No disponible.
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Como la noche anterior se habían quedado demasiado tarde en el bar, al día siguiente, durante el entrenamiento del equipo, los jugadores principales —con Jiang Tian a la cabeza— se veían sin energía.
El entrenador los regañó un poco, pero no levantó tanto la voz; con Jiang Tian presente, ningún profesor podía evitar mostrar cierto favoritismo. Ni siquiera les hizo correr vueltas.
Al caer la tarde, todos se dispersaron para descansar y cenar por su cuenta. Jiang Tian, sintiéndose culpable, propuso invitar a Lu Qiao y a Zhao Yuanhao a comer.
Ellos solo pidieron bebidas con crema vegetal, pero se sintieron como si hubieran ganado la lotería. Se acercaron felices, soltando comentarios sobre cómo ese “pez” de hombre basura definitivamente iba a morder el anzuelo.
—¿De verdad creen que ya está asegurado? —preguntó Jiang Tian, algo dudoso.
—Lo de ayer fue suerte, pero ahora ese imbécil debe estar con los celos por las nubes. —Zhao Yuanhao soltó una carcajada—. Seguro teme que algún otro gay te robe.
—¡Ya casi lo veremos! Falta poco para que me encuentre con él y le meta una buena paliza. —Lu Qiao apretó el puño con orgullo.
Cuanto más escuchaba Jiang Tian, más lógica encontraba en sus teorías. Entonces su teléfono vibró.
Creyendo que era el hombre basura, desbloqueó la pantalla, pero solo era una notificación de vuelos: a su hermana aún le faltaba medio trayecto para llegar a Ningcheng.
Apenas apagó la pantalla, ahora sí llegó un mensaje del estafador. Sus dos amigos, emocionados, se levantaron insinuándole que no fallara en un momento tan importante.
Jiang Tian asintió, con la palma sudada. La primavera traía un calor sofocante.
Té de la Tarde: Cariño.
Té de la Tarde: ¿Qué haces?
KIRA: Jugando fútbol.
KIRA: ¿Qué pasa?
Té de la Tarde: Quiero escuchar tu voz.
El estafador seguía tan meloso como siempre. Jiang Tian pensó que ya no hablarían muchos días más y cedió.
KIRA: Vale.
KIRA: Justo estoy descansando.
KIRA: ¿Te llamo ahora?
En vez de respuesta escrita, llegó una videollamada. Una gota de agua cayó por su vaso de té con leche y, al intentar limpiarla, su dedo resbaló: aceptó sin querer la videollamada.
—¡…! —Jiang Tian reaccionó al instante y cambió la cámara justo a tiempo.
La pantalla del otro seguía oscura, claramente intentando espiarlo.
—¿Por qué no muestras tu cara? —La voz grave del hombre se extendió por el viento nocturno.
—No me avisaste antes —Jiang Tian murmuró, sintiendo un escalofrío.
—¿Y si te avisaba, sí me dejarías ver tu cara? —preguntó Chu Xuyu.
—Temo que si la ves ya no quieras quedar conmigo —dijo Jiang Tian, torpemente.
—¿No estabas muy seguro de ti mismo? —respondió él, con burla ligera.
—Pues… tampoco tanto —susurró Jiang Tian.
El ambiente se volvió ambiguo. Chu Xuyu estaba sentado en su coche deportivo, acariciando el volante.
—Pasado mañana estaré de vuelta en Ningcheng —dijo él.
—¿Tan pronto? —Jiang Tian abrió los ojos.
—¿No quieres verme cuanto antes?
—No es eso…
Convencido por sus amigos de que era pura posesividad, Jiang Tian cedió:
—Claro que quiero verte pronto.
—¿De verdad? Últimamente tengo un problema —Chu Xuyu rió suavemente.
—¿Eh?
—Estoy pensando cuándo ofendí a un colega.
—Podrías preguntarle cuando tengas oportunidad —aconsejó Jiang Tian, sin saber qué decir.
—…Cariño —le llamó Chu Xuyu.
—¿Mm?
—¿Nos vemos pasado mañana?
—Creo que sí —dudó él.
—¿Por qué “creo”? —insistió el hombre.
—Quizá haya asuntos en casa —murmuró Jiang Tian.
Un silencio tenso siguió hasta que Chu Xuyu preguntó:
—¿Te falta dinero?
—Hermano, de verdad no quiero tu dinero —respondió Jiang Tian, cansado del tema.
—Entonces, ¿qué quieres?
—Ya te lo he dicho antes —susurró él.
—Bien —respondió el hombre, divertido.
—¿Vas mucho al bar? —preguntó Chu Xuyu.
—No tanto. Solo cuando estoy de mal humor… y con amigos —respondió rápido.
—¿Ah sí? ¿Y cuándo fuiste la última vez?
Jiang Tian inventó una fecha, mezclándola con el día que su hermana descubrió al “estafador gay”.
—¿El día que me agregaste? —preguntó Chu.
—Sí.
—Y luego te encontré en usuarios cercanos —rió él—. ¿Así que querías venir a acostarte conmigo?
—…Sí —admitió Jiang Tian, con las orejas ardiendo.
—Cuando nos veamos pasado mañana, trae lo que tengas que traer —dijo el hombre con intención.
La llamada se cortó. Jiang Tian tardó varios segundos en procesar lo que eso significaba.
Mientras tanto, Chu Xuyu, con los ojos brillando peligrosamente, se fue directo al aeropuerto sin recoger equipaje.
Seis horas después…
Jiang Jing llegó al aeropuerto de Ningcheng, feliz de terminar su viaje. Su amiga Lu Yang fue a recogerla. Mientras charlaban, Jiang Jing no notó que su teléfono de trabajo estaba apagado.
—Vi los bolsos de la nueva temporada —dijo Lu Yang.
—Mi jefe tiene un gusto impecable —respondió Jiang Jing.
—¿No será… gay? —preguntó Lu Yang de repente.
—¿Qué? —Jiang Jing casi gritó.
Las dos empezaron a insultar al hombre basura camino al complejo “Bahia Feliz”.
Mientras tanto, Jiang Tian preparaba bocadillos. Lu Qiao ayudaba, feliz.
—Nada de probar antes —advirtió Jiang Tian.
—Mi mamá me dio dinero, yo los invito —dijo Lu Qiao, sonriendo.
Cuando el último plato estaba listo, oyeron la puerta. Lu Qiao y Jiang Tian corrieron como perros emocionados.
—La hermana Jing siempre te compra tenis… —se quejó Lu Qiao.
Jiang Tian recibió unos tenis caros.
—No debiste comprarme algo tan caro —murmuró él.
—Deja de preocuparte. Tu hermana es una pequeña rica —respondió ella.
Mientras comían, hablaron del hombre basura.
—¿Y tú cuándo lo verás? —preguntó Lu Yang.
—Pasado mañana. —respondió Jiang Tian.
—¿QUÉ? —gritaron ambas hermanas.
Antes de que explicara más, Jiang Jing miró su teléfono, se levantó de golpe y corrió.
—¡Es urgente! —gritó.
Jiang Tian se inquietó al ver el teléfono de su hermana. Fue a tocar la puerta.
—Hermana, ¿no quieres comer primero?
Ella abrió y preguntó:
—¿Ese tal Yang quiere verlos pasado mañana?
Jiang Tian mostró su móvil.
—¿Qué le respondo?
Apenas lo vio, Jiang Jing saltó:
—¡¡¿CÓMO ES QUE TE ENVIE LA SOLICITUD DE MI JEFE?!!
Jiang Tian se quedó helado.
Hermana…
¿Estás hablando en serio?
Un capítulo de morir de vergüenza jajaja.
Gracias por los comentarios, los quiero ✨