#3

Arco | Volúmen:

No disponible.

Estado Edición:

Editado

Ajustes de Lectura:

TAMAÑO:
FUENTE:

—Euichan.

El aire, que bullía de actividad, se quedó en un silencio sepulcral. Jack, que estaba manoseando las mejillas de Euichan como si fueran pasteles de arroz, se aclaró la garganta y bajó las manos. Al mismo tiempo, Ha Euichan se giró hacia quien lo había llamado; un hombre sentado de lado sobre la mesa de piedra, sonriendo.

Con una sola palabra de Hyde, la concurrencia siempre se quedaba en silencio. Él siempre mostraba una apariencia amable, pero no había forma de conocer su interior. Euichan se dio cuenta entonces, con retraso, de que no lo había saludado.

—Ah… Lo siento.

Euichan se apresuró a acercarse al hombre y se refugió en su abrazo. En cuanto Hyde abrió los brazos, el cuerpo de Euichan encajó en su amplio pecho como una pieza de rompecabezas. Hyde, sonriendo, le dio unas palmadas en la espalda.

—Hacía medio mes que no te veía. ¿Has estado bien?

—Yo siempre estoy bien, ¿no? ¿Y Hyde y los demás? ¿No han tenido ningún problema?

—¿Qué problemas vamos a tener nosotros?

Aunque las máscaras que usaba Hyde cambiaban cada vez, la mayoría tenían una apariencia similar, por lo que la impresión que daba era coherente. Su aspecto siempre era elegante y guapo.

Por mucho que cambiara su apariencia exterior, no podía cambiar sus ojos, blancos como la roca caliza. Y en esos ojos de blanca nieve, las siete estrellas de la Osa Mayor brillaban nítidas durante todo el año.

—Ya que estamos todos reunidos, siéntese. Tengo algo que decir.

Las figuras sentadas en el porche de madera se levantaron lentamente. Cuando cada uno se sentó alrededor de la mesa de piedra, solo quedó un asiento vacío. Justo al lado de Hyde. Euichan, tras mirar a sus hermanos, se sentó en ese lugar.

El mundo señalaba a In the Hell como una alianza de villanos arrogantes que solo causaban daño, pero incluso entre ellos existían reglas de hierro inquebrantables.

Primero: fuera de las actividades como villanos, no interferir en la vida personal de los demás.

Segundo: las reuniones se celebrarían una vez cada quince días, en el lugar que Hyde indicara, y debían asistir sin falta.

Tercero: quien asesinara a un compañero, terminaría su vida en un sufrimiento mayor que el del octavo infierno.

Cuarto: aunque sus puntos de vista sean diferentes, durante el tiempo que compartan un objetivo, no deben olvidar su esencia.

Esto había existido hasta ahora para la paz de In the Hell. Además de ser villanos, cada uno tenía una identidad distinta. Alguno podría llevar una vida laboral normal. Quizás otro fuera siempre villano, y tal vez alguien pudiera ser un héroe. Pero ninguno indagaba sobre el origen o la fama del otro. Excepto en un caso: Ha Euichan.

—Parece que los héroes andan buscando a Euichan últimamente.

—Hmm, ciertamente. Para traer al joven Euichan, había héroes parados en cada calle principal.

—Tch, qué falta de educación. Debemos saber el motivo para poder hacer algo. Déjame pensar… Han estado así desde hace dos meses, así que debe ser desde la fiesta benéfica.

—¡Malditos! ¡Seguro que ese día le hicieron algo al pequeñín! Nos soltaron la estupidez de que lo habían dejado vivir, ¡los héroes son todos iguales!

Los que habían ido añadiendo sus comentarios resoplaban furiosos. Euichan, con el corazón encogido, permanecía sentado en silencio con las manos entrelazadas. La verdad es que Euichan no tenía nada que decir al respecto. Entonces, Hyde, apoyando la barbilla en su mano, habló:

—Bueno… Eso solo lo sabrá el involucrado.

—Sí, Euichan. Intenta recordar bien. ¿Qué pasó después de que cayeras al agujero con esos tipos?

Ante la insistente pregunta de Jekyll Jack, Euichan ya no pudo mantener la boca cerrada. Movió inquieto las manos bajo la mesa y, finalmente, abrió la boca.

—Pues… que…

¿Qué era? Los demás acercaron sus cabezas, prestando atención a las palabras de Euichan.

—Me cubrieron con ropa.

—…¿Ropa? ¿La… la de vestir? ¿Eso es todo? ¿No hay nada más?

—Ah… Me sentía mal y me tumbaron en un lugar apartado. Cada vez que abría los ojos, todo seguía oscuro a mi alrededor.

Euichan omitió las cosas importantes y lo resumió. La verdad es que la mayoría de sus recuerdos de aquel día eran borrosos. Sin embargo, había partes que recordaba con claridad. Estuvo atrapado en un lugar oscuro, y cada vez que un poco de luz se filtraba, Euichan confirmaba quiénes eran los otros y contenía la respiración.

Pero, ¿cómo podía decir algo así? Que aquel día, se había enredado con tres hombres y que ahora esperaba dos hijos.

Si la noticia del embarazo de Euichan se llegara a saber, In the Hell no dejaría las cosas como estaban. Podrían salir corriendo en ese mismo instante, dispuestos a arrancarles las extremidades a esos tipos. Eso no debía ocurrir. Euichan quería dar a luz a sus hijos sanos y salvos, y para registrar el nacimiento de los bebés necesitaba el certificado de habilidades especiales de ambos progenitores.

Por eso, antes de que nacieran los niños, Euichan planeaba robar los datos de sus habilidades como fuera. Su sueño era registrarlos legalmente en la oficina del distrito y criar bien a los gemelos en el futuro.

—¡De entre todos los hoyos en los que podía caer, tuviste que caer precisamente con esos tipos! ¡Malditos perros!

Jekyll Jack golpeó con furia la mesa de piedra. A su lado, Mother Sheep suspiró.

—¿Sabes lo angustiados que estábamos entonces? Ya es un milagro que hayas salido vivo de allí. ¿Acaso la brujería de Seok Myeongcheol es algo normal? Dicen que, para que suelte lo que ha tragado, aunque lo cuelgues boca abajo y lo golpees, su hechizo no se abre hasta pasado un día.

Seok Myeongcheol. Era un peligroso criminal que se había fugado de la cárcel el año pasado. Pero ayer lo atraparon. Para ser exactos, la policía, tras recibir el aviso, lo encontró derrumbado en un edificio abandonado.

En ese momento, estaba tan brutalmente golpeado que ni siquiera podía mantenerse en pie, y tenía las extremidades atadas con fuerza, sin poder moverse ni un centímetro. Detenido en la asociación de héroes, hasta ahora no para de patalear, gritando que “Under Doom” fue quien lo agredió.

—Qué mal debió sentirse nuestro pequeñín, para ir a buscar a Seok Myeongcheol y dejarlo hecho un eunuco. Qué preocupación, qué preocupación. ¿Por qué será tan cruel el destino de nuestro pequeñín?

Mother Sheep, con el rostro lleno de ternura, arrullaba al niño envuelto en su mantilla. El sonido del pequeño quejumbroso se asemejaba más al llanto de una bestia que al de un niño.

En cuanto a Euichan, había nacido con una suerte tan feroz que, si caía hacia atrás, se rompía la nariz, y si chocaba con alguien, esa persona salía despedida lejos para acabar en medio de la calle justo cuando pasaba un camión.

Sus compañeros en In the Hell también habían estado a punto de morir varias veces junto a Ha Euichan. Debido a esa suerte tan desdichada, no había nadie alrededor de Euichan. Los hermanos de In the Hell, porque le debían la vida, permanecían a su lado y lo cuidaban con esmero.

Por eso, solían referirse a la suerte de Euichan como “rostro hermoso, destino delgado”. Lo que significaba que para ser una persona hermosa, tenía una suerte horrible. 

Y eso puede que no fuera una afirmación equivocada.

De repente, tres hombres cruzaron fugazmente la mente de Euichan. Un hombre de expresión astuta, otro robusto y taciturno como un perro fiel, y un tercero con una mirada cálida como los rayos del sol.

El embarazo de Euichan era, ciertamente, algo que había ocurrido fuera de lo previsto. Y no era exagerado decir que todo esto se originó a partir del fugitivo Seok Myeongcheol.

Si aquel día ese tipo no hubiera asaltado la fiesta, Euichan no se habría infiltrado en ella, y tampoco habría compartido lecho con alguien. Y además…

—…

Nunca habría tenido que ir a un hospital de obstetricia y ginecología para hombres. Euichan, temiendo que los pequeñuelos pudieran escuchar los latidos de su corazón, extendió la palma de la mano y cubrió su vientre. Estaban tan silenciosos, como si estuvieran cómodos y durmiendo acurrucaditos.

Por si alguien se daba cuenta, Euichan retiró rápidamente la mano del abdomen. Era como si él solo estuviera quemándose con su propio fuego.

“Aquel día” fue un día en que caía aguanieve. Su cuerpo estaba extrañamente entumecido, y con los síntomas de un resfriado, Euichan tuvo que escapar varias veces hacia la salida de emergencia para recuperar el aliento. Así, se convirtió en el desafortunado testigo que presenció las fechorías del fugitivo.

Pero, ¿quién era Euichan? ¿Acaso no era alguien nacido con la desgracia? La suerte de Euichan era realmente feroz. Tan feroz que era persistente y cruel.

Aunque Euichan había asistido aquel día como guardia de seguridad por asuntos personales, un pequeño incidente se encontró con su mala suerte y se convirtió en un desastre que lo arrolló. Quizás era algo inevitable.

El 27 de marzo, cuando caía aguanieve.

Todo esto, que cambió por completo la vida de Euichan, ocurrió hace dos meses, en la fiesta benéfica celebrada en el Hotel Richell.

***

Hace aproximadamente dos meses.

27 de marzo, siete de la tarde. En el Hotel Richell se celebró una fiesta benéfica para el Fondo de Desarrollo de Héroes Mundial. Ese día, bullicioso por la asistencia de magnates llegados de todo el mundo, Euichan fue contratado por una empresa de seguridad y asignado a la fiesta.

Era común que una noche tan deslumbrante se convirtiera en presa de los villanos, como polillas que aletean y se lanzan hacia la luz.

Una fiesta donde se reunían héroes de renombre y grandes magnates no era más que un festín listo para ser desbaratado por los villanos. Además, a esta fiesta se le sumó el anuncio del ataque de infames villanos.

Una semana antes de la fiesta, los organizadores recibieron un sanguinario aviso del “Thief Phantom Kill”. Era su típica declaración de guerra, la que usaba cuando aparecía en escena.

Pero no había necesidad de preocuparse. Solo los héroes de seguridad asignados superaban el centenar. Además, a esta fiesta benéfica asistieron los héroes de más alto nivel, conocidos como los tres pilares de Corea del Sur.

“Ra Épée”, conocido como un usuario de habilidades elementales.

“Black Tan”, mercenario perteneciente a la empresa militar privada PMC.

“Noatiss”, heredero de la industria de defensa ‘Veltha’.

Se decía que la fortaleza de Corea reside en estas tres personas. Con estos tres héroes de máximo nivel a cargo de la seguridad, la fiesta adquirió una escala grandiosa y espléndida. Celebrada entre la preocupación y la expectación del público, la fiesta también incluía una mundana ostentación para mostrar lo gran potencia en héroes que era Corea del Sur.

Aunque, con semejantes héroes de renombre plantados en el lugar, ¿qué villano tendría las suficientes agallas para allanar el lugar?

Pero el sentido común de los villanos resultó ser más vulgar de lo que se pensaba, y no entraba dentro de lo que la gente común podía comprender. Si así fuera, ellos también habrían vivido una vida apacible como ciudadanos normales. En lugar de tener sus rostros feroces en carteles de búsqueda como criminales peligrosos.

Dentro y fuera del hotel, donde habían desplegado más de cien héroes, Euichan, encargado de la seguridad interna, vestía un esmoquin, llevaba un walkie-talkie y no hacía más que vigilar fijamente el salón. Cuando el cansancio lo vencía, salía a escondidas por la salida de emergencia, se acurrucaba y recobraba el aliento. Ese día, más que otros días, sentía que la cabeza le daba vueltas y no podía soportar llevar las gafas de pasta gruesa mucho tiempo.

Subscribe
Notify of
guest
0 Comentarios
Inline Feedbacks
View all comments

Comentar Párrafo:

Dejar un comentario:

 

0
Would love your thoughts, please comment.x
()
x