Giulio (Daivan) #03

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Daivan

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Cavalli: -¡Fuu…!. Qué problema.

El consejero Cavalli da un suspiro como de diez años y se sienta en el sofá nuevamente.  

Cavalli: -Que problemático, incluso con Bernardo…. Diciendo todas esas cosas innecesarias ha hecho que se molestara… No podemos darnos el lujo de pelearnos con la junta en este momento tan crítico. 

Bernardo: -Estoy consciente de eso. Pero, ahora mismo no podemos darnos el lujo de perder a Giulio…. 

Giulio: -Entonces… yo… ¿seguiré con el señor Gian?

Bernardo: -Eso no se puede saber. Todo depende de las órdenes que vaya a dar mañana. 

Cavalli: -Por cierto… Bernardo. ¿Por qué no has informado a la junta acerca de las peleas de hoy? Incluso han comenzado a quejarse conmigo. 

Bernardo: -No podía arriesgarme a que nuestro primer ataque sorpresa fracasara. Estoy seguro de que si hubiera informado a los directores, posiblemente esa información se hubiera filtrado en un 100%. 

¿Enserio? Cuando estaba por abrir la boca, el consejero Cavalli toma la palabra a la vez que se ríe y asiente con la cabeza a Bernardo.

Bernardo: -Cuando nosotros estábamos en prisión, y planeamos cómo escaparnos, por alguna razón, nuestros movimientos estaban previstos. Sin embargo, cuando regresamos a Daivan no encontramos nada.

Bernardo: -Si fuera alguno de los capitanes de estado, o, perdóneme, pero si algún consejero nos hubiera traicionado, entonces no habríamos durado ni una semana en Daivan. 

Cavalli: -Y eso es porque solamente los capitanes, yo y los hombres bajo su mando directo sabían acerca de su paradero y su destino de viaje, entonces….

Bernardo: -Cuando nosotros estuvimos en prisión, los que habían estado de intermediarios ayudándonos, dándonos información, era el consejero y todos los de la junta. Y sobre el ataque de hoy no lo informé. 

Bernardo: -Y por eso nuestros ataques sorpresas fueron un éxito, casi a la perfección, ni una pizca de juego sucio. Esa es la base de mi certeza. 

Cavalli: -Umu…..

La expresión de Cavalli es como de “ya veo” un par de profundas arrugas de preocupación aparecen en su rostro. 

Bernardo nos da una palmada en mi hombro y en el de Giulio. 

Bernardo: -Lo siento. Es posible que mañana, tengan que hacer frente a problemas innecesarios. 

Giulio: -No… yo, si estoy junto al señor Gian……

¿Por qué yo? Quería quejarme con mis palabras habituales, pero me detuve al ver esa mirada con apenas señal de vida y en su voz.

Cuando regresamos a la habitación, Giulio comenzó a actuar como un fantasma, pero ahora está con un poco más de color sentado en la mesa….

Gian: -¿Estás bien? Como que estás un poco fuera de ti.

Giulio: -Si… no me pasa nada.

Como que su voz no está muy animada, como si no tuviera vida. 

Me dirijo hacia el refrigerador, saco dos botellas de cerveza y los dejo sobre la mesa y me siento. Giulio no se mueve, está inmóvil como si fuera una decoración de mesa. 

Giulio…. Está actuando raro…. 

Giulio no está actuando como normalmente es, con sus acciones y conversaciones ligeramente descentradas…. Él está presente pero sin vida. Actuando como si hubiera sido disecado y montado…. 

No importa lo que piense, solo puedo pensar en una razón. 

¿Es por aquel astuto viejo Bondone? Ahora que lo pienso, esta es la primera vez que veo a Giulio con ese anciano. 

¿Giulio le tendrá miedo a ese viejo? No exactamente; no se siente como si fuera miedo. 

¿O será porque lo adora?… ¿Por qué ha jurado lealtad a él? No entiendo. 

Y qué carajos se cree ese viejo…. Mi cabeza está llena de irritación, me acaricio un poco el cabello para hacer una aprobación a la cerveza… Ah cierto, el abridor de botellas…

Muevo la botella hacia mi boca para tratar de abrirla con los dientes, pero las palabras y la mano de Giulio me detienen. 

Giulio: -No haga eso, será malo para sus dientes, espere…. 

Gian: -¿Eh?

Giulio me quita mi cerveza de las manos y una de sus manos cruza sobre ella…. O al menos eso parecía y en ese instante.

El cuello de la botella sale volando, y desaparece. La cremosa espuma burbujeante se desliza sobre el borde tras el acto 

Gian: -Ehm…. ehm…. Gracias. 

Acepto la botella con unas palabras torpes… sin ningún tipo de truco ni nada la botella fue abierta, más bien fue cortada. 

Puede que esté un poco sin vida, pero Giulio es Giulio 

Gian: -Tú…. ¿no vas a beber?

Giulio: -Se me da mal la bebida. 

Ya veo, con que es así. Yo pongo la botella que fue cortada por Giulio sobre mi boca, tomando de ella con cuidado para no cortarme mis labios. 

Entonces…

Gian: -Oye Giulio…. ¿Puedo preguntarte algo?

Giulio: -Si…

Gian: -Aquel viejo…. Sobre tu abuelo…. Giulio… ¿odias a aquel viejo? 

Giulio: -¿Por qué lo pregunta?

Whoo, me respondió con otra pregunta. 

Giulio: -Sobre mi abuelo…. me gusta. Lo amo. 

Ante tales palabras sencillas, yo…. Ya veo, esto es lo que piensa… mis palabras se acaban y así termina la conversación. 

Giulio: -Mi abuelo fue siempre muy amable conmigo…. Incluso después de la muerte de mis padres, siempre…. Contrató a varios maestros y me dejó ir a la escuela. 

Ah, cierto, los padres de Giulio…. Yo no tengo padres, pero… Giulio era igual a mí. 

Giulio: -Siempre me dijo que debo convertirme en un hombre digno de la familia Bondone… Un hombre que no dañara el linaje de la familia… Por esa razón respeto a mi abuelo…. 

Giulio de repente habla de nuevo, pero… por alguna razón, suena como un disco, como si estuviera escuchando a una máquina… No hay vida en sus palabras.

¡! Joder!! 

¡¡Ese viejo!! ¡! ¡¡Es porque viniste…!! Es por esto que supuse que estabas podrido…. Bueno, da igual  

Gian: -Ya veo…. Yo perdí a mis padres así que siempre estuve de holgazán y no tenía a nadie a quien admirar. 

Giulio: -¿Es así…? Siempre al señor Gian…lo he admira…. 

Gian: -¿Eh?

De repente, Giulio corta su palabra… El aire de “oh mierda” se mezcla en su voz auto interrumpida y sus ojos asustados, observando. 

Giulio: -N…no, discúlpeme…. 

¿Qué quiere decir con siempre? ¿Quiere decir que desde que estábamos en la cárcel? Admirarme… ¿Por qué a mí? 

¿Por qué un hombre como él…? ¿Qué es el sucesor legítimo de una gran familia rica, además de que es muy amable, (probablemente) sea alguien muy bueno en los deportes, alguien que incluso el CR:5 se inclina ante él…? 

¿Por qué se siente así por mí? 

Gian: -Ayer también te lo pregunté… ¿Por qué me admiras? ¿Por qué te sientes así por mí? 

Giulio: -Eso es porque…. Yo…. así lo pienso…. 

Gian: -¿Por qué piensas eso? 

Giulio: -La razón de eso es….

Soy insistente como un bicho, que incluso pienso que está mal. Pero no es mi culpa….

Si alguien tan absolutamente perfecto como él, me sigue y además me dice que me admira…. Solo siento que está bromeando conmigo. 

Gian: -Tú… puede que… ¿Te gusten los hombres? ¿Es por eso? 

Giulio: -Se equivoca. Yo… solo al señor Gian…

Gian: -¡Entonces! ¿Por qué alguien como yo? Hahaha, en verdad que no entiendo nada. 

Agarro fuerte de la bufanda de Giulio. Los ojos de Giulio se abren como platos dejándolo aturdido y por un momento nos miramos sin movernos. 

Giulio: -A mí, me gusta el señor Gian….

Gian: -¡Cállate! ¡Tú…..! 

Me lanzo hacia adelante sobre la mesa…

Giulio: -¡!……!!  Gian……. 

Presiono mi boca en los labios de Giulio como si estuviera tratando de sacar un trozo de él. Al tratar de decir algo, sus labios tiemblan. 

Giulio: -Uhh…. Ha……

Gian: -Hnm…… haaa…… hmm… ¿No es esto lo que querías?  

Le dije respirando duramente entre las bocanadas fuertes que salen de la boca de Giulio.

Él mantiene sus ojos como si estuviera sufriendo y poco a poco se fusionan, sus labios que habían estado apretados con fuerza, de un mordisco comienzan a relajarse. 

Giulio: -Uh…. Ku… fu…..

El aliento se escapa de la boca de Giulio para lamer mi boca, mi lengua… y su pequeña lengua empuja hacia adelante para lamer mis labios y mis dientes.

Gian: -Uhh….. uah…..

La sensación de la lengua de Giulio. 

Giulio: -Fu…..u…num….

Gian: -¡!…..!! Yya…. Espe…

Me alejo para ponerle distancia a Giulio… yo fui el que comenzó…… pero ahora, soy yo el que pone distancia. 

Más bien, me sorprende que no haya muerto.

Giulio: -Señor Gian…..

Gian: -Uf… perdón….

¿Por qué pensé en besarlo? 

Por qué yo… ahh joder, ¡! ¡¡Mi cabeza da vueltas!! 

Giulio: -Discúlpeme, yo…. 

Gian: -¿Por qué te estás disculpando? 

Giulio: -Porque yo soy algo idiota…. Y porque no puedo hablar como se debe….

Gian: -Ah… ya está bien, no es necesario que digas nada. Lo de ahora fue mi culpa. Olvídalo por favor. 

Giulio: -………….

Los ojos de Giulio miran hacia debajo de la mesa…. Y cae el silencio….

Giulio: -¿No se…?

Gian: -¿Eh?

Giulio: -¿No se siente asqueado…? Por mí….

En primer lugar, en verdad que no tengo ni idea de lo que acaba de decir. 

Gian: -Ehm… pues… si me sintiera asqueado entonces no habría hecho algo así. 

Giulio: -Ah……

Esto es lo que realmente siento ¿verdad? Puedo observar mis sentimientos en mi interior….

¿Qué será esto?…. Los dos somos chicos… así que el raro no es Giulio, soy yo….

Gian: -Pues veras… el decir que te gusto, ¿no es algo que le deberías de decir a una mujer? Giulio, tú… eres popular ¿no es así?

Giulio: -…………….

Gian: -¡Tienes ese aspecto! ¡Dinero! Tienes lo suficiente como para hacerme preguntar lo que habías hecho en tu vida anterior para poder conseguir todo esto. Bueno, lo que quiero decir es….   

Gian: -Deja de hacer esto y mejor ve a besarte con una chica en su cama y olvidémonos de esto… ¿va? 

Giulio: -No tengo….

Gian: -Ahh, claro claro. Así es como deberían de ser los ricos. ¿Eh…? 

Giulio: -Yo nunca he salido con alguna mujer 

Gian: -¿Eh? 

Giulio: -Ese…. Ese fue…. Mi…. Primer…. Beso….

Gian: -¿Eh?

Giulio: -Ah…. Discúlpeme, lo había olvidado…. Hubo una ocasión en la cual besé….

Gian: -Ah, claro. Eso….

Giulio: -Fue con un perro que compre….

Gian: -Ah, ya veo….

Y el perro siguiente fue el perro de la suerte ¿no? ¿Solo a perros? Pero… que haya sido su primer beso… y fue conmigo. Seré bastardo. Lo siento, Giulio. 

Giulio: -Pero, yo…. que el primero fuera el señor Gian….

De alguna manera… tengo la sensación de que Giulio va a decir algo súper vergonzoso, por lo que muevo mi mano con todo lo que tengo para tratar de esquivar el tema. 

Gian: -Ahh… aahhh…. Ah…. Unm…! Bueno ya sabes! ¡No es que haya un significado profundo en esto ni nada! ¡Solo es hacer lo que sea, es decir, ya sabes, actuar de acorde a la situación! ¿No? 

Giulio: -Entiendo. 

Hay una flama, una pequeña flama en los ojos de Giulio. Ese color… si… el color está en la parte superior de sus ojos… esos ojos son los que estaban antes de que llegara el abuelo Bondone.

Esos son los ojos que siempre he conocido de Giulio, son esos. 

Yo… ante esos ojos felices de Giulio y su torpe sonrisa, puedo sentir como si me cayera de lado de un edificio, llegando hasta abajo a una oscuridad profunda. 

Niego con la cabeza por pensar en esto y hablo para cambiar de tema.

Gian: -Bueno. ¿Qué haremos con la cena?

Giulio: -Puede ser lo que sea para mí. 

Gian: -Nm… todavía estoy lleno debido a la comida de la tarde… así que no tengo muchas ganas de comer.  

Giulio: -Entonces, algo dulce…. ¿Qué sean dulces o algo? 

Gian:- ¿Para el otro lado del estómago? Suena bien. 

Esa noche, nuevamente llamamos al servicio de habitación. Volvimos a molestar al cocinero del hotel para que hiciera nuevamente dulces. 

Entonces… el cocinero hizo muy bien su trabajo, nuestros estómagos se llenaron de azúcar, lo suficiente para darnos dolores de cabeza de adulto. 

Y de esa manera, nos fuimos a la cama. 

Como de costumbre, no tengo ni idea si Giulio ya esté dormido o siga despierto. Él no se mueve ni tampoco respira como si estuviera durmiendo. Y entonces, yo….

Gian: -Uhn… joder. 

No puedo dormir.

Por alguna razón, me siento muy despierto, y muy distraído. Puede que sea por culpa de comer tanto dulce, esto lo tendré en mente…. Mi sangre parece que se subió a mi cabeza, a tal punto que me duele. 

Gian: -Me he pasado….

Sin poder acomodarme, lo único que hago es girarme con incomodidad en la cama. 

Hasta que el sueño finalmente me llegue, permaneceré por un rato así….

Giulio: -………………….

Tercer Día 

A la mañana siguiente, me despierto muy temprano. La falta de una masturbación, ha hecho que mi despertador mañanero sea refrescante en su lugar 

Según la conversación de ayer de Bernardo, puede que hagamos un movimiento en la oscuridad para ver cómo reaccionan los enemigos. ¿Debería ya levantarme? ¿O volver a dormir y esperar la llamada…? 

Giulio: -Buenos días, señor Gian.

Gian: -Buenos…. ¡¿ Whaaa?! Ya estás despierto, Giulio. 

Giulio: -Si, como el señor Gian ya se había despertado….

Pero… lo único que hice fue abrir mis ojos estando aun acostado en la cama….

Gian: -Bueno, da igual. Entonces… debería lavarme y prepararme para trabajar.

Giulio: -Si. Pediré que preparen el desayuno. 

Giulio se levanta de la cama y se viste. En verdad, que es bastante malo a la hora de vestirse. Le falta abrocharse bien el cinturón, y acomodarse bien la camisa por dentro….

Este tipo, en verdad parece una bala, al ver con qué velocidad se preparó, así como la precisión de su reloj para levantarse. 

Dios, supongo que no hay hombres perfectos….

Giulio: -¿Esto estará bien para el desayuno?

Coloca varios platos de fruta sobre la mesa, se parece a los que usaron como decoración en el edificio. Hay manzanas tan rojas que se acercan al negro, y plátanos que están muy cerca de parecer juguetes.  

Gian: -Bien, bien. ¿Hay alguna llamada de Bernardo?

Giulio: -No en especial….

Nos sentamos a comer esas frutas que parecen ser sacadas de la selva. Como prueba de que estamos en la civilización, saco un Perrier del refrigerador y un Guzzle para beberlos. 

Giulio: -Parece que las manzanas, pueden servir como sustituto para limpiar los dientes. 

Contesto con un “oh, ya veo” …. La idea de que se me podría olvidar el no cepillar mis dientes antes de salir, me da un escalofrío por mi espina dorsal. 

Gian: -Bueno, vayamos a tomarnos una taza de café en la sala de Bernardo. 

Les lanzo un “Hey” a los guardias en el instante en que entramos. 

Al entrar en la sala de Bernardo, somos rodeados por el sonido de llamadas telefónicas. 

Bernardo: -¿Cuál es el daño? Ya veo…. Será imposible que estés al pendiente del teléfono, retírate. 

Bernardo: -¿Dices que pasó de nuevo? Y pensar que iría a trabajar en Rolls Royce. Tengan a alguien para que tome una foto de él. 

Bernardo: -¿No hay rastro de ninguna rata ahí? ¿Qué significa? Puede que sea una trampa, regresa. 

Bernardo toma tres teléfonos a la vez y los alinea en la mesa frente a él. Toma uno para responder. 

Bernardo: -Ya veo… tengo entendido que necesita ayuda con el teléfono… sí, sí. Puede que este teléfono pueda ser interferido. Hasta entonces…. 

A veces, él responde sin ni siquiera escuchar realmente las palabras que vienen del lado receptor, y antes de terminar la llamada se encuentra acostado en su escritorio. ¿Habremos llegado en el momento en que está más ocupado? 

Giulio y yo nos dirigimos al sofá que está en la esquina de la sala para no estorbar. Al parecer hay alguien que llegó antes que nosotros.

Es Luchino, que se encuentra bebiendo una taza de café, elegantemente. 

Luchino:- Hey, hoy se levantaron muy temprano. 

Gian: -Si se trata de bebidas y mujeres podría levantarme aún más temprano. Luchino ¿vas a salir? 

Luchino: -No, acabo de regresar. Cuando mis subordinados regresen y me den el informe de la situación actual me iré a dormir hasta el mediodía. 

Con esas palabras, una sonrisa verdaderamente elegante se propaga a través de la cara de Luchino. Giulio y yo también nos sentamos en el sofá. 

Parece ser que al fin hay un hueco disponible entre los cables del teléfono. Bernardo se acerca mientras saca un bostezo. 

Bernardo: -Buenos días. Sus sonrisas son demasiado brillantes para alguien que ha estado despierto toda la noche.

Gian:- ¿Qué pasa?, ¿no has dormido?

Bernardo: -Tenía muchas cosas que atender antes de asistir a la reunión de la junta. Debería beber una taza también. 

Al venir hacia nosotros, noto que Bernardo tiene en sus manos un mapa y un bloc de notas. 

Bernardo toma unos sorbos del café con nada añadido antes de lanzar un suspiro que según parece lo estaba guardando en sus pulmones. Y luego extiende el mapa a lo largo de la mesa. 

Luchino: -¿Cuál es la situación? 

Bernardo: -Esperaba que pudieras darte cuenta con solo ver mi cara.

Giulio: -¿Hubo algún ataque por parte del enemigo ayer en la noche?

Bernardo: -No, eso no pasó. Sin embargo, los tipos del GD han enviado refuerzos a Daivan y son muchos. 

Luchino: -Pero eso es algo que ya habíamos previsto ¿no es así? 

Bernardo: -Es un número mucho mayor de refuerzos que había imaginado. Han enviado refuerzos suficientes en solo una noche, lo que me hace pensar si están pensando en mover su sede a Daivan. 

Gian: -Me huele a que esto lo habían planeado desde el inicio.

Bernardo: -Por otra parte, no pude captar sus intenciones de formaciones. Justo cuando me entero de que los lugares que había previsto pensando que eran claves, resultan que están vacíos, y que están utilizando los barrios pobres aunque no les da ninguna ventaja en absoluto como base. 

Gian:- Eso sí que es inquietante. ¿Realmente están pensando en hacer una colonia en Daivan? 

Bernardo: -He estado teniendo cuidado de que los Sabini no se den cuenta del alojamiento donde nos encontramos, pero… incluso aunque rodeé su base para tratar de aplastarlos, varias interferencias surgieron… me dará una úlcera.

Luchino: -¿La junta?

Bernardo: -También está eso. Fueron muy rápidos para actuar en nuestras estrategias y el uso del dinero. 

Luchino: -Nunca había oído de un país que ganara una guerra mientras sufría un desacuerdo con su departamento de finanzas. Tsk… creo que estaría bien si vigilara un poco a los de arriba. 

Bernardo: -Si esta situación se prolonga durante un mes, entonces creo que tendríamos que pedir prestado. Más importante, ahora los policías de la ciudad han estado peleándose con nosotros tratando de saber sobre los acontecimientos de ayer.

Bernardo: -Gracias a dios que el alcalde está de nuestro lado. 

Bernardo: -Además, varios de los periódicos de Daivan tienen artículos acerca de que los culpables son los del CR5. Diciendo cosas como: “Son la mafia que trae guerra y muerte a esta ciudad pacífica”.

Gian: -Esos bastardos del gobierno, de seguro aceptaron el soborno del GD.

Luchino: -El tener los periódicos abusando de nosotros, significa que estamos haciendo algo bien. ¡Oh, bueno! Creo que iré a visitar la casa de un par de empresarios. 

Gian: -Dices ir hacer una visita. Pero si los amenazas, pueden que te demanden ¿sabías?

Luchino: -Las acciones mundanas que lleguen hacer no me interesan. Yo solo utilizaré algunas fotografías de los señores periodistas para hacer que dejen caer sus pantalones fuera de sus casas.

Gian: -Qué miedo… pero, ¿ellos también son profesionales, no?  Me sorprende que hayas podido obtener algunas fotos de ellos sin que fueras descubierto. 

Luchino: -Fue muy sencillo. Que una mujer le dijera “Hey, no apagues las luces porque todos ellos podrían verme por completo”. Eso fue suficiente. 

Le sonrió con una expresión como de hombre que puede hacer que diez mujeres cayeran una sobre la otra, por él. Su sonrisa es contagiosa, así que Bernardo y yo sonreímos. 

Entonces….

Giulio, que había permanecido sin sonreír y sin decir nada, habla en voz baja. 

Giulio: -¿A dónde deberíamos ir hoy a destruir?

Ante su voz, el ambiente se quedó silencioso. Bernardo frota sus gafas en su cara con una de sus grandes manos y dice:

Bernardo: -Me gustaría decirles que sus ataques continúan como siempre pero…. Giulio, Gian, sus objetivos han cambiado. 

Con esas palabras, Bernardo toma una pluma roja y marca un círculo en el mapa de Daivan. La ubicación es… al norte de Daivan, cerca de una fábrica de piezas de automóviles. 

Bernardo: -Son órdenes directas de la junta… o mejor dicho del señor Bondone. El GD ha enviado refuerzos a esta área. Por favor vayan a acabar con ellos. No deben de haber muchos. 

Giulio:- Entendido. ¿Está bien que los mate, verdad? 

Bernardo mantiene sus ojos fijos en nosotros y asiente. 

Gian: -Órdenes de ese viejo… Tengo un mal presentimiento acerca de esto.

Bernardo: -Si… sin embargo, el señor Bondone probablemente no enviaría a su propio heredero hacia una muerte segura. Tal vez cuando lleguen, se encuentren con que es un lugar vacío. 

Luchino: -Qué manera tan indirecta de hacer las cosas. Si ese es el caso, entonces sería mejor para él, mantener a Giulio encerrado en su mansión. 

Giulio: -Vayamos, señor Gian. 

Cuando Giulio y yo nos ponemos de pie, Bernardo llama a uno de sus subordinados y él trae un papel de notas el cual nos es entregado. 

Bernardo: -Por precaución, cambié mi número telefónico; en esa nota está escrito el nuevo para que se puedan comunicar conmigo. Si llega a pasar algo peligroso, retírense de inmediato. 

Gian: -Claro, te llamaré cada media hora…. Oh. Esto es muy práctico.

En el interior del tubo de caramelos donde está la nota, Bernardo nos dio monedas de cinco centavos a cada uno, llenando el tubo hasta la punta. Con esto, podremos mantener las monedas con una mano mientras hacemos la llamada.   

Bernardo: -Conserven las que lleguen a sobrar. 

Gian: -Whai. Gracias tío Bernardo. 

Luchino: -Oh, es cierto. El auto del señor Bondone ha sido preparado para ustedes. Es un mercedes negro y está estacionado frente al hotel. 

Gian: -Uge….

Echo un vistazo a la puerta principal del hotel para ver, y es exactamente como dijo. 

Pareciera que exclamáramos “Exactamente somos de la mafia”… Fuera está el auto mercedes color negro estacionado en frente del hotel, completamente ignorado que hay trafico. 

Puede que los que estén ahí sean el chofer y el guardia, pero… solo la idea de ser llevado alrededor rodeado por ellos me molesta. 

Echo un vistazo a Giulio, que está viendo lo mismo y le digo: 

Gian: -¿Qué haremos con eso? De seguro se la pasaran vigilándonos todo el tiempo. 

Giulio: -Movámonos en otro auto. 

Gian: -Tienes razón…. Por aquí. 

Entonces nos damos la vuelta y nos dirigimos al área de la cocina. 

Nos colamos por la puerta trasera del hotel usada para sacar la basura, y nos deslizamos hacia la parte de atrás del callejón para tomar un taxi. 

Moviéndonos en taxi por un tiempo, nos aseguramos que no tuviéramos autos que nos estuvieran siguiendo… suelto un gran suspiro de alivio y me meto un chicle en mi boca. 

Elegimos un taxi conducido por un mexicano. Nunca había conocido a un mexicano que supiera italiano. De esta manera, podré hablar con Giulio sin tener que preocuparme. 

Giulio: -Discúlpeme, por mi culpa le he causado problemas. 

Gian: -Por mí no hay problema. Más importante aún… más tarde ¿no te regañara de nuevo ese viejo que parece Tambor? 

Al terminar de hablar… el rostro de Giulio, sus ojos… pareciera que perdió el brillo de la vida, como si fuera una flama siendo soplada por el viento 

Gian: -¿Giulio….?

Giulio: -No, estoy bien. Cumplamos con el trabajo. 

Gian: -……………….

De nuevo paso. Con solo mencionar a aquel viejo, Giulio nuevamente se ha convertido en una cosa sin vida. Al igual que un perro de peluche. 

No sé qué carajos está pasando. 

Gian: -Obediencia……

Giulio: -¿Qué pasa?

Gian: -Ah… no, no es nada.

La palabra que estuvo dando vueltas en mi mente sale por mi boca… Si, la obediencia…. Esa es la palabra que más describe a Giulio. 

Me pregunto si ese viejo fue muy estricto con él… Por eso es que él es muy obediente y también escucha sus órdenes sin cuestionarlas, sin vacilación. 

Giulio: -Gire a la derecha en esa esquina, y siga adelante por un tiempo. 

Giulio le da las instrucciones al taxista con palabras claras pero con una voz un poco dura que hace que el cuerpo del hombre se tense, dando un salto mientras hace girar las ruedas. 

Como era de esperar giró muy rápido. Parece que ya conoce la nueva base del GD alrededor de la zona. 

Giulio: -Destrocemos al enemigo antes de que puedan preparar su defensa. 

El rostro de Giulio, sus ojos, me estuvieron mirando. 

Giulio: -Yo protegeré al señor Gian. 

Un parpadeo, una pequeña llama de vida se reflejaron en sus ojos. 

No, es algo diferente. Lo que hay en esos ojos es….

Más que determinación, hay… sangre, reflejan una brillante sed de sangre. 

Pedimos al taxista que se parara a algunos metros lejos de nuestro objetivo. Dejamos el auto y comenzamos a andar por las calles sucias. Pasamos en medio de dos edificios de la gran fábrica, y en medio de ellos hay una comunidad de viviendas con un camino que cruza a través de ella. 

El vapor se oía desde las alcantarillas salpicando aquí y allá a lo largo de la base empapada con charcos de aguas residuales, contaminando el aire que ya de por si, estaba turbio. 

Gian: -Es horrible, esta área. El pensar que hay personas viviendo aquí. 

Giulio: -El barrio de esta zona fue habitada recientemente. Es probable que haya muchos inmigrantes ilegales.

Dejó caer esas palabras tan directamente que sonaron crueles, Giulio continúa avanzando. Entonces… siento unas miradas tras mi espalda desde hace ya un rato… 

Esas miradas son procedentes de las personas que viven en esta zona, nos miran desde el interior de sus casas de cartón que parecen estar al borde del colapso, estando a lado de las grietas de acero de la fábrica.

Ninguno de ellos sale. Tal vez es debido a que habían visto como el GD tomó este lugar ayer en la noche y se escondieron por miedo. 

Caminamos un poco más y llegamos a la fábrica que Bernardo nos indicó. Si no recuerdo mal, esta es la fábrica de un parque industrial que se dedica a hacer chapas metálicas para los resortes de los autos. 

De repente, Giulio mueve sus labios un poco. 

Giulio:- Por favor no se dé la vuelta…. Nos están siguiendo…

Casi me detengo para decir algo, pero me abstuve de hacerlo y continué avanzando sin problemas. 

Gian: -¿Será el GD? 

Giulio: -Lleva zapatos de tachuelas. No son trabajadores de la fábrica o trabajadores de paso.

Ya veo. Esta es la manera de dar la bienvenida.

Gian: -¿Qué hacemos? ¿Atacamos nosotros?

Giulio: -Probablemente esté armado con pistolas…. Vayamos a un lugar amplio. 

Le doy una señal pequeña a Giulio alzando uno de mis pulgares. Entonces….

Hoy me aseguré de traer conmigo a este pequeño. Es una pistola que mantengo atorada en mi cinturón que, por poco y me olvido que la traía por los nervios. 

Giulio: -Fu… fufu….¿…..? ¿Qué pasa? 

Giulio da la vuelta hacia abajo…. Su cara, sus ojos….

En algún momento, dejó su lado de perro cuidadoso. 

En su lugar, salió el perro malo.

Entonces sucedió cuando nosotros nos trasladamos hacia la luz que se muestra a lado del callejón. 

Enfrente de mí, está la puerta de la entrada enorme al antiguo almacén, abierta, con una puerta faltante. Entonces… 

Gian: -¡¿Uhm … wha?!

El sonido del arma de fuego resuena por detrás. Saco el arma colocándola por mi cuello y por instinto mis pies se detienen Giulio que está a mi lado ni siquiera parpadeo. 

Se detiene un poco detrás de mí. ¿Por qué no se asustó? ¿Él sabía que las balas no estaban volando hacia nosotros? 

Subordinado del GD 1: -¡No te muevas, bastardo macarrón! 

Por detrás, el insulto hace eco a través del callejón. 

Yo a la derecha, Giulio a la izquierda. Cambiamos de lugar dando la vuelta para quedarnos de espaldas. Hay tres bastardos rodeándonos. 

Y por otro lado vienen otros cinco tipos que traen consigo látigos de cuero y escopetas de caza. Parece que están tratando de rodearnos. Así que ya tienen conocimiento del lugar…

Subordinado del GD 2: -¡No se muevan! ¡No se vayan a mover! 

Subordinado del GD 3: -¿Solo son dos? ¿Qué pasa con estos tipos? 

Creo que son gánsteres del GD…. Dentro de ellos, estaban algunos que tenían palos de golf pareciendo trabajadores desempleados. 

Todos ellos toman sus armas mientras nos miran fijamente y nos rodean. Y ahí…

Max: -Oye, asegúrate que esté bien el equipaje. 

Desde detrás de las sombras de las cajas de maderas abandonadas que estaban situadas en el almacén, un hombre musculoso aparece. Oh, tiene el tatuaje del GD en su brazo. Que fácil de comprender. 

Varios revólveres son apuntados hacia nuestra dirección con sus numerosas manos temblorosas que son alcanzadas a ver por Giulio y por mí. Levanto ligeramente la mano y Giulio….   

Por lo general, perderíamos la calma por esta situación desesperada, pero… le dirijo una mirada a Giulio. Su expresión es de calma, como si estuviera escuchando algún disco. 

No, me equivoco. Él muestra una sonrisa con un tinte de sangre. El que está enfrente de mí, es el perro malo. Muestro una sonrisa en mi cara… 

Gian: -Vaya que esas pistolas son caras. No se les vaya a caer. Bastardos como ustedes no podrían comprar una como esas  

Subordinado del GD 1: -¡Cállate!  ¿uh? ¡jefe! El bastardo de aquí no tiene arma  

Los gánsteres que investigaron a Giulio alzaron su voz. ¿No encontraron su cuchillo? 

Max: -¿Qué dijiste? Ustedes, ¿No son mafiosos de Daivan? ¿Qué significa eso de venir a invadirnos sin estar armados? 

Subordinado del GD 2: -Hehehe. ¿No habrán venido a comprar mujeres? 

Subordinado del GD 3: -O será que, ¿Están en medio de una cita? ¡Hyuuu!

Esos gánsteres vulgares se están burlando de nosotros para tratar de conseguir que su jefe se ría. Muevo mis ojos para contarlos y ver cuántas personas hay. 

Probablemente hay dos tipos con pistolas… Pero como mi pistola fue robada por ellos, deben de haber tres…. Hay otro con una escopeta. El resto tienen puros palos y cuchillos. 

Max: -Ustedes, ¿Cómo supieron de este lugar? Apenas llegué ayer a esta ciudad, así que todavía no hemos hecho nuestra primera mierda aquí. Bueno, da igual, hablemos de varias cosas.

En su mano tiene un hacha, de las que se usan para picar leñas. Es un hacha bastante vieja, teñida con algo desagradable. El hacha sin filo ni siquiera brilla mientras se voltea hacia nosotros. 

Subordinado del GD 2: -Pero jefe. No hay manera que solamente ellos dos hayan venido a tratar de invadirnos. Probablemente solo son unos pandilleros que se perdieron. 

Subordinado del GD 3: -¿Estuvieron solamente buscando por todas partes, niñitos? 

Estos bastardos, están subestimando la manera en que hacen reconocimiento los del CR5 

¿Eh? Quien nos dijo que viniéramos aquí… fue el viejo Bondone. ¡¿Qué está pasando aquí?! 

¿Cómo es que el viejo Bondone, supo de estos bastardos que acaban de llegar a la ciudad? 

Max: -Hahaha, ¿Tienen tanto miedo que no pueden hablar? ¿Han oído hablar de Max que usa hachas del GD? Se refieren a mí….

Max: -Ya tendrán una idea. Con esto, me encargo de rebanar cuerpos en pedazos. ¿Quieren que les corte los dedos de su mano para que se animen hablar? ¿ah? 

Gian: -De eso no estaría tan seguro…

Respondo en inglés. 

Gian: -No se ven que ustedes tengan alguna clase de educación. Así que la diferencia entre usted y nosotros es que nosotros podemos contar sin la necesidad de los dedos, por lo cual no nos afecta su amenaza. 

Dos segundos pasan. Al darse cuenta del significado del insulto, la expresión del tipo pasó de ser arrogante a una expresión de rojo vivo, frunciendo el ceño como una bestia.

Max: -¡B-bastardo! ¡Quieres que te mate! 

En ese momento, Giulio con una voz fría como el viento dice. 

Giulio: -Señor Gian, me encargare de los que están armados. No se agache, por favor, permanezca como está ahora. 

La voz de Giulio sonó contundente, como si estuviera llena de hostilidad, de emoción y sin miedo. Pareciera que dijo “Por favor, coma su plato de pasta antes de su pan” dando una pequeña inclinación de cabeza. 

Max: -¡Di algo! ¡Bastardo! 

El estúpido musculoso optimista empuja a un lado a los otros gánsteres y entiende un brazo hacia a mí. Un instante después… algo de destellos atraviesan mi visión 

Subordinado del GD 1: -¡……! Bastardo, no te muevas….

Max: -¡¿Gigh?!

Subordinado del GD 3: -Uh…. Uh…. ¡¿gyaaaaaaaa?! ¡!Ahhhhhhhhh!! 

Subordinado del GD 2: -Uwa…. Uwa, ¡¿Qué pasa?! 

En el momento en que escucho el sonido del cuchillo, este ya se había apoderado de su próxima víctima. Los sonidos sordos se extienden ante una mano que no suelta el cuchillo. 

Y el bastardo del hacha que estaba intentando agarrarme… todos los dedos de su mano peluda menos el pulgar habían desaparecido. 

Max: -¡Que… Que! ¡Qué pasa! ¡Guaaaaaaaaaaaaaaaaaaah! 

El hacha cae al suelo. Max intenta tomarla con su mano izquierda deformada dando gritos como una bestia. 

Max: -¡Hiiiiiiiiiiiiii! Ah, aaaaaah, ¡Mi mano! 

Giulio… ¿En qué momento lo ha hecho? 

Subordinado del GD 1: -¡¿Jefe?!

Subordinado del GD 2: -¡Bastardos! ¡¿Qué es lo que han hecho?!

Los gánsteres estando en pánico y con una mirada desesperada, apuntan con sus armas hacia nosotros, contando las pistolas restantes. 

Me preparo para saltar hacia el rifle que había caído y tomarlo con una mano 

Pero….

Antes de que un sinnúmero de armas pudiera apuntar hacia mí….

Giulio se había movido. Es rápido, no es que no pudiera verlo. Simplemente en el momento en que lo vi, todo había terminado. 

Subordinado del GD 1: -………………

Subordinado del GD 2: -…Bug……. 

Giulio: -…… Tch……

En el momento que intentaron disparar, todos, al mismo tiempo y de manera instantánea y antes de que pudiera contar uno… mueren. 

Gian: -Uh… uwaaa…

Los tres hombres que sostenían las armas tienen un corte de rajada en sus cuellos, quedando muertos en un instante. Como todavía están balanceándose sobre sus pies, gorgoteos de sangre se derrama del corte, cayendo muertos antes de que lleguen al suelo. 

Max: -¡¿Uh… uh?! ¿Qué ocurre? ¿Son refuerzos?

El musculoso da un grito desesperado, aun sin comprender la situación. Los gánsteres que restan dudan en pánico mostrándose en sus ojos, preguntándose…. ¿Huir? ¿Correr hacia el jefe? ¿Matarnos? 

Subordinado del GD 5: -¡Je-jefe! ¡Iré a llamar a más compañeros…! Huug…

Uno de los gánster que trata de escapar nos da la espalda y en ese momento una línea roja perfectamente horizontal aparece en la parte superior de su cuello, lanzándose hacia adelante y cae. 

Giulio: -No huyan. Más….

Con un sonido tintineante el cuchillo traquetea en la mano de Giulio. Al mismo tiempo, el hombre cuya muñeca ha sido cortada con el cuchillo y que había estado rodando alrededor cae al suelo, moviéndose todavía. 

Una salpicadura roja fluye desde su espalda como una escopeta de agua. 

Subordinado del GD 4: -¡!Uuuwaaaa!! ¡!Hiiiiiiii!! 

El tipo que tenía el palo de golf, apuntó hacia mí la pistola que me había quitado, apretando el gatillo saliendo un sonido vacío. Bueno, era obvio que lo haría, ya que todavía no había cargado el arma.  

Subordinado del GD 4:- ¡¿Uggg?! ¡Joder!

Yo extiendo mi mano y le arrebato la pistola por detrás. 

En verdad, que era solo un hombre que temblaba de miedo como un niño. Lo golpeo con la culata de la pistola haciendo que caiga con su palo de golf. Y al ver de reojo….

La sombra de Giulio, tembló… 

Y entonces todo terminó. Solo logré vencer patéticamente a uno… Viendo que hay siete cuerpos tendidos en el suelo. 

Doy un paso hacia adelante con fuerza sobre la tierra, viendo que se convirtió en lodo. El hedor de la sangre cruda, después de un largo tiempo, al fin llega a mi nariz. 

Gian:- Increíble…. 

Giulio mira hacia el cuchillo manchado de sangre, hacia su guante de cuero cubierto de rojo, y sus ojos brillan con locura debido a la sangre mientras sonríe. 

Yo… estaba equivocado todo este tiempo. No es que Giulio sea el que lidera las tripas más fuertes en la batalla. No, él mismo es la tropa más poderosa del CR5. 

Bueno, incluso si hubiera oído esto de los demás, no lo hubiera creído sin antes haberlo visto con mis propios ojos. 

Max: -¡Uuh,,,, uuuu! ¡Ustedes, que son…! 

Estando de rodillas en el fango de sangre, está él, sea como se llame el hombre macho gimiendo. 

La sangre que se desliza de su mano sin dedos tiñe de color rojo su brazo hasta el codo. 

Max: -¿Qué, que son? ¿Por qué todos ellos están muertos…? ¡Mierdaaaa! ¡No escuche nada sobre esto! 

Probablemente no tenga idea de lo que acaba de ocurrir… estoy en la misma situación. 

Giulio comprueba los alrededores para ver si hay enemigos restantes, pero no había, así que se dirige hacia la cara del hombre que está de rodillas. 

Max: -¡Joder! Esto es diferente a lo que hablamos………. ¡Uuuaaa! ¡Gugg!

Al igual que la rasgadura de la hierba de un césped, Giulio se apodera de los mechones de cabello del hombre y lo sacude levantándolo, exponiendo su garganta. Justo cuando me doy cuenta de lo que pasará…. 

Gian: -Oye, espera…. Está diciendo algo….

Max: -¡!Guug aggg!……

El cuchillo corta más o menos la garganta del hombre, dejando una visión de abertura. El aire se escapa a través de la boca, a través de la garganta, con un chorro de sangre fresca como si fuera una boca de incendios rota. 

Giulio: -Fuuu….hahaha… fufufu….

Gian: -Uh…………..

Como lo supuse, aquí vienen las nauseas. 

Giulio: -Fu, fu…..uh… ah, señor Gian…. 

Los ojos de Giulio se dirigen hacia mí, mirándome. El color de la locura ardiente dentro de ellos, hace que dé un paso atrás. 

En serio pensé que me mataría. 

Giulio: -¿Pasa algo? 

El color de la sangre y la locura desaparecen de los ojos que me miran. 

Gian: -¿Qué pasa algo…? Dices… ¿Por qué lo mataste? Podríamos haber hecho que hablara.  

Giulio: -Porque la orden era que matáramos a todos. 

No puedo encontrar las palabras para hablar…. Me quedé sin palabras. Uno de los cadáveres que estaban tendidos en el piso cubierto de sangre a nuestros pies comienza a gatear. 

Subordinado del GD 4: -¡Guguuuuu, ahhhhh! ¡Hiiiiii!

Es el chico que había golpeado antes. Él se arrastra a través de la sangre y suciedad del piso, deslizándose como un insecto o un sapo, tratando de alejarse de nosotros. 

Justo cuando me doy cuenta de lo que está pasando… Giulio agarra el hacha que estaba a la izquierda, era el hacha que había estado sosteniendo el tipo llamado Max. 

Gian: -Ah…. Tú, idiota 

Hasta yo termino por mirar a Giulio enojado. 

Gian: -¡¿Por qué… tenías que matar hasta este chico?! 

Giulio: -Porque fue una orden. El abuelo dijo que los matara. 

Gian:- ¡!….!! ¡! Pero aun así…!! 

“¡¿Por eso no vas a escuchar mis órdenes?!”… Eso era lo que iba a preguntar cuando me trago mis palabras… ¿Estoy en la posición en la que debería decir algo así? 

Y de repente me doy cuenta….

Gian:- Oye…. 

Giulio eleva su mano el cuchillo hacia el sol, brillando con la sangre…. Su lengua lame una de las gotas de sangre…. Como si fuera un beso torpe, lleva sus labios hacia la sangre que cubría el cuchillo. 

Y la lame. Pone el cuchillo entre sus labios. 

Giulio: -Fuu…. Fuuu… haha….

Saca suspiros con una sonrisa en su cara. He visto la sonrisa de Giulio antes, pero nunca había visto esta sonrisa. 

Esta es la primera vez que lo escucho reírse de esa manera….

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