Mis cincuenta millones de wones desaparecidos. Y la bañera de baño de sangre para regalo (planificada) desaparecida.
—…
El problema mayor es que, ahora mismo, Brown, el interesado que exigió el regalo está dentro del bolsillo de mi bolso….
«Lo está escuchando todo, maldito…».
Llevarlo conmigo en lugar de dejarlo en casa era incómodo por varias razones, y además no sabía cuándo volvería a entrar en una historia de terror, así que lo había estado cargando encima… pero siento que fue contraproducente.
Esto es como… prometerle un regalo a tu sobrino el día de Navidad y, al ir al centro comercial, ver el cartel de “agotado” en la vitrina.
Solo que ese sobrino es Annabelle.
—Uf….
El suspiro salió solo.
«Que el encargado falte al trabajo sin aviso durante una semana en este universo…»
Es obvio.
Eso significa que se vio envuelto en una historia de terror y desapareció.
—Solo espera con calma. Es lo mejor para la salud mental.
¡Si espero con calma y alguien compra la bañera de sangre en la tienda alienígena antes que yo, entonces no podré cumplir la “promesa” que hice con Brown!
¡No quiero enemistarme con un muñeco de peluche que quemó y mató una oscuridad de grado A con un chasquido de dedos!
«De verdad, estoy muerto».
La supervisora Eun Haje me dio unas palmaditas en el hombro y volvió a su asiento, y yo me quedé sentado, sumido en silencio y angustia.
¿Qué hago?
¿Espero dos meses con el corazón en un puño y, si la bañera se vende a mitad de camino, me golpeó la cabeza contra el suelo y pido perdón?
¿Pido un préstamo como sea?
¿O?
«…¿Investigo primero por qué desapareció?»
No es solo para tener una excusa del tipo “hice todo lo posible”. Tal vez pueda encontrar al encargado sin grandes dificultades ni peligros.
seguía estando tanto en mi cabeza como en mi teléfono.
«Solo voy a comprobar».
Justo ahora, después del parque temático, el trabajo estaba bastante tranquilo. Además, ayer terminé el papeleo de una exploración de historia de terror.
Eso significa que hoy, mientras no me escape descaradamente de la empresa, puedo perder el tiempo con algo extra sin problemas.
«Los jefes solo entran y salen de la oficina de vez en cuando».
Claro que yo soy el de menor rango, así que decidí moverme solo una hora después del almuerzo.
El primer lugar al que debía ir…
«Obviamente, el asiento del encargado».
*** ** ***
Ding~.
Las puertas del ascensor se abrieron.
Por supuesto, también tenía preparada una excusa para esta visita.
—¿Noru quiere ir a echar un vistazo a la oficina del encargado? Ah… entonces lleva esto y ve.
El subgerente de buen corazón hizo que yo entregara en su lugar un “certificado de finalización de capacitación que no es necesario entregar ahora, pero tampoco pasa nada si se entrega”.
«Gracias, jefe Park Minseong…»
Qué decisión tan cálida en un mundo de historias de terror lleno de psicópatas.
Entré en la oficina de apoyo administrativo buscando al empleado al que debía entregar los documentos. Justo estaba sentado en el escritorio junto al asiento vacío del encargado del manual.
—Traigo los documentos del subgerente Park Minseong, del equipo D.
—¿Eh? Déjalos ahí.
—Sí. Ah, y esto…
Le extendí con educación el sobre que llevaba a un administrativo que ni siquiera me miró, tecleando con expresión aburrida.
Dentro había donas doradas, aún calientes, espolvoreadas con azúcar y rellenas de abundante crema de vainilla. Y también un café americano helado.
«Para estas cosas, el soborno siempre es indispensable».
—Como compramos algo para comer, traje un poco más. Pensé que sería bueno que lo comieran mientras trabajan.
—…¡Ah! No hacía falta traer algo así.
Aunque decía eso, sus manos se movían con agilidad al tomar el café y las donas. Un verdadero trabajador de oficina.
—Jefe Kang, reparte esto.
—¿Eh? ¿Son donas?
—Dice que las compró esta persona.
—¡Guau, gracias! ¿Es del equipo D?
Vi cómo los administrativos mordían las donas y el ambiente de la oficina se transformaba sutilmente en una hora del té.
Un ambiente de charla trivial.
El momento perfecto para que incluso un desconocido se integre suavemente. Más aún si es quien trae los bocadillos.
Elegí el momento adecuado y hablé.
Mirando directamente al asiento vacío del encargado del manual, Lee Byeongjin.
—Disculpe, ¿puedo dejar también un café en el lugar del jefe Lee Byeongjin? Parece que no está en su asiento…
—Ah, no, llévatelo. Ni siquiera ha venido a trabajar.
—Ah, entonces está de vacaciones.
—¿Vacaciones? Qué va, desapareció.
Lo atrapé.
Como si no le importara demasiado, el empleado del escritorio de al lado lo dijo al pasar, intercambiando miradas con el de enfrente.
—La verdad, ya me lo esperaba.
—Oye.
—¿Qué? Si igual todos lo van a comentar. Tú, del equipo D, dijiste que eras nuevo, ¿no? ¿Cómo te llamas?
—Kim Soleum.
—¡Ah! ¿No serás el que casi entra al equipo A?
—Bueno, parece que me valoraron bien, afortunadamente.
—Guau.
Desde algún lugar se oyeron murmullos como “Así que ese era el nuevo del equipo D”.
El empleado del asiento de al lado me examinó de arriba abajo con una mirada discreta, y luego, ocultando su expresión indiferente, dijo:
—De todas formas, como vas a seguir viniendo por aquí y lo acabarás sabiendo, te lo cuento…
Ajá.
—En esta empresa, siempre aparece alguien que, sin saber nada, recoge o compra algo raro y luego desaparece, ¿sabes?
—¿Eh? —Fruncí el ceño a propósito, como si estuviera pensándolo, y pregunté—: ¿Entonces… a esa persona también le pasó eso?
—Sí. Ese… ¿Cómo se llamaba? ¿Un pergamino?
—Un kakemono. Kakemono. (n/t: pergamino colgante tradicional utilizado para exhibir pinturas o caligrafía)
Cuando la persona de enfrente respondió como si se rindiera, el del asiento de al lado se rio entre dientes.
—Ah, cierto. Un kakemono. Decía que había comprado uno que le iba a atraer fortuna… y se jactaba discretamente de que después de comprarlo ganó el segundo premio de la lotería.
Oh.
¿Comprar un kakemono sospechoso, presumir de que se le abrió la suerte financiera y luego desaparecer?
«Una típica historia de terror de objetos de segunda mano…»
La estructura es un cliché total.
«Bien». Tomé una decisión rápida. «Me largo».
Si me meto solo por cobrar el dinero un poco antes, puedo acabar convertido en cadáver. Así que estaba a punto de decir algo como “Vaya, qué miedo. Entonces me retiro…”, cuando…
—En fin, así como están las cosas, ustedes lo tienen complicado.
—¿Nosotros?
—Oye, oye, ¡tampoco hace falta decir eso!
—No, pero es verdad. La Oscuridad que está en revisión para la actualización del manual es la de ustedes, ¿no?
—Sí.
—Eso será difícil que pase sin el jefe Lee, que es el encargado desaparecido.
¡¿…?!
¿Q-qué…?
—Ese jefe era cercano al equipo A. Ya sabes, eso que llaman… “la misma línea”.
¡¡…!!
La línea.
La base de la política interna de la empresa.
¡Relaciones basadas en bandos según con qué superiores te lleves bien! ¿Y el encargado desaparecido era alguien particularmente cercano al equipo A, lo que en términos coloquiales sería “estar en la misma línea”?
La comprensión me cayó como un rayo.
«¡Por eso el líder del equipo A hablaba con tanta seguridad!»
¡Con razón estaba tan confiado en la velocidad de la revisión del manual!
—No sabemos cómo será la persona nueva que llegue… pero es poco probable que pongan a alguien de la misma línea. Probablemente sea alguien del lado del director Cheong.
….
—Y ahí la relación con el equipo A no es precisamente buena… bueno.
¿Acabo de escuchar eso?
Es el sonido de cincuenta millones de wones evaporándose. No es que lleguen tarde: ¡están desapareciendo!
«¡No!»
Abrí la boca sin darme cuenta.
—Disculpe, ¿se sabe dónde desapareció ese encargado?
—Ah, sobre eso también hay un rumor interesante. —El empleado del asiento de al lado se inclinó hacia mí y susurró—: Dicen que desapareció dentro de la empresa.
—¡…!
—Hay gente que dice que se lo encontró en el vestíbulo cuando llegó a trabajar por la mañana. Pero nunca entró a la oficina.
—¿Desapareció en medio del camino?
—Bueno, en realidad nadie lo sabe. Nadie puede asegurarlo. Tampoco hay nadie que haya visto el momento exacto en que desapareció.
—…
No hay testigos…
«Aunque no haya personas, puede haber otras cosas».
Levanté la cabeza.
En una esquina de la oficina, la luz roja de una cámara de CCTV brillaba.
*** ** ***
CCTV.
Si realmente desapareció dentro de la empresa, es natural que ese aparato pueda haberlo registrado.
«En una empresa de este tamaño, los CCTV de seguridad suelen guardar grabaciones… unas dos semanas, ¿no?»
Entonces todavía debería poder comprobarse.
Para asegurar esos cincuenta millones a tiempo, localizar al desaparecido era urgente.
El problema es que…
«En esta empresa, quien gestiona los registros del CCTV es… el equipo de seguridad».
Y el equipo de seguridad es… bueno.
=———————
Permiso de exención por abatimiento. (Aplica a todos los empleados)
———————=
Exacto.
Por eso quería evitarlos a toda costa, pero…
«Después de entrar a la empresa, tampoco es posible no verlos nunca».
Ya que las cosas se dieron así, aprovechemos la ocasión para recopilar información y comprobarlo.
Consciente una vez más de Brown en mi bolsillo, me dirigí al primer piso. Directamente a la sala de gestión de seguridad, donde está el equipo de seguridad.
—¿Es por aquí abajo?
En el exterior del primer piso había una puerta para personal que conducía a un espacio subterráneo separado, y bajando un poco por las escaleras aparecía esta puerta metálica.
[Sala de Gestión de Seguridad]
Levanté la mano.
Toc, toc.
—…….
Toc, toc.
—Entra… si quieres.
—¿…?
Abrí la puerta con cuidado. Dentro había un espacio estrecho, típico de una oficina de instalaciones, y en el centro, un sofá viejo.
Sobre él estaba tirada una persona.
Era un guardia de seguridad con un uniforme azul marino gastado.
—Buenos días…
Miré rápidamente su placa de identificación, como escaneándola.
[Seguridad, Equipo 3, Jefe J3]
—Disculpe, jefe. ¿Sería posible revisar las grabaciones del CCTV de hace una semana? Hay una persona desaparecida…
—…
La respuesta llegó lentamente.
—¿Quiere ver el CCTV…?
—Sí.
—Ah…
Parecía agotado y molesto por todo.
El jefe del equipo 3, que estaba desparramado en el sofá sin siquiera presentarse, habló con lentitud.
—Normalmente, si quiere ver el CCTV, tiene que presentar una solicitud de revisión…
Ah.
—Pero, ¿desde cuándo esta empresa se preocupa por esas cosas…? Mírelo sin más.
—…
No sé si llamar a esto amabilidad o negligencia laboral. En cualquier caso, como estaba pidiendo un favor, le ofrecí el resto de los bocadillos como soborno.
—Pensé que le vendrían bien como algo para comer…
—Ah, donas. —El rostro que no tenía energía alguna se iluminó de repente, y se incorporó de un salto del sofá para arrebatar el sobre—. Me gustan las donas, pero no hay lugares que las entreguen en la empresa… y de día no puedo salir, así que no las como muy seguido…
Ya veo.
«No parece tan violento como esperaba».
Pero en las historias de terror también existe el cliché de “parece inofensivo, pero en realidad es un fantasma”.
Mantuve la guardia alta y hablé con suavidad.
—Entonces, ¿está bien si me dirijo así al cuarto del CCTV?
—Sí… pero. —Rascándose la nuca, el empleado miró las donas con expresión de preocupación y guardó silencio un buen rato antes de hablar lentamente—. Queda un guardia de turno, así que vaya acompañado… Puede ser peligroso…
—Ah, muchas gracias.
Esperé a que llamara a un guardia por radio o algo parecido, pero no se movió.
—¿…?
—Dijo que asignaría a un guardia…
—Yo… —Se señaló a sí mismo—. Ese soy yo…
—Ah… sí.
«No hay que involucrarnos».
Mejor ver rápido el CCTV y salir.
—Dijo que era de hace una semana, ¿verdad…?
—Sí, sí.
De todos modos, entramos al cuarto del CCTV con el jefe de seguridad y revisamos las grabaciones.
Aunque dijo ser jefe, no parecía muy hábil manejando los equipos, lo que aumentó mis sospechas, pero lo importante era otra cosa.
—Lo encontré.
Encontré la grabación donde aparecía el encargado.
Confirmé a un hombre de mediana edad entrando al vestíbulo y subiendo al ascensor.
Coincidía con el rostro del jefe Lee Byeongjin registrado en la red interna y en su mano, un objeto alargado.
«¿Ese es el kakemono?»
Definitivamente, no era algo que uno llevaría a la empresa. Daba escalofríos.
—Buscas bien. Podría trabajar como guardia… —dijo el guardia.
Por favor, no diga cosas tan aterradoras.
—Gracias. Supongo que me concentré porque estaba buscando a una persona desaparecida.
—… ¿Una persona desaparecida?
—Sí.
El otro se quedó en silencio, algo desconcertado. Parece que antes había escuchado mis palabras por encima y recién ahora se dio cuenta.
Que alguien se evaporó dentro de la empresa y el equipo de seguridad no lo sabía.
—Se nos pasó esto…
—¿Le causa muchos problemas?
—No… Tampoco era mi turno.
—…
—Que lo arreglen ellos…
Sí…
Excelente lógica laboral de turnos. Muy clara.
De todos modos, al revisar también el CCTV del ascensor, pudimos confirmar el lugar donde bajó el encargado desaparecido. Lo sorprendente fue que… no subió a los pisos superiores.
—…Bajó al sótano.
Más abajo incluso que esta sala de gestión de seguridad.
[B2]
La cámara captó claramente su figura tambaleándose al bajar en el sótano 2.
…Da miedo.
«¿Qué demonios pasó?»
¿Por qué un empleado administrativo bajaría al sótano como si estuviera poseído?
«¡A ese lugar solo tiene acceso el Departamento de Gestión de Seguridad!»
Y encima, había oído que incluso ellos solo patrullan ahí. ¿Qué es todo esto?
Me recorrió un sudor frío. Aparté la mirada apresuradamente del ascensor vacío.
«A partir de ahora, incluso ver el CCTV parece peligroso».
Hasta ahora podía decir que lo había visto de manera improvisada, pero aquí ya no.
Un sótano de una extraña farmacéutica que obtiene materias primas de historias de terror. Además, un lugar sin permiso de acceso para empleados comunes y donde no se sabe qué ocurre.
«¡Incluso en se describía como una especie de historia napolitana!»
No, mejor dejarlo. Vámonos.
Evitée mirar el CCTV tanto como pude y me incliné ante el jefe de seguridad.
—Gracias por mostrarme esto. Entonces me retiro.
—…El baño.
—¿…?
—La persona que busca entró al baño masculino que no se usa en el sótano.
—…
—Y no salió. Durante toda una semana.
Me obligué desesperadamente a no mirar el CCTV.
Pero este jefe de seguridad parecía haber revisado por su cuenta y a grandes rasgos incluso el cuarto sótano por donde había pasado el desaparecido.
—¿Quiere ir a ver el baño…?
—No tengo permiso de acceso al sótano.
—Yo sí voy a ir…
Sí. Supongo que sí, ya que es ahí donde trabajas.
Te agradecería mucho que pudieras ir a buscar a la persona desaparecida.
—Vamos juntos… Decimos que eres un nuevo del equipo de seguridad o algo así.
¿¡Qué!?
—No hace falta que llegue tan lejos.
—Vamos…
¡No!!
*** ** ***
¿Cómo llegaron las cosas a este punto?
«Hasta me dieron uniforme».
Estoy viajando en el ascensor de mantenimiento vistiendo el uniforme azul marino de un guardia de seguridad normal.
Mi mente está hecha un caos.
«Me convencieron…»
—No pasa nada. El equipo de exploración de campo a veces viene a hacer apoyo también…
¿Eso no cuenta como sanción?
En fin, quedó “certificado” que, aunque yo entrara al sótano, no se convertiría en un gran problema, así que…
Además, me aferré como pude al equipo D para que lo registraran como apoyo oficial, así que no debería haber problemas disciplinarios…
Supongo que debo agradecer que mi vida social con los superiores haya dado frutos.
«Aun así, estoy confundido».
Llegué hasta aquí solo para comprar una bañera de sangre. A este punto, aunque no consiga los cincuenta millones, Brown debería reconocer el esfuerzo.
Ding~.
Con el sonido del ascensor, la puerta se abre.
[Sótano 2.]
Era el mismo sonido de siempre, pero de alguna manera sonaba ominoso. Lo que apareció fue… Un pasillo con oficinas comunes alineadas.
—…
¿Por qué… hay oficinas en el sótano?
«¿No debería haber equipos de seguridad o instalaciones aquí?»
El pasillo de oficinas, con una iluminación ligeramente tenue, estaba completamente silencioso, y por todas partes había puertas de vidrio opaco.
Oficina A, B, C… con placas.
—No abra las puertas… —susurró el jefe de seguridad.
—Sí.
Aunque no lo hubiera dicho, no pensaba tocar nada ni con la punta de los dedos.
Caminé lentamente, mirando solo la espalda del jefe de seguridad.
Entonces…
—¿Noru-ssi?
¡…!
—¡Que te pongas ropa tan vieja solo para darle un regalo a este Brown! Es conmovedor, pero también me duele el corazón. ¿Mi amigo tiene que hacer este tipo de trabajos menores?
Esas fueron palabras realmente amables.
Pero eso es todo.
«… ¿Cómo estás hablándome ahora?»
El buen amigo solo podía hablar y moverse dentro de una historia de terror… Por lo que eso significa…
Ya estaba dentro de una historia de terror.
—Ah, llegamos. —El jefe de seguridad se detuvo frente a la puerta del baño, de donde se filtraba una luz pálida—. Voy a abrir…
—Espere…
Pero antes de que pudiera terminar, la puerta del baño se abrió.
¡Bang!
Entre luces parpadeantes, el espacio al otro lado se reveló…
–…
«Esto es una locura».
El baño estaba cubierto de tinta rojo oscura.
Como si una arteria hubiera sido apuñalada, la tinta derramada cubría por completo el espejo del baño, como si fuera sangre.
Me quedé completamente paralizado.
Ni siquiera pude gritar.
Pero al siguiente instante, mi olfato devolvió la razón a mi mente.
«Casi no huele a metal».
Eso no era todo sangre. Pero tampoco era el olor típico de la tinta común. Esto es…
«… ¿Tinta china?»
Toc, toc.
Brown me dio unos golpecitos desde el bolsillo.
«Una advertencia».
Desperté de golpe. Vi cómo el jefe de seguridad estiró la mano hacia la tinta, observando el baño.
—¡No la toque!
Toc.
—¿Eh?
La cagamos.
En el instante en que el jefe de seguridad tocó la tinta con el índice y la tinta de color rojo oscuro empezó a arremolinarse como una ola dentro del baño.
¡…!
Intenté darme la vuelta y huir de inmediato, pero el líquido negro y espeso se extendió como innumerables manos, envolviendo mis pies y tirando de mí.
¡Aaah!
«¡Mierda, mierda…!»
A duras penas logré no caerme y me desplomé boca abajo. En el forcejeo, el líquido salpicó hasta mi barbilla. Las náuseas me subieron hasta la garganta.
Al girar la cabeza para comprender la situación como fuera, vi la fuente de todo.
—¡El kakemono!
En el espejo del baño había un kakemono destrozado en el centro.
La tinta, como sangre, era absorbida hacia el interior vacío del pergamino a través de las marcas de los cortes.
Es decir, mis pies también estaban siendo arrastrados hacia allí.
Como si un ser vivo los jalara…
Espera, ¿vivo?
¿Cómo, sangre?
«¡Vajilla vampírica…!»
Saqué el tenedor y lo clavé en el suelo.
El tenedor plateado y blanco tembló con fuerza y empezó a absorber vorazmente la tinta de alrededor.
—¡Ah!
¡Algo estaba funcionando! Pero un tenedor de postre del tamaño de un dedo no podía resistir.
¡Ting!
El cubierto salió despedido.
«¡Mierda!»
Y así, fui absorbido directamente dentro del kakemono.
*** ** ***
—¡Huff!
Levanté la cabeza.
Entre una visión oscura y borrosa, vi un papel tapiz viejo, cubierto de un patrón arrugado.
Un lugar desconocido.
«… ¿Una casa abandonada?»
Regulé mi respiración y esperé a que mis ojos se adaptaran a la oscuridad.
Y entonces, entonces… Me di cuenta de que aquello que estaba viendo no era papel tapiz.
Eran talismanes.
En todas las paredes, hechas de madera completamente podrida, había talismanes viejos y desgastados pegados por todas partes.
¡…!
Pesado.
Como si el aire aplastara mis hombros, una presión extraña dominaba este interior oscuro y frío.
…Algo estaba mal.
Me sentía como una rata que se había colado en el lugar equivocado de la manera equivocada.
—…
Apreté con fuerza mis manos temblorosas, pero no había nada en ellas.
«…Desapareció».
La vajilla vampírica había desaparecido.
Sudando frío, para evitar hiperventilar, respiré lenta, muy lentamente…
—¡Oiga…!
Casi me desmayo.
—¡Ahí, ahí! ¿Usted es un policía?
Levanté la cabeza.
No estaba solo en la casa abandonada y oscura.
En una esquina, unas pequeñas figuras acurrucadas me miraban.
Eran… niños.
«Uniformes de secundaria».
Los estudiantes, al borde del llanto, gritaron:
—¡Ayúdenos! ¡Tocamos una cosa rara, como un dibujo, y no podemos salir de aquí!