II. VAMOS, LLÁMAME PAPI

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AUNQUE MA LIANG DIJO esta oración con mucha claridad y no balbuceó en las partes importantes, Sun Wenqu todavía sintió que lo había escuchado mal.

—¿Qué? —volvió a preguntar, un poco sin voz, mirando a la mujer frente a él—. Señorita, ¿no me está confundiendo con alguien más?

Después de decir eso, echó un vistazo al chico detrás de ella, ya de su estatura… ¿su hijo?

—Sun Wenqu. —La mujer se quitó las gafas de sol y dio dos pasos hacia adelante. Antes de que Sun Wenqu retrocediera, su rostro ya estaba frente a sus ojos—. De verdad que solo recuerdas lo que te conviene.

Mientras Sun Wenqu fruncía el ceño y retrocedía, de repente recordó quién era esta mujer.

Fue toda una sorpresa y estaba un poco conmocionado. Este ciertamente no solo era el concepto de «no te he visto en muchos años». De verdad, fueron muchos años, más de diez para ser exactos.

Recordaba que todavía era un niño inmaduro en ese entonces…

—¿Fang Ying? —Se frotó la nariz, el fuerte olor a perfume que golpeaba su rostro le estaba dando ganas de estornudar.

La mujer sonrió y levantó la mano para darle una ronda de aplausos.

—Ha pasado mucho tiempo, ¿no?

Ma Liang también reconoció quién era bajo la indicación de Sun Wenqu. En comparación con su conmoción, la sorpresa de él se expresó directamente en su lenguaje.

—Fang… Fang, Fang, Fang… Ay, olvídalo.

Fang Ying volvió a ponerse las gafas de sol y miró a Sun Wenqu.

—Escuché que ya casi ibas a volver estos días. Pensé, por tu carácter, que no aguantarías ni un segundo más. Y mira, acerté.

—Me conoces bien —respondió Sun Wenqu—. ¿Me buscas por algo?

—¿Qué quieres decir? —Fang Ying lo miró con una sonrisa irónica—. ¿No puedo buscarte si no es por algo importante?

—Tú… —Sun Wenqu fue interrumpido antes de terminar de hablar.

—Pero en realidad sí que hay algo —dijo Fang Ying.

—Entonces date prisa y dilo. —Sun Wenqu miró su muñeca para ver la hora, pero recordó que no tenía el reloj. Sacó su teléfono y echó un vistazo—. Tengo cosas que hacer, estoy apurado por comer.

—Oh, qué coincidencia. —La voz de Fang Ying se enfrió—. Justo es el momento perfecto para comer y hablar al mismo tiempo.

—¿Qué diablos quieres? —Sun Wenqu se metió las manos en los bolsillos, mirándola con un poco de impaciencia.

Para ser honesto, no había forma de que hubiera quedado algo sin resolver entre él y Fang Ying, y si lo hubiera, con el temperamento de ella… Pasaron tantos años, era imposible que viniera a tocar su puerta solo ahora.

Pero por el tono de Fang Ying, también percibió una ligera amenaza.

—Sun Wenqu, realmente puedes olvidar las cosas del pasado cuando quieres, qué campante. —Fang Ying se quitó las gafas de sol, se cruzó de brazos y comenzó a golpear sus gafas contra su mano—. ¿Es apropiado que hablemos de esto frente a Liang-zi?

—¿Debo ir-irme? —preguntó Ma Liang.

—Haz lo que quieras, anda —le dijo Sun Wenqu a Fang Ying, luego se dio la vuelta y caminó hacia el costado del auto, como si no tuviera nada más que hablar con ella—. Liang-zi, conduce.

—¿Tratas de escapar? —Fang Ying levantó la voz de inmediato—. Sun Wenqu, ¿esta vieja madre solo fue tu juguete esos dos años? Pero debí haber sabido que me tirarías…

Sun Wenqu se detuvo en seco y se dio la vuelta. Sin esperar a que hablara, Fang Ying señaló a la persona detrás de él.

—… hijo y todo para que lo criara yo sola. No te importó en lo más mínimo, ¡¿no eres demasiado inhumano?!

La persona detrás de Fang Ying permaneció en silencio todo el tiempo, ni siquiera hizo un sonido ni cambió de posición. Si no fuera por Fang Ying, Sun Wenqu casi se habría olvidado de su existencia.

Sin embargo, tan pronto como ella soltó esas palabras, no solo Sun Wenqu se quedó atónito, sino que una anciana que pasaba por allí también volvió la cabeza al instante en dirección a ellos, aminoró el paso y los escaneó con la mirada uno por uno.

Ma Liang le dirigió una mirada feroz a la anciana, quien murmuró algo y se alejó.

—¿Me lo repites? —Sun Wenqu sentía que su vida era realmente maravillosa. Después de ser arrojado a las montañas por su padre durante tres años, la «exnovia», que ya ni recordaba cómo se veía para empezar, le entregó un hijo en su primer día de regreso.

—¿Qué pasa, no vas a reconocerlo? —Fang Ying hizo una señal con la mano hacia el tipo detrás de ella—. Fang Chi, ven aquí.

«¿Fang Chi? ¿Incluso lleva el apellido de su «madre»? ¡Qué maravillosa cooperación!».

Fang Chi, que había estado de pie e inmóvil todo el tiempo, comenzó a caminar sin prisa hacia Sun Wenqu. Por fin, Sun Wenqu pudo ver con mucha más claridad su apariencia.

Aunque la gorra y los auriculares cubrían gran parte de su rostro, era bastante atractivo por la parte visible: tono de piel saludable, nariz alta y labios gruesos.

Pero incluso si era bastante atractivo, no lo era lo suficiente como para hacer que Sun Wenqu ignorara la razón y soltara tonterías, reconociendo inconscientemente a este hijo.

—Déjame decirte algo, Fang Ying —dijo Sun Wenqu, entrecerrando los ojos—, ¿cómo es que en todos estos años no has progresado ni un poco en tus habilidades de engaño?

—Di lo que quieras —se burló Fang Ying—, antes de venir aquí, ya sabía que no lo admitirías. ¡Si no lo estuviera pasando tan mal, ¿crees que vendría a buscarte?!

—Si realmente reconozco a este hijo, también tendría que ir a hacerme una prueba de coeficiente intelectual —replicó Sun Wenqu.

—¡Sun Wenqu, tu conciencia debe haber sido comida por los malditos perros! —Fang Ying de repente gritó con voz quebrada, como si estuviera a punto de llorar con amargura—. ¡¿Cuántos años tenía en ese entonces?! ¡Apenas quince!

—¡Ay! —Ma Liang se sobresaltó y echó un vistazo rápido a su alrededor. No había nadie en ese momento, pero no debería faltar mucho para que las personas comenzaran a salir del trabajo y la escuela.

—¿Nosotros… llegamos a ese nivel? —Sun Wenqu no podía ver si Fang Ying de verdad estaba llorando, pero no quería verse envuelto en una situación tan absurda al primer día de regresar. Se señaló a sí mismo—. No es ningún secreto que me gustan los hombres…

Fang Chi levantó la cabeza abruptamente, pero no demasiado.

—¡Desgraciado! ¡Cuando me hiciste madre soltera aún no habías cambiado de gustos! —Fang Ying lo fulminó con la mirada, pero no había lágrimas en sus ojos—. ¿Qué pasa, ahora que te gustan los hombres ya no reconoces lo que hiciste en el pasado?

El teléfono de Sun Wenqu sonó de repente, no habló, solo lo sacó y le echó un vistazo.

Era Li Bowen.

—Hola —contestó al teléfono.

—¿Regresaste? —La voz de Li Bowen sonó con exagerada alegría—. ¡Ay, lo sabía, estaba adivinando que volverías! ¡¿Por qué no me dices nada cuando llegas?!

—Acabo de llegar —dijo Sun Wenqu, y cuando pensó en esas dos faldas en su armario, se sintió un poco molesto.

—¡Salgamos, tengo que invitarte a una cena de celebración!

—No iré, mejor otro día, hoy ya tengo planes. —Sun Wenqu miró a «la madre soltera» Fang Ying y su hijo.

—¿Planes? ¿Qué planes? ¿Ya tienes planes tan pronto regresas? —Li Bowen sonaba un poco insatisfecho.

Sun Wenqu no le respondió.

Fang Ying se acercó y clavó sus ojos en él.

—¡¿Podemos primero resolver lo nuestro antes de que sigas hablando por teléfono?! —gritó.

—¿Quién es? —preguntó Li Bowen cuando escuchó la voz.

—Nadie, te llamo mañana. —Sun Wenqu colgó y miró a Fang Ying—. Ya, di lo que quieres, tengo prisa por ir a comer, no tengo tiempo para hacer un teatrito contigo.

—Este niño va a la escuela ahora y necesita dinero. Mi trabajo es inestable y es muy difícil para mí criarlo sola… —Fang Ying cambió su expresión a una de tristeza—. Yo…

—¿Quieres que te ayude a criar a tu hijo? —Sun Wenqu miró a Fang Chi. Tenía que admitir que estaba bastante impresionado con el chico. Fang Ying estaba actuando de tal manera y él todavía podía permanecer ahí parado con total calma, como si en cualquier momento fuera a reconocer al «desgraciado» como padre.

—Solo dame algo de dinero. —Fang Ying se arregló el cabello y finalmente dijo el propósito de su visita—. Tampoco quiero seguir hablando contigo, solo esta vez, cien mil.

—¿Cuánto? —preguntó Sun Wenqu, divertido.

—Primero, una pru-prueba… de ADN. —Ma Liang estaba fumando un cigarrillo—. Un test de pa-paternidad.

—¡Qué prueba ni qué nada! ¡¿De qué hablas?! —rugió Fang Ying, agarrando a Fang Chi del brazo y tirando de él con brusquedad—. ¡Míralos, son idénticos!

Fang Chi, que estaba de pie a un lado, quizá no estaba preparado y medio tambaleándose, fue arrojado frente a Sun Wenqu.

Sun Wenqu tampoco estaba preparado y, antes de que pudiera retroceder, ya tenía al chico cara a cara.

Ambos se miraron de frente durante unos segundos.

Ahora podía ver con claridad los ojos de Fang Chi que antes habían estado cubiertos por el ala de su gorra. Las cuencas de sus ojos eran bastante profundas y sus pupilas, muy oscuras.

Sin embargo, ambos parecían haber visto algo de desdén en los ojos del otro.

Esto hizo que Sun Wenqu se sintiera un poco disgustado. Este chico, un estafador, al menos un cómplice, ¿tenía el descaro de mirar con tal desprecio a la víctima? ¿Cómo se atrevía a poner esa expresión de superioridad tan despectiva?

¡Su actuación era demasiado buena!

Se quedaron mirando el uno al otro durante mucho tiempo hasta que Ma Liang preguntó:

—¿Idén… ticos?

—Voy a hacer cuentas. —Sun Wenqu miró en dirección a Fang Ying—. Tuviste a este hijo cuando tenías quince. Entonces, el niño debería tener catorce años ahora… —Luego se giró hacia Fang Chi, mirándole a los ojos por un rato—. Este jovencito, ¿no está un poco… crecido para su edad?

—¡No busques excusas! —Fang Ying cruzó los brazos, su voz todavía muy elevada—. ¡Si no te ocupas de este asunto, te haré la vida cuadritos! ¡Ya no tengo nada que perder y no le temo a nada!

—¿Es así? Bueno. —Sun Wenqu la miró con una sonrisa en las comisuras de los labios. Luego volvió a mirar a Fang Chi a los ojos, acercándose una pulgada más, sus narices a punto de chocar—. Así que eres mi hijo, ¿eh? Vamos, llámame papi.

—Papi —llamó Fang Chi contra su nariz, y por no hablar de un momento de vacilación, ni siquiera hubo un milisegundo.

Sun Wenqu abrió la boca, pero no dijo una palabra; ¡este chico estaba realmente metido en su actuación!

Después de dos segundos de vacilación, se dio la vuelta y tomó las llaves del auto de la mano de Ma Liang.

—Liang-zi, dales dinero.

Después de decir eso, abrió la puerta del auto, se metió dentro y lo puso en marcha.

Ma Liang sacó un sobre de su bolsillo, se lo arrojó a Fang Ying y también se subió al auto.

Mientras el auto se alejaba, el rugido de Fang Ying llegó:

—¡Quién quiere tus putas limosnas! ¡Escoria! ¡Sun Wenqu, no he terminado contigo!

 

 

 

—¿Cuánto le diste? —preguntó Sun Wenqu cuando el auto salió del complejo de viviendas.

—Tres mil —respondió Ma Liang—, lo acabo de tomar esta mañana, era para la comida.

—¿Entonces ahora invito yo? —Sun Wenqu sonrió.

—Solo pasa, pasa tu tarjeta —dijo Ma Liang con una sonrisa—. Pensé que me sentiría terrible, tirando… dinero, pero es incre, increíble.

Sun Wenqu condujo el coche en silencio durante un rato y soltó un chasquido.

—No me sorprende que Fang Ying sepa dónde vivo, pero ¿cómo supo que fui a las montañas y, además, cuándo volvería?

—¿Me pre-preguntas a mí? —Ma Liang también soltó un chasquido.

—Solo preguntaba, no te estaba acusando.

—¿Qué pasó, con tu IQ? —preguntó Ma Liang.

Sun Wenqu se quedó mirándolo.

—¿Bowen? —respondió después de un rato.

Ma Liang no dijo nada.

 

 

***

 

 

—¡Te digo que esto todavía no ha terminado! —Fang Ying apretó el sobre y le dio unas palmaditas a Fang Chi en el hombro—. Déjalo, que se vaya por ahora, vamos a cenar, yo invito.

—No es necesario. —Fang Chi tiró del cuello de su camiseta—. Regresaré por mi cuenta.

—¿Quién te invitará entonces? ¿Por qué te vas solo? —Fang Ying tiró de él.

—¿No volverás para cocinarle a Xiao-Guo?[1] —Fang Chi se puso los auriculares alrededor del cuello.

—La dejé con mi madre. —Fang Ying le quitó los auriculares otra vez—. ¿No es adecuado que te invite a comer luego de tomar el dinero? Además, tenemos que hablar sobre el siguiente paso…

—Aun así… ¿El siguiente paso? —Fang Chi la miró—. ¿De verdad lo ves como un retrasado mental?

—Oh, claro que no. No solo no es un retrasado mental, de hecho, es muy inteligente. —Fang Ying levantó la cabeza y suspiró—. ¡Pero eso no quita que sea un desgraciado! Ya te contaré más en detalle con calma.

Fang Ying no lo llevó demasiado lejos, encontró un pequeño restaurante en la puerta trasera del complejo de viviendas y pidió dos platos y una botella de vino. Luego sacó el sobre, contó el dinero con la cabeza gacha, tomó algunos billetes y, después de pensarlo un poco, tomó otros dos.

Mientras la veía dudar, Fang Chi se sentó frente a ella.

—No quiero nada —dijo.

—¡Como se esperaba de mi sangre! —Fang Ying levantó el pulgar con una mano y metió el dinero en su bolso con la otra—. ¡Lo viste hoy, ese tipo es una escoria humana! ¡Fingió no conocerme!

—Ajá —respondió Fang Chi con un tono neutro.

—¡¿Crees que puedo dejarlo ir?! —exclamó Fang Ying—. ¡Me arruinó la vida! ¡Si no fuera por él, no estaría en donde estoy ahora! ¡Me embarazó! ¡Tuve que dejar la escuela!

Fang Chi levantó la mano frente a su boca, hizo un gesto como para aclararse la garganta y no dijo nada.

—¿Qué pasa? ¿No me crees? —Fang Ying arqueó las cejas.

—No. —Fang Chi la miró—. Yo ni siquiera estaba en la escuela primaria cuando tú estabas en preparatoria, así que no te conocía en ese momento.

—¿No te lo había contado ya? —Fang Ying soltó un chasquido.

—Mmm —asintió Fang Chi.

Fang Ying era su pariente por parte de su tío abuelo, mejor dicho, la hija del primo de su padre. Cuando él fue a una escuela preparatoria en la ciudad, su abuelo le pidió a ella que lo cuidara, y así fue como se conocieron.

Nunca antes había escuchado a Fang Ying mencionar a este Sun Wenqu, pero en los últimos meses, sí que había oído mucho sobre él. Resulta que esta persona y Fang Ying fueron compañeros de clase en preparatoria, el tipo provenía de una familia algo acomodada y era un donjuán cuya principal ocupación era conquistar chicas y dejarlas en el abandono. Fang Ying, que era una niñita inocente y pura en ese momento, cayó en sus redes…

Por lo general, no creía en ninguna palabra que decía Fang Ying; se decía que ella había comenzado a inventar falsedades ya desde los diez años, así que nunca se podía saber cuándo hablaba en serio. Sin embargo, lo que sí estaba claro era que Fang Ying y Sun Wenqu debieron haber tenido algo.

Hoy, el comportamiento condescendiente de Sun Wenqu fue en verdad desagradable, y a Fang Chi le disgustó especialmente esa actitud suya de anular su relación con Fang Ying con solo unas pocas palabras.

Como sea, tenía que ayudar a Fang Ying. No solo porque Sun Wenqu era una «escoria humana» y ayudaría a la sociedad a librarse de esta calamidad, sino —sobre todo— porque Fang Ying había sido muy buena con él en los últimos años, sin importar lo poco confiable que fuera. Hace poco, cuando estuvo en el hospital, ella lo cuidó todos los días durante un mes.

—Cuando empecé a salir con Sun Wenqu, no fue porque su familia tuviera dinero, ¿sabes? En esa época, yo era más bonita de lo que soy ahora, y mucho más ambiciosa. No me fijaba en cualquiera, ya sabes —comenzó Fang Ying con emoción después de comer la mitad de su comida, suspirando mientras recordaba el pasado—. Lo que de verdad me atrajo de ese chico fue su talento. Era bueno en todas las cuatro artes: la música, el Go, la caligrafía y la pintura…[2] Incluso sabía tocar el erhu[3] y su caligrafía era muy bonita. En ese entonces, cuando nuestra escuela necesitaba escribir algo con un pincel, siempre acudían a él.

—Oh. —Fang Chi tenía la cabeza enterrada en su comida.

—Ah, cierto, incluso hacía cerámica… ¿Sabías eso? Como en Ghost, la sombra del amor, ¿sabes? ¡Era tan elegante y romántico! Aunque, claro, su padre se dedicaba a eso. —Fang Ying hizo un gesto con las manos, como si modelara algo en el aire.

—Suena bastante impresionante. No me extraña que hayas salido con él… —Fang Chi giró su taza de té—. ¿Entonces lo suyo fue producto de… la borrachera?

Fang Ying se quedó en silencio un momento, luego golpeó la mesa con la palma de la mano.

—¡¿Qué quieres decir con eso?! —exclamó.

Fang Chi esbozó una pequeña sonrisa, pero no dijo nada.

—¡Oye…! —Fang Ying agitó una mano, cambiando de tema—. Ya no hablemos de eso. De todos modos, Sun Wenqu es una basura. Yo de verdad lo quise, ¡fue mi primer amor! ¡Ni siquiera los enemigos te dan la espalda tan rápido! ¡Bastardo!

—¿Cuánto dinero necesitas? ¿Qué tal si yo te doy un poco? —Fang Chi la miró; sentía que intentar sacarle más dinero a Sun Wenqu era una tarea imposible.

—Olvídalo, no es una cantidad que puedas manejar. —Fang Ying soltó un suspiro y volvió a sonreír—. Pero estoy muy conmovida por tus palabras. Si n serio quieres ayudarme, sácale más dinero a Sun Wenqu. No llegué a este punto por su culpa, pero él fue un factor.

—¿Tienes una deuda de juego? —preguntó Fang Chi con el ceño fruncido.

—¡No! A ver… así, mira… —Fang Ying seguía comiendo mientras hablaba—. Estos días no puedo salir, pero tú puedes ir a verlo.

—¿Eh? —Fang Chi levantó la mirada—. ¿Yo solo?

—No es buena idea que yo salga estos días —repuso Fang Ying—, ve a buscarlo tú.

—No entiendo. —Fang Chi frunció el ceño—. Siempre dices que este tipo de estafa es detectada en el acto… ¿Podemos dejar de tirar nuestra inteligencia por la borda? Ese tipo es un imbécil, no un retrasado mental.

—¿Estás tonto o qué? —Fang Ying lo miró de soslayo—. Este truco en realidad es solo una excusa. Si vamos a armar lío, necesitamos un motivo, ¿me sigues? Él es generoso, tiene dinero y no le gusta complicarse la vida. ¿Lo entiendes?

Fang Chi no dijo nada.

Fang Ying le sirvió un poco de vino.

—Tienes que ayudar a tu sangre, será un gran problema si no puedo conseguir más dinero.

Después de cenar con Fang Ying, Fang Chi regresó a su casa.

Cuando encendió la luz, vio que la comida para gatos que dejó en la mesa fue tirada al suelo. Sir Amarillo[4] estaba sentado en el mueble del televisor siendo un jarrón decorativo, mirando con expresión condescendiente las croquetas esparcidas por todo el piso.

—¿No te gustan? —Fang Chi tiró su gorra y auriculares al sofá, se inclinó para tomar una croqueta del suelo y la sopló, luego se la llevó a la boca y masticó un par de veces—. Yo creo que sabe bien.

Sir Amarillo maulló con desprecio.

—¿Vas a comerlas o no? —Fang Chi lo miró—. O también puedes salir y seguir vagando afuera.

Sir Amarillo lo ignoró, se levantó, saltó al sofá y se metió a la gorra.

Luego de ver la televisión por un rato, Fang Chi se sintió aburrido, pero justo cuando estaba por irse a la cama para jugar con su teléfono, este comenzó a sonar.

—El viernes, hay un equipo que va río arriba. —Era Chen Xiang, su entrenador—. No tienen guía. ¿Tienes tiempo?

—¿A dónde? Tendría que pedir permiso a la escuela si es para el viernes. —Fang Chi miró el calendario: era mañana—. ¿Se quedarán por la noche?

—Valle del Dragón —respondió Chen Xiang—. Sí, se quedarán.

—¿Río arriba en esta época? —Fang Chi vaciló—. No hay agua en la cascada.

—Son unos tontos, en serio no quiero llevarlos yo. Hazlo por mí. —Chen Xiang se rio.

—Oh. —Fang Chi también se rio—. Entonces los llevaré.

—Le pediré al líder del equipo que te llame mañana. —Chen Xiang colgó después de decir eso.

De acuerdo con el plan de Fang Ying, era probable que mañana lo obligara a ir a casa de Sun Wenqu a sacarle dinero. Si supiera que él se iría a otro lado, de seguro le gritaría.

Pero de verdad que no quería ir, no porque no quisiera ayudarla, sino porque se sentía demasiado estúpido.

Era una burla comenzar con este tipo de estafa que incluso un niño de tres años podía detectar y querer desarrollar una trama alrededor. Y en lo que respectaba a la integridad moral de Sun Wenqu, por no hablar de que su hijo era falso, incluso si fuera real, puede que no le importara.

Al pensar en Sun Wenqu, Fang Chi frunció el ceño y de repente recordó sus palabras. Un poco incapaz de describir cómo se sentía, se frotó los brazos y tiró de la colcha para cubrirse más.

No es ningún secreto que me gustan los hombres…

 


 

Notas:

 

[1]  En chino, el carácter “小” (xiǎo) significa “pequeño” o “joven” y se usa a menudo como un prefijo antes de un nombre o apellido para expresar familiaridad, afecto, o incluso para denotar que la persona es más joven. Similar a cómo en algunos países se usan diminutivos o apodos cariñosos.

[2] El término “琴棋书画” (qin, qi, shu, hua) hace referencia a las cuatro artes que los literatos tradicionales chinos admiraban y consideraban esenciales dominar: el guqin (una cítara china antigua), el weiqi (conocido como go, un juego de estrategia), la caligrafía y la pintura. Este concepto apareció por primera vez en la obra Fa Shu Yao Lu del poeta de la dinastía Tang Zhang Yanyuan.

[3] El erhu (en chino, 二胡; pinyin, èrhú), también llamado nanhu (南胡, violín sureño), y ocasionalmente denominado en occidente como «violín chino» o «violín chino de dos cuerdas» es un instrumento de cuerda frotada con dos cuerdas y que se toca con arco.

[4] (Huáng – 黄) Amarillo, (Zǒng – 总) Presidente, jefe, señor, general, etc. Usé la palabra «sir» porque me gustaba más el término; Sir Amarillo.

 

Traducido por alekmma
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