002. bucle infinito – parte dos

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DOSCIENTOS MIL… Treinta millones… La diferencia entre los dos era de un poco más de cien veces.

De repente, Lin Xun sintió como si cayera desde una altura de diez mil metros; como si su cerebro se apagara y quedara en blanco por un momento.

En medio de su estupor, escuchó de nuevo la voz de Dong Jun:

—¿Qué piensa, señor Lin?

No tenía idea, lo que sucedía ahora estaba un poco más allá de lo que había imaginado.

—¿Podría saber… por qué quiere hacerlo? —preguntó Lin Xun.

—¿Por qué quiero comprar acciones de Luo Shen?

De hecho, quería preguntar acerca de los treinta millones y los doscientos mil, pero para su ídolo eso no parecía ser importante; y tal vez solo valía doscientos mil a los ojos de esta persona. Ese asunto no necesitaba ser discutido por el propio Dong Jun.

Frente a esta enorme brecha, Lin Xun no tuvo más remedio que despertar y enfrentar la realidad.

—¿Cómo supo de nosotros?

Eran solo una empresa de tres personas al borde de la quiebra. Como no podían pagar un contador, el plan de negocios lo había escrito Zhao Jiagou. El algoritmo Luo Shen había sido presentado a muchas empresas, pero todas lo rechazaron sin excepción. Por supuesto, también lo habían enviado a Galaxia hace un año, pero fue como lanzar una piedra al mar.

Su ídolo entrelazó sus dedos y los apoyó sobre la mesa.

—Si tengo que decirlo, vi parte de tu código en GitHub. —Después de eso, miró a Lin Xun a los ojos—. Personalmente, estoy muy interesado. No sé si podrías explicarme con más detalle el algoritmo central.

El corazón de Lin Xun dio un fuerte salto en su pecho.

—Sí, puedo.

Había intentado explicar el algoritmo a muchas personas, pero todas lo encontraban sin sentido y redundante. Ni siquiera Wang Anquan y Zhao Jiagou habían entendido realmente la parte matemática.

Esta era la primera vez que alguien tomaba la iniciativa de escuchar sobre su algoritmo.

Y no era cualquiera, era Dong Jun, su ídolo de toda la vida.

Así que, frente a él, era inevitable que estuviera un poco nervioso.

—Hay muchas fórmulas. Puede que necesite una pizarra.

—De acuerdo —respondió Dong Jun, sin parecer molesto por su solicitud—. La sala de discusión está al lado, pero por ahora podemos usar papel blanco.

Dicho esto, sacó papel y lápiz de un cajón y apartó una silla a su lado. Lin Xun entendió que su ídolo quería que se sentara a su lado.

Abrumado por la emoción, se sentó junto a Dong Jun y tomó el lápiz.

Al estar tan cerca, pudo percibir el aroma frío y fresco que emanaba de Dong Jun, como el agua helada de un manantial en lo profundo de una montaña nevada.

El escritorio era amplio. Lin Xun lápiz y colocó el papel entre él y Dong Jun antes de escribir una fórmula en la superficie.

—La mayoría de los sistemas de inteligencia artificial se basan en redes neuronales, o en el aprendizaje profundo. Pero mi algoritmo… se centra más en las matemáticas del caos.[1]

Hizo una pequeña pausa y, como esperaba, Dong Jun dijo:

—¿No te gustan las redes neuronales?

Las redes neuronales eran la corriente principal de la tecnología de inteligencia artificial en la actualidad. Durante un tiempo, cambió de rostro y se les llamó «aprendizaje profundo», pero luego regresó a su esencia. Abstraían la estructura de las redes neuronales del cerebro humano en un modelo matemático y lo simulaban en una computadora, lo que permitía replicar en gran medida el proceso de procesamiento de información del cerebro humano, alcanzando un alto nivel de inteligencia. Con el aumento del poder de cálculo de las máquinas, esta tecnología se volvió aún más poderosa. Lions, la empresa que había recibido los treinta millones de su ídolo, había sido favorecida gracias a los logros en este campo.

Era algo bueno, pero…

Lin Xun apretó los labios.

—Creo que no es libre —dijo.

—¿Oh? —dijo Dong Jun.

Lin Xun dibujó un cuadro en el papel y explicó:

—En primer lugar, está su naturaleza de caja negra.[2] Muchos aspectos de las redes neuronales no pueden ser explicados. Por ejemplo, en el reconocimiento de imágenes, el algoritmo de Google una vez identificó erróneamente a las personas negras como gorilas, pero no sabemos por qué ocurrió ese error, porque es difícil explicar todo el proceso de toma de decisiones.

—Muchas investigaciones están tratando de resolver este problema —dijo Dong Jun.

—En realidad, esa no es la razón principal —agregó Lin Xun.

Vio que su ídolo levantó ligeramente una ceja.

—Basándose en grandes cantidades de datos, usando un método que simula las redes neuronales biológicas, se obtienen resultados… pero su fuente de pensamiento, proceso y resultados provienen del flujo de datos original. —Lin Xun citó un ejemplo—: En el caso de discriminación contra las mujeres en la sociedad, los datos generados por esa sociedad también tenderán a reflejar eso, y la inteligencia artificial basada en esos datos tomará decisiones que también discriminarán a las mujeres.

Después de decir esto, al ver la expresión atenta en los ojos de Dong Jun, se relajó un poco.

—La esencia de la inteligencia artificial no es la inteligencia, sino la estadística. Las decisiones tomadas por las redes neuronales no pueden separarse de la base de datos original… por eso no es libre. El problema de la caja negra puede resolverse, pero este problema no tiene solución.

—Pero ya es capaz de satisfacer las necesidades de la sociedad  —dijo Dong Jun.

—Sí, pero… —Lin Xun miró directamente a los ojos de Dong Jun y su tono se volvió serio—. Pero yo puedo hacerlo mejor.

Basado en experiencias pasadas, en este punto, la persona frente a él solo sacudiría la cabeza y sonreiría, considerándolo un charlatán. Después de todo, la gente de esta época amaba las redes neuronales todopoderosas, como si fueran la verdad absoluta.

Pero, para su sorpresa, Dong Jun no reaccionó como ellos. Él dijo:

—Explícame tu idea.

—Gracias. —Lin Xun dejó caer la mirada y escribió una serie de palabras en el papel—. Primero, asumimos que los individuos buscan maximizar beneficios y minimizar pérdidas, luego podemos establecer un modelo preliminar.

Su algoritmo no era fácil de explicar y tampoco sonaba muy diferente del funcionamiento de las redes neuronales.

El mundo real no era lineal. Las matemáticas del caos se podían utilizar para evaluar la información no estructurada del mundo real, mientras que los fractales[3] y el caos podían hacer frente a problemas más complejos.

Al menos, él creía que, en cierta medida, Luo Shen era claro, independiente y libre.

No sabía cuánto tiempo pasó, pero Lin Xun finalmente logró explicar el algoritmo central y todo su ser estaba agotado.

Justo en ese momento, su ídolo le acercó un vaso de agua fría.

¿Cuándo había ido a buscar el agua? ¿O había sido la asistente Ruan?

Lin Xun se dio cuenta de que probablemente se había concentrado demasiado en su explicación y no notó nada.

Bebió un sorbo del agua en el vaso, que tenía un frío penetrante, como el aroma de Dong Jun.

Dong Jun estaba revisando las siete hojas de papel llenas de garabatos.

—Lo siento, está un poco desordenado. —Lin Xun se disculpó.

Y también usó muchas matemáticas avanzadas, donde Wang Anquan y Zhao Jiagou se habían quedado atascados.

—No hay problema —dijo Dong Jun mientras pasaba a la siguiente página—, puedo entenderlo.

El sol de la tarde no era intenso y bañaba la habitación con suavidad, iluminando las pestañas de Dong Jun con un brillo dorado. Sus ojos estaban fijos en el papel, y era evidente que estaba leyendo con atención.

Después de tres años, Lin Xun sintió que Luo Shen tenía esperanzas por primera vez. Al menos, había alguien que podía entenderlo y lo estaba leyendo con seriedad.

Y esa persona era su ídolo.

Mientras veía a Dong Jun pasar otra página, su corazón latía más rápido, como un tambor que se intensificaba.

Para calmarse, desvió la mirada.

Y al hacerlo, algo llamó su atención.

En la pared opuesta a la ventana, había un estante transparente, y en uno de los compartimentos había un teclado plateado, de diseño extremadamente simple y elegante, pero con un significado aún más profundo detrás.

Este era un teclado legendario. Lin Xun no podía creer que lo estuviera viendo en persona.

Se llamaba Apolo, como el dios griego del sol. Era el único en el mundo, fabricado por una reconocida empresa alemana especialmente para Dong Jun, como regalo para su cumpleaños número veintiséis.

Pero, justo un año después de que Dong Jun recibiera ese teclado…

Lin Xun estaba perdido en sus pensamientos cuando de repente escuchó a Dong Jun decir:

—¿Te gusta?

Había sido demasiado obvio.

—No es eso… —Lin Xun vaciló y eligió sus palabras con cuidado—. ¿Puedo ser tan atrevido como para preguntar… por qué no sigue programando?

Justo un año después de que Dong Jun recibiera ese teclado, en agosto, un día dejó de escribir cualquier programa. GitHub dejó de actualizarse, ya no participaba en ningún proyecto de desarrollo, y naturalmente, no hubo flujo de código nuevo.

Cuando un escritor ya no escribe, se llama «sellar la pluma», pero en el caso de Dong Jun, debería llamarse «sellar el teclado».

En Internet, había muchas especulaciones. Algunos expresaban su pesar, mientras que otros creían que se había convertido por completo en un hombre de negocios obsesionado con las ganancias.

Cuando Dong Jun le respondió, su voz era baja y, debido a que estaban tan cerca, parecía sonar justo en el oído de Lin Xun:

—Por razones personales. Tal vez algún día vuelva a escribir.

Lin Xun suspiró aliviado.

—Eso es bueno…

Que su ídolo ya no escribiera código era un golpe duro para sus grandes fans, pero si algún día volvía a hacerlo… eso sería maravilloso.

El tono de Dong Jun era casual, como si estuvieran teniendo una conversación informal:

—En los últimos dos años, tampoco ha aparecido ningún algoritmo que me guste.

—Nuestro equipo necesita programadores —soltó Lin Xun, sin pensarlo dos veces.

Tan pronto como lo dijo, sintió que se había vuelto loco.

Era cierto que Luo Shen necesitaba programadores, el código había sido escrito a duras penas por los tres, y no era ni elegante ni eficiente. Pero, ¿quién era Dong Jun? ¡Era un insulto para su ídolo!

Cerró su bocota al instante para ocultar su vergüenza.

Pero Dong Jun esbozó una pequeña sonrisa.

Antes, siempre había tenido una expresión seria y parecía que estaba repeliendo a la gente a miles de kilómetros de distancia, Cuando sonrió, resultó ser como montañas nevadas derritiéndose; tan hermoso que resultaba mortal.

—Podría considerarlo —dijo.

Lin Xun también sonrió.

—Me temo que no podemos pagarle lo que usted merece.

—Su código no es fácil de escribir —respondió Dong Jun. Luego pareció reflexionar sobre algo.

Lin Xun pensó que Dong Jun había reconocido su algoritmo y que ahora seguramente quería aumentar el precio, tal vez cambiar los doscientos mil por treinta millones.

Sin embargo, Dong Jun dijo:

—Según tu algoritmo, parece que mi decisión de invertir es correcta.

«Bueno, siguen siendo doscientos mil…».

—Pareces algo decepcionado —observó Dong Jun.

—No, usted nos ha sacado de un apuro urgente —negó Lin Xun de inmediato.

Dong Jun sonrió.

—Si decides aceptar, puedes contactarme en cualquier momento.

—Necesito informar a mis socios.

—Muy bien —asintió Dong Jun.

A partir de ahí, su conversación se volvió más superficial, hablando de manera general sobre algunas tecnologías populares en ese momento. Cuando la reunión estaba por terminar, Dong Jun dijo algo inesperado:

—Ayer adquirí la compañía Lions por treinta millones.

Lin Xun miró a Dong Jun, sintiéndose como un limón agrio.[4]

—Porque solo valía treinta millones —continuó su ídolo, mirándolo a los ojos—. El intentar adquirir acciones de Luo Shen es porque creo que puedo obtener beneficios impredecibles.

Su tono era tan tranquilo como su expresión, por lo que resultaban convincentes y creíbles.

Cuando Lin Xun comprendió el significado de esas palabras, su corazón se saltó un latido y sintió una alegría desbordante. ¿Qué podría ser más gratificante que recibir el reconocimiento de su ídolo?

En este momento, incluso los doscientos mil —esa centésima parte de los treinta millones— parecían más atractivos y brillantes.

Aunque, en el fondo, sentía que su ídolo solo lo estaba consolando.

Cuando se preparó para salir de la oficina, Dong Jun lo acompañó hasta la puerta y la abrió.

—Fue un placer hablar contigo, señor Lin.

—El placer fue mío —respondió Lin Xun.

Al salir, vio a Ruan Zhi parada afuera… Con ese extraño e irreal cuadro azul sobre su cabeza.

Lin Xun se sorprendió.

Con Dong Jun fue normal todo el tiempo que estuvieron juntos, no tenía nada azul encima, por lo que Lin Xun pensó que sus alucinaciones habían desaparecido.

Volteó a mirar a Dong Jun.

No había nada sobre su cabeza, e incluso le dio una sonrisa suave al notar que Lin Xun lo miraba.

Dong Jun era hermoso, del tipo frío y distante, pero cuando una sonrisa se extendía hasta sus ojos, por leve que fuera, se volvía aún más atractivo.

Sin embargo, la belleza no podía evitar que Lin Xun se sintiera incómodo. Miró con incredulidad el cuadro sobre la cabeza de Ruan Zhi, se despidió de Dong Jun y fue guiado hacia el ascensor para bajar.

Cuando las puertas del ascensor se abrieron, sus ojos se abrieron de par en par, sorprendido.

En el vestíbulo, todas las personas que pasaban tenían ese cuadro azul semitransparente sobre sus cabezas. Por un momento, sintió que había entrado en otra dimensión.

Ruan Zhi, con ese cuadro infernal flotando sobre su cabeza, lo acompañó hasta la salida de la Torre Galaxia.

La zona era bulliciosa, con una corriente constante de transeúntes, y cada uno de ellos tenía esa cosa azul flotando de manera inquietante, casi convergiendo en un río azul.

Un automóvil se acercó: el único activo fijo de la Compañía Luo Shen, un Jetta de segunda mano.

Al subir al auto, Lin Xun vio que Wang Anquan también tenía ese cuadro flotando sobre su cabeza.

Wang Anquan lo sacudió por los hombros:

—¿Hermano? ¿Cómo te fue?

—Vi a Dong Jun —respondió Lin Xun.

—¡Ajá! —vitoreó Zhao Jiagou desde el asiento del copiloto—. ¡Treinta millones! —Luego añadió—: ¡Vamos a casa! ¡A celebrar!

El sistema de conducción automática se activó por su cuenta y el Jetta de segunda mano dio la vuelta.

—No, no son treinta millones —dijo Lin Xun—. Él planea adquirir el 5% de nuestras acciones por doscientos mil.

Wang Anquan, después de un momento de silencio, comenzó a contar con los dedos:

—Uno, dos, tres, cuatro, cinco… ¿Le faltó un cero? —Golpeó con fuerza el hombro de Lin Xun—. ¡Eso no está bien!

—Sí, es un poco decepcionante. Ahora mismo estoy celoso de Lions.

—Imagina, solo imagina, que eres Dong Jun, el CEO de Galaxia. Eres increíblemente rico, estás en el top tres de cualquier ranking y tienes inversiones en todas las industrias. ¿Tu tiempo no sería muy valioso? —preguntó Wang Anquan.

—Valiosísimo —respondió Lin Xun.

—Entonces, ¿usaste tu valioso tiempo de una tarde para hablar con un programador sin nombre ni apellido sobre un negocio de doscientos mil, y ni siquiera cerraste el trato? ¿Doscientos mil? Para Dong Jun, ¿eso siquiera cuenta como dinero? Incluso si son treinta millones, ¡no cuenta como dinero para él! —exclamó Wang Anquan, mirándolo a los ojos.

 —Primero, no soy un programador sin nombre ni apellido, mi nivel no es bajo —dijo Lin Xun con expresión seria—. Segundo, estás viendo a Dong Jun como un simple empresario. Y no lo es. Él, como nosotros, escribe código y entiende de matemáticas. Simplemente vio un código que le interesó y quiso discutir el algoritmo conmigo.

—No, pasa que estás hechizado por él, todos los fanáticos irracionales como tú son iguales…

Lin Xun lo ignoró.

—Cállate —le dijo.

Agarró los hombros de Wang Anquan y, en ese estrecho espacio, examinó de cerca esa cosa azul.

Al principio era borroso, pero a medida que lo miraba, se volvía más claro. Semitransparente, azul; sus dedos podían atravesarlo como si fuera una proyección bidimensional. ¡Esa interfaz le resultó familiar!

No, no era del todo azul. Había una barra de menú gris con algunas palabras en la parte superior.

File, Edit… ¡Debug!

Lin Xun se quedó paralizado.

—¿Qué mi…? —Estuvo a punto de soltar una grosería.

¡Por el amor de Dios, era una interfaz de compilación!

¡De lenguaje C![5] ¡Y la más básica, Turbo C[6]!

¿Qué clase de escena surrealista era esta?

¿Por qué todo el mundo tenía una interfaz de lenguaje C flotando sobre sus cabezas?

Lin Xun se sintió desorientado por un momento.

Wang Anquan también parecía perdido en sus propios pensamientos.

—Entonces, ¿vas a aceptar los doscientos mil? —Se abalanzó sobre Lin Xun, como si fuera a interrogarlo—. ¿Doscientos mil?

—No molestes —dijo Lin Xun, sintiéndose muy incómodo—. Cambia la ruta.

El sistema de conducción automática emitió un pitido y se detuvo lentamente.

—¿A dónde vamos? —preguntó Wang Anquan.

—Al hospital más cercano —respondió Lin Xun.

—¿… Eh? —dijo Wang Anquan, confundido.

El Jetta de segunda mano giró en dirección opuesta. Mientras tanto, Lin Xun llamó a su asistente personal de inteligencia artificial:

—Luo, conecta con el sistema del hospital.

Wang Anquan se puso nervioso al instante.

—¿Qué te pasa? ¿Te sientes mal? ¿Es grave?

Lin Xun se frotó las sienes con fuerza, murmurando para sí:

—¿Debería pedir cita con oftalmología o psiquiatría?


Notas: 

[1]Las matemáticas del caos es una rama de las matemáticas que estudia sistemas que parecen desordenados o impredecibles, pero que en realidad siguen reglas ocultas. Estos sistemas son muy sensibles a las condiciones iniciales (el famoso “efecto mariposa”: un pequeño cambio al principio puede resultar en algo totalmente distinto después).

[2] Caja negra es un término técnico que se aplica a la forma en que se estudia un sistema principalmente en términos de sus características de entrada y salida. Un algoritmo de caja negra es aquel en el que el usuario no puede ver la forma interna de funcionamiento del algoritmo.

[3] Fractal está relacionado con un modelo matemático que describe y estudia objetos y fenómenos frecuentes en la naturaleza que no se pueden explicar por las teorías clásicas y que se obtienen mediante simulaciones del proceso que los crea.

[4] [像个柠檬] Como un limón o comer limones en chino tienen el mismo significado de comer uvas agrias. Usualmente se usa “como un limón” o “Soy un espíritu de limón” para burlarse de uno mismo: ¡Estoy celoso, verde de envidia!

[5] C es un lenguaje de programación de propósito general. Está orientado a la implementación de sistemas operativos, concretamente Unix. C es apreciado por la eficiencia del código que produce y es el lenguaje de programación más popular para crear software de sistema, aunque también se utiliza para crear aplicaciones.

[6] Turbo C fue un ambiente integrado de desarrollo y compilador desarrollado por Borland para programar en lenguaje C.

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