Capítulo 37: Las trágicas hembras

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Volumen 1: Niño Blanco

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Meng Jiuzhao devoraba la comida como un lobo hambriento. Jamás pensó que algún día se lanzaría con tanta avidez sobre una olla de sopa de arroz pasada. Pero su estómago era pequeño, así que al poco rato ya estaba lleno.

Aun así, Meng Jiuzhao abrazó la olla con pesar, negándose a soltarla.

Cuando Blake intentó levantarlo por miedo a que cayera dentro, tuvo que tirar de él un buen rato antes de lograr despegarlo de la olla.

—¡Come! —Meng Jiuzhao se giró, señaló la olla y le dijo a Blake.

Compartir lo bueno con la familia se había convertido en una obsesión para él. Además, todas las “chicas” alrededor eran más grandes y fuertes que Blake y compañía. ¡Capaz que ni siquiera podrían pelear por la comida!

Blake se conmovió por su ternura filial.

—Eres el bebé más adorable —le frotó la cara durante un rato antes de dejarlo suavemente junto a Bai.

Al oír la voz de Meng Jiuzhao, Louis también asomó la cabeza desde la ropa de Bai, curioso por ver el mundo que lo rodeaba.

Las hembras, lideradas por Xita, miraban boquiabiertas cómo el pequeño Louis saltaba cariñosamente junto a Meng Jiuzhao y empezaba a picotear los granos de arroz que habían quedado en su cuerpecito.

—¡Kela está cada vez peor! Ni siquiera nota cuando su pollo se escapa del nido. —Xita tosió con incomodidad.

—¡No es un pollo! Es mi cría —dijo Blake mientras levantaba a Louis y mostraba el colgante con su identificación.

Bueno… era un pollo con identificación. Un conejo que se convierte en persona aún se puede creer, ¿pero un pollo…?

Xita no podía aceptarlo del todo. Tal vez esa “hembra” tenía un pasado triste…

La sensible Xita se inventó en su mente una historia trágica y romántica. Y al ver que los demás seguían dudando, agitó la mano:

—¡Tienes que vigilarlo bien! Que no se meta al gallinero. Kela tiene mala vista y puede confundirlo y echarlo a la olla por error.

Después de intercambiar una mirada con Louis, que estaba justo frente a ella, Xita le acarició la pequeña plumita tonta en la cabeza:

—Hmm… Suave. Más suave que las plumas normales.

—¡Ustedes también tengan cuidado, que no atrapen a Louis! —les advirtió.

Cuando vio a las demás asentir, Xita supo que lo habían aceptado. Mientras las hembras del clan los aceptaran, la opinión del resto ya no importaba.

Entonces, cuando Fendi llegó preocupado a ver cómo estaban Blake y los demás, lo que encontró fue una escena de lo más armoniosa.

—Qué bien que no los molestaron. E-entonces… vamos a cazar —Fendi, con la voz tímida, miró a Blake.

Le caía bastante bien esta hembra tranquila, y tenía la esperanza de que Blake le dirigiera algunas palabras… Pero quien le respondió fue Bai.

—¿Cazar? ¿Puedo ir? —le entregó a Louis a Blake y se dio un golpe en el pecho—. ¡Soy un buen cazador!

Fendi miró con lástima a Bai. Esa hembra tan débil… ¿Cuánto habrá sufrido antes?

¿Cómo podía dejar que una “chica” tan frágil saliera a cazar? Los machos del clan Conejo de Nieve sí que eran débiles.

—No hace falta. Hoy tienen algo más importante que hacer —señaló a Xita—. Xita les enseñará a construir un nido fuerte. Estarán ocupados.

Dicho eso, lanzó otra mirada a Blake, con pesar. Pero Blake solo tenía ojos para su cría. Fendi, desanimado, se fue con la cabeza baja.

Un aullido largo se escuchó en el clan.

—¡No te asustes, bebé! Es el jefe llamando a los cazadores —Xita se apresuró a explicar al ver a Meng Jiuzhao levantar la cabeza.

—¡Chiuuuuuuu~! ¡Chiuuuuuuu~! —Quizá molesto de que Meng Jiuzhao prestara atención a otra cosa, Louis estiró el cuello e intentó imitar el aullido. Pero, por más fuerza que pusiera, solo logró unos agudos chillidos de “¡chiu chiu!”.

El resto no tuvo tanto problema, pero Meng Jiuzhao, que estaba justo al lado, sintió que le iban a explotar los tímpanos.

Sin pensarlo, le dio un golpecito a la pluma tonta de Louis.

Louis, con expresión dolida, sacó un signo de interrogación: ¿Chiu? Todos en el nido quedaron en silencio… y luego estallaron en carcajadas.

—No lo digo por decir, ese chillido me asustó —una leona se palmeó el pecho.

—A mí también. ¡Qué voz más aguda tiene el peque! —añadió otra hembra con cara de susto.

—Bueno, Nazha, ustedes también deberían irse a cazar. Cuídense. —Xita palmeó a varias de ellas en el hombro, avisándoles que era hora.

—¡Sí, pequeñito~! ¡Te traeré frutas ricas~! —Nazha, la que le había dado las frutitas esa mañana, era tan musculosa como Xita.

Que dijeran que era cazadora, Meng Jiuzhao se lo creía. Pero que fuera una “chica”… eso ya le costaba más.

¡Si todas estas son las famosas “chicas”, entonces… entonces… mejor me hago gay!

Sin embargo, la vida parecía empeñada en darle un revés. Frente a sus ojos, la enorme Nazha ¡se transformó en una leona!

Sin melena: una auténtica hembra león. Las demás hembras, igual de rudas, también se transformaron…

Y Meng Jiuzhao, desesperado, confirmó que eran todas hembras.

¡Maldita sea! No me extraña que los machos de este clan babeen por Blake y Bai como si llevaran siglos sin ver una mujer.

¡Si mis únicas opciones fueran estas “chicas”, también les lanzaría flores a Blake y Bai!

Meng Jiuzhao giró su carita hacia sus “dos papás” de esta vida.

¡Necesito limpiar mis ojos!


Nota del autor:

Años más tarde, cuando Meng Jiuzhao se volvió tan musculoso como Xita:

—Louis, ya creciste. Empecemos a salir.

Louis ==¡Definitivamente reencarné mal! ¿Dónde está mi huevo? ¡Necesito reiniciar!

Autor: ¡Maldita sea! ¿¡Este es el verdadero secreto del libro De vuelta a lo Primitivo!?

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