Gian: -Bernardo, soy yo. Lo siento por llamarte cuando estás tan ocupado, pero necesito pedirte un favor. ¿Sabes cuál es el lugar en donde está Giulio?
Bernardo: -Por las órdenes de Don Bondone de hoy, se dirigió a la zona de la estación de tranvía a la cual ustedes dos ya habían ido antes. ¿Tienes pensado reunirte con él?
Gian: -Claro. Al fin comprendí la cosa que me hacía falta.
Bernardo: -Ya veo. No entiendo muy bien, pero está bien. Si piensas en trasladarte a menudo, procura mantenerte en contacto regularmente, por favor.
Bernardo: -Y otra cosa, ten mucho cuidado cuando estés andando por la ciudad. l
Gian: -Gracias, tendré cuidado. Otra cosa más. Por favor llama al consejero Cavallo si es que está por ahí. Tengo algo que quisiera consultarle.
Bernardo: -Sí que es inusual. Que tú estés pidiendo un consejo al consejero. ¿Al fin has encontrado la determinación para convertirte en el jefe?
Gian: -Como era de esperar, Bernardo si que eres muy observador. Nos vemos.
Bernardo: -¿Eh? Hey… oye Gian…
Gian: -Bien, ahora….
Directora del orfanato: -Iras a ver a un amigo ¿verdad? Ten cuidado.
Gian: -Whooo. Con que aquí estabas, mamá. Ya detente, no es bueno para ti que estés escuchando información confidencial del CR5.
Directora del orfanato: -En el callejón de atrás de la iglesia, siempre están estacionados varios taxistas mexicanos. Ten cuidado de no ser chantajeado.
Doy las gracias a mamá y salgo corriendo. Tengo que encontrar a Giulio, o de lo contrario…
Para él así como para mí. ¡No es para nada bueno permanecer solos!
Tomo uno de los taxis mexicanos y voy en camino recto a través de Daivan. De vez en cuando paramos en los parques, para poder ir a un teléfono público cercano y poder contactarme con Bernardo regularmente.
Parece que todavía no hay ninguna señal de Giulio. Por un segundo, una imagen horrible flota en mi mente… es la imagen de Giulio, idéntica a la que Iván me describió.
Niego con la cabeza para alejar esa imagen a la distancia. Me bajo del taxi, en la búsqueda de algún teléfono público, cuando…
Mis oídos captaron un sonido….
No puede ser…
Corro hacia la dirección donde sonaron las sirenas. Todavía falta para llegar a la estación a donde Giulio se dirigió. Pero, puede que….
Más allá de la multitud de transeúntes, diviso un sin número de autos, así como a personas paradas alrededor. ¿Incluso este lugar fue atacado?
Caballero 1: -Qué cruel…. ¿Hasta cuándo pasará esto?
Caballero 2: -Parece ser que repentinamente, varias ametralladoras se asomaron desde el auto ¿Por qué estamos involucrados en la guerra de pandilleros?
Me siento aliviado y a la vez me odio por no hacer nada. En cualquier caso, no fue Giulio.
Me doy la vuelta y me dirijo a tomar otro taxi, cuando…
Gian: -¡! Que….!!
Siento algo duro pegado contra mi espalda. Puedo sentir el frío del acero, incluso a través de la tela.
Honus: -No te muevas, bastardo macarrón. No querrás terminar partido en pedazos en este lugar ¿verdad?
Gian: -¡Tú eres…..!
Honus: -He, hehehe. Y pensar que estoy efectuando uno de los trabajos más sucios y termino por encontrarme con un capitán de la mafia en este tipo de lugar. ¡Vaya que tengo suerte!
Resulta que la persona que tiene esa arma pegada contra mi espalda, es una de esas personas que se la pasan con el periódico pegado para ir al baño. Es un maldito cerdo gordo vestido de traje. Pero, entre todo esto, le doy una mirada rápida y puedo decir que no hay manera de que este tipo pudiera ser alguna persona respetable
Detrás de él… hay algunos hombres de aspecto matón que me parecen familiares…
Ah, esto va mal. Son algunos de los gánsteres del GD los cuales Giulio y yo nos enfrentamos en nuestra primera misión
Subordinado del GD D: -Gracias por el trato del otro día, jodido bastardo.
Mierda, debí haberlo matado cuando pude….
Subordinado del GD E: -Jefe, es este tipo. Es uno de los tipos que se encontraban en la iglesia.
Joder, ¡nos habían estado siguiendo!
Gian: -Bastardos, ¿Qué es lo que están haciendo aquí…? ¡No será que…!
No será que, ¡¿son estos tipos?!
Honus: -¿No será que? ¿Qué? ¿Te refieres, a que si somos los bastardos que hemos estado sacando ametralladoras por toda la ciudad para hacer un poco de limpieza y quitar toda la infección de esta ciudad?
Gian: -¡Bastardo!
Con rabia que ha entrado en erupción en mi cabeza, trato de dar vuelta, pero uno de los hombres que se acercaba, se pone enfrente de mí.
Gian: -¡Guahhg!
El potente golpe se incrusta en el estómago, y doy un paso hacia adelante. Los gánsteres de ambos lados atrapan mis brazos entre ellos y me impiden seguir adelante.
Mierda… ¿cuántos de ellos hay aquí?
Subordinado del GD E: -Eh, ¡bastardo debilucho!
Subordinado del GD D: -Te atreviste a menospreciarnos el otro día.
Honus: -Vaya, vaya. ¿Ya estás tan borracho a pleno mediodía? ¿Estás bien?
Con una voz irritada de mierda, el capitán dice eso en voz alta para que el resto de la banda lo escuche.. Los espectadores dirigen su mirada hacia aquí.
Gian: -Joder….
Los guardias están tan concentrados en su irritación por estar cargando los cadáveres en el auto que no se han dado cuenta que estoy aquí. Mierda… ¿Aquí? ¿En un lugar como este? Voy a….
Esto es malo….
Ellos me arrastran por mis hombros, y me hacen caminar hacia adelante mientras mantienen el hocico de la pistola presionando mi espalda, me empujan a un callejón que está entre dos edificios.
Gian: -¡Guggg, ugggg!
Es como estar en otro mundo detrás del edificio, el ajetreo de las personas está por delante, pero por detrás está vacío y sucio. Las paredes de las casas están llenas de ventana de tono negro.
Y encima del concreto húmedo, comienzan a golpearme.
Subordinado del GD D: -¡Oye, bastardo! ¡¿Qué ha pasado con el tipo de mirada espeluznante de la otra vez?!
Gian: -No lo sé….
Subordinado del GD E: -Jefe, ¿estaría bien que le cortáramos algunos dedos?
Honus: -Fufu, tienes razón.
Tuercen mi cara en la pared del concreto.
Gian: -¡Guaahhh!
El otro gánster que está a mi lado, toma mi brazo derecho y lo tuerce hacia arriba contra la pared. Desde atrás, me llega la risa vulgar del capitán.
Honus: -No me importa si son del CR5 o no. ¿Ustedes, mocosos, piensan que pueden jugar contra nosotros…?
Gian: -¡Guahhh!
Honus: -¡Pensaban que podrían ganarnos! Bueno, gracias a ustedes hemos conseguido estar bastante alerta.
El sabor de la sangre que se desliza por mi boca por un labio partido, es amargo. Retorciéndome, miro hacia los gánsteres.
De lo que puedo lograr ver, es que hay cinco tipos armados con ametralladoras.
Honus: -Dejándose llevar de esa forma, ¡¿han dicho que el perro de la suerte y el perro malo?! ¡Si solo son un par de perros idiotas!
Gian: -¿Y qué harías, si yo fuera ese perro de la suerte?
Mi voz, ronca por el dolor, sobresale. Puedo sentir el ambiente pesado en el aire. Honestamente estoy muerto de miedo.
Mejor dicho, ellos no conocen el aspecto del perro de la suerte y el perro malo, supongo que es obvio, ya que no dejamos ningún sobreviviente.
Subordinado del GD D: -Je…jefe, no será que….
Honus: -¡Estúpido! ¡Es obvio que trata de engañarnos! ¡Que este mocoso pandillero sea…!
Él ha hablado claramente con terror. Comienzo a mover mi boca nuevamente después de escupir saliva con sangre.
Gian: -Será mejor que me maten de una vez. Si llego a llamar al perro malo él vendrá rápidamente. ¡WanWhan! ¡Whaonnn!
Honus: -¡Tú mocoso!
Siento el frío de un cuchillo contra mi mano que está torcida
Honus: -¡No te voy a matar tan fácilmente! ¡Primero te cortaré tus dedos uno por uno y te los daré para comer!
Subordinado del GD D: – Ehehe. Eso estaría bien…. Hyuuu…
¿Qué pasa? En un lugar que no puedo ver bien, alguien se derrumba…
¡¿Este olor… es sangre?
Subordinado del GD E: -¡Hiiiiiiiii! ¡¿Qué… qué pasa?!
Honus: -¡¿Qué pasa?! ¡¿qu…?!
Los dos gánsteres están de pie alejados un poco…
Se desploman, soltando fuentes de sangre fresca en una neblina de color rojo. Ante su colapso, las dos sombras desaparecen… y detrás de ellas….
Gian: -¡!….!! ¡! Giulio!!
Honus. -¡Tú… maldito!
Subordinado del GD E: -¡Es…..el perro malo!
Los gritos aterrorizados salen de las gargantas de los gánsteres y penetran a través del callejón.
Honus: -¡MATENLO!
Soy detenido por el capitán cerdo desde atrás de mi cuello torcido… Me está usando como escudo. Los otros gánsteres tiran de sus armas desencadenadas.
Giulio: -………
El sonido del fuego llega hasta mis oídos, dolorosamente golpeando contra mis tímpanos. Giulio… atraviesa la multitud de balas volando hacia él.
Caminando, se desliza haciendo caso omiso de las balas como si solo fueran fuegos artificiales crackeando en lo alto del cielo.
Durante un segundo, la silueta de Giulio vacila. Encorvándose solo un poco, para luego retomar su postura habitual… y camina hacia mí
¡¿Qué fue lo que ha pasado…. No será que?!
¡¿Él ha caminado a través de las balas esquivándolas?!
Subordinado del GD E: -¡Hi! ¡Gyaaaaaaaaa!
Al estar pasando por el lugar, Giulio va dando cortes perfectamente horizontales a través de los intestinos del gánster que trata de bombardear, extrayendo su sangre fresca
Y el otro hombre, trata de escapar, pero termina consiguiendo que su cuello sea cortado a través del hueso provocándole una muerte instantánea. Entonces…
Giulio: -…..
Honus: -¡CABRÓN!
Giulio se mueve ante el crujido de luz y esquiva las balas con solo la parte superior del cuerpo. Y camina de nuevo… realmente pensé que está esquivando las balas.
Honus: -¿Uhhh, uhhh? ¡¿Qué está pasando, joder?!
Solo quedan unos pocos segundos para que Giulio llegue a mí.
Subordinado del GD F: -¡Jefe!
Desde otra calle, gánsteres vienen corriendo cargados con ametralladoras. Son cuatro… mierda, los disparos de hace un momento alertó a los otros….
Honus: -¡Es el perro malo! ¡Mátenlo!
Subordinado del GD F: -¡Bastardo! ¡Esto es por mis amigos!
Giulio: -¡…..!
Mi visión se vuelve oscura. Giulio fue sacado a la zona de fuego abierto, blandió su cuchillo pero está demasiado lejos para alcanzarlos.
Gian: -¡Huye! ¡Giuli…..!
Enfrente de donde estoy viendo, cierra la parte de atrás de su cuchillo y lo estrella en el panel de vidrio de la ventanita de la vieja pared detrás de él, rompiéndola en pedazos.
Y justamente en el mismo instante, las ametralladoras comienzan el fuego
El cuerpo de Giulio salta, bailando a través del aire… ¿le han dado? No, no es eso… A pesar de estar asustado mantengo los ojos bien abiertos y veo….
Los fragmentos de vidrio caen al suelo. El cuerpo de Giulio se desliza por el aire. Innumerables cañones escupen fuego.
Subordinado del GD F: -¡!Giii!! ¡Gyaaaa!
Los gritos de los gánsteres aparecen y luego son cortados. Quedando enterrados en sus gargantas… y en sus pechos
Los fragmentos de vidrio los han perforado profundamente.
Son los fragmentos de vidrio que fueron lanzados mientras Giulio esquivaba el fuego… En ese instante en que la ventana se rompió, antes de que cayera al suelo…. Cuatro personas… esas cuatro personas murieron.
Honus:- ¡¿Uhhhhh?! Qu….que…..
En los ojos del capitán gordo, el terror es lo único que pueden mostrar en sus ojos ahora.
Honus: -¡¿Uh?! ¡!Uahhhhhhhhhhhhhhh!!
El apunta con su pistola sin municiones hacia Giulio y aprieta el gatillo una y otra vez… Prácticamente termina por caerse hacia atrás por el miedo.
Gian: -¡! Toma tú….!
Muevo mi cabeza hacia atrás dándole un golpe en su barbilla. En el momento en que se tambalea, sacudo mi brazo y corro.
Giulio: -¡….! ¡Señor Gian!
Gian: -¡Giulio…! Por qué….
Los ojos de Giulio, que hasta ahora han estado como pedazos de vidrios oscuros, me miran y esto desaparece en un instante. Entonces, esos ojos ven mi cara manchada de sangre
Giulio: -¡!….!!
Honus: -¡!No…. no…. no te acerques!!
Giulio se dirige derecho hacia el hombre que se sacude…
Gian: -¡Ah…! ¡Oye…!
Honus: -!!Gyaaaa!! !!ahhhhhhhhhhhh!!
La mano de Giulio salta a través del aire, la hoja perfora el estómago del hombre como si fuera mantequilla, y abre su boca llena de rojo carmesí.
La lengua del hombre sale fuera de su boca en el momento en que grita de agonía cuando Giulio lo golpea desde atrás.
Honus: -¡!Fubu Ahhhh!
La espalda del hombre se estrella contra la pared… y por la nueva apertura en su torso, sus entrañas salen. Salpicaduras de sangre y vísceras terminan contra la pared hasta el punto de pegarse.
El cuerpo se convulsiona muriendo al instante. Entonces, Giulio….
Giulio: -Fu … .ah, ah…..
Enfrente de mí, estando tranquilo, Giulio se encuentra de pie, y se mueve con ansiedad como si fuera un niño perdido… mira en los alrededores, como si estuviera buscando una salida.
No hay nada más que un silencio aprensivo, un mundo de muerte.
En este estrecho camino que comienza a oler mal por la sangre y las vísceras, nos encontramos mutuamente, acercándonos hasta el punto que casi podemos tocarnos el uno al otro.
Gian: -Ah, ahh… lo has hecho. Quería preguntarle algo a estos tipos, pero bueno da igual.
Giulio: -Ah, ehm… yo….
¿Qué pasa?
Como lo supuse, tenía razón.
Si yo estoy, Giulio….
Doy un paso hacia adelante.
El cuerpo y ojos de Giulio dan un salto temblando dando un paso hacia atrás.
Giulio: -Ah, ah…. Discúlpeme…. Yo…. al señor Gian….
Gian: -………….
Ya veo, es por lo que pasó. Se está lamentado, o debería decir que está asustado porque piensa que lo odio por la violación.
Sí que es fácil de entender, es como un perro doméstico. Se dejó llevar y terminó por morder la mano de su dueño.
Giulio: -Yo…. ya me voy…. Disculpe….
Agarro la mano de Giulio.
Giulio: -¡Ah! Ah…. ¿señor Gian?
La mano de Giulio es tan sorprendentemente delgada, suave con un ligero temblor.
El cuchillo manchado de sangre cae de la mano de Giulio. Tomando la mano de Giulio, lo miro a la cara.
Gian: -¿Por qué huyes?
Giulio: -Porque el señor Gian me odia….
Giulio mira a la distancia… siento pequeños estremecimientos a través de su mano, mientras él trata de alejar su mano de la mía.
Gian: -No, quédate aquí.
Giulio: -Uh…. Uh…. Yo…. Yo, debo de estar mal de la cabeza. El que haya hecho esa clase de cosas al señor Gian…
Giulio: -Yo… ya no debería vivir.
Gian: -¿Tienes planeado morir?
Giulio: -Porque el señor Gian me odia…. Yo ya no…
Giulio intenta retirar su mano de nuevo, sacudiéndola.
Gian: –¡No te vayas! ¡Quédate aquí!
Giulio: -¡¿Uahh?!
Gian: -Por favor, quédate aquí…. Es una orden.
Giulio: -Una orden….
Los labios de Giulio repiten mis palabras.
¡¿Qué pasa con esa mirada de joven enamorado?!
Gian: -Pues, bueno… más que una orden… te pido que por favor, te quedes aquí.
Giulio: -Señor Gian… pero, yo….
Gian: -Te mentiría si te dijera que ya no me importa, pero ¿cómo decirlo? No es momento para eso.
De repente me doy cuenta que había estado concentrado mirando únicamente a los ojos de Giulio, y ahora a toda prisa miro a mi alrededor.
Estamos rodeados de cadáveres. Esto está mal, si no nos movemos…
Gian: -¡Cómo sea, vámonos! ¿Vendrías conmigo, Giulio?
Giulio: -¡Uh….! Pero, yo….
¡Ah, cielo! En este lugar, están los cadáveres ensangrentados de los gánsteres, los cuales quedaron como si hubieran sido cortados por una cortadora de césped! ¡Ah, cielo!
Gian: -¡Si no me quieres, quédate aquí! Si haces eso entonces prepárate para ser amarrado a una silla eléctrica por la policía…. ¿O es que prefieres al viejo Bondone?
Giulio: -¡……!
Aprieta con mucha fuerza la mano de Gulio que sostenía la empuñadura que pareciera que Giulio gritaría de dolor
Giulio: -Señor Gian…… Yo…. quiero ir con usted.
Gian: -Entiendo. Ven, es por aquí.
Tomó el cuchillo del suelo de Giulio.
Y los dos corrimos.
Avanzamos a través de calles estrechas consecutivas. por medio de la carretera entre los dos edificios sin mirar atrás. Manteniendo nuestras respiraciones tranquilas, corremos.
En el puesto donde compramos unos refrescos, los dos bebimos. Los dos nos volteamos a ver… Sobre todo yo.
Recuerdo el rostro de Giulio de hace un momento….
Gian: -Enserio. Nuestra coordinación no es muy buena.
Al darse cuenta del significado de lo que dije, Giulio se voltea a verme, solo me ve para luego mirar a la distancia
Mira a su alrededor, con su cara y ojos escaneando el área con movimientos desnudos. No hay ningún rastro de que alguien nos persiguiera, no hay sonido de los autos de la policía, nada.
Tal vez sea por mi impresionante suerte.
Gian: -Por cierto Giulio…
Giulio: -Sí.
A pesar de que me responde, los ojos de Giulio no dejan de vigilar la zona.
‘Es verdad que nunca pensé que llegaría a ser secuestrado por el GD en el centro de la ciudad’…. Fui demasiado descuidado. Si Giulio no hubiera llegado, habría estado muerto sin lugar a dudas.
Gian: -Giulio, ¿Cómo supiste que fui capturado hace un momento?
No me digas que fue porque escuchaste el “wan, wan”.
Giulio: -Ah… es cierto. Al dirigirme al lugar que mi abuelo me ordenó que fuera, escuche una explosión….
¿Es aquel sonido de explosión que Luchino y yo escuchamos?
Giulio: -Y por eso, yo… terminé perdiéndome, pero decidí ya no ir al lugar al cual me ordenaron ir y fui a buscar a los terroristas.
Gian: -¿Eh..? Pero el lugar de antes, ¿no está de lado contrario a donde fue el lugar de la explosión?
Giulio: -Si. A mitad de camino, encontré una cosa que me llamó la atención…. Así que tomé esa cosa. Cuando estaba por ir a informar sobre eso….
Giulio: -Pues, escuche la voz del señor Gian….
Gian: -Hm…¿fue el “wan, wan, wan?
Giulio: -Hnm…..
Por alguna razón, Giulio parece feliz. Es decir, él me salvó, pero….
Gian: -Bu…bueno, entonces, ¿Qué es esa cosa que tomaste y que te dio curiosidad?
Giulio, al tranquilizarse, volvió a su manera de ser. Entonces, vuelve a ver a los alrededores antes de continuar.
Giulio: -Lo oculté por el canal del rio… Es por aquí.
Con esas palabras, Giulio se pone en marcha. Levanta una mano ante el atardecer en pleno tráfico, que ha comenzado a estar congestionado y llama a un taxi amarillo.
Nos subimos al auto.
Dentro del taxi, Giulio continúa con su expresión como perro protector… Bueno, no del todo. Es como un perro de caza, su cuerpo está alerta y tenso con unos ligeros movimientos musculares.
Ya veo. La cosa que le ha dado curiosidad, parecer ser que no es algo que pueda hablar aquí….
Nos deslizamos sobre una calle bordeada de almacenes desgastados y estructuras de ladrillo mal construidas y en mal estado. Es una calle sucia, sin luces de señalización o incluso sin ninguna farola.
Giulio: -Es por aquí.
No hay nadie cerca de nosotros, pero Giulio todavía dice esto en voz baja, continuamos avanzando.
Ya veo, este es el rumbo que nos llevará hacia el mar, el cual se encuentra al sur de la iglesia de Santa Rita.
Continuamos por la carretera húmeda y vacía de personas sin hogar y borrachos, cuando de repente, Giulio toma un giro por un callejón entre dos almacenes. No, es solo un camino largo y estrecho entre los dos.
Llegamos a un lugar abierto que parece como si fuera un vertedero de basura.
Gian: -¿Eh…?
En el lugar vacío, salvo por el torbellino de suciedad y basura, hay huellas, como si trazaran un camino… hay dos. ¿Son huellas de neumáticos?
El camino se abre de repente y ante mi visión se ve el canal, con el agua del mar tenue y gris saturado por el humo de los barcos y el hedor de la roya (enfermedad).
El mar está lleno de basura y color de suciedad….
Justamente enfrente de mí, se encuentra un auto grande y negro estacionado. ¿Eh? ¿Este carro…?
Gian: -¿…..? ¡¿Qué…?! ¿No es un auto de la policía?!
Giulio: -Lo tomé y lo traje aquí. Nadie me vio.
En ese auto, resalta el nombre de POLICÍA colocado en los costados….
Gian: -¿Por…?. ¿Por qué? Tú, justamente en este momento, tomas algo así.
De repente, me doy cuenta de lo que dije y corto mis palabras. Giulio, que me ha estado viendo, me da una pequeña inclinación de cabeza.
Giulio: -Cuando estaba por informar de este auto, me di cuenta de la voz del Señor Gian.
Dentro de mi cabeza, escucho el inicio de mi sangre hirviendo como si hubiera obtenido una increíble mano en un juego. Al igual que de repente me encontré con una buena racha de mano. En el interior de mi boca está tan seco que mi lengua se queda pegada en mi paladar.
¿Son estos los policías falsos? ¡Son los que mataron a las hermanas!
Me asomo a la ventana entreabierta del asiento del conductor, y… whoaa. Si, como lo suponía, son cadáveres de los que se hicieron pasar por policías.
Gian: -¿Los has matado?
Giulio: -Hay otros dos más atrás.
Me asomo por la ventana trasera del lado del conductor. En el interior… veo dos figuras con aspecto de policía de rodillas y tendidos sobre el suelo
Gian:- Estos tipos… ¿No son los policías de Daivan?
Giulio: -Ninguno de ellos, tiene identificación. Además, esto….
Giulio apunta hacia una esquina del auto cubierta de tinta negra. Ahora que lo menciona, es un poco raro. El auto solo tiene las palabras POLICIA, sin nada más
¡!…..!! ¡¿En el marco de la tinta negra, claramente hay palabras que fueron pintadas… RO…CK…PD?!
“Rockwell PD”… ¡¿La policía de Rockwell?!
Gian:- ¡¿Qué…?! No me digas que estos tipos son….
Rockwell… Esa es la ciudad en donde está el cuartel general del GD. ¿Por qué los policías de allí…?
Giulio: -Están fuera de su jurisdicción… ni siquiera tienen ningún tipo de identificación. Tenía la intención de informarle a Bernardo, pero… ¿qué hacemos, señor Gian?
¿Qué hacemos? No tenía que preguntar él porque.
En verdad, estos pueden ser unos prisioneros valiosos para ser enviados a la sede donde puedan someterlos a un interrogatorio, pero… la sangre en mi cabeza todavía no se ha calmado.
Abro la puerta del auto y enfrente de mis ojos…
Policía 1:- Uh…. Uggg
Policía 2: -¡Hii! ¡!Hiiiii!!
Hay dos policías los cuales están esposados desde atrás y untados de sangre. La parte posterior está llena de ametralladoras y granadas.
Mi visión se oscurece por la rabia. Quiero jodidamente tomar esa estúpida ametralladora y hacer un poco de carne de hamburguesa
Pero…. podrían ser valiosos prisioneros así que podemos llevarlos de vuelta y hacer que nos digan toda la basura que ellos hicieron en la ciudad y quien es el cerebro tras de todo esto…
Gian: -Ah….
Entonces, veo algo que yacía en la esquina. Al principio no sabía que era.
Son los restos de ropa de la hermana teñida de rojo por la sangre.
Sin decir una palabra, sin dejar un soplo de respiración, me deslizo hacia uno de los policías
Policía 1: -¡Guahhh! ¡Gug…, tú…!
El hombre, con el abrigo negro manchado de sangre, grita de dolor y maldice algo una y otra vez en inglés.
Giulio: -El tendón de sus tobillos está roto.
Gian: -¿Ha dicho algo?
Giulio sacude la cabeza en silencio. O, más bien, es probable que todavía no los haya interrogado todavía… Suspiro.
Gian: -Te has esforzado, Giulio
Giulio: -¿Eh…?
Gian: -A pesar de que estabas solo, no destrozaste a estos tipos. Pero que pasa, sí que te puedes contener
Giulio:- Ah, ah… pues yo….
Giulio, a pesar de no coincidir con la situación, se sonroja como un joven enamorado.
Yo cambio de italiano a inglés.
Policía 1: -¡Guahh!
Gian: -Oye, tú… ¿No tienes algo que decir?
Policía 1: -¡Kug! ¡Perro bastardo!
El hombre escupe su saliva sangrienta manchando mi zapato. Un destello de luz aparece en la cara y ojos de Giulio por un instante.
Detengo a Giulio…
Tomo una granada y una ametralladora situadas en el maletero. Son bienes del mercado negro del ejército estadounidense, he visto como se utilizan estas cosas más veces de las que me gustaría ver en los comics.
También arrastro al otro policía en la parte trasera y luego tomo la granada colocándola en uno de los bolsillos del policía
Policía 1: -¡Ma… maldito! ¡¿Qué estás haciendo?! Si lo usas en este lugar, ustedes también…
Me coloco encima del hombre que tiene su talón cortado sumándole las esposas… y paso mi dedo pulgar a través del anillo del pasador de la granada y tiro de ella
Termina volando hacia el canal sucio, rompiendo la superficie del agua. La espuma salta en el aire y en un instante el cuerpo del hombre se desvanece bajo el agua de color marrón…. Y luchando furiosamente consigue flotar nuevamente a la superficie.
Policía 2:- ¡Hiii! ¡Chri… Chris!
Manteniendo la ametralladora en mi mano, dirijo mi vista hacia él. No importa cuánto grite desde aquí, nadie va a escuchar su voz por el viento y el alboroto del puerto, no importa cuán agudos tenga el oído.
Policía 1:- ¡Buu… buaaghhh! ¡Ay…. ayuda… gag!
Jalo del gatillo de la ametralladora haciendo que el gua de salpicaduras golpee sobre la superficie, hasta que la ametralladora se quede sin balas. El cuerpo del policía falso se hunde….
Giulio: -Señor Gian…
La mano de Giulio me jala y retrocedo unos pasos. Entonces, nuestros ojos se estrecharon hacia el río y hacia los ojos del otro policía, el cual, aterrado, amplía sus ojos por el terror.
En el interior del canal, el anillo de la granada se quemó hasta su fin. Una columna de aguas residuales oscuras con rojo oscuro y burbujas se levantan sobre la superficie como si unas rocas hubieran estallado, antes de desaparecer.
Policía 2: -¡Ag, ah! ¡uahhhhhhhhhhh!
He terminado con la ametralladora vacía así que la echo en la vía fluvial antes de regresar hacia el policía y preguntarle…
Gian: -¿Eres un oficial de Rockwell?
Después de hacer regresar al tipo en la parte de atrás, el hombre empieza a llorar como si hubiera regresado donde viven sus padres que lo estaban esperando. Se estremeció todo el tiempo, pidiendo perdón y suplicando por su vida una y otra vez
Policía 2: -Uhhh…. Uhg…. Lo siento, discúlpenme… es verdad, no estoy diciendo mentiras
Lo que dijo este tipo mientras lloraba fue la mitad de lo que había supuesto. La otra mitad fue un desfile flagrante de burlas de esta farsa llamada realidad.
Suena como si los del GD también estuvieran en bastantes problemas. Sobre todo, porque perdieron bastantes soldados debido a Giulio y a mí, por lo cual se quedaron sin fuerza real.
Y debido a eso, comenzaron a hacer terrorismo en la ciudad… para hacer que nuestro CR5 se debilitara, atacaron a los ciudadanos comunes de Daivan, matándolos y esparciendo el miedo y la ansiedad
El lanzamiento de granadas en la ciudad, el uso de las ametralladoras, la tortura de las hermanas antes de matarlas… fue hecho por un grupo de mierda de chicos podridos, los cuales eran estos tipos.
No es que sean policías falsos del todo, realmente eran auténticos agentes. La razón del uso del tiempo pasado, se debe a que una vez fueron parte de la fuerza policiaca de Rockwell; lo fueron antes de que cayeran tan bajo….
Son ex-policías que, en la depresión, podrían no solo jugar a ser estafadores para timar una pequeña taberna, si no que decidieron aceptar la oferta del GD y vinieron a atacar a Daivan.
No es como si yo pensara que la policía eran “aliados de la justicia” o algo así, pero… incluso un mafioso como yo puede sentir náuseas ante esto. El pensar que los seres humanos pueden provocar esta clase de mierda con solo el chasquido de un dedo…
Gian: -Él que les dio órdenes… el que les pagó… El capitán del GD, ¿Qué clase de tipo es?
Policía 2: -Ehm…. Discúlpeme… en verdad que yo no sé nada… No conozco a ninguno de esos gánsteres, a nadie….
Giulio y yo nos miramos en silencio y asentimos entre sí. Y solo por eso, el hombre se contrae como si lo hubieran puesto en una de esas sillas…
Justo en ese momento, los ojos entrecerrados de Giulio cambian y dice…
Giulio: -Señor Gian, si estos tipos no se encontraron con ninguno de los capitanes, entonces… ¿de dónde reciben las órdenes?
Cuando escucho la pregunta, algo en mi garganta se aprieta, en mi mente la pregunta se queda y la traduzco en inglés para lanzársela al policía
Policía 2: -Nos alojamos en un motel en el norte, en el cual hicimos nuestra base, y todas las mañanas recibimos una llamada… para decirnos donde deberíamos de atacar.
Gian: -¡¿Una llamada?!
Policía 2: -¡A..así es! ¡Siempre nos llamaba una voz de viejo!
Nuevamente, la llamada. Pero…. ¿desde dónde recibían la llamada?
De repente, la expresión amarga de Bernardo flota hasta la vanguardia de mi mente.
Gian:- ¿Cuál es el nombre de ese motel?
El policía nos dice el nombre. Es un motel llamado Las vegas girl de la ruta 126. Es un motel donde pueden tomar chicas para hacer una aventura de una noche. Grabo el nombre en mi mente.
Gian: -Entiendo. Tú….
Mi mano abre nuevamente la puerta del auto y digo:
Gian: -Qué tan podrido bastardo hijo de puta puedes ser, pero has soltado todo como un buen chico. Como lo prometí, te dejaré ir, pero más tarde, ya que en este momento te quedaras un rato con nosotros.
Policía 2:-¡Ah, ahhh! Lo siento, lo siento.
Gian: -Si sales ahora, los del GD pueden que vayan a matarte, así que quédate escondido por un tiempo hasta que las cosas se hayan calmado, puedes tomar el dinero que te prepararemos y después puedes salir volando a México a algún lugar.
Gian:- Con 10,000 podrás tomar unas largas vacaciones ¿no es así? No vayas a regresar demasiado pronto, te podría localizar.
Policía 2:- ¡Ah! ¡Sí! ¡Muchas gracias….!
Cierro la puerta
Y bloqueo las cerraduras, la llave todavía sigue en la cerradura sobre la manija de las puertas, por lo cual no podrá abrirla desde el interior.
Gian: -Contactemos a Bernardo para que se encargue de venir por él. Buen trabajo, Giulio.
Giulio: -N… no… más importante…. Me alegro de haber llegado a tiempo hace un rato.
Gian: -Esa es mi línea. Por cierto… Giulio, ¿Cómo supiste que estos tipos eran los atacantes?
Giulio: -Su auto… a pesar de que era un auto de policía, no respetaba los semáforos. La policía de Daivan nunca haría algo así.
Giulio:- Pensé que era raro…. Así que después los seguí y los atrape.
Gian: –Excelente.
Le damos la espalda al auto de policía detrás y nos vamos. Salimos de la gran cantidad de basura a una de las calles principales y seguimos caminando hacia un camino donde hay teléfonos públicos que aún podrían seguir funcionando.
A medida que avanzamos, una de las cejas bien esculpidas de Giulio se eleva un milímetro y me mira preguntándome.
Giulio: -Disculpe, señor Gian…. Hace un momento, ¿Por qué dijo esa mentira? El que le daría dinero para que huyera….
Gian: -Ah, ¿aquello?
Gian: -Si estamos empujándolo desde un precipicio… entonces mientras más alto mejor ¿no?
Gian: -Ahh, perdón, Bernardo. Me quede sin cambio de repente, y no puedo encontrar un lugar para conseguir cambio en estos alrededores.
Bernardo: -Para la próxima vez te daré monedas. Sobre lo que hablamos apenas… el auto de policía está en la orilla a la derecha del canal Boston, en un callejón entre los almacenes ¿verdad?. Entendido, prepararé nuestra unidad barco para que lo recoja.
La unidad del barco… es una fuerza de élite especial controlada directamente por Luchino que comercia whisky a la luz de la luna con los barcos en el puerto.
Gian: -Lo siento, la sangre solo se me subió a la cabeza, y terminé por solo dejar a uno de rehén.
Bernardo: -No hay ningún problema en este momento, tomando en cuenta que estamos tratando con ellos… además, el nombre que le dijo el policía es “Las vegas Girl” ¿verdad?
Gian: -Sí, sería imposible olvidar un nombre como ese. Y ahí, dijo, recibía las órdenes por teléfono de la mente maestra detrás de esto. Pensé que podrías saber algo de esto.
Bernardo: -Si quedaran rastros de la llamada entonces podría saber…. Si es automático entonces nuestras perspectivas serían bajas. No pongas demasiada esperanza en mí. Aún no he terminado de buscar el número que me diste el otro día
Gian: -Algo como eso, ¿se puede investigar?
Bernardo: -Tengo un conocido que trabaja en la empresa telefónica. Ese hombre tiene el mal hábito de meterse en donde no lo llaman.
Gian: -Ya veo. Lo siento, por dejarte todo esto a ti. También… acerca de lo que dije antes, ¿el consejero Cavalli está ahí?
Bernardo: -Claro, ha estado preocupado todo el tiempo. Diciendo que presiente algo terrible.
Gian: -No hay manera de hacerle entender mi determinación al abuelo… Oh, mierda se me está acabando el tiempo.
Las pocas monedas de cinco centavos que tenía en mis manos se han ido. No creo que los viejos en los alrededores quieran darme cambio. Mierda, trataré en otro distrito.
Cuando chasqueo mi lengua, de repente, la mano de Giulio me agarra del brazo con su mano.
Giulio: -Dis… disculpe, señor Gian…. Mi escondite está cerca de aquí…. Ahí tengo un teléfono, si gusta puede usarlo.
Oh, qué suerte. Gracias dios, mejor dicho, ¿Por qué está Giulio tan inquieto?
Gian:- ¡Gracias Giulio! ¡Bernardo, te llamaré después!
Bernardo: -Espera Gian, tuve una llamada de la iglesia, ¡¿a qué te refieres con que ya te convertiste en el jefe?! …. ¡¿Hey…?!
El tiempo de los cinco centavos se ha acabado. Cuelgo el auricular enfrente de mí, Giulio trata de apartar su vista de mí agachando su cabeza.
Gian: -Veamos, dijiste que el escondite está cerca de aquí.
Giulio: -Ah… si…..y pues… disculpe, esta algo sucio…
Gian: -Suena como un buen lugar para relajarse
¿Tal vez dije algo sin tacto? Ya que tengo la sensación de que Giulio tiene una expresión de vergüenza.
Entonces, los ojos del chico se cierran…. Y luego cuando los abre, se ven como si fuera a cazar… Giulio regresa su mirada y comienza a caminar.
Giulio: -Ah….
Gian: -¿Qué pasa? ¿Has perdido la llave?
Giulio: -No…. discúlpeme, puede que en esa habitación no haya nada para comer….
Giulio dice eso como una confesión que podría ponerlo en el corredor de la muerte. Nos quedamos parados en medio del flujo de caminantes pasando por allí sin dar importancia.
Gian: -Había olvidado que tenía hambre. Ah, es perfecto. Vayamos de compras a aquel supermercado.
Giulio: -¿eh..? ¿De compras…?
Le doy unas palmaditas a la espalda rígida de Giulio para después dirigirnos hacia el pequeño supermercado. Dentro de la tienda….
La cabeza de Giulio se mueve hacia atrás y hacia adelante, y sus ojos brillan como si dijeran “Oh mierda, nunca he visto algo como esto antes”, por lo que termino comprando lo que me gusta.
Giulio:- Es por aquí.
Después de pasar por una calle, dando vueltas y vueltas como callejeros, entramos a un apartamento que en realidad es un complejo de apartamentos completamente ordinario. Es pequeño pero ordenado… probablemente no ha sido ocupada desde hace como diez años.
No importa cómo lo mire, parece el tipo de apartamento donde vivirían una joven pareja o tal vez un estudiante rico o un hombre de negocios. No se parece para nada a un escondite de mafiosos.
Gian: -Ya veo. Con esto, ¿se podría decir que es un camuflaje?
Estando admirando el entorno, Giulio me lleva por un pasillo impecable, llegando a una habitación que se encuentra en la esquina del segundo piso, desliza la llave en la cerradura y abre la puerta.
En el interior del inesperado acogedor apartamento individual, hay una cama que está al fondo de la sala, y ahí está la puerta del cuarto de baño, también hay un sofá y una pequeña cocina en el interior
Giulio: -Dis… discúlpeme… es pequeño y algo desordenado.
Gian: -Si llamas a esto un lugar pequeño, entonces mi habitación es como un nido de conejos.
Deje las dos bolsas de plástico que había estado llevando desde el supermercado en una mesa de la cocina.
Menos mal que estaba cerca. Un poco más y habría llegado con las bolsas rotas.
Mi mano todavía está entumecida por las enormes bolsas llenas de helado y hielo seco que había logrado mantenerlos fríos.
Giulio: -El teléfono está aquí.
Ah… es cierto. Bernardo….
Gian: –Lo siento. Pon el gasto de la llamada en la cuenta del CR5, por favor.
Me siento en el sofá, abriendo la nota para ver el número… Giulio, de inmediato comportándose como un cachorro, se sienta en la cama con una expresión como de perro, bajando sus orejas y cola.
Tomo el auricular…
Veamos… ¿De qué debería hablarle primero a Bernardo? Qué hacer para poder detener el ataque terrorista del GD… lo que puedo hacer como jefe el CR5….
Gian: -Nmm….
Como la llamada de antes se cortó…. Oh, mierda. El abuelo Cavalli está allí esperando también.
¿De qué debería hablar primero? Estaría bien comenzar con que gracias a Giulio, atrapamos a los policías culpables sacando respuestas, pero….
Giulio: -……
Giulio, sentado sin moverse….
Es cierto. Hay veces que hablando con los demás puedo aclarar mis pensamientos. De cualquier manera, debido a mi plan, tendré que vivir con Giulio.
Giulio: -Ah… ¿pasa algo?
Gian:-Ah, no es nada. De hecho….
Gian: -Giulio, ¿Por qué estás sentado de esa manera tan tensa? Esta es tu habitación y tu escondite ¿no?
Giulio: -Lo siento…. Como decirlo, como que no puedo creerlo… que el señor Gian esté en mi habitación….
Gian: -¿Qué?
Giulio: -Nunca nadie más que mis subordinados han estado aquí…. Es por eso que, el que el señor Gian esté aquí…. Me hace muy feliz.
Giulio dice que está feliz…. ¿No es esto raro? No, ¿es la primera vez…?
Giulio: -Mi cabeza es algo rara…. Además, a pesar de que le haya hecho algo como eso, pero… usted está aquí….
Gian: -Como había dicho… Sobre lo que pasó aquella vez, he creado una pared enorme en mi cerebro para sellarlo. Por lo tanto, ya no vuelvas a sacar ese tema.
Giulio: -Sí…. Yo también lo sellaré.
Mierda, le dije que lo olvidara. Y como se lo dije, es probable que Giulio me haga caso y que realmente tomara una goma de borrar en su cerebro para eliminar eso….
Entonces me doy cuenta… Otra vez, Giulio me está mirando. Cuando lo noto, doy un suspiro y trato de huir de su mirada.
Gian: -¿Qué pasa?
Giulio: -Discúlpeme… estoy muy feliz.
Gian: -Dices que estas feliz…. Pero no hace mucho, estuvimos durmiendo en la misma habitación del mismo hotel.
Giulio: -Me puedo relajar más aquí que en el hotel.
Gian: Eh…. Puede que así sea. Efectivamente, esta es una buena habitación. Pero, no hay servicio a la habitación aquí.
Giulio: -Es porque en el hotel hay otras personas…
Eh… no será que….
Giulio: -Giulio, tú… ¿No confías en Luchino y Bernardo?
Giulio: -No me refiero a eso… Solo que… siempre he querido estar a solas con usted.
Uwaaaa. ¿Cómo debería responder en un momento como este? No siento nada malo, pero…
Gian: -Ehm… ¿Cómo debería decirlo? Ah, sí. Giulio, ¿te gustaría vivir conmigo?
Repito las palabras que había dicho en ese callejón salpicado de sangre. Las mismas palabras. Giulio mira hacia abajo con vergüenza.
Giulio: -Sí. Iré con usted.