No disponible.
Editado
“En 20XX…”, Cheng Minghao estaba muy sorprendido, “¿Ya conocías a Ye Fei hace siete años? No puede ser, ¿cómo no lo sabía?”.
Hace siete años aún estaban en la universidad. Cheng Minghao y Yan Xiao no sólo eran compañeros de clase de la misma especialidad, también compartían dormitorio y pasaban casi todo el tiempo juntos. No se había dado cuenta para nada de que Yan Xiao tuviera algo especial pasando…
¡Un momento!
De repente Cheng Minghao tuvo una idea: “Cuando volvimos de las vacaciones de verano ese año, dijiste de repente que querías emprender tu propio negocio. No será que…” miró a Yan Xiao, “¿fue por Ye Fei?”.
Yan Xiao no respondió, pero su silencio lo decía todo.
“Ahora tiene sentido.” Cheng Minghao estaba muy impresionado.
En su especialidad, Yan Xiao había sido extraordinario. Lideró al equipo para participar en la Competencia Internacional de Programación Universitaria por dos años consecutivos, ganando el campeonato ambas veces. Gracias a eso, su universidad se convirtió en la única de Asia que ha obtenido hasta ahora el título en las finales globales del evento.
No se sabe cuántas renombradas empresas tecnológicas internacionales le ofrecieron trabajar con ellas, pero tras conversar con su profesor, Yan Xiao las rechazó a todas. No se le daban bien las relaciones sociales. Cosas que para la mayoría eran pan comido, para él resultaban extremadamente difíciles.
En lugar de lidiar con el mundo corporativo, su personalidad encajaba mejor en la investigación académica.
El profesor ya había planeado su futuro: cursar una maestría y un doctorado en el MIT después de graduarse para luego volver a su alma máter como profesor. Y Yan Xiao había seguido ese camino todo el tiempo.
Sin embargo, un día cambió repentinamente de idea. Sin importar cuánto el profesor intentó persuadirlo, se empeñó en emprender su propio negocio.
El respetable profesor, furioso, le advirtió que no le daría ninguna ayuda antes de echarlo de su oficina.
En ese momento, tanto el profesor como Cheng Minghao pensaron que Yan Xiao no duraría mucho. Su confianza rayaba en arrogancia, no tenía forma de soportar las dificultades y el escrutinio externos.
Pero se equivocaron.
Yan Xiao fue rechazado por inversionistas, llamado anormal y expulsado bruscamente de oficinas, pero nunca se rindió.
Tantos años después, su compañía se había desarrollado hasta posicionarse entre los líderes de la industria. Cheng Minghao casi olvidaba cómo fueron los inicios hasta que escuchó todo esto.
Cheng Minghao miró a Yan Xiao con expresión compleja: “Entonces, el nombre de nuestra empresa Feixiang Technology…
Un destello de orgullo cruzó tan rápido los ojos de Yan Xiao que Cheng Minghao no alcanzó a captarlo.
“Es un juego de palabras con los nombres de Ye Fei y yo”, dijo Yan Xiao. Tras una pausa, no pudo evitar añadir con presunción: “Suena muy bien”.
Reinó el silencio en el pasillo. Cheng Minghao estaba tan impactado que le tomó un buen rato recuperarse.
Yan Xiao lo ignoró y empezó a hacer algo con su teléfono. Pronto se oyó el audio de la conversación que acababan de tener:
—”No vuelvo a casa esta noche, te aviso.”
—”Estoy donde un amigo divirtiéndonos.”
Satisfecho, Yan Xiao escuchó dos veces antes de guardar la grabación y comentar: “Esta función es muy útil, voy a comprar acciones de su empresa.”.
De no haberlo oído con sus propios oídos, Cheng Minghao nunca hubiera creído que Yan Xiao fuera capaz de sentir algo romántico por alguien, y mucho menos a este nivel. ¡Siempre pensó que los códigos binarios eran su amor verdadero!
Tras recobrarse de la impresión inicial, Cheng Minghao preguntó: “¿Ye Fei sabe todas estas cosas?”.
“¿Por qué debería saberlas?” Yan Xiao respondió con otra pregunta, claramente sin entender, “Sólo estoy satisfaciendo mi deseo de acercarme a él.”.
Recordando el contenido de la llamada, Cheng Minghao tuvo un mal presentimiento: “Está bien, olvidemos eso. Pero, ¿le has expresado directamente tus sentimientos alguna vez?”.
“A él no le gustan las personas demasiado insistentes o indiscretas.” Yan Xiao repitió. Y para probar que tenía razón, comenzó a relatar en detalle lo mal que le había ido a la última persona que se le declaró abiertamente a Ye Fei.
Cheng Minghao: “…”
Por fin entendía por qué su relación no funcionaba. Por más que hicieras si el otro no lo sabía, era en vano. Aunque Ye Fei no apreciara a los muy insistentes, ¡esto ya era demasiado!
Cheng Minghao dudaba mucho que lo que dijo Yan Xiao sobre llevarse muy bien con Ye Fei fuera cierto. Al menos no era la impresión que tuvo al verlos en el salón de belleza el otro día.
“Puedes tomar la iniciativa sutilmente,” Cheng Minghao sentía como si estuviera aconsejando a una doncella descarriada. Tenía una gran responsabilidad. “Sin ser demasiado directo…”.
“Disculpa, ¿puedo interrumpirte?” dijo Yan Xiao. Luego procedió a corregir el error de Cheng Minghao con rigurosidad: “Tomar la iniciativa y ser sutil son dos conceptos contradictorios, no pueden ocurrir al mismo tiempo.”.
Cheng Minghao sabía que, después de tantos años de amistad, Yan Xiao realmente no entendía y tampoco le importaba. Así que continuó: “Lo que quise decir es que podrías hacer ciertas cosas a propósito para que Ye Fei venga a buscarte a ti primero. Así no contaría como que tú tomaste la iniciativa.”.
Los ojos de Yan Xiao brillaron, le pareció una gran idea y preguntó ansiosamente: “¿Por ejemplo?”.
Cheng Minghao se esforzó en rebuscar entre sus escasas experiencias amorosas algo que pudiera servir: “Por ejemplo, publica un estado con privacidad sólo para él, diciendo que te sientes muy solo comiendo o cosas así. O comparte con él contenidos que le interesen para que se anime a conversar contigo. Con el tiempo, de tanto platicar se volverán más cercanos.”.
Cheng Minghao finalizó solemnemente: “Jefe Yan, por más que no hagas ni digas nada, él no va a adivinar lo que sientes.”.
A Yan Xiao no le gustaba admitir que se equivocaba, pero Ye Fei sí que le había pedido el divorcio. Regresó a su oficina y después de considerarlo un momento, tomó tentativamente su teléfono…
En ese instante, Ye Fei acababa de colgar la videollamada con su padre.
Su padre lo contactó por lo de Ye Yao volviéndose tendencia en Weibo, y como era usual, sólo dijo cosas hirientes y frías, faltando poco para acusarlo de ser un desalmado.
Harto de escucharlo, Ye Fei dejó el móvil sobre la mesa. Cada vez que su padre decía algo, él respondía con una foto de Ye Yao recibiendo una golpiza, intercalando de vez en cuando algún meme que los internautas habían hecho. Casi provoca que su padre sufra un infarto ahí mismo.
“¿Qué clase de padre es ése?” Gu Ruijia, hijo único, no entendía cómo podían existir progenitores tan favoritistas. “Te trata como si ni siquiera fueras suyo.”.
“Así es,” Zhou Zhensheng estaba furioso. Golpeándose el pecho, declaró “Ye Fei, no le hagas caso desde ahora. ¡Déjalo que se pudra con ese inútil de Ye Yao! Mi mamá quiere conocerte mucho, deberías venir a mi casa para que ella te adopte.”.
Sun Qiong, más perceptivo, notó que aunque Ye Fei sonreía no decía nada, señal de que no quería hablar del tema. Así que intencionalmente cambió de conversación: “Tsk, tsk, el trato que recibe Ye Fei no es el mismo que tenemos los feos. Los favoritos por su belleza son algo más, ¿no creen?”.
Zhou Zhensheng lo fulminó con la mirada: “¿Y eso qué? ¡Ahora a todo el mundo le importan las apariencias!”.
“No a mí”, dijo Sun Qiong. Sólo para llevarle la contraria, agregó: “Yo me fijo en la esencia”.
Zhou Zhensheng resopló con desdén: “La gente fea no tiene oportunidad de mostrar su esencia”.
Sun Qiong: “…” ¡Se rindió!
Ye Fei los veía discutir sintiéndose un poco mejor que después de la llamada con su padre, pero su estado de ánimo aún no era el de antes. Despreocupadamente revisaba contenidos absurdos en su teléfono cuando de repente recibió un mensaje.
【Yan Xiao: Compartir enlace – Notición: No más desvelos. Joven amanece calvo de la noche a la mañana por esto!】
Ye Fei: “???”
Ye Fei no pudo evitar reírse. ¿Acaso Yan Xiao lo estaba maldiciendo con quedarse calvo?
¡Era el colmo!
Marcó de inmediato: “¿Qué quisiste decir con eso?”.
Atónito de que el consejo de Cheng Minghao resultara efectivo, Yan Xiao vio la llamada entrante en su teléfono. Simplemente maravilloso. Sólo que no entendía por qué el tono de Ye Fei sonaba algo extraño…
“No quise decir nada”, dijo Yan Xiao. “Sólo pensé en mostrártelo.”.
Ye Fei se enojó aún más: “¿Para qué querría ver eso? ¿Crees que me voy a quedar calvo?”.
Yan Xiao respondió al instante: “Por supuesto que no.”.
Cheng Minghao dijo que compartiera cosas que le interesaran, y el Ye Fei del pasado se enfocaba en el trabajo, pero ahora… Recordando lo ocurrido en el salón de belleza, Yan Xiao pensó que el Ye Fei actual se preocupaba más por su apariencia, así que por eso se lo envió.
Sin embargo, su seca respuesta de dos palabras no sonaba nada convincente. Ye Fei fue al balcón, furioso: “¡No se meta en mis asuntos! Incluso calvo seguiría viéndome bien.”.
No sabía qué día era hoy. Primero su padre y ahora hasta Yan Xiao con quien casi no hablaba estaba dándole lata.
Irritado, Ye Fei estaba a punto de seguir reprochándole cuando escuchó la voz de Yan Xiao.
Habló con mucha seriedad, como si cada palabra viniera de lo más profundo: “Por supuesto, sin importar cómo luces, te ves bien”. Hizo una pausa y, sintiendo que no era suficiente, añadió: “Eres el más atractivo.”.
Desde pequeño, Ye Fei había escuchado incontables elogios sobre su apariencia, por lo que estaba casi inmunizado. Pero por alguna razón, este simple par de oraciones de Yan Xiao despertaron en él una tímida sensación hacía mucho olvidada.
Su enojo se desinfló en un instante, como si le hubieran pinchado un agujero.
Ye Fei se rió entre dientes: “No creas que con adularme te perdonaré.”.
“No lo hice para eso”, negó Yan Xiao. Su voz sonaba un poco nerviosa y también algo torpe, “¿te enojé?”.
Sin esperar respuesta, se oyó el frufrú de hojas al pasar y luego Yan Xiao habló de nuevo: “¿Podrías decirme específicamente qué fue para evitarlo la próxima vez? Lo anotaré.”.
Ye Fei no pudo evitar reírse en voz alta. Sentía que este Yan Xiao era un poco adorable y decidió tomarle el pelo: “Se supone que tienes buena memoria, ¿para qué necesitas anotarlo?”.
“¡Ye Fei! ¿Qué estás haciendo que no vuelvas?” resonó el potente grito de Gu Ruijia desde la sala.
Yan Xiao no respondió la pregunta de Ye Fei. Sólo dijo: “Estás en casa de Gu Ruijia, ¿verdad?”.
Ye Fei confirmó que sí.
Tal vez la risa de Ye Fei le dio valor a Yan Xiao, porque tras pensarlo un poco, habló lentamente: “Oh, entonces no estamos lejos. Justo iba de regreso a casa pasando por ahí.”.
Quizá fue la tranquila y plácida noche de verano, pero Ye Fei también se sentía benévolo y no pudo evitar comentar: “Es muy tarde, ¿todavía sigues en la oficina?”.
“Mmm”, dijo Yan Xiao que estaba evaluando un nuevo proyecto, pero rápidamente cambió de tema: “Pero ya terminé, así que me puedo ir.”.
Como no tenía nada más que decir, por un rato sólo se oyó el ocasional graznido de algunas aves surcando el cielo nocturno.
“¿Quieres venir a divertirte?”
“¿Quieres comer pudding de leche?”
Hablaron al mismo tiempo.
Ye Fei realmente no tenía antojo, pero en ese momento sintió que comer uno no estaría mal. Así que le preguntó a Yan Xiao: “¿Y si me apetece?”.
“Te lo llevo”, respondió Yan Xiao de inmediato. Se puso de pie para irse sin siquiera tomar su saco.
Una cálida brisa que traía el aroma de los jazmines se coló por la ventana entreabierta hacia el edificio de oficinas. Yan Xiao estaba tenso de pies a cabeza, con el corazón acelerado, como un creyente esperando el veredicto de la divinidad.
Afortunadamente, Ye Fei no lo hizo esperar demasiado.
“Está bien”, dijo Ye Fei y añadió: “Gracias.”.
“De nada”, contestó Yan Xiao. Por primera vez en su vida, apretó impaciente el botón del elevador deseando poder acelerarlo a más de 100 nudos.