Capítulo 24 – Fuga de prisión 2

Arco | Volúmen:

No disponible.

Estado Edición:

Editado

Ajustes de Lectura:

TAMAÑO:
FUENTE:

Capítulo 24 -Fuga de prisión 2

 

Wei Qing esbozó una sonrisa amarga. Hablar con gente inteligente era cómodo, pero no permitía guardar secretos. En principio, Li Yiming quizá ya habría entrado en el Ministerio de Seguridad, pero dos departamentos distintos lo querían, y mientras seguían discutiendo, Li Yiming fue quien dio el primer paso y causó el problema.

—Primero atrapémoslo y luego ya veremos —dijo—. Lo que venga después no depende solo de mí.

—Es posible que Li Yiming se enterara de que estaba a punto de ser reclutado por el Ministerio de Seguridad y por eso se apresuró a huir —Cheng Jin soltó una risa fría en voz baja—. En cualquier caso, si tiene algo que ver con esta explosión, o para ser más precisos, si tiene algo que ver con la muerte de las demás personas… no esperen que de mis manos salga con vida.

Levantó la vista y lo miró fijamente.

—¿Qué tal? ¿Siguen queriendo que nuestro Grupo de Casos Especiales se encargue de este asunto?

Al oír decir eso a Cheng Jin, You Duo, Xiao An y Ye Lai abrieron los ojos de par en par y lo miraron. No se sabía si se habían asustado, pero Xiao An fue la primera en reaccionar:

—¡Guau, qué pasada!

Bu Huan soltó una carcajada; Han Bin también sonrió levemente. En los ojos de Yang Simi brilló una luz extraña. Cheng Jin, al ver su mirada, no pudo evitar preocuparse: temía que estuviera pensando en cómo deshacerse de Li Yiming.

Wei Qing se quedó un momento atónito. Les indicó que esperaran y entró en su despacho para conectarse por videollamada con los demás. Nadie esperaba que Cheng Jin fuera tan directo, pero al recordar que ya había disparado una vez a Jing Xingzhi, del Buró Diez, que ahora dijera algo así tampoco resultaba tan sorprendente. 

Algunos opinaron que Cheng Jin era demasiado arrogante; otros, en cambio, dijeron admirar su carácter franco, su manera clara de distinguir entre lo que odiaba y lo que apreciaba. Tras discutirlo un rato, llegaron a una conclusión:

Si Li Yiming realmente se había fugado de prisión y había matado a agentes del orden, entonces ya no podía entrar en el Ministerio de Seguridad. Y, en ese caso, su vida o su muerte dejaban de ser un asunto que le incumbiera al ministerio…

Wei Qing les comunicó el resultado de la discusión. Cheng Jin puso una expresión llena de pesar.

—La verdad es que el primer día del año nuevo no tenía ninguna gana de trabajar.

—…

Wei Qing empezó a sospechar seriamente que esa había sido la verdadera razón de su amenaza anterior.

De camino a la comisaría, Cheng Jin distribuyó las tareas a grandes rasgos. You Duo y Han Bin irían a revisar el estado de las pruebas recogidas, así como los informes de los cuerpos, restos o cenizas; en ese tipo de análisis podían ser de gran ayuda. 

Xiao An se encargaría de revisar las grabaciones de las cámaras de seguridad de la zona. Bu Huan y Ye Lai, junto con los detectives de la policía, irían a preguntar por el vecindario para ver si algún residente o transeúnte había visto algo relevante. 

Yang Simi y él, irían a interrogar al único miembro de la policía armada que había sobrevivido.

En la comisaría, el principal responsable del caso era Ge Yue. Al ver a Cheng Jin, sonrió.

—Cheng Jin, cuánto tiempo. He oído que te va bastante bien ahora… y también que su Grupo de Casos Especiales está dando mucho que hablar últimamente.

—Yo no he oído nada de eso —respondió Cheng Jin, mirando a los demás.

Bu Huan sonrió.

—Más o menos. Todo el que visita nuestro departamento se detiene, sin falta, a echar un vistazo a nuestro grupo.

Ge Yue miró a Bu Huan y volvió a dirigirse a Cheng Jin.

—Ya que esta vez cooperamos, habrá que decidir quién lidera y quién apoya. ¿Cuál es tu opinión?

—Si no te importa, que lo llevemos nosotros —dijo Cheng Jin.

Ge Yue rió.

—Sigues siendo igual de poco ceremonioso.

Cheng Jin también sonrió.

—Entre los nuestros, no hace falta tanta cortesía.

Saludó uno por uno a sus antiguos compañeros: Wu Jian, el Viejo Zhang… todos estaban allí. No vio al actual jefe del Primer Equipo; había regresado a su ciudad natal para pasar el Año Nuevo.

Cheng Jin y Ge Yue repartieron el trabajo, y pronto cada cual se puso en marcha. Luego, Cheng Jin y Yang Simi fueron a ver al único miembro de la policía armada que seguía con vida. De momento, aún tenía que permanecer en la comisaría para colaborar con la investigación. Se llamaba Feng Xiao. Era evidente que no había dormido en toda la noche: tenía los ojos inyectados en sangre y un aspecto demacrado. Repitió la misma versión de antes: el otro agente le había pedido que fuera a comprar algo de comida, ya que seguramente tendrían que quedarse en el hospital toda la noche o incluso más tiempo.

Yang Simi lo observó fijamente. Cheng Jin nunca lo había visto mirar a alguien con tanta intensidad.

—Feng Xiao —dijo Yang Simíi—, de tus compañeros, tres han muerto en la explosión. Uno de ellos era incluso tu mejor amigo. Necesitas contarnos algo más.

Feng Xiao preguntó, alarmado:

—¿Quieres decir que no fue un accidente?

—¿Tú crees que fue un accidente? —replicó Yang Simi—. No. Sé que tú tampoco lo crees. ¿Qué sabes?

Feng Xiao se mostró nervioso. Dudó un momento antes de hablar:

—Zheng Junshi… era mi mejor amigo. Últimamente estaba de muy mal humor. En principio, para escoltar a ese atracador al hospital estaban asignados otro agente y yo, pero él se ofreció voluntariamente a ir conmigo. Pero… él nunca habría hecho nada indebido.

—¿A qué te refieres con “nada indebido”? —preguntó Yang Simi.

—No lo sé. ¿No es eso lo que tienen que investigar ustedes? —respondió Feng Xiao.

Después de eso, no aportó ningún indicio nuevo relacionado con el caso.

Al salir, Cheng Jin le preguntó:

—¿Qué opinas, Simi?

—Dice la verdad —respondió—, pero está ocultando algo.

Ge Yue intervino:

—¿Quizá algo que podría afectar a la reputación de su amigo?

Yang Simi no respondió y Cheng Jin volvió a preguntar:

—Simi, ¿tienes alguna sugerencia?

—Dejenlo ir. Que alguien lo siga y que se intercepten y graben todas sus conversaciones con otras personas.

Ge Yue frunció el ceño, claramente molesto.

—¿Así es como el Departamento de Seguridad lleva los casos? Esto es pasarse un poco, ¿no? Quizá por eso detesto a Seguridad.

Cheng Jin respondió con calma:

—Es muy probable que en esta explosión hayan muerto siete personas, y él es el único superviviente. Esta es también la forma más rápida de limpiar su nombre.

Ge Yue lo miró con desdén pero Cheng Jin no se inmutó.

—Eso sí, antes tendrás que enviar a alguien a la prisión para verificar el testimonio de Feng Xiao.

Ge Yue estaba de pésimo humor. Respondió con un gruñido afirmativo y se marchó.

Entre los restos de la explosión, You Duo encontró casquillos de bala. Alguien había disparado en la gasolinera: podía confirmarse que la explosión no había sido un accidente, sino consecuencia de un tiroteo.

Ye Lai y Bu Huan interrogaron a los vecinos de la zona. Bastantes dijeron haber oído ruidos antes de la explosión, aunque pensaron que se trataba de fuegos artificiales o petardos de los puntos cercanos de celebración. Solo tras la explosión salieron a mirar, pero ninguno vio a nadie escapar entre las llamas.

En las grabaciones de las cámaras del cruce cercano, revisadas por Xiao An, no aparecía ningún vehículo ni persona sospechosa en la carretera de la gasolinera ni antes ni después de la explosión.

Han Bin informó de los resultados del análisis de los restos carbonizados: al menos cinco personas habían muerto en la explosión. No era posible confirmar un número mayor, y los fragmentos de cuerpos no presentaban rasgos identificables. Los resultados de ADN todavía tardarían.

Cheng Jin dijo:

—Si no podemos confirmar más fallecidos, asumamos que Li Yiming logró fugarse. Lo primero es investigar los antecedentes y la situación económica de todos los implicados. Es imposible que Li Yiming pudiera escapar solo…

Cuando Ge Yue entró en la oficina, vio al grupo especial reunido: Han Bin apoyado en la pared; Bu Huan sentado de lado sobre una mesa; Ye Lai en una silla junto a Xiao An, que estaba sentada en el reposabrazos de la silla. You Duo escribiendo en la pizarra una lista de las tareas pendientes. Cheng Jin estaba sentado en el banco destinado a las visitas, y Yang Simi descansaba cómodamente apoyado en él. Su cabello ligeramente ondulado le cubría los ojos; no se sabía si estaba despierto. Cheng Jin, de forma inconsciente, enredaba suavemente un mechón de su pelo con los dedos.

Al ver entrar a Ge Yue, preguntó:

—¿Alguna novedad?

Los demás también se giraron hacia él. Ge Yue apartó la mirada con la que estaba observando a Yang Simi y dijo:

—El testimonio de Feng Xiao ya ha sido verificado. Zheng Junshi pidió voluntariamente encargarse del traslado de Li Yiming. Sus compañeros dicen que en los últimos meses estaba muy sombrío y fácilmente irritable. Ya lo he enviado a casa y he puesto a gente siguiéndolo.

Bu Huan soltó:

—¿Lo habéis dejado ir? Todavía no le hemos colocado ningún micrófono…

Cheng Jin lo interrumpió:

—No creo que eso sea un problema. Tú y Ye Lai vayan también a ayudar con la vigilancia de Feng Xiao.

Aunque Li Yiming hubiera logrado escapar de la explosión, lo más probable es que estuviera herido. Daba igual por qué medio hubiera abandonado el lugar: tarde o temprano tendría que ir a un hospital. Ge Yue llamó de vuelta a todos los detectives que estaban de permiso para investigar en los hospitales a cualquier persona con heridas por explosión o quemaduras.

A las diez de la noche, Bu Huan y Ye Lai aún no habían enviado nuevas noticias. Cheng Jin le dio a Xiao An las llaves de su casa para que ella, You Duo y Han Bin fueran a dormir allí. Total, su casa estaba cerca de la comisaría; si surgía algo, podrían volver enseguida.

Cheng Jin volvió a reproducir las grabaciones de la gasolinera que había recopilado Xiao An. La estación estaba entre dos cruces; detrás y enfrente había zonas residenciales. Cheng Jin murmuró para sí:

—Si Li Yiming no escapó por la carretera… ¿quizá se metió en el barrio residencial?

Yang Simi dijo entonces:

—Debía de haber un grupo ayudándolo a huir. Alquilaron un piso en los edificios residenciales junto a la carretera. Tenían calculado que el furgón se detendría en la gasolinera; entonces rescatarían a Li Yiming y, aprovechando la explosión, se esconderían en la zona residencial. Allí tendrían un coche preparado y saldrían por otra de las salidas del complejo.

Cheng Jin se sorprendió al ver que Yang Simi no se había quedado dormido. Le dio un pequeño empujón.

—Si estás despierto, siéntate bien. ¿La explosión de la gasolinera la provocaron los que lo ayudaron a escapar? ¿O fue causada durante el intercambio de disparos? Pero no tenían tiempo para un tiroteo. Feng Xiao solo fue a la tienda de conveniencia a comprar algo; dijo que ni siquiera había salido cuando oyó la explosión.

Yang Simi no volvió a hablar. Se apartó de Cheng Jin y se acurrucó en el banco largo junto a la pared. La calefacción de la oficina no era suficiente; Cheng Jin tomó un abrigo que alguien había dejado allí, se inclinó y lo colocó sobre él. Yang Simi frunció el ceño y Cheng Jin sonrió.

—Con esto tendrás que apañarte… ¿o prefieres volver a casa a dormir?

Aunque, en realidad, ya estaba a punto de amanecer: aunque se fueran, pronto tendrían que regresar.

Yang Simi no cerró los ojos; se limitó a mirarlo fijamente. A Cheng Jin ya le dolía la cintura de estar inclinado. Sonrió, bajó la cabeza y le dio un beso suave en los ojos.

—Duerme.

Tras hacerlo, él mismo se quedó sorprendido. 

Quiso explicarse, pero no supo qué decir. En cambio, Yang Simi sí cerró los ojos y se quedó dormido de verdad. Cheng Jin negó con la cabeza, le acomodó con cuidado el cabello y se alejó para seguir organizando la información del caso.

Subscribe
Notify of
guest
0 Comentarios

Comentar Párrafo:

Dejar un comentario:

 

0
Would love your thoughts, please comment.x
()
x