× Capítulo 52: La pena capital puede perdonarse, pero el castigo en vida es inevitable ×

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Al día siguiente muy temprano, Jiang Xiaoshuai apenas entró en la clínica y no pudo contenerse para indagar la situación.

—¿Se fue?

El cepillo de dientes en la mano de Wu Suowei se detuvo un instante en su boca. 

—¡Hace rato que se fue!

Jiang Xiaoshuai lo escudriñó con los ojos entrecerrados. 

—¿A qué hora se fue?

—No recuerdo bien. —Wu Suowei escupió el agua que tenía en la boca y respondió despreocupado.

—Calculo que pasadas las nueve. Después de que se fue, me bañé y acabé exactamente a las diez.

Las comisuras de Jiang Xiaoshuai se torcieron. 

—¿No se quedó a dormir aquí?

—¿Quedarse aquí? —Los ojos negros de Wu Suowei se abrieron de golpe.

—¿Por qué razón se quedaría aquí?

Jiang Xiaoshuai se rascó la frente con ansiedad. 

—¿O sea que anoche no hicieron nada?

—Soplé una figura de azúcar.

—¿Otra vez soplando figuras de azúcar? —Las arrugas horizontales en la frente de Jiang Xiaoshuai se marcaron visiblemente.

—¿No puedes hacer algo más?

—¿Crees que yo quería soplar? ¡Fue él quien no paraba! —Al mencionar este asunto, Wu Suowei se enfureció y restregó el cepillo de dientes con violencia en su boca.

—Si no fuera para mantenerlo enganchado, ¿acaso me rebajaría a vender mis habilidades?

—¡No puedes limitarte a vender habilidades! ¡También debes vender tu cuerpo!

Las pupilas de Wu Suowei se contrajeron bruscamente. 

—¿Qué dijiste?

—No es eso… —Jiang Xiaoshuai se llevó la mano a la frente. —Malinterpretaste mis palabras. Lo que quise decir es que no podemos seguir seduciéndolo de esta manera. Un poco de diversión está bien, pero si solo hay diversión es demasiado monótono. Los hombres son animales carnívoros; si solo les das juegos y no carne, ¿tú estarías contento? Claro, si tu carisma personal fuera suficiente, quizá él esté dispuesto a hacer una excepción por ti. Pero ¿no crees que así la batalla se alarga demasiado…?

Wu Suowei se quedó mirando su reflejo en el espejo, perdiendo la conciencia por un momento.

—¡Piénsalo! Si de verdad esperas un año, Chi Cheng habrá pasado por quién sabe cuántas parejas, Yue Yue quizás ya esté en la cama de otro, y entonces ¿de quién vas a vengarte? ¡El pepino ya se habrá enfriado[1]! Ahora es el mejor momento, hay que golpear el hierro mientras está caliente, ¡y conquistarlo de una vez!

Wu Suowei enjuagó su boca por última vez y escupió agua teñida de sangre.

¡Mierda! ¡Me estoy enojando!

Terminado de lavarse, Wu Suowei salió del baño, se sentó junto al escritorio en la habitación interior, reflexionando detenidamente sobre las palabras de Jiang Xiaoshuai. Al revisar su propio plan de acción, su corazón se enredó en dudas, ¿De verdad debía ajustar la estrategia?

Jiang Xiaoshuai asomó la cabeza por la puerta y preguntó, descontento: 

—¿Ayer no tuvieron ningún contacto físico?

Wu Suowei retorció su cerebro hasta finalmente recordar esa escena nauseabunda de comer helado.

—¿Besar cuenta?

Jiang Xiaoshuai se animó al instante. Se acercó a Wu Suowei y lo interrogó: 

—¿Cómo fue? ¿Con lengua? ¿Cuánto duró?

Wu Suowei le contó todo el asunto.

Jiang Xiaoshuai puso una expresión de desesperación, como si se arrepintiera hasta la médula y estuviera a punto de intervenir personalmente.

—¡Qué buena oportunidad! ¡Debiste comerlo directo de su boca! ¿Por qué no lo comiste de su boca?

Wu Suowei respondió con tres palabras: 

—Me dio asco.

Jiang Xiaoshuai: —…

Un rato después, Wu Suowei recordó lo del teléfono aquel día. Dudó un momento, pero al final se lo contó a Jiang Xiaoshuai.

Jiang Xiaoshuai, al oír esto, dio una palmada en el muslo de Wu Suowei y de inmediato llegó a una conclusión. 

—¡Le gustas al cien por ciento! La próxima vez que diga esas dos palabras, responde de inmediato. ¡Y esa persona será tuya!

 

[====×====]

 

Por la noche, Chi Cheng acompañó a unos amigos a un club nocturno.

Desde que Chi Cheng empezó a trabajar, hacía mucho que no se reunían. El ambiente en el salón privado estaba saturado del fuerte olor a alcohol y a carne humana. Hijos de papá con sonrisas lascivas, modelos jóvenes de pechos exuberantes, chicos de cintura fina y trasero prominente… Innumerables miradas provocativas se dirigían hacia Chi Cheng. Y el apretó los molares posteriores, con un repentino antojo de carne.

—Chi Zi, escuché que tienes una nueva novia, ¿cuándo la traerás para que la conozca?

Chi Cheng sonrió con frialdad siniestra. 

—No solo la conocerás, podrías follártela y no sería un problema.

Inclinó el cuello, entrecerró los ojos y un cigarrillo llegó automáticamente a sus labios.

—Jajaja…— Una risa lasciva resonó en sus oídos. 

—Chi Zi, en todos estos años, ¡solo tú me has impresionado! Hablas y actúas tan despiadadamente. Hoy en día hay demasiada gente indecisa y joder, admiro precisamente este estilo despreocupado tuyo…

Mientras hablaban, una hermosa modelo se sentó junto a Chi Cheng, rodeando su brazo con una sonrisa coqueta, sus dedos blancos y delicados acariciando suavemente las venas en el dorso de su mano.

—Chi-ge, tus manos son tan grandes, y tu dedo medio es tan largo.

Las pupilas de Chi Cheng se contrajeron bruscamente. Con un giro violento de muñeca, un grito agudo resonó mientras el sofá se desplazaba más de diez centímetros. La modelo, con el cabello despeinado, quedó tumbada boca arriba en el sofá, mientras el pie de Chi Cheng le sostenía su barbilla.

La modelo se recuperó levemente por unos segundos, y una sonrisa embriagadora se dibujó en sus labios. Levantó ligeramente la cabeza, mordió el calcetín de Chi Cheng y lo deslizó seductoramente con la boca. Luego deslizó su lengua entre los dedos de su pie.

Una sensación de hormigueo le recorrió todo el cuerpo.

De pronto, Chi Cheng quiso llamar a Wu Suowei.

Wu Suowei tenía la barbilla clavada en el escritorio, tan somnoliento que su cabeza se balanceaba de un lado a otro. Al escuchar el sonido del teléfono, se sobresaltó de golpe.

Mientras los dientes de la modelo mordisqueaban su talón, la respiración de Chi Cheng se volvió repentinamente pesada, y el deseo acumulado en su corazón estalló.

—¡Quiero follarte!

Eran las mismas dos palabras. Como si el destino lo hubiera planeado, el cielo le daba a Wu Suowei otra oportunidad.

Responde de inmediato, y esta persona será tuya… Las enseñanzas de su maestro resonaron en sus oídos.

Tragando saliva con fuerza, Wu Suowei exprimió unas palabras entre dientes.

—¡Me too!

Los dedos de los pies de Chi Cheng se paralizaron, asustando tanto a la modelo que no se atrevió a moverse.

—¿Qué dijiste?

—¡Yo también quiero follarte!

El aire se congeló durante unos segundos. Chi Cheng pateó el cuello de la modelo, casi dejándola sin aliento.

 

[====×====]

Al día siguiente, cuando Jiang Xiaoshuai escuchó las quejas de Wu Suowei, inmediatamente golpeó la mesa riendo frenéticamente, mientras se revolcaba de la risa.

—¿De verdad le dijiste “me too”?

Wu Suowei asintió.

Jiang Xiaoshuai estalló en otra carcajada descontrolada.

—¿Es tan gracioso? —Wu Suowei puso una expresión seria. 

—Hice lo que me dijiste y respondí como correspondía. Pero no sirvió de nada, solo quedó todo más incómodo. Y tú que hablabas con tanta seguridad. ¿Qué pasó? ¿Te equivocaste, eh?

Jiang Xiaoshuai contuvo la risa. 

—¿Acaso alguien responde “me too”?

—Entonces cómo debería haber respondido? —Wu Suowei frunció las cejas con frialdad. 

—¿Acaso debí decir, “ven a follarme”? ¡No soy una mujer, y esto mío no creció en vano! ¿Por qué diablos tendría que dejarme follar por él?

Jiang Xiaoshuai volvió a revolcarse de la risa, sacudiéndose hacia adelante y atrás.

—¿Qué te tiene tan contento?

Una voz que irrumpió de repente hizo que la sonrisa de Jiang Xiaoshuai se cortara de golpe. Su rostro, sonrojado como hígado de cerdo, fue descuidadamente visto por Guo Chengyu. Pero a Jiang Xiaoshuai no le importó; metió las manos en los bolsillos de su bata blanca y caminó de vuelta al consultorio con indiferencia.

—Doctor Jiang, un amigo mío tiene la menstruación irregular. ¿Podría tratarlo?

Hay que decir que los amigos de Guo Chengyu la tenían difícil, cada tanto los arrastraba hasta aquí con todo tipo de síntomas. Al principio, siguiendo una actitud realista, se hacían cortes en el brazo o moretones en las piernas antes de venir, para que pareciera creíble. Cuando se les acabaron los trucos, empezaron a buscar defectos congénitos; a los demasiado flacos los traían por “atrofia muscular”, a los bajitos por “cretinismo”. Y ayer, encontraron a uno con dolor abdominal y, sin querer, fue seleccionado…

Apenas se extinguieron las palabras, Chi Cheng entró dando un paso.

Jiang Xiaoshuai esperaba con indiferencia al pobre tipo, pero cuando la figura de Chi Cheng apareció en su campo visual, sintió un nudo en la garganta.

Menstruación irregular…

Guo Chengyu también estaba esperando, pero en lugar del tipo con dolor abdominal, apareció el rostro de Chi Cheng.

Los dos olfatearon rápidamente la presencia del otro y sus miradas chocaron.

—Qué coordinación tan perfecta.

Guo Chengyu primero sonrió, luego apoyó su codo en el cuello rígido de Chi Cheng y murmuró en un tono solo audible para ellos dos: 

—Eres rápido. Yo ni siquiera lo he conseguido todavía y ya vienes a interferir.

La temperatura en el rostro de Chi Cheng cayó en picado y su mirada se clavó directamente en Wu Suowei.

—¿Es él en quien estás interesado?

Guo Chengyu colocó su mano en la helada mejilla de Chi Cheng y giró su cabeza hacia Jiang Xiaoshuai.

—Error. Es él.

Mientras aquellos dos rivalizaban abierta y secretamente, el maestro y su discípulo en este lado tampoco estaban ociosos.

—Resulta que se conocen —dijo Jiang Xiaoshuai, bastante sorprendido.

Wu Suowei pasó una mirada perspicaz sobre los dos y comentó con calma: 

—Creo que no solo se conocen, sino que parece haber algún asunto pendiente entre ellos. Sus antecedentes familiares son similares, seguro se conocen bien. Si buscamos un punto débil en Guo Chengyu, quizá obtengamos alguna ganancia inesperada.

—Creo que tu prioridad ahora no es buscar sorpresas, sino evitar que ocurra una —Jiang Xiaoshuai levantó la barbilla. 

—Mira los ojos de Chi Cheng. Parece querer matarte.

Cuando Jiang Xiaoshuai lo dijo así, Wu Suowei lo miró de nuevo y la verdad, sí había un poco de eso.

Chi Cheng sospecha enormemente que Wu Suowei le ha quemado incienso a su propio trasero. Anoche, después de esa llamada, solo tuvo un pensamiento en mente: ir corriendo a la clínica y reventarle el culo. Pero apenas salió del club nocturno, recibió la llamada de Chi Yuanduan pidiéndole que volviera a casa inmediatamente. Al despertar por la mañana, el enojo persistía, así que condujo directo a la clínica, solo para toparse con Guo Chengyu, quien lo invitó a una “cálida” charla afuera. Para cuando regresó, aquel impulso inicial ya se había desvanecido casi por completo.

Sin embargo, aunque la pena capital podía perdonarse, el castigo en vida es inevitable.

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