eso, en ese momento, A-Chong no se dio cuenta de que esas cosas que había dado sin pensar, se convirtieron justamente en la última gota que colmó la copa de resistencia de Ning Yu a enamorarse de él.
Esa noche, después de que terminó el evento en la plaza, A-Chong pasó toda la noche con un amigo trabajando en modificar un BMW E34 Serie 5. Entre los dos se terminaron una botella entera de Jägermeister mezclado con Red Bull, y se sentían tan a gusto que cada poro del cuerpo parecía respirar desenfrenadamente. Para entonces ya había olvidado por completo aquel “acompañarte a charlar” que le había dicho casualmente a Ning Yu.
Ning Yu esperó hasta las siete de la mañana, fue al baño a ducharse, se preparó un tazón de fideos y se lo comió. Pensó: Anoche, A-Chong quizá durmió muy temprano, o quizá se durmió muy tarde; si no me buscó, es que no quiere que lo molesten. Pero ahora ya amaneció, tal vez podría preguntar?
Tenía demasiadas ganas de hablar con A-Chong.
Así que Ning Yu le envió un mensaje preguntando: Chong-ge, ¿ya estás despierto?
Después de pensarlo un poco, Ning Yu añadió otra frase: Anoche prometiste acompañarme a charlar, ¿aún cuenta?
Mientras tanto, del otro lado, A-Chong que acababa de volver a casa después de estar con su amigo y se acababa de acostar. Antes de dormir, revisó su teléfono y recién entonces vio el mensaje de Ning Yu. Surgió el recuerdo de la noche anterior, y solo entonces recordó que parecía haber dicho que acompañaría a charlar a esta persona.
No le dio importancia, porque no era tan relevante.
Lo pensó un momento, y A-Chong le respondió: ¿Hoy no trabajas y aun así te levantas tan temprano?
Ning Yu le respondió al instante…
Ning: Mm, me levanté temprano a propósito, para decirte mis primeras palabras a los 23 años.
A-Chong sonrió, se recostó y directamente le hizo una llamada.
—Anoche me entretuve hasta tarde con algunos amigos, y lo olvidé —A-Chong fue muy franco—. ¿A qué te hora dormiste?
—Como a la una —Ning Yu tampoco planeaba decir la verdad; decirlo sonaría como si estuviera buscando lástima, y además no tenía sentido—. Sé que tenías cosas que hacer, podemos charlar ahora es lo mismo.
Debido a que lo de anoche realmente fue un descuido suyo, A-Chong en este momento hablaba con Ning Yu con mucha paciencia, lo que también contaba como compensación. Le preguntó a Ning Yu cómo había pasado su cumpleaños, si había dormido bien, qué había desayunado, en qué etapa estaba el caballito de madera que hizo hace unos días. Parecía preocuparse mucho por la vida de Ning Yu. Pero A-Chong, al hablar con Ning Yu, siempre mantenía distancia y los límites, sin dar un paso más que pudiera causar malentendidos.
Charlaron un rato, y mientras más hablaba Ning Yu, más le picaba el corazón; cada vez que conversaba con A-Chong tenía esta sensación.
A pesar de que claramente no había dormido en toda la noche, en este momento A-Chong, sorprendentemente, no tenía sueño y tenía ánimo para charlar con él, preguntando: —¿Hoy no piensas salir a divertirte?
—Probablemente no vaya, tengo algunos asuntos de trabajo que todavía debo revisar— al mencionar esto, Ning Yu se sintió fastidiado, y exclamó con un suspiro: —Ah, originalmente estaba muy contento de escucharte hablar, pero en cuanto pienso que mañana tengo que trabajar, empiezo a sentirme mal.
A-Chong solo pudo preguntar: —¿Qué pasa?
Ning Yu vaciló un momento, pero aun así le contó a A-Chong su situación actual en la empresa, donde parecía estar siendo marginado.
Pensando que quizá el otro lo encontraría aburrido, Ning Yu lo explicó de forma resumida; pero no esperaba que A-Chong mostrara interés y preguntara: —¿No habrás ofendido a alguien, verdad? Cuéntame con detalle, ¿qué cosas te han pasado en la empresa?
Ning Yu no tuvo más remedio que recordar un poco, escogiendo los puntos clave y contándole a A-Chong sobre su reciente vida laboral como si estuviera informando de trabajo. Al final, añadió una frase: —He hecho seriamente todo lo que me correspondía hacer. En cuanto al trabajo, creo que no tengo ningún problema.
A-Chong, tras escucharlo, sonrió y dijo: —Tú mismo lo dijiste, estás en una gran empresa. Yo creo que las grandes empresas son lugares para aprender a comportarse; donde hay personas, hay que tener en cuenta las relaciones. No importa cuán buena sea tu capacidad laboral, si no manejas bien las relaciones con tus colegas, también es un fracaso. Mi sugerencia es que primero compres un perfume o algún otro detalle para esa compañera tuya de la misma universidad, también puedes invitarla a comer, empieza por la persona más cercana, ve poco a poco.
Después de hablar, A-Chong le dio a Ning Yu algunos pequeños consejos sobre relaciones interpersonales, e incluso le enseñó cómo adular al jefe de manera apropiada y sin ser empalagoso.
Este tipo de asuntos eran puntos ciegos en la vida de Ning Yu, pero precisamente eran el fuerte de A-Chong, un veterano astuto de la industria de servicios.
Al principio, Ning Yu se sintió un poco agobiado al escucharlo, pensando que no era necesario en absoluto usar estas pequeñas artimañas. Pero A-Chong lo explicaba con mucha sinceridad, y mientras más escuchaba, comenzaba a sentirse dolorosamente conmovido.
Era la primera vez que alguien le enseñaba estas cosas. El carácter de Ning Yu era reservado, y en este aspecto además era tímido; escuchar a A-Chong explicar los puntos clave le dio una sensación de repentina iluminación.
A-Chong finalmente resumió con una frase: —Sé que tipos estudiosos como ustedes no suelen valorar mucho estas cosas, pero una empresa no es como la escuela, y las grandes empresas lo son aún más. A veces, ser apropiadamente diplomático no es ceder, sino protegerse a sí mismo.
Protegerse a sí mismo. Ning Yu repitió en voz baja, pensando: ¿Está preocupado por mí?
—Gracias, Chong-ge —Ning Yu dio las gracias con mucha sinceridad—. Lo he escuchado todo atentamente, de verdad aprendí mucho.
A-Chong rió suavemente al otro lado del teléfono: —Tómalo como tu regalo de cumpleaños, no hace falta que des las gracias. Además, ¿Es así como agradeces a los demás, solo con palabras? No hay nadie como tú, ¡qué falta de sinceridad!
Ning Yu: —… Entonces, ¿cómo debo agradecer?
A-Chong pensó un momento, y entonces dijo: —Originalmente planeaba dormir un poco, pero resulta que después de hablar contigo por tanto tiempo no puedo conciliar el sueño. Tienes que responsabilizarte, piensa en una manera de hacerme dormir, porque esta noche tengo planes con amigos. Así que… ¡cántame una canción!, ¡cántale una canción a tu ge!
Ning Yu se avergonzó: —… Canto realmente mal… Si me escuchas, menos podrás dormir.
A-Chong dijo: —Entonces, ¿qué hacemos? No puedo dormir por tu culpa, tienes que hacerte responsable.
Esta frase la dijo en voz baja, por lo que sonaba extrañamente sugerente; Ning Yu, al oírla, sintió que su corazón palpitaba varias veces, completamente mareado.
Después de estar aturdido un rato, Ning Yu vio de reojo el Kindle sobre el escritorio, lo agarró y dijo apresuradamente: —… ¿Y si mejor te leo un libro? Estos días he estado leyendo un libro… y bueno, cada vez que lo leo me parece bastante soporífero…
A-Chong guardó silencio un momento antes de decir por el auricular, dijo: —¿Cuál es el título del libro?
—“La historia del universo en pocas palabras”—la voz de Ning Yu era cautelosa, —Eh… parece que es un poco aburrido, mejor busco unos de esos cuentos para dormir…
¿Cómo podría A-Chong interesarse en este tipo de cosas…?
—Lee —pero, sin esperarlo, A-Chong interrumpió a Ning Yu y añadió—: Quizá no entienda muy bien, tienes que leer despacio.
Después de que Ning Yu comenzó a leer, A-Chong permaneció muy callado, escuchando con mucha atención.
Al principio, A-Chong incluso se rió burlonamente al otro lado del teléfono. Pensó que era la primera vez que alguien con quien se había acostado le decía: “Te leo un libro”, algo que claramente no tenía nada que ver con él. Este Ning Yu es realmente un poco simple.
En su interior, A-Chong sentía cierto desdén y una arrogancia impulsiva, pero, no sabía por qué, aún así, como movido por fuerzas misteriosas, dijo: lee.
La voz de Ning Yu no era especialmente agradable, pero leía con mucha seriedad y muy despacio; al primer instante, podía parecer un poco gracioso. Pero la seriedad nunca es traicionada, así que, después de escuchar un rato, A-Chong, sorprendentemente, realmente comenzó a prestar atención a esta historia del universo, completamente ajena a su propia vida.
“—…es el aspecto después de la expansión del universo. Así que, hace trece mil setecientos millones de años, allí no hacía frío ni calor, y tú estás allí ahora mismo”.
¿Dónde?
A-Chong pensó: Esta persona me lee sobre la expansión del universo, me lee sobre hace trece mil millones de años, cosas que suenan muy lejanas y abstractas. Pero lo extraño es que mi cerebro realmente parece haber visto una imagen así: una masa de gas se condensaba, se acumulaba más y más, y luego estallaba lentamente…
A-Chong comenzó a sentir un poco de sueño. De repente, mientras escuchaba sobre la expansión del universo, recordó su propia infancia.
Fue cuando San-jie recién lo había llevado de vuelta a Tailandia. En ese entonces, Bangkok tampoco se desarrollaba bien, el orden público era un verdadero caos, no había muchos trabajos decentes que encontrar, y mucho menos para una mujer soltera como San-jie, sin educación y sin habilidades especiales; lo más aterrador es que además llevaba consigo a un niño.
Probablemente fue la época más difícil que experimentaron. Eran extremadamente pobres, pobres al nivel de tener que robar ofrendas de los templos para comer.
Cuando una persona está acorralada y sin salida, ¿dónde queda entonces su límite moral? Fue justo en esa época cuando San-jie, sin muchos límites morales que digamos, llevándolo a él consigo, se unió a una organización de carteristas.
Ning Yu: “…La primera estrella aún no se había encendido, así que toda la materia que ves no proviene de la fusión nuclear en el núcleo de las estrellas. Por lo tanto, todo lo que te rodea son los átomos más pequeños, los átomos de hidrógeno constituyen la gran mayoría, y también hay algunos átomos de helio… Es la luz que inicialmente llenó nuestro universo, un tipo de luz que brilla en todos los lugares, un tipo de luz que solo en un futuro muy, muy lejano, después de que nuestro universo se expanda durante decenas de miles de millones de años, se convertirá en luz de microondas…”
¿Una luz que brilla en todos los lugares? A-Chong pensó: Con tantos términos técnicos, si eso no es la luz del sol, entonces qué es.
Algo que todos pueden obtener por igual, y que también es lo más abundante y barato en este lugar, Bangkok. Pero… si lo piensas detenidamente, ese A-Chong del pasado parecía no haber sido bañado por la luz solar de la Ciudad de los Ángeles; él y San-jie pasaron un largo período viviendo en las sombras.
Ning Yu: “…Después de parpadear una vez más, has retrocedido otros cien millones de años, llegando a hace trece mil ochocientos millones de años. La superficie de última dispersión, esa superficie ubicada en el límite del universo observable ahora está a solo un minuto luz de distancia de ti, lo que significa que tu universo observable tiene solo un minuto luz de profundidad, menos de un octavo de la distancia entre la Tierra y el Sol”.
¿Entonces la superficie del borde de este universo, en realidad está muy cerca de mí, o muy lejos? A-Chong pensó: Qué lástima, no entiendo estas cosas.
Cuando Ning Yu era niño, quizá podía tomar las estrellas y el universo como lectura de divulgación científica, pero cuando A-Chong era niño, tenía que hacer sociedad con San-jie para ir a lugares con aglomeraciones y robar las carteras de la gente.
Su táctica habitual en ese entonces era que San-jie se vistiera como una joven señora adinerada, encontraba a hombres que parecían de buena posición y les entablaba conversación, y mientras conversaban, A-Chong se acercaba sigilosamente por detrás y cortaba el bolsillo de esa persona…
Que A-Chong pudiera hacer aparecer una moneda desde su palma hasta debajo la taza de Ning Yu, no era porque le gustara la magia, sino simplemente porque tenía un par de manos hábiles que habían robado innumerables carteras.
También hubo ocasiones en que lo atraparon y le dieron una paliza. A-Chong era muy pequeño en aquel entonces, y cuando lo descubrían, normalmente bastaba con golpearlo un poco y regañarlo para que los demás lo dejaran ir.
En aquel entonces, el pequeño A-Chong le preguntó a San-jie: —¿Puedo no ir más a robar? No me gusta robar.
No solo no le gustaba, sino que sentía miedo, y tampoco entendía por qué tenía que robar.
San-jie con el rostro tranquilo, le respondió: —No me jodas pensando en ser una carga. Hasta que encontremos una nueva forma de ganarnos la vida, compórtate y obedece, ¿Entendido?
Ning Yu: “…Solo han pasado sesenta segundos desde que todo el universo se volvió transparente hasta ahora”.
¿Sesenta segundos?
A-Chong pensó: Qué rápido. Él había luchado más de diez años para pasar de ser una persona llena de malas acciones a como era ahora.
Ning Yu: “…Hace mucho calor. 3000℃, en todos lados… todavía estás en la Edad Oscura, pero todo a tu alrededor es tan brillante. No puedes evitar dudar de que este nombre sea en absoluto apropiado”.
3000℃… Suena realmente caliente, pensó A-Chong, mucho más que Bangkok.
Alzó la vista y miró hacia la ventana.
La luz del sol en Tailandia ciertamente no era nada mezquina, y desde la mañana era muy intensa. Fuera de su casa había varios árboles de mango, con frutos. Los mangos estaban a medio madurar, verdes con un toque de amarillo, colgando y apoyándose contra el borde de la ventana de vidrio, también apoyándose en un pequeño trozo de luz sobre el vidrio de la ventana.
Cuando el viento sopló, los mangos mecieron sus cuerpos, la luz del sol también onduló, y unos cuantos rayos de luz se balancearon hacia la mesa, la silla, la cama y el rostro de A-Chong dentro de su casa.
La luz del sol era demasiado deslumbrante. A-Chong, frunciendo el ceño, cogió la camiseta que estaba junto a la almohada y se cubrió la cara con ella.
La voz de Ning Yu leyendo seguía siendo pausada y tranquila, y gradualmente se volvió distante en los oídos de A-Chong.
Parecía que la voz de Ning Yu lo había llevado a ese lugar aún más caliente que Bangkok. Vio su propio cuerpo derritiéndose, derritiéndose en una suavidad placentera, sintió que en este momento, él y ese mundo intangible eran uno solo, coexistían, muy, muy alto, allá en el espacio.
Ning Yu: “…Detente ahí”.
Detente ahí.
Después de que esta frase cayera, A-Chong finalmente se durmió profundamente dentro de la historia del universo.
Pero Ning Yu no lo sabía y siguió leyendo. Como A-Chong no emitía ningún sonido, él continuó obedientemente con la lectura. No había dormido en toda la noche y, en medio del cansancio, Ning Yu no pudo evitar bostezar varias veces, pero al pensar que A-Chong quizá aún estaba escuchando, se obligó a resistir el sueño y a seguir leyendo la siguiente línea.
El clima en Shanghái hoy no era muy bueno, había caído un poco de lluvia, el cielo se veía sucio y mugriento, y además estaba mezclado con algo de esmog impuro. En una pausa provocada por el sueño, Ning Yu miró hacia la ventana. Empezó a distraerse, a dejar que su mente divagara, y recordó las cosas en las que había pensado anoche mientras estaba absorto…
La distancia en línea recta entre Bangkok y Shanghái es de 2886.06 kilómetros, el tiempo de vuelo de un avión de Shanghái a Bangkok es de 3 horas y 40 minutos. Cuando Ning Yu encontró esos datos, pasó el dedo por la mesa desde una esquina hasta la otra y con solo repetir en silencio esos números una vez, los recordó firmemente.
Su memoria siempre había sido muy buena.
2886.06 kilómetros, convertidos serían 1096.04 millas… 3 horas y 40 minutos, podrían bastar para terminar una pequeña figura tosca de madera…
Pensando y leyendo, leyendo y pensando, el cansancio terminó por arrastrar su conciencia y la cabeza de Ning Yu finalmente se desplomó sobre la mesa, comenzando el sueño del primer día de sus 23 años.
La llamada no se colgó, permaneció conectada todo el tiempo, ambos se habían dormido.
El sueño de Ning Yu fue muy profundo, aunque le dolía un poco el cuello, parecía haber tenido muchos sueños, pero no recordaba qué había soñado.
Durmió más de 9 horas, y cuando recobró la conciencia, Ning Yu solo tardó un segundo en reaccionar, y frotándose apresuradamente los ojos, agarró el teléfono.
A-Chong debía haberse despertado un poco antes que él, y había colgado la llamada.
Ning Yu miró su historial de conversación, y en la parte más reciente mostraba…
【Domingo 14:32】
Duración de la llamada 520:01
Ese fue el primer día de los 23 años de Ning Yu.