Capítulo 41: Eres un lamebotas 

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Ling Yiran, alarmado, volvió al patio y ayudó a Shi Yi a levantarse: 

—¿A-Yi, estás bien?

—¡Joder, cómo duele!—, maldijo Shi Yi, frotándose la espalda. Acababa de acostarse cuando, de la nada, algo lo había lanzado fuera de la habitación. Furioso, gritó hacia el interior: 

—¡¿Quién diablos se atreve a golpearme?! ¿No quiere seguir existiendo?

—Fui yo. —Una voz serena resonó antes de que un hombre de belleza etérea emergiera de la habitación. Llevaba el cabello negro ondulado hasta los hombros, con un lado recogido detrás de la oreja, revelando un perfil esculpido: ojos almendrados fríos pero perfectos, nariz alta, labios finamente delineados. Cada detalle de su apariencia parecía bendecido por los cielos, y no había una sola imperfección en su cuerpo. Incluso su temperamento era noble, claro y encantador con aura que irradiaba una elegancia intimidante.

Ling Yiran, al reconocer la voz, alzó la vista bruscamente mirando con incredulidad: —¡…Papá!

Shi Yi se quedó atónito por un momento, tragó saliva y dijo: 

—T-Tío Yue…

—Papá—. Ling Yiran corrió hacia el hombre y gritó emocionado: —Papá, realmente eres tú.

Dong Yue (东岳) colocó una mano en el hombro de su hijo, y una sonrisa casi imperceptible afloró en sus labios fríos: 

—Xiao Ran, no te he visto en unos años, has crecido mucho.

Shi Yi murmuró: 

—Vaya, al menos sabes que llevan años sin verse. ¿Tanto tiempo y ni una sola vez pensó en volver a vernos?

Dong Yue lanzó una mirada gélida.

Shi Yi se encogió. Por alguna razón, desde niño, Dong Yue siempre lo había aterrorizado. Un simple vistazo le helaba la sangre. Pero el resentimiento por el golpe lo impulsó a quejarse: 

—Tío Yue, ¿por qué me golpeaste?

—Te lo merecías

Shi Yi: —…

—Papá…

Antes de que Ling Yiran pudiera continuar, Ling Qin apareció corriendo desde el baño, envuelto apenas en una toalla y con el cabello lleno de espuma: 

—¿Qué pasó? ¡¿Oyeron gritos?!

Tan pronto como entró en la casa, fue al baño a ducharse. Justo cuando se quitó la ropa y se lavó el cabello, escuchó los gritos de Shi Yi afuera. No le importó la espuma en su cabeza y salió corriendo.

Dong Yue se dio la vuelta y vio a Ling Qin usando solo una toalla de baño. Frunció el ceño y usó magia para cerrar la puerta y encerrarlo en la habitación. Dijo en tono frío: 

—Desnudo en público. Qué falta de decoro.

—¡Llevo toalla!—, protestó Ling Qin desde dentro, para luego regresar al baño a ducharse resignado.

Ling Yiran preguntó: 

—Papá, ¿qué haces en la mansión Ling?

—Pasaba por aquí

—¡Solo los fantasmas creerían esa excusa!—, refunfuñó Shi Yi, pero se mordió la lengua al recibir otra mirada asesina. —Mejor me callo…

Ling Yiran tampoco creyó que su padre pasara por allí por casualidad, pero como su padre no quería decir la verdad, no preguntó demasiado. Al fin y al cabo cada uno tiene sus propios secretos. Él sonrió y dijo: 

—Papá, este era mi antiguo hogar en el mundo de los vivos. Te llevaré a ver mi habitación.

Dong Yue asintió.

Ling Yiran vio que Dong Yue no estaba en absoluto sorprendido por sus palabras, y tampoco parecía sorprendido por Ling Qin (que era idéntico a él). Esto le dio aún más seguridad de que el otro grupo no estaba simplemente de paso

Shi Yi, al ver que padre e hijo necesitaban tiempo a solas, intentó escabullirse hacia la habitación de Ling Qin.

Dong Yue lo detuvo con tono glacial: 

—Tú también. Ven con nosotros.

Shi Yi no se atrevió a refutarlo y los siguió obedientemente hasta el patio trasero del salón ancestral. Cuando entró al patio y vio la pila de tablas colocadas en el altar a través de la puerta abierta del salón ancestral, frunció el ceño y preguntó: 

—Yiran, ¿por qué la gente de la familia Ling dispuso que vivieras en el salón ancestral? ¿No es macabro?

Ling Yiran explicó: 

—Vivo en la habitación contigua. Mi padre, o mejor dicho, mi padre biológico,  predijo que regresaría como guardián del inframundo. Este lugar, cargado de energía yin, es ideal para mí.

Shi Yi se sorprendió y preguntó: 

—¿Tu padre biológico todavía está vivo?

—No. Pero dominaba la adivinación y predijo que regresaría con la familia Ling.

—Vaya, qué impresionante—. Shi Yi miró de reojo a Dong Yue y añadió rápidamente: 

—¡El Tío Yue también es increíble!

Dong Yue resopló: 

—Eres un lamebotas profesional.

—Mientras a usted le guste escucharlo…— sonrió con nerviosismo Shi Yi 

Dong Yue: —…

 

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¡FELICES LECTURAS!

Traducido por Ahsarom
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