Historia principal
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Todos tienen quién los respalde.
Después de que Zhang Quan regresara corriendo, su padre, al ver su lamentable estado, naturalmente quiso hacer justicia. El padre, el hijo y todos los miembros de la familia Zhang estaban a punto de salir cuando el jefe de la aldea llegó.
“¿A qué van?” Los dos hombres que acompañaban al jefe antes ya se habían ido; ahora solo estaban él y su hijo mayor.
El jefe sabía perfectamente que la familia Zhang probablemente iba a causarle problemas a Zhuang Yan, pero fingió ignorarlo y siguió entrando. El jefe se apellidaba Lin, los Lin eran el apellido más numeroso de la aldea. Él no solo era el jefe, sino también el patriarca del clan Lin, y además su hija mayor estaba casada con un oficial del condado. Nadie en la aldea se atrevía a desafiarlo.
Al ver que los dos Lin querían entrar, la familia Zhang no tuvo más remedio que atenderlos primero. El jefe no se anduvo con rodeos y les habló directamente sobre Zhuang Yan.
“Este asunto termina aquí. Ese joven ha hecho un gran favor a nuestra aldea. Lo de hoy fue una imprudencia de Quanzi. Ustedes tampoco le den más vueltas, tómenlo como una lección aprendida a un costo”.
El jefe comenzó pidiendo que lo olvidaran. Naturalmente Zhang Quan no pudo soportarlo. “¡¿Por qué?!”
Gritó fuerte al jefe, haciendo que tanto su padre como el jefe fruncieran el ceño simultáneamente.
El jefe, que antes había hablado con tono razonable y reflexivo, ahora puso cara seria. Zhang el Carnicero, al ver el mal gesto del jefe, quien además escudriñaba su casa, rápidamente reprendió a su hijo y asintió hacia el jefe. “Jefe, este asunto haremos como usted dice. Tiene razón”.
“Muy bien. Quanzi ciertamente sufrió una injusticia, que se tome como si hubiera hecho una buena acción por la aldea. Ahora todos podemos estar más tranquilos”. Todos entendían a qué se refería el jefe con “más tranquilos”. Zhang el Carnicero asintió en acuerdo y solo entonces el jefe suavizó su expresión, colocó una ‘corona de virtud’ en Zhang Quan y se marchó con su hijo.
[“给他戴了顶高帽子” se traduce literalmente como “ponerle un sombrero alto”, pero aquí se tradujo como “corona de virtud”. El jefe no le dio un objeto físico. Fue un acto retórico y social. Le dio un halago manipulador para cerrar el asunto, haciendo que Zhang Quan tuviera que aceptar el papel de “buen ciudadano” que se sacrificó por la comunidad a pesar de su furia].
En cuanto el jefe se fue, Zhang Quan estalló. Le dio una patada a un pequeño taburete de madera que tenía al lado. El taburete no solo le ocasionó dolor en el pie al salir volando, sino que además golpeó a su abuelo. Los dos, abuelo y nieto, gritaron a la vez.
Zhang el Carnicero había contenido su ira antes, simplemente porque su familia no podía enfrentarse al jefe, no porque realmente pensara dejar el asunto. Al ver ahora la impaciencia de su hijo, su furia volvió a encenderse.
“¡Idiota! ¡Siempre buscándome problemas! ¿No te lo dije hace poco? ¡Que no provocaras a ese tipo! ¡Pero saliste corriendo y volviste con la cara hecha un tomate! ¡Dime, para qué te he criado?” Zhang el Carnicero ya no tenía tiempo para compadecer a su hijo, ni para ocuparse de su padre. En cambio, llevó a su mujer adentro.
Una vez dentro, Zhang el Carnicero le dijo a su esposa que fuera mañana a la ciudad, a buscar a su hermana menor. Su cuñada tenía dos hijos prometedores. Realmente no podía tragarse esta humillación; su único hijo golpeado así. Tenía que hacer pagar al tal Zhuang.
“¿Funcionará? El jefe protege a ese tipo y tú mismo dijiste antes que el elegido por el viejo sabio ese año fue el hijo del jefe, ese tipo sufrió en lugar del hijo del jefe. No podemos enfrentarnos a la familia del jefe. Incluso mi hermana no puede meterse con el oficial del condado”. El oficial del condado era un funcionario imperial de verdad; la hija del jefe era esposa de un oficial. Su sobrina solo era una concubina de un secretario administrativo. Si el jefe realmente quería proteger al tal Zhuang, ellos no podrían hacer nada.
La esposa de Zhang el Carnicero, la señora Huang, no quería causar problemas a su hermana ni a su propia familia. También le dolía su hijo, pero si fuera otro aldeano, sería diferente. Si era alguien con quien no podían, mejor tragarse el orgullo.
Al ver que su esposa realmente pensaba dejarlo pasar, Zhang el Carnicero la miró con desprecio, pensando que quizás su hijo idiota había heredado la estupidez de su madre.
“¿Tan tonta eres? ¡Podemos aceptar ante el jefe y luego arreglárnoslas con el mocoso a escondidas! ¡No olvides que Mingzhong es alguacil! ¿Ese tipo no va al pueblo casi todos los días? Entonces, qué Mingzhong lo arreste, lo meta en la cárcel y le dé una paliza, sin que nadie más se entere. Luego lo suelta después de unos días”.
“¿Y si el jefe se entera?” La señora Huang aún vacilaba, pero Zhang el Carnicero esta vez la insultó directamente. “¡Eres una estúpida! ¿El jefe se enfrentaría abiertamente a nosotros por ese tipo? Además, al jefe tampoco le conviene molestar a su hija. Ese tipo tendrá que aceptar su destino”.
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Después de que el jefe y los demás se fueran, Zhuang Yan estuvo atento a la casa grande. Al ver que realmente no había movimiento, finalmente se relajó por completo. Pensó que tendría que pelear otra vez, esperando que la familia de ese hombre viniera a buscarlo.
Como nadie vino, Zhuang Yan tuvo que limpiarse. No solo estaba todo pegajoso, sino que además olía fatal. Tenía que lavarse esa sangre cuanto antes.
Después de que el jefe se fuera, Wan Tianning ya había ido a calentar agua. Pero solo tenía una olla pequeña, y la suciedad en Zhuang Yan requeriría mucha agua. Zhuang Yan sintió que hoy no hacía mucho frío, así que no quiso molestar más a Wan Tianning. Solo le pidió que calentara una olla de agua para lavarse el cabello. Total, su pelo era corto y no requería mucha agua; una olla de agua caliente mezclada con una fría sería suficiente.
Zhuang Yan fue al borde de la zanja de agua, se lavó la cara, luego se quitó toda la ropa y usó su ropa interior, que estaba relativamente limpia, como toalla para secarse el cuerpo.
Wan Tianning salió con la pequeña olla de hierro y se encontró con Zhuang Yan, desnudo de la cintura para arriba. Avergonzado de acercarse, llamó a Zhuang Yan y corrió de vuelta a la casa. Incluso después de cerrar la puerta principal, la imagen en su mente persistía.
Se pellizcó las mejillas, que estaban algo calientes. Al pensar en la apariencia de Zhuang Yan, solo dos palabras surgían en su mente: guapo. El hermano Zhuang era realmente guapo.
Al ver la reacción de Wan Tianning, Zhuang Yan se tocó la cabeza, avergonzado. Parece que aquí no se podía quitar la ropa a la ligera.
Se apresuró a lavarse el cabello. También se quitó los zapatos, pero no se atrevió a quitarse los pantalones; eso sí que no podía hacerlo.
Los pantalones manchados de sangre de perro debían lavarse de inmediato. Zhuang Yan iba a llamar a Wan Tianning para entrar a cambiarse, pero este salió por sí solo y le dijo que ya había dejado la ropa limpia lista.
Zhuang Yan recordó que en la caja de madera efectivamente había dos mudas de ropa. Entró rápidamente a cambiarse. Al salir, no vio a Wan Tianning. Miró a lo lejos y lo descubrió con una mujer. A su lado había una larga calabaza vieja y la mujer le hablaba al oído. Cuando lo notaron, la mujer se marchó apresuradamente.
Era la primera vez que Zhuang Yan veía a un aldeano mostrar preocupación por Wan Tianning. Incluso si era solo darle una calabaza, él se sentía muy agradecido y no le importaba que la mujer lo evitara.
Después de que la mujer se fuera, Wan Tianning se acercó. Los zapatos de Zhuang Yan también se habían ensuciado, pero por suerte solo tenían algunas manchas de sangre; bastaba con limpiarlos. Mientras los frotaba, Wan Tianning se agachó a su lado e insistió en lavarle la ropa. Zhuang Yan no tuvo más remedio que dejar que lavara la ropa, mientras él lavaba los pantalones y los zapatos.
Mientras ambos se agachaban junto a la zanja lavando la ropa, Zhuang Yan notó que la expresión de Wan Tianning seguía extraña. Recordando también que Tianning lo había estado deteniendo cuando golpeaba al joven bajo y gordo, le preguntó qué ocurría realmente.
Al preguntar, se enteró de que la familia Zhang no era simplemente una de matones; tenían conexiones en la oficina del magistrado del condado.
Después de descubrir que los Zhang tenían ese nivel de influencia, Zhuang Yan permaneció en silencio por un buen rato.
Ahora entendía por qué Tianning siempre lo había detenido, evitando que se enfrentara a Zhang Quan. Él ahora era un ciudadano común; ni siquiera un alguacil y mucho menos el secretario del magistrado, eran personas con las que pudiera meterse.
“Tianning, no te preocupes”. Al ver la verdadera ansiedad de Wan Tianning, Zhuang Yan primero lo tranquilizó y luego le prometió “Tianning, no importa, no pasa nada. Tengo una solución”.
Zhuang Yan pensaba que, aunque la familia Zhang tuviera conexiones en la oficina del magistrado, ¿quién sabía que no estaban usando plumas de pollo como flechas? ¿O si no serían perros que ladran con el respaldo de su dueño?
Quizás su pariente era una buena persona, pero lo estaban usando. Además, incluso si su pariente no distinguía entre el bien y el mal, incluso si el secretario no era bueno, por encima del secretario estaba el magistrado del condado. Mientras su padre oficial fuera un magistrado íntegro y justo, no había nada que temer.
[“Funcionario Padre” es un término común en la antigua China para designar a los funcionarios locales a nivel de prefectura y condado. Su origen se remonta al concepto confuciano de “padres del pueblo”, lo que implica que los funcionarios deben cuidar y gobernar al pueblo como padres].
Pensando en ello, Zhuang Yan consideró que mañana, al ir al pueblo, tendría que averiguar discretamente si su magistrado era realmente un padre del pueblo competente. Si el magistrado local no hacía justicia, aún estaban los oficiales de la prefectura. ¡No creía que en esta región no hubiera un solo buen funcionario que sirviera al pueblo!
“Hermano Zhuang, no vayas, no los busques. No se les puede provocar. En el futuro, no los golpees más, saldrás perdiendo”. Wan Tianning miró a Zhuang Yan con súplica, sus ojos llenos de preocupación. Temía que la familia Zhang se vengara.
Había mencionado que los Zhang tenían respaldo precisamente para que Zhuang Yan entendiera lo despreciables que eran, que no debían meterse con esa gente.
Zhuang Yan comprendía la preocupación de Wan Tianning, pero él no era de los que aguantaban injusticias sin rechistar. Siempre tenía que desquitarse.
Zhuang Yan estuvo de pie con las manos en las caderas un rato antes de agacharse de nuevo. Luego reflexiono en silencio buscando una solución. Cuando de repente sintió algo dulce en la boca, descubrió que Wan Tianning le estaba dando de comer, eran los dulces que le había regalado el otro día.
“¿Cómo es que aún no los has comido?” Se los había dado cuando se conocieron, hacía ya varios días. ¿Todavía no los había terminado?
Masticando la barrita de chocolate con avellanas, el rico sabor dulce ahuyentó temporalmente sus preocupaciones. Al ver que Wan Tianning quería darle más, negó rápidamente con la cabeza. “Cómetelos tú. Yo solo tenía dos, cuando se acaben no habrá más”.
Precisamente porque Zhuang Yan dijo que no habría más, Wan Tianning insistió en compartirlos. Como Zhuang Yan tenía las manos ocupadas y no podía soltarse, Wan Tianning encontraba siempre la manera de acercárselos a los labios. Al rozarlos con la boca, le daba vergüenza rechazarlos, así que los comió. Finalmente, compartieron y terminaron la barrita de chocolate con avellanas.
Esa noche, Zhuang Yan le había dado dos barritas, una ya abierta y otra nueva. Él pensó que esta era la nueva, pero no esperaba que Wan Tianning no las hubiera comido desde entonces.
La barrita aún sin abrir ahora la sostenía en la mano, moviéndola de un lado a otro con satisfacción.
“Tianning, ¿cómo es que aún no te la has comido? ¿Entonces tampoco has comido el chocolate?” ¡Además de esta barrita, había dos chocolatinas más! Si no se había comido esto, ¡seguro que tampoco el chocolate!
Zhuang Yan acertó. Wan Tianning tampoco se había comido las dos chocolatinas. Estaba esperando a que ambos estuvieran en casa para compartirlas. Estos días, Zhuang Yan había estado muy ocupado; al regresar, cenaba, se lavaba los pies y quería dormir. No había tenido tiempo de sacarlas. Hoy por fin había tiempo, pero vinieron los malhechores.
“Tianning, yo ya he comido muchas de estas cosas antes, no quiero más. Guárdalas para ti. Y no te preocupes por si no hay más en el futuro. Sé hacer estas cosas, cuando tengamos dinero, podemos intentar hacer algo similar, a ver si sale”. No podía hacer chocolate, pero sí sabía hacer dulces, palomitas de arroz pegadas y pastelitos. Esos bocadillos también eran ricos.
Al escuchar que Zhuang Yan sabía hacer dulces, los ojos de Wan Tianning brillaron. Luego, entrecerró los ojos sonriendo e intentó poner el dulce en la mano de Zhuang Yan. “Come dulce, así no estás triste”.
“Tianning”. ¡Así que lo estaba consolando!
Zhuang Yan no esperaba que la insistencia de Wan Tianning en darle dulces fuera solo para animarlo, cuando en realidad quien había sufrido más era él mismo.
Terminados los dulces y lavada la ropa, después de tenderla, Wan Tianning entró a la casa. Zhuang Yan continuó trabajando. La celosía de bambú era lo más sencillo; hoy mismo podría terminarla. Con los soportes para los pies listos, tendrían su biombo.
Zhuang Yan trabajó más rápido de lo esperado. Después de tejer el biombo de bambú, también hizo una cantimplora y varios vasitos de bambú antes de comenzar a preparar la cena.
Zhuang Yan había comido algo rápido por la mañana y ahora tenía mucha hambre. Quería cocinar algo rico, pero descubrió que el tarro de aceite ya estaba vacío y la sal se había terminado hacía un par de días. Parecía que mañana tendrían que comprar muchas cosas.