CAPÍTULO 54

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La chica se enamoró por primera vez de una persona ciega, y ella trató de hacer realidad todas las cosas que él deseaba.

Sabiendo que un Dios estaba enamorado de ese joven, muchas personas se acercaron a él para tratar de pedirle todo tipo de cosas, pero el amor de la joven rechazó todo. No importa cuán preciosas fueran las cosas que le pedían, a él no le interesaba porque era una buena persona por naturaleza.

Vivían los dos felices, pero hay un límite para la esperanza de vida de una persona. La joven se esforzó por tratar de prolongar la vida de su amado, pero él lo rechazó. Dijo que era feliz y también le dio las gracias, incluso le dijo que la amaría si es que volvía a nacer, por lo que su amor cerró sus ojos lentamente.

La joven no podía creer que su amor haya muerto; para ella era difícil de aceptar que lo había perdido y la joven que se había convertido en Dios comenzó a llorar tanto que nadie fue capaz de apaciguarla.

La joven lloró durante mil años y mil meses, luego su llanto cesó. La joven plantó el árbol del mundo y roció todas las lágrimas que había derramado en el árbol.

Ese árbol que tomó las lágrimas de la joven creció y ella pudo ver cómo el árbol daba frutos; al final ella se derritió y desapareció.

La forma del fruto que daba el árbol era similar a una gota de lágrima, es por eso que comenzaron a llamarlo “Las lágrimas de Dios”

Parece que necesitaba encontrar el fruto llamado lágrimas de Dios, pero como estaba cerca de ser una fruta legendaria, nadie sabía dónde podría encontrarlo.

No pensaba que en verdad se tratara de una fruta, sino un modismo usado en este mundo, una forma en que los amantes se juran amor eterno, puede que digan “Lo juraré en nombre de las lágrimas de Dios”

Por último, estaban las lágrimas del dragón, que eran, por supuesto, las verdaderas lágrimas de un dragón. Según una teoría, hubo una vez una persona que se bebió las lágrimas de un dragón para hacer realidad sus deseos. No, el hecho de que tendría que encontrar un dragón era difícil.

En el caso de Jason, creo que pudo conocerlo porque fue influenciado por el dragón para que se acercara a él.

¿La bruja en verdad quería las lágrimas de un dragón? Pero pensé que ese podría ser el caso de que en verdad las quisiera, después de todo siempre estaba preparando algo en su sótano y es posible que necesitara de varios ingredientes mágicos.

Se dice que las lágrimas de los dragones hacen realidad los deseos, por lo que puede hacer suficiente para poder trascender a otro mundo.

De cualquier manera, si quiero encontrarme con un dragón, debo de reunirme con la bruja. Fue porque sentí que ella sabría de la ubicación de un dragón o podría llevarme al lugar en donde estaba o solo me diga el lugar.

Me estaba preparando para salir de la casa después de mucho tiempo. Como estaba dentro de la casa y la calefacción siempre era la adecuada, tuve frío. Pensé que era normal, ya que estábamos en invierno

Anakin fue a la casa de Cynthia para abastecerle de leña, así que saldría sola por primera vez en mucho tiempo. Me preguntaba si me había vestido de manera correcta.

Salí del carruaje llevando una bufanda gruesa y mientras caminaba por el callejón al que siempre iba, hice contacto visual con Heebris.

Fue la primera vez que lo vi desde que estábamos en Bonitao. Lo estaba evitando a propósito, pero incluso en la novela se mencionó que los encuentros entre Eris y Heebris no eran tan frecuentes y era difícil encontrarse por casualidad. Después de todo, la primera era una dama de una familia noble y estaba comprometida, mientras que el segundo era el Sumo Sacerdote.

Su rostro estaba algo demacrado, pero en lugar de tener una mirada apagada, sus ojos tenían una profundidad que era más atractiva. Pensé que sería vergonzoso que lo saludara, así que simplemente traté de pasar de largo, pero él sujetó mi muñeca.

—¿Qué estás haciendo?

—Por favor espera un minuto… Dame un poco de tu tiempo.

—No. Déjame ir.

¡Oh, por favor! ¿Por qué todos se turnan para tener ese terrible comportamiento? Me negué porque sentí que no valía la pena tener que tratar con él, pero él sujetó con fuerza mi muñeca. A pesar de su cuerpo delgado, era fuerte.

Si hubiera sabido que las cosas serían así, hubiera ido primero a la casa de Cynthia para encontrarme con Anakin e irnos. Pero no, le dije que iría un día que estuviera en el mercado.

Que mala suerte la mía.

Incliné la cabeza y comencé a mirarlo como si fuera una serpiente venenosa. Pude ver la duda en el rostro de Heebris, pero al final Heebris escupió sus palabras.

—Lady Mizerian… Sigo pensando en usted.

—¿Y qué?

—¿Me permite seguir pensando en usted?

—No lo hagas.

Si ya has escuchado mi respuesta, entonces vete.

Estaba tratando de soltar el agarre en mi muñeca y seguir mi camino, pero esta vez él me abrazó.

Realmente hacen que las personas se cansen con esa actitud. En un callejón, sin gente y en donde los demás no pueden ver.

Levante un poco mi pie para patear su delicada rodilla, pero sentí como mi hombro comenzaba a mojarse.

¿Estaba llorando?

—Para mí… Esto es tan duro.

Al menos no hablaba como Jason, así que, comparado con él, me vi observado a Heebris. En primer lugar, ni siquiera sé por qué está haciendo este drama solo; además, no estamos en ese tipo de relación cercana para esto y, ¿él no es el Sumo Sacerdote que debe mantener su castidad?

—Sumo Sacerdote.

—Llámame Heebris, por favor.

—No quiero. Sumo Sacerdote, tú eres alguien que le sirve a Dios y le extiende la mano al mundo, voy a fingir que esto no ocurrió así que, por favor, regrese.

Cuando me aparté de Heebris para verlo, él me miraba con tristeza. Tal vez ni siquiera estaba prestando atención a mi actitud fría y me suplicó con voz casi ronca.

—¿Ni siquiera tengo permitido mirarla?

Incluso si esto se malinterpretaba con la enfermedad del hada en donde todos me quieren, tenía que preguntar.

—Sumo Sacerdote ¿Yo le gusto?

Heebris abrió mucho los ojos ante mis palabras y susurró un poco, tartamudeando como si se estuviera muriendo.

—Y-yo…Si me atrevo a …Yo.

Antes de que pudiera decir algo más, tuve que apuñalar a Heebris con mis palabras.

—¿Sabes por lo menos que Eris Mizerian es tu media hermana?

Heebris se sorprendió ante mis palabras y sacudió la cabeza con violencia, se agarró de su cabello y, después de mirarme con incredulidad, gritó.

—¡No! ¡Eso no es posible!

—Yo digo la verdad ¿No quieres ir con el Marques para verificarlo? ¿Deberíamos ir ahora?

Heebris, que había murmurado una y otra vez la palabra “hermana” con una tez pálida, me dijo hablando con una expresión como si se hubiera vuelto loco.

—Pero… Pero tú no eres la verdadera Eris Mizerian, ¿verdad?

—¿Qué? Solo porque mi alma no es la de Eris ¿vas a cometer incesto?

Ja, no pude burlarme.

Heebris estaba notablemente intimidado por lo que dije, así que volví a replicar.

—Incluso si ese es el caso, tú, de todas las personas, no deberías de decir eso. Eres el Sumo Sacerdote que juraste ser casto ante Dios.

Parecía realmente herido. Se tambaleó como si estuviera a punto de caer como alguien que fue apuñalado, pero no lo sostuve.

Si vas a morir, entonces hazlo.

Su idea era repugnante. ¿Está bien solo porque el alma de la persona es diferente? ¿Incluso si sabes que es el cuerpo de tu hermana? ¿Cómo puede pensar sólo en sí mismo hasta el final?

Pasé junto a Heebris que estaba a un lado del callejón y finalmente toqué la puerta de la tienda de la bruja. No había gente en el interior, pero la puerta se abrió automáticamente de manera lenta, como si estuviera esperando a que llegara.

No había ninguna bruja en el sótano donde siempre estaba, así que volví a subir para mirar la tienda.

Originalmente me gustaba mirar en las tiendas, en especial las tiendas donde se mostraban objetos pequeños, y no había tenido la oportunidad de mirar con detenimiento la tienda de la bruja hasta ahora, ya que estaba ocupada o porque solo seguía a la bruja.

Desde una gigantesca caja de música en la que docenas de muñecas bailaban en grupo, hasta una antigua esfera de bronce que proyectaba las estrellas cuando la giraba, o una bola de nieve que dispara polvo dorado al estilo Tinkerbell cuando la agitaba.

Al final, encontré una campana hecha de bronce en una esquina y, por extraño que parezca, no había nada adicional. Pero de alguna manera, parecía que tendría un sonido brillante.

En el momento en el que traté de sacudirla contra mi oído, una mano blanca salió de la nada y me detuvo.

—Si fuera tu yo no haría eso.

—¡Ah! Medea.

—Ya eres grande, ¿nunca has pensado que si tocas las cosas de una bruja sin cuidado puedes terminar maldita?

—No, antes nunca creí en las supersticiones.

—¿A qué has venido esta vez?

Medea tomó la campana y la devolvió a su lugar original. Después de un rato me distraje de nuevo con la campana, pero al final saqué la pequeña botella de mi bolso y se lo di a Medea.

—Sobre las lágrimas ¿son las lágrimas de un dragón?

Medea entrecerró los ojos ante mi pregunta y después se rio.

—¿Por qué piensas eso?

—Leí algunas leyendas relacionadas a las lágrimas. Las lágrimas de la sirena o las hadas son sólidas, así que no se pueden poner en una botella. Las lágrimas de la luna son el roció, pero dudo que quieras algo así.

Ella miró mientras razonaba; parecía que estaba interesada y tenía un poco de confianza, pero no sabía si pensar de esa manera era correcto.

—Se dice que las lágrimas de Dios son el fruto de una leyenda, por lo que no se pueden obtener. Entonces lo único que queda son las lágrimas materializadas de un dragón. ¿Estoy en lo correcto?

—Entonces, ¿viniste para pedirme una forma de obtener las lágrimas de un dragón?

Eso era correcto.

—Lo siento mucho por ti que has pensado mucho, pero no se tratan de las lágrimas de un dragón.

—¿Eh?

Mientras miraba a Medea ella sonrió. ¿Qué es esto? ¿No eran las lágrimas de un dragón? ¿Entonces qué?

Medea sonrió aún más.

—Sería divertido que hicieras una poción con las lágrimas de un dragón y hacerte sufrir en vano.

—Gracias, estaba a punto de sacar de verdad mis lágrimas.

En primer lugar, si no se dice exactamente de qué tipo de lágrimas quieres, incluso un adolescente tendrá que sufrir tanto.

Medea que se estaba burlando de mí, me resultó desagradable ya que me estaba atacando. Entonces de repente le pregunté.

—¿Entonces cuál de esas leyendas es verdad?

♦♦◊♦♦ ♦♦◊♦♦

¡Gracias por la ayuda, Hikari~!

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