Capítulo 34

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Esa moneda hizo que el estado de ánimo de A-Chong no fuera muy bueno.

Además, tampoco le gustaba lidiar con borrachos, así que A-Chong finalmente dejó de hablar, y observó a Ning Yu frente a él sosteniendo una moneda y mirándola fijamente, con ojos suplicantes.

Esta persona, Ning Yu, incluso borracha era diferente a los demás: no se ponía violento por el alcohol, y después de pasar esa excitación inicial se quedaba muy tranquilo, con la cabeza gacha, sosteniendo la moneda ensimismado, sin saber en qué pensaba.

A-Chong, viendo que esta persona tampoco parecía necesitar que se preocuparan por ella, fue a lavarse al baño.

Secarse el cuerpo con una sola mano le resultaba muy incómodo, y fue entonces cuando A-Chong se dio cuenta de que parecía haberse vuelto un poco más delicado, probablemente acostumbrado a ser cuidado estos días.

Al salir, A-Chong descubrió que Ning Yu, sorprendentemente, había limpiado la mesa, y estaba sentado en la silla, de espaldas a él, inclinado sobre la mesa escribiendo algo.

La escena era un poco extraña. A-Chong se acercó sigilosamente y echó un vistazo. Sobre la mesa estaba tirada la mochila que Ning Yu cargaba todos los días, junto a él había un libro de “Gramática Avanzada de Inglés XXX”, y en el iPad se proyectaba una PPT de enseñanza. Ning Yu parecía estar… corrigiendo un ensayo en inglés.

A-Chong, desconcertado por un momento, recordó entonces que esta persona tenía un trabajo de medio tiempo como profesor de inglés.

… No sabía si estaba realmente borracho o fingía estarlo, pero empezó a leer borracho… y no hay muchas personas normales que estudien borrachas… pero si no estuviera borracho, probablemente tampoco elegiría estudiar en este momento.

Le dio una palmada en el hombro a Ning Yu: —¿Qué haces? ¿Te gusta tanto estudiar?— Y además estudias justo delante de mí.

Ning Yu levantó la cabeza y miró hacia él, su mirada estaba un poco perdida.

Miró a A-Chong un rato, como si estuviera tratando de reconocerlo.

Luego, este tipo soltó una frase: —Estoy leyendo para despejarme, —se detuvo un momento, cambió a un tono muy extraño y dijo, —Baobei.

¿¿¿???

A-Chong se quedó un momento atónito, y después preguntó: —¿Cómo me llamaste? Piénsalo bien antes de hablar.

Ning Yu parecía un poco avergonzado, pero aún así lo llamó: —… Baobei.

—… —A-Chong entrecerró los ojos, y confirmó una vez más: —¿De verdad estás borracho, no?

—Si tú crees que sí, entonces que así sea. —Ning Yu parecía muy tranquilo y asintió, —¡Sí! ¡Estoy borracho!

Mierda. A-Chong pensó, yo también me voy a emborrachar.

… Esas palabras saliendo de la boca de Ning Yu eran sencillamente mortales, el tono era honesto y torpe, de ese tipo de torpeza que da ganas de reír.

Pero Ning Yu siempre hablaba con mucha seriedad, así que cuando este apodo un poco empalagoso salía de su boca, adquiría inexplicablemente una sensación de peso difícil de expresar. Era como si… un padre poco expresivo en casa, en algún momento, llamara así a su hijo una vez. Era algo escaso y precioso.

Pensándolo bien, nadie lo había llamado así nunca. Otras personas en casa serían el baobei de mamá, el baobei de papá, el baobei de los abuelos, estaba seguro que esas personas ya estaban hartas de oírlo. A-Chong pensó un momento; los apodos que él había recibido parecían ser cosas como pequeño bastardo, lastre, desperdicio de dinero…

Ning Yu en su casa probablemente tampoco estaba mucho mejor. Pobres de él y de Ning Yu, un apodo como “baobei”, ya fuera él llamando a Ning Yu o Ning Yu llamándolo a él, probablemente a ambos solo les parecería un poco extraño.

A-Chong extendió la mano para tocarle la cabeza a Ning Yu, pero vaciló antes de hacerlo.

Esa sensación había vuelto.

Retiró la mano, bajó ligeramente la cabeza y dijo: —Llámame otra vez.

Ning Yu asintió, —A-Chong, baobei. —Después de decirlo, señaló a A-Chong, y luego se señaló a sí mismo, —Mío.

… Mierda.

Los demás al emborracharse se pegan para actuar con coquetería; él, en cambio, se llama a sí mismo bebé. ¿Dónde aprendió eso? Asqueroso, asqueroso.

A-Chong pensó que esta persona necesitaba despejarse, así que giró la cabeza a Ning Yu de vuelta y dijo: —Mejor sigue despejándote.

Tras recuperar el aliento, A-Chong ya había dado unos pasos hacia el sofá, pero por alguna razón se detuvo de repente, como si una fuerza extraña lo hubiera hecho parar.

Volvió a caminar de regreso, le dio un pequeño toque en el hombro a Ning Yu, y volvió a señalarse a sí mismo, —¿Quién soy?

Ning Yu volvió la cabeza, y lo miró.

Habiendo bebido alcohol, los ojos de Ning Yu, estaban inexplicablemente negros y brillantes.

A-Chong, como cosa rara, se quedó un momento paralizado.

En realidad, la apariencia de Ning Yu podía considerarse de media a muy buena, sus facciones eran regulares, y entre sus cejas y ojos había un aire de gallardía. Este punto coincidía bastante con la estética de A-Chong; era un gusto que va acompañado de aprecio, de otra manera en ese entonces tampoco habría podido fijarse en él.

Borracho parecía verse un poco más agradable a la vista.

A-Chong, viendo esta cara de aspecto aceptable, sonrió un poco y dijo: —Es A-Chong.

Bueno, resulta que no se había confundido de persona. A-Chong estaba a punto de hablar cuando Ning Yu soltó otra frase: —¿Crees que estoy borracho, que estoy haciendo escenas de borracho?

A-Chong frunció el ceño, descubrió que no podía distinguir el estado actual de Ning Yu. Parecía borracho, pero al mirar con atención ya no lo parecía.

Ning Yu dentro de su campo de visión sonrió un poco. —Ya estoy casi sobrio, acabo de leer un ensayo modelo en inglés sobre filosofía y psicología. Te llamé así a propósito, tú antes me llamaste una vez “baobei”, pero después ya no lo volviste a hacer. Si tú no lo dices, entonces yo lo diré.

Está bien, qué listo. A-Chong ladeó ligeramente la cabeza y le preguntó a Ning Yu: —Entonces, ¿Crees que soy el A-Chong verdadero, o el A-Chong falso?

Se miraron fijamente un momento. La mirada de Ning Yu se enfocó lentamente en el rostro de A-Chong, y sonrió un poco.

—A veces verdadero, a veces falso. Normalmente, cuando sonríes afuera es falso, cuando comes bocadillos en casa es verdadero. —Ning Yu hablaba muy despacio, —Ambos te conforman, son una parte de ti, pero no eres completamente tú. Teóricamente hablando, el todo es mayor que la suma de sus partes.

A-Chong negó con la cabeza, y se rio: —No entiendo. ¿Cómo es que con el alcohol a veces eres tonto, y a veces listo?

—Para mí, hacer un trabajo difícil cuando estás borracho es la manera más rápida de aclararse—. La expresión de Ning Yu era muy seria, —Podemos discutir el problema del todo y sus partes.

A-Chong, conteniendo la risa, pensó un momento y asintió: —No es necesario discutir. Tú habla, yo escucho.

Escucha entonces, escucha. A-Chong acercó una silla y escuchó a Ning Yu hablar.

—Pongamos un ejemplo… es igual al observar y conocer a una persona o cosa, los defectos no lo representan todo, y las virtudes tampoco lo representan todo—. Ning Yu hablaba con mucho sentido, su tono era como si diera clase, —Venus de Milo no tiene brazos, pero la gente aprecia su imperfección. Debemos aprender a ver el todo, y no solo las partes…

Habló durante mucho tiempo.

Al principio, A-Chong escuchaba con un poco de impaciencia, pero Ning Yu hablaba muy despacio y también muy seriamente. A-Chong pensó que, de todos modos, si esta persona está borracha ahora, entonces él podía, ocasionalmente, dejar de lado la arrogancia frente al conocimiento. Como Ning Yu seguía hablando, A-Chong, en silencio, siguió escuchando.

En realidad, no podía entenderlo del todo, solo captaba una idea general, y tampoco le gustaba mucho escucharlo, al fin y al cabo este tipo de cosas daban bastante sueño.

A-Chong simplemente disfrutaba escuchar a Ning Yu hablar. ¿Por qué le gustaba? No podía explicarlo. Era igual que no entender por qué le gustaba escuchar a Ning Yu leer; tal vez las personas, ante lo que les hace falta, sienten un anhelo inalcanzable. Pero si realmente lo quieren o no, es otra cuestión.

Pensaba que, si antes hubiera podido encontrarse con un profesor tan paciente como Ning Yu, tal vez su propia vida habría sido diferente.

La canción de Faye Wong seguía sonando. A-Chong no escuchaba con atención lo que decía Ning Yu, sino que escuchó cantar a Faye Wong. Tarareó unas cuantas líneas siguiendo la canción, quiso encender un cigarrillo para fumar, y justo cuando debatía si faltarle o no al respeto a este “profesor”, A-Chong descubrió que el parloteo de Ning Yu se había detenido.

Quizás la atmósfera era un poco apropiada para hacer algo, así que al mirarse por un momento, se sintieron incómodos.

Pero A-Chong era un veterano en romper situaciones incómodas. Le pareció graciosa la expresión de Ning Yu, se le ocurrió una idea y abrió la boca diciendo: —¿Ya no hablas? Si ya no hablas, ¿qué tal si jugamos a adivinanzas y acertijos?

Es cuestión de un intercambio de cortesías. Sí tú hablas de filosofía, yo hablo de acertijos y adivinanzas.

Ning Yu tardó un momento en reaccionar, para después asentir. Instintivamente siempre solía asentirle a A-Chong.

A-Chong, sonriendo, preguntó: —Sandía, pepino, calabaza de invierno, calabaza, melón, muchos melones se pueden comer, ¿qué melón no se puede comer?

Ning Yu frunció un poco el ceño, no estaba prestando atención, miraba a A-Chong, pero no escuchaba el sonido.

A-Chong, con una sonrisa que no era del todo una sonrisa, miraba a Ning Yu y dijo: —Tonto.

Princesa en ese momento maulló debajo de la mesa.

Tonto, Ning Yu repitió esta palabra en su mente. Miró fijamente a A-Chong, pensando, en el por qué su cuerpo parecía estar flotando, sin sensación de realidad, como si una fuerza de gravedad arrastrara su conciencia hacia el cuerpo de A-Chong, sin poder recuperarla.

—Segunda pregunta —dijo A-Chong, —Esta vez la pregunta es: tú puedes hacerlo, yo puedo hacerlo, todos pueden hacerlo, una persona puede hacerlo, pero dos personas no pueden hacerlo, ¿qué es?

Hacer qué, quiero hacerlo todo.

Ning Yu no quería responder al extraño acertijo. Miraba fijamente a A-Chong y en lugar de responder, dijo: —Desde hace un momento, he tenido está alucinación… y no puedo ver nada con claridad, solo puedo ver tu cara, y también tu boca, ¿no es extraño?

A-Chong arqueó una ceja.

Después de decirlo, Ning Yu se puso de pie, y se inclinó directamente sobre él, como si quisiera besarlo.

Esta noche habían ocurrido muchas cosas, algunas probablemente habían asustado a Ning Yu, otras habían dejado a A-Chong con el corazón revuelto, molesto. Así que A-Chong eligió directamente apartar a Ning Yu, rechazando ese beso que posiblemente no era muy apropiado.

A-Chong, presionando el hombro de Ning Yu, dijo con calma:

—La respuesta es, soñar.

Ese gesto de rechazo dejó a Ning Yu avergonzado por mucho tiempo.

A-Chong lo vio divertido, perezosamente abrió la boca y preguntó: —¿Quieres que adivinemos más acertijos?

Ning Yu negó con la cabeza.

A-Chong volvió a preguntar:—¿Ya estás sobrio?

Ning Yu negó con la cabeza, asintió, y después, dudando, volvió a negar. Sabía que A-Chong estaba molesto, pero no sabía por qué.

A-Chong dijo: —Si estás sobrio, ¿qué crees que deberías hacer?

Debería irse.

Ning Yu, estuvo largo rato pasmado, pensó un momento, y con el rabillo del ojo vislumbró algunos libros asomándose de su mochila, inmediatamente, como si se hubiera agarrado a un salvavidas, fue allí y dijo apresuradamente: —Yo… yo te leeré. Cuando te duermas me voy.

A-Chong se quedó un momento pasmado, —¿Trajiste libros?

—Los traje, no sabía cuándo querrías escuchar, así que cada vez que vengo traigo algunos—. Ning Yu sacó tres libros para mostrárselos a A-Chong, —¿Está bien? Cuando te duermas me voy.

A-Chong lo miró durante mucho tiempo, para después asentir lentamente. Ning Yu pareció dejar escapar un suspiro de alivio. Pero justo cuando acababa de relajarse, A-Chong se puso de pie y dijo: —Ve a la cama.

Ning Yu, sorprendido, levantó la cabeza.

A-Chong arqueó las cejas, y sonrió, —¿No ibas a leer hasta que me durmiera y luego irte?

Ning Yu bajó la cabeza, y lentamente respondió: —Mmm, bueno.

Una vez dentro de la habitación, A-Chong se recostó en el cabecero, señaló el lugar a su lado y dijo: —Puedes recostarte junto a mí.

Ning Yu se recostó con cuidado junto a A-Chong.

Sus hombros se apoyaban el uno en el otro. Ning Yu sostenía el libro y pensó: esto parece llamarse “hombro con hombro”, esta expresión parecía mucho mejor en comparación con el “tú me abrazas, y yo te abrazo”. Juntar los hombros es apoyarse mutuamente, no se trata de que uno dé más, o el otro quiera menos, es solo apoyarse juntos, nada más.

Ning Yu sacó los libros y le preguntó a A-Chong cuál leer.

Uno era “El Adiós a Mi Concubina1”, el otro era “El Corcel Negro”, y el último era “1984”. A-Chong levantó la vista y los recorrió, pensó que la portada de “El Adiós a Mi Concubina” era la más bonita, así que señaló ese.

—Este es bastante famoso, también hay una película, pero no la he visto.” Ning Yu le preguntó a A-Chong, —¿Tú la has visto?

A-Chong negó con la cabeza, —¿Parece que es una película de arte? No suelo ver películas de arte.

Ning Yu asintió, —Yo tampoco.

En ese momento, ninguno de los dos sabía qué les traería ese libro elegido al azar.

Ning Yu abrió el libro y leyó la primera frase: “…Las prostitutas no tienen sentimientos, los actores de ópera no tienen lealtad”.

“…A las prostitutas sólo les corresponde tener sentimiento en la cama; a los actores de ópera, sólo les es permitido tener lealtad en el escenario”.

Ning Yu no se percató de que, al escuchar la primera frase, A-Chong se sentó un poco más erguido.

Al principio, Ning Yu no le daba importancia al contenido del libro, solo quería encontrar una excusa para quedarse, y pasar un rato más con A-Chong. Además, mientras leía, sentía que este libro era algo difícil de leer, no lograba encontrar el ritmo del lenguaje. Cuando se trababa, pasó a la sección de presentación del autor y vio que el autor era de Hong Kong.

Ning Yu pensó, que la manera en la que el autor escribía era un poco rara, y temía que A-Chong no lo entendiera.

Pero, a grandes rasgos, la fuerza de una historia no está en las palabras, sino en la trama misma. Al final, mientras más leía, Ning Yu comenzó a sumergirse por completo en la historia.

Ning Yu nunca se había encontrado con esta situación. A él de por sí no le gustaba escuchar historias, especialmente este tipo de historias ficticias, pero mientras leía, empezó a sentir que este Xiao Douzi, al que su propia madre le cortó un dedo y luego fue llevado a la compañía de ópera… era demasiado lamentable.

Quizás el alcohol había hecho que esta noche y ellos se volvieran un poco más sensibles, y a medida que leía, Ning Yu se sumergía cada vez más en la historia.

“…Solo Xiao Douzi, en un entorno desconocido, oscuro y tenebroso. La herida comenzó a doler. De repente había perdido un trozo de carne y hueso que había estado unido; al ya no estar allí, le dolía aún más”.

Habiendo sido llevado a la compañía de ópera, el maestro por cualquier cosa lo golpeaba.

“…Con los ojos desorbitados, aturdido, aguantando con los dientes apretados. En la noche silenciosa, desde ninguna parte llegaba un sonido de sollozos, intermitente y chirriante, como el llanto de un fantasma. Xiao Laizi, al otro lado, murmuraba a su madre: …Madre, ya no aguanto más… mejor mátame a golpes…”

¿Qué lo maten a golpes?

Cuando Ning Yu leyó ese pasaje, su ánimo estaba muy decaído; estaba pensando en algo. Después de leer aturdido este párrafo, levantó la vista y descubrió que A-Chong, increíblemente, se había sentado erguido, mirándolo con una expresión algo extraña.

Ning Yu todavía estaba pensando que quizás había perdido un poco la compostura, pero A-Chong, sorprendentemente, abrió la boca y dijo una frase: —… Qué lamentable.

Al salir esa frase, la mano de Ning Yu tembló inexplicablemente.

A-Chong añadió otra frase: —El niño todavía era muy pequeño, ¿no es cierto?

Ning Yu, por instinto, apretó con fuerza el libro en su mano, había bebido alcohol, al hablar no era tan cauteloso como de costumbre, y preguntó directamente a A-Chong: —¿De dónde vienen exactamente esas viejas cicatrices en tu cuerpo?

A-Chong no dijo nada.

Ning Yu, apretando el libro con una fuerza mortal, dijo: —¿Fue San-jie quien te golpeó?

—Ning Yu…

Después de decirlo, A-Chong suspiró. Ese “Ning Yu” sonaba como una reprimenda.

Pero en la noche, su voz sonaba, inusualmente frágil.

—Tú… —Ning Yu se contuvo una y otra vez, pero aun así lo dijo—. A Xiao Douzi todavía tenía a Xiao Shitou quien lo quería y le dolía el corazón por él, pero tú no dices nada, ¿a quién se supone que debo querer yo entonces?

A-Chong guardó silencio un momento, levantó la vista, vaciló un poco y después dijo: —Ya no me duele.

¿Ya no te duele?

Ning Yu no se percató de que la mano con la que sostenía el libro estaba temblando, comenzó a serle muy difícil controlar sus emociones, las palabras que pronunciaba tenían cierto sentido de decirse con los dientes apretados: —Pero a mí me duele, ¿vale?

A-Chong no respondió a esa frase.

Después de mucho tiempo, recién entonces le dio una palmadita en la cabeza a Ning Yu y, con aparente ligereza, dijo: —Ya lo olvidé. Sigue leyendo, no pares.

Ning Yu miró a A-Chong un largo rato, sin lograr desahogar la rabia en su pecho, así que no le quedó más que desviar el rostro y seguir leyendo, abatido.

Y luego.

Luego leyó que Xiao Douzi recitó mal los versos de la Dama Encantadora y el Galán Masculino, que Xiao Douzi fue perforado en la boca con la pipa de opio de Xiao Shitou, que Xiao Douzi y Xiao Shitou se encontraron con el Eunuco Zhang, que el Eunuco Zhang a Xiao Douzi…

Cuanto más leía Ning Yu, más baja era su voz. Cuanto más escuchaba A-Chong, más silencioso se volvía.

Mientras leía, Ning Yu comenzó a tener una ilusión.

En la embriaguez, en esta noche de consumo excesivo de emociones, en este momento de nervios tensos, en la que parecía estar perdiéndose a sí mismo lentamente, Ning, confundido, entró en el mundo de este libro, y sintió… que se había convertido en aquel Xiao Douzi. Tampoco podía explicar en qué lugar había encontrado un punto de similitud, no podía explicarlo. Quizás las penas y alegrías humanas no se comunican, pero los humanos en esencia están solos, y sienten afinidad por las personas que se les parecen.

El narrador terminó metiéndose a sí mismo dentro del libro, y no pudo aclarar quién era quién, no pudo aclararlo.

Quién eres tú, quién soy yo, dónde están ellos. Todo parecía falso, el alcohol empujaba las emociones al escenario, y esa ilusión era tan real. Ning Yu de pronto escuchó que en su mente sonaba la voz de un dan2, y después la suona3, las claves, el erhu4, el sheng5, el qin6, el tambor, muy fuerte, muy ruidoso.

Pensó: en este momento, parece que me he convertido en ese Xiao Douzi… en medio del remanente de la embriaguez, me convertí en Xiao Douzi, me convertí en aquel solitario y desamparado que, en su vida, solo tenía la ópera, solo tenía a su Shige… Cheng Dieyi.

“ …Los que lo adoran, los que lo admiran, todos aman erróneamente. ¿Quién es él?…Los hombres lo toman por una mujer, las mujeres lo toman por un hombre. ¿Quién es él?”

¿Quién es él?

¿Quién eres tú?

¿Quién soy yo?

“…Cada persona está fija en su propio cuadro, hasta que la tierra envejezca y el cielo se marchite, bajo la mirada del Maestro Ancestral, cada uno tiene su destino predeterminado, cada uno acepta su mandato del cielo… Un golpe, dos golpes, la lozanía cambia a escondidas… Azúcar blanco mezclado en miel: dulzura sobre dulzura”.

Ning Yu leyó con un nudo en la garganta.

Era claramente dulzura sobre dulzura, pero en lo profundo de su sí pareció percibir algo. Que la tierra envejezca y el cielo se marchite, que el mar azul se transforme en campos de moreras, no eran más que versos de una ópera.

Ning Yu hizo una pausa muy, muy larga, no sabía cómo seguir leyendo.

Era claramente la historia de otros, pero él parecía haberse perdido así mismo, olvidando quién era. Leyó y leyó, leyó hasta que el Xiao Douzi se convirtió en Cheng Dieyi, y Xiao Shitou se convirtió en Duan Xiaolou, hasta que ellos comenzaron a cambiar, leyó hasta que la historia pareció estar a punto de mostrar despedidas, de mostrar la vida y la muerte.

¿Por qué… las historias tienen que tener siempre un final? Pensó Ning Yu ebrio, ¿por qué? No podía entenderlo. ¿Y la historia de él y A-Chong? ¿Dónde tendría su final?

Se detuvo. El alcohol en su cuerpo estimulaba la sangre, calentándola. Se contuvo para no llorar, pero la mano que sostenía el libro empezó a temblar.

En ese momento, A-Chong extendió repentinamente la mano y sujetó el brazo de Ning Yu.

—Sigue leyendo—. La mirada de A-Chong también era algo compleja, pero su voz era firme, y un poco tranquilizadora, —Estoy escuchando.

Ning Yu lo miró fijamente, aturdido, luego giró la cabeza con torpeza hacia el libro y continuó leyendo:

Leyó que Duan Xiaolou iba a casarse con Juxian. Leyó sobre Cheng Dieyi y el Cuarto Señor Yuan… Leyó que Duan Xiaoluo tomó aquella espada con la que Yu Ji se había suicidado, y que Cheng Dieyi, empuñando la espada, fue a ver casarse a Duan Xiaolou.

“…Sólo esta espada preciosa le pertenecía realmente. No le quedaba nada más. Al ir, no necesitaba fingir, ya lo entendía, pero aún así fue. Esta noche, regresó tambaleante de las manos de un hombre, no huyendo de regreso, sino lanzándose al abismo. Firme y sin arrepentimiento, vengó la infidelidad de otro hombre”.

Sí, él tampoco tenía nada de A-Chong, sólo tenía un par de zapatos de A-Chong. Pero si Cheng Dieyi podía recurrir al Cuarto Señor Yuan, ¿a quién podía recurrir él? Había amado a A-Chong, ¿cómo podría llegar a amar a otra persona?

Ning Yu sabía que su voz en ese momento debía de sonar horrible. Leyó hasta sudar frío, sintiendo constantemente su cuerpo pasar del frío al calor. A-Chong no soltaba su muñeca, y la fuerza de su agarre era cada vez más fuerte.

Esta historia los había traspasado, pero por razones distintas; en este momento, dejaron caer sus disfraces y algunas de sus convicciones.

Mantuvieron esta postura, como si se apoyaran mutuamente, para escuchar hasta el final de la historia.

La embriaguez le subió por completo a la cabeza, y la emoción de Ning Yu por fin encontró una salida; comenzó a odiar a este Duan Xiaolou en el libro.

Leía cada vez más rápido; si se escuchaba con atención su tono, parecía haber odio, parecía haber obsesión, mezclados con un poco de amor, pero sobre todo, un resentimiento difícil de expresar.

“…Dieyi volvió la cabeza, mostrando un rostro sereno. ‘Shige, te has casado, de ahora en adelante también tendré que cantar mis monólogos solo’”.

Se ha casado.

Al leer esta frase, la mente de Ning Yu se quedó en blanco.

Ning Yu pensó: Duan Xiaolou se ha casado, pero ¿y A-Chong? Él mismo también se irá pronto, ¿cuándo desaparecerá de la vida de A-Chong? ¿Qué pasaría después de desaparecer?

Con Duan Xiaolou teniendo a Juxian, Cheng Dieyi se convirtió en una Yu Ji solitaria; y ya nunca más podrían interpretar bien una obra de “El Adiós a Mi Concubina”.

¿Y A-Chong? ¿A-Chong también lo haría? No estaba seguro, ¿llegaría él a un lugar, cansado, queriendo detenerse, queriendo encontrar una Juxian que lo amara? ¿Y qué pasaría con él?

¿Qué pasaría con él entonces?

Ning Yu dejó el libro, lo dejó con expresión inerte, y giró la cabeza.

Entre él y A-Chong mediaba un ejemplar de “El Adiós a Mi Concubina” que no podía seguir leyéndose. Ning Yu miró a A-Chong atónito, frente a frente sin decir palabra, pero ambos parecían haber caído en algo.

Se contemplaron el uno al otro; el aire estaba muy quieto, sin sonido, pero húmedo, como si alguien ya hubiera llorado hasta humedecerlo.

A-Chong alzó la vista y sólo entonces descubrió que, era Ning Yu quien estaba llorando.

No lloraba a gritos, sólo lloraba aturdido, en silencio. Esta era la primera vez que A-Chong veía llorar a Ning Yu; parecía ser por una historia, pero al mismo tiempo parecía no serlo.

A-Chong sabía que las lágrimas de personas como Ning Yu eran muy muy escasas, y por lo tanto muy preciosas.

Esta vez, A-Chong no encontró divertido a Ning Yu, porque él mismo se sentía algo abatido y triste.

Oyó que Ning Yu le preguntaba: —¿Te vas a casar con Juxian?

A-Chong frunció ligeramente el ceño: —¿?

Aún no había tenido tiempo de responder, cuando Ning Yu preguntó de nuevo: —¿Por qué quieres casarte con Juxian?

A-Chong: —……

—¿Puedes no casarte con Juxian? —El tono de Ning Yu temblaba mucho, —San-jie no te quiere, yo te quiero, ¡yo no dejaré que nadie te golpee!

—¡Yo puedo cuidarte bien, soy mucho mejor que Juxian!— El tono de Ning Yu era urgente, sus ojos enrojecidos daban miedo. Comenzó a hablar de manera incoherente, y con dolor fue a tomar la mano de A-Chong, —Si te casas, yo… no sé cómo yo… no puedo olvidarte…

No tenía palabras.

A-Chong dejó escapar un suspiro. Con toda la estimulación de esta noche, Ning Yu probablemente estaba bastante asustado, y también muy borracho.

Bien.

A-Chong pensó: dicen que los actores de ópera no tienen lealtad, que sólo la tienen en el escenario, entonces yo también sólo consideraré que estoy actuando una obra con él. Actuar una obra es: si hay una función, es una función. El sexo y el amor son: hay una noche, es una noche. Tomarlo o no en serio, ¿Acaso no es justamente así, después de todo?

—Ya me levantaste el velo nupcial, ¿Y todavía quieres que me case con una tal Juxian del demonio? Deja de llorar, si sigues llorando te patearé de la maldita cama.

Ning Yu se quedó desconcertado por un momento.

A-Chong lo miró fríamente: solo sabía llorar, llorar y llorar, ¿de qué sirve llorar? Este viejo en su tiempo fue golpeado tan cruelmente, y aún así no derramó ni una sola lágrima.

Juxian, mi culo.

A-Chong le limpió las lágrimas a Ning Yu, y con un tono impaciente, dijo: —Esta noche no hay Juxian, esa obra ya terminó. Quítate la ropa, ahora vamos a la cámara nupcial.

Notas del Traductor

  1. Adiós a mi concubina ( en chino :霸王别姬, lit. ‘ El rey hegemón se despide de su concubina ‘ ) es unapelícula dramática histórica épica china de 1993, dirigida por Chen Kaige y protagonizada por Leslie Cheung , Gong Li y Zhang Fengyi . Basada en la novela homónima de Lilian Lee , la película se ambienta en la inestable China del siglo XX, desde los inicios de la formación de la República de China hasta las secuelas de la Revolución Cultural . La película describe las problemáticas relaciones entre los actores de la ópera de Pekín Cheng Dieyi, Duan Xiaolou y la esposa de Xiaolou, Gong Juxian, y sus interacciones con la política y la sociedad chinas.
  2. [rol femenino en la ópera]
  3. [oboe chino]
  4. [violín chino]
  5. [armónica]
  6. [cítara]
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