SI NO HUBIERA escuchado la palabra «homosexual», incluso si Fang Chi no quisiera tener nada que ver con Xiao Yiming, intervendría.
Pero alguien la había pronunciado y parecía que la paliza también se debía a esa palabra.
Vaciló por un momento.
Antes de que pudieran verlo, Fang Chi empezó a darse vuelta, listo para marcharse.
Sin embargo, Xiao Yiming, por lo general, no se metía en problemas, y en esta situación —totalmente acorralado—, tampoco le era posible defenderse. Justo en ese momento, uno de los tipos lo tomó por la nuca y lo presionó contra la pared.
—¡Echemos un vistazo dentro de tus pantalones! Eso es lo que te gusta, ¿no?
Xiao Yiming tenía sangre en las comisuras de la boca y su ropa estaba hecha un desastre, pero seguía sin decir una palabra. Lo único que cambió fue que, en el momento en que fue presionado contra la pared, su mirada se desvió hacia la entrada del callejón.
Mientras Fang Chi se preparaba para irse, sus ojos se encontraron.
Fang Chi apartó la mirada enseguida y siguió caminando.
Pero se alejó muy despacio.
Había un zumbido en su cabeza que no dejaba de crecer.
Si Xiao Yiming lo llamaba, regresaría.
No, no importaba si no lo llamaba.
Si Xiao Yiming gritaba, regresaría.
¡No, no importaba si no decía nada!
Si…
Fang Chi sujetó el descensor con fuerza y siguió caminando muy lentamente.
«¡Di algo!».
Pero, incluso después de caminar unos diez pasos, Fang Chi no escuchó la voz de Xiao Yiming; solo los insultos y las risas burlonas de los tipos de la Clase 6.
Fang Chi se detuvo.
Frunciendo el ceño con fuerza, se dio la vuelta y caminó de regreso al callejón. Esta vez, tan pronto como se detuvo en la entrada, alguien lo vio, levantó la mano y lo señaló.
—Fang Chi, este no es asunto tuyo.
Xiao Yiming estaba sentado en el suelo, apoyado contra la pared, luciendo un poco avergonzado. Sin embargo, por suerte, no le habían arrancado los pantalones. Cuando Fang Chi llegó, se estaba limpiando la sangre de la comisura de la boca, pero no lo miró.
Fang Chi se quedó allí, sin decir una palabra y sin avanzar.
—¿Qué buscas? —Los matones se detuvieron y lo miraron.
Fang Chi seguía mirándolos en silencio.
Principalmente porque no sabía qué decir.
Nunca sabía qué decirle a alguien que no conocía muy bien.
«¡Eh! ¡Suelta a ese chico!».
O, «¿qué creen que están haciendo? ¡Si son tan capaces vayan uno contra uno!».
Por supuesto, era probable que incluso un «uno contra uno» no terminara bien para Xiao Yiming.
«¡Ya estoy aquí! ¡Quién se atreve a venir por mí!».
Sonaba estúpido.
Así que era mejor no decir nada.
De hecho, con una sola mirada, Fang Chi estaba casi seguro de que no eran rivales para él. Incluso si iban todos a la vez, por no hablar de uno a uno, no eran sus oponentes en absoluto.
Era evidente que la otra parte también tenía esto muy en claro. Por eso, se limitaron a mirarlo fijamente, «me miras, yo te miro», inmóviles.
—En serio, Fang Chi, ¿qué quieres? —preguntó alguien de mala gana—. ¿Acaso vas a ayudar a este bastardo?
Fang Chi lo miró durante aproximadamente medio minuto antes de responder:
—Mmm.
¿Qué significaba eso? El mismo Fang Chi no estaba seguro de ello y la otra parte quizá tampoco era capaz de entenderlo.
Después de estar de pie por un rato, Fang Chi comenzó a impacientarse. Había estado sujetando el descensor con fuerza entre sus dedos, lo que empezó a causarle dolor. Miró hacia abajo y cambió el descensor de entre los dedos índice y medio a entre el medio y el anular.
Esta acción hizo que la otra parte finalmente viera que tenía algo en la mano.
—Olvídenlo. —Alguien pateó a Xiao Yiming y recogió la mochila que había tirado a un lado—. Me voy.
El resto de ellos también subió a sus motos eléctricas, miraron a Fang Chi un par de veces más y se alejaron.
—Así que su relación no era tan ordinaria, quién lo diría… —gritó alguien en un tono extraño.
Fang Chi frunció el ceño y miró hacia atrás. Era Zhang Jian. Sus padres habían sido muy sabios y proféticos al nombrarlo.[1] Este tipo era quizás el más creído y arrogante de la Clase 6. No, de todo el último año. No solo había provocado una pelea, sino que, además, se aseguraba de mantener una distancia segura antes de abrir la boca.
Imbécil.
Fang Chi se volteó para mirar a Xiao Yiming, quien ya se había puesto de pie. Todavía no sabía qué decir, así que volvió a guardar el descensor en su mochila y se dio la vuelta para salir del callejón.
Mientras se ponía los auriculares, escuchó la voz de Xiao Yiming:
—Gracias.
—Mmm —respondió.
¿Qué significaba?
No tenía idea.
Hoy era un día fresco. Fang Chi se colgó la mochila al hombro y comenzó a correr.
No sabía por qué, pero se sentía incómodo, se sentía incómodo por todas partes, desde adentro hacia afuera. Además, había una leve opresión en su pecho que lo dejó agitado y nervioso.
Correr era la forma más eficaz que tenía para calmar sus emociones.
Subiendo el volumen de la música y mirando el suelo limpio, el camino fue quedando gradualmente atrás bajo sus pies.
Cuando llegó a casa después de correr, se sintió mucho más cómodo.
Luego de bañarse, metió a Sir Amarillo en el transportín para gatos y salió de nuevo con él en la espalda. Tenía prisa por llevarlo al veterinario que Liang Xiaotao le había presentado para que se familiarizaran. Si estaban de acuerdo, Sir Amarillo sería castrado.
Sir amarillo no estaba muy contento con el transportín para gatos, daba vueltas y vueltas arañando el interior. Fang Chi tuvo que apurarse a tomar un taxi.
Después de subir al auto, Sir Amarillo comenzó a maullar como enloquecido y el conductor soltó un suspiro.
—Este gato sí que tiene mal carácter.
—Tuvo a quién salir… —Fang Chi también suspiró.
A la mitad del viaje, su teléfono comenzó a sonar. Cuando lo sacó y vio que era el número de Sun Wenqu, de repente recordó que ahora tenía que cocinarle todos los días de acuerdo con ese contrato de mierda.
—¿Hola? —respondió al teléfono, con cierta angustia y desesperanza.
—¿Ya saliste de la escuela? —La voz de Sun Wenqu sonaba bastante normal hoy.
—Ya salí, pero… —Fang Chi quiso decirle primero sobre el gato.
—¡Ven a cocinar, me muero de hambre! —lo interrumpió Sun Wenqu—. Nada demasiado complicado, solo haz un poco de arroz congee, me duele el estómago.
Cuando escuchó a Sun Wenqu decir que le dolía el estómago, aunque sabía que esa persona era realmente capaz de soltar tanto mentiras como verdades para hacerlo correr de aquí para allá, todavía dudó.
—Pero ahora… traigo un gato —dijo después de una pausa.
—¿Un gato? ¿Qué gato? —preguntó Sun Wenqu.
—Eso, un gatito —dijo Fang Chi.
—Tráelo —dijo Sun Wenqu de manera muy sencilla, luego colgó.
Fang Chi reflexionó durante mucho tiempo, pero al final le dijo al conductor que diera la vuelta y se dirigió primero a la casa de Sun Wenqu.
Hoy no hubo necesidad de tocar el timbre. Tan pronto como Fang Chi caminó hacia la puerta del patio, notó que esta estaba abierta, también vio a Sun Wenqu parado en el jardín sosteniendo una bolsa de agua caliente en una mano y regando las flores con la otra.
—¿De verdad te duele el estómago? —Fang Chi empujó la puerta y lo miró. El rostro de Sun Wenqu estaba un poco pálido, pero esa persona ya era pálida, así que no podía saber si se debía al dolor de estómago o no.
—¿Dónde está el gato? —Sun Wenqu dejó caer la regadera y miró dentro del porta gatos que llevaba—. Sácalo, déjame jugar con él.
—¿Mmm? —Fang Chi se quedó atónito por un segundo. En un principio pensó que probablemente Sun Wenqu no dejaría que el gato entrara en la casa, así que había planeado dejarlo en el patio dentro de la bolsa.
—Sácalo, déjame jugar con él —repitió Sun Wenqu.
Fang Chi se sintió un poco desconcertado y perdido, pero abrió la bolsa de todas formas y extendió la mano para sacar a Sir Amarillo.
Sir Amarillo había estado muy ansioso y nervioso todo el camino, así que tan pronto como metió la mano, el gato levantó la pata y le clavó las garras en el dorso de la mano.
—¡Ay! —Fang Chi retiró rápido la mano.
—Yo lo hago. —Sun Wenqu extendió una mano sin siquiera pensarlo.
—¡Ten cuidado! —Fang Chi casi saltó del susto y rezó para que Sir Amarillo no arañara al señorito, sino ni siquiera era capaz de imaginar cómo iba a pagarle.
Tan pronto como terminó de hablar, Sun Wenqu ya había sacado a Sir Amarillo con la mano y, para su sorpresa, no recibió ni un solo rasguño. El gato, en cambio, tenía las patas colgando de manera lánguida y educada; el único movimiento era el de su cola, enganchada.
—Es tan pequeño. —Sun Wenqu entró a la casa con una bolsa de agua caliente en una mano y con Sir Amarillo en la otra—. ¿Cuántos años tiene?
—No lo sé… —Fang Chi lo siguió—. Lo recogí de la calle.
Sin decir una palabra, Sun Wenqu miró las orejas del gato, luego le agarró la cara antes de mirarle los dientes.
—Solo unos cuatro o cinco meses.
—¿Eh? —Fang Chi estaba atónito—. Sigo pensando que puede tener un año.
—¿Por qué traes un gato cuando sales a venderte? —Sun Wenqu abrió un gabinete, sacó una bolsa de comida para gatos y luego fue a la cocina para buscar un cuenco antes de verter las croquetas. Al final, regresó a la sala de estar y puso el cuenco y a Sir Amarillo en la mesita de café.
—Yo… —Fang Chi se sintió tan asfixiado por ese «sales a venderte» que de inmediato quiso ir y darle una patada a Sun Wenqu. Pero lo que lo sorprendió todavía más fue ver a Sir Amarillo agacharse al borde del cuenco y comenzar a comer como si su vida dependiera de ello—. ¿Está comiendo? ¿Qué tipo de comida le diste?
—¿Por qué no comería? Es solo la comida para gatos que suelo darles a los gatos callejeros. —Sun Wenqu se derrumbó en el sofá y subió las piernas a la mesita de café. Cuando Sir Amarillo terminó de comer un pequeño puñado de croquetas, trepó y caminó sobre sus piernas extendidas, Sun Wenqu alargó una mano y lo tomó antes de meterlo en su ropa—. Eres tan listo, ven y calienta el estómago de tu tío… ¿Cómo se llama?
—Sir Amarillo. —A Fang Chi le resultó un poco difícil aceptar la escena que se desarrollaba frente a él.
Por lo general, mientras estaba en casa, Sir Amarillo siempre estaba de muy mal humor y trataba a todo el mundo como si le debieran dos millones de yuanes, llegando a arañar sin más a cualquiera que se le cruzara. Pero ahora ni siquiera se resistió cuando Sun Wenqu lo abrazó y lo presionó contra su cuerpo de forma tan casual; simplemente se quedó en silencio dentro de su ropa.
—Ese nombre suena tan aburrido como las tonterías que inventa tu madre. —Sun Wenqu lo miró mientras sostenía al gato—. Congee con carne magra y huevos en conserva.
—¿Eh? —Fang Chi no reaccionó.
—Congee con carne magra y huevos en conserva —repitió Sun Wenqu—. Tú cocinas, yo como. Otra cosa, no me gusta la carne cortada en filetes, la prefiero picada.
Cuando Fang Chi entró en la cocina, su cabeza todavía era un desastre y no era capaz de formular un solo pensamiento.
Desde la sala de estar, podía escuchar el maullido suave y coqueto de Sir Amarillo, lo que hizo que se quedara de pie frente al mostrador, sosteniendo una olla. Estaba asombrado por el hecho de que a Sun Wenqu le gustaran tanto los gatos, pero le sorprendió aún más que Sir Amarillo fuera en realidad una niñita…
Oh sí, congee con carne magra y huevos en conserva.
Fang Chi solía cocinar para sí mismo, había sido así desde que iba a la escuela primaria en la ciudad del condado. Su madre siempre estaba muy ocupada. A veces incluso tenía que cocinar y llevárselo a la tienda. Para cuando vino a estudiar a la ciudad, ya sabía hacer todo por su cuenta.
Para él, congee con carne magra y huevos en conserva era un plato muy fácil de hacer.
Era solo que en la casa de Sun Wenqu, no parecía haber ninguno de estos ingredientes…
—Oye, ¿no tienes nada aquí? —Fang Chi remojó primero el arroz antes de salir de la cocina.
—Ve a comprarlo. El supermercado está cruzando la calle. —Sun Wenqu ya estaba acostado en el sofá con su bolsa de agua tibia sobre el estómago. Sir Amarillo estaba sentado sobre su pecho, su pata estirada y presionada contra la punta de su nariz, mirándolo en silencio.
—Yo… —Fang Chi abrió la boca, pero no pudo decir nada más.
—Toma el dinero tú mismo. —Sun Wenqu señaló la billetera en la mesita de café.
Fang Chi abrió su billetera en silencio y sacó un billete de cien yuanes. Luego se dio vuelta y dio dos pasos antes de detenerse y girar la cabeza para mirar a Sun Wenqu.
—La llave, ¿me la llevo? ¿O te levantarás a abrirme la puerta más tarde?
—Solo salta el muro y la ventana —dijo Sun Wenqu.
Fang Chi lo miró fijamente un momento más, luego cerró la puerta y se fue sin decir una palabra.
—Hey, ¿él en serio te recogió? —Sun Wenqu tocó suavemente la nariz del gato—. ¿Por qué te dio ese nombre? No pareces un noble autoritario en absoluto.
El gato maulló y envolvió sus patas alrededor de sus dedos.
—Pero estás muy limpio. —Sun Wenqu movió sus dedos para provocarlo—. Hueles muy bien. El timador incluso recogió un gato para servirlo, sin miedo de dañar su reputación como estafador, ¿tú qué opinas?
El gato bajó la cabeza y se frotó en su barbilla.
—¿Alguna vez comiste lo que cocinó? ¿Es comestible? Si no, dame la medicina por adelantado… —Antes de que Sun Wenqu terminara de hablar, sintió un dolor en el estómago como si lo apuñalaran con un cuchillo sin filo y frunció el ceño—. Ah, me estoy muriendo.
El estómago seguía doliéndole sin cesar y Sun Wenqu ya no estaba de humor para seguir burlándose del gato. Su frente estaba llena de sudor frío y se levantó para tomar dos pastillas que Ma Liang le compró ayer. Luego, sosteniendo al gato y la bolsa de agua tibia, rodó sobre el sofá y cerró los ojos.
El estómago siguió doliéndole por un tiempo y mantuvo los ojos cerrados en todo momento. Cuando el dolor por fin disminuyó un poco, dejó escapar un suspiro de alivio.
Justo cuando estaba a punto de dormir y descansar por un rato, de repente escuchó un sonido viniendo del patio. Tan pronto como abrió los ojos, vio que las cortinas se movían y luego Fang Chi saltó por la ventana con una bolsa de plástico del supermercado en la mano.
—Entras y sales a voluntad como si fuera la tierra de nadie, ah, qué impresionante. —Sun Wenqu volvió a cerrar los ojos—. ¿Seguro que no tienes un trabajo de medio tiempo por la noche?
—Tú me dijiste que saltara —dijo Fang Chi, poniendo el dinero sobrante que tenía en la mano sobre la mesita de café—. Dejaré el cambio aquí.
Fang Chi solía usar ropa casual e informal con unos auriculares colgando alrededor del cuello. No parecía alguien que supiera cocinar, por lo que Sun Wenqu aguzó las orejas para escuchar sus movimientos en la cocina.
Cuando el sonido de cortar carne llegó, Sun Wenqu giró la cabeza con sorpresa y miró a la puerta de la cocina, sonaba como alguien particularmente hábil e incluso parecía estar usando dos cuchillos.
El sonido rítmico de los cortes se sentía como salido de un espectáculo nocturno.
Se levantó del sofá con el gato en los brazos y caminó despacio hacia la puerta de la cocina para echar un vistazo. Fang Chi estaba cortando la carne rápidamente con la cabeza gacha.
—¿Vas a una preparatoria técnica[2] y te especializas en cocina? —preguntó Sun Wenqu.
Fang Chi dejó de cortar la carne y se volteó para mirarlo.
—La escuela secundaria es parte del sistema de educación obligatorio básico de nueve años, las escuelas preparatorias técnicas son parte de la educación superior.[3]
—Estás realmente metido en tu papel —dijo Sun Wenqu—. ¿Hasta cuándo piensas seguir actuando?
—Hoy no tengo suficiente tiempo, así que cocinaré todo en una olla. Puedes quitar la tapa tú mismo en media hora. Debería haberlo hecho por separado, pero como te duele el estómago, la carne quedará mejor cocida y suave de esta manera. —Fang Chi no le respondió, puso la carne picada en un tazón para marinar, luego comenzó a cortar el jengibre en pequeños trozos—. Tengo que ir a la escuela esta noche, será demasiado tarde para que vuelva.
Fang Chi también era muy hábil para cortar jengibre, sentía que sus ojos ni siquiera miraban el cuchillo, de esa manera cortó una pequeña pila de tiras de jengibre y las puso en un tazón antes de mezclarlas con la carne.
—No sé cómo. —Sun Wenqu apretó la oreja de Sir Amarillo.
Fang Chi hizo una pausa, se dio la vuelta y se apoyó en el mostrador de la cocina para mirarlo.
—¿Siquiera sabes comer?
—Sí. —Sun Wenqu sonrió.
—Quita la tapa y sírvete tú mismo —dijo Fang Chi.
Fang Chi no se quedó mucho tiempo después de cocinar el congee, se colgó la mochila en la espalda y recogió el transportín para gatos.
Sin embargo, Sun Wenqu seguía apoyado contra la puerta de la cocina, sosteniendo a Sir Amarillo, solo mirándolo. No parecía tener la intención de soltar al gato, ni siquiera cuando lo vio a cargar la bolsa.
—Mmm, este… —A Fang Chi no le quedó otra opción que señalar a Sir Amarillo, de quien solo podía verse una cabeza expuesta desde su ropa—. Me voy, dame al gato.
—¿Irás a la escuela con el gato? —Sun Wenqu no se movió, solo rascó la cabeza de Sir Amarillo con los dedos y este entrecerró los ojos al instante con comodidad.
—Tengo que llevarlo al veterinario. —Fang Chi extendió su mano.
—¿Estás enfermo? —Sun Wenqu miró al gato.
—No es, es… tiene que ser castrado y esterilizado —dijo Fang Chi—. Dámelo, ya debo irme.
—Este gato no tiene la edad suficiente. ¿Cómo puede tener ocho meses? Es tan pequeño. —Sun Wenqu lo miró, luego volvió al sofá y se apoyó en él sin devolverle al gato—. Vete, préstame al gato, déjame jugar con él por dos días.
—¿Qué? —Fang Chi estaba atónito.
Aunque Sir Amarillo nunca lo había tratado bien en estos dos o tres meses desde que lo recogió, a Fang Chi todavía le gustaba mucho. Todos los días lo atendía con una cara sonriente y nunca pensó en dejarlo salir afuera y que se convirtiera en un gato callejero de nuevo.
¿Y ahora Sun Wenqu quería quedarse con su gato para jugar con él por dos días?
Era un poco difícil de aceptar.
En primer lugar, porque estaba preocupado: teniendo en cuenta el carácter errático de Sun Wenqu, quién sabía si le devolvería al gato después de esos dos días.
El tipo lo obligó a firmar un contrato de servicio, robarle a su gato probablemente no sería imposible.
—Solo déjame jugar con él por dos días. —Sun Wenqu seguía sosteniendo al gato—. ¿Qué pasa? Yo te presté cien mil, ¿pero tú ni siquiera puedes prestarme a tu gato por dos días…? Vete ya, me duele mucho el estómago.
Fang Chi revisó la hora. El profesor Li solía supervisar el primer periodo de autoestudio nocturno todos los días. Ya había aceptado ir. Si llegaba tarde de nuevo, sería regañado a muerte por el profesor.
—Vendré a buscarlo mañana. —Fang Chi frunció el ceño, dejó el transportín para gatos, se dio la vuelta y se fue corriendo.
No tenía tiempo para comer. Fang Chi compró dos panes y se los comió en el camino. Cuando llegó a la escuela, era justo la hora, así que corrió hacia el aula en el cuarto piso.
Mientras subía, vio a algunas personas de pie en un rincón en la esquina del corredor. Fang Chi no los miró con atención, suponiendo que estaban escondidos allí para fumar. A estas alturas, ya ni siquiera los maestros podían hacer mucho para arrastrarlos al camino correcto; básicamente, a nadie le importaba ya.
Cuando estaba a punto de girar hacia el salón de clases, alguien en ese rincón dijo con una voz extraña:
—¡Vaya! ¿No es ese Fang Chi siguiendo a su pequeño amante?
Fang Chi se detuvo de golpe, dio un paso atrás y miró hacia ese rincón del corredor. Había cuatro o cinco tipos de las clases 5 y 6 parados allí. Entre ellos Zhang Jian, apoyado contra la pared y escondido detrás de dos de ellos.
Fang Chi volvió a bajar las escaleras un paso a la vez.
Zhang Jian se echó hacia atrás de inmediato.
Y entonces el grupo estalló de pronto en un ataque de risas y carcajadas. Aunque quién sabría si se estaban riendo de las palabras de Zhang Jian o de las acciones de este.
O tal vez simplemente se estaban riendo de Fang Chi, que acababa de «defender el honor» de Xiao Yiming.
—¡¿Qué están haciendo ahí?! —La voz del profesor Li llegó desde el tercer piso—. ¡Si no van a entrar al autoestudio, váyanse! ¡¿Qué hacen amontonados ahí?!
Fang Chi miró fijamente a Zhang Jian, luego se dio la vuelta y caminó rápido por el pasillo hacia su salón de clases. Sin embargo, todavía podía escuchar el sonido de sus murmullos y risas mientras caminaban detrás de él.
La expresión de Fang Chi no debió ser nada buena cuando entró al aula, ya que las pocas personas de la primera fila que estaban cotilleando cerraron la boca de inmediato cuando lo vieron.
No era capaz de explicar lo que estaba sintiendo, su mente y corazón eran un caos. Quizá molestia, irritabilidad, enojo, ansiedad; o el miedo que deseaba evitar a toda costa, pero del que no podía deshacerse.
Liang Xiaotao levantó la mano para hablar tan pronto como lo vio, pero se quedó atónita ante su expresión.
—¿Qué pasó?
—Nada. —Fang Chi se sentó, sacó un montón de papeles de su mochila y los tiró sobre su escritorio.
—¿No es…? —Liang Xiaotao se inclinó hacia él, empezó a decir algo, pero se detuvo a mitad de la frase, sacó una caja de leche y la puso frente a él—. ¿Quieres? Es de melocotón amarillo.
Fang Chi no dijo una palabra, lo tomó e insertó el sorbete, aplastando el cartón en unos pocos sorbos.
—¡Dios mío! Hasta parece que pasaste hambre toda tu vida —suspiró Liang Xiaotao—. Todavía me quedan algunas bolsas de tofu rallado, ¿quieres?
—No, gracias. —Fang Chi bajó la cabeza y comenzó a escribir.
Se sumergió de lleno en leer sus libros de texto y en resolver sus ejercicios prácticos como un cerebrito durante todo el periodo de autoestudio nocturno. No levantó la cabeza ni una sola vez, y al final, casi se emociona hasta las lágrimas por su propia dedicación.
Cuando faltaba poco más de un cuarto para que la clase terminara, el profesor que los estaba supervisando se fue. Fang Chi recogió las cosas de su escritorio y las metió en su mochila.
—¿Te vas? —le preguntó Liang Xiaotao, que había estado discutiendo qué comer para la cena con la persona a su lado.
—En un rato —respondió Fang Chi, arrojando su mochila sobre el escritorio y saliendo del aula.
No había profesores en la Clase 6, y aquellos que estaban cansados de repasar toda la tarde noche estaban aflojando un poco en ese momento, muchos de ellos charlando.
Fang Chi pateó la puerta principal del aula y entró, lo que hizo que todos en el interior se detuvieran de lo que estuvieran haciendo y lo miraran.
Fang Chi recorrió el aula con la mirada. Al ver a Zhang Jian sentado en la última fila cerca de la puerta trasera, no pudo evitar chasquear la lengua. Si lo hubiera sabido, habría pateado esa puerta en su lugar.
La puerta trasera no tenía seguro. Cuando volvió a entrar, Zhang Jian parecía haber adivinado su propósito y se puso de pie, queriendo escapar.
Fang Chi dio un paso adelante y lo agarró por el cuello de la camiseta, tirando de él hacia atrás con fuerza; este se tambaleó y casi cae de culo en el suelo.
—Fang Chi, tú… —Alguien a un costado se puso de pie y quiso detenerlo.
—No es asunto tuyo —dijo Fang Chi con voz tranquila, arrastrando a Zhang Jian fuera del aula.
NOTA DE LA AUTORA
Este es el capítulo 9, y algunas personas todavía están preguntando: «¿cómo obtuvo un menor de edad una licencia de conducir? A los 14 años uno no debería rendir el examen de ingreso a la universidad, debería ser el examen de ingreso a la escuela preparatoria, ¿no?».
Simplemente no sé cómo responder… En el capítulo 1 se debería poder ver que este chico de 14 años es un invento, ¿por qué nadie quiere entender después del capítulo 8? ¡Ellos inventaron a este chico de 14 años para engañarnos! Porque si querían que fingiera ser el hijo del inútil Sun, ¡no debería tener más de 14 años, ¿bueno?! ¡Eres tan fácil de engañar que deberíamos dejar que Fang Ying te estafe!
#Mis lectores se saltan los párrafos.
#Mis lectores se saltan los capítulos.
#Mis lectores probablemente no tienen una buena memoria.
Notas:
[1] La palabra (jián 健) es un homófono de (jiàn 贱) que viene de (Jiàn rén 贱人) Perra, persona barata.
[2] La escuela preparatoria vocacional es una escuela técnica en la República Popular China. La diferencia entre las escuelas vocacionales y las escuelas ordinarias es que las primeras se enfocan en capacitar a técnicos y gerentes intermedios, trabajadores calificados intermedios y profesionales; habilidades técnicas requeridas para una determinada ocupación.
[3] En Hong Kong las escuelas secundarias se dividen en dos grupos: básica y superior; pero no significa literalmente «superior», sino que se refiere a los grados superiores de la educación secundaria (preparatoria). La escuela preparatoria suele ser la última etapa de la educación antes de que los estudiantes ingresen a la universidad. Fang Chi dice que tiene catorce años ahora, así que se supone que ni siquiera ha terminado la secundaria aún, y por lo tanto, no podría estar en una escuela preparatoria técnica.

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