Episodio 040

Arco | Volúmen:

No disponible.

Estado Edición:

Editado

Ajustes de Lectura:

TAMAÑO:
FUENTE:

«Pero tampoco puedo subirme al helicóptero y largarme mientras mi hermana aún está esperando…»

Tal como le había dicho a Hanseo, después de este helicóptero de rescate no habría noticias de otro. Sabiendo eso, no podía simplemente tomar de la mano a Do Hanseo y salir tranquilamente al mundo ‘pacífico’. Su hermana y sus amigos seguirían rodeados de zombis, luchando cada día para sobrevivir.

Junseong bajó la mano de su frente y miró a Hanseo frente a él.

«Debe odiar ser usado como objeto de investigación por ser la vacuna…»

En ese rostro, donde se veía claramente frío, parecía haber algo más que la ‘aversión’ o la ‘desconfianza’. Le pareció ver un rastro de odio.

Era comprensible que alguien dudara en ofrecer su cuerpo como material de investigación para salvar a desconocidos. Aun así, si pensaba un poco en la compensación que recibiría, no sería extraño que se ofreciera voluntariamente.

Sobre todo, porque sería la forma más rápida, segura y privilegiada de escapar de este infierno.

«Pero…»

Probablemente Hanseo sabía todo eso. Y, aun así, por alguna razón, rechazaba de manera extrema que su cuerpo fuera utilizado.

«¿Habrá tenido alguna experiencia traumática?»

Con lo que sabía ahora, Junseong solo podía suponer que Hanseo había vivido algo profundamente doloroso. Aun así, estaba decidido a sentarlo en el asiento vacío del helicóptero. Vacuna o no, esa era la forma más segura de mantenerlo con vida.

—Está bien. —Aunque sabía que quizá no era lo correcto, decidió cambiar un poco su enfoque—. No le diré a nadie que eres la vacuna. Cuando subas al helicóptero, serás solo un sobreviviente común. Nada de vacuna ni nada especial. Así que sube, ve con tus padres, come comida caliente y descansa tranquilo.

Era su propia forma de compromiso.

No tenía derecho a negociar nada con alguien que portaba la vacuna, pero respetaría la voluntad de Hanseo y mantendría la boca cerrada para que no lo arrastraran a investigación.

Si pensara solo en el bien de todos, debería gritar ahora mismo que Hanseo era la vacuna y obligarlo a subir al helicóptero para que lo usaran como material de investigación. Así la crisis zombi terminaría más rápido.

Pero Hanseo seguía siendo terco.

—Ya te dije. Si voy, tú vienes conmigo. —Con los brazos cruzados arrogantemente, Hanseo alzó ligeramente la barbilla y miró a Junseong desde arriba—. ¿Cómo voy a irme sin mi inhibidor?

Junseong, ahora apodado ‘el inhibidor’, sintió cómo esa presión obstinada le quemaba por dentro.

Hanseo dio un paso adelante y se acercó tanto que prácticamente lo acorraló diciendo:

—No me abandones.

Esa frase no encajaba con su actitud dominante ni su mirada feroz.

—Prometiste ser mi inhibidor, ya sea por mí o por lo que fuera. ¿Y ahora quieres dejarme solo?

—No es abandonarte. Es por tu seguridad…

—A mí no me importa esa seguridad. Solo me importa la que tú me des con tu propio cuerpo.

Junseong sintió que algo en esas palabras sonaba raro. Técnicamente no estaban mal… pero ¿por qué sonaba tan ambiguo?

Mientras Junseong se confundía, Hanseo continuó con tono testarudo y casi infantil:

—Si me dejas, de verdad me voy a morir.

Junseong solo quería que viviera, pero Hanseo seguía llamándolo ‘abandono’. Era injusto.

—Pero ya te conozco un poco. —La voz firme de Hanseo, que parecía leer y manipular su corazón, clavó el último clavo—. Tú nunca podrías abandonarme.

Una sonrisa confiada, casi victoriosa, se dibujó en sus labios.

Y así, tras una larga discusión, Junseong terminó rindiéndose con ambas manos en alto. Ahora estaban de pie juntos despidiendo a los demás sobrevivientes.

Un rescatista se acercó, preocupado.

—¿De verdad estarán bien? No sabemos cuándo volverá el próximo rescate. Este es el último helicóptero enviado hoy a Inhan.

—Estamos bien. Nos las arreglaremos.

—Aun así… escuché que no les queda mucha comida y tampoco hay salida segura. De verdad, vengan con nosotros.

En efecto, la comida del séptimo piso apenas alcanzaba para un día. Pero en la mochila de Junseong aún quedaban barras energéticas y chocolates. Lo que alcanzaba para seis personas por un día; para él y Hanseo duraría al menos tres. En total, podían aguantar unos cinco días sin problema.

Junseong decidió no dar explicaciones largas y decir una razón simple y comprensible.

—Quedé de encontrarme aquí con mi hermana. No puedo irme sin ella.

En los sueños, cuando había tenido que dejar pasar el helicóptero para reunirse con Chaeyi después, había dicho lo mismo y lo habían entendido.

—Ah… —El rescatista suspiró con pesar y asintió—. Entiendo cómo te sientes. Entonces le deseo que pueda reencontrarse con su hermana a salvo.

—Gracias.

El rescatista subió al helicóptero. Taeju seguía gritando desde dentro que subieran rápido, pero no había nada que hacer.

Así, el primer helicóptero de rescate se fue.

Junseong no sabía cuándo ni dónde podría encontrarse con otro equipo de rescate.

«Probablemente aquí no volverán».

En todos sus recuerdos, después del primer helicóptero nunca llegó un segundo al hospital. No hubo tropas militares ni otro equipo de protección.

«Cuando llegue el calvo dentro de una semana con Chaeyi y los demás, podré salir de alguna forma. Hasta entonces tengo que aguantar».

Junseong miró hacia uno de los edificios cercanos.

«Pronto tendré que ir allí también».

En ese lugar estaba la ‘solución’ que había encontrado en su último sueño.

Pero la seguridad era tan estricta que no podía entrar todavía. Solo debía esperar unos días para encontrarse con la persona que le abriría el camino.

«Cuando consiga eso… entonces…»

—Kang Junseong. —Hanseo se acercó por detrás y lo abrazó de golpe. Un repentino abrazo por la espalda—. Junseong.

Su voz susurró cerca de su oído. El aire frío de la azotea y su aliento se mezclaron, creando una sensación cálida y cosquilleante.

—¿Por qué sigues llamándome?

Hanseo le mordisqueó suavemente la oreja. Picaba y hacía cosquillas al mismo tiempo.

—No me abandones.

—Ya dije que no lo haré.

—Si me abandonas, de verdad los mataré a todos… y luego me mataré yo.

Junseong no entendía por qué decía cosas tan extremas, pero lo tomó como una broma y palmeó su brazo.

—Está bien. No te voy a abandonar.

Solo después de oírlo otra vez, Hanseo sonrió con suavidad.

Sólo después de mucho tiempo, Junseong comprendería por qué ese día Hanseo insistía tanto con eso.

*** ** ***

Dentro del helicóptero, entre el ruido de las hélices y la presión del aire, los oídos zumbaban.

Taeju había dormitado un poco y al despertar vio que el cielo ya estaba teñido de un profundo atardecer.

«Salimos apenas pasadas las cuatro… ¿Y ya está así de tarde…?»

Era raro.

Llevaban casi una hora volando y aún no llegaban al refugio.

Inhan era grande, pero esto parecía demasiado.

Miró por la ventana. La altitud no era tan alta, así que podía ver el suelo con claridad.

El panorama era igual de caótico que antes: humo negro saliendo de edificios, carreteras completamente bloqueadas por autos abandonados y, a lo lejos, figuras que caminaban lento o corrían en grupos; todos eran zombis.

Mientras pensaba que Inhan era más grande de lo que creía, vio un edificio familiar y se sobresaltó.

—¿Eh? Ese es el edificio de Jeyu Trading…

Antes de su trabajo actual, había trabajado allí, en Jeyu Trading Company, durante siete años. No podía equivocarse.

La razón por la que Taeju estaba particularmente nervioso era porque la ubicación del edificio Jeyu que él conocía no estaba en Inhan.

Inquieto, le preguntó al bombero sentado enfrente:

—Disculpe… ¿A dónde exactamente nos dirigimos?

Todos estaban tan emocionados por el rescate que nadie había pensado demasiado en el destino. Además, los rescatistas habían dicho: ‘al refugio más cercano’.

El bombero respondió con amabilidad:

—Como les dije antes, vamos al refugio más cercano.

—Sí, pero… ¿Ese refugio está cerca de Inhan? ¿O no?

Con creciente ansiedad, Taeju habló basándose en lo que Junseong le había dicho:

—Los zombis solo se habían expandido por Inhan, ¿no? Ayer mismo sellaron la ciudad para que no salieran.

El rostro del bombero se ensombreció.

—Parece que la información se cortó demasiado pronto para ustedes.

Todos los sobrevivientes en el helicóptero contuvieron el aliento y el bombero continuó:

—Un tercio de Corea ya está tomado por los zombis.

      

Subscribe
Notify of
guest
0 Comentarios
Inline Feedbacks
View all comments

Comentar Párrafo:

Dejar un comentario:

 

0
Would love your thoughts, please comment.x
()
x