Las probabilidades eran mitad y mitad, pero era mejor saber las cosas que tratar de adivinarlo y tener una nariz más grande.
Deseaba que fuera la Emperatriz; si es ella la que me está traicionando, pensaba en intentar aferrarme a una debilidad que podía intercambiar con ella después.
Sobre todo, necesitaba una excusa para no quedarme sola con el príncipe heredero esa noche.
Escuché un golpe en la puerta y me sobresalté. Medea abrió la puerta.
Era Anakin.
No me sentía familiarizada con ese semblante, así que lo observaba sin comprender. Medea me miró con preocupación cuando me despabile y parpadeé.
—¿Te gustaría descansar un poco más?
Trate de sonreír a Medea que me miraba con ansiedad.
—De acuerdo.
Estaría mintiendo si dijera que todo esto no fue algo difícil. En mi cabeza, la situación reaparecía. No tenía ganas de vomitar, pero sentía nauseas. Mi estomago estaba vacío y mis piernas temblorosas.
Incluso si no estaba bien, tenía que fingir que lo estaba. Todavía tengo mucho trabajo por hacer y aún no es demasiado tarde; incluso si todo esto ha terminado, debo de ocultar mis manos temblorosas.
—Vámonos, Anakin.
Todo se va a repetir una vez más.
Todo se repite de nuevo, pero esta vez no use el abrigo de color rosa fuerte.
La última vez se trataba de una cita con Anakin, así que pasé a la mansión para cambiarme y el mayordomo envió una carta a la academia y luego me dirigí con Anakin para intentar relajarme.
Ahora, no tenía tiempo para hacer eso. Si quiero atrapar al asesino antes de tiempo, debo de dar un paso primero. Debo de comenzar de inmediato.
Cuando me bajé del carruaje, esta vez no había personal de la academia para recibirme; había venido sin avisar, así que valió la pena. Mire la puerta de hierro que estaba firmemente cerrada y le ordene a Anakin.
—Ve.
No importa que fuera una loca solicitud, Anakin nunca se negaba ni la rechazaba. Sacó su espada, observó la puerta por un rato, pensó en algo y luego cortó la gruesa puerta de hierro con una sola estocada.
La puerta de hierro hizo un fuerte ruido antes de caer hacia atrás. Junto con el sonido estrepitoso, la gente de la academia levantó la cabeza. Poco después, un par de personas se apresuraron a llegar hasta nosotros. Se apresuraron hacia mí apuntando sus armas y, luego de ver quién era, bajaron sus armas.
—¿Por qué diablos lo hicieron? ¿Cómo puedes abrir la puerta sagrada de la Academia de esa forma?
Observando a las personas que no escondían sus miradas vigilantes, levanté mi barbilla lo más arrogante que pude y dije con irritación.
—Reclama a la familia Mizerian.
—¿La fa-familia Mizerian?
Me miraron por un momento antes de intercambiar miradas. Se disparó el impulso de actuar como una persona terriblemente mala.
—De seguro envié a alguien aquí para avisar que deseaba ver los fuegos artificiales esta noche con una hermosa vista.
—Discúlpenos, lady Mizerian, pero no nos informaron de eso.
—¿Estás diciendo que miento? ¿Puedes compensar esa ofensa?
Los estudiantes que estaban observando todo esto mantenían la boca cerrada; no importaba cuanto talento tuvieran, después de todo seguían siendo plebeyos.
Era bien sabido que serían castigados si insultaban el honor de la nobleza, por lo que incluso si no hubiera un mensaje antes, la entrada a la academia sería demasiado fácil.
De hecho, mi actitud era una pena, pero no estaba aquí para ver nada en este momento. Lo siento mucho por la puerta de hierro, pero nadie salió herido por lo que todo estaba bien y no me importaba en lo más mínimo. No sería yo la que pagaría.
Todos comenzaron a susurrarse los unos a los otros para saber si alguien sabía de esto. Luego, rápidamente inclinaron la cabeza y dijeron.
—Parece que hubo un error, mi lady.
Me dijeron que los siguiera y caminamos silenciosamente. Los estudiantes que observaron todo el alboroto nos miraron en todo el camino, pero no me importó.
Tenía suerte de que la personalidad de Eris fuera dura y ejerciera presión. Por muy inútil que parezca, si me comportaba de esta manera, nadie sospecharía.
Llegamos al balcón exterior con la vista panorámica de la escuela. Nos sentamos uno al lado del otro, pero como ninguno de los dos tenía apetito, no tocamos los bocadillos.
Poco después, un grupo de personas vestidas con capas gruesas salieron para tomar sus bastones con joyas incrustadas y de la punta brotaron chispas.
Aquellos fuegos artificiales brillaban intensamente.
Pero aparte de eso no hubo nada de inspiración. Recordaba las palabras que deseaba decirle a Anakin en ese momento. Los sentimientos que eran tan brillantes como esas luces y el hermoso tiempo… pero todo eso fue arruinado. Todo.
Sentí que las lágrimas estaban por salir; nada ha cambiado, pero todo es diferente.
Ya no lo podemos apreciar.
Con ayuda de mi memoria conté el tiempo, para que fuera el momento preciso de levantarme, salir de ese lugar y dejar sin aliento al asesino.
Antes de que pasara la explosión, Anakin me sostuvo entre sus brazos para protegerme y el sonido de los gritos inundó el lugar.
Esta vez ambos nos pusimos de pie casi al mismo tiempo. Sali del balcón y Anakin desenvainó su espada y me pare detrás de él.
—¡El monstruo apareció!
Los monstruos voladores perforaron el cielo y atravesaron la barrera como si se estuvieran derramado.
—¡Cierren la puerta!
Una vez que se cerró la puerta, los estudiantes salieron del edificio. Las cosas sucedían de la misma manera, incluso el sonido de las pesadas cadenas que caían. Una luz apareció en la parte central de la academia para bloquear el ataque.
En ese momento, teníamos que ir hacia la ubicación de donde estaba el criminal que nos estaba observando. La persona que se detuvo y se nos quedó mirando mientras estábamos huyendo.
Esa fue la razón por la que mi intuición me dijo que era el culpable.
Miré hacia los alrededores para determinar el lugar en donde nos encontrábamos. Los monstruos fueron eliminados por los estudiantes y uno por uno comenzaron a fusionarse los pedazos para formar uno solo. Al formar esa única masa comenzó a derretir todo a su alrededor.
—¡Escapen!
—¡Ah!
—¡Sálvenme!
Los gritos comenzaron a estallar y la confusión se disparó. Había demasiadas personas como para pedirle a Anakin que lo encontrara. Solo podía recordar que estaba cerca de las escaleras, pero como la estructura de la Academia era muy similar, no pude decir con certeza cual era.
Debo de pensar con calma. Debo pensar.
Me mordí las uñas y cerré los ojos para tratar de concentrarme. Anakin me salvó de la multitud y finalmente fui capaz de recordar que había un árbol de flores de invierno cerca de la carretera en la que habíamos huido.
—¿Flores rojas? Anakin, debes de encontrar unas escaleras que estén cercas de flores con capullos rojos.
¡El asesino estaba de pie en ese lugar!
Corrimos a través de todo el caos buscando los árboles y por fin, junto a un árbol con flores rojas, encontramos el lugar en donde se podía ver claramente donde estábamos parados antes.
Aguatamos la respiración.
Esperamos a que llegará.
Finalmente, una persona ordinaria que estaba cubierta con una capa caminó hacia las escaleras. Anakin se apresuró a sujetar el cuello al desconocido.
Me acerqué de manera lenta hacia el hombre que luchaba. Le descubrí la cara y observé directamente sus ojos.
Mirando a ese hombre, hablé con toda la confianza que me era posible.
—¿Me llevarás con tu maestro?
No dije quién era; si decía el nombre equivocado solo haría que me frustrara.
El hombre que estaba dudando cerró los ojos; Anakin apretó rápidamente su mandíbula para obligarlo a que abriera su boca, después metió su dedo dentro para sacar algo.
—Es veneno para suicidarse.
—Mientras me lleves con tu maestro guardaré silencio sobre ti. Debes de haber actuado de esta forma porque odias al Marqués, ¿verdad?
Estaba seguro de eso; el plan debía de seguir según lo planeado, pero cuando regresamos a la mansión, el asesino ya había confesado. No importaba cuando lo hizo, no había forma de que el Imperio salvara al criminal que abrió las puertas para expulsar a los demonios.
Si odiaba al Marques lo suficiente como para poder hacer eso, te irá mejor que con hacer un simple chantaje.
El hombre respiró bruscamente unas cuantas veces, como si no hubiera escuchado, después bajó la cabeza como si se hubiera rendido. Anakin soltó el cuello del hombre que nos dijo, con sus ojos inyectados en sangre.
—Sígame.
El hombre nos condujo al sótano de la academia, y mientras daba vueltas por el serpenteante camino varias veces, llegamos a un enorme círculo mágico.
—¿Qué? —Estaba sorprendida.
—Es ingeniería mágica.
—Esto no puede ser ingeniería magia. Ya que no puede ir contra las reglas establecidas. Este debe ser el círculo mágico que fue dejado por la primera bruja en los primeros días del imperio. Está conectado al palacio imperial.
El hombre tomó la espada de Anakin y se cortó una de sus propias manos. Cuando la sangre mojó el suelo, una luz apareció en el círculo mágico.
Cuando cerré y abrí mis ojos con la sensación de que tiraban de mí, fui trasladada a un lugar completamente diferente. Las espadas que nos apuntaban en la oscuridad pertenecían al caballero que custodiaba el círculo mágico.
—¿Quién es usted?
—Sería mejor que bajara esa espada.
La luz ilumino el recinto al igual que a nuestro alrededor. Los caballeros que revisaron mi rostro retiraron sus espadas con asombro.
—¿Por qué? ¿Por qué está usted aquí?
—No necesita saber eso. Tú guíame. ¿Anakin?
Sería frustrante si el emperador supiera que estamos aquí justo ahora. Anakin arrastró al hombre sin que tuviera que decirle nada.
Una vez que salimos de la habitación en donde estaba el círculo mágico, escuché a los caballeros detrás de mí.
Mientras subíamos las escaleras de ese largo pasillo del sótano, el lugar en donde estamos no se trataba del Palacio de la Emperatriz. Era un anexo que estaba un poco alejado del palacio imperial y que no era demasiado grande.
No había gente, pero aun parecía que seguía siendo cuidado.
Me alegre de eso. Si este lugar se parecía a un salón del palacio imperial, no sería capaz de soportarlo.
Comprobé la posición de Anakin junto a mí una y otra vez.
¿Cuánto tiempo he estado esperando? Por fortuna fue la Emperatriz la que abrió la puerta y no el Príncipe Heredero.
Entre.
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¡Gracias por la ayuda, Hikari~