Capítulo 4: Estereotipo

Traducido por:

Publicado el:

Estado de Edición:

Editado

Editor/es responsable/s:

6 minutos
📝 Tamaño de fuente:

Eran las dos de la mañana cuando Ji He se despertó. Con los ojos legañosos, la cabeza aún nublada y un ligero dolor residual en el estómago, se incorporó lentamente en la cama apoyándose en los codos.

La habitación estaba sumida en una oscuridad total en la que no se veía nada. Tras tantear un rato, Ji He finalmente encontró el interruptor de la lámpara de noche.

Con un clic, la cálida luz amarilla iluminó parte de la habitación. Miró a su alrededor y se dio cuenta de que era la habitación donde dormía el protagonista original, lo que le tranquilizó.

¿Gu Zongyan ya se habrá ido?, pensó somnoliento. Recordaba que en la novela se mencionaba que, aunque Gu Zongyan sentía apego por sus amantes, nunca se involucraba emocionalmente con ellos ni se quedaba a dormir con ninguno.

Seguro que ya habrá dejado la villa, pensó Ji He con alivio. Aunque sus métodos habían sido tontos y le habían hecho sufrir mucho, al menos habían dado resultado.

Recordó cuando había tenido dolor de estómago y cómo, a pesar de estar casi inconsciente por el dolor, tenía cierta consciencia y sabía que Gu Zongyan le había dado medicina. Ahora, pensándolo de nuevo, se sentía algo contrariado.

En ese momento, su mente no podía pensar y su cuerpo actuaba por puro instinto, desafiando temerariamente a Gu Zongyan y causándole tantas molestias. Había esperado que el hombre se cansara de sus problemas y lo echara sin contemplaciones.

Pensaba que, con él retorciéndose de dolor en el suelo, con tan lamentable aspecto, Gu Zongyan sentiría repulsión y se mantendría a distancia. Después de todo, según la descripción del libro, ese hombre era como una máquina sin emociones, cruel y gélido como el hielo.

Incluso con sus amantes, solo buscaba su propio placer para mitigar el aburrimiento de su vida. Nunca se había preocupado sinceramente por nadie.

Ese era el retrato que la autora había hecho de él para contrastar después su actitud completamente diferente con el protagonista, Lin Shuran. Un hombre que antes era frío e inaccesible, cambiaba completamente con la persona que realmente amaba, convirtiéndose en un marido obsesionado dispuesto a complacerla sin límites.

Era todo un contraste.

Pero la atención que el hombre le había prestado anoche no era fingida, pensó Ji He. No era tan despiadado y carente de emociones como la autora lo describía.

Quizás él tenía demasiados prejuicios e ideas preconcebidas sobre ese mundo, se dijo Ji He. A pesar de haber aceptado que se había transportado al cuerpo de un personaje de novela y había decidido vivir su vida lo mejor posible, todavía veía inconscientemente a las personas de ese mundo como personajes de papel, etiquetándolos según lo que la autora había escrito de ellos. Una visión muy limitada y parcial.

Al fin y al cabo, en este mundo ellos eran personas reales de carne y hueso, complejas y multifacéticas, que no podían encasillarse con una sola etiqueta. No era tan diferente de su mundo anterior, pensó. Si quería vivir bien, debía comprometerse más y tomarse en serio a todas las personas y situaciones.

Pero también entendía que, aunque los personajes pudieran tener facetas no descritas por la autora, la trama principal y el destino de los personajes principales probablemente fuera el mismo: la caída de la familia Ji, el ascenso de los Gu a la cima de Bin Cheng, el matrimonio de Gu Zongyan con su alma gemela Lin Shuran…

En cuanto a él, solo era un personaje menor destinado a morir incluso antes de la aparición del protagonista, sin influencia alguna en la trama principal. Por tanto, algunos pequeños cambios de su parte probablemente no tendrían ningún efecto.

Esto tranquilizó a Ji He y reafirmó su determinación de buscar la forma de evitar al protagonista y la lucha de poder que causaba la trágica muerte del personaje original. Después, cuando los protagonistas vivan felices su idílico romance, él estaría muy lejos viviendo tranquilamente a su manera.

Estos pensamientos le devolvieron la esperanza y el buen ánimo, incluso empezó a buscar en su móvil qué ciudades tenían mayor índice de felicidad para establecerse en el futuro.

De forma distraída buscó su teléfono en la mesita de noche y luego tanteó en la cama hasta que cayó en la cuenta de que, en su pánico anterior cuando oyó llegar a Gu Zongyan, lo había dejado olvidado en la sala de proyecciones.

De todos modos, ya que estaba despierto, decidió bajar a buscarlo. Al fin y al cabo era el único ocupante del segundo piso y no le preocupaba ir solo con sus zapatillas por el pasillo hasta encender las luces del amplio salón.

La repentina y potente iluminación le hirió los ojos al principio. Cuando se acostumbró, bajó la mano y se dirigió rápidamente a la sala de proyecciones.

Al abrir la puerta vio que no estaba completamente a oscuras. Se había olvidado de apagar el televisor cuando bajó antes y, aunque la película había terminado, la pantalla seguía emitiendo una tenue luz azulada que permitía distinguir las formas en la penumbra.

Así que Ji He entró sin necesidad de encender la luz y enseguida vio su móvil blanco descuidadamente tirado en el sofá-cama.

La calefacción central mantenía toda la villa a una temperatura agradable y, como el mullido sofá-cama de estilo europeo no desmerecía en nada la comodidad de su cama, Ji He decidió quedarse allí tumbado navegando por su móvil en lugar de volver a su habitación.

Con su esbelta complexión juvenil y envuelto en un suave pijama gris claro de algodón, se recostó indolentemente boca abajo en el sofá que apenas se hundió bajo su ligero peso. Los pliegues de la tela se amontonaban alrededor su cuerpo.

Apoyado en los codos, su espalda se arqueaba en sensuales curvas que, aun ocultas por la holgada prenda, no dejaban dudas sobre la estrechez de su flexible cintura y la redondez de sus posaderas bajo el pantalón de pijama.

Sus rodillas presionaban el sofá mientras balanceaba distraídamente sus esbeltas piernas cruzadas, con las plantas de los pequeños pies vuelta hacia arriba.

El holgado bajo del pantalón, cediendo a la gravedad, colgaba flojamente sobre sus delgadas pantorrillas, dejando asomar el delicado hueso de su tobillo blanquecino, tan frágil que una mano podría rodearlo.

Ajeno a la seductora imagen que ofrecía, movía alegremente las piernas mientras devoraba fascinado la pantalla del móvil con ojos brillantes, sin percatarse de que la puerta entreabierta había sido empujada silenciosamente para abrirla del todo.

Traducido por ItsMeRae
☕ Apoya el proyecto en Ko-fi

Subscribe

Notify of

guest





0 Comentarios


Inline Feedbacks
View all comments

Donar con Paypal

🌸 El contenido de Pabellón Literario está protegido para cuidar el trabajo de nuestras traductoras. ¡Gracias por tu comprensión! 💖

0
Would love your thoughts, please comment.x
()
x