Capítulo 265 ¿Quién eres?

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Ling Xiao no era alguien que siguiera las reglas. Siempre había actuado según su propio criterio.

Por eso, el mes pasado pasó del noveno puesto al undécimo. Había rechazado los desafíos de múltiples contrincantes.

Los diez primeros del ranking en la Zona Uno debían aceptar tres desafíos al mes, a menos que nadie los retara —en cuyo caso la norma no aplicaba—, pero el problema era que sí había quien lo desafiaba.

Desde que consiguió la Tarjeta Púrpura, Ling Xiao llevaba un mes sin salir a actividades. Así, muchos habían ido olvidando su existencia. Algunos incluso ya ni lo recordaban.

En la Zona Uno pasaban demasiadas cosas cada día: ascensos de nivel, duelos, derrotas… la información no dejaba de circular. Por eso, cuando alguien desaparecía durante un tiempo, la gente, con pragmatismo, acababa por olvidarlo.

Sin embargo, los diez primeros del ranking de la Zona Uno seguían siendo el centro de atención. 

Cada mes eran innumerables los que anhelaban colarse entre los diez primeros, así que los poderosos de la cima recibían constantes desafíos.

Ling Xiao, que había sido noveno y llevaba casi un mes desaparecido, había causado que su prestigio se redujera cada vez más. Además, al estar en una posición baja, eran muchos los que querían desafiarlo. Pero él siempre se negaba. Sin importar si el contrincante era más fuerte o más débil, su respuesta era invariablemente la misma: rechazo.

You XiaoMo conocía dos razones tras esa negativa, y una de ellas era de esas que dan ganas de darle una buena bofetada.

La primera era simple pereza. Como suele decirse, sin motivación no hay acción. Y vaya eso si aplicaba a Ling Xiao.

La segunda era que ese tipo de desafíos oficiales no daban suficientes puntos. Su objetivo eran apuestas de más de doscientos puntos. ¿Pero qué clase de idiota apostaría esa cantidad? No todo el mundo era como Sun Zhe.

Así que el mes pasado, tras rechazar a todos sus retadores, su puesto cayó automáticamente fuera del top Diez.

Ahora que Ling Xiao decía que iba a ocuparse del asunto de los puntos, seguro que hablaba en serio.

You XiaoMo sabía que cuando él se proponía algo, lo cumplía. Así que dejó de darle vueltas.

Transfirió todos los puntos de su tarjeta a la de Ling Xiao. Luego se acercó a la tercera celda y pasó la tarjeta por la ranura superior. Los puntos se esfumaron en un susurro, dejando solo un lastimoso “9” en el saldo. El corazón le dolía de solo verlo.

«Pero al menos no ha sido en vano» pensó You XiaoMo mientras observaba el pergamino en la celda.

Había diez pergaminos de técnicas de alma de alto nivel, pero solo uno de calidad superior: el que él tenía en las manos. Los demás eran mayoritariamente de calidad inferior, seis en total, y los tres restantes, de calidad media.

No sabía si la academia guardaba más existencias, pero la idea de haberse hecho con el único ejemplar de calidad superior lo llenaba de una alegría secreta. No podía dejar de acariciar el pergamino, su preciado tesoro de cuatro mil puntos.

Tras recuperar las dos tarjetas, no mucho después la barrera se recompuso.

You XiaoMo sostenía el pergamino y se dirigía hacia Ling Xiao para hablarle cuando unos leves pasos resonaron desde fuera. Segundos después, una mujer de extraordinaria belleza emergió de la esquina.

Ella tampoco esperaba encontrar a nadie allí. Se detuvo un instante, sorprendida. Pero al distinguir los rostros de los presentes, su expresión, antes ligeramente perpleja, se tornó fría y distante.

Aquella mujer no era otra que Teng Zixin, a quien You XiaoMo no veía desde hacía mucho tiempo. Su llegada aquí, en nueve de cada diez casos, significaba que su objetivo era el mismo que el de You XiaoMo.

El ambiente, ya de por sí silencioso, se volvió aún más tenso. You XiaoMo no esperaba encontrarse con Teng Zixin en ese lugar. Tras la sorpresa inicial, no la saludó; después de todo, no eran más que simples extraños.

En ese momento, otro sonido de pasos se acercó, acompañado de una voz clara y vibrante. Una mujer emergió detrás de Teng Zixin: —Zixin, ¿por qué te has quedado ahí parada?

Era la primera vez que You XiaoMo veía en la academia a una belleza tan… reveladoramente vestida.

La mujer era bastante alta, de esbelta figura. Su larga y sedosa cabellera negra le caía hasta la cintura. Más abajo, unas piernas interminables, pálidas y sensuales, apenas cubiertas por una fina tela que delineaba sin pudor sus elegantes curvas. Innegablemente, eran unas piernas muy atractivas. Y no solo eso: su rostro no era menor al de Teng Zixin, y su exuberante pecho parecía a punto de desbordarse de su ajustado vestido.

Al verlos, la joven se quedó desconcertada. Sus ojos recorrieron a You XiaoMo y Ling Xiao, y finalmente se posaron en Teng Zixin, cuya frialdad irradiaba por todo su ser. —Zixin, ¿ellos…?

—No los conozco —respondió Teng Zixin con total indiferencia, sin el más mínimo atisbo de emoción, como si, en efecto, no conociera a You XiaoMo en absoluto.

La muchacha, sin percibir nada extraño, aceptó sus palabras sin más y desvió la mirada. —¿No has venido a cambiar una técnica de alto nivel? Vamos, date prisa.

Al ver que su amiga no insistía en el tema, la expresión gélida de Teng Zixin se suavizó ligeramente. Asintió, y con un movimiento de mano sacó una tarjeta.

You XiaoMo, sin querer, le echó un vistazo y vio que era una Tarjeta Púrpura. No le sorprendió, conociendo su origen.

Había oído que entre las cinco grandes facciones del distrito Nivel B se encontraba una llamada Ascensión Teng, fundada por el clan Teng y con una larga historia a sus espaldas. Con Ascensión Teng como respaldo, no era de extrañar que Teng Zixin tuviera una Tarjeta Púrpura desde el mismo momento de entrar en la academia.

Pero You XiaoMo no la envidiaba en absoluto.

Los puntos en su tarjeta los había conseguido con su propio esfuerzo, poco a poco, tras más de un mes de trabajo incansable. Estaba seguro de que, si las cosas se invirtieran y Teng Zixin estuviera en su lugar, ella jamás habría logrado reunir en tan solo un mes los puntos suficientes para una técnica de alto nivel de calidad superior.

Y lo más importante: la Tarjeta Púrpura de Ling Xiao era, en cierto modo, su Tarjeta Púrpura. No necesitaba malgastar otros quinientos puntos para obtener una propia.

Pensando esto, You XiaoMo tomó a Ling Xiao de la mano y se dispuso a marcharse. Ahora ya tenía a su media naranja. Antes, quizás, habría fantaseado con una chica como esa y se habría quedado un rato más, pero ahora, aunque se la ofrecieran en bandeja, no la quería. Mucho menos iba a quedarse allí, soportando las miradas de Teng Zixin.

Ling Xiao, con su fea máscara puesta, era imposible de leer. Pero justo antes de que You XiaoMo tirara de él, giró ligeramente la cabeza y lanzó una breve mirada a las dos mujeres.

—¡Alto!

De repente, la voz tensa y cortante de Teng Zixin resonó como un trueno.

El pabellón era un lugar muy silencioso, y su grito se expandió por toda la segunda planta como un estallido sordo.

You XiaoMo se detuvo y frunció el ceño al volverse. Vio a Teng Zixin avanzar hacia ellos con el rostro sombrío, envuelta en una densa y gélida aura. En pocos pasos, llegó frente a él.

—¿Has sido tú quien ha tomado esa técnica de alto nivel de calidad superior? —inquirió Teng Zixin con voz gélida.

Aunque no quería dirigirle la palabra en absoluto, Teng Zixin no tuvo más remedio que hacerlo. La técnica de alto nivel de calidad superior, la única entre los diez pergaminos de técnicas de alto nivel, era precisamente la que ella había venido a canjear. Pero justo ahora, descubrió que aquel pergamino había desaparecido. De los diez estantes, el único vacío era el de esa técnica. Y los únicos que habían estado allí eran You XiaoMo y su acompañante.

La bella mujer de exuberante pecho que seguía a Teng Zixin, al oír aquello, mostró una expresión de profunda sorpresa. «¿Este alquimista, de aspecto tan poco prominente, tiene el capital para canjear una técnica de alto nivel de calidad superior? ¿Acaso es un alto cargo de alguna facción?»

La mujer repasó mentalmente a todas las personalidades conocidas, pero no logró identificar a nadie que encajara con la figura de You XiaoMo.

You XiaoMo, con una ceja ligeramente arqueada, adoptó un semblante serio y preguntó: —¿Y tú quién eres?

El mensaje implícito era tan claro como el agua: no te conozco.

Teng Zixin se atragantó con sus propias palabras. Su expresión se tornó sombría. Recordó las tres palabras que le había dicho a su amiga hacía un momento. Si ahora admitía que lo conocía, sería como darse una bofetada a sí misma.

—Te doy cinco mil puntos a cambio de esa técnica de alto nivel de calidad superior, que tienes en la mano. —Teng Zixin, conteniendo la ira, soltó aquella oferta. Estaba decidida a obtener esa técnica.

La joven no pudo contener una exclamación: —¡Zixin! Cinco mil puntos no es una cantidad pequeña.

Como amiga de Teng Zixin, sabía que en su Tarjeta Púrpura había, efectivamente, cinco mil puntos. Pero mil quinientos los había ganado ella misma; los otros tres mil quinientos los había tomado prestados de Ascensión Teng.

Aunque Ascensión Teng era una de las cinco grandes facciones del distrito de segundo nivel y poseía considerables recursos, con el creciente número de estudiantes que se unían a ella, los gastos internos aumentaban sin cesar. A esto se sumaba la reciente pérdida en la cuota de ventas de píldoras espirituales. Tres mil quinientos puntos no eran, ni mucho menos, una cantidad desdeñable para Ascensión Teng.

Su primo, para poder transferirle esos puntos, había tenido que hacer frente a las presiones internas. Si se llegaba a saber que Teng Zixin había pagado mil puntos más del precio original para arrebatarle a otro una técnica de alto nivel, sin duda algunos aprovecharían para atacarla.

Por supuesto, lo que pensaba su amiga distaba mucho de lo que pasaba por la mente de Teng Zixin. Ella era la alquimista más destacada de su generación en el clan Teng. Todo lo que deseaba, lo obtenía. Unos míseros tres mil quinientos puntos no eran nada para ella. Había lanzado esa oferta por una única razón: no podía tragarse ese desprecio.

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