« Capítulo 92: Cena de Celebración »

Arco | Volúmen:

No disponible.

Estado Edición:

Editado

Ajustes de Lectura:

TAMAÑO:
FUENTE:

Un golpe directo e inesperado impactó en el corazón de Fang Juexia.

Nunca se le había ocurrido que el freestyle de Pei Tingsong terminaría con esas palabras, tan descaradas, directas y, a la vez, sutil.

Su corazón estaba tan lleno que la cafeína comenzó a hacer de las suyas.

No importaba cómo lo viera, parecía que no podía escapar de la palma de la mano de Pei Tingsong.

El salón musical de la cafetería terminó a las cinco y media de la tarde. Kaleido regresó al segundo piso, esperando a que las fans se fueran bajo la organización del staff. Los chicos se pegaron a los vidrios de las ventanas, despidiendo a las fans que se iban a casa. Ling Yi incluso abrió la ventana y les gritó: “¡Tengan cuidado en el camino de regreso!”. Como si no fueran idols, sino amigos comunes que las habían invitado a cantar, charlar y pasar el rato.

No fue hasta que oscureció que lograron irse. Cheng Qiang cumplió su promesa y llevó a los seis chicos a un costoso restaurante japonés de yakiniku para comer carne asada.

“¡Wow, hoy el hermano Qiang se desangró por nosotros!”.

“¡Genial! Hoy me voy a comer un montón de wagyu”.

Al llegar, se sentaron en la habitación que ya habían reservado con anticipación: una mesa larga con siete tatamis. Jiang Miao, Lu Yuan y He Ziyan se sentaron en una fila; Pei Tingsong, Fang Juexia y Ling Yi se sentaron frente a ellos. Xiao Wen se sentó al fondo, mientras que Cheng Qiang tomó un cojín y se sentó en el extremo exterior. “Este trono es para mí. Ustedes pidan. Originalmente el jefe también vendría, pero tuvo que asistir a una reunión de último momento con sus seniors, así que llegará tarde. Por ahora, celebremos entre nosotros”.

“Qiang-ge, voy a ahorrarte dinero”. Dicho esto, Ling Yi agarró el menú y pidió como si no hubiera comido carne en siglos, dejando a Cheng Qiang con los ojos desorbitados.

“Pidamos algo de alcohol”, insistió Lu Yuan. “Hace mucho que no bebo y me está dando antojo”.

“Sí, pidan. Hoy estamos felices, todos pueden beber un poco”.

Poco a poco llegó la comida. Cheng Qiang se sirvió una copa de alcohol y les llenó las suyas a los seis. “Vamos, hace mucho que no comemos juntos. Primero brindemos con esta copa”.

La tolerancia al alcohol de Fang Juexia era algo que realmente preocupaba a Pei Tingsong, así que solo le sirvió un vino de fresa que parecía bajo en graduación. Debería estar bien. Sabía que no era de fiar, así que tampoco bebió alcohol fuerte.

“Esto está muy rico”, dijo Fang Juexia después del brindis, girándose hacia Pei Tingsong con la pequeña copa en la mano.

Pei Tingsong le puso un gyōza en el plato. “Bebe poco, o luego no podrás comer”.

Cheng Qiang, emocionado, golpeó la mesa. “En este semestre, realmente hemos pasado por muchas cosas. Pero poco a poco todo ha ido mejorando. Por eso digo que el esfuerzo siempre da frutos”.

“¡Sí!”, dijo Xiao Wen, el más entusiasta.

Lu Yuan añadió: “Aunque no solo nos esforzamos”.

He Ziyan rio: “¡También es porque somos guapos!”.

“Jajajajaja, qué descarados”, se rio Ling Yi mientras devoraba la carne.

Cheng Qiang retomó la conversación, “Hoy, en esta pequeña fiesta de celebración, aunque solo estamos nosotros, hay muchas buenas noticias. La primera es que nuestro álbum, “Last Summer”, ¡ha sido el más vendido del mes! ¡Un aplauso!”

Todos dejaron los palillos para aplaudir.

Fang Juexia reaccionó un poco tarde, “¿Llegamos al primer lugar?”

Pei Tingsong rio, “Vas desconectado del mundo.”

“Y la segunda buena noticia, que ya saben: ¡felicidades a Kaleido por la nominación a los BMA! Vi la lista, ¡tenemos cuatro nominaciones, un récord para un grupo de chicos!”

“¡Wow!” Esta noticia hizo a Kaleido aún más feliz que la anterior. Aunque solo eran nominaciones, ya representaban un reconocimiento enorme para un grupo idol.

Especialmente para estos chicos apasionados por la música.

“Entonces, ¿podremos asistir a la ceremonia de premiación a fin de año?”

“Estoy tan emocionado que voy a empezar a escribir mi discurso de aceptación.”

“Niño, recuerda que primero debes agradecer a tu mánager,” dijo Cheng Qiang, señalándose a sí mismo.

Jiang Miao le sirvió otra copa de vino a Cheng Qiang, como para recordarle suavemente, “Qiang Ge, ¿cuál es la tercera noticia?”

“La tercera es…” Cheng Qiang golpeó la puerta, con una expresión segura mientras se sentaba en el tatami. Pero los siete lo miraban y el ambiente se volvió algo incómodo.

“¿Eh?” Cheng Qiang se levantó para abrir la puerta, “¿No escucharon mi señal?”

“Perdón, perdón,” respondió el mesero, entrando con un pastel muy elegante.

“La tercera buena noticia es que nuestro Juexia ¡está por cumplir años!” Cheng Qiang volvió a sentarse. “Todavía no es medianoche, pero mañana Ling Yi y Lu Yuan tienen otros compromisos, y yo también debo acompañarlos. Así que lo celebramos hoy.”

Tan pronto lo dijo, Ling Yi aplaudió y todos comenzaron a cantar el “Cumpleaños Feliz.” Pei Tingsong tomó un sombrero de cumpleaños del mesero y se lo puso a Fang Juexia, como una pequeña corona.

Fang Juexia no lo veía venir. Con las ocupaciones de su nuevo álbum, las promociones y eventos, había olvidado su cumpleaños.

Resulta que todos lo recordaban.

“¡Feliz cumpleaños adelantado, Juexia!”

Ling Yi aprovechó para decir: “Ya dejé tu regalo en tu mesita de noche.”

Lu Yuan asintió, “Yo también, lo preparé con antelación.”

“Gracias.” La expresión de Fang Juexia, normalmente calmada, mostraba algo de alegría. No era muy expresivo, así que se sirvió otra copa de vino de fresa y brindó con todos, agradeciendo sin parar.

Mientras comían y charlaban, la conversación pasó de sus vidas personales a chismes de la industria, disfrutando de los rumores. Hablaban de dos estrellas que parecían estar desarrollando un romance en un set, o de las disputas de poder en una gran empresa.

Jiang Miao, que siempre se preocupaba, cocinaba más carne para todos con sus pinzas. Cuando casi habían terminado, pidió otra ronda. Más tarde empezaron a jugar y a lanzar dados.

La carne se acabó y Cheng Qiang, con la cara roja por el alcohol, comenzó su clásico discurso motivador, ocupándose de cada uno. Finalmente, con su copa tambaleante, chocó con la de Fang Juexia y, como un padre cariñoso, le dijo: “Juexia, recuerda que puedes contar con nosotros cuando algo te preocupe, no cargues todo tú solo.”

Con las copas de vino de fresa acumulándose, Fang Juexia también se sentía mareado. Asintió, sintiéndose más aturdido, “Mmm…”

“Sí, Juexia,” agregó He Ziyan, “aunque no siempre somos de fiar…”

Ling Yi intervino: “¡Oye, yo sí soy confiable!”

Jiang Miao le sonrió, “Pero somos tus compañeros de grupo. Así que si necesitas apoyo, cuenta con cualquiera de nosotros.”

Pei Tingsong asintió y, ladeando la cabeza, se apoyó en el hombro de Fang Juexia, “Exacto.”

Con este gesto, Fang Juexia se inclinó, con media copa de vino de fresa que acabó derramándose sobre Ling Yi.

“¡Hey, hey, hey!”

He Ziyan estiró el cuello, “Parece que ya se emborrachó…”

Lu Yuan frunció el ceño, “Eso fue rápido.”

Pei Tingsong lo enderezó de inmediato y al mirar la mesa, notó que Fang Juexia había tomado casi dos tercios de la botella de vino de fresa. “¿Por qué has bebido tanto?”

Fang Juexia, con una sonrisa boba, respondió: “La carne… un poco salada… esto, dulce.”

Oh no.

Pei Tingsong de inmediato recordó aquella vez en el hotel cuando Shang Sirui organizó una noche de copas; solo de pensarlo sentía un ligero dolor en la palma de la mano. Cuando Fang Juexia bebía, se volvía como un niño: lo decía todo y se atrevía a hacer cualquier cosa. Tenía que encontrar la forma de sacarlo de ahí antes de que dijera algo de lo que se arrepentiría al día siguiente.

“Qiang Ge, tu teléfono.” Jiang Miao le dio un toque en el brazo a Cheng Qiang.

“Oh, oh, el teléfono.” Cheng Qiang se acomodó y levantó su celular, y al ver que era Chen Zhengyun, contestó alegremente: “Jefe, todavía estamos aquí, acabando de comer.”

“¿Ya lo reservaste? Está bien, está bien, ya los llevo.”

Colgó el teléfono y se comió un cacahuate encurtido. “Bueno, pues el jefe acaba de terminar y nos reservó una sala de karaoke de lujo. Su hermano mayor también fue, así que todos vamos a pasarla bien esta noche, nada de volver al dormitorio.”

“¡Sí! ¡Voy a jugar con San San!”

“¡Al fin me tocó a mí también!”

Fang Juexia, medio adormilado, escuchó la palabra “KTV” y se emocionó un poco. “¿Cantar? ¿Vamos a cantar?” Su lengua ya estaba algo trabada y hablaba como un niño, “Yo… yo sé cantar.”

“Claro que sabes cantar.” Pei Tingsong lo sostuvo. “¿Te sientes mareado? ¿Estás bien?”

Fang Juexia intentó decir que no, pero al sacudir la cabeza se mareó aún más, así que solo gimió dos veces, sin saber si estaba mareado o no.

¿Qué se supone que significaba ese sonido? Pei Tingsong se reía sin poder evitarlo.

“Bueno, vámonos ya.”

Después de recoger todo, llamaron a un auto para bajar. Pei Tingsong acompañaba a Fang Juexia como si estuviera cuidando a una serpiente bebé que apenas sabía caminar; daba pasos torpes y tambaleantes a cada paso.

“Qiang Ge, está muy borracho. Si va también, no sé si la pasará bien, podría sentirse peor en un rato.”

Cheng Qiang también había bebido bastante y se rascó su nuevo corte al ras. “¿Ah, sí? Pues, pues…”

Pei Tingsong ayudó a Fang Juexia a apoyarse en él. “Mejor lo llevo de vuelta.”

Jiang Miao le preguntó: “¿Entonces no vas a ir tú tampoco?”

“Yo también me siento algo mal,” respondió Pei Tingsong, inventando una excusa sin pensarlo mucho. Al escucharlo, Fang Juexia, borracho, le respondió: “¿Te sientes mal? Déjame ver… hic.” Estaba todo meloso, pegado a Pei Tingsong como un gatito cariñoso, sin ninguna vergüenza, abrazándole el brazo.

“Quédate quieto, por favor.” Pei Tingsong trató de alejarlo un poco, sintiendo que el mueble se tambaleaba.

“Eres malo,” respondió Fang Juexia de repente, con el rostro enrojecido y expresión triste. “No te gusto…”

Pei Tingsong de inmediato le tapó la boca. “Me equivoqué, lo siento.”

Claro que me gustas, me gustas muchísimo.

Ling Yi, que estaba parado a un lado, se sorprendió un poco: “Así que Juexia se pone así cuando está borracho…”

Lu Yuan hizo un sonido de desprecio: “Tú cuando te emborrachas besas a la gente, ¿acaso eres mejor?”

El taxi que habían pedido con anticipación llegó tarde. Cheng Qiang, con la lengua pesada, le dio unas instrucciones a Pei Tingsong antes de subirse. Pei Tingsong, sosteniendo a medias a Fang Juexia, asintió con la cabeza mientras el tonto en sus brazos estiraba el brazo para decirles adiós con sumo cuidado. Poco después llegó su taxi, y a Pei Tingsong le costó un gran esfuerzo meter a Fang Juexia dentro. Durante todo el camino, este estuvo balbuceando, unas veces queriendo vomitar, otras pidiendo abrazos.

Afortunadamente, el conductor del taxi era un señor de mediana edad que los reconocía ni sospechaba de su identidad.

Cuidar a alguien borracho era realmente agotador. Después de mil penalidades, Pei Tingsong logró arrastrarlo de vuelta a casa. En el dormitorio solo quedaban ellos dos. Fang Juexia, sentado en el banquito de la entrada, se quejaba de mareos mientras Pei Tingsong, en cuclillas, le quitaba los zapatos de lona y los colocaba ordenadamente. Cada vez que Fang Juexia se emborrachaba, sus roles parecían invertirse: Pei Tingsong se convertía en el hermano mayor y Fang Juexia en un hermano menor infantil.

Y, ocasionalmente, él disfrutaba de este cambio.

“Tengo sueño, quiero dormir”, Fang Juexia se frotó los ojos.

“¿Ahora mismo vas a dormir?”

“¡Sí, quiero dormir!”

“Bueno, bueno, bueno”. Pei Tingsong no pudo oponerse a él, conocía el carácter de este tipo cuando estaba borracho. Así que, sin más, lo levantó en brazos y lo llevó a su habitación, depositándolo en esa cama siempre impecable, sin una sola arruga.

“A dormir, nuestro Juexia va a dormir”, lo arrulló mientras le arreglaba las cobijas. “Voy a mojar una toalla para limpiarte la cara”.

“No te vayas”. Fang Juexia pronunció cada palabra con fuerza, agarrando su brazo con una fuerza inusual. “No te vayas, te quiero, quédate conmigo”.

Pei Tingsong se quedó paralizado al borde de la cama.

El rostro de Fang Juexia estaba rojo, sus manos calientes, y su sonrisa era tonta pero hermosa. “Quiero… quiero…”

Pei Tingsong se inclinó, acariciando su frente. “¿Qué quieres?”

“¡A ti!” Sus ojos brillaban bajo la luz de la lámpara de la mesita, como estrellas, mientras levantaba obedientemente las cobijas y tiraba de Pei Tingsong hacia arriba. “¿Duermes conmigo, por favor?”

Ante una invitación así, Pei Tingsong sintió que, si no aceptaba, sería un verdadero Liuxia Hui.

“Entonces… si voy a ensuciar tu cama”, se acostó frente a él, acariciando su mejilla, “¿te molesta?”

Fang Juexia besó sus labios, luego hizo un pequeño eructo infantil, justificándose con una extraña lógica.

“Si ya me has ensuciado antes… y-yo no me he quejado”.

Subscribe
Notify of
guest
0 Comentarios
Inline Feedbacks
View all comments

Comentar Párrafo:

Dejar un comentario:

 

0
Would love your thoughts, please comment.x
()
x