De todos modos, incluso en la historia original, Helena no comenzaba a recibir su educación formal hasta después de convertirse en la Emperatriz. Era natural que ella no supiera nada ahora.
Como era una plebeya, no habría sido educada como la familia Imperial. Le pedí a la doncella que trajera a Helena, papel, un bolígrafo y ella asintió.
Los libros de gramática y algunos libros infantiles que los niños de este mundo suelen usar cuando aprenden a leer por primera vez, se colocaron uno tras otro.
—Llévate esto a casa.
—¡Espera! ¿Cuál es la razón?… Quiero saber la razón. ¿Por qué su majestad la Emperatriz quiere que sea educada?
—Pregunta eso después de las clases. Lady Antlebloom está tomando de mi tiempo. ¿Alguna pregunta más?
Cuando respondí mirando el reloj sin rodeos a propósito, Helena no pudo decir nada más y retrocedió. Por lo que veo, ella necesitaba arreglar eso primero. Su postura era muy mala para una dama que creció escuchando que era muy bonita.
Golpeé el escritorio y le grité.
—¡Endereza la espalda! ¡Endereza tus hombros!
—¡Ek! ¡Sí, sí!
—Una de las cosas más importantes es la primera impresión de una persona es su postura. Una postura erguida en lugar de una postura encorvada no solo es buena externamente, sino que también es beneficiosa para la salud ¡Y tu mirada!
Extendí mi dedo índice frente a ella.
Los ojos de Helena se centraron reflexivamente en él. Me incliné hacia delante y me encontré directamente con los ojos de Helena. La retuve de tratar de mirar mis manos y luego agregué.
—De ahora en adelante, no apartes los ojos de la mirada de los demás. Miré directamente a cualquiera, incluso si se trata de su alteza o la Emperatriz.
—Como me atrevería a…
—En el Palacio Imperial, los sirvientes son más como muebles. Tienen que fingir que no escuchan, que no ven. Hasta ahora, estaba bien que Lady Antleblom se mantuviera alejada de los nobles porque no tenían nada de qué hablar contigo, y eso es porque nadie quiere hablar con los mubles.
En otras palabras, si quieres ser tratado como una persona de la familia Imperial y en la sociedad aristocrática, no debes de encogerte de esa forma. Los humanos poseen la mala costumbre de intimidar o presionar a aquellos que consideran más débiles o pequeños.
No importa cuánto la proteja el príncipe heredero, quería que ella supiera al menos una cosa.
—Si quieres ser tratado como una persona, inculca en la otra persona que ambos son iguales. Para hacer eso, lo primero que necesita es arreglar su mirada y postura.
Ante eso, Helena parpadeo un poco, luego levantó su mirada lentamente y se encontró como mis ojos. Al ver a Helena con la espalda y sus hombros rectos, pude ver su belleza.
Su postura para caminar no era tan mala, así que por ahora era suficiente.
—Muy bien, comencemos con la clase.
Por fortuna, Helena era más inteligente de lo que pensaba.
Yo no era una maestra experimentada, así que tuve que comenzar con lo básico, pero sinceramente parecía que estaba aprendiendo más rápido que yo.
Al principio parecía que la cabeza de esta protagonista femenina estaba atascada. La niña que apenas podía leer los libros para niños, podía incluso leer las colecciones más difíciles con los poemas clásicos sin interrupción.
Lo mismo ocurría con los modales.
Había tantas etiquetas triviales que tenía que memorizar, que tenedor y que cuchillo se debe de usar para qué comida. Los invitados siempre deben llegar 15 minutos tarde y deben aprender nuevas prioridades del personal.
En mi caso, fue fácil para mí adaptarme porque venía de un mundo donde todos creen que las personas son iguales, mientras que ella nació y creció en una sociedad donde el sistema de clases se daba por sentado. Llegue a una posición en la que a menudo, recibía la atención de la gente y estaba casi en un estado de shock al cambiar de mundo.
Mientras le enseñaba a Helena, la mayoría de sus palabras escupía constantemente eran: “Cómo puedo yo” “Pero” “Es que”
Incluso tuve que cambiar la visión del mundo de Helena. Debido a que este es un mundo en el que nunca antes había vivido, tenía la mala percepción de que todo sería bueno si fuera incondicionalmente llamativo y brillante.
A Eris incluso se le enseño cuales joyas son caras, que colores combinan, como elegir sus atuendos según el clima, la ubicación o el tipo de evento. Ella no sabía, ni aunque tuviera solo diez prendas en su armario.
Maldita sea, creo que debería enseñarle a Helena a montar a caballo, pero solo lo he hecho unas pocas veces en la isla Jeju.
Creí que el príncipe heredero o Jason la invitarían más tarde a montar a caballo en un evento de cita, por lo que era mejor enseñarle los bailes de salón.
A esto, me quité la molesta falda y me puse pantalones por primera vez desde que llegué a este mundo. Ha pasado tanto tiempo que no podía acostumbrarme.
Después de que me recogí el cabello, procedí a saludarla como un caballero lo haría, extendí mi mano hacia ella y Helena, con cuidado, levantó su mano para ponerla sobre la mía.
Le enseñe exactamente lo que me enseñaron a mí, pero cambien un poco el orden. La dificultad está ahí de todos modos y si aprende las cosas difíciles primero, aprenderá el resto con mayor facilidad.
Le enseñé Marzuka, cotillón, polonesa y el vals en ese orden.
Helena que casi estaba luchando al principio, mostró una mejora espectacular, para ser honesta, en el caso del cotillón, que era una especie de baile en que se cambiaban las parejas, así que no importaba lo que pasaba cuando bailábamos solo nosotras dos.
Cuando llegó el vals, Helena y yo estábamos nerviosas. La proximidad de Helena a mí me pareció muy incómoda y tuve que calcular su peso para poder levantarla.
Si no puedo levantarla, fingiré que la sostengo bruscamente. Estaba claro que el príncipe heredero, Jason o quien fuera a elevarla a Helena en la vida real, podrían hacerlo una y otra vez sin ninguna dificultad.
Puse mi mano en la espalda de Helena que estaba tocando mi hombro. Desafortunadamente, Helena alejó su cadera para evitar tocarme lo más posible. Me molestó, así que puse fuerza en mis brazos y la atraje a mí.
Helena, que estaba cerca jadeó y el sonido de tragar saliva resonó en mi oído.
—Relájate. Cuanto más te resistas, más difícil es bailar al ritmo.
—Estás muy ce-cerca
—El vals es ese tipo de danza. Vamos, uno y dos y…
Mientras contaba, Helena se congeló.
Quizás fue gracias a eso, que en la tan esperada parte de levantarla temblé con un poco de dificultad, pero pude alzarla con seguridad. Fue una suerte que Helena fuera tan ligera como una pluma. Ella me miró y su cabello plateado cayó como una cascada. Sus ojos morados que estaban sorprendidos, eran hermosos.
Ella siempre tuvo un rostro bonito. Era tan hermosa incluso cuando estaba aturdida así. Con esa cara, si me enamorara ¿Qué tan bella sería?
Se dice que la belleza puede hacer que los peces se hundan, que los pájaros que vuelan se caigan y oscurecer a la luna mientras las flores florecen.
Mirando a Helena, la definición de ese dicho fue casi comprensible. De nuevo giré, llevando sus pies al suelo y Helena pronto dejó caer su cabeza sobre mi hombro antes de susurrar.
—…Estoy mareada.
—Tomemos un descanso.
Me duelen los pies de tanto bailar con los zapatos de tacón alto. Helena me preguntó mientras se sentaba en su silla y bebía su té, secándose el sudor con un pañuelo.
—Lady Mizerian… ¿Tiene la intención de convertirme en la princesa heredera?
Me sorprendió bastante que Helena se diera cuenta de mis intenciones.
De hecho, dado que le estoy enseñando a ser una mujer noble sin importar lo aburrido que sea, pensé que Helena merecía saberlo.
Para ser precisos, la parte que me sorprendió fue que ella no “notara”, sino que superó el muro de la presión para sacárselo de la boca.
—…Para decirlo sin rodeos, es lo que la Emperatriz quiere, ¿de acuerdo?
—¿Por qué? Amabas a su alteza.
Me sorprende que preguntará el por qué.
¿No te has dado cuenta de que su alteza se comporta de esa manera y la razón por la que me odia tanto, se debe a que te ama?
Helena respondió con una expresión sin aliento y una voz que parecía estar a punto de llorar.
—A mi… No me has preguntado si amo a su alteza.
Me empecé a reír.
Helena gimió en silencio, levantó la cabeza y me miró con una expresión de asombro. Ella fue lo suficientemente valiente como para decir esa palabra, pero parecía que se sintió ignorada ya que me reí.
Ella se sonrojó y se mordió su labio sin poder decir nada.
Tal vez estaba conteniendo las lágrimas como era su costumbre, por lo que suavemente extendí la mano y rocé sus ojos con mi índice, respondiendo de la forma más suave posible.
—Porque no necesito sus sentimientos.
No quería mentir, eso es porque no soy lo suficientemente buena como para decir una mentira piadosa y ella no es lo suficientemente joven como para tener que escuchar eso. Ahora, Helena también necesitaba salir de su maldito caparazón que la protegía y escuchar la verdad.
—Esta es una batalla política entre el marqués y yo. Entre el Emperador y la Emperatriz, y usted no es más que una pieza de ajedrez. ¿Cree que me convertí en su prometida porque lo amaba?
—… ¿No es así realmente?
—Tan ingenua. La vida no es un libro de cuento de hadas, porque el príncipe heredero encaja mejor conmigo. Incluso si hubiera amado a alguien que no fuera su alteza, todavía estaría comprometida con él.
Estando curiosa, le pregunté a Helena.
—¿A lady Antlebloom no le gusta Alec?
—No me disgusta ¡Es simplemente diferente a lo que pensaba del matrimonio! Casarme…Quiero estar con alguien al que ame.
Contuve mi risa ante los ojos puros y centelleantes de ella. Si me riera, Helena realmente se podría enojar conmigo ahora.
Entonces ella quiere estar con alguien que le gusta ¿A Helena le gusta otra persona que no sea Alec?
—¿Hay alguien que te guste?
—Oh no. Todavía no.
—Entonces tratemos de agradarle a su alteza. No me importa quién te gusta de todos modos, será difícil sobrevivir a menos que se trate de su alteza.
Si fuera el príncipe heredero, eliminaría a mi enemigo sin que nadie lo supiera. Creo que esa es una conclusión razonable, pero Helena la refutó.
—¿Quieres decir que Alec mataría a alguien? ¡Alec no es tan cruel y brutal para hacer eso!
—Oh, bueno. Puedes pensarlo de esa manera.
Si se arrepintiera más tarde, no era asunto mío.
En primer lugar, ¿qué razón podría haber para que los candidatos masculinos de Helena fueran todos tan prominentes?
Creo que es porque el príncipe heredero necesita estar en una posición en la que no pueda ejecutar a la gente de manera imprudente para poder sobrevivir y demostrar que le gusta Helena.
Helena me miró por un momento y luego me preguntó.
—¿Por qué quiere que su alteza y yo nos casemos?
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¡Gracias por la ayuda, Hikari~!

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