Rockwell – 78%
Puedo ver que mis dientes caninos están expuestos.
Gian: ¡Entendido! ¡Gracias, señora! ¡Muchas gracias, Lily, belladona!
Lily: Las cosas que salen de la boca de los italianos son más que inútiles. Escucha, recuerda bien estas palabras. A alguien como yo se le dice “belleza”.
Gian: ¿Belleza? ¡Entendido, gracias!
Golpeé el techo del camión y apresuré a Max.
Gian: ¡Arranca, Max! ¡Vuela!
Max: ¡Aunque no me lo dijeras, lo haría! ¡Agárrate bien!
El camión acelera mientras hace un giro en U, cruzando la carretera sin automóviles, mientras sus llantas chillan. En el viento que me susurra al oído.
Gian: ¡Max! ¡Dijiste que estaba a dos cuadras al norte, ¿verdad?! ¡Date prisa, y parte para allá!
Max: ¡Claro! Iré directamente a mi tierra natal y, espera, ¡¿ehh?! Eso significa que … ¡oye, oye! ¡Tú, no puede ser!
Agarré mi pistola Luger, atravesando la ventanilla del conductor le hice cosquillas en la oreja a Max con ella.
Max: ¡Uwaaah! ¡Para de bromear!
Gian: Todavía no te he agradecido por haberme enseñado a usarla. Muchas gracias por enseñarme. Ahora solo le quedan 5 balas, ¿verdad?
Max: ¡E-Espera, espera! ¡¿En qué estás pensando?! ¿No íbamos a huir de aquí?
Gian: Es aburrido.
Max: ¿Eh?
Gian: Como dije, ya me aburrí. ¡Estoy aburrido de escapar, de tener miedo y de apestar! ¡Así que, date prisa, Max!
Gian: ¡Si no te apresuras, seguramente matarán a ese loco!
Max: ¡Waaaah, no dispares! ¡Aleja tu dedo del gatillo! Más importante, ¡¿hablas en serio?! ¡Son más de 40 personas! ¡Es lo mismo que ir a morir!
Gian: ¡Jaja! ¡Es justo lo que quiero! Max, acompáñame. ¡Le devolveré el favor al bastardo loco de Bakshi!
Gian: ¡Y después de eso, iré a golpear a ese calvo! ¡¿Qué es eso de “haz lo que quieras”?! ¡Aaah! ¡Pues entonces, haré lo que quiera!
Max: ¿Haah? ¡¿Qué dijiste?! ¡No te escucho!
Gian: ¡Dije que le aceleres más!
Max: ¡Gaaah!
Cuando golpeé a Max en la cara a través de la ventana del conductor, el camión tembló por un momento. Después de eso, corrió como un loco.
En la carretera principal, sigue recto, y en el cruce donde no hay semáforos, y mucho menos tráfico, el camión gira con un chirrido de ruedas.
Max maneja por la carretera de un solo carril con los ojos llorosos. El paisaje de la ciudad ha cambiado. Las filas de tiendas y puestos de alquiler desaparecieron.
Una arboleda de árboles jóvenes cerca de la fábrica comenzó a extenderse frente al camión en mi campo de visión contra un cielo opaco. Un montón de chimeneas altas que no echan humo.
¡Con que es aquí!
En el viento rugiente, descubrí mis colmillos y me reí.
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Óxido rojo, polvo y disparos.
El área de la fábrica en la ciudad de Rockwell, que fue un símbolo de la prosperidad de la ciudad hasta hace unos años, todavía está allí. El aire se atravesó, los disparos explotaron y las maldiciones se escuchaban por todas partes.
Mafioso de Chicago 9: ¡Por allá! ¡Date la vuelta hacia el oeste!
Mafioso de Chicago 10:¡No devuelvas los disparos más! ¡Ese bastardo no tiene huevos! ¡Hazlo ya!
Hombres de Chicago gritan desde atrás de los autos y contenedores abandonados, luego sacan sus armas y disparan. Las balas atacan a la fábrica en ruinas.
Los hombres se arrinconaron allí y rodearon su objetivo. Cuatro personas habían sido asesinadas aquí y absolutamente, solo faltaba ese hombre en ser asesinado.
Y ese sujeto era el más importante. Para robar el libro de registro contable, de ese tipo, su jefe les ordenó a los hombres en Chicago que lo mataran.
Mafioso de Chicago 9: ¡Oye, ese bastardo! ¡No hay duda de que se trata del bastardo de Bakshi, ¿verdad?!
Subordinado de Dave 3: ¡Obviamente lo es! ¡He visto tantas veces la cara de ese bastardo como para equivocarme! ¡No hay duda alguna!
Mafioso de Chicago 10: ¡Vamos a acabar con él de una vez! ¡Si nos tardamos más, la policía podría venir!
Los hombres que acorralaron a su presa en una fábrica abandonada, gritaban.
La presa es el miembro del GD, Bakshi. Los hombres disparan balas a las sombras de la fábrica. No había más contraataques por parte de Bakshi.
Mafioso de Chicago 10: ¿Ese tipo no piensa seguir peleando? ¡Averigüen dónde está!
Un hombre con sed de sangre saltó con una ametralladora lista y dio unos pasos antes de poder correr.
Luego, recibió un disparo en su gorra blanda, de un arma calibre 45, cayendo en círculos sin dolor. El grito de los hombres y los disparos retumban.
Mafioso de Chicago 9: ¡Chiih! ¡Todavía está vivo y coleando!
Subordinado de Dave 3: De todos modos, ¡es solo un ratón en una bolsa! ¡Maldita sea! Si ni siquiera tienes el valor de salir, te prenderé fuego.
Mafioso de Chicago 11: ¡Los tres en la parte de atrás den vueltas alrededor! ¡Solo sigan disparando!
Bakshi está acorralado y aun así derrotó a cinco de sus perseguidores, pero la diferencia en potencia de fuego y número de personas era demasiada.
Bakshi: Maldita sea, disparé demasiado sin pensar. Solo me quedan dos balas.
Escondido entre los restos polvorientos, estaba Bakshi. En su mano, saca el cargador de la pistola, que parece terriblemente pequeño, y lo vuelve a meter mientras respira un aliento caliente y turbio.
Usó la escopeta que tenía como garrote cuando disparó todas las balas y ya no la tenía a la mano. Todo lo que le quedaba era una pistola con dos tiros y un cuchillo.
Bakshi: Fue lo correcto dejar esa cosa con el cachorrito, jeje.
Bakshi huye entre las sombras de las chatarras y corre hacia otro edificio, mientras es perseguido.
Mafioso de Chicago 9: ¡Allí está ese maldito!
Bakshi: ¡Tch!
Los mafiosos de Chicago y otros disparan tantas balas como pueden. Bakshi apenas pudo escapar de la línea de fuego pero el suelo estaba cubierto de sangre roja como hilos.
Bakshi: ¡Mierda! Realmente podría estar en una situación muy peligrosa ahora. Pensar que unos bastardos como esos me acorralaron así.
Los brazos y la cintura de Bakshi goteaban sangre fresca. No son heridas fatales pero sí continúa perdiendo sangre, no podrá moverse y quedará inconsciente. Para finalmente ser asesinado por esos bastardos, siendo su fin.
Mafioso de Chicago 11: ¡Bien, ya no podrá moverse de allí! ¡Rodéenlo! ¡Tengan cuidado de no dispararle a un aliado!
Hay demasiados enemigos y algunos de los nuevos reclutas de Chicago tienen experiencia con este tipo de cosas.
Esto es malo.
Bakshi agarra la pistola de nuevo y se lame los labios agrietados y secos. El sabor del polvo y la sangre queda impregnado en su boca.
Subordinado de Dave 3: Hay que conseguir un auto para arrollarlo, entonces será el final de ese loco.
Subordinado de Dave 4: ¡Sí, terminemos con esto pronto! ¡Arranca el carro!
Bakshi: Joder, ese carro contiene dinamita.
Era el fin. Cuando prendieron fuego, deberían haber sacado más armas antes de atacar.
Ese espantapájaros de Dave podría venir a atacar y eso era justo lo que esperaba, pero no creía que tendría que enfrentar a tantos lacayos en un solo día.
Bakshi: Aquel bastardo ¿habrá lamido el coño de una anciana bruja o algo así? ¿De donde salieron tantos lacayos?
Las balas llueven sin piedad alrededor del Bakshi que se esconde. El concreto reventado perfora a Bakshi y lo atrapa.
Bakshi: ¡Guah! Lo siento mucho, viejo no creo poder resistir más esto.
Mientras Bakshi gemía en sus oídos, escuchó el sonido del camión que los asaltantes parecían estar deteniendo.
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Gian: ¡¿Oh?! ¡Oye, Max, mira eso!
Max: ¡¿Hahh?! ¿Qué? ¡¿Qué dijiste?!
Grité mientras golpeaba el techo del camión con mi pistola, apuntando hacia adelante con el cañón. Y de esa manera, el camión avanzó..
En medio del grupo de chimeneas de la fábrica, se elevaba una espesa nube de humo, evidentemente de un incendio.
Max: ¡Hey, hey, hey! ¡Parece que ya lo han incendiado! ¡Es inútil, hemos llegado tarde! ¡Rindamonos!
Gian: ¡Cállate! ¡¿Bakshi está por allí?!
Max: ¡Incluso yo no conozco ese lugar tan pequeño! ¡Más bien, si lo supiera, no estaría escondiéndome!
En eso tiene razón. Estoy en la parte trasera de un camión donde el viento ruge, entrecierro los ojos ante el humo y luego…
Gian: ¡Son disparos! ¡Oye, Max!
Golpeé el techo del camión y le grité de nuevo.
Max: ¡Ya lo escuché, maldita sea! Es una balacera. Hey mejor volvamos.
Gian: ¡¿Hah?! ¡Ya es demasiado tarde, hijo de puta!
Grité y sonreí. Al final de este camino había muchos autos nuevos que no parecían adecuados para una fábrica abandonada.
¡Aquí está!
Alrededor del auto hay hombres con traje que buscan la dirección de los disparos. Son todos mafiosos, llevan armas sin siquiera tratar de esconderlas.
Max: ¡Hih … hihiih! ¡No! ¡Son los de Chicago!
Gian: ¡No te detengas, Max! ¡Si disminuyes la velocidad, estaremos acabados!
Golpeé el techo del camión y puse las espuelas. Si Max se rinde aquí, no me dejara de otra que tirar de esto y conducir por mí mismo.
Mafioso de Chicago 12: ¡¿Qué pasa con ese camión?!
Mafioso de Chicago 13: ¡No he escuchado nada de eso! ¡Podrían ser unos gánsteres! ¡Deténganlo! ¡Disparen!
Max: ¡Hiih!
¿Max es miedoso o todo un hombre? O ¿un perro salvaje? Como sea, él pisó el acelerador.
Max: ¡Qué miedo! ¡Maldita sea!
Gian: ¡Muy bien! ¡Ve recto y no pares!
Me agarraba a la parte trasera del camión mientras el motor hacía un sonido como si fuera a explotar. Apunté mi arma al auto de mafiosos que se acerca.
Mafioso de Chicago 13: ¡Mierda! ¡Detente!
El sonido de las balas de ametralladora rasgando el aire resuena alrededor del camión. Y luego los disparos se acumularon y unas cuántas balas dieron en la carrocería haciendo que el auto se estremeciera.
Max: ¡Aaaaah! ¡Mi camión!
Estos tipos de Chicago estaban en los alrededores y allí estaban disparando ametralladoras como locos mientras Max continuaba conduciendo el camión en su dirección.
¡Joder!
Uno de los mafiosos estaba detrás de un sedán disparando la escopeta apuntándome. La boquilla del arma es negra y se ve terriblemente grande.
Puede que sus municiones sean peligrosas aun así le apunté con mi pistola.
¡Falle!
Este tipo de arma tiene un retroceso difícil pero si aprieto el gatillo lentamente, seguramente le daré. (Por lo que entendí, la pistola de Gian, al ser disparada, la bala tarda en ser disparada, por lo cual, falló)
El hombre se prepara para disparar su escopeta, pero antes de que pueda percutir la escopeta, el hombre tiene un agujero en la cara lo suficientemente grande como para que quepa una manzana y se derrumba sobre el capó.
Gian: ¡Jajaja! ¡Qué buen niño!
Max: ¡Hiiiih… ahhhh! ¡Si no se quita, no me culpen si los dejo como ranas aplastadas!
Max toca cortésmente la bocina del vehículo mientras embiste con el camión a una multitud de bastardos de Chicago que están asustados por la sangre de sus camaradas.
Mafioso de Chicago 13: ¡Cuidado! ¡M-Maldición!
Mafioso de Chicago 12: ¡Joder! ¡Nosotros también usemos un auto!
Los hombres huyeron de la parte delantera del camión y se escondieron detrás del automóvil. Frente a él, la camioneta de Max se precipita.
Gian: ¡Jaja! ¡Tomen esto, malditas ranas de Míchigan!
Pateo una lata llena de gasolina fuera de la plataforma del camión con todas mis fuerzas.
Con un ruido terrible, la lata rueda por la carretera y se detiene como un dado en blanco entre los coches relucientes aparcados por los mafiosos.
Gian: ¡Vuelen!
Puse el cañón de una pistola llamada Luger en la parte trasera del camión, y apunté a la lata que se hacía cada vez más pequeña, apreté el gatillo, ahora que sé cómo hacerlo, no lo dejaré pasar.
Gian: ¿Ah?
El camión se aleja constantemente del lugar. Claro, golpeé la lata llena de gasolina, pero no hubo columna de fuego, ni hubo explosión, no pasó nada.
Alrededor de esa diminuta lata, los mafiosos logran subirse a sus autos, armados con ametralladoras ¿Dónde está el espectáculo que esperaba?
Gian: ¡Maldita sea! ¡¿Eso en la película resultó ser un engaño?!
Max: ¡Hiiiih! ¡Qué miedoooo! ¡Ya no puedo más! ¡Esta ciudad ya está llena de puros mafiosos de Chicago!
Gian: ¡Cállate, bastardo cobarde!
Mientras le gritaba a Max pude ver a otras personas estacionando autos y luego camiones delante frente a nosotros.
Gian: ¡¿Es allí?! ¡Interponte, Max!
Max: ¡Imposible! ¡Nos matarán! ¡Van a disparar!
Max: ¡Hiiiaaaah! ¡Han disparado!
Gian: ¡Maldita sea!
Los bastardos de Chicago también dispararon de frente. Varias balas de ametralladora se habían alojado en el camión, rompiendo el parabrisas.
Golpeé el cristal trasero y lo rompí. Le gritó a Max en el asiento del conductor, que no había quitado el pie del acelerador.
Gian: ¡Vas bien! ¡Sigue así, y metete!
Max: ¡Jodeeer! ¡Joder, malditas sea! ¡Te mataré más tarde!
La camioneta de Max ruge por la carretera con el motor rugiendo como si fuera a chocar. Los gánsteres de Chicago se retuercen implacablemente.
Mafioso de Chicago 9: ¡Mierda! ¡¿Quiénes son esos?!
Mafioso de Chicago 11: ¡Son compañeros de ese pandillero! ¡Disparen! ¡ deténganlos!
La distancia ya se ha recortado a 100 yardas y esta se vuelve a reducir un poco más de 20 yardas. La próxima vez, será peligroso si nos disparan.
Le disparé a uno. Pero está tan asustado por el camión que se aproxima y apunta vagamente, arrojando una sola revista al callejón.
Max: ¡QUE MIEEEDOOOOO!
Gian: ¡Como si fuera a dejar que lo haga!
Mafioso de Chicago 9: ¡Guaaah!
La distancia es de 50 yardas. Puedo ver los ojos inyectados en sangre de los bastardos de Chicago mirándome, así que disparé el arma apuntando.
Se derrumba con una flor roja brillante floreciendo en su vientre. A continuación, le disparé a otro! Sin embargo, se asustó por las balas y corrió detrás del auto.
Gian: ¡Atraviesa con todo ahora!
Max: ¡Aaaaaaahhhhh, maaaaamá!
El camión de Max, a la misma velocidad, atraviesa los autos con forma de barricada que la mafia había estacionado, golpea un Ford y lo manda a volar.
Mafioso de Chicago 11: ¡Maldita sea! ¡Bastardos!
Un mafioso solitario nos apuntó con una pistola cuando pasábamos pero yo disparé primero. Su cabeza blanda estalla, su sangre rosada y sus dientes como palomitas de maíz salen volando, pero siento que mi pistola tiene una forma rara.
¡Mierda! ¡Me he quedado sin balas!
Recuerdo la explicación de Max. Si no mal recuerdo tengo dos cargadores más de repuesto, pero antes de sacarlas de mi bolsillo, los tipos que se esconden detrás de otro auto me disparan.
La bala rozó mi cabeza y por un momento, mi visión se nubló, pensé que me habían golpeado, pero …
Gian: ¡Aquí está!
Aullé en la rugiente ráfaga de viento. Pude ver el cadáver de otro bastardo de la mafia tirado en el camino.
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Bakshi: ¿Ah? ¿Qué pasa? ¿Una pelea entre compañeros?
Bakshi notó el ruido detrás de un trozo de chatarra donde permanecía oculto. Luego asoma con cautela su cabeza fuera de las sombras.
Lo que vio fue, a los tipos de Chicago con ametralladoras apuntando y disparando en la otra dirección.
Bakshi: Ah … no puede ser.
La feroz velocidad de un camión en marcha y en el transportador, pudo ver una cabellera dorada ondeando en el viento.
Bakshi: ¡No me lo creo!
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El camión está siendo baleado por ametralladoras en la parte trasera mientras es embestido frente a un taller de reparación de automóviles abandonado.
Allí, también había cadáveres de mafiosos, y algunos bastardos de Chicago que los apuntaban con sus armas..
Claramente, sus ojos y las boquillas de sus armas estaban perdidos, ya que apuntan mal. Le dispararé a ese y luego le dispararé a algo para acorralarlos.
Golpeé el techo del camión con mi nueva pistola cargada y aullé.
Gian: ¡Detente, Max!
Max: ¿Eeeh? ¡¿Haaah?! ¡Dime esas cosas antes!
Aun así, Max frenó con fuerza el camión. La carrocería se balancea y cruje. Las ruedas traseras resbalan y la carrocería del automóvil se desliza hacia los lados.
Mafioso de Chicago 14: ¡Uaaaaahhh! ¡Gyah!
Subordinado de Dave 3: ¡Ahhh, hiiiihh!
En el derrape, el mafioso armado con una ametralladora y un tipo familiar que parecía ser subordinado fueron Dave son arrojados.
Mafioso de Chicago 9: ¡B-Bastardos! ¡Son del GD!
Hice un gran agujero en la cara de uno de los mafiosos para hacerlo callar y luego, le disparó al otro.
Cuando da un giro llamativo y se cae… Me enfrento a un oponente invisible. Estoy seguro de que todavía ese tipo todavía está vivo, estaba convencido de eso.
Gian: ¡BAKSHIIIII! ¡MALDITOOOO BASTARDOOOO LOCOOOOO!
Grité, exprimiendo el aire y la sangre de mis pulmones, aullando en este humo y el olor a sangre. Ante ese grito mío y detrás de mí, el sonido de una ametralladora rasga el aire en respuesta. Los mafiosos que se escondían en los alrededores nos apuntan con sus armas con frenesí.
Mafioso de Chicago 15: ¡MIRA QUE SUBESTIMARNOS! ¡MATENLOS!
¡Maldita sea! ¡¿En dónde está ese bastardo?!

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