—¿Te atreves? —El emperador hizo que toda la gente saliera con un solo gesto.
Ambos sabíamos que la historia detrás de esto no era buena para el otro. Después de todo, el arma que pensaba usar se ha ido y va a perder a la Emperatriz.
Cuando todas las personas se fueron, la dije en voz baja al emperador.
—Por favor, rompa el compromiso o les haré saber a todo el mundo que la emperatriz es la verdadera culpable. ¿Va a ejecutarla conforme a la legislación nacional?
—No hay evidencia y el culpable que abrió la puerta ya está muerto.
—¿Sí?
El Emperador rechinó los dientes; me cubrí un poco la boca.
—¿En verdad crees que no hay pruebas?
La Emperatriz debió dejar deliberadamente algunas y lo habría escondido en un lugar que posiblemente podría saber, y el Emperador lo sabía. Si no mataba al marqués, ella podría amenazar con revelar todo y con suicidarse.
El emperador miró mi expresión y su semblante se endureció. Entendía el peso de mis palabras.
Una persona que tenía algo valioso sería incapaz de ganar esta batalla.
—Puedo matarte y preguntar después.
—¿Quién cree que me dijo esta historia? No soy tan tonta e ingenua como para ser la única que muera.
Eso era un medio engaño. Tenía que matar a Helena para poder regresar a casa, por lo que no podía morir a manos del emperador.
A pesar de que en este mundo había algo conocido como la causalidad, no estaba segura si el Emperador intentaría matarme y si mataría Cynthia después de que esparciera el rumor, a pesar de que esto fuera injusto.
—¿Está bien si solo se rompe el compromiso?
Al final fue el Emperador el que tuvo que retroceder y sonreí.
—Sí y confirme que el Marques es el culpable.
Después de todo, ya había ciertos antecedentes.
—Entonces tu padre va a morir.
—¿Su Majestad le va a salvar la vida por el honorable trabajo que ha hecho?
—Eres una mujer que en verdad actúa como una víbora. Veo que eres parecida a tu padre.
Sus palabras fueron divertidas. El Marques y yo no teníamos ninguna relación, pero escuchar que éramos iguales hizo que me riera por un rato. Doble ligeramente mis piernas para hacer una reverencia a Su Majestad.
—Lo tomaré como un cumplido.
Estaba por salir cuando de repente volví mi cabeza.
—Haga que Helena Antlebloom sea la princesa heredera.
—¿Antlebloom? Ella no es una noble.
—¿Eso que importa? Es joven y se convertirá en la sangre más preciosa en el momento que se convierta en la Princesa Heredera y su Majestad; ella es tan bonita como otras mujeres.
El Emperador se rió de manera vacía.
—Eso es lo que has estado haciendo. Enseñándola y educándola para que esté con el Príncipe Heredero.
—¿Cómo me atrevería a vestirla del color imperial? Solo fue posible porque la Emperatriz lo aprobó.
—Qué pena por ella. En la Familia Imperial es más seguro que sobrevivas tú que esa Antlebloom que solo sabe llorar.
—Es fácil poder sobrevivir… A todo.
Tan pronto como abrí la puerta, me emocioné por las palabras que escuché del Emperador.
Suspiré y traté de corregir el malentendido. No importa lo difícil que se vuelva para Helena, ella será capaz de sobrevivir en la familia imperial.
—¿Cómo puede decir que no será capaz de sobrevivir a la familia imperial? —dije y salí sin mirar atrás.
En verdad esperaba que este fuera el último encuentro con el Emperador.
Cuando estaba a punto de regresar, pude ver al príncipe heredero que caminaba desde lejos. Mis pies se detuvieron como si se congelaran y mi corazón se encogió.
El Príncipe Heredero también parecía estar sorprendido por un momento, pero después de un momento pasó a mi lado como si nada hubiera sucedido.
En sus ojos no había ningún indicio de culpa, pero pude ver un poco de vergüenza.
Me quedé anonadada y las comisuras de mi boca se elevaron un poco. ¿Cómo era esto posible? ¿Cómo puede estar tan bien? Yo estoy pasando por un momento difícil; me estoy volviendo loca y ¿él está bien?
Quería tomarlo del brazo y darle una bofetada como él lo había hecho ese día y maldecirlo diciendo que era igual que una bestia. Que, sí tenía un poco de conciencia, debía de arrodillarse ante mí y pedir disculpas… Eso es lo que pensaba decirle, pero recordé lo que me dijo la bruja.
—”Las demás personas no van a recordar nada. No estaban allí en primer lugar. No sé si esto te beneficiará o no”.
¡Ah! Entonces para él, eso no sucedió. Esa noche no estaba allí.
Mi boca se abrió lentamente, y todos los recuerdos y las palabras que estaba obligándome a reprimirlas no serían nada más que ilusiones.
Pero yo lo recordaba claramente….
Todo era tan claro, pero no podía decir nada, no podía preguntar nada, porque ese pecado nunca existió.
Hay una víctima, pero el agresor desapareció. ¿Cómo pude hacer esto?
Mi mandíbula tembló al apretarla con fuerza y ahora, ¿a quién debo de culpar?
Sentía débiles mis piernas, pero no quería sentarme, así que en vez de eso me apoyé en la pared y cerré mis ojos.
Cuando se regresó en el tiempo, hubiera sido mejor que olvidara todo, que mis recuerdos hubieran desaparecido. SI no hubiera recordado nada…
Cuando abrí la puerta del carruaje, Anakin me estaba esperando. El agua que contenía en mis ojos estalló solo después de que vi su rostro y no tuve más remedio que verter toda mi desesperación en sus brazos.
El carruaje avanzó deprisa y el sonido de las herraduras de los caballos ocultaron mi llanto.
—Esto no es justo ¡Él fue quien cometió el pecado! ¿Por qué debo de sufrir yo? ¡Ahhh!
Anakin me abrazó con fuerza. Sé que no fue mi culpa, pero parecía que yo era la única culpable.
*** ** ***
El Marques regresó.
Su cuerpo estaba demacrado y sin fuerza; por su condición física, parece que no lo torturaron, pero hay ocasiones en las que la tortura psicológica es mucho más efectiva que la física. Parecía que tenía 10 años más en ese corto tiempo que fue apresado.
Apretó los dientes cuanto me vio, pero no me dijo nada; después de todo le importaban los ojos de sus sirvientes que estaban viendo todo.
Lo seguí en silencio y mientras entrabamos a su oficina, el marqués me empujó contra la puerta y preguntó con voz baja.
—¿Por qué fuiste esa noche a la academia?
—Deseaba ver los fuegos artificiales. ¿Sospechas de mí ahora?
—No tienes cuatro años para no saber quién eres.
—Es triste cuando alguien que tiene muchos más pecados dice eso…
Mientras sonreía, el marqués golpeó la pared a mi lado y yo lo miré grotescamente.
—¿Por qué no intenta golpear a su hija, de la que se rumorea se ha vuelto loca? Si lo hace, será el fin.
—¡Ya basta! ¡Estas en problemas!
El marqués se alejó de mí y caminaba dando vueltas en el mismo lugar pensando en soluciones.
Me alejé del umbral de la puerta y le pregunté débilmente.
—¿Puede adivinar quien es el culpable?
—No necesito saberlo… Si no hubieras terminado con la familia imperial…
—¿Por qué? ¿Piensa que si no se hubiera roto el compromiso, sería absuelto?
Para decirlo de manera sencilla; el marqués habría sido “casi absuelto”. Pero como yo golpeé al jugador primero antes de que el marqués pudiera hacer un trato con el emperador, no pudo hacer su movimiento. Ya no había necesidad de saber la verdad, pero para poder instar al marqués a moverse, ahora debía de crear un enemigo imaginario.
—Reformulare la pregunta… ¿Quién se beneficiaría de mi ruptura? —dije susurrando.
El rostro del Marques se endureció. ¿Hay un rostro que apareció en su mente? Esto podría facilitar la historia.
La boca del Marques se torció y escupió un solo nombre.
Al ver la forma de su boca, mi cabeza se giró rápidamente. Lo había leído en el libro.
Fue uno de los nobles imperiales que más tarde ayudaría a Helena.
—El emperador trató de eliminarlo. Él sabe que usted no abrió la puerta a los mundos de los demonios, pero lo condeno para mantener a su fuerza bajo control.
—El emperador… De ninguna manera.
—¿Está realmente seguro? ¿El emperador no te ha traicionado antes? —dije de manera provocadora.
Puede ver cómo la boca del Marques se cerró con fuerza ante mis palabras. La duda ya estaba plantada y brotará y crecerá por sí sola. Hará que broten todos los recuerdos, los contrastará y generará preguntas.
Al crecer, aumentará la irracionalidad y pronto la ficción será la que reemplaza la realidad.
El marqués necesitaba una excusa ahora.
—¿Esa familia fue la que impulsó tu ruptura? ¿Sabían que el Príncipe Heredero ama Helena?… Es por eso que deben de haberle enseñado en secreto a Helena. Ya estaban tejiendo los hilos.
Las pupilas del Marques se dilataron, y reventé mi voz para aumentar la emoción. Es porque tenía que convertirlo en mi títere y moverlo como quisiera.
—Para convertirla en la Princesa Heredera, ¡si la convertimos en una marioneta podrás recuperar el poder y vengarte!
—… ¿Por qué dices eso? ¿Qué quieres de mí?
El marqués verificó mi expresión como si estuviera buscando mis intenciones. Era comprensible que sospechara, ya que había sido hostil con él hasta ahora.
—¿No es muy triste perder todo de esta manera? No es demasiado tarde —susurré con más ternura a propósito.
Era para decirle que su enemigo no era yo.
—Si Helena muere, ¿no tendrían más remedio que nombrarme de nuevo como la princesa heredera?
El Marques tembló ante mis susurros, arrugó su frente y dijo:
—¿Qué dices? ¿Cómo te van a volver a nombrar Princesa Heredera solo porque se muera Antlebloom?
—Piensa, ya no hay ningún sentido de compasión en el mundo social, entonces ¿el Príncipe Heredero se quedará soltero?
No tuve muchas reuniones en la sociedad, pero eso pensé al salir las dos veces con la fiesta de la joven Kazar.
Ninguna de las damas nobles presentes tenía mi promedio de edad. Eso significaba que las chicas aún eran demasiado jóvenes y la familia imperial no podría esperar más.
Incluso la joven dama Kazar no estaba comprometida y, cuando el Duque Kazar se convirtió en una de las familias nobles más importantes del Imperio, juró que no se convertiría en familiar de la corona.
¿Puede el príncipe heredero casarse con la princesa de otro país? Eso era algo imposible para él y eso era porque el Imperio no tenía a ninguna princesa en la edad de casarse.
Este ridículo desastre sucedió cuando el autor trató de dar las probabilidades de que Helena, que era una doncella de clase baja, se terminara casando con el Príncipe Heredero.
En la obra original, Helena no fue incorporada como una noble sin un motivo.
La expresión del Duque tembló un poco mientras me estaba escuchando, y después con una voz apagada hizo una pregunta.
—¿Y qué?
♦♦◊♦♦ ♦♦◊♦♦
¡Gracias por la ayuda, Hikari~