Capítulo 28: Un deseo de corazón

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El Gran Maestro de la Secta Tian Xin, Tang Fan, había ocupado este puesto durante casi cien años. Bajo su liderazgo, la secta se había convertido en una de las más destacadas, siendo ahora considerada como la que tenía más probabilidades de liderar el Continente Long Xiang. Alguien con semejante capacidad no podía ser un hombre sencillo.

En los recuerdos de Lin Xiao, aunque Tang Fan era su shifu, seguía siendo un enigma. A pesar de ser su estimado Primer Discípulo, nunca logró conocer el verdadero nivel de poder de Tang Fan. Por eso, la mayoría de la gente lo veía como un viejo zorro astuto, impredecible y difícil de descifrar.

Lin Xiao, temeroso de Tang Fan, jamás se atrevió a mostrar la más mínima debilidad ante él. Más importante aún, la verdadera fuerza de la Secta Tian Xin no era algo que se revelara con facilidad. Incluso alguien como Lin Xiao nunca logró descubrir hasta dónde llegaban realmente sus capacidades.

La convocatoria de Tang Fan era algo que Ling Xiao esperaba. Dejando de lado el drástico cambio en su temperamento y su repentina cercanía con un don nadie del Pico de la Tierra, el simple hecho de que Tang YunQi hubiera regresado llorando y quejándose ya era razón suficiente. En la memoria de Lin Xiao, Tang Fan era un padre sobreprotector. Todo lo que Tang YunQi deseaba, siempre que estuviera dentro de los límites aceptables, su padre se lo concedía. Y dado que esta vez ella había sido humillada frente a todos, era seguro que correría a llorarle a Tang Fan.

—Da Shixiong, el Gran Maestro te espera adentro— anunció el Shidi que lo había guiado hasta allí, dejándolo frente al Gran Salón.

Ling Xiao observó el imponente exterior del edificio. La placa con su nombre, según se decía, había sido colocada personalmente por Tang Fan. A simple vista, los trazos de la inscripción parecían suaves y armoniosos, pero en realidad ocultaban una fuerza penetrante.

Empujando las puertas, entró al vasto Salón de la Asamblea. No era especialmente lujoso, pero sí extremadamente majestuoso. Frente a la entrada, dos sillas exquisitamente talladas ocupaban el lugar central. En una de ellas estaba sentado un hombre de mediana edad que aparentaba alrededor de cuarenta años.

El hombre tenía cejas amables y ojos apacibles. Al ver a Ling Xiao, le dedicó una sonrisa afable. —Lin Xiao, has llegado. Ven aquí, acércate a Shifu.

Ling Xiao caminó hacia él con una expresión impasible, sus labios curvándose levemente. —Shifu.

Ese saludo de “Shifu” era en realidad un elogio demasiado grande para Tang Fan. Según sus verdaderas calificaciones, Tang Fan simplemente no era digno de ser su maestro. De hecho, si se miraba desde otro ángulo, Tang Fan ni siquiera era digno de ser su discípulo. Pero, dado que ahora estaba interpretando el papel de Lin Xiao, no tenía más remedio que ofrecerle ese respeto inmerecido.

—Xiao-Er, ha pasado mucho tiempo desde la última vez que tuvimos una conversación sincera entre maestro y discípulo. Ahora que tenemos este raro momento en el que ambos estamos desocupados, ven, siéntate. Hablemos un poco.— Tang Fan le sonrió con amabilidad.

Ling Xiao no mostró la menor reserva y tomó asiento en el primer lugar bajo Tang Fan. —Shifu tiene razón, realmente no hemos hablado en casi dos años.

Tang Fan acarició su barba y asintió con satisfacción. —Xiao-Er, ¿recuerdas la primera vez que hablamos? ¿El momento y el lugar?

—No muchos tienen el privilegio de entrar en la habitación de Shifu. Lo recuerdo bien; la primera vez que me buscó fue en plena noche. Un movimiento tan característico… solo alguien tan honorable como usted podría haber hecho eso.

En el rostro inexpresivo de Ling Xiao apareció una leve sonrisa, como si estuviera evocando recuerdos, sin dejar ningún resquicio en su fachada.

—A medida que uno envejece, la memoria también empieza a fallar— Tang Fan suspiró.

Continuaron con una conversación ligera, en su mayoría recordando el pasado. Finalmente, Tang Fan mencionó a su querida hija. Tang YunQi era realmente una princesa mimada, pero era evidente que Lin Xiao siempre la había tratado con frialdad. Incluso Tang Fan lo veía con claridad, aunque no le preocupaba demasiado. Sabía bien lo caprichosa y obstinada que podía ser su amada hija.

Por eso, no le pidió a Lin Xiao que le concediera todos sus deseos, solo que, de vez en cuando, le diera un poco de margen para evitar problemas innecesarios. Después de todo, era una joven que valoraba mucho su imagen, especialmente frente a los demás discípulos.

Tras casi dos horas de charla, Tang Fan finalmente le permitió retirarse.

Fingiendo ser Lin Xiao, la actuación de Ling Xiao podía describirse como completamente relajada, sin la más mínima preocupación. Al salir del Salón de la Asamblea, Ling Xiao paseó tranquilamente por los largos pasillos, con una sonrisa que se ampliaba cada vez más.

«Qué viejo zorro tan astuto» pensó. Nueve de cada diez frases de Tang Fan se basaban en eventos del pasado. Si no hubiera absorbido los recuerdos de Lin Xiao, habría sido descubierto al instante.

Lin Xiao era un hombre frío, rozando lo insensible, pero su popularidad en la Secta Tian Xin era tan alta que resultaba difícil de creer. Para alguien común, era incomprensible, pero Ling Xiao, que ahora poseía sus recuerdos, entendía perfectamente sus motivos. Para ganarse la lealtad de los demás, Lin Xiao solía conceder favores “sin querer” a los discípulos cercanos. Para aquellos en apuros, estos actos parecían un salvavidas en medio de una tormenta. Con el tiempo, estas personas lo recordaban como alguien que les había ayudado, y así Lin Xiao se ganó su devoción.

El frío e inexpresivo Da Shixiong ocultaba bajo su indiferente apariencia un corazón cálido, o al menos, así era como lo veían los discípulos.

Salvo por algunos subordinados de confianza, nadie sabía que cada uno de estos actos tenía un propósito. Para ser sinceros, Ling Xiao solo absorbió sus recuerdos porque le resultaba conveniente, pero jamás imaginó que Lin Xiao escondía un secreto tan grande. ¡La ambición era realmente algo maravilloso!

Ya que estaba ocupando su lugar, Ling Xiao decidió que le ayudaría a cumplir ese pequeño y profundo deseo.

—¡Da Shixiong, por fin has vuelto!— Una voz joven lo llamó.

Al girarse, vio a un joven que lo miraba con entusiasmo y corría hacia él sin detenerse a tomar aliento.

—¿Lo encontraste?— susurró el joven en voz baja.

Ling Xiao sonrió ampliamente. —Zhou Peng, si me encargué yo mismo, por supuesto que fue tan fácil como estirar la mano.

Sabía perfectamente a qué se refería Zhou Peng. Fue precisamente por ese objeto que Lin Xiao había terminado encontrándose con él… y perdiendo la vida.

Zhou Peng se quedó atónito por un momento. Era la primera vez que veía a Da Shixiong con una sonrisa tan gentil.


You XiaoMo había planeado regresar a su dimensión cuando volviera a la Secta Tian Xin para regar las semillas de nivel uno y nivel dos que había plantado. Pero después del inesperado incidente, no se atrevió a hacerlo. ¿Quién sabía cuándo alguien aparecería de repente buscándolo?

Después de pasar toda la mañana leyendo en su habitación, finalmente supuso que Ling Xiao no vendría en ese momento. You XiaoMo miró su estómago vacío y decidió ir al comedor a almorzar. Incluso si el cielo se desplomaba, tendría que esperar hasta que terminara de comer. Por supuesto, estas valientes palabras solo las decía cuando Ling Xiao no estaba cerca.

¿Qué tenía de especial el día de hoy? Parecía que había más gente de lo habitual en el comedor. A You XiaoMo no le importó mucho; su única preocupación era que se acabaran los platos, así que se apresuró a entrar. No estaba seguro de si era su imaginación, pero las personas que iban y venían, incluyendo aquellas ya sentadas, parecían mirarlo de manera extraña. La mayoría lo observaba con curiosidad, murmurando entre ellos de vez en cuando.

Lo que You XiaoMo no sabía era que ya se había vuelto bastante famoso.

Después de recibir su comida del cocinero, miró a su alrededor y vio que no había asientos vacíos. Justo cuando estaba dudando, una voz lo llamó desde una mesa a su derecha.

—¡Xiao Shidi, por aquí!

You XiaoMo se giró sorprendido y vio que, para su asombro, era Da Shixiong Fang ChenLe. Justo a su lado había un asiento vacío. Sin dudarlo, You XiaoMo caminó directamente hacia él con su bandeja en la mano.

No se habían visto en dos días, pero Fang ChenLe seguía siendo tan amable como siempre. Incluso le ayudó a sacar la silla por su propia iniciativa.

You XiaoMo le agradeció cortésmente y se sentó.

Fang ChenYue miró la comida en su bandeja y sonrió. —Xiao Shidi, ¿comes tan poco en cada comida?

You XiaoMo asintió. —Esto es suficiente, no estoy acostumbrado a comer demasiado.

Fang ChenLe soltó una carcajada. Era la primera vez que escuchaba a alguien decir que no estaba acostumbrado a comer mucho. Hasta donde él sabía, comer era un instinto humano. Sin embargo, sólo él se reía. Los otros discípulos en la mesa se miraron entre sí con desconcierto. Finalmente, uno de ellos no pudo contenerse más.

—Shidi, hemos oído que tienes una buena relación con la estrella en ascenso de la División de Guerreros, Lin Xiao. Esta mañana, incluso regresaste con él. ¿Es cierto?

You XiaoMo levantó la vista sorprendido y vio que todos los que habían escuchado esas palabras ahora lo observaban atentamente. Finalmente entendió por qué la gente lo miraba de manera extraña cuando entró antes. Parecía que el asunto de la mañana ya se había difundido. Era obvio quién había esparcido la noticia. Aparte de los discípulos que estuvieron con él esa mañana, nadie más podría haber hecho correr el rumor por todo el Pico de la Tierra tan rápido.

Al notar las miradas ardientes de todos, You XiaoMo rió con nerviosismo. —En realidad, fue un malentendido.

—¿Cómo podría ser un malentendido? Muchas personas lo vieron con sus propios ojos— frunció el ceño aquel discípulo, creyendo que You XiaoMo intentaba ocultar la verdad.

—De verdad fue un malentendido…— You XiaoMo hizo un puchero incómodo, sintiéndose inquieto al ser el centro de atención. ¿Qué otra cosa podía decir? Definitivamente no podía contar que había descubierto el secreto de Ling Xiao y que ahora estaba siendo amenazado por él. Si no lo estuviera viviendo en carne propia, él tampoco lo creería.

—Está bien, no molesten más a Xiao Shidi. Dijo que fue un malentendido, así que fue un malentendido. Después de todo, el comedor es un lugar para comer, no para hablar tonterías.

Fang ChenLe intervino para rescatar a You XiaoMo de su incómoda situación. Probablemente, era el único en todo el comedor que no sentía curiosidad por la relación entre You XiaoMo y Ling Xiao.

Cuando los demás se fueron, You XiaoMo le agradeció en voz baja a Fang ChenLe. Este último solo le respondió con calidez que no había de qué.

¡Ah, ahora este sí era el verdadero Da Shixiong que encajaba con la imagen que You XiaoMo tenía en su corazón!

Con lágrimas en los ojos, pensó: «¿Y qué hay de Ling Xiao? ¡Ese sí que no era un Da Shixiong digno!»

Traducido por Ji Shenn
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