—Oye, escuché que el niño que el Venerable Inmortal Chi acaba de traer ha sido examinado para detectar la sangre de los demonios.
—¿La sangre de los demonios? —El otro hombre estaba muy sorprendido y murmuró: —Los descendientes de los demonios no han aparecido en mucho tiempo. Un monstruo tan peligroso, me pregunto qué harán los Venerables Inmortales.
—No puede quedarse. —El primer hombre respondió, quien tenía bastantes prejuicios contra los demonios: —Debe ser ejecutado.
Hace mucho tiempo, justo después de que el Caos Primigenio se arremolinó hasta formar el mundo y los continentes, existían demonios que mataban y devoraban a los humanos para mejorar su cultivo. Un valiente cultivador dio un paso adelante y mató al Líder del Clan de los Demonios, y desde entonces, el Clan de los Demonios nunca se recuperó.
Sin embargo, todavía quedaron algunos remanentes de los demonios que adoptaron forma humana y se escondieron en el mundo humano. Con el paso del tiempo, la naturaleza demoníaca de la sangre de sus descendientes se desvaneció lentamente, y su vida diaria es prácticamente la misma que la de la gente común.
Pero la sangre de los demonios es como un explosivo que puede detonar en cualquier momento, y su poder destructivo es tan impredecible como un deslizamiento de tierra o un tsunami.
Por lo tanto, las sectas principales no aceptan a ningún discípulo cuya sangre tenga el más mínimo rastro de contaminación con los demonios.
Gu Lingxiao estaba de pie en el Salón Principal, con la cabeza gacha y las manos a los costados, sin saber qué hacer. Los ojos de las personas que le rodeaban parecían perforarle miles de agujeros en todo el cuerpo, y todo tipo de palabras crueles y desagradables fueron lanzadas a sus oídos.
—Bastardo.
—Nos matará y después nos devorará.
—Está destinado a traer la destrucción.
Gu Lingxiao estaba aterrorizado, no conocía a ninguna de estas personas, y sólo buscaba ansiosamente una figura blanca entre la multitud.
Pero el hombre nunca apareció y Gu Lingxiao fue encerrado en una fría celda de prisión.
—Yo… quiero ver a alguien… —Gu Lingxiao se asomó entre los barrotes y miró hacia afuera.
El joven que lo custodiaba tenía una mirada impaciente: —¿A quién quieres ver?
Gu Lingxiao pronunció el nombre que había repetido mil veces en su corazón: —Chi Ning, dijo que su nombre era Chi Ning.
—Ni siquiera lo pienses. El Venerable Inmortal Chi es un hombre glorioso, ¿cómo podría querer a un demonio como tú como discípulo?
¿No lo quiere?
Gu Lingxiao se dejó caer sobre el sucio montón de heno, mirando con incredulidad las palmas de sus manos.
Estas manos nunca pudieron agarrar nada. Su madre murió, se separó de su único amigo y él se vio obligado a vivir solo y con miedo.
Antes, claramente había agarrado la manga de unas túnicas tan blancas como la nieve, pero ahora, también se equivocó.
La noche en la celda de la prisión era fría y Gu Lingxiao solo podía acurrucarse en un ovillo, temblando mientras dormía.
De repente, una gran capa cubrió al niño, la suavidad y un fragante aroma envolvieron su frágil y delgado cuerpo.
Chi Ning lo llamó suavemente: —Lingxiao, debemos irnos.
—¿Cómo me llamaste? —El cuerpo de Gu Lingxiao estaba rígido debido al frío, por lo que no pudo levantarse ni siquiera después de varios intentos.
Chi Ning, naturalmente, cargó al niño en su espalda: —Dijiste que no podías recordar tu nombre original, así que te di uno. A partir de hoy, serás Lingxiao, ¿de acuerdo?
Lingxiao.
Gu Lingxiao recordó aquella calle repleta de pétalos color carmesí que danzaban con el viento, el Maestro Inmortal envainó su espada con un clang, y cuando se dio la vuelta, reveló una belleza sobrenatural, en ese momento sintió que la primavera volvía a florecer en su corazón.
—Mn. —Las largas y tupidas pestañas de Gu Lingxiao se movieron: —Entonces, ¿cómo debo llamarte?
—Debes llamarme Shizun.
—Shizun…
Gu Lingxiao enterró su rostro en el hombro de Chi Ning y, en su corazón, pronunció una y otra vez: “Shizun”.
La escena cambió rápidamente, todavía en la celda de la prisión, Gu Lingxiao estaba fuertemente atado de pies y manos por cuatro cadenas de hierro negro.
pat… pat…
El agua goteaba por la fría y húmeda pared, las sucias gotas de agua se estrellaron contra las horribles heridas de Gu Lingxiao, desgarrando la carne viva y provocando un terrible dolor.
Gu Lingxiao soportó el intenso dolor, su garganta estaba tan reseca como la arena del desierto: —Shizun, perdí el control y maté a una persona durante el torneo. Fue mi culpa y estoy dispuesto a expiar mis pecados, pero por favor… por favor, no me expulses de la secta.
Las túnicas blancas de Chi Ning se arrastraban por el suelo mientras se acercaba, tenía los ojos entrecerrados, mostrando una mirada tan fría como el hielo, y cuando miró a Gu Lingxiao, era tan cruel y despiadado, como si la persona frente a él fuera la cosa más insignificante.
—Serás disciplinado.
La espada Tahong se encogió hasta convertirse en una daga de diez centímetros de largo, su hoja tan blanca como la nieve, sin la menor vacilación, apuñaló el pecho de Gu Lingxiao.
La sangre brotó como si fuera tinta bermellón de cinabrio.
…
Cuando Gu Lingxiao salió de aquella pesadilla, el sudor frío había empapado su ropa de cama.
Se llevó la mano al pecho, y debajo de su carne, claramente había un corazón palpitante.
Pero el dolor de haber sido atravesado por la hoja de aquella espada parecía persistir, tan agudo, como los colmillos de una serpiente venenosa mordiendo su piel.
En la fría y oscura noche, Gu Lingxiao se burló en voz baja: —Chi Ning, Chi Ning, fuiste tú quien se empeñó en tomarme como su discípulo, y fuiste tú quien se llenó las manos de sangre al arruinar mis raíces espirituales.
—¿Por quién me tomas, por un perro que puedes regalar cuando ya te has cansado de él o por un objeto que puedes tirar cuando te plazca?

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