Capítulo 30

Arco | Volúmen:

No disponible.

Estado Edición:

Editado

Ajustes de Lectura:

TAMAÑO:
FUENTE:

Durante estos días herido, A-Chong siempre sentía que su ánimo no estaba muy bien.

De pequeño siempre había recibido golpes, así que después de crecer, rara vez se permitía resultar herido. Este accidente de moto debía de ser el incidente más grave que había tenido en estos últimos años. Como se sentía mal, notaba que durante este tiempo se había vuelto más complaciente, más accesible.

¿Quizás esta era la razón por la que había aceptado que Ning Yu viniera a cuidarlo? Pero A-Chong pensaba que la razón principal era… que Ning Yu cocinaba bastante bien.

A A-Chong no le gustaba cocinar en casa. Bangkok era demasiado caluroso, y a él no le gustaba el aire acondicionado, así que en casa no lo tenía instalado. Sin aire acondicionado, cocinar en casa podía llegar a freírlo vivo.

¿Por qué no le gustaba usar el aire acondicionado? Simplemente no le gustaba, y además el ventilador eléctrico era muy lindo, ¿no? Desde pequeño le habían gustado mucho los ventiladores eléctricos, solo que en esa época era pobre y no tenía dinero para comprarlos. Ahora que tenía dinero, podía comprar unos mejores, pero A-Chong seguía prefiriendo el ventilador eléctrico.

Cuando Ning Yu cocinaba, A-Chong ocasionalmente se asomaba un par de veces en la puerta de la cocina.

Parecía que hacía un año este tipo todavía decía que no sabía cocinar, pero ahora parecía bastante hábil; el movimiento de cascar un huevo con una sola mano resultaba bastante agradable a la vista.

La cocina era muy sofocante. La ropa de Ning Yu estaba empapada de sudor, pegada al contorno de su cuerpo, y la curva de su espalda era muy atractiva a la vista. Lo admirable era que el tipo también mantenía un estado de ánimo tranquilo y concentrado, sin el menor rastro de una expresión irritada.

A decir verdad, A-Chong sabía que él no tenía tanta paciencia, ese tipo de calor en la cocina, Ning Yu podía soportarlo, pero él no.

Las diferencias entre una persona y otra podían verse en detalles como este.

En realidad, tras convivir un tiempo, A-Chong descubrió que no podía encontrar defectos en este tipo. Después de todo, Ning Yu era muy considerado. Llegaba puntualmente todos los días a una hora fija para cuidarlo, hacía las cosas de manera apropiada, y cuando era la hora, muy conscientemente se iba por su cuenta, evitando situaciones incómodas para ambos.

Tenía muy buena educación. Pero precisamente esa impecable educación que dejaba sin palabras era lo que ponía a A-Chong en un aprieto aún mayor.

Se había lastimado la mano derecha, por lo que comer no era muy cómodo. Pero parecía que Ning Yu tampoco tenía planeado dejar que A-Chong lo hiciera él solo, y directamente lo alimentó, con movimientos y una expresión muy naturales.

En realidad no era que no pudiera usar la mano izquierda, aún podía arreglárselas para comer. Otros quizás se habrían preocupado por cosas como la dignidad masculina, con eso de “no me alimentes”, pero A-Chong no, él hacía precisamente lo contrario. Se sentía muy cómodo siendo alimentando; teniendo a un tipo guapo que insiste en venir a cuidarte, negarse a ello sería una completa estupidez.

La comida de hoy también estaba deliciosa, la carne de res tenía un aroma fragante.

Mientras comía, A-Chong no dejaba de mirar fijamente el rostro de Ning Yu, escudriñándolo, hasta lograr que al otro se le sonrojara la cara gradualmente, para entonces preguntarle: —¿Tienes mucho calor?

Ning Yu no decía nada. A-Chong continuaba: —Tienes la cara muy roja, y estás sudando mucho.

Ning Yu seguía sin decir nada. A-Chong añadía: —Si tienes calor, quítate la ropa, de todos modos aquí no hay nadie.

En verano se usaba poca ropa, y las prendas eran ligeras y delgadas. Cada vez que A-Chong terminaba de decir unas cuantas frases, descubría que este tipo, inesperadamente, a causa de sus palabras, se le paraba.

Pero después de aquella vez no lo habían vuelto a hacer. Ambos tenían sus propias consideraciones, interactuaban como si estuvieran midiendo fuerzas, o como si jugaran un juego extraño.

Habiendo sido provocado tantas veces, ahora Ning Yu también devolvía el golpe: —Será mejor que te concentres en comer. Al comer no se habla, y al dormir no se conversa.

A-Chong hizo un oh, y luego dijo: —Mi chino no es muy bueno, no lo entiendo muy bien.

Em, bueno, tu nivel de chino es un misterio sin resolver. Ning Yu tampoco se enfadaba, pero cambiaba de postura de manera imperceptible, cubriendo la zona ligeramente comprometida.

A-Chong miró a Ning Yu un rato, y entonces dijo: —Si sigo dejándome cuidar así por ti, de verdad me voy a convertir en un inválido. Estos días he tenido la sensación de que estás cuidando a un discapacitado.

¿Discapacitado? Al terminar de hablar A-Chong, Ning Yu se quedó pasmado. Lo que lo sorprendió fue que, inesperadamente, él mismo pensaba que si A-Chong quedaba discapacitado tampoco importaba; después de todo, así podría ser necesitado para siempre, y para A-Chong… entonces ya no sería alguien prescindible.

Este pensamiento asustó al propio Ning Yu. No entendía cómo podía pensar así; era un poco egoísta.

—Si de verdad quedaras discapacitado… —la voz de Ning Yu era muy baja—, yo te cuidaría todo el tiempo. Y mientras te cuidara, tal vez llegarías a no poder vivir sin mí.

—¿Cómo sabes que no habría otros que vendrían a cuidarme? —A-Chong lo miró de reojo—. Habría mucha gente que querría venir a cuidarme, sin importar si de verdad quedara discapacitado o no.

Ning Yu pensó: si fuera por mí, me gustaría dejar lisiados a cualquier otro que quisiera venir a cuidarte. Superficialmente asintió con la cabeza, pero siguió refunfuñando: —Así que es mejor que no hagas tantas actividades peligrosas. Quédate quieto y ya, es lo mejor.

—Ya dije que fue la primera vez, nunca antes había tenido un accidente —A-Chong, tras decirlo, suspiró—. ¿No te cansa estar insistiendo siempre con esto? No es propio de ti, últimamente eres muy fastidioso.

Al escucharlo, Ning Yu, con la cuchara en la mano, se quedó paralizado un largo rato, y luego dejó el tazón sobre la mesa.

—Yo también siento que soy fastidioso, pero no es que quiera serlo —la voz de Ning Yu era plana—. No sé si otros tendrán esta misma condición, quizás yo soy el anormal… Sabes que tengo tendencias obsesivas; por ejemplo, en la vida diaria, yo aprecio mucho las cosas que me pertenecen. Si algo se pierde, si se rompe, ese día me cuesta mucho concentrarme, y caigo en una especie de estado de autorreproche. Cuando esto se aplica a las personas, es aún más grave. Por ejemplo, si la persona que me gusta tiene dolor en alguna parte, se enferma, se siente mal, por las noches tengo pesadillas, ¿me crees?

A-Chong miró a Ning Yu. Sintió que no tenía respuesta, así que no dijo nada.

Ning Yu añadió otra frase: —Antes tampoco había descubierto que podía ser tan insistente y fastidioso, pero últimamente de verdad he estado teniendo muchas pesadillas. Esta sensación de incertidumbre es desagradable. Podemos seguir relacionándonos así, podemos no estar juntos, no me importa, pero tú no puedes lastimarte.

A-Chong desvió la mirada.

Lo que pensaba era: este tipo es demasiado increíble, ¿cómo diablos lo educaron en su casa?

Ning Yu, mientras hablaba, comenzó de nuevo a acelerar el ritmo de su discurso: —Aunque en el fondo desearía poder cuidarte todo el tiempo, si tienes que resultar herido para que eso pase, no puedo aceptarlo. En resumen, si te vuelve a pasar algo… me volveré loco. De ahora en adelante, no hagas tantas actividades de ocio peligrosas, ¿de acuerdo?

A-Chong suspiró, pensando: yo también estoy a punto de volverme loco de tanto escucharte.

En silencio, encendió el pequeño ventilador eléctrico que tenía al lado, fingiendo no oír.

Ning Yu extendió directamente la mano y apagó el ventilador que A-Chong había encendido. Dijo: —Estos últimos días pareces estar incubando un resfriado, es mejor que no uses el ventilador.

A-Chong volvió a suspirar, giró el rostro para mirar a Ning Yu y dijo: —He descubierto que te pareces mucho a un tipo de animal.

Ning Yu: —Espero que sea un animal tierno.

—¿No son tiernos los perros? —A-Chong habló con seriedad—. Creo que te pareces a un Border Collie y a un Golden Retriever.

Ning Yu sonrió: —En China decir que una persona se parece a un perro es despectivo; generalmente la gente lo usa para insultar. ¿Tu chino ya no funciona bien?

A-Chong lo fulminó con la mirada: —¿Para que iba a insultarte? ¿Desprecias a los perros? Todos los seres vivos son iguales, ¿acaso los perros no son adorables? Además, los Border Collies y los Golden Retrievers son muy inteligentes.

Está bien, lo tomaré como que me estás elogiando por ser inteligente. Ning Yu tampoco le dio mucha importancia; A-Chong siempre le había dicho antes que se parecía a un perrito, y él también podía notar que el tono de A-Chong no era de insulto.

Pensó un momento y luego dijo: —Los perros siempre son muy protectores con su comida.

A-Chong se encogió de hombros: —Que sean protectores con su comida es porque no los han educado bien.

Ning Yu volvió a tomar el tazón.

—No necesariamente es por falta de educación, quizás es porque la comida está demasiado deliciosa —Ning Yu acercó la cuchara a la boca de A-Chong. —Abre la boca.

Apenas habían comido la mitad, cuando A-Chong empezó a bostezar. Últimamente tenía sueño con mucha facilidad, quizás porque hacía mucho que no descansaba tanto, o tal vez se había malacostumbrado por los cuidados de Ning Yu.

Ning Yu miró a A-Chong un rato, y de repente dijo: —Yo creo que tú te pareces a un gato.

A-Chong asintió con pereza: —No está mal, me gustan los gatos.

Ning Yu se puso de pie, planeando llevar el tazón vacío a la cocina, pero antes de irse dijo: —Cuando un gato y un perro viven juntos, siempre es el gato el que intimida al perro.

A-Chong se quedó un momento perplejo, y luego, dirigiendo su mirada a la espalda de Ning Yu, dijo sin palabras: —Que te presiono lo admito, pero lo de intimidarte es exagerar, amigo, ¿no te parece?

Ning Yu respondió sin volver la cabeza: —Que te lastimes a ti mismo es intimidarme a mí.

—… —A-Chong retrajo la cabeza, pensando: muy bien, tú ganas.

Ning Yu, después de lavar los platos, ordenó un poco la cocina y bajó a tirar la basura. Como A-Chong estaba sentado en la sala jugando con el celular, Ning Yu no cerró la puerta.

A-Chong estaba jugando un pequeño juego que había hecho Ning Yu, que medía la velocidad de los reflejos. Después de comer tenía aún más sueño; cuanto más jugaba, más quería dormir. Entonces A-Chong escuchó cierto ruido en la entrada.

Pensó: hoy Ning Yu está tardando demasiado en tirar la basura, ¿qué pasa?

Jugó un rato más, pero no escuchó el sonido de Ning Yu entrando.

A-Chong dejó el celular, miró hacia la puerta, y vio a Ning Yu parado en la entrada, agarrando el picaporte, con la cabeza baja, mirando algo.

Sintió que era extraño, y alzando la voz preguntó: —¿Por qué no entras?

Ning Yu volvió la cabeza para mirarlo, vaciló un largo rato, y solo entonces dijo: —Hay una pequeña situación.

A-Chong, pregunto extrañado: —¿Qué pasa?

Ning Yu lo miraba con una expresión compleja, y no respondió.

A-Chong, confundido, no tuvo más remedio que ponerse de pie y caminar hacia la entrada.

Al verlo venir, Ning Yu tampoco se movió del sitio, permaneciendo inmóvil.

Al llegar a la puerta, siguiendo la línea del hombro de Ning Yu, A-Chong miró hacia afuera, y vio que junto a la puerta… estaba acostado un sucio gato atigrado naranja.

A-Chong miró a ese gato, pasmado durante un largo rato; Ning Yu también estaba visiblemente un poco atónito.

Después de un largo rato, Ning Yu finalmente preguntó: —… ¿Será ese?

A-Chong negó con la cabeza: —… No sé, quizás… ¿sí?

Ese día apenas había visto al gato un instante, el faro lo había iluminado un segundo, pero al siguiente ya estaba inconsciente, ¿quién podría recordar cómo era ese gato?

—Ayer ya vi a este gato agachado abajo, en ese momento no le presté atención —la voz de Ning Yu sonaba insegura—. … ¿No sería tan místico, verdad?

Al terminar de hablar, el gato los miró, maulló varias veces, y luego, con precisión, se movió hasta los pies de A-Chong y frotó su cabeza contra ellos un par de veces.

A A-Chong le alegró mucho que el gato se frotaba contra él: —No es místico, es el destino, ¡El vino a buscarme!

Pero la reacción de Ning Yu no fue tan entusiasta, y sus palabras sonaron algo extrañas: -Sí que eres increíble, incluso un gato viene a perseguirte.

Desde que se lesionó él, este tipo hablaba con sarcasmo y palabras retorcidas. A-Chong tampoco se molestó en discutir con él, y entró a la casa cargando al gato.

—Además es una gatita —dijo A-Chong, viendo la expresión compleja de Ning Yu—. No pongas esa cara. Debe de ser el gato de aquella noche, viene a pagar la deuda. Tengo que dejarla entrar.

Oh. Ning Yu pensó: yo estuve parado en la entrada de tu casa casi medio mes y ni así pude pasar del umbral, y solo pude hacerlo porque aproveché que estabas herido. Qué bueno es ser gato; que con solo maullar un par de veces ya te ablandas y lo dejas entrar.

Ning Yu no podía controlar ese tipo de celos. A partir de ese día, increíblemente, empezó a tener celos de un gato.

A-Chong también podía notar que a Ning Yu no le gustaba mucho este gato. Primero dijo un montón de cosas sobre que no tenía vacunas, que no se sabía si tenía enfermedades, y luego habló de que más adelante, cuando A-Chong tuviera que ir a trabajar, nadie lo cuidaría. En resumen, entre líneas, lo que quería era que A-Chong no se lo quedara.

A-Chong se sintió exasperado: —De todas formas, estos días estoy aburrido, primero la cuidare, y después, si no tengo tiempo, se lo puedo dar a San-jie o a algún amigo. Y tampoco está tan enfermo, no te pongas tan nervioso.

¿Qué más podía hacer? Ning Yu solo podía forzarse a ignorar la existencia de ese gato. Ignorar a A-Chong cargando al gato mientras jugaba con el celular, escuchaba música, o dormía la siesta. Ignorar que A-Chong, con una mano incapacitada, aún quería, junto con él, ayudar a bañar a ese gato.

No ignorarlo lo volvería loco. A-Chong incluso le había puesto a ese gato el nombre de Princesa. ¿Qué otra cosa podías hacer si no la ignoraba? Si no la ignoraba, tal vez esa misma noche Ning Yu no podría contenerse y asesinaría a la Princesa.

Si la persona que te gusta trata a un gato increíblemente bien, pero contigo es extremadamente indiferente, esa sensación de fracaso te vuelve extremadamente irritable.

Ning Yu lo había pensado innumerables veces: ¿acaso valgo menos que un gato? ¿Por qué no puede mirarme un poco más? ¿El gato te alimentará? ¿El gato te ayudará a bañarte? ¿El gato te hará un pastel? ¿El gato te cambiará las vendas?! ¡No puede, ¿verdad?!

Cuando estaba de mal humor, Ning Yu tenía la costumbre de hacer otra cosa para calmarse. Por ejemplo, ese día en que A-Chong estaba jugando con el gato otra vez, Ning Yu se puso los auriculares y se fue a la cocina a pasar la tarde haciendo un pastel.

Ahora, cuando hacía pasteles, le gustaba escuchar a Jay Chou, como si se hipnotizara a sí mismo dentro de esa canción para volver a aquel día soleado en Pattaya, el día en que A-Chong fingió estar enamorado de él.

Solo después de terminar la canción lograba calmarse, dejar de pensar en ese gato, y dejar de compararse con él.

Al salir de la cocina sosteniendo el pastel, Ning Yu vio a A-Chong con el torso desnudo, un pañuelo de seda rojo oscuro cubriéndole el rostro, y la cara dirigida hacia el pequeño ventilador eléctrico. El pañuelo de seda, delineaba el contorno del rostro de A-Chong y se agitaba sin cesar con el aire.

Princesa estaba echada junto a la pierna de A-Chong. Toda la escena se veía… muy cómoda, tranquila como la tarde de una película de verano.

A A-Chong le gustaba secarse el cabello con el ventilador eléctrico después de bañarse. Parecía ser un mal hábito que lo hacía propenso a resfriarse, y además Ning Yu no entendía por qué A-Chong estaba tan aferrado a los ventiladores eléctricos, siendo una persona con bastante dinero.

Parecía que nunca había llegado a entender realmente a A-Chong. Y precisamente por esa falta de comprensión, no dejaba de sentirse atraído.

A A-Chong no le faltaba dinero. A-Chong parecía que le gustaba el dinero, pero también lo odiaba. A-Chong no le gustaba el aire acondicionado, le gustaban los ventiladores eléctricos. A-Chong le gustaba comer bocadillos baratos. A-Chong le gustaban los gatos, y fumaba cigarrillos de cien baht el paquete. Todas estas cosas formaban a A-Chong, pero no eran por completo A-Chong.

Ning Yu, sosteniendo el pastel, de repente no pudo seguir caminando.

Aquel momento fue como una escena a cámara lenta. No podía ver el rostro de A-Chong, pero a través de aquel pañuelo de seda roja, pareció percibir algo.

Pareció percibir el aroma juvenil que emanaba de A-Chong… una mezcla de desenfreno, libertad, suavidad, fragilidad, cansancio y tenacidad; también era complejo. Algo parecido a la vivacidad del sol, algo semejante a la frescura de la lluvia… Estas cualidades que componían a una persona giraban de manera contradictoria en torno a A-Chong, siguiendo el vaivén con el que el pequeño ventilador agitaba aquel pañuelo de seda, que se alzaba y caía constantemente.

En su campo visual, A-Chong extendió nuevamente aquella mano que no estaba herida, acercándola lentamente al pequeño ventilador.

Aquella hermosa mano se extendió lentamente, y luego se cerró, como si quisiera atrapar el viento.

Aquella escena era demasiado hermosa; y el tiempo pareció detenerse en ese instante.

Los seres humanos probablemente pierden el control y actúan por impulso emocional debido a ese tipo de momentos de belleza.

Ning Yu se acercó sigilosamente a A-Chong. Decidió tomar ese momento como un regalo de la vida, y olvidar temporalmente quién era. Esto tampoco necesitaba una explicación lógica, solo deseaba hacerlo.

Se acercó, ya casi podía tocarlo.

Ning Yu descubrió que al inclinarse, parecía estar temblando.

El aire del ventilador también le llegó al rostro. Aunque era un viento fresco, su cuerpo se sintió aún más caliente.

Al besarlo a través de aquella pañuelo de seda, lo que pensó Ning Yu fue:

Que no pudieran estar juntos al parecer tampoco importa mucho. En ese momento solo estaba seguro de una cosa… y es que en esta vida, jamás podría olvidar a A-Chong.

Subscribe
Notify of
guest
0 Comentarios
Inline Feedbacks
View all comments

Comentar Párrafo:

Dejar un comentario:

 

0
Would love your thoughts, please comment.x
()
x