—Isu, quiero follar con Sweet.
—…
Ante la bomba que soltó Cha Dohyun, Pyo Isu escupió el jugo de naranja que estaba bebiendo. Moviendo la boca como un pez dorado, logró dejar el vaso sobre la mesa.
—Hyung… cada vez que sale con esos comentarios tan vulgares, el corazón me late a mil por hora —dijo Isu con el rostro al borde del llanto, apoyando ambas manos sobre su amplio pecho.
Desde la última vez que Dohyun se lanzó sobre él, Isu se había sentido feliz de que su relación se volviera mucho más cercana, pero todavía sentía que su corazón iba a explotar cada vez que Dohyun soltaba una declaración tan directa.
«¿Debería sentirme aliviado de que la persona con la que quiere follar sea Sweet… es decir, yo?», se preguntó Pyo Isu, ladeando la cabeza.
Era un alivio, pero al mismo tiempo tenía la vaga sensación de que no lo era.
Sin importarle eso, Cha Dohyun lo observaba fijamente con la barbilla apoyada en la mano. Era tan lindo que lo mataba. Dohyun quería abrazar a Isu ahora mismo, agarrar sus mejillas con las manos y estirarlas.
A diferencia de su cuerpo robusto, las mejillas de Pyo Isu aún conservaban esa grasita juvenil que las hacía blandas, por lo que se estiraban fácilmente al antojo de Dohyun. Adicto a esa suavidad, Dohyun aprovechaba cualquier oportunidad para estirárselas.
Aunque se contenía un poco porque Isu fruncía el ceño y se quejaba de que lo trataba como a un niño.
«Pyo Isu, maldito loco, ¿cómo puedes ser tan lindo?»
Dice un refrán que si el marido es bueno en la cama, la comida sabe mejor.
Claro, Dohyun había escuchado eso de su abuela, así que la fuente no era muy fiable, pero entendía perfectamente el significado.
Como el sexo era satisfactorio, cualquier estupidez que dijera Pyo Isu le parecía adorable. Era justo decir que tenía puesto un filtro de «amor» absurdamente fuerte.
Hoy también había sido Dohyun quien terminó apresuradamente su agenda para irrumpir en la casa de Isu. Incluso habiendo tenido una sesión de grabación cotidiana con los otros miembros para evitar que su popularidad bajara durante el descanso, Cha Dohyun había comprado hasta un pastel para dárselo a Isu.
Isu recibió la visita sorpresa de Dohyun con alegría. Más bien, puso una expresión aturdida, como un niño en una fiesta de cumpleaños sorpresa, y luego se cubrió la cara con las manos, poniéndose rojo como un tomate.
—No sabía que hyung compraría un pastel para mí…
Eso fue lo primero que murmuró Isu mientras se cubría el rostro. Ahora entendía por qué la gente decía que era capaz de bajar la luna y las estrellas por la persona que ama.
En ese instante, Cha Dohyun sintió que podía hacer cualquier cosa por Isu. Pero, al mismo tiempo, el hecho de que hubiera comprado el pastel porque quería untar la crema sobre el pecho de Isu… era una parte de él, como el lado oscuro de la luna, que jamás debía revelarse.
«Perdóname, Isu… perdona que tu hyung sea un pervertido asqueroso.»
Tras esa autocrítica interna, en cuanto Isu se sentó en el sofá de la sala, emocionado, sirviendo el jugo de naranja para acompañar el pastel, Dohyun soltó la bomba: “Quiero follar con Sweet”.
—¿Quieres o no?
Era casi una amenaza. Dado que Dohyun puso la opción “quieres” primero, Isu no tenía más remedio que responder “quiero”.
—Espere un momento… eso de que quiere follar con Sweet, ¿qu… qué quiere decir?
Fue inesperado. Con la personalidad de Isu, debería haber cedido ante la semi-amenaza de Dohyun y respondido “¡Quiero…!”, pero se atrevió a cuestionarlo. Vaya, parece que ha crecido un poquito al atreverse a responderle a su hyung.
Un poquito, como la orina de un pollito.
—Mira, Isu… como sabes, el streamer “Sweet” era mi streamer favorito.
Cha Dohyun habló con una expresión sumamente seria, poniendo la mano sobre su pecho. Isu puso cara de no haber oído eso jamás. Lo único que recordaba eran comentarios pervertidos como: “He gastado una fortuna solo para verte sin camiseta”.
«Qué alivio ser su streamer favorito.»
«Espera, entonces, ¿qué tanto me quería, hyung?»
«¡¿Cuánto gastó para verme sin camiseta?!»
Tres opciones flotaban en la cabeza de Isu. Pero antes de que pudiera elegir una y hablar, la siguiente bomba de Cha Dohyun hizo que su mente explotara.
—Es que… descubrí el «armario de Sweet» de Isu.
—¡Aaaaaah!
Isu soltó un grito que no encajaba con su voz gruesa y profunda. Parecía que Dohyun había visto el “vestidor” al que solo se llegaba al pasar por la sala.
Ese era el armario que Pyo Isu quería ocultar. Era un espacio secreto donde había amontonado, como una ardilla guarda bellotas, ropa y artículos que empezó a comprar para llamar la atención en sus transmisiones.
El hecho de que alguien, y precisamente ‘Cha Dohyu’, hubiera visto ese lugar, hizo que Isu casi se cayera de espaldas por la sorpresa.
¿Hasta dónde habría visto? ¿Habría visto también los trajes obscenos?
Isu estuvo a punto de entrar en llanto. Porque solía pedir montones de ropa que parecieran útiles para el contenido de sus directos, y de todo lo que llegaba, seleccionaba solo el atuendo más perfecto para usar en cámara.
Esto significaba… que en su armario de bellotas había desde ropa tan espantosa que le costaría contraer matrimonio, hasta accesorios eróticos.
—¿H-hasta dónde… vio…? —preguntó Isu con voz temblorosa.
Al preguntarle hasta dónde había visto, Dohyun abrió mucho los ojos. Lo único que él había visto eran algunos trajes y ropa decente.
En aquel momento todavía tenía “conciencia”, así que no había revisado el vestidor minuciosamente, y además tenía prisa porque no sabía cuándo volvería Isu.
—Jeje, hmm, hmmm…
Cha Dohyun puso una expresión maliciosa. Le resultaba tan divertido el comportamiento de Pyo Isu que estaba sufriendo para contener la comisura de sus labios, que no dejaban de subir.
Mientras grababa con los miembros por la tarde, Dohyun había aguantado pensando en desnudar a Pyo Isu de la cintura para arriba y lamer la crema batida sobre su pecho.
Pero ahora que se presentaba un contenido tan inesperadamente divertido, sintió que todo el cansancio del día desaparecía por completo.
—Vi ropa tan fea que podrías quedarte soltero para siempre, Pyo Isu.
—Ugh, uh… aaaaah, aaah…
Isu bajó la cabeza. Dohyun solo había estado bromeando porque su reacción era divertida, pero al verlo así, parecía que realmente había ropa en ese “vestidor” que haría que Pyo Isu jamás pudiera casarse.
«No puede ser…». Cha Dohyun tragó saliva. Ya no le importaba la crema batida sobre el pecho de Isu. Ahora tenía una curiosidad insoportable por el vestidor de transmisiones de Sweet.
—Ya que estamos en esto, hoy vamos a echar un vistazo al armario de Sweet.
Dohyun se levantó del sofá. Pyo Isu, en un último acto de resistencia, lo agarró con fuerza de la ropa con ambas manos. Como el chico era muy fuerte, Dohyun se tambaleó como un espantapájaros sacudido por el viento.
—Hy…hyung… ¿a dónde va? ¿No íbamos a comer el pastel juntos?
Isu, que ahora rodeaba la cintura de Dohyun con sus brazos, preguntó mientras lo miraba desde el sofá. «Maldito seas, usar un ataque de ternura en un momento así…». Cha Dohyun se estremeció, vacilando por un instante.
—Comeremos el pastel más tarde. Porque me quedaré a dormir hoy.
Cha Dohyun, a quien incluso sus fans llamaban a menudo «zorro astuto», sonrió con los ojos entornados. En realidad, no tenía la intención original de quedarse a dormir, pero como las cosas se estaban poniendo interesantes, podía hacerlo con gusto.
—Primero visitaremos el dulce vestidor de Pyo Isu… y luego comeremos el pastel lentamente con hyung, ¿vale?
—Ah, aaah… hy…hyuuung…
Isu, con el rostro y el cuello teñidos de un rojo intenso, negó con la cabeza. Decidido a no soltarlo por nada del mundo, llegó incluso a hundir la cara en el abdomen de Dohyun.
—Isu…, si sigues frotando tu cara ahí…
Dohyun, que hasta hace un momento sonreía con picardía, saltó de la sorpresa. Como Isu era muy alto, incluso sentado lo era, por lo que la posición en la que frotaba su rostro era demasiado comprometida.
«…¡Isu, me voy a poner duro!»
Dohyun levantó la cabeza y se mordió el labio con fuerza. Resultaba que el lugar donde Isu frotaba la cara era justo su vientre bajo. Sentía que en cualquier momento su rostro bajaría más, y eso lo estaba matando.
Si de repente se le levantaba en medio de este ambiente juguetón, sería vergonzoso. Por muy pervertido e incorregible que fuera Cha Dohyun, si se ponía duro solo porque la cara de Isu lo rozara un poco, realmente no podría dar la cara después.
—Isu, Pyo Isu… tú, suelta la cintura de hyung.
Dohyun le dio unos golpecitos urgentes en el hombro. Solo entonces Isu relajó finalmente los brazos. En cuanto el chico levantó la cara de su vientre, Dohyun se inclinó rápidamente.
Algo suave rozó los labios de Isu. Pyo Isu abrió los ojos de par en par y tembló; entonces Dohyun separó ligeramente los labios y susurró:
—…Pyo Isu, no metas la lengua. ¿Entendido?
—…
Ante el tono imperativo de Dohyun, Isu solo asintió. Pyo Isu, que era sumamente obediente con su hyung, cerró los ojos con fuerza, giró la cabeza y respondió al beso.
No sabía por qué hyung lo besaba de repente, pero le encantaba. Mientras le daba besos cortos y repetidos, Dohyun se esforzaba por inclinarse lo máximo posible para mantener sus partes bajas alejadas de Isu.
«…Casi la cago.»
Estuvo a punto de ponerse duro. Tras intercambiar su orgullo de mayor por ese beso, Dohyun tomó a Isu por los hombros y giró su cabeza.
Mientras seguía rozando sus labios, en su mente cantaba el himno nacional para distraerse. Pensaba terminar el beso en cuanto bajara la erección. Por mucho que Pyo Isu dijera que le gustaba Cha Dohyun tal cual, no quería ser etiquetado como el pervertido supremo que se pone duro a cada rato.
Ahora bien, si alguien preguntaba si eso significaba que no quería hacer cosas eróticas con Isu, la respuesta era obviamente no. Pero quería hacerlo cuando el ambiente estuviera suficientemente encendido, no en una situación así.
Por muy pervertido que fuera Cha Dohyun, no era alguien que estuviera sediento de sexo sin importar el contexto o el romanticismo.
Y sobre todo, ahora mismo…
«¡Quiero ponerle la ropa de Sweet y jugar con la crema del pastel!»
Para ser precisos, quería follar durante un juego erótico, vulgar y fiel a sus deseos.
A diferencia de Isu, que acababa de dejar de ser virgen, Dohyun tenía mucha experiencia y podía controlar aquello que normalmente se habría levantado solo con rozar los labios.
Cuando terminó de cantar la segunda estrofa del himno nacional, afortunadamente bajó, y pudo separar los labios. Isu, que tenía la mirada perdida y desenfocada solo por haber rozado sus labios con los suyos, dejó escapar un suspiro agitado.
«…Por su cara, cualquiera diría que hasta succioné su lengua.»
Dohyun soltó una risita. Aun así, se sintió orgulloso de que Isu hubiera sido fiel a sus palabras y no hubiera intentado lamerlo con la lengua.
—Isu, ¿te gustó besar a hyung?
Ante la pregunta, Isu asintió rápidamente. Fue adorable cómo giraba la cabeza y se aferraba a su ropa como si ansiara más, pero Dohyun decidió pasar al siguiente paso.
—Entonces, vamos al vestidor con hyung.
Cha Dohyun era un hombre con una tenacidad considerable; una vez que fijaba un objetivo, jamás lo soltaba.
˖⁺.꒷꒦✧꒷꒦˖⁺.
A diferencia de un Cha Dohyun astuto y tenaz, Pyo Isu era un hombre dócil que obedecía muy bien. Ante la propuesta de ir al vestidor, intentó bloquearlo físicamente agarrándolo de la cintura, pero cayó rendido en cuanto escuchó: “Si vamos al vestidor, te dejaré meter la lengua”.
Además, como Dohyun ya había dicho que había visto incluso la “ropa que le impediría casarse”, pensó que no pasaría nada por mostrarlo una vez más.
Claro que, al llegar frente al vestidor, se resistió durante un minuto, plantado allí como un perro que se niega a seguir caminando en medio de un paseo, pero al final, la puerta se abrió por mano del propio Pyo Isu.
Desde cierto punto de vista, este vestidor era un espacio onírico para Cha Dohyun. Al principio, cuando entró, no sabía que era la habitación de Sweet y no se quedó mucho tiempo, pero ahora que lo sabía todo, era el momento exacto en que se convertía en un “fan exitoso”.
«Mierda, esta es la que usó Sweet en la transmisión del centésimo día.»
Dohyun recorría el vestidor entusiasmado cuando encontró una camiseta negra con la palabra “100 días” escrita en el centro.
Era aquella camiseta que un suscriptor, que lo seguía desde los inicios, le había regalado a Sweet justo cuando cumplió cien días desde que empezó a transmitir en la plataforma.
Dohyun recordaba cuánto le había gustado la reacción tan ingenua de Sweet en aquel entonces, agradeciendo el regalo con una voz sumamente torpe. Por supuesto, el hecho de que después usara esa camiseta para hacer un “juego con gasas” también había influido mucho.
Pensó que, si había gasas disponibles, podría hacer que se pusiera el atuendo de los 100 días y repetir aquel juego, tan vergonzoso como tierno. Mientras los deseos oscuros de Dohyun hervían sin cesar, Isu permanecía callado y silencioso.
Sintiendo que algo estaba mal, Dohyun lo miró fijamente. Le preocupó que Isu se hubiera molestado por haber sido arrastrado a la fuerza a su lugar secreto. Tenía la certeza de que Isu no lo odiaría, pero eso no significaba que no lo respetara.
Además, quería que la noche fuera lo más larga posible, y si la relación con Isu se tensaba, habría contratiempos. Dohyun se paró frente a él.
—Pyo Isu.
—…
—Pyo. I. su.
Cuando Dohyun pronunció su nombre con claridad y con esa voz tan atractiva, la expresión de Isu vaciló rápidamente. No importaba cuánto estuviera molesto, siempre reaccionaba y se derretía ante el rostro y la voz de Dohyun.
—¿Te sientes mal? Puedes decírmelo con sinceridad. Me encanta burlarme de ti porque eres lindo… pero odio que una de las partes tenga que aguantar el mal humor a la fuerza.
Eran los sentimientos honestos de Cha Dohyun. Por muy lindo que fuera Pyo Isu, cualquier juego solo era divertido si había una respuesta mutua; detestaba la coacción.
—No… es que, bueno…
Isu soltó un profundo suspiro. Ante ese gesto, Dohyun se sobresaltó. Por mucho que el filtro de ternura hiciera que Pyo Isu se viera adorable, seguía siendo un hombre guapo de facciones afiladas. Sumado a su gran tamaño, cuando se ponía así, Dohyun se sentía un poco intimidado.
—…Hyung.
Con una voz ligeramente más grave que de costumbre, Isu intentó decir algo, pero vaciló. Dohyun, sintiendo que sus riñones se encogían, fingió con todas sus fuerzas que no pasaba nada.
Solo fue una bajada de tono, pero honestamente, Cha Dohyun estaba aterrado.
—…¿Tanto le gusta Sweet?
Ante la pregunta sumamente seria de Pyo Isu, la mente de Dohyun se quedó en blanco. No sabía cómo interpretar aquello.
—…¿Acaso tienes celos de Sweet?
Lo soltó casi por instinto, y Pyo Isu se estremeció. Dohyun estuvo a punto de decir “maldito loco…”, pero terminó soltando una carcajada.
—¿En qué parte del mundo existe alguien que tenga celos de sí mismo?
Era tan absurdo que casi no podía procesarlo. Resultaba hilarante que su mal humor no fuera por haber sido arrastrado al vestidor, sino porque estaba resentido internamente porque Dohyun amaba demasiado a Sweet.
Si Sweet fuera otra persona, sería distinto. Pero Sweet es el mismísimo Pyo Isu.
—Vaya, vaya, ¿estás celoso? —preguntó Cha Dohyun, dándole un toquecito juguetón en el trasero.
Como si él mismo encontrara la situación ridícula y vergonzosa, Pyo Isu dejó escapar un quejido y bajó la cabeza.
—…Sí, lo estoy.
Aun así, admitió sinceramente sus celos. Cha Dohyun no pudo contenerse más y estalló en risas.
—¡Ay, qué lindo!—exclamó mientras se le saltaban las lágrimas de la risa.
«¿Cómo puede esconderse tanta ternura en un cuerpo así?», pensó Dohyun mientras agarraba las mejillas de Isu y ladeaba la cabeza para examinarlo.
—…Hyung, ¿qué está mirando tanto? —murmuró Isu con una voz muy bajita.
Dohyun sonrió con los ojos entornados.
—Buscaba dónde más estaba escondida tu ternura.
«Por esto es que salgo con alguien menor», pensó Dohyun, sintiendo el corazón acelerado y una sensación de cosquilleo al ver a Isu con los labios fruncidos. Aunque no habían formalizado la relación con palabras, se sentían como una pareja que acababa de empezar a salir.
«Qué idiota tan lindo.»
Dohyun succionó los labios fruncidos de Isu con un sonido claro antes de soltarlo.
—Cuando dije que quería follar con Sweet, me refería a que quiero ver ese lado tuyo que mostrabas en las transmisiones.
Claro que sería la guinda del pastel si se pusiera el disfraz completo. Pero como la última vez había sido la primera y única vez que follaban, Dohyun simplemente quería ver no solo al virgen Pyo Isu, sino también el modo «Sweet» desenfrenado.
—Tú mismo lo dijiste, Pyo Isu. Que no me quieres porque sea el Cha Dohyun de Impact, sino porque soy Cha Dohyun.
Aquellas palabras fueron un gran consuelo para él; fue el momento en que comprendió cuánto quería Pyo Isu a Cha Dohyun.
—Yo también quiero follar contigo porque eres Pyo Isu. No porque seas Sweet.
Quería dejar esto bien claro para evitar cualquier malentendido. Como la última vez que follaron, lo hicieron usando la identidad de Sweet como moneda de cambio; Isu podría haber pensado internamente que solo habían tenido sexo por ser él ese “Sweet”.
Además, como Dohyun le había soltado de la nada que quería follar con Sweet justo cuando Isu estaba profundamente conmovido por el pastel, era evidente que la culpa era totalmente de Cha Dohyun, como quien echa gasolina al fuego.
«Se emocionó bastante, el idiota.»
Al escuchar las palabras de Dohyun, los ojos de Isu brillaron y se cubrió la boca con ambas manos. Reaccionaba con vacilación, como si quisiera decir algo, pero no supiera qué palabras usar.
Solo por su aspecto, parecía alguien que finalmente había recibido la propuesta de matrimonio de su pareja tras años de noviazgo. Dohyun no pudo contener la emoción punzante; se preguntaba cuánto tendría que quererlo alguien para reaccionar de esa manera.
—Ah… de verdad, Pyo Isu, di cualquier cosa. Siento que me muero de la vergüenza por este ambiente tan cursi.
Hasta a Cha Dohyun le ardían las orejas. Él era el tipo de persona que, incluso teniendo pareja, era incapaz de hacer expresiones de afecto tan melosas. Y aun así, se había dejado llevar por la atmósfera y había soltado palabras tan extrañas.
…Mejor hubiera respondido igual, diciendo que le gustaba porque era Pyo Isu y no porque también era Sweet.
¿Pero qué demonios era eso de “quiero follar contigo porque eres Pyo Isu”?
Un segundo después, Dohyun sintió una vergüenza profunda por lo que acababa de decir.
—…Es cierto. Sweet soy yo. Y yo soy Sweet.
Eso fue lo que dijo Isu tras un largo silencio. Dohyun parpadeó, sin entender la intención de sus palabras, y entonces Pyo Isu continuó hablando con esa voz gruesa y profunda que solía usar con sus espectadores en las transmisiones.
—…Me pondré la ropa de «Sweet» que hyung quiera. Como un evento especial.
La boca de Cha Dohyun se abrió de par en par, como si acabara de ganar la lotería. Esto era equivalente a que el propio Sweet declarara oficialmente que le daría un servicio especial a su fan.
«Dios mío… gracias.»
A pesar de no tener religión, Cha Dohyun se sintió conmovido y recurrió a la divinidad. Porque, como fan de Sweet, había ropa específica que deseaba verlo vestir desesperadamente si alguna vez tenía la oportunidad.
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