No disponible.
Editado
LUEGO DE ABROCHARSE el cinturón de seguridad, Lin Xun dirigió la mirada hacia Dong Jun.
Para su sorpresa, su ídolo accionó el freno de mano de manera manual antes de sujetar el volante. El auto arrancó y salió del área de estacionamiento; sus movimientos al conducir eran fluidos, naturales como el agua fluyendo.
Este era un vehículo de conducción manual. Algo anacrónico en esta era.
Tres años atrás, los sistemas de conducción autónoma se habían estandarizado. Todos los coches estaban obligados a integrarlos.
La madurez de la tecnología de red 5G había hecho posible las reacciones en tiempo real: conectividad global, con cada auto bajo el control del sistema. Solo hacía falta establecer el destino y el piloto automático se encargaba del resto.
El algoritmo, tan preciso como una maquinaria perfecta, coordinaba rutas y velocidades de todos los vehículos: en esos tres años, no había ocurrido ni un solo accidente automovilístico.
El operador de ese inmenso sistema de conducción autónoma no era otro que Galaxia.
Sin embargo, en este momento, Lin Xun veía con sus propios ojos que el CEO de Galaxia —él, de todos— ignoraba por completo el sistema autónomo y conducía como en el siglo pasado.
Dong Jun, tal vez consciente de su mirada, dijo en voz baja:
—Nostalgia.
—Es… inusual —respondió Lin Xun.
El Bentley se incorporó al tráfico. Dong Jun conducía con una estabilidad que rivalizaba con la del piloto automático. De haber sido el sistema de conducción, Lin Xun habría seguido haciendo preguntas; pero ahora… su ídolo estaba ocupado manejando, no se sentía cómodo molestándolo.
Guardó silencio unos momentos, sin saber qué decir. Se quedó mirando el perfil de Dong Jun, una silueta tan perfecta que casi parecía esculpida.
Se concentró en él, intentando ver.
Pero no había ninguna interfaz. Nada en absoluto.
Desde que había aparecido ese misterioso espacio el día anterior, Lin Xun podía ver esa interfaz de entrada de código en blanco incluso al mirar a gatos callejeros en el camino.
Excepto en Dong Jun.
Era como si Dong Jun fuera la única persona «normal» en todo el mundo.
Confirmado esto, Lin Xun desvió la mirada hacia el paisaje urbano.
Por la noche, la ciudad resplandecía. El halo de las luces se desbordaba hasta el cielo y no se veía ninguna estrella.
Dong Jun encendió la música: una melodía suave y hermosa que evocaba noches de verano.
Eran las ocho y media de la noche. El auto se adentró en la zona antigua de la ciudad, acercándose a la residencia de Lin Xun
La luz de las farolas era tenue, filtrándose a través de las hojas de los plátanos orientales. Justo cuando estaban a punto de llegar, Lin Xun escuchó a Dong Jun decir con calma:
—Lions ha logrado un avance impresionante. Esta tarde, su líder me comentó que están determinados a salir campeones en la Exposición de Ciencia y Tecnología.
Lin Xun quedó desconcertado.
¿Dong Jun consideraba impresionante el trabajo de Lions? ¿Significaba que ya debía empezar a sentir celos?
—Luo Shen también está inscrito en la expo —mencionó Lin Xun.
—Lo sé. —El auto giró y entró en el complejo residencial—. Les deseo lo mejor.
Mientras observaba el paisaje de la calle, Lin Xun mordió su labio inferior y preguntó en voz baja:
—Y… ¿cómo evalúa usted a Luo Shen?
Durante unos treinta segundos, Dong Jun no habló.
Lin Xun empezó a sentirse inquieto. Pensando en los elogios que Lions había recibido, sintió que su propia existencia se transformaba.
La música llegó al final, la última nota disolviéndose en la quietud. Entonces, Dong Jun dijo:
—Emocionalmente, estoy de tu lado.
Por un instante, Lin Xun se quedó atónito. Al alzar la vista, se encontró de lleno con la mirada de Dong Jun.
—¿Y racionalmente? —preguntó.
Dong Jun curvó los labios con una leve sonrisa.
—Dependerá de tu desempeño.
Lin Xun pensó que podía interpretar aquello como que el ídolo estaba animándolo.
Consideró que este era el momento adecuado para expresar sus sentimientos, decir algo como «siempre te he admirado, es un honor conocerte en persona». Pero cuando las palabras estuvieron en la punta de su lengua, le parecieron inadecuadas y, sintiéndose algo cobarde, terminó por no decir nada.
El auto se detuvo lentamente frente al edificio y la puerta se abrió de manera automática.
—Gracias por traerme —dijo Lin Xun.
—No hay de qué —respondió Dong Jun—. Descansa bien. Buenas noches.
—Usted también, descanse bien —Lin Xun bajó del auto, vaciló un momento y agregó—: … Hasta luego.
Bajo la tenue luz interior del auto, la expresión de Dong Jun también pareció suavizarse.
—Hasta luego.
Lin Xun se giró y subió las escaleras. Por el rabillo del ojo, notó que el auto del ídolo aún no se había marchado.
Al llegar a su apartamento, encontró a Wang Anquan y Zhao Jiagou inmersos en una partida de videojuegos. Atravesó la sala directo a su habitación.
Sin encender la luz, se acercó a la ventana y miró hacia abajo.
El auto de Dong Jun seguía allí. Pasó lo que a Lin Xun le pareció una eternidad —el tiempo suficiente para fumarse un cigarrillo— antes de que el inconfundible Bentley negro arrancara, encendiera las luces direccionales, diera la vuelta y se alejara por donde había venido para desaparecer en la inmensidad de la noche.
No sabía cómo describir lo que sentía. Era una extraña sensación de irrealidad.
Cuando volvió a la sala, Wang Anquan y Zhao Jiagou lo recibieron con entusiasmo y celebraron los avances logrados.
—Tener un servidor nos facilita mucho las cosas. —Wang Anquan se estiró, satisfecho—. Mañana mismo empezamos a reclutar programadores. ¡Esta noche hay que dormir temprano!
Sentado en el sofá, Lin Xun entrecerró los ojos.
—Dong Jun dijo que Lions hizo un «avance impresionante». ¿Se imaginan? ¡Dong Jun usando la palabra «impresionante»!
—Justo sobre eso —dijo Wang Anquan, abriendo su computadora portátil—, hoy investigué su información. Aquí tengo el currículum de sus miembros clave, sobre todo de su líder, Chen Xi. Es toda una eminencia. Mira sus publicaciones y proyectos.
Zhao Jiagou se acercó a ver, pero Lin Xun no lo hizo.
—Ya conozco sus trabajos.
—Fue campeón de la ACM,[1] aunque eso tampoco es tan raro; nosotros también ganamos cuando estábamos en la universidad. —Wang Anquan señaló la pantalla—. Pero mira esto: fue medallista de oro en la IOI.[2] Eso ya requiere talento
—¿IOI? —Lin Xun frunció el ceño—. Nunca participé. Yo fui medallista de oro en la IMO.[3]
Zhao Jiagou le dio una palmada en el hombro a Wang Anquan.
—Perdón, yo fui medallista de oro de la IOI en secundaria. Eso fue hace varios años.
Wang Anquan guardó silencio un momento.
—¿Soy el único que no es un prodigio?
—Pero tú también tienes un talento fuera de lo común —lo consoló Zhao Jiagou—. Sobre todo para hackear bases de datos ajenas.
—¡Nunca robé datos! Eso no cuenta como hackeo —protestó Wang Anquan—. Solo eché un vistazo… ¿Eso se considera hackeo?
Lin Xun miraba la pantalla de la computadora portátil, donde aparecía la foto de Chen Xi: hombre de veintinueve años, rostro sobrio, de pie frente a un museo y sonriendo con confianza.
Lin Xun cerró la computadora.
—No creo que sea mejor que yo.
—Falta un mes para la preselección —dijo Zhao Jiagou—. Además de perfeccionar Luo Shen, ¿qué más podemos hacer? ¿Investigar en qué están trabajando ellos?
—Podríamos desearle calvicie —respondió Lin Xun, levantándose para lavarse la cara.
Se miró en el espejo del lavabo. Su familia no tenía antecedentes de calvicie. Además, él practicaba el cultivo inmortal…
Cultivo…
Solo de pensarlo, ya le dolía la cabeza.
Después de lavarse la cara, regresó a su habitación y revisó su teléfono. Tenía un mensaje sin leer.
¿Del anciano Huo?
Y no solo un mensaje, sino una invitación a un grupo de chat. Al enfocar la vista, vio que el nombre del grupo era «LA FAMILIA SE AMA» con un girasol como ícono.
Se preguntó: ¿significaba esto que el anciano Huo ya lo reconocía como miembro de su familia?
Entró al grupo y, de inmediato, entendió que no era un grupo familiar: había mil doscientas personas. Su entrada provocó una serie de mensajes en la conversación:
Qingcheng – Maestro Xiaoyao:
¿Es un nuevo compañero taoísta?
Geling – Lord Danyang:
¿Qué amigo aceptó un nuevo discípulo?
Nanzhao – Madame Hudie:
¿De qué secta eres, pequeño? @Un feliz espíritu de limón
Qingcheng – Maestro Yanxia:
En el Monte Qingcheng no hemos recibido nuevos discípulos últimamente. @Un feliz espíritu de limón, ¿por qué no dices nada?
Un feliz espíritu de limón:
Hola a todos…
Nanzhao – Madame Hudie:
¿De verdad verdad eres un espíritu de limón? Es raro que esa especie logre cultivar conciencia.
Un feliz espíritu de limón:
Soy humano.
Lin Xun cambió de inmediato su apodo en el grupo, primero intentando con «Lin Suanfa». En las redes sociales, usar el nombre real siempre resultaba un poco incómodo, pero «suanfa» (algoritmo) tampoco encajaba bien con el ambiente de este grupo. Después de pensarlo un momento, decidió eliminar el carácter «fa», quedando solo como «Lin Suan».
Apenas hizo el cambio, recibió una mención:
Wuji – Gran Sabio Qingshan:
@Lin Suan Mi discípulo, ajusta tu nombre y coloca tu afiliación.
Gran Sabio Qingshan…
Lin Xun reconocía este nombre. Esa mañana, cuando el anciano Huo fue a cobrar el alquiler, se presentó como «Gran Sabio Qingshan». Así que Lin Xun actualizó su afiliación en el grupo, quedando como «Wuji – Lin Suan».
Frente a este nuevo nombre, por un momento no supo qué pensar.
Nanzhao – Madame Hudie:
¡Ah, un joven discípulo de la Secta Wuji! Qué pena que estés en las llanuras centrales, será difícil encontrarnos.
Nanhai – Espada de Gushan:
La Gran Reunión Taoísta está por comenzar, ¿no vendrás, madame? @Nanzhao – Madame Hudie
Nanzhao – Madame Hudie:
Dependerá de las circunstancias, jeje 😳
El mensaje venía acompañado de un clásico emoticón amarillo de expresión tímida.
Qingcheng – Maestro Xiaoyao:
@Wuji – Gran Sabio Qingshan ¡Felicitaciones hermano Qingshan por obtener un talentoso nuevo discípulo! 👏
Nanhai – Espada de Gushan:
@Wuji – Gran Sabio Qingshan ¡Felicitaciones hermano Qingshan por obtener un talentoso nuevo discípulo! 👏
Entonces, Lin Xun observó cómo todos empezaban a copiar el mensaje. La pantalla se llenó de felicitaciones durante varios minutos antes de que por fin cesaran.
Wuji – Gran Sabio Qingshan:
¡Gracias, gracias! En otra ocasión llevaré a mi discípulo de visita. @Wuji — Lin Suan, discípulo, preséntate con tus venerables séniores.
Con los dedos algo rígidos, Lin Xun escribió algunas palabras.
Wuji – Lin Suan:
Saludo respetuosamente a todos los venerables séniores.
Nanzhao – Madame Hudie:
¡Qué educado! 😊
Y entonces, comenzaron a copiar el mensaje de nuevo.
Lin Xun sintió un breve mareo. ¿Estaba soñando? ¿Qué tipo de escena era esta? Tan simple y, al mismo tiempo, surrealista.
En ese momento, le saltó una notificación en la esquina superior izquierda de la pantalla. Al salir del chat, vio una larga lista de solicitudes de amistad, todas provenientes del grupo «LA FAMILIA SE AMA». Las fue aceptando una por una y pronto su lista de conversaciones se llenó de nombres como «Maestro xx», «Gran Sabio xx», «Honorable xx», «Dama Inmortal xx». Se sentía transportado a otra era, lejos del siglo XXI.
Fue entonces cuando en su mente volvió a sonar una voz mecánica:
[Misión secundaria activada.]
[Nombre de la misión: Convertirse en Miembro de la Familia Inmortal.]
[Objetivo de la misión: Obtener la aprobación de al menos tres séniores.]
[Recompensa de la misión: Cofre del Caos x1, Energía espiritual +5.]
[Progreso de la misión: 0/3.]
Lin Xun meditó largo rato antes de abrir la barra de emoticones amarillos. Respiró hondo y dudó sobre cuál usar, todos parecían sacados de otra década.
Notas:
[1] ACM acrónimo de Association for Computing Machinery (Asociación de Maquinaria Computacional). Fue fundada en 1947 como la primera sociedad científica y educativa para educar acerca de la Computación.
[2] IOI: International Olympiad in Informatics (Olimpiada Internacional de Informática) es una competición anual de programación y una de las Olimpíadas Internacionales de Ciencias para estudiantes de secundaria.
[3]IMO: International Mathematical Olympiad (Olimpiada Internacional de Matemáticas) es una competencia anual para estudiantes preuniversitarios y es la más antigua de las Olimpiadas Internacionales de Ciencias.