Rockwell #37- 100%
Mafioso de chicago 2: ¿Está bien? Si pierdes, el nombre de Lucky Dog desaparecerá, ¿sabes? Más aún, te verán como un llorón.
Gian: Cállate. Esto es un enfrentamiento.
Quiero darme prisa y terminar con esta farsa.
Magro: ¡Deja de estar bromeando! Qué Lucky Dog ni que nada, ¡no eres nada interesante! ¡Muy bien, enfrentémonos!
El tipo de Chicago tiró la carta sobre la mesa. No importa si es un buen movimiento.
Magro: Mira, tengo unos 8 y dos pares de Jaques.
Magro: Hey, enseña tus cartas.
Magro: Mira que estar jodiendo. ¡Hey, distribuidor, dale la vuelta!
El distribuidor se acerca y voltea la carta frente a mí. El sonido de las cartas es de 2 y cuando termina de voltearlas todas, un se filtró de la boca de los espectadores alrededor.
Mafioso de Chicago 1: ¡Tres cartas! ¡Deuce!
Magro: ¡Kuh! Este bastardo. Pff, fufu ya veo, con que Lucky Dog, eh. Ya veo ~.
Magro: Me pregunto si realmente existe este nivel de suerte. De ser así, claro, se me olvidaba. Supongo que también tendré que apostar.
El yakuza de Chicago dice eso de una manera burlona y coloca un bolso de mano hecho con la piel de un cocodrilo.
Magro: Si continúas ganando, esto será tuyo. La apuesta será entre esta bolsa de dinero y tus 10 dedos. No habrá vuelta atrás. ¡Haz que me entretenga!
—- Parte nueva —-
Uno de los ancianos que están sentados en una mesa lejana, le pregunta qué es lo que sucede, se escucha una respuesta con voz baja y pesada.
Ethan: Pagaré por ese hombre. Es un prisionero capturado por la organización. Si se corta aunque sea un dedo,no lo dejaré pasar.
Magro: ¡Hah! ¡¿De qué te estás quejando ahora?! ¡La partida ya comenzó, anciano!
Al mismo tiempo que el hombre resopla, el distribuidor descarta las cartas usadas, vuelve a tirar los dados. Abre una caja nueva y comienza a barajar.
Cinco cartas, por segunda vez cada una de ellas se alinean frente al mafioso y frente a mí.
Esta vez, el bastardo de Chicago intercambió uno. Todo esto es tan fastidioso.
Distribuidor: ¿Nm? ¿Va hacer usted un intercambio?
Mafioso de Chicago 4: Oye, Lucky Dog, al menos dale la vuelta a la tarjeta, ¿de acuerdo? Si pierdes ¡oye!
Gian: A mí que me importa, mejor que acabar con esto rápido.
Magro: Jajaja, ¿te estás poniendo serio? Es demasiado pronto para rendirse, ¿no lo crees? Lucky Dog ~
Cuando el hombre terminó de reírse de mí tanto como quiere, tiró las cartas sobre la mesa de manera juguetona.
Magro: Tch, esta vez tuviste suerte. Has logrado salvar tu vida esta vez, desgraciado. Ops, ya veo.
Mafioso de Chicago 3: Así es, hermano. Si él también obtiene una escalera, jeje, jajaja. Oye, distribuidor.
El distribuidor se inclinó levemente ante el bastardo de Chicago y levantó las cartas frente a mí una por una. Esos ojos…
Mafioso de Chicago 2: Es escalera, ¿no? Toma eso, cerdo.
Mafioso de Chicago 3: ¡Ah! Espera, las cartas del hermano, la de mayor peso es de 7, pero las cartas del bastardo es un 8.
Magro: ¡Ngh! Guh, este bastardo.
Dave: Oye, estás delante de los grandes invitados.
Distribuidor: Ah, sí. Lo siento mucho.
Incluso parpadear es problemático para mí. A mi alrededor, los mafiosos están aterrorizados, asustados y enojados.
Que fastidio es esto.
Distribuidor: Si me permiten, voy a cambiar las cartas.
El Distribuidor toma una nueva caja de naipes y la abre. Las barajea, echa un vistazo a la mesa y vuelve a barajar.
—– Fin de la parte nueva —-
Esta parte es del capítulo Rockwell 14, como tampoco entiendo del todo bien las jugadas del poker y ya no hay parte nueva, haré el copia y pegan en las partes de las tiradas de las cartas.
Que bastardo tan habilidoso. Las cartas descartadas de antes las había colocado en un lugar bueno para ser ocultadas, es un truco tan cliché pero ya lo comprendo. Supongo que este será el final.
¡Aaah! ¡Todo es tan ridículo!
¡Todos y todo! ¡Son una mierda!
Distribuidor: Bueno ….
Distribuidor: Entonces …
Las cartas son repartidas frente al bastardo de Chicago y yo. La cara de Dave y la cara del bastardo de Chicago intercambiaban miradas como si se estuvieran comunicando a través de ellas.
Magro: Fuh, entonces yo también te acompañaré en tu última partida. ¡No habrá ningún cambio u oportunidad! ¡HAHAHA!
El tipo de Chicago, con mirada triunfal antes de dar la vuelta a la carta, termina de darle la vuelta sobre la mesa.
Magro: ¡Está decidido! ¡Escalera de colores! Es grandioso tenerlas todas alineadas, ¿acaso no es una buena vista?
Sobre la mesa estaban las cartas J, Q, K … y ahí también estaba la A … Hah, que estupidez.
Los espectadores que los rodeaban vitorearon todos a la vez.
Dave: ¡Maravilloso!
Mafioso de Chicago 2: Uwoo … es increíble ~
Mafioso de Chicago 3: Hehe, es excelente, ¡Hahaha! Bueno, y ahora.
Los ojos de los mafiosos se dirigían hacia mí, como si fuera basura pegada en la mesa. Una persona saca rápidamente un cuchillo y lo coloca sobre la mesa.
Esta vez, lo hago yo mismo. Con una mano, agarro las cartas de mierda. Las pongo juntas en una línea, y las volteo todas de una sola vez.
Gian: Poker de 4.
Magro: Ngh … eh … ¿hah?
Tiro las cartas sobre la mesa. Y lo que estaba esparcido allí … mostraban cartas negras y rojas. Hay 4 cartas de 4, y la última se mostraba un Rey que montaba una bicicleta.
Poker 4 con un kicker.
Esta carta puede ser usada como un comodín, aunque solo lo jugaban los niños. El ángel. (Como no entiendo mucho de este tipo de juegos realmente no se si esto es bueno o no jejeje)
Esa es la quinta carta.
Magro: ¡Q-Qué! ¡Maldita sea! ¡¿Qué significa esto?! ¡Hey, tú!
Distribuidor: ¡E-Eso no puede ser! ¡No puede ser que sea el comodín, lo tiré antes de barajar! ¡En serio!
Dave: E-Es cierto, además ¡Este es un juego de adultos! ¡Algo como el comodín no está permitido!
Gian: Yo no sabía que había un comodín desde el principio.
Magro: ¡Guh! ¡Bastardo!
Dave: ¡Algo como esto! ¡Es inaceptable! ¡Este es un juego de adultos, un juego para caballeros honorables! Debe de haber algún error … un comodín.
Dave: ¡Es inaceptable! ¡Es una lástima, Lucky Dog! Tu mano no cuenta. ¡Te esforzaste, pero es una carta inválida! Y …
Maldita sea. La perversa voz de Dave resuena en mis oídos.
Dave: ¡El competidor de Chicago obtuvo una escalera de colores! ¡¿Puedes verlo?! Es tu derrota, Lucky Dog … ¡guh!
Gian: Bien, entonces el Rey del ciclismo no cuenta. Entonces, obtuve cuatro cartas, y estoy bien con eso.
Dave: Ah … ¡Ah! No me digas que.
Magro: ¡¿?! ¿Qué? Ah … ¡uh!
Mafioso de Chicago 1: ¡Ah! Esto …
En un instante, no hubo ningún sonido en el espacio circundante. Los mafiosos, todos están atónitos mirando las cartas frente al bastardo de Chicago.
Hasta ahora, nadie se había dado cuenta. Nadie había dudado del distribuidor, por lo cual no se dieron cuenta del truco. No, hasta ahora.
Mafioso de Chicago 4: Ah … la última carta no es un 10 de picas.
Mafioso de Chicago 1: Entonces, es simplemente una escalera.
Mafioso de Chicago 2: ¡Escalera! ¡Ah! Entonces.
Gian: Yo obtuve obtuve un poker de cuatros ¿Todavía quieres seguir?
Magro: ¡Guh!
Distribuidor: ¡¿Nuh?! ¡N-No puede ser! ¡Eso es imposible! Este tipo de error, e-espere por favor.
El distribuidor escupe su excusa con sudor y lágrimas sin dudar para auto justificarse y en medio de todo esto, el mafioso, que había perdido por completo su color.
Magro: ¡Maldición! ¡Maldita sea!
Golpea la mesa de juego con una fuerza tremenda y luego, el bastardo de Chicago se puso de pie. Con ese impulso, la mesa cruje.
Magro: ¡Ha, hahahaha, joder!
Cuando el tipo de Chicago escupe esas maldiciones, metió la mano en el bolsillo de su traje y sacó un arma. Los mafiosos se alteran al ver el revólver negro brillante.
Mafioso de Chicago 2: ¡Ah! Hermano, eso es malo.
Me apuntan con la boquilla del arma.¿Con que este es mi fin? Que estupidez.
Sin embargo, ese mafioso de Chicago, cambia su objetivo hacia el lacayo de Dave, el hombre que hacía el papel de distribuidor para ser más específico, temblando con el rostro sudoroso y lloroso.
Magro: Has hecho algo bastante interesante. Atreverte hacer trucos para mí, sí que tienes agallas. ¡Maldito bastardo tramposo!
Distribuidor: E-Eso … no.
El tipo de Chicago disparó sin dudarlo. La cara del distribuidor, que temblaba a mi lado, se hizo añicos, y sangre fresca junto con los restos de cerebro salpicaron, estrellándose contra mi cara.
Puh … que asco.
Dave: ¡Ah…! Ah.
Colombi: Hey, hey, hey, pero ¿qué estás haciendo? ¿Hay alguien que dispare tan repentinamente? Que problemático.
Magro: ¡Pero es que Tío! ¡Que alguien como esta mierda se haya atrevido a subestimarme, no podía dejarlo pasar! ¿No lo crees? ¿No?
El tipo de Chicago estaba furioso y gritó moviendo sus brazos. En el tumulto, vii el cadáver del distribuidor, en silencio.
Mafioso de Chicago 4: Oye … esas … cartas.
Desde el chaleco del distribuidor caído, las cartas escondidas allí estaban desbordadas y dispersas.
Mafioso de Chicago 2: Que bastardo tan tonto. Estoy seguro de que ha reemplazado cartas miles de veces. No puedo creer que haya cometido un error aquí.
Los yakuzas susurran de manera espeluznante, y se miran.
Mafioso de Chicago 4: Oigan ¿no creen que la atmósfera se siente pesada? Hay un olor extraño, a moho, a podrido.
Mafioso de Chicago 1: Mierda, los ventiladores en el techo se detuvieron. Es solo un hotel maltratado, joder.
Magro: ¡Hah, maldita sea! ¡Joder! Maldición, el siguiente ¡eres tú! La cara del tipo de Chicago refleja la cantidad de sangre que se le ha subido a la cabeza …
Magro: Heh … heheh … maldita seas. Ya veo, Lucky Dog. Realmente existen tipos como tú.
Mafioso de Chicago 1: Hermano, por favor cálmese.
Magro: ¡Ya lo sé! Fuh, hehe … ya que perdí en las cartas y todos están aquí, ¿no crees que deberíamos hacer algo más, cachorrito?
Magro: ¡Tendrás que jugar un poco más conmigo! Esta vez jugaremos con los dados ¡¿de acuerdo?!
OPCIONES:
Elegir la primera opción.
Que fastidio ….
Gian: Con que los dados … ehh.
La cara que apenas se reía de mis palabras se tornó de color rojo brillante. El tipo de Chicago que dio la vuelta a la mesa agarró mi nuca y me arrastró hacia arriba de un jalón.
Que bastardo tan molesto, maldición.
Mafioso de Chicago 1: Ah … ¿hermano?
Magro: ¡Maldito bastardo homosexual de Daivan! Si no quieres jugar a los dados, entonces hagamos algo mucho más interesante.
Todavía estoy atrapado por el bastardo de Chicago que golpeó mi cara contra la mesa de juego. Apenas y pudo romperme la nariz y los dientes, ya que alcancé a apartar mi cara.
Gian: Geh, ¿qué es lo que haremos?
Magro: ¡Esto! ¡Maldita mierda!
Por encima de mi cabeza, el revólver hace un ruido de acero. El bastardo de Chicago abre la revista del arma.
Magro: Heh … ¡hehehe!
Antes, le disparó al distribuidor por lo cual uno de los orificios del cilindro en el arma está vacío. Ahora, al arma de este bastardo le quedan cinco balas.
Giró el cilindro.
Ah, ¿eso es lo que quería decir? Probaré mi suerte, apostando la vida o la muerte con el revólver.
El sonido del cilindro del arma cuando el tambor gira, resuena.. Un poco más tarde, en mi cabeza el arma presiona mi cabello y cráneo. Diablos, está caliente, mierda.
Magro: Hahaha, es una apuesta muy simple. 1 de 6, si aprietas el gatillo y te toca el espacio vació entonces no morirás.
Ethan: ¡Hey, para!
Colombi: Batti, ya déjalo.
Magro: Por favor, Tío, ¡cállese! ¡Este es un duelo entre hombres!
Hah, ¿con que un duelo entre hombres?
El gatillo fue presionado por encima de mí cabeza.
Magro: ¡Nuuh?! N-no … no puede ser.
Dave: Debe de ser una broma.
Ethan: No puede ser.Mafioso de Chicago 1: ¡! ¡Lucky Dog!
A mi alrededor, todo quedó en silencio, lo único que sonaba eran voces sorprendidas y el acero clavado en mi cabeza se aleja.
Magro: Hah … ¡mira que burlarte de mí! Esta es tu suerte, ¡Es una locura! ¡Debe ser una trampa!
El bastardo de Chicago escupe esas palabras de su boca, y se le pone la cara roja como si estuviera sufriendo de un derrame cerebral, Me di cuenta de lo que pretende al decir tales cosas.
El sonido del agarre del revólver resuena. El ruido del cilindro al girar y colocar la bala.
Magro: ¡Muy bien, cachorro! ¡Si realmente tienes tanta suerte, entonces no deberías tener problema si te disparo! ¡¿verdad?!
Gian: Quien sabe.
Magro: ¡Kuh….! ¡MUERE, MALDITO!
El bastardo colocó su dedo en el gatillo. El sonido de las partes entrelazadas del arma resuena cuando es presionado.
—- Parte nueva —-
Al mismo tiempo, en un lugar distante, el sonido de alguien levantándose de una silla resuena.
Ethan: ¡Nhg! Bastardo.
—- Fin de la parte nueva —-
Cuando aprieta el gatillo, el resorte se comprime. El resorte se libera cuando se jala el gatillo.
Cuando aprieta el disparador, el resorte se comprime, liberando la aguja percutora que impacta con el proyectil.
La fuerza almacenada en el resorte empuja los cilindros. Esto hace que las balas en los alvéolos del revólver detonen en la parte inferior de la munición a través del percutor.
Sin desenfoque, sin trampas, sin suerte o mala suerte. Solo el funcionamiento de la maquinaria del arma que resuena.
Magro: ¡Ngh! Uhg … ¿eh?
Dave: ¿Qué ?
Silencio.
El ambiente podrido y pesado se asienta, y solo queda el silencio. El disparo no resonó y mi cabeza continúa en su sitio.
Magro: ¿Eh? ¿Qué está pasando?
Mafioso de Chicago 1: N-No puede ser.
Magro: ¿Heh? ¿Qué pasa? Estoy seguro que disparé hace un momento.
El bastardo de Chicago sostiene el revólver lejos de mi cabeza con sus manos temblorosas, su rostro sudoroso y sus ojos desconcertados. Y entonces, levanta el hocico del arma para mirarlo.
Magro: ¿Por qué no salieron las balas?
¡Bom!
Mafioso de Chicago 4: ¡Uh … waaaah!
Mafioso de Chicago 2: ¡He-hermano!
Mafioso de Chicago 3: Es inútil, su cabeza … uuh.
Mafioso de Chicago 1: Se ha disparado, hermano ¡¿por qué?!
Colombi: ¡! ¡¿Q-Qué ha pasado?! ¡Aahh! ¡H-hey oye, Batti!
Dave: Uhh … aah …
Colombi: ¡BATTI! ¡BATIISTA! Qué alguien… llame al doctor!
Qué ruidosos…