No disponible.
Editado
Si las fotos de abdominales eran el plato principal, entonces las anteriores no habían sido más que aperitivos.
Antes de esto, Chu Xuyu admitía que ya lo habían pescado sin que supiera ni hacia dónde estaba parado, y más aún ahora que, bajo el efecto del alcohol, su temperatura corporal estaba absurdamente alta, su respiración espesa, cargada de ambigüedad, escapándose sin que pudiera controlarla.
Los dedos del joven también ardían, acariciando la pantalla como si estuviera tocando los abdominales firmes, definidos y tensos del chico, que bajo la luz del plafón brillaban con un suave tono marfil.
En ese momento, si bajaba un poco más la mirada, probablemente causaría problemas.
Chu Xuyu solo pudo desviar la vista, posándola en la mano con la que el chico levantaba la camiseta: delgada, fuerte, con nudillos regulares y venas marcadas en el dorso. Muy bonita, pero con una energía latente que se podía sentir.
No solo eso: el chico le aseguraba torpemente que nunca le había enviado una foto de sus abdominales a nadie más, en un intento evidente de complacerlo.
A solas en la suite del hotel, el alcohol se convertía en catalizador, fermentando el deseo. La respiración de Chu Xuyu se volvía más caliente, y hasta empezó a fantasear con tirar de él desde la red hacia la realidad.
Entrecerró los ojos, como si estuvieran sumergidos en sombras; sus dedos, al teclear, se tensaron hasta ponerse blancos.
Té de la Tarde: ¿Sí?
Té de la Tarde: ¿Tampoco te los ha tocado nadie?
Al recibir el mensaje, Jiang Tian inhaló profundamente. Su corazón latía de forma descontrolada. Apoyado contra la pared, sus pestañas temblaban levemente como movidas por el viento.
Hasta su respiración estaba desordenada, y los mensajes que estallaban uno tras otro en la pantalla eran los culpables de todo.
Té de la Tarde: ¿Por qué no contestas?
Té de la Tarde: ¿Entonces sí te los tocó alguien?
KIRA: …
KIRA: No.
KIRA: Nadie me ha tocado.
El pecho de Jiang Tian subía y bajaba bruscamente. Explicó con urgencia, casi por impulso. No solo nunca había tenido pareja, ni siquiera había tenido una relación ambigua. No podía permitir que su pureza se malinterpretara así.
Su reacción, casi refleja, cayó en los ojos de Chu Xuyu como algo mucho más agradable y genuino que cualquier frase dulce exagerada; la torpeza ansiosa del chico lo complacía aún más.
Té de la Tarde: Mm.
Té de la Tarde: Muy bien, así se hace.
La cara de Jiang Tian ardía; esta atmósfera ambigua desconocida lo ponía sobre fuego, quemándolo por dentro, causándole una inquietud que no sabía describir.
A la vez, por más que no pudiera evitarlo, también se sentía molesto… después de todo, la persona del otro lado era precisamente el tipo al que odiaba y contra el que quería vengarse.
KIRA: Te hice caso.
KIRA: Pero, ¿puedes dejar de amenazarme?
KIRA: No es justo.
Té de la Tarde: ¿Hmm?
KIRA: No estoy acostumbrado a tomarme fotos así.
KIRA: No digas siempre que me vas a borrar.
Bajo la luz tenue, Chu Xuyu se quedó aturdido un buen rato. No solo porque al chico no le importaba en absoluto el dinero, sino por esa queja con un leve tono de ruego.
Él jamás había sido blando con nadie. Pero en ese instante, aunque sus emociones andaban ya desbordadas por el alcohol, estuvo a punto de consolarlo.
Té de la Tarde: Está bien.
Té de la Tarde: No volveré a hacerlo.
Aquello sí que asustó a Jiang Tian. Pensó que quería terminar definitivamente con la conversación y bloquearlo. Entró en pánico.
KIRA: Hermano.
KIRA: No me borres.
KIRA: Quiero seguir hablando contigo.
Té de la Tarde: No te voy a borrar.
Té de la Tarde: Transferencia:200,000 yuanes
Té de la Tarde: La próxima vez, mándame dos fotos más.
Después de enviar eso, el estado de Chu Xuyu ya no daba para seguir hablando. Aunque el dolor de cabeza había bajado un poco, el trabajo acumulado lo tenía agotado. El sueño lo arrastró, y su teléfono se apagó solo al quedarse sin batería.
Cayó de espaldas en la cama y se durmió de inmediato, sin siquiera ducharse, pero en sueños no tuvo ni un momento de paz.
En su sueño, la piel del chico era blanca, casi translúcida, cubierta de gotas de sudor como cristal, recién después de hacer ejercicio, con ese leve olor cálido al sol. Lo tenía bajo él, en una cama blanca y suave.
Aunque no podía ver bien su rostro, sabía que era totalmente de su gusto. El joven y siempre contenido presidente se pegaba a su oído y murmuraba:
—¿Por qué te escondes?
El chico intentaba escapar, pero había algo que lo impulsaba a acercarse, a responder a medias, justo como en la vida real.
Luego, Chu Xuyu se inclinó con más descaro, queriendo molestarlo un poco. Pero cuando el chico ya no podía soportar más, de repente el sueño se volteó por completo: era él quien acababa bajo el cuerpo del muchacho.
El chico lo tenía inmovilizado con una fuerza sorprendente. Lo besaba, y había cosas aún más íntimas que no faltaban. Cuando Chu Xuyu despertó, tenía dolor de cabeza, pero lo cierto es que lo había disfrutado demasiado.
Al mismo tiempo…
La vida de Jiang Tian también estaba hecha un desastre. No sabía que había una diferencia horaria entre ellos, y al ya no ser acosado por el estafador, inconscientemente empezó a evitarlo.
El sábado al mediodía, después de haber dormido mal la noche anterior, acababa de despertar cuando su móvil estaba lleno de mensajes, pero no tenía ánimos para responder. Solo quería salir a jugar fútbol y liberar tensión.
Sus amigos del equipo, incluyendo Lu Qiao, ya estaban afuera. Aunque se sorprendieron de que no fuera al simulacro de examen, no preguntaron mucho. Tras media hora de ejercicios, jugaron dos partidos seguidos.
Al terminar, sudado, Jiang Tian se sentó con las piernas cruzadas en la cancha. Cuando vio a Lu Qiao correr hacia él, supo que se venía una charla seria.
Se echó el cabello húmedo hacia atrás, mostrando la frente perlada de sudor. Bebía agua con grandes tragos; estaba tan metido en el modo “solo quiero desahogarme” que ni parecía tener energía para hablar.
—Tian-ge, ¿estuviste en casa ayer? —preguntó Lu Qiao. Refunfuñó—: Te veo de un humor raro.
Jiang Tian ignoró su pregunta. —Ya no puedo seguir hablando con él.
—¿Ah? ¿Por qué tan de repente?
—No sé cómo explicarlo… —pausó—. Solo sé que es muy raro.
Lu Qiao no entendía. Pensó un segundo y llegó a la conclusión más lógica: quizá, así era sufrir cuando un hetero tenía que fingir ser gay.
Pero al escucharlo contar los detalles, y sobre todo al ver con sus propios ojos la cifra de la transferencia, casi se desmaya.
—¡¿Qué diablos?! ¡¿Y por qué a mí nadie me deja sufrir de esa manera fingiendo ser gay?!
Jiang Tian: “…”
—No acepté los doscientos mil.
Sin decir nada, Lu Qiao le arrebató el teléfono y, antes de que pudiera detenerlo, ding, transferencia aceptada. Cuando Jiang Tian lo recuperó, ya era tarde.
—¿?!
El rostro de Jiang Tian cambió. —¡¿Cómo lo vas a aceptar?!
Lu Qiao le dio una palmadita en el hombro.
—Bah, ese tipo engañó a tu hermana tanto tiempo, casi arruina su vida. ¿Y tú no vas a aceptar ni doscientos mil?
—Además, en una relación también hay costos hundidos. Ese desgraciado está obsesionado contigo. Ahora que aceptaste el dinero, sé frío y caliente alternadamente. Te aseguro que pronto te estará rogando. Créeme, hablo desde la experiencia.
Jiang Tian frunció el ceño. No se sentía nada tranquilo; temía que el tipo lo denunciara por estafa.
Pero Lu Qiao se lo explicó una y otra vez: el desgraciado estaba perdidamente enamorado. Lo único que tenían que hacer era seguir el plan.
—Ya pregunté a A-Hao y a su novio —susurró Lu Qiao—. En el ambiente, tu tipo es categoría máxima tentación. Si dijeras que no quieres trabajar más en esta vida, habría quien te mantuviera sin pensarlo.
Jiang Tian se quedó sin palabras. La comparación le resultaba extraña.
Pero el problema seguía: desde que envió la foto de los abdominales, sentía un nudo en el pecho. Le confesó a su amigo que cada vez que pensaba que el de la otra pantalla era el mismo desgraciado, sentía que seguir hablando así era una bomba psicológica.
Lu Qiao recordaba bien cuando Jiang Tian vomitó del asco. Lo asustó bastante.
—Tian-ge, si te pesa mucho, ¿por qué no simplemente dejas de verlo como un cabrón y te creas una identidad falsa de él?
Jiang Tian se quedó pensando. En realidad, podía funcionar.
Pero, como buen estudiante modelo, su cara se llenó de confusión y Lu Qiao lo notó enseguida.
—Imagina que es un empresario adinerado, un hombre exitoso que te manda doscientos mil como quien le da limosna a un mendigo. ¿Así no te es más fácil?
“…”
¿Tan rico?
Jiang Tian dijo que lo intentaría. Pero él no conocía a ningún empresario así. Lo único que se le vino a la mente fue ese jefe legendario del que su hermana siempre hablaba.
La idea era demasiado absurda, así que la desechó al instante. ¿Cómo iba a relacionar a ese hombre con un desgraciado estafador?
Pero una vez que surgió la idea… ya no pudo sacársela.
Cuando el desgraciado volvió a contactarlo, Jiang Tian ya había regresado al vestidor. El equipo hablaba emocionado sobre ir a comer barbacoa, revisando apps de comida.
Él también estaba con el móvil en la mano cuando una notificación apareció arriba de la pantalla. Casi lo suelta del susto.
Té de la Tarde: ¿Qué vas a cenar?
Jiang Tian se apartó rápidamente, apoyándose en los casilleros, escribiendo con las dos manos.
Ahí recordó: había aceptado esa enorme suma sin dar explicación.
En el momento, con lo que dijo Lu Qiao, no le pareció mal. Pero al tener que enfrentarse al estafador, los doscientos mil se convirtieron en un hierro ardiendo. Sentía que debía devolverlos.
KIRA: Perdón.
KIRA: Lo acepté por error.
KIRA: Transferencia:200000 yuanes; Transferencia: 200.000 yuanes; Transferencia:200.000 yuanes
Té de la Tarde: ¿?
KIRA: Acéptalo, por favor.
Té de la Tarde: .
Té de la Tarde: No hace falta que tomes fotos.
No parecía molesto. Al contrario, se notaba una paciencia de hombre mayor, como insinuando que ya había aceptado el dinero y que bastaba con darle un poco de compañía emocional.
Jiang Tian sabía que había sido imprudente. Aunque había sido culpa de su amigo, la situación era incómoda. Solo podía seguirle la corriente.
KIRA: Está bien.
KIRA: Gracias, hermano.
Té de la Tarde: ¿Qué cenarán?
KIRA: Voy a cenar con el equipo.
KIRA: Aún no decidimos.
Té de la Tarde: Ya veo.
Parecía ocupado, y Jiang Tian hasta sintió que hacía espacio en su agenda solo para charlar sobre trivialidades con él.
Té de la Tarde: Cambia la forma en que me llamas.
KIRA: ¿Hmm?
Té de la Tarde: ¿No te gusta que te llame cachorrito?
KIRA: …
KIRA: La verdad… no mucho.
Jiang Tian estaba distraído y no notó que Lu Qiao se acercó por detrás. Cuando el amigo vio la conversación, dijo en voz baja y maliciosa:
—Haz que te llame “mi corazón, mi tesoro, mi dulcecito”~
Jiang Tian inhaló bruscamente. No podía imaginar a un hombre llamándolo así.
Pero sus manos fueron más rápidas que su cerebro.
KIRA: Cariño.
KIRA: Mensaje retirado
Acto seguido, lo borró con desesperación, el corazón saltándose un latido.
“….”
¿El estafador lo habría visto?
Palabras del autor:
“El CEO que huye del corazón de Tian (no es cierto / bushi)”
Nota traductora: “bushi” se usa en chino coloquial para negar lo anterior, como un “no es así” o “es broma”.