Por teléfono, llamé a recepción para que me pasaran el servicio de habitación. Dada la hora, pensé en decir algo pero….
Inmediatamente y con educación, se escuchó un “Si, señor” antes de que los carritos de comida del servicio entraran a la habitación rápidamente. Estoy sin palabras…
Así que… este es el poder del piso superior del lugar eh….
Estaba completamente convencido, de que nos traerían sándwiches y pepinos… pero en cambio, a pesar de la hora, lo que llegó fue una cena completa italiana.
No, supongo que en realidad esto es normal… pero esa cena se convertirá en la primera comida que he tenido durante mucho, mucho tiempo. Casi me siento en la necesidad de observar bien todo lo que acaba de llegar para comer.
Gian: -Es increíble. Que felicidad trae el dinero….
Giulio y yo nos dirigimos a la mesa en la que estaban colocados los platos de comida. Cuando estaba por tomar el plato con sopa….
Giulio: -Espere por favor.
La voz de Giulio, tranquila pero dudosa de repente sale, por lo que casi tiro la cuchara.
Gian: -Que…. ¿Pasa algo?
Sin responder, Giulio toma su propia cuchara y la coloca en mi plato de sopa. Luego, con su cuchara toma un poco de sopa y la dirige a su boca. No puedo dejar de poner mi expresión de sorpresa.
Entonces, Giulio arranca un pedazo de pan y lo pone en su boca… Entonces, con unos cucharones, pone un poco de salsa en el plato de ternera o lo que sea que es carne de parrilla y lo lame.
Un incómodo silencio se extiende por un tiempo.
Giulio: -Esta bien. Puede continuar.
Gian: -Ehm… Puede que, ¿comprobaras que no tuviera veneno?
Giulio: -En este hotel, todos los cocineros son italianos, pero hay que estar en guardia.
Gian: -Hahaha. ¿No crees que estás pensando demasiado?
Nunca pensé que tendría a alguien que probara por mí en caso de que hubiera veneno. De hecho, el morir por comida, nunca lo había considerado posible hasta ahora…
Giulio: -Usted es el corazón del CR5. Además de que estamos en guerra. Si los que van tras de usted llegaran a estar en este hotel….
Peleo con mis propias palabras para saber qué responderle pero no encuentro nada que decir. Al mismo tiempo en que estoy moviendo mi cuchara, mi cabeza está confusa.
Giulio: -Esta cena está bien. ¿No va a comer?
Gian: -Ah, no. Comeré, comeré, pero…
Giulio: -Ah…. Lo siento….
De repente, Giulio se encoge así mismo en una expresión abatida.
Gian: -¿Eh? ¿Qué? ¿Pasa algo?
Giulio: -Discúlpeme, yo he probado de todo…. Todo debe estar sucio… haré que se haga de nuevo.
Con esas palabras, Giulio se pone de pie. Ummmm… ¿Cómo decir esto? Esto nunca pasó por mi cabeza… Más bien tampoco pensé muy bien sobre la conversación.
Sé que está tratando de protegerme. Lo sé, pero… de alguna manera… me siento como que la parte de comprensión se hubiera descarrilado y desaparecido.
Gian: -Siéntate, Giulio. Ven, vamos a comer sino se enfriará.
Giulio: -Pero….
Gian: -Haha, aunque lo vuelvan hacer, nuevamente terminarás por revisarlos ¿verdad? Además no creo que esto esté sucio.
Sonriendo, agarro el plato de sopa, y tomo una taza que parece que es de café y la bebo.
Gian: -Delicioso… Vamos, Giulio.
Giulio: -Sus modales son malos, señor Gian.
La voz de Giulio, cuando dijo esto, sonó un poco más suave que antes.
Giulio también mueve su mano y su boca. Ese cuchillo me da una sensación compleja…. Pero también noto algo completamente diferente.
Ah, claro…. Él es de una de las familias de sangre italiana más distinguidas. La familia Bondone, ¿verdad? No es solo que tenga modales, es como si un aire de calidad diferente se formara alrededor de él mientras come.
No hay rastro de que él se esfuerce en sus movimientos para mostrar sus modales. Manipula los utensilios para comer tan natural como si respirara, pero con una perfección que pareciera que viniera de algún libro de texto.
Gian: -Cuando me convierta en el jefe, lo más seguro es que me estén fastidiando con que aprenda buenos modales.
Giulio: -Cuando llegue ese momento, yo le podría enseñar varias cosas.
¿Cómo decirlo?, cuando miro a Giulio comer como lo está haciendo ahora, la imagen de aquel vicioso maniático del cuchillo, se borra de mi cabeza.
Lo único que veo… es a un hombre guapo con un hermoso rostro que puede hacer que las mujeres se desmayen a sus pies y que parezca un caballero.
Giulio: -Disculpe… ¿Pasa algo?
Gian: -Ah, no nada. Solo que durante la reunión de antes, dije que estaría a tu lado para trabajar. Antes de comenzar algo, me gustaría preguntar….
Gian: -Lo más probable es que Bernardo sea el que tome el mando durante la guerra… Giulio, ¿estás bien con eso?
Giulio: -Si. Yo he estado con usted… Si Bernardo crea una estrategia para la guerra y está al mando y usted está de acuerdo para seguirlo, entonces yo también lo haré.
Gian: -Sabes… Está bien que me haya unido a la mafia pero…. esta es mi primera guerra real. Creo que podría estar un poco tembloroso. Lo siento si meto la pata.
Giulio: -No, yo lo protegeré, Señor Gian.
Cuando dice esto tan sincero… ¿Cómo decirlo? Es algo vergonzoso, pero más que eso, es algo inquietante y misterioso.
Gian: -Puede que mañana vaya a hacer una exploración en las calles de la ciudad. Registraré en que partes los del GD establecieron sus nidos, por lo que probablemente me levante cerca de romper el alba. ¿Está bien?
Giulio: -Hagamos eso. Me pondré en contacto con los subordinados. Ya les había ordenado que investigaran la ubicación del GD, pero…
De seguro ahora mismo, Bernardo junto con los soldados, deberá de estar formando un mapa de las ubicaciones territoriales por medio de sus contactos para que lo pueda implementar para los soldados y nuestra tropa de combate.
Cuando habíamos estado encerrados en la cárcel, los gánsteres del GD, excavaron pequeños escondites aquí y allá a lo largo de Daivan, y ahora nos miran a nosotros como intrusos.
Y ha llegado la hora de tomar nuevamente nuestro territorio, contraatacando a los matones del GD para tomar nuestra tierra.
Los encargados de los enfrentamientos y ejecuciones seremos Giulio y yo. O por lo menos, se supone que debe ser así. Me pregunto lo útil que podré ser.
Gian: -Ahora que lo pienso, yo no tengo soldados ni subordinados… que patético.
Giulio: -Yo… no, todos los miembros del CR5 somos tus subordinados. Déjanoslo a nosotros.
Gian: -Whaao, siento como si me hubiera apoderado del mundo. Bien, trataré de reunir información de algunos de mis contactos. Iré a través de los bloques y de las tiendas tomadas por el GD.
Gian: -Y después…. Tendré que buscar información acerca del jefe Alessandro…
Giulio: -También les he ordenado a los subordinados que lo busquen, pero…
Gian:- ¿Nm?
Giulio: -Debemos de mantener en secreto acerca de la desaparición del jefe Alessandro a todos los ciudadanos y soldados…. Así que no podremos buscar mucha información….
Gian: -Es cierto….
Giulio: -No se acerca de lo que esté pensando el consejero Cavalli, pero… yo creo que sería mejor si se apresurara la sucesión de usted como jefe.
Gian:- Puede que… ¿Piensas que el viejo Alessandro ha sido asesinado?
Giulio: -Yo creo que deberíamos pensar en esa probabilidad y movernos.
¿Es realista?, o ¿está tratando de ser cuidadoso conmigo?…. No puedo comprender muy bien lo que piensa Giulio
Gian: -Es cierto, ¿Cómo cuántos subordinados tienes, Giulio?
Giulio, me dirige su mirada y me responde….
Giulio: -El número de subordinados que tienen contacto conmigo en los que confió son aproximadamente tres. Son subordinados que formalmente se unieron al CR5 y se convirtieron en líderes de escuadrón. Cada uno de ellos tiene aproximadamente diez subordinados por debajo de ellos.
Siento que son muy pocos. ¿En este caso, por ser de élite, querrá decir que son más fuertes? ¿O Giulio es el tipo de persona que trabaja mejor estando solo?
Giulio: -No tengo una clara idea de cuántos subordinados sean. Yo solo les encargué a mis subordinados sus misiones. Y también… sé que la mayoría son estadounidenses.
Al oír la palabra “estadounidenses”, sentí algo de incomodidad y olí algo raro. La familia Bondone, es una familia de las más antiguas del CR5, que antes se le conocía como la familia Toscanini.
Son una de las familias más distinguidas con una historia tan antigua como la propia Daivan. Creo que no es de extrañar que Giulio, que nació y creció allí, no tenga una buena opinión sobre los estadounidenses no italianos
Gian: -Cuando lancemos el ataque…. ¿Supongo que llevaremos a los subordinados?
Giulio: -No. Los subordinados están allí para asegurar el perímetro y limpiar la escena después. Usualmente las batallas las enfrento por mí mismo estando solo
Gian: -¡¿Solo?! Eh, no, quiero decir que sé que eres muy fuerte Giulio, pero… ¿estarás bien?
Giulio: -El estar solo se me hace más fácil. Si estoy con los subordinados, entonces… me distraigo.
Gian: -Entonces, ¿Creo que estarías mejor con que yo no esté ahí?
Giulio: -ah… No, sobre eso…. está bien. Yo lo protegeré sin importar que.
Unn. Como lo suponía, en alguna parte de esta conversación pierdo el hilo.
Pero… el hablar con él de esta manera acerca de la mafia… ¿Cómo decirlo?
Mientras más hablamos acerca de esto, me da la impresión de que Giulio va cambiando.
No sé cómo es que la conversación ha cambiado. Pero…. hablar de los problemas que existen con este tipo, me hace pensar que Giulio es más realista de lo que soy yo.
Es un tipo con talento. Él sabe cómo mover a la gente, o al menos está acostumbrado a ello.
Bueno, si no lo fuera, supongo que no habría sido capaz de convertirse en capitán
Gian: -Bueno, dejemos las cosas difíciles por ahora. Después de eso… bueno, supongo que solo tendremos que escoger un lugar al azar y golpear si se puede.
Giulio: -A eso se le llama, actuar en acorde a las circunstancias, entiendo.
Gian:- Ehm….
Veamos, ¿cómo decirlo? Como que siento como si se hubiera burlado o me tomara el pelo….
Sé que eso sería imposible, pero cuando hablo con Giulio, no sé qué sentir ya que no estoy seguro si él está de mi lado o no.
Reflexiono un poco sobre las palabras que surgen en mi cabeza antes de expresarlas.
Gian: -Oye, Giulio. Hay algo que me gustaría preguntarte… ¿Por qué nunca te opones a mí? ¿Por qué razón siempre aceptas todo lo que digo?
Giulio: -Yo…
Gian: -Yo, puede que llegue a cometer alguna barbaridad muy grande. Y entonces, puede que quedes involucrado ¿sabías? ¿No te importa que eso pase?
Giulio, al quedarse pensativo un poco, responde.
Giulio: -Yo…. Obedeceré al señor Gian.
Gian:- ¿Sin importar lo que te llegue a decir?
Giulio: -Si, si eso es lo que quiere hacer el señor Gian.
Lo suponía, no lo entiendo…. Esta es la principal cosa que no comprendo.
Gian: -No, aunque estoy muy agradecido. Pero eso, ¿no crees que es raro? ¿Por qué sigues obedeciendo a alguien como yo? ¿Cuál es la razón?
Giulio: -Porque eso es lo que yo quiero hacer. ¿No basta con eso como razón?
Incluso si él me responde con eso, solo me hace quedar más confundido.
¿Por qué soy el próximo jefe? ¿Por qué soy el perro de la suerte? ¿Eso sería su razón?
El área alrededor de mis cejas comienza a sentirse pesadas. Puedo sentir el calor de la mirada de Giulio desde el otro lado de la mesa. Debería decir la verdad…
OPCIONES:
Elegir no me siento realmente mal
Giulio… en verdad que es un tipo muy raro. Sus sentimientos por mí … .no, más bien esa unión que siente… es sincero pero a la vez algo torcido.
La razón de que nuestra conversación no haya salido a flote anteriormente es debido a eso también. Delante de los ojos de Giulio, ¿Qué clase de ídolo soy para él? Incluso sin saberlo, puedo adivinar fácilmente que está muy apegado a mí.
Gian: -Tú… ¿Por qué estás tan apegado a alguien como yo?
Giulio: -Por favor, no diga “alguien” como yo. Usted es….
Gian: -Ya entendí. Tú ¿Por qué estás tan apegado a mí?
Cuando me corrijo, Giulio pone una expresión como problemática.
Giulio: -¿Hay algo malo?
Gian: -No es que haya algo malo.
Las palabras que flotan a través de mi mente son el apodo de Giulio “el perro malo”. Ahora que lo menciono dicen que los perros son inútiles sin sus amos.
¿Eh? Eso suena algo fino y elegante si es entre un perro y un humano, pero… ¿Qué hay de la bola de perros callejeros o una manada de lobos? En aquellos casos, debe de haber un líder ¿no?
Entonces, ¿eso hace que Lucky Dog sea el perro líder?
Giulio: -¿Qué pasa? ¿He dicho algo raro?
Gian: -Ah, lo siento. No es eso.
¿El perro líder, eh?
¿Podré ser el líder del CR5 y de Giulio? ¿Soy alguien adecuado para ser el jefe y seguir? ¿Seré el jefe adecuado que pueda guiarlos a todos?
Aun así yo… antes de ser jefe…. Me gustaría ser el líder de mi propia vida. Eso es lo que pienso.
¿Dices que está fuera de lugar? Eso lo sé.
Gian: -Bueno, ya hemos comido….
Miro hacia los platos del carrito del servicio de habitación, para levantarme y estirarme. Giulio también se pone de pie y mira hacia el teléfono.
Giulio: -Haré que limpien. ¿Quiere algo para beber?
Gian: -Ah…. Pues veamos…
No estoy de humor para beber o fumar.
Gian: -Hey… ¿no se te antoja comer algo dulce?
Giulio: -Si. ¿Le gustan los dulces?
Gian: -Mmm, a veces me siento con ganas de comer una montaña de dulces, como crema, helados de hielo o dulces.
Giulio: –Yo también. Entonces pediré helado sundae.
Gian: -Excelente. Vamos por un montón de chocolate. ¿No somos afortunados por tener a un cocinero que se le da tan bien los postres?
Giulio: -A mí me encanta el helado.
Gian: -A mí también me encanta. Bueno, este hotel es genial.
Estoy por hacer una llamada por teléfono, cuando veo a Giulio sonreír como un niño emocionado, sus ojos brillan de felicidad.
Giulio: -Ah… perdóneme, se lo encargo.
Gian: -Entonces, pediré que hagan una montaña llena de champán.
Realizo la llamada a recepción… y veo de reojo la cara de Giulio. Tiene una expresión bonita de felicidad, con algo de timidez.
No está mal.
Aunque, creo que esa expresión la he visto antes en algún lugar.
En verdad, creo que a él le gusta más la sangre y los cadáveres que el helado.
La expresión de Giulio que puso cuando saca su lado asesino a sueldo y la sonrisa en su cara en este momento…. Se sobreponen… y las dos se distorsionan.
De repente, la conversación se vuelve incómoda. Su cara bonita… con sus pensamientos retorcidos está completamente al contrario. Esa fuerza y confianza que le permite dar un paseo por la zona de guerra estando solo…
Es como si… estuviera viendo toda la existencia de Giulio a través de un espejo tupido. Él está ahí, pero al mismo tiempo está en un lugar donde no puedo alcanzarlo. Algo así.
Pero…. me gustaría estar junto a ese Giulio.
Me pregunto si algún día, esa imagen de distorsión desaparecerá.
Si eso sucede… ¿Qué pasará con él?
Hasta entonces quiero tratar de quedarme con él.
Él hace que me sienta así.
¿Esto es alguna clase de sentimiento?
O podría ser….
Cuando nos traen los helados a nuestra habitación, Giulio y yo con rapidez nos sumergimos en ellos como unos niños… y devoramos el postre gigante.
Seguimos charlando sobre cosas no relacionadas con el GD o el CR5… y en algún momento nos fuimos a dormir a nuestras camas.
A partir de mañana, estaremos luchando y matando.
Aunque sé esto, de alguna manera caigo directo a dormir sin ningún problema. Tal vez sea porque Giulio estará conmigo… Bueno improvisare. No, tomaré decisiones de acorde a la situación
Por otro lado, que suerte tuve. Parece que el cocinero de este lugar es un genio debido a los platos que prepara y sobre todo por el helado.
Gracias, Dios.
Segundo Día
Esa noche, pude dormir como un bebé en esa plácida cama. A veces… recuerdo escuchar algún tipo de ruido en la otra habitación, y en ratos me despertaba por eso.
¿Algún tipo de obra en construcción?
Giulio: -Buenos días, señor Gian.
Gian: -Ah… uhm, Buongiorno.
Me despierto con una cara llena de sueño…. y me sorprendo al ver que Giulio está justo al lado de mi cama viendo que ya está todo arreglado.
Unn… ¿Cuánto tiempo lleva aquí?
Al ver el reloj, veo que ya son las 8:00. Uwa, Sí que dormí mucho.
Gian: -El café…. Supongo que iré con Bernardo a beberme uno.
Me visto, y los dos salimos de la habitación.
Giulio me sigue con pasos silenciosos.
Bernardo…. Si mal no recuerdo, dijo que su habitación y su sala de trabajo están por separado.
Oh, supongo que la habitación en la que permanecen en la puerta guardias vestidos de negro es su sala de trabajo. Los guardias dejaron que pasáramos Giulio y yo sin problemas.
Gian: -Hola…. Uwa, ¿Qué es esto?
Al entrar a la sala me detengo. Al principio pensé que alguna criatura espeluznante no identificada estaba retorciéndose en el suelo.
Bernardo: -Buongiorno a los dos. Perdonen, en este momento todo está hecho un relajo.
Bernardo sonríe desde más allá sentado en frente de un escritorio descomunal justo en medio de la sala, dándole vueltas a una pluma con su mano. Y encima del escritorio….
Teléfonos, teléfonos. Hay muchos teléfonos. Hay nuevos así como viejos, en total serán diez y todos están alineados sobre el ancho del escritorio.
Gian: -A sí que esa sala será la base para planear estrategias ¿no?
Los ojos de Bernardo se estrechan de satisfacción detrás de sus gafas y detrás del escritorio y los cables.
Bernardo: -Al fin las cosas se han calmado. ¿Todavía no has obtenido el café mañanero?
Gian: -Ah. Pensé que estaría bien beberlo mientras hablábamos, por eso viene vacío.
Bernardo se ríe y nos lleva a un sofá puesto en un rincón de la sala. Ni siquiera tuvimos que llamar al servicio de habitación ya que el café ha sido traído.
Whooo, este café huele increíble. Es como si fuera de un mundo diferente en comparación con el líquido negro que venden en las tiendas de afuera.
Giulio y yo pusimos una exagerada cantidad de azúcar y leche en el café caliente. Bernardo, debido a la salud o lo que sea, no le pone nada y lo bebe solo.
Gian: -Hay que agradecerle al dinero por traer estas cosas maravillosas. Entonces… ¿Qué hay en la agenda para hoy?
Bernardo: -Ustedes dos, después de que terminen de beber eso, tendrán que salir. En este momento, el GD se anda alojando por esta zona.
Un poco más lejos, entre las tazas de café, se ve que hay un mapa de Daivan. Es un mapa de la zona noroeste, los bloques que rodean los puertos de carga y la estación de tranvía….
Por esa zona hay 20 lugares marcados con tinta roja… No me digan que esos son los lugares donde está el enemigo.
Allí, Bernardo señala y dice…
Bernardo: -Esa es la estación del tranvía. Limpien sus escondites en esa área y al oeste de la misma. Y en este restaurante de aquí, denles una pequeña lección dolorosa… lo suficiente para que no puedan salir de la ciudad a pie.
Giulio: -Entendido. Terminaremos antes del mediodía. Vayamos señor Gian.
Gian: -Ah, claro.
¿Eh?… ¿La reunión de estrategia ya terminó? ¿Ha dicho antes del mediodía justo ahora? Unm… ¡pero si hablamos de una pandilla con 20 miembros allí!
Bernardo: -¿Quieren que les envié algunos soldados?
Giulio: -No, porque el señor Gian estará…… solo prepare el auto.
Solo dice eso. Giulio se levanta del sofá. Ehm… Disculpa. Ahora, ahora. ¿Dijo que porque estoy yo? Yo no soy el sustituto de una tropa de soldados…
Bernardo: -Cuando lleguen allí, comuníquense. Si llega a pasar algo, siempre pueden llamarme.
Gian: -Claro. Entonces yo me haré cargo de las llamadas. Prosigamos con el plan para tener éxito.
Giulio: -Si, hay que actuar acorde a la situación.
Nos bajamos del elevador en el primer piso y pasamos a través del cuarto lleno de clientes respetables y hombres de negocios.
A medida que recorremos nuestro camino, nosotros tomamos una de esas manzanas que decoran la recepción como sustituto del desayuno. De alguna manera, no se siente como si fuéramos a ir a una pelea.
Giulio: -Al mediodía, paremos a descansar en el restaurante que está en la misma calle que el banco. ¿Está de acuerdo con eso?
Gian: -Ah, si.
Eso es lo único que pude dar como respuesta. ¿Es enserio que terminaremos con 20 pandilleros para el mediodía? ¿Solo nosotros?
De alguna manera, siento que esto es algo ridículo.
En verdad que no entiendo a Giulio.
El auto que usamos para atravesar la ciudad de Daivan, corre. Yo….
Gian: -Ehm….
Miro el reloj, pasan un poco de las 11:00. El primer asalto del día… ha terminado. Ni siquiera nos tardamos media hora.
Bueno, los tipos se reunieron en el lugar justo en la hora como si fueran niños encontrándose… pero aun así….
Gian: -Esos tipos del GD, ¿Cuántos eran? Yo solo recuerdo haber enfrentado por lo menos a tres.
Giulio: -En total había 23. Yo me encargué de 18 y el señor Gian se encargó de 5.
En verdad ha mantenido la cuenta. Mientras meto un nuevo chicle en mi boca y lo mastico, pienso en volver a la pelea.
No, es decir, que el espectáculo de violencia fue de solo un lado y terminó en tan solo diez minutos más o menos. Giulio da mucho más de lo que dicen los rumores. Más de la mitad de los pandilleros del GD….
Se derrumbaron ante nosotros como cerillas rotas antes de que pudieran sacar un chillido o un grito. Lo único que podía hacer, era ir tras los tipos que trataron de escapar….
Gian: -Giulio, tú… eres sorprendente.
Giulio: -No… hoy, no pude matar a nadie…… además me llevó más tiempo.
¿Eh?…. no puedo entender a Giulio.
Cuando el auto en el que estamos avanza por la calle principal, toma el rumbo que lleva de vuelta al hotel.
Giulio: -Disculpe, señor Gian….
Gian:- Ah, si.
Giulio: -Puede que sea demasiado pronto pero…. ¿no le gustaría almorzar? Déjeme ser quien lo invite hoy.
Ah, ahora que lo dice, cuando salimos de la sala de Bernardo, creo que comentamos acerca de eso. Por alguna razón, siento que hablamos de algo increíble.
Gian: -Tienes razón. Bueno, entonces dejaré que hoy Giulio me invite.
Giulio: -Si.
Giulio: -Vaya por la calle del blanco y la segunda avenida. Deténgase cuando de la orden.
Por un segundo pienso ¿El conductor entiende el italiano?, pero el hombre de Bernardo devuelve una pequeña inclinación de cabeza antes de acelerar el sedán.
¿La calle del banco? ¿Por qué? Inclino mi cabeza con asombro… y entonces recuerdo que Giulio dijo que almorzaríamos cerca de ahí.
Mientras se limpia la sangre de sus guantes de cuero, Giulio dice:
Giulio: -Señor Gian, ¿Qué es lo que le gusta?
Gian: -Eh… ¿Qué? ¿De qué?
Por alguna razón, me pregunta eso con una voz como de felicidad y al mismo tiempo algo indeciso. Respondo la pregunta con otra, para poder entenderlo.
Giulio: -Ah, pues. Sobre la comida.
Claro, se refiere al almuerzo. Y yo pensando a qué se refería.
Gian: -No hay nada que no me guste. Ah, no. Pero si hay cosas que me gustan. Veamos…. Me gustan tantas cosas que no sé qué elegir.
Giulio: -Me alegro.
Giulio sonríe con su cabello siendo mecido por el viento que sopla a través de la ventana abierta, antes de que tire su pañuelo manchado de rojo oscuro por la ventana y se lo lleve el viento. Esta acción me causó un ligero escalofrío en la espina dorsal.
Gian: -Ah. Creo que había una cosa que no me gustaba, solo una.
Giulio: -Eh… ¿Qué es?
Gian: -Después de escapar de la cárcel… en aquel momento, las verduras que comimos cuando estábamos en la montaña de la cabaña, en verdad sabían horrible ¿no?
Giulio: -Hahaha, sí. Es nostálgico.
Cuando pienso que también es nostálgico… Giulio le ordena al conductor que rodé la zona del pequeño cerro para recordar aún más…. O eso es lo que sentí.
El lugar al que terminó por llevarme Giulio…. Supero mis imaginaciones más salvajes en un sentido.
Giulio y yo tomamos asiento junto a la ventana. A pesar de la ventana que está establecida para que podamos ver hacia fuera, otras personas no nos pueden ver, lo que significa que puede ser que esta sea la mejor de las mesas
El que parece ser el gerente y otros hombres que se ven que son de una clase social superior en el restaurante se reúnen alrededor de nosotros. El jefe de la cocina, el sumiller, el jefe de camareros y no sé quien más.
Gerente: -Sean bienvenidos a nuestro humilde establecimiento señor Bondone. Es un gran honor estar al servicio del joven maestro. ¿Qué es lo que ordenara el día de hoy?
Giulio ni siquiera mira hacia las sonrisas brillantes de los tipos y al gerente.
Giulio: -Prenso… él es mí…
Giulio pierde su actitud fría en su voz al mirar hacia mí… Ah, supongo que trata de presentarme.
Gian: -Soy su compañero de trabajo. Soy su amigo.
También respondo en italiano. Y ante mi voz…
Giulio: -Señor Gian.
Gian: -¿Nm?
Por alguna razón, Giulio pone una expresión de peligrosa felicidad. ¿Es por aquello? Porque no trato de lucir como alguien superior a él….
Luego llegó la comida… que parecía más la cena que el almuerzo.
Gian: -Kaaa… estaba delicioso. Comí tanto que siento que mi estómago se saldrá de su sitio.
Giulio: -Me alegro que le haya gustado.
Gian: -Pero estaba rico. Bueno, supongo que los que cocinaron usaron ingredientes de calidad.
Giulio: -Pues eso….
Gian: -Un estómago vacío y comida gratis.
Giulio pone una expresión de sorpresa y se ríe. No, debería de decir que puso una cara de felicidad.
Lo siguiente fue tener el estómago abultado debido a los dulces.
Es extraño cómo podemos comer cosas dulces sin importar que nuestros estómagos estén llenos y como estos dulces puedan derretirse y desaparecer. Pasamos todo el tiempo con postres y bebiendo café.
Giulio no dice nada, pero es obvio que al ver como amontona todo el helado en su boca, es que está de buen humor.
Por el contrario, no se puede saber con solo mirarlo que realmente come mucho. ¿A dónde se va todo? O será ¿que todo se va convirtiéndose en energía para las peleas?
Gian: -Pero aun así, no lo entiendo.
Giulio: -¿Pasa algo?
Gian: -Ah, no. Perdón, no es nada.
Sin querer lo dije en voz alta. Pero realmente no lo entiendo… ¿Por qué Giulio encuentra divertido estar conmigo?
Si fuera él…. Teniendo dinero, apellido y un agradable rostro, si una mujer estuviera aquí, ella con seguridad se derretiría.
¿Por qué me invitó a comer mientras se veía tan feliz? ¿Es porque soy el próximo jefe? En este momento, Giulio es de los que tienen una posición más alta del CR5.
No se puede ignorar la situación familiar, y creo que esa es incluso la parte en la que supera a todos los capitanes. He escuchado que la familia Bondone es aún de las más ricas del estado. Y justo hace un rato, vi su fuerza como mafioso.
La única conclusión a la que llegué es: “¡whoo soy muy malo!”
Gian: -Por cierto…. Tu cuchillo es algo diferente. ¿Lo ordenaste por algún medio?
Giulio: -Lo recibí de mi maestro que me enseñó a usar el cuchillo.
Giulio: -Heee, tuviste un maestro. Bueno eso es bastante sorprendente.
Giulio: -Ya murió.
Gian: -¿Si?
Es demasiado pronto, y su voz es demasiado robótica. Haciendo que fuerce un sonido patético en mi garganta.
Giulio: -Era el guardián de mi padre y mi madre, él murió junto con ellos.
Uh, wuaaaa…… de alguna manera esto se convirtió en una sorprendente conversación. Pero, no lo sabía.
Con que así murieron los padres de Giulio. Ya sabía que ambos estaban muertos, pero no sabía que habían sido asesinados.
Giulio: -¿Pasa algo?
Cuando me doy cuenta, veo a Giulio mirándome fijamente a la cara. Tal vez sea porque de repente me quedé tranquilo, pero sus ojos parecen como si estuvieran esperando ansiosamente a que dijera algo
Como supuse, es parecido a un perro.
Gian: -No es nada. Solo estaba pensando que hoy Giulio está muy conversador.
Giulio: -¿Eso es cierto? Yo….
Y nuevamente, el silencio cae sobre nosotros.
Gian: -Como que ya va siendo hora de que nos vayamos. Iré a llamar a Bernardo.
Giulio: -Si. El teléfono está en el fondo de allí.
Cuando nos paramos de nuestros asientos, el gerente viene volando de nuevo. Dejo atrás a Giulio de pie siendo bombardeado por una lluvia de fuego rápida de adulaciones y gratitud, y me voy en búsqueda del teléfono.
Entro en la cabina donde está el teléfono y realizo una llamada al hotel.
Pasamos a través de la calle del banco, congestionada con el aire empapado por el sudor humano, y nos dirigimos de nuevo al auto esperando por nosotros.
Le muestro a Giulio la nota que escribí con las órdenes de Bernardo para ir por nuestros próximos objetivos cuando hable por teléfono con él.
Gian: -Tres lugares más es lo que dijo. Pienso que Bernardo ya nos agarró como sus esclavos.
Giulio: -Habrán sido necesario los preparativos para desplegar una tropa de soldados. Debido a que solo somos dos, podemos pasar por alto varias cosas e ir directamente al objetivo.
Sí que lo dice como si nada. No, estando Giulio aquí supongo que será muy fácil.
Al pensar sobre eso, me pregunto ¿Quién soy yo?….
Esa tarde, nos quedaban solo tres lugares, por lo cual fuimos a dar los ataques a los del GD como si solo fuéramos a entregar pedidos de pinturas, llegando de manera ocasional
El lugar número uno fue en una fábrica de chapas metálicas que había sido cerrada debido a una huelga. Allí expusimos algunos hechos nefastos de algunos de los agitadores de la huelga especialista en mano de obra del GD, el cual había estado incitando la huelga. Creo que dejará de dar discursos por un buen tiempo.
El segundo lugar se encontraba en el mercado de pescado ubicado en el puerto. Hay bastantes migas allí, así que atrajeron a los pandilleros que habían estado caminando en los alrededores, amenazando a los propietarios de pequeñas empresas, y claro que nosotros dos les dimos el cuidado que se merecían.
Y en último lugar, nos encargamos de los tontos que habían logrado colarse en una escuela. Habían estado vendiendo drogas y cuchillos a los estudiantes, por lo cual los agarramos y los dejamos fuera del servicio.
Es cierto… supongo que estos no eran los enfrentamientos donde llegaría de repente un camión lleno de tropas de soldados para limpiar las cosas. En realidad, Bernardo pensó muy bien en las situaciones cuando nos pidió que nos encargáramos.
Gian: -Haa~. Sí que es agotador el haber trabajado tanto después de mucho tiempo.
Giulio: -Buen trabajo. Después de una semana, lo más seguro es que terminaremos con la limpieza de Daivan.
Gian: -Estaría bien lograr terminar. Si es que el GD no nos hace frente.
Giulio: -También deberíamos de enfocarnos en buscar al traidor…. Si las batallas se prolongan, sería peligroso.
Gian: -Mientras más tiempo pase, el GD más se nos opondrá…. No me gustan las guerras. Cuanto más rápido terminemos con esto será mejor.
Giulio: -Si está agotado, podremos tomarnos mañana el día libre.
Gian: -Nnn. Hahahaha, que yo, el que no ha hecho nada diga que necesita un descanso. Casi no hice nada hoy.
Giulio: -Eso no es cierto.
Ante las palabras directas de Giulio, abro un poco los ojos y me acomodo mejor en mi asiento, mirando hacia él.
Giulio: -Cómo decirlo…. Los oponentes que fueron distraídos por el señor Gian fueron más fáciles de derrotar. Más fácil que perforar un muñeco de paja.
Gian: -¿Es así? Nm… yo no entiendo este mundo.
¿Así que fui un señuelo? ¿Fui el patito de goma de baño? No es que me moleste, pero es una sensación extraña. Me quedo sentado masticando mi chicle cuando….
Giulio: -Hoy…. ¿Qué haremos con la cena?
Una vez más, cuando escucho que lo dice en italiano me tomo unos segundos para pensarlo…. Esto no es bueno, el que a mi estómago le caiga nuevamente comida italiana… pero, quiero comer….
Gian: -Nnm…..Como que todavía siento la pasta siendo digerida en mi estómago… creo que comí demasiado.
Giulio: -Entonces…. Pediremos que nos cocinen algo cuando ya sea muy entrada la noche.
Gian: -¿Qué tal si para hoy, pedimos un paquete de sodio?
Giulio: -Ah… para mí eso está bien.
La sonrisa se muestra en la cara de Giulio. De alguna manera… siento que estos últimos días, mi impresión acerca de él sigue cambiando.
No, bueno, quiero decir, que todavía hay algo que siempre me deja mudo de asombro. En nuestras conversaciones y sus acciones, ante su destreza en la lucha, o más bien en la embestida brutal… es algo tan fuera de esta dimensión que solo puedo quedarme sin palabras.
Pero, cómo decirlo…. Mi impresión de Giulio siempre cambia. Para ser más precisos, debería decir que cambió de opinión, pero él ha conseguido que mi opinión sobre él mejore. Él habla más ahora y también sonríe más.
Sin embargo, debajo de esa sonrisa… está el Giulio que le gusta la sangre, el que le encantan los cadáveres y ama crear cuerpos ensangrentados….
¿Cuál es el verdadero Giulio?
Esto es probablemente una pregunta estúpida.
Tal vez, porque es tarde, el primer piso está lleno de turistas y huéspedes que se alojan en el hotel. Caminamos hacia una esquina, tratando de no atraer la atención.
Aunque el hotel está bajo el control del CR5, no quiere decir que nos paseemos por él como si fuera nuestra casa.
Gian: -Chiruchiru y Michiru ya han vuelto.
Giulio y yo entramos a través de la puerta abierta que está siendo cuidada por los guardias, y nos ponemos de pie enfrente de Bernardo que está sentado tras todo ese desastre. Bernardo parece que estaba atendiendo una llamada hasta que cuelga.
Bernardo: -Si ustedes están buscando el pájaro azul, entonces vayan con Gretel que lo está calentando en el horno. Sean bienvenidos de nuevo ustedes dos y buen trabajo. Gracias a ustedes, he logrado usar mi pluma roja un poco, hoy.
Bernardo desliza su pluma roja sobre el mapa que está desplegado sobre su escritorio. Esquivo los cables de teléfono para mirar.
Giulio y yo nos acercamos para mirar el mapa que tiene Bernardo.
El mapa está más lleno de marcas al oeste de Daivan, teniendo lleno de líneas y símbolos negros, azules y amarillos. Hay algunos números anotados aquí y allá y algunos de los bloques que están bordeados con un aspecto significativo.
Gian: -¿Se realizó bien la limpieza de la estación, el restaurante y aquel apartamento?
Bernardo: -Claro, no hubo problema. Solo que, terminamos con algunos heridos. Eso fue una molestia.
En el mapa delante de Bernardo… hay un montón de círculos rojos que marcan los lugares en donde estuvimos Giulio, yo y otros más.
Creo que esos otros lugares son los sitios a los que fueron los soldados a reconquistar y parece que tuvieron éxito. Y los lugares que están trazados con líneas negras serán… ¿las incursiones fallidas?
Gian: -Nm… Al ver esto por aquí…. Quiere decir que son los lugares donde las incursiones fueron exitosas ¿verdad?
Bernardo: -Más o menos todo va avanzando según el plan. Aunque hubo algunos intentos fallidos, provocando algunas bajas. Pero podemos mantener la ofensiva como esta.
Los dedos de Bernardo se deslizan sobre otro mapa, en el cual muestra todas las distribuciones de potencia de Daivan el cual está marcado con líneas que registran los ataques por todas partes. Él mueve su dedo señalando un punto.
Bernardo: -Esta noche, las tropas de Luchino lanzarán un ataque nocturno en las bases del GD y mañana atacaremos de nuevo… vamos a vencer a los del GD por todo el camino abarcando desde el mar hasta el campo.
Gian: -Espero que todo vaya bien.
Giulio: -Vamos hacerlo, señor Gian.
Parece que está muy feliz. El rostro sonriente que me mostró en el restaurante, era diferente a esta sonrisa.
De repente, un golpe hace eco a través de la sala.
Bernardo: -¿Qué pasa?
Subordinado de Bernardo B: -El consejero… uno de los directores de la junta está aquí para verlo.
Gian:- ¿El abuelo Cavalli? ¿Qué querrá?
Giulio: -…………………………
Entonces me doy cuenta… la expresión de Giulio cambió. Su expresión parece sin vida, algo que nunca había visto antes.
No… ya he visto esto antes. Es la expresión que Giulio llegó a poner cuando estábamos en la carretera de la cárcel. Su expresión en blanco, como si se hubiera aislado del mundo.
¿Qué demonios está pasando?
Gian: -Giulio, ¿Qué pasa?
Giulio: -Ah… no, no es nada.
Giulio giró de repente sus ojos hacia mí debido a mi voz… pero…. por alguna razón, creo que veo sombras de confusión, o tal vez miedo en sus ojos.
Bernardo nos lleva a mí y a Giulio hasta el salón de la planta superior. Nos dirigimos a los sofás cercanos a la ventana que habían sido utilizados para la reunión de capitanes hace un tiempo.
No hay camareros ni subordinados. No hay guardias. Allí todo está libre de gente, pero hay dos sombras negras… una más pequeña y uno robusto de aspecto grande como….
Bernardo: -Mis disculpas por la espera, consejero Cavalli y señor Bondone. ¿Qué es lo que los ha traído a esta hora?
Es el abuelo Cavalli y…. la otra persona me parece familiar.
Don Bondone.
Es el líder de la familia Bondone y uno de los distinguidos altos ejecutivos del CR5 y la junta … .también es el abuelo de Giulio.
El consejero Cavalli y el director Bondone nos miran…. Y poco a poco los dos se sientan en el sofá. Nosotros nos quedamos de pie en espera de sus palabras
Todos los que estamos con ellos somos capitanes pero…. al lado del consejero de edad avanzada está el director y ejecutivo, tenemos que actuar como los jóvenes que somos. Incluso yo entiendo eso.
Nosotros tres nos quedamos de pie inmóviles, a la espera de las palabras de los ancianos. El abuelo Cavalli tose y comienza hablar.
Cavalli: -No, bueno no tengo nada que decir en particular pero… el señor Bondone quiere hablar en nombre del consejo.
Bondone: -Sí. Estoy aquí para informar a los cinco capitanes acerca de las aprehensiones y postura de la junta sobre las actuales circunstancias.
Bernardo: -¿Las aprehensiones?
Pero… este Bondone viejo astuto…. Seguro que huele a soberbia y arrogancia, como si mirara hacia abajo a todos los débiles humanos que se atreven a ponerse delante de él.
Bondone: -Y pensar que la familia sería tan inútil al poco tiempo después de la desaparición de Alessandro. La junta está muy disgustada con la forma en la que se está manejando todo este incidente.
Bernardo:-¿A qué incidente se refiere? Estamos muy orgullosos del hecho que no hemos cometido ningún error digno de una reprimenda, todavía.
Hum, el viejo mira a Bernardo como si estuviera machacando basura al lado de la carretera.
Bondone: -Nosotros hemos estado trabajando por el bien de esta ciudad… por la familia… desde que ustedes todavía seguían en sus cunas. Y justo cuando estábamos por completar el proceso de negociación, todo este conflicto se ha dado….
Bondone: -Y ustedes llegan para echar a perder todas las negociaciones que logramos obtener… ¿planean continuar echando a perder lo que hemos logrado? La junta nunca les perdonará esta burla.
Whoo. Este viejo astuto, se siente superior al consejero Cavalli, así como a Bernardo que es el capitán de mayor rango e incluso del viejo Alessandro.
Técnicamente el que está en la cima de nuestra familia de CR5 es el jefe del Salto (aunque ahora es mi puesto).
El siguiente en el poder sería el consejero Cavalli cuya posición cuenta mucho, después de él están los cinco capitanes, es decir nosotros, donde Bernardo, siendo el capitán de más rango, es el líder.
Después de ellos siguen los protegidos de cada uno de los capitanes, es decir sus soldados y subordinados… los cuales tienen a sus propios subordinados.
Esa es la pirámide dentro de la familia… pero fuera de eso….
Están los directores de la junta, al cual pertenece el viejo Bondone aquí presente. Los directores son más como “partidarios” de la familia que los hombres que están totalmente ligados a la familia como lo son los soldados y los capitanes.
Estos hombres son parte de las familias que apoyan a la nuestra durante generación tras generación… son soldados veteranos que han llegado a una edad muy vieja para poder hacer funcionar su fuerza de lucha y también hombres que no lograron convertirse en capitanes (lo cuales son la gran mayoría).
Debido a que casi todos ellos son de pura sangre italiana, y además de que ellos son ricos, grandes accionistas de empresas apoyados por la familia, tienen voz y voto en nuestra familia… como se puede notar.
Bondone: -Fun….
Los ojos del viejo hombre brillan con una luz fría, intimidante como él mira sobre mí…. Para luego girar a ver a Giulio.
Bondone: -Giulio.
Le dijo en voz baja, pero con un deje de látigo. Y ante esa voz….
Giulio: -Si…
Giulio le responde como si fuera un robot construido para obedecerlo. Giulio está actuando raro….
Siento como si él se estuviera haciendo pequeño.
Bondone: -A partir de mañana, comenzarás a seguir mis órdenes. ¿De acuerdo? No hay tiempo para estar jugando a las peleas con los pandilleros por la ciudad.
¡¿Eh?! ¿Pero qué carajos está diciendo este viejo? Por un momento, Bernardo y yo nos quedamos sin habla.
Bondone: -Más importante que ser un capitán, eres un hombre de la familia Bondone. El hombre que será el sucesor de la familia. Es por eso, que no puedo permitir que tires tu vida en este juego de guerra.
Bondone: -Además, no puedo permitir seguir haciendo caso omiso a mis opiniones y a las opiniones de la junta por más tiempo. A partir de mañana, voy a darle órdenes directas a Giulio.
Bernardo: -¿Tiene intención de hacer que haya dos comandantes para dirigir esto?
Bondone: -Usted, puede usar a los capitanes como quiera. Pero yo, me encargaré de decidir los oponentes a los cuales este chico, Giulio enfrente.
Bernardo: -Mu……
Bernardo y el consejero Cavalli parece como si se hubieran tragado una piedra. Se miran entre ellos y asienten.
Bernardo: -Entendido. Como quiera… sin embargo, me gustaría que usted me dijera sus objetivos en lugar de ordenarle directamente a Giulio.
Bondone: -Funm… está bien. Voy a informarle que mañana por la mañana a Giulio acerca de las órdenes para que le informe… pero, recuérdenlo bien.
Bondone: -Si los daños de su juego de guerra comienzan a aparecer en la familia… no lo dejaré pasar. No importa si es el favorito del jefe del Salto.
Después de escupir esas palabras, el viejo con el apoyo del guardaespaldas se gira y se aleja de nosotros sin dirigirnos ninguna mirada, ni siquiera a Giulio.
El gigante cuerpo, desaparece en el elevador.