Luchino (Daivan) #03

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Daivan

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Luchino, con una pequeña expresión de saber lo que dice…

Nosotros somos la semilla que no perderá, y eso se debe por nuestro arduo trabajo. Es por eso que con el trabajo arduo, haremos que la semilla nazca en una hermosa flor al deshacernos del estiércol y las malas hierbas. Entonces….

Gian: -¿Matarlos a todos sin dejar a nadie vivo, eh?

Luchino: -La cuarta correcta. ¿Qué te ha parecido el bingo?. Es por eso que no sería muy bueno si las personas nos tuvieran miedo o nos odiaran. 

Gian: -Ya veo, es por eso que no vinimos en tu Cadillac.

Luchino: -Si. Ir a la zona de los pobres con un auto todo reluciente y luego darles el dinero no sería muy bien visto. Puede que ellos aceptarán el dinero, pero se quedarían con una mala y rencorosa impresión. 

Gian: -Eso es obvio. Que alguien llegará a una zona sucia con habitantes humildes en un reluciente y brillante auto, sería considerado como alguien que no lee el ambiente, y tambíen sería.…

Gian: -¡¿Waaa?!¡Dueleeee!¡ ¿¡Qué te pasa, por qué haces eso repentinamente!?

Luchino: -Hay… Lo siento mucho, hermana.

Directora del monasterio: -¿A que te refieres con una zona sucia? Esa zona es parte de la ciudad en la cual naciste y creciste, Giancarlo.

Maldición, otra vez me ha golpeado. Debido a que parece que si vuelvo a abrir la boca volverá a golpearme, me quedo en silencio. Dirijo mi mirada hacia abajo hasta el final de mi línea de visión. 

Luchino: -Bueno, nosotros tenemos que retirarnos. Puede que esto no sea mucho, pero….

Luchino saca de su chaqueta, un sobre grueso que parece que fue sellado, y se lo da a la vieja bruja… es decir, a la directora. Parece que el sobre desprende un agradable aroma. Por el tamaño, debe ser…. 

Gian: -¿Un cheque? ¿Era esto solo lo que nos había separado?

Directora del monasterio: -¿Siempre se lo he dicho, verdad? Para poder obtener la salvación del alma, no basta con solo hacer buenas obras, debes de estar profundamente dedicado y rezar; eso es lo más importante.

Después de escuchar el sermón de la vieja…., es decir de la honorable directora, ella nos mira directamente con persistencia, pero aún así recibe el cheque que mantenía Luchino en su mano.

Wuah…, si fuera por mí, no lo hubiera recibido. Esto es como si trataras de cortar una relación por cierta información que has recibido. Esta vieja…. ¿será por la experiencia? ¿o simplemente es como un zorro?

Luchino: -Le estoy muy agradecido. Que sea bendecida.

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Nos la pasamos toda la tarde visitando y dando asistencia a los necesitados, a las iglesias y orfanatos que se encontraban alrededor, en ese distrito. En ratos, caminamos por los mercados ordinarios que encontramos en estas calles.

Gian: -Aaaa….. como que… me siento muy agotado.

Luchino: -No puedo creer que digas eso siendo el primer día.

Luchino me entrega un cigarro que él mismo encendió. Mi boca estaba muda por el leve entumecimiento que sentía.

Gian: -Hey, Luchino

Luchino: -¿Hnm? ¿Qué pasa?

El taxi se detiene en la intersección. Luchino, al ver a un perro al lado que se encontraba buscando algo sobre las bolsas de basura, saca de su bolsillo un hot dog para luego lanzarlo.

Gian: -Sorprendentemente eres bastante trabajador.

Luchino: -Metete en tus asuntos. ¿Y? ¿Qué pasa?

Gian: -¿Te la pasas haciendo esto todos los días? Ir por la ciudad poniendo buena cara.

Al momento de decir eso, me doy cuenta de mi propia estupidez. No hay manera de que yo haga eso todos los días. Pero… aún así lo hice hoy….

Luchino: -Como si fuera hacer esto todos los días. Solo lo hago de vez en cuando. Si hiciera eso todos los días, los agradecimientos se irían haciendo leves.

Luchino, con una espléndida sonrisa en su cara, me hace sentir avergonzado. 

Gian: -Hey, Luchino. 

Luchino: -¿Ahora que?

Gian: -Eres bastante listo para ser un pervertido. 

Luchino: -Callate.

Logré esquivar el golpecito que venía hacia mi nariz. Y así es como el taxi continúa su rumbo atravesando la avenida del color del vino, con dos bastardos en él haciendo tarugadas.

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Gian: -¡¿Pero qué carajos es esto?!

Enfrente de la cámara principal la cual se había convertido en nuestra habitación, me detengo justo antes de escupir saliva en la alfombra debido a las palabras sin importancia del hombre a mi lado.  

Gian: -¡¿Qué significa esto?!

Luchino: -Oh, no te preocupes. Estas son mis cosas personales.

Gian: -¡¿Esta cantidad son tus cosas personales?!

Y allí….

Dentro de la habitación personal, fuera de la puerta hasta llegar al pasillo, se encontraba una montaña de muebles apilados y empaquetados, varias cajas de madera y de papel. 

Gian: -¡Ahhh! ¿¡El personal todavía está trayendo más!? ¡Esta también es mi habitación!, ¿sabes?

Luchino: -No puedo vivir sin mis muebles. Todo esta bien, solo traje unas pocas cosas necesarias de mi casa. No te preocupes.

Gian: -¡¿Haaaa?! ¡El hotel cuenta con los muebles necesarios! ¡Imbécil!

Luchino: -El imbécil eres tú, mocoso. Yo no soy el tipo de hombre que puede descansar conformándome con unos simples muebles.

Gian: -¡Aún así, no hay manera con esta cantidad! ¿No me digas que pasas tu vida normal viviendo en un apartamento o algo así, verdad? 

Sin responderme, el transportista llegó a la habitación cargando una gran maleta. 

Luchino: -Ah, ahí está bien. Préstame eso.

Luchino, al recibir el maletero, se dirige hacia el closet dónde colgamos nuestros trajes, lo baja y lo deja ahí.

Gian: -Parece que tratas eso con gran cuidado. ¿Trajiste tu querido osito o algo parecido?

Luchino: -Has acertado. Haha, puedes usar la que gustes.

Gian: -¿Eh? Que carajos….

Luchino comienza a remover cosas hasta sacar una caja de su maletero. Coloca las cosas sobre el tocador que estaba más cerca.

Lanza esa pesada y negra caja encima de la cama para luego acercarse. Saca uno, dos, y tres estuches. ¿Son pistolas con sus fundas y balas?

Ahora que lo pienso, desde que salí de prisión todavía no he conseguido un arma. En realidad no me gustan mucho esas cosas.

Gian: -Oye, ¿has llevado contigo un arma todo el día?

Luchino: -¿El salmón va al baño en el río? Solo un idiota iría afuera sin arma en esta situación, o mejor dicho un idiota de nombre Gian.

Gian: -Callate.

Luchino, toma una caja de cartón de las cosas que había sacado del maletero, colocándola sobre el escritorio. No se siente que contenga algo importante. No creo que sea algo de valor como las joyas.

Oh… pero el hecho de que lo haya traído aquí…¿sería por que es algo que no quiere que nadie vea o es algo que le hace sentir vergüenza?

 

Luchino: -Fuun…. Usaré el baño primero.

Gian: -¿Quieres que entremos juntos?

Luchino: -Elige alguna de las armas que está allí y muere, idiota.

Luchino me señala con su dedo y se dirige hacia el baño. 

Después de un rato, puedo escuchar el sonido del agua. Extrañamente el sonido del agua me incita a dormir.

Gian: -Fuaah…. Ahh… estoy cansado.

Camino por la habitación todo somnoliento aún con los embalajes, estando como está, parezco un perro caminando de un lado a otro dentro de una jaula. Sin saber como, me dirigo hacia la chimenea.

Gian: -Increíble, como era de esperarse de una suite. 

Al lado, había un refrigerador eléctrico. Al abrirlo, habían alineadas botellas de champán, vino blanco y otras marcas que nunca antes había visto. Hm.. ¿Esto es caviar y queso en conserva?

Gian: -Hay que agradecer al servicio por esto.

Tomó la botella de champán junto con la copa de cristal que se había enfriado por el refrigerador. Solo queda la mitad de la botella, pero no importa.

Gian: -“Feliz cumpleaños.. a alguien…..”

El abrir el champán de esta manera tan solitaria….

Gian: -Nnmm…

Los sonidos del agua caliente que habían estado sonando desde el baño, ahora se escuchaban de vez en cuando. Parece ser que Luchino se ha de estar relajando por completo.

Camino hacia el escritorio a escondidas cuidando de que nadie me mire…. Desde ya hace rato había tenido curiosidad sobre el contenido de la caja de cartón en el escritorio… así que extiendo mi mano y la agarro.

Gian: -Bueno…. echemos un vistazo a su vergonzoso secreto.

En la primera cajita, había pequeños documentos acumulados, que aburrido.. siguiente. El siguiente….. ¿alguna clase de recibo?… falle…. Siguiente…

Hay cosméticos para hombres como: perfumes, accesorios para el cabello….. y en la otra caja, no hay nada del otro mundo, solo hay bolígrafos, tijeras, un peine, un cuchillo y un bloc de notas. 

Gian: -Pero que aburrido. Solo trajo cosas que puedes encontrar en un escritorio, ¿hnm? 

En la parte de atrás, hay una caja diferente a las demás. Ha sido envuelta en un paño de lana roja, es pequeña, del tamaño de la palma de la mano. Es un poco más pequeña que los estuches para lentes. Además, se ve algo cursi.

Abro la tapa.

Y allí……

Gian: -Eh…..

Lo que había allí eran… anillos.

La hendidura de los dos anillos es de un color gris oscuro, uno de ellos contiene un pequeño diamante. El otro no tiene nada.

¿Ha estado guardando estos anillos?

Gian: -¿Son anillos de compromiso…? Ah…..

Al fin me doy cuenta….. Luchino estuvo casado, tenía una esposa y una hija, y entonces….

Recuerdo haber escuchado que ellas dos murieron. No, de hecho tendré que recordar ese asunto de ahora en adelante, pero ese pasado…. Uno de estos anillos no parece que se ajuste en mi.

Gian: -El otro….

Por alguna razón, estoy temblando como un idiota sosteniendo y apretando los anillos entre mis dedos… me quedo mirando fijamente uno de ellos, y entonces veo un nombre que parece haber sido grabado dentro del anillo…..

Gian: -Ahg….

Justo cuando estaba pensando en que no debería mirarlo.

Gian:- ¡¿Uwhaa?!

Mi corazón dio un salto al escuchar el sonido del baño abrirse. Rápidamente regreso los anillos a su caja, colocándola donde estaba.

Luchino: -Uuff… el baño está libre, apurate a entrar.

Gian: -Ah.. si…

Eso estuvo cerca. Creo que no me descubrió, pero por alguna razón no puedo calmarme. La repentina aparición de Luhcino, ha provocado que mi cuerpo se empape de un desagradable sudor frío. 

He traicionado a Lucino….

Esa clase de sentimiento atraviesa mi cuerpo. 

Luchino: -¿Ya has elegido la clase de arma que quieres?

Gian: -Ah, si.

Luchino: -¿Qué te pasa? Estas actuando raro… ¡Ah! Serás bastardo, has abierto un champán.

Gian: -Ah… si.. haha. Me siento algo mareado ya que ha pasado tiempo desde la última vez que lo bebí.

Luchino: -Uwaa, ¡además has dejado la botella abierta! Joder, se ha quedado sin burbujas…. ¡Lo has echado a perder!

Gian: -Lo siento, lo siento…. Bueno, entonces me retiro a bañarme.

Luchino: Si. Yo iré a llevarle estos documentos a Bernardo. Si lo dejo para más tarde, él se molestará.

Me dirigo al baño con el fin de escapar.

Gian: -Fuaah…

No me dan ganas de salir del baño, y eso que lo odio. No debí haber hecho eso. Ya no se puede hacer nada, me siento tan mal. La peor situación. 

Eso no es de mi incumbencia. Él tenía una familia que esperaba por él hace mucho tiempo….  

Gian: -Tener algo tan preciado……..

A pesar de que no estuviera en una caja fuerte, puedo saber que esos anillos son muy preciados para él. Si no fuera así, entonces no los hubiera traído…

Gian:- Joder….

Golpeo la pared con mi puño, quedando solo el dolor. Ese dolor se amplifica por  estar de mal humor y por haber bebido el licor de hace un momento. 

El objeto de Luchino que tanto aprecia….. la cosa que Luchino tanto aprecia…. Guardándoselo para sí mismo….

Me siento como si quisiera destrozarlo. 

No había nadie al salir del baño. Seguro está todavía con Bernardo hablando de cosas de trabajo.

Gian: -Ojalá que te murieras, maldito bastardo….

Ese día, dormí junto con la pistola que había elegido en mi cama. Sentí la presencia de Luchino cuando regresó a la habitación a media noche, me doy la vuelta, sintiendo que tendría un mal sueño.

Tercer día

Al despertarme, me quedo un rato tumbado. Entonces… comienzo a odiarme a mí mismo.

Ayer, me lo pasé pensando en puras cosas sin sentido…. Pensé sobre Luchino, sobre los anillos, sobre su esposa muerta, sentía que mi cabeza explotaría por la confusión. 

Entonces….

Gian: -Hahh….

Luchino: ¿Hnm? ¿por qué suspiras cuando estás comiendo?

Gian: -No es nada….

Luchino: -Asegúrate de quedar bien lleno. Hoy tendremos un largo camino.

Enfrente de mí, hay un montón de fotos de propaganda del hotel acerca de platillos para el desayuno. Si hubiera un camarero con esto, este sería un hotel normal. 

¿En dónde debería llevar puesto el anillo? ¿en su mano izquierda? Como lo suponía, Luchino no lo trae puesto. Lo que significa que aquel otro anillo era de la esposa de Luchino. 

Y su esposa… está dentro de un ataúd….

Luchino: -¿Hnm? ¿Qué estás mirando?

Gian: -Nada, solo pensaba que comes mucho.

Luchino: -Los tipos flacos no son populares con las mujeres ¿sabes? Come, come.

Y entonces, la comida que estaba colocada sobre la mesa que pensaba que sería imposible terminar de comerla toda, había desaparecido por completo. Siento que será malo para su estómago. 

Mientras bebía mi café en pequeños tragos, Luchino saca de su bolsillo un helado que había conseguido mantener frío, comenzando a lamerlo de una manera sexy. 

Luchino: -Date prisa, tenemos que prepararnos.

Gian: -Espera un momento, yo también quiero comer helado

Luchino: -Te compraré uno en la calle, vamos.

Estando todavía con la bata del baño, Luchino me lanza una camisa recién lavada. Se la recibo comenzando a prepararme

A veces pienso si él habrá nacido con estilo… mientras pienso eso mi mirada va hacia sus pantalones, teniendo una buena vista de su figura, hasta que me doy cuenta. 

Gian: -Ah…. Maldición, se me olvidó mi trasto.

Luchino: -¿Y ahora qué?

Gian: -Se me olvidó recoger mi arma. ¿Tengo que llevarla?

Luchino: -Serás idiota. Date prisa, que se nos hace tarde.

Gian: -Entonces escoje una por mí. 

Luchino: -Yuuwaa, no puedo creerlo! ¿permitirás que otro hombre elija tu arma personal?

Gian: -Eso demuestra la confianza que le tengo a mi querido amigo. 

Luchino: -Muerete, idiota.

Todavía sin terminar de vestirme, le echó una mirada hacia el estuche de armas que continúa sobre la cama, me quedo mirándolas fijamente; esto es malo… todas lucen igual.

Gian:-Oye, Luchino. ¿Qué clase de arma es la que usas?

Luchino: -¿Hnm? ¿yo? He usado varias, pero la mejor es….

De repente, Luchino sonríe ampliamente hasta el punto de ser deslumbrante

Desde una funda, saca una pistola grande de color negro brillante, apunta con ella hacia la ventana. Aunque el arma parecía pequeña en las manos de Luchino…

Luchino: -Es esta. Es la mejor y la más nueva en todo el mundo. Conocí a un tipo que trabaja en la empresa donde están fabricando esta arma, hice varias cosas para poder obtenerla. Fue difícil….

Gian: -Funm….. Ah, es cierto. Creo que estaría bien utilizar las balas de esa pistola que tienes.

Luchino: -¿Haa? ¿Por qué dices eso?

Gian: -Bueno, estaba pensando que sería buena tener preparadas las mismas balas cuando tengamos un tiroteo. 

Luchino: -Jajaja, idiota, No estoy tan libre como para tener un enfrentamiento de tiroteos.

Luchino se queda pensando un momento.

Luchino: -Perdón por tener que darte un arma de un bastardo alemán, pero esa es la única arma que es compatible con mis balas. Aunque es difícil de usarla….bueno, da igual.

Luchino me lanza una de sus pistolas. 

Gian: -¡Uwaa! ¡Eso es peligroso!

Luchino: -Esta bien, no está cargada. Estas son las balas, su funda y….

Me quedo mirando fijamente la pistola que me lanzó. Es negra y delgada, pero es una pistola bastante pesada. Como que… ¿es genial, no?

Luchino: -Maldición, esa pistola no tiene funda. Es por esto que las marcas alemanas son….

Gian: -Está bien. Me gusta. Además es delgada, así que estará bien.

Me pongo en posición y apunto a un objeto con la pistola, luego la guardo en lo más profundo de mis pantalones. Al ponerme la camisa, la acomodo de tal manera de que el arma no se viera a simple vista

Luchino: -Si serás, ni que fueras un pandillero inocente. Si vas a guardarla en ese lugar, asegurate de no tenerla cargada, si se llega a disparar, tendrás que despedirte de tu hijo llorando. 

Gian: -Eso sería peligroso.

Luchino toma mi pistola que elegí y desde donde estoy….  

Luchino: -Escucha bien, cuando vayas a disparar, apunta de esta forma … .y… ¡bum! 

Gian: -Ohh, ¿hay que moverle en ese lugar? Que genial. Como lo suponía, estos alemanes tienen futuro. 

Luchino: -Otra cosa, esta arma no tiene mucha puntería, así que no esperes mucho de ella.

Gian: -Ohh…. Me dices eso después de haberla elegido….

Luchino hace algunas maniobras con mi pistola, saca la zona donde se colocan las balas para luego quitar la bala que había estado atorada. La bala dorada rueda sobre la alfombra.

Luchino: -Toma. Maldición, hemos perdido mucho tiempo. Démonos prisa, hay un auto esperándonos.

Gian: -Entendido. 

Luchino llevando sobre su camisa una chaqueta diferente a la de ayer, recoge la bala mirándola por un momento sumergido en sus pensamientos, para luego colocarla en uno de sus bolsillos.

Como decirlo….. es un hombre muy diligente….

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Estaba seguro que el auto que nos estaba esperando era un taxi, pero parece ser que mi expectativa fue traicionada.

El auto que estaba estacionado allí, era el Cadillac de Luchino. 

Un subordinado vestido con traje negro se encontraba sentado en el asiento de chofer. Él nos hace una pequeña reverencia para luego abrirnos las puertas.

Luchino: -Hoy será un día muy ocupado. Así que agarra fuertemente tus bolas y da lo mejor.

Gian: -Hoy no daremos vueltas por los puestos ¿verdad? 

Luchino: -Eso lo haremos en otra ocasión. Ah, es cierto. Si das tu mejor esfuerzo hasta la noche del día de hoy, te daré una recompensa.

Gian: -¿Recompensa, eh?

Probablemente ya le habrá dicho el destino al chofer. Cubiertos por un oscuro silencio como el color oscuro brillante de la pistola de Luchino, el Cadillac corre sobre la avenida.

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Propietario de la tienda 1: -¡Oh! ¡Qué sorpresa! Señor, estoy muy honrado de que haya venido a visitarme. ¡Qué día tan más espléndido es este!

Luchino: -Estuve ocupado animando a una mujer debido a sus problemas. Bueno, no pude venir por un buen tiempo. Déjame escuchar lo vanagloriosa que es tu nueva tienda.

Nosotros entramos a una gran tienda que parecía una caja de seguridad con apariencia de joyería que se encontraba frente a la avenida llamada Avenida del Banco. El dueño, al ver a Luchino, le dio una gran sonrisa.

Propietario de la tienda 1: -Ahh, esto debe ser la guía de Dios. En realidad, hablando entre nosotros, acaba de llegarme unas joyas desde Kalimantan. 

Luchino: -Excelente.

Y entonces, me quedo parado solo como un niño torpe. Esta clase de mundo es territorio de Luchino. Frunzo mi boca, lo que viene después será molesto.

Luchino: -¡Giancarlo!

Gian: -Si….

Al ser llamado por Luchino, veo que sostiene un… ¿collar?…  La cadena está trenzada con oro y plata; es como una joya de caramelo, pero las joyas están alineadas como delicados accesorios.

Luchino: -Mira este. ¿Qué te parece? Pienso que está bien, pero de alguna manera hay algo que no me cuadra. ¿Podrías dejarme escuchar lo que piensas?

Gian: -No, yo… no soy bueno con las joyas…..

Diciendo eso…. De repente detengo mi boca. Justo en ese momento, me doy cuenta que esa forma de preguntarme es igual a cuando me preguntó ayer. Creo que he visto esa forma de actuar de Luchino. 

Gian: -Joder. ¿Por qué debo de soportar el humor de tu mujer? De todos modos, vas a entregárselo en tu nombre ¿verdad?

Gian: -Si es así, creo que las mujeres estarían felices con que les dieras unos chicles que ya hayas tirado si vienen de tu parte. ¿No crees que sería un desperdicio entregarles un objeto tan magnífico a ellas? 

Luchino: -Hahaha, no digas eso. Entonces señor, deme esto y este de aquí….

Luchino le encarga ese collar al propietario… o mejor dicho, ¿no va a pedir solo uno? ¿va a comprar todo el set? ¿Cuánto le va a costar?

Después de eso, tuve que seguir acompañando a Luchino a ver varios artículos de no se cuantas tiendas de joyerías.

Luchino, estando allí, ve artículos mucho más baratos que en las tiendas anteriores; alza su voz para encargar más, me pregunto que cantidad de dinero gastará en la compra de tantos artículos….

Rápidamente me subo al auto tomando asiento. 

Luchino, toma asiento en la parte trasera como un rey con un buen estado de ánimo, verificando las copias de las facturas de sus compras. ¿Cuánto dinero habrá usado?…..

El viento que fluye desde fuera de la ventana, me hace ver una ilusión del cabello de Bernardo meciéndose….

Gian: -¿Era necesario comprar tanto?

Luchino: -Y eso todavía no es todo, ¿sabes? Creo que ya debiste haberte dado cuenta, el dinero que he gastado hoy es como un premio de presentación para nosotros para darnos a conocer.

Luchino: -Ir a las tiendas donde el GD y otros grupos frecuentan, para luego ¡bom! Gastar una gran cantidad de dinero en ellas, para enseñarles que gozamos de buena salud. Bueno, ahora lo que queda es…..

Gian: -¿Pasarla bien con las mujeres?. Eso va a costar demasiado dinero.

Luchino: -Hahaha, ¿Qué tanto estás diciendo? Ya he terminado de andar rondando comprando joyas. Ahora, es el turno de gastar dinero en ti, Gian. 

Gian: -Whaoo, ¿ya me vas a dar la recompensa?

Luchino: -Es una lastima pero no. Para ti, debo de darte algo que te haga lucir y mostrar en qué posición estás. 

Quedado con signos de interrogación en mi cabeza, el auto avanza en otra dirección estando junto a Luchino que acaba de encender un nuevo cigarro. 

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Propietario de la tienda 2: -Entonces, por aquí, señor…..

Gian: -¿Con esto está bien?

Propietario de la tienda 2: -Ah, si. Exhale un poco… retengalo….

De estar oliendo naftalina de un sinfín de telas, parecía que me ahogaría.

Al pensar a qué lugar iríamos, el auto avanzaba hacia la residencia habitual del distrito, en donde a menudo, procedentes de Europa Occidental visitaban. Y justo en ese lugar, Luchino entró a una tienda de sastrería.

Y como si fuera de lo más normal, Luchino también estaba familiarizado con este lugar. Este tipo…. ¿es normalmente así de tranquilo? En cambio, yo….

Propietario de la tienda 2: -Extienda su brazo directamente hacia aquí…. Si….

Parado como un espantapájaros, dejo que el dueño de la tienda tome medidas de mi cuerpo. ¿es una orden para un traje?

Gian: -¿Te referías a esto cuando me dijiste que gastarías dinero en mi?

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Gian: -Joder, ¿para que carajos envíaste a pedir ropa para mi?

Una gran cantidad que fue gastada en la joyería, también fue gastada para hacerme un traje a la medida. Aquello fue bastante agotador.

Gian: -No era necesario…. De todos modos lo dejaré colgado….

Al tomar un cigarro mientras quejo….

Me sorprendí. De repente Luchino enciende mi cigarro.

Luchino: -¿Quién vas a ser en el futuro, Giancarlo?

Ah……

Gian: -¿Con que te referías a eso? Supongo que estar vestido con este traje no sería muy bien visto para un jefe….

Luchino: -Exactamente. Es por eso que debes llevar la mejor ropa. En primer lugar, debes de tener por lo menos cinco trajes para las estaciones del año, no más bien necesitarás aún más. Además de un traje para la mañana, un vestido cruzado, un smoking…

Gian: -Se nos olvidó comprar todo un armario….

Luchino: -También necesitarás abrigos para cada estación del año. También cosas necesarias para la temporada de lluvias, y otras cosas como camisas, corbatas, sombreros, pin…

Encorvandome… enciendo otro cigarro.

Luchino: -Lo que no debes olvidar a toda costa son los zapatos, ¡los zapatos!. Las marcas de nuestro país, incluso los de Gran Bretaña y Bélgica son buenos, pero serían inútiles si no te asocias con artesanos italianos. 

Luchino: -Como sea, lo más importante son los zapatos. Justamente ahorita mismo nos dirigiremos a conseguir los zapatos. Así que anímate.

Gian: -Perdón, de alguna manera me he desanimado….

Luchino: -¿Pero qué carajos está diciendo el hombre que se convertirá en un Cosa Nostra?

Gian: -Si, lo entiendo… y te estoy muy agradecido por todas estas cosas que estás haciendo por mi. Pero, como me han pasado varias cosas tan de repente, como que estoy algo asustado.

Luchino: -Eres un hombre, te acostumbrarás enseguida.

Gian: -¿Quieres decir que solo me dolerá al principio?

Luchino: -Y yo que se, tonto.

El auto continuaba corriendo con nosotros dentro de él. Yo, estando muy cansado por estar llendo a varias tiendas de zapatos y Luchino como si nada… así estuvimos desde que salimos del hotel

Luchino: -Muy bien. Nos llevará un rato más en terminar el día de hoy.

Gian: -Y ahora que….

……………………………………………………………………………………………

Luchino: -Es por aquí, ten cuidado de no atorarte en esa zanja.

Gian: -Que lento. Y entonces, ¿Qué hay por aquí? ¿Vamos a infiltrarnos a escondidas para investigar o algo así?

Luchino: -No, solo estamos yendo a la parte trasera del establecimiento de bolos dónde el auto de hace un momento estaba estacionado.

Gian: -¿Aa? ¿ahora vamos a ir a jugar bolos? Mejor dicho, aquel lugar de bolos ¿no estaba ya en bancarrota?

Luchino: -Fue machacado. Es aquí, vamos.

Gian: -Eh… oye…

Luchino avanza sin dudar por el callejón tenue. Avanzamos por el callejón tenue hasta el punto que parecía ser un laberinto rodeado de contenedores y bidones… hasta que giramos para llegar a la puerta trasera de un gran edificio….

Gian: -¿Hnm?

Luchino llama a un hombre que se encuentra con un grupo de otros hombres bajo las lámparas. Los cuerpos de esas personas se parecen a los robustos trabajadores de los puertos a los que fuimos antes….. pero sus rostros… parecen ser de personas que tienen un trabajo decente…. Ellos comienzan a presentarse. 

Luchino: -Ustedes dos.

Ante esa voz, los hombres se apresuran a moverse para luego abrir la puerta. La puerta de hierro oxidada se abre… el hombre que se encontraba dentro de una pequeña ventana al costado, nos habla…

Rufián A: -Adelante, señores.

Los hombres frente a la puerta, el hombre que abrió la puerta, le habla a Luchino con respeto, pasandole un billete de un dólar a uno de esos hombres, avanzamos. Continúamos caminando por un momento….

Avanzamos por el pasillo tenue que estaba en lo profundo del pasillo después de esa puerta. Hay una puerta,  está cerrada, y por un momento mis ojos vieron una oscuridad total; en ese momento me sentí algo impaciente.

Gian: -¿Qué es este lugar?

Luchino: -¿No te había dicho los planes de hoy?

Al otro lado de Luchino, se puede ver un poco de luz. Atravesando ese pasillo oscuro… giramos en una esquina y entonces….

Gian: -Uwaa.

Un brillo repentino aparece, cegando mis ojos. Con solo unos pasos, llegue a otro mundo. Desde el pasillo sucio, llegamos a un pasillo luminoso.

El sonido que se escuchaba al otro lado de la puerta era….

Gian: -Uwaa…. Que brillante.

En este pasillo se siente la alegría, y estaba totalmente iluminado.

Luchino: -Bueno, hemos llegado al último lugar de estudio. 

Gian: -¡Waou! ¡waou!

¿Por qué estoy viviendo el sueño de todo hombre?

Club, bar, escenario, fiesta, casino. Y también, sake y mujeres. Hay muchas cosas maravillosas. Este espacio lo tiene todo.

Todo este lugar tiene lo que todo hombre desea, como si un hombre estuviera ansioso por atrapar una burbuja de deseos. Para decir que este lugar es solo una taberna no sería apropiado, este lujo es demasiado.

Gian: -¡Esto es el paraíso! Luchino, ¿siempre has venido a pasartela bien en este lugar? ¡Esto es jodidamente genial!

Luchino: -No, ya tenía tiempo que no venía. Vayamos. Las hermosas venus deben de estar cansadas de estar solas.

Luchino hace una señal con su dedo, guiándome. Esta jodida iluminación, ¿proviene del escenario? Alrededor de las mesas, habían grupos de hombres bien vestidos.

También mujeres vestidas con vestidos de noche y de fiesta, tienen una piel bella, y sus cabellos son sedosos. Sumando, el olor a perfume y cosméticos, que se mezclan con el olor a sudor caliente.

El algunas parte del escenario, estaban algunas bandas calentándose. No había ningúna clase de discos ni nada por el estilo. El estado de ánimo está a tope por la música alta que suena.

El alboroto, las risas de alegría, las ovaciones, las risas tontas. Y de vez en cuando, resuenan los sonidos de los toques de copas al brindar, de cuando el champán es abierto y servido en ellas. Hay olor a alcohol mezclandose en el aire. 

Gian: -Ya veo. ¿Con que esos jugadores de boliche empapan sus bolas, eh? Pareciera que las bolas brillan por la luz eléctrica y el sudor…. ¿no los descubrirán?

Luchino: -Bueno, después de todo la asamblea municipal y los miembros de alto rango en la policía de la ciudad vienen a jugar. Si la partida se ve desde la mesa, creo que no hay problema. Es como si una actriz jamás se desvistiera.

Gian: -Eso es increíble. ¿Realmente hay prohibiciones? ¿o estamos en el mundo de un mal sueño? ¿O es solo una broma? Por cierto….. ¿Este lugar también es territorio de CR5?

Mi voz, al estar sonando un poquito temblorosa, Luchino gira su mirada hacia una señorita haciéndole un guiño letal que provocaría la muerte de cien personas. Después vuelve a dirigir su mirada hacia mi.

Luchino: -Así es. Vendría siendo parte de mi territorio. Es por eso que no necesitas sentirte como si estuvieras en una situación desesperada.

Gian: -Waou. Pero, ¿Por qué me trajiste aquí?

Recibo un golpe en mi espalda haciéndome saltar.

Luchino: -¡Te lo dije, no! ¡Que te daría una recompensa por el buen trabajo de hoy!

Gian: -¡Se me había olvidado!

El camarero viene constantemente trayendo varios vinos como el champán, el ramukoku, martini y bourbon. 

Todo este tipo de cosas están prohibidas, por lo cual todas estos lugares clandestinos son ilegales. Los lugares para hacer fiestas o los casinos no están prohibidos, aunque se dice que las bebidas alcohólicas sí están prohibidas.

Gracias a eso, el contrabando ilícito de bebidas alcohólicas a lugares clandestinos deja grandes ganancias, sin duda.

Gian: -Siento como que podría morir ahora….. ah… que bien me siento.

Luchino: -¿Qué dices tan de repente? Parece que todavía no has bebido lo suficiente.

Bebiendo nuestro cóctel carbónico, caminamos entre el bosque de trajes y ropa de noche. Y durante ese momento….

Rostros conocidos se acercan ahora….

Luchino regresa los saludos a innumerables tipos, para luego ir tomando distancia.

Cada uno de estos tipos, se la pasan teniendo contacto conmigo pensando que soy millonario. Parece que también hay personas con trabajos decentes.

Si mal no recuerdo, creo que esas pocas personas son las mismas que llegué a ver cuando era el lacayo del viejo. Esas personas son un grupo con grandes influencias en Daivan. Vendrían siendo los peces gordos de la ciudad.

Luchino comienza a presentarme a esa gente. Por un momento me miran curiosos, pero enseguida cambio mi expresión a una de total sonrisa y entonces comienza el ataque de saludos de mano e intercambio de tarjetas.

Gian: -Hacer algo como esto es inesperadamente cansado….

Luchino: -¿Ya has entendido que no todo es beneficioso?

Gian: -Si, lo siento. Por otro lado…. Creo que de alguna manera comienzo a entenderlo. El truco que usaste en esos tipos que vimos ayer.

Luchino sonríe, tomando el vaso de vidrio que tenía en mis manos, entregándolo al camarero y luego me tomó para llevarme a algún lugar.

Luchino: -Hablemos por aquí. Pero, antes…. ¡bien! ¿Qué tal si nos echamos algunas pelirrojas que te comente en prisión sin dejar a ninguna?

Gian: -Oh, esto ha comenzado a oler bien.

Las figuras de los clientes van disminuyendo, Luchino y yo avanzamos hasta llegar frente a un lugar con paredes y puerta de madera, en ese lugar esta un guardua de traje negro. Y enseguida….

Allí, se nota un gran sofá en medio de una tenue oscuridad

Señorita 1: -¡Ah, Luchino! ¡¿Eres tú?!

Señorita 2: -¡Don Gregoretti! ¡No puedo creerlo, es el en verdad!

Señorita 3: -¡Querido! ¡¿Has venido?!

Señorita 4: -¡Luchino, pero si es Luchino! Ahh… ¡Siempre te estuve esperando!

Son mujeres vestidas como las grandes flores del este. Enseñando hombros y busto, con su cabello agarrado lo bastante alto. Son de las mejores mujeres que hay.

Luchino: -Hola. Las he extrañado.

Luchino dice eso sonriendo de forma casual. Que tipo de magia ha usado ese tipo. 

Viéndolo desde la perspectiva de una mujer, creo que yo mismo caería.

Luchino: -Y también…. Lo siento, chicas.

Señorita 1: -¿Eh?

Luchino: -He venido a verlas sin traerles ningún regalo. En realidad, acabo de salir de prisión. Esta noche, les ofrezco mi cuerpo con todo lo que tengo.

Somos atacados por una enorme explosión de gritos por parte de las señoritas. Creo que fue bueno el haber venido sin el vaso de vidrio, con seguridad se hubiera roto por tal tremendo estallido de voces.

Gian: -¡Gagh…! ¡ya callénse! !pensar que otros bastardos puedan soportar esta clase de gritos!….

Luchino: -Hahaha, no te molestes tanto. Vas a ver como logro enseguida volverte popular.

Una de las mujeres me lleva a mí y a Luchino hacia la parte posterior del gran sofá. Al sentarme en ese asiento que incluso los autos tienen….

Señorita 4: -¡Ahh… que cabello rubio tan hermoso! ¡Qué lindo!

Una mujer con su mano bien arregladas por la manicura, acaricia mi cabello, y de paso repega sus pechos en mi….. ¿eh? Esto es extraño…..

¿Será porque no me emociono a pesar de estar en esta situación?

Luchino: -¡Giancarlo, bebé!

Como si Luchino tratará de hacer una señal con su voz, el camarero que estaba en la parte exterior dónde estaban las mujeres, comienza abrir el champán.

Al mismo tiempo, las mujeres se emocionan alzando sus voces.

El vino va siendo vertido en una torre de cristal como el edificio Empire State, haciéndola brillar con la tenue luz.

Esto se parece a las joyas que vi con Luchino en la tienda de joyería….

Joyas….. Esto es malo…. de repente, se viene a mi mente los anillos que vi dentro de esa pequeña caja.

¡Joder, joder! ¡Tenía que recordar eso justo en este momento tan divertido! Joder….

Luchino: -¿Qué pasa, Giancarlo? No estés distraído, ¿no hay alguna mujer que te guste?

Gian: -Estuve mucho tiempo encerrado en la cárcel. Por lo cual. se me ha olvidado que tipo de criatura es una mujer, así que lo estaba recordando. Espera un momento.

Ante la mención de cárcel, las mujeres susurran en voz baja. Más que tener miedo, pareciera que ellas estuvieran escuchando acerca de un mundo de fantasía. 

Señorita 1: -¿Con que estuviste mucho tiempo encerrado? Debió ser problemático… el estar tanto tiempo dentro de una jaula llena de puros hombres.

Sonriendo me pasa un vaso mientras una de las mujeres le susurraba algo acariciando el muslo de Luchino.

Luchino: -Fue de lo peor. Pude salir de ahí gracias a él. Fue todo gracias a la gran suerte de Giancarlo.

Luchino enciende un delgado cigarro, ofreciéndomelo. Las mujeres gritan. 

Me acerco al cigarro para succionarlo, luego expulso el humo hacia otro lado. El humo se siente tan dulce como el vino. La mejor bebida, la mejor marca así como las mejores mujeres……

Gian: Kuuu….. ¡maldición, esto es de lo mejor!

Señorita 4: -¡Magnífico! Hey, divirtámonos

Señorita 3: -¿Eres amigo de Luchino? Es increíble…. Oye, cuéntanos algo. 

Gian: -¿De que te gustaría hablar? ¿acerca de los tiburones del mar Caribe? O… ¿acerca de los tiburones de Sicilia?

Señorita: -¡Oh, vamos! ¿Por qué hablar acerca de puros tiburones? ¡Eres muy divertido!

Tomó el cigarro de la boca de la mujer que había estado fumando, lo succionó por un momento para luego colocarlo nuevamente en sus ricos labios rojos, los cuales habían estado temblando por el acto, hasta que finalmente reacciona.

Gian: -Oh…. Maldición. Finalmente ha llegado. A pesar de que me mantuve frustrado por estar en prisión….

La mujer que tengo en mi regazo grita “kyakya” y luego bebe. A esto es lo que llamo vida, esto es ser hombre. Esta es la escena que tuve en sueños aunque estaba dentro de la cárcel. 

……………………………………………………………………………………………..

Gian: -Ohh….

De alguna manera,…. ¿Qué es este malestar que siento?….. aunque creo que estoy erecto, estoy como que algo insatisfecho…..

Gian: -¿Eh?, como que… ¿no hace falta un golpe?

Señorita 3: -Hey….. hagamos más cosas juntos…. Vamos… mira esto, ¿no quieres tratar de hacer esto juntos?

La mujer, teniendo una de sus piernas puestas sobre mi, saca algo parecido a un estuche de color negro que tenía guardado entre sus pechos. Dentro de ese estuche, saca algo parecido a una navaja de afeitar. 

Y con un “sun”, comienza a aspirar un polvo muy familiar que tenía en su mano….. ¿es droga? Luchino, al ver eso me hace una señal con sus ojos.

Ya veo, Luchino también ha comenzado a traficar droga…..

Luchino: -¿Tú no te meterías droga, verdad? O… ¿quieres tomarlo como una apuesta?

Luchino, con su buena cara, señala con su dedo pulgar hacia un grupo de hombres jugando con una máquina de ruleta brillante. Hnm…..

Gian: -No, no es necesario apostar. ¿Cómo decirlo?…. aunque le atine, sería aburrido.

Luchino: -El escucharte decir eso, en verdad que me da envidia de todo corazón. A pesar de que últimamente he estado tratando y solo consigo fallar….

Gian: -¿Me quieres echar la culpa por tu falta de habilidad?

Luchino: -Callate.

Gian: -Por cierto…. ¿Estas mujeres no son parte de la sección de Iván?

Luchino pone una cara como si estuviera por escupir la bebida que se había tomado.

Luchino: -Tsk… idiota. ¿Creerías que George Washington es una mujer?. Este es un bar completamente sano, y estas mujeres son parte del personal. La sección de la cual se encarga Iván es la prostitución ¿entendido? 

Gian: -¿Con que un lugar sano, eh?

Pero, hace mucho tiempo, incluso yo fui al lugar conocido como “veleta de gallo”…. Y en los alrededores de allí, habían varios clubs, sin duda, esos territorios eran burdeles…. ¿no eras uno de los encargados de esos lugares?

Luchino se sienta a mi lado sonriendo mientras movía ligeramente sus hombros. Y entonces, abrazando mis hombros, me dice:

Luchino: -Elige a la mujer que más te guste, y dale esto como regalo. Si haces eso, con gusto te guiaré hacia un cuarto privado.

Oye… ¿No habías dicho hace un momento que este lugar era sano? Luchino pone en mi mano, el collar que había comprado antes… y al sentir esa sensación…

Gian: -… Tch…..

¡Otra vez aquellos anillos llegan a mi mente…! Joder….

Ya no podía divertirme más. El aroma de la mujer que con su mano, comenzaba a rozar dentro de mi pantalón, hizo que mi estómago se revolviera hasta tal punto que se me hizo asqueroso.

Maldición…

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