Luchino (Daivan) #04

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Luchino: -¿Qué te pasa, Giancarlo? ¿Te sientes mal?

Gian: -¿Qué pasa contigo? ¡No he bebido tanto!

Luchino: -Esa es la actitud.

Luchino, al sentarse a mi lado, con solo un guiño de ojos, le ordenó algo a la mujer que había estado pegada a mi. 

Las mujeres que habían estado con nosotros, toman un poco de distancia como si fueran peces. Y nuevamente se ponen a charlar, ¿están tratando de llamar la atención de las personas para que les paguen o algo así?

Luchino: -¿Qué ocurre?

Gian: -Te dije que no es nada….

Luchino: -¿En serio?

Luchino enciende otro cigarro y me lo entrega… y entonces, el ambiente se vuelve algo tranquilo al ver fluir el humo. 

Gian: –Joder….. ¿no eres tú el que actúa mejor como jefe?

Luchino: -¿Qué te sucede tan de repente? ¿No es de tu agrado este tipo de lugares?

Gian: -No es eso…

Justo cuando había olvidado esa sensación seca dentro de mi estomago y estaba por encender otro cigarro….

Luchino: -Giancarlo.

Gian: -¡Wa..!

De repente, me jala por mis hombros atrayendome hacia él. Choca mi frente con la de él, y nuestros cabellos se entrelazan. El cigarro que tenía en la boca se me ha caído. 

Luchino: -No se que opinen los otros capitanes. Sin embargo, yo siempre estaré de tu lado. Nunca le daré la espalda al omerta, mientras continuemos siendo hombres de la mafia.

Gian: -Ah, si…..

Nosotros vemos lo mismo…. Ese techo alto que no solo esta sucio y oscuro por estar todavía en reparación, también tiene algunas luces y bolas de espejos brillantes.

Luchino: -Dejamelo todo a mi. Ya verás, cómo haré que tengas tu gran debut como jefe. Convirtiéndote en el mejor jefe que haya tenido incluso Nueva York.

Gian: -Pero, Luchino…. Aunque te tomes las molestias de hacer eso, pues…. Podría ser que yo…. no te muestre nada bueno….

Luchino, con su gran mano, comienza a acariciar mi cabello de la parte trasera de mi cabeza.

Luchino: -Serás idiota. ¿Me veo como el tipo que desea que le muestren ese tipo de cosas tan aburridas?

Gian: -Uh… entonces, ¿Por qué razón quieres convertirme en el jefe?

Sin exaltarse por mis palabras, Luchino aparta su mirada hacia el techo, fumando su cigarro, para luego expulsar el humo. 

Luchino: -Cuantas veces he reocogido a niñas cochambrosas del basurero, para curarlas, educarlas y pulirlas para convertirlas en las mejores mujeres.

Gian: -¿Eres un viejo demoníaco violador? ¿Y que con eso?

Luchino: -No te lo tomes a broma, tonto. Pero, esta sería la primera vez que hiciera eso con un hombre. Y no solo es un hombre cualquiera entre los hombres, es el hombre que será nuestro jefe. 

Luchino: -Ya he logrado que las personas decentes se aprendieran bien tu nombre. Ahora solo falta deshacernos del GD…. y así, para mi, me bastará con que solo puedas ocupar el asiento de jefe.

Gian: -Ah…. Como lo suponía, entonces lo de ayer fue por eso. 

Luchino: -Así es, haré que cualquiera que te mire, vea a un jefe brillante. Con solo pensar en eso, ¿no te emocionarías? ¿Hay algo malo con que esa sea mi razón?

Gian: -¿Pero qué pasa contigo?, joder…. ¿Acaso soy tu muñeca?

Luchino: -Apúrate en convertirte en alguien que haga que camine con la barbilla en alto. Lo espero con mucha emoción….

Diciendo eso, este bastardo se aleja de mí.

Maldición, mi corazón está latiendo.

La sensación de la cálida mano de Luchino acariciando la parte trasera de mi cabeza todavía la siento. Sus palabras, se han incrustado en mi cerebro como un cuchillo, provocandome un dolor punzante….

Después de un rato……

El gerente, estando bebiendo educadamente como siempre, se acerca a Luchino y le dice algo, parece ser que hubo una llamada de Bernardo.

Luchino:- Vaya, vaya. ¿Deberíamos regresar antes de que se haga más tarde?

Gian: -Si. ¿Está bien que no la lleves contigo?

Luchino: -Idiota. ¿Cómo crees que podría llevar a una señorita conmigo si estoy compartiendo habitación contigo?

Gian: -Entonces, me ocultaré en el closet para dejarte a gusto con la mujer.

Luchino: -No digas idioteces.

Mientras que decíamos tonterías sonriendo….

Parece ser, que la salida estaba en otra dirección. Caminando por un pasillo completamente diferente al anterior, nos dijeron que había un auto esperando por nosotros, así que nos dirigimos hacia la salida caminando por el amplio pasillo. 

Aunque digan que es media noche, hay una inundación desbordándose de autos deslizándose por la ciudad llena de luces. Hace un rato note la bola de espejos brillantes, carteles y farolas. 

Luchino: -Debe de estar por aquí… ¡Ah!

Parece ser que el auto de la familia estaba ubicado en un lugar establecido, el cual está estacionado sin vigilante enfrente de la boca de incendios frente a la carretera. Es un Ford con un número viejo. 

Luchino: -!Este maldito! Como que en un lugar bueno… !Mierda! ¡Mierda! ¡¿Qué carajos ha estado haciendo el vigilante?!

¿Cuántas veces crees que he estado escuchando los sonidos de golpes que le das al Ford?

Subordinado de Luchino A: -Disculpeme…. No había lugar para estacionarse así que lo estacione allí….

Luchino: -Maldita sea, lo más problemático del establecimiento clandestino es esto. No cuenta con un estacionamiento abierto fijo….

Parece ser, que el otro auto estaba estacionado en la esquina derecha de la calle principal. Así que seguimos al chofer después de que este fuera regañado como un perro, caminando en medio de las luces de la ciudad.

Gian: -Oh, he acertado con este chicle… he… que gran burbuja hice.

Luchino: -Ya para con ese chicle, ya no eres un niño.

Finalmente llegamos al lugar donde el auto estaba estacionado. En comparación a la calle que atravesamos antes, este callejón no tiene nada, es un callejón oscuro que parece un almacén sin luces.

Subordinado de Luchino A: -Es por aquí. Disculpeme, enseguida….

En medio de la oscuridad, estaba un auto Cadillac familiar. Mientras mastico mi chicle sin sabor, camino siguiendo a Luchino.

No hay otras personas, ni sombras de otros autos. Es extraño.

Luchino: -Es cierto, acerca de lo que estábamos hablando antes….

Mientras caminábamos, Luchino voltea hacia atrás. En lugar de responderle, inflo nuevamente mi chicle.

Gian: -¿Hn? Que…uff

Esto es malo, he puesto demasiado aire en el chicle que lo he rebentado sobre mi cara, no puedo ver nada.

Luchino: -¿Qué estás haciendo, idiota?

Gian: -¡¿Wah?!

Luchino: -¡!Kug!!

Algo enfrente de nuestros ojos explotó. El cristal delantero del auto se puso completamente blanco…. Y en un momento, se hace pedazos.

Luchino: -¡Gian!

¡¿Me han disparado en el hombro?! O eso es lo que pensé por un momento. Me tumbo arrastrándome con Luchino por la sombra del auto, ocultándonos donde quedaron los trozos del cristal.

Subordinado de Luchino A: -¡Guaggghhh!

No entendía lo que había pasado; un dolor estaba punzando en mi cabeza. Sin embargo, lo único que podía ver era la silueta de Luchino cubriendome mientras estábamos escondidos en la sombra del Cadillac.

En algún momento en el tiempo, Luchino ya tenía en sus manos aquella pistola. Él agarra la mano del chofer que se encontraba tirado, arrastrándolo hacia la sombra del auto. 

Subordinado de Luchino A: -¡Guggh! Lo… siento…

Luchino: -¡No hables, idiota! ¡Maldición! ¿Fue una escopeta? Nos ha alcanzado una bala de dos tiros.

Gian: -Kughh… ¿Fue el GD? ¡Joder!

Justo en ese momento, recuerdo que tengo mi propia arma. Buscando sobre mi cinturón, agarro la pistola, sacándola. Al sentir su peso, hace que sienta un pequeño escalofrío.

Luchino: -¿El enemigo es uno? Joder… ¿en dónde está?

Con temor, asomo mi cabeza desde la sombra del auto. Y allí…estaba lo mismo que hace unos instantes… solo se mostraba un callejón oscuro.

No se ve a ningún asesino, ni una maquina de asesinato, no había nada de nada…. Y entonces… miro hacia los trozos que están en la parte frontal del auto.

Gian: -Eso estuvo cerca. Un poco más, y nos hubieran alcanzado los dos disparos. 

Eso estuvo peligroso…. Enseguida de que sentímos el aire de los dos disparos de escopeta, Luchino y yo reaccionamos saltando hacia el frente, parece ser que solo el cristal se daño.

El chofer que había estado caminando delante de nosotros, fue herido en su brazo. Si hubiera caminado un poco más adelante….. si en ese momento, mi chicle no se hubiera rebentado….

Luchino: -Era de esperarse del perro de la suerte. Te pediré que sigas así un poco más hasta llegar al hotel. 

Gian: -Aunque digas eso….

Luchino: -¡Kg… uwoo!

Mientras manteníamos nuestras espaldas apoyadas contra el auto, de repente el auto tiembla como si hubiera sido pateado por un gigante. ¡¿Tienen alguna clase de arma del tamaño de un elefante o que?!

Luchino: -¡Esta! ¡Está allá! ¡Maldito bastardo!

Luchino se embarca a sí mismo desde el auto hasta el otro lado del callejón, colocándose a lado de un basurero que estaba colocado a la entrada de ese callejón. Llega a mi visión, las luces de los disparos como si fuera una explosión 

Luchino: -¡Sal de donde estés! ¡Maldito bastardo cobarde!

Debo de avisar de inmediato a Bernardo…. Justo en ese momento, pensando así, volteo a los alrededores… no hay ningún telefóno.

Además, no puedo ver al bastardo que nos está disparando. Maldito sea. Yo mismo me encargaré de regresarte los disparos yendo al otro lado de la calle….

Gian: -Ah… uwa.. ¡Esto es malo!

Luchino se encuentra disparando desde el otro callejón, volteando hacia el lado contrario de ese callejón, puedo visualizar un enorme auto parecido a un escarabajo viniendo.

Usando el gas blanco que expulsaba el auto, la ventana es bajada y…

Gian: -¡Luchino ten cuidado!

Esta vez, fue mi turno de jalar a Luchino hacia la sombra del auto, y justo en ese momento.

Luchino: -¡¿Uwahh?!

Gian: -¡Kug! ¡Malditos sean!

Desde ese auto, unos bastardos apuntan sus armas hacia nosotros comenzando a disparar. Todos esos tipos han comenzado a disparar con intención de matarnos.

Luchino: -Joder… ¡¿Son máquinas o qué?!

Gian: –Asegurémonos de vernos mañana.

Luchino: -Si, si es que tenemos un mañana.

Luchino también regresa los disparos desde una tormenta de balazos. Me muevo hacia la sombra de la puerta abierta del auto, y desde allí, apunto hacia el otro lado, preparando el gatillo….

El gatillo….

Gian:- ¡Uwaaaah! Idiota idiota, soy un idiota…

No tenía cargada el arma. Colocando la pistola en mi mano izquierda, comienzo a buscar rápidamente las municiones para luego colocarlas en su debido lugar

¡¿Con esto debería bastar?!

Gian: -¡Vayanse a volar!

¡Ohyuooo! Siento una explosión desde mi mano, haciendo que mi propia mano vuele hacia atrás. En ese momento, un destello rojo aparece, haciendo deslumbrar mi visión por un instante

Luchino: -¡Oye idiota! ¡¿Hacia dónde estás disparando?!

Gian: -¡Hahajaja!

Estoy gritando como loco apretando el gatillo. Las explosiones de pólvora que salen desde el arma de acero que tengo en mi mano, son violentas

Me dio la impresión de haber escuchado la voz de Luchino. ¡Esta arma es genial! ¡Joder, joder, joder, joder! ¡muere, muere, muere!

Gian: -¿Eh?

Más que aprieto y aprieto el gatillo, las balas no salen, han dejado de hacerlo. He perdido mi poder.

La parte trasera de la pistola en mis manos, se ha roto… y de esa manera ha dejado de disparar.

Luchino: -Uwaah ¡joder!

Escucho el sonido de una puerta abrirse más adelante. Parece ser, que los enemigos que están cerca de nosotros, se han bajado del auto para tratar de rodearnos por los lados.

Gian:- Luchino, se me han acabado las balas, dame más.

Luchino: -¡¿Haaaa?! ¡¿Se te han acabado las balas, idiota?! Es por estar disparando a lo tarugo, idiota.

Mientras recargaba mi arma, los enemigos comienzan a rodear el auto y Luchino prepara su arma comenzando a apuntar.

Gian: -Ese arma, es genial que pueda contener tantas balas….

Luchino: -¿Es buena, no? Pero, otros cinco disparos más y se quedará vacía.

Luchino jala del brazo ensangrentado del chofer para luego tomar su propio revólver. 

Luchino: -¡Lo siento!

Gian: -¿Por mí?

Inmediatamente Luchino aprieta el gatillo. La bala de Luchino ha quedado incrustrada en el auto de los enemigos. Pero….

Luchino: -¡Uwoh! ¡Maldición!

Gian: -¡¿Luchino?!

Luchino:- ¡No es nada! ¡El disparo solo me ha rozado!

Esto es malo, muy malo. No, esto se pondrá aún más malo. El enemigo dentro del auto ha adquirido una gran arsenal de armas. Aunque yo esté aquí, esto no se solucionará.

Espero que alguien se de cuenta de esta horrible situación… Ojalá que alguien de nuestro grupo, o incluso la policía, venga….

Gian: -¡Luchino, ¿no tienes más balas?… balas! ¡Después de todo usamos las mismas balas!

Luchino: -¡No hay tiempo para eso!….

Gian: -¡Waaahhhh!

Esta vez hemos recibido el disparo, pensé que había muerto. Pero Luchino reaccionó rápidamente agarrando la puerta del conductor que estaba tirada en el piso y la usó como escudo.

¡¿La puerta ha salido volando?! Joder, ¡hay un tipo con una escopeta en algún lugar de aquí! Ese tipo ha estado tratando de matarnos desde hace rato. 

Gian:- Joder…. Duele, maldición….

Luchino: -¡¿Estás bien, Gian?!

Me arrastro saliendo desde la parte inferior de la otra puerta, yendo hacia la parte oscura donde se encontraba Luchino.

Al sentir el paño del abrigo que mi mano ha agarrado…..

Sin preguntarle, meto mi mano en el bolsillo de su abrigo. ¿Por qué será que viene a mi mente la imagen del hotel? El sabor del café del hotel revive en mi lengua.

Luchino: -¡¿Qué pasa?! ¡¿Qué estás haciendo?!

Gian: -¡No te muevas! ¡ahh ahh!

Mi mano había tocado la bala que estaba dentro de su bolsillo. Es una bala que Luchino había guardado en su bolsillo cuando consiguió aquella arma en ese momento. 

Luchino: -¡¿Qué?! ¿Bala?

Gian: -¡Es nuestra última oportunidad! ¡Dejemos a estos en CM!

Saco el cargador de mi arma para colocar la única bala que podemos disparar y luego coloco el cargador en el arma.

Ahora la bala se encuentra dentro de la pistola. Cierro su compartimiento de carga.

Los enemigos que se habían escondido en la parte profunda de atrás de su auto por los disparos de Luchino, están tratando de emerger nuevamente. Sostengo mi pistola con las dos manos, apuntando hacia el auto negro del enemigo

Solo tengo un disparo. ¿Podré hacer algo con solo esto?

¡Y yo que sé! ¡Es mejor usar esto a que termine con una bala en mi propia cabeza! Me coloco en la parte posterior de la única puerta que le queda al auto .

Gian: -¡Esto es una apuesta! 

Luchino: -¡….!

Gian: -………

Gian: -¿Eh…? 

Luchino: -¡Uwah! ¡Idiota! ¡La has desperdiciado! ¡No le has dado!

Gian: -Aunque me lo digas….

La única bala de mi revólver ha expirado. Cuando las balas de Luchino se hayan terminado… ¿será nuestro fin?

Gian: -Joder, si Giulio estuviera aquí….

Mientras esquivo las balas que van cayendo al piso….

Puedo ver frente a mis ojos, la silueta del enemigo dentro del auto, ese maldito bastardo está fumando un cigarrillo como si nada. Maldita sea, está muy tranquilo. 

Gian: -¿Hhn…?

¿Eh..? ¿Qué es este olor apestoso…? Al mismo tiempo, logro ver un charco de agua bajo el auto del enemigo. ¿eh? ¿había llovido?

Gian: -¿Gasolina? 

Soldado del GD A: -¡Joder! ¡Date prisa! ¡La policía no ha de tardar en llegar!

Soldado del GD B: -¡Callate, joder! ¡Ya lo sé! Con esto….

Se comienzan a escuchar gritos provenientes de la ciudad desde el otro lado del auto. El hombre de la ametralladora que parece una gran rosca….

Tira su cigarro al piso 

Luchino: -¡¿Qué…?!

Soldado del GD A: -¡Wah… ahhhhhhhhhh!

Soldado del GD B: -¡Ahh! ¡aaaaaaahhh!

De repente, el charco de agua en el piso se encendió, y una flama roja se eleva. Esa flama, envuelve el auto del enemigo comenzando a hacerlo barbacoa. 

Soldado del GD C: -¡Hiiiih! ¡joder, joder!

Los tipos con fuego en su traje, les queda solo esperar su muerte. Los otros pandilleros, tiran sus armas para tratar de huir del fuego. 

Luchino: -Increíble….

Justo en ese momento….

Gian: -¡Ooowaaah!

El auto que estaba siendo quemado por el fuego, explota

Luchino:- ¿Pero qué carajos ha pasado..?

Gian: -Ehm… ¿fui yo?

Podría ser que…. aquella bala que disparé, ¿haya dado en el tanque de gasolina del auto del enemigo y luego se haya incendiando por el idiota que dejo caer su cigarro en el charco?

Gian: -¿Es en serio?

Luchino: -Parece que nos hemos salvado. ¡Hahahaha! ¡Estamos vivos, perro de la suerte!

Gian: -Vuelvan a ver esto la próxima semana… en el mismo canal….

Maldición, todavía estoy shockeado. Luchino corre a abrazarme levantándome de donde estaba.

Luchino: -¡Hahaha! ¡Eres el mejor!

Ante esa voz de Luchino….

Bakushi: -¡JODER! ¡MALDITOS ITALIANOS!

En algún momento en el tiempo, aparece un hombre gritando en inglés que parece haber rodeado el callejón para llegar a nosotros. 

Luchino: -¡Ese tipo es….! ¡Maldita sea!

Luchino comienza a disparar a ese bastardo yankee. El hombre, de una manera increíble esquiva los disparos hasta saltar hacia la oscuridad del callejón desapareciendo.

Luchino: -¡Joder! ¡Deja de estar moviéndote así, maldita cucaracha! 

Gian: -Luchino, ¿conoces a ese bastardo?

Luchino: -Si… y si no mal recuerdo, ese tipo es el capitán del GD…

Luchino dirige su mirada hacia el lugar donde el tipo huyó, y mientras carga su arma, pone una expresión como si estuviera recordando algo….

Justo en ese momento, la luz de un auto que de repente apareció en la avenida, nos señala. Dentro de la luz deslumbrante, se ve un auto blanco.

Iván: -¡Oigan, niños exploradores! ¡¿Qué significa esta gran jodida fogata?!

Gian: -Estábamos asando malvaviscos! Aunque algunos huyeron. Por otro lado, ¡tardaste en llegar, imbécil!

Iván: -¡¿Qué has dicho?! ¡A pesar de que tuve que rodear el lugar para llegar con el auto!

Y allí….

Bakushi: -¡HAHAHAHAHA AHH HAHAHA!

Luchino: -¡Kugh..! ¡Bastardo!

Gian:- ¡¿Todavía seguía aquí?!

En el callejón cubierto brutalmente por las flamas, una salvaje carcajada sonó. ¡¿Dónde está?! ¡Joder, su voz se hizo eco y ahora no se donde esta!

Bakushi:- ¡Que bien por ti, maldito bastardo tomate sin balas! ¡Tienes el apoyo de tus amigos! ¡Bastardo pelirrojo, deberías pedirles ayuda como un pequeño bastardo aguantándose las ganas de ir al baño!

Luchino: -¡Kug…! ¡Maldito bastardo!

Sus gritos hacen eco desde el callejón y la avenida. No sé exactamente de donde provienen sus gritos.

¿Desde algún lugar en el callejón? ¿o desde las escaleras del algún edificio? O… ¿está gritando mientras corre hacia algún lugar?

Bakushi: -¡Hoy fue un día muy decepcionante, Luchino! ¡¿No me preparaste algunas mujeres y niños para poder matar?! ¡No estás actuando como eres! ¡Eres un capitán muy decepcionante!

Luchino: -¡Kugh…! ¡Comete esto! ¡jodete, jodete!

Gian: -¡¿Luchino?!

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