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Al colgar el teléfono, Qi Yueran sintió que todo era surrealista. El tono de su conversación había sido tranquilo, pero así habían decidido algo tan importante como el matrimonio. Reflexionó un momento, pidió a los sirvientes que prepararan lo esencial para el viaje y se dirigió al estudio.
Qi Yuexin estaba sentado frente al caballete, pintando intermitentemente. Parecía trabajar con meticulosidad, pero de vez en cuando se quedaba absorto en sus pensamientos. Qi Yueran entró y llamó a la puerta.
—Hermano, necesito hablar contigo.
—¿Mm?— Qi Yuexin volvió la cabeza para mirarlo e hizo una señal para que se acercara a ver la pintura. —¿De qué se trata? Mi cuadro está casi terminado.
Qi Yueran se acercó y se paró a su lado.
—Mañana me iré de Quanlin por unos días con el señor He. Papá dice que el médico recomienda que comiences la rehabilitación, así que irás con nosotros.
—Está bien, —asintió Qi Yuexin. —¿Adónde van? ¿Es por negocios?
Qi Yueran vaciló ante su pregunta, permaneciendo en silencio un buen rato antes de responder:
—No, el señor He regresa a su casa y quiere que lo acompañe.
La mano de Qi Yuexin se detuvo bruscamente. Miró a su hermano con extrañeza y preguntó:
—¿El señor He quiere llevarte a su casa? ¿Acaso los reportajes de las revistas estos días son ciertos?
Aunque Qi Yuexin rara vez salía de casa, sí leía algunas revistas. Originalmente, había encontrado ridícula la noticia de la “propuesta de matrimonio” de He Jian, le pareció obviamente falsa. Pero ahora, un escalofrío recorrió su cuerpo y abrió los ojos de par en par para mirar fijamente a Qi Yueran.
Al ver la conmoción y decepción pasar por los ojos de Qi Yuexin, el corazón de Qi Yueran se hundió con una sensación de pérdida similar a la ingravidez. No había duda, su hermano mayor estaba interesado en ese He Jian. Finalmente, abrió la boca y dijo: —Los reportajes de las revistas claramente no son ciertos. Pero… el señor He ha propuesto un matrimonio arreglado. Lo he discutido con papá y he aceptado. Por eso mañana acompañaré al señor He a su casa.
Qi Yuexin se quedó paralizado por un largo momento. El lápiz en su mano se le resbaló, dejando una marca clara en el papel blanco. Tardó en reaccionar y finalmente dijo:
—¿Aceptaste? ¿Acaso te gusta el señor He?
Qi Yueran negó con la cabeza. —No se trata de sentimientos.
Qi Yuexin frunció el ceño, mostrando total desaprobación. —¿Cómo es que aprendiste a ser tan oportunista como papá? ¿De repente casarte con alguien que no amas? Esto es algo que durará toda la vida.
—Lo sé…— Qi Yueran sintió de pronto una punzada en el corazón, como si le estrujaran el pecho. Le costaba soportar las palabras cargadas de reproche de su hermano. De ser posible, desearía encontrar lentamente a alguien que le gustara, pero sabía que no era realista. Incluso si rechazaba a He Jian, el señor Qi arreglaría otro matrimonio. Abandonar todo lo que la familia Qi representaba por un amor etéreo le parecía a Qi Yueran simplemente absurdo.
—Ge, descansa pronto hoy. Saldremos temprano mañana por la mañana—. Qi Yueran, con cierta resistencia a seguir hablando con Qi Yuexin, se marchó después de decir esto.
Qi Yuexin no bajó a cenar. Ni siquiera tocó la comida que los sirvientes le llevaron. Qi Yueran optó por hacer como si no lo supiera. Luego, el señor Qi lo llamó a su estudio y le dio numerosas instrucciones, preocupado de que ofendiera a la familia He durante su visita.
Cuando por fin salió del estudio de su padre, eran ya pasadas las diez de la noche. Qi Yueran regresó a su habitación, planeando descansar pronto para madrugar al día siguiente. Sin embargo, mientras se bañaba en la tina, se quedó dormido sin darse cuenta.
Qi Yueran tuvo un sueño. Aunque, estrictamente hablando, podría considerarse un buen sueño, se despertó abruptamente de él, cubierto de sudor frío. Tras un rato, se dio cuenta de que aún estaba sentado en la bañera y el agua estaba completamente fría.
Una sensación de agotamiento abrumador lo invadió. Aunque el agua fría era muy incómoda, no quería moverse. Recostó la cabeza hacia atrás y respiró profundamente. Soñó que estaba besando a su hermano mayor. Al recordarlo, un escalofrío le recorrió el cuero cabelludo.
Instintivamente, se salpicó la cara con el agua fría. Solo después de un buen rato, cuando el frío se volvió insoportable, se levantó de la bañera.
Se secó apresuradamente, se puso la bata y se dejó caer en la cama. No se atrevía a pensar en el sueño, ni a profundizar en su significado. Pero su mente parecía no obedecerle, y en cada momento de quietud, revivía el irreal beso.
Qi Yueran no descansó bien esa noche. Apenas durmió, y entre sueños, llegó la mañana.
He Jian llamó por adelantado a su casa para anunciar su regreso al día siguiente. La señora He se puso muy contenta al saberlo y le preguntó directamente si traía a alguien con él. También le dijo que ya había ordenado a los sirvientes preparar una habitación nueva, justo al lado de la de He Jian, no en la zona de invitados.
He Jian soltó unas risas forzadas. Ahora que planeaba casarse con Qi Yueran, no tenía más que aceptar el malentendido.
A las nueve de la mañana, He Jian fue en auto a recoger a Qi Yueran. Dejó los asuntos pendientes en Quanlin en manos de Han Gaoping.
Qi Yueran recibió la llamada de He Jian avisando que llegaría en cualquier momento. Tomó su chaqueta y bajó. Abajo, el señor Qi estaba hablando con Qi Yuexin. Con solo escuchar un fragmento, era evidente que le estaba advirtiendo que no hablara de más, que fuera cortés y conociera su lugar, entre otras cosas.
Qi Yuexin estaba de frente a las escaleras. Vio bajar a Qi Yueran, pero su rostro no mostraba una sonrisa, sino más bien rigidez. Tampoco lo saludó como solía hacerlo.
Al ver a su hermano mayor, Qi Yueran recordó inmediatamente el sueño de la noche anterior. Sintiéndose culpable, evitó mirar a Qi Yuexin y bajó como si nada, diciendo:
—El señor He ya casi llega.
El señor Qi dijo: —Bien, Xiao Ran, empuja a Xiao Xin para que esperen afuera. Una vez que todo esté decidido y no haya problemas, yo iré a visitar a la familia He.
—De acuerdo —asintió Qi Yueran. Luego se acercó y empujó la silla de ruedas de Qi Yuexin, diciendo: —Ge, siéntate bien, salgamos—. Parecía que, debido a su culpa interior, incluso su voz sonaba anormalmente ronca.
Justo cuando salían, He Jian llegó. Bajó del auto, se acercó y ayudó a Qi Yueran a acomodar a Qi Yuexin en el asiento trasero, luego plegó la silla de ruedas y la guardó en el maletero.
He Jian abrió la puerta del asiento del acompañante para Qi Yueran y esperó a que se subiera y cerrara la puerta antes de entrar al asiento del conductor. Durante el viaje, Qi Yuexin permaneció en silencio, observando los gestos caballerosos y amables de He Jian, sintiendo su corazón retorcerse como una cuerda. Desde que sus piernas fallaban, había permanecido en casa. Encontrarse de repente con alguien tan cortés y excepcional le conmovía interiormente, solo que este hombre le había propuesto matrimonio a su propio hermano.1
Mientras conducía, He Jian notó que Qi Yueran tampoco hablaba mucho. Le pareció que su semblante no era bueno y que su voz sonaba algo ronca. En un semáforo en rojo, no pudo evitar extender la mano para tocar su frente.
Qi Yueran se sobresaltó y, por reflejo, apartó la mano de He Jian. He Jian no le dio importancia, pero notó que la temperatura de su mano era bastante alta. Dijo: —¿Tienes fiebre? Tu temperatura parece elevada.
—No es nada, solo dormí mal anoche, —respondió Qi Yueran, sintiendo que su reacción había sido exagerada y negando incómodo con la cabeza.
La familia He tenía un jet privado. Cuando llegaron al lugar, todo estaba listo.
Qi Yueran, tras bañarse con agua fría la noche anterior y no dormir bien, tenía algo de fiebre baja. Al subir al avión, no tardó en adormilarse y se quedó dormido apoyado en el asiento.
He Jian esperó a que se durmiera profundamente para acercarse y revisarlo. Al tomarle la temperatura, confirmó que efectivamente tenía fiebre. Ordenó que prepararan algo de sopa de arroz y consiguieran medicamentos para dárselos a Qi Yueran cuando despertara.
Al observar los movimientos cuidadosos de He Jian, Qi Yuexin sintió una punzada de amargura en su corazón y comentó en voz baja:
—Xiao Ran probablemente está agotado por el esfuerzo reciente.
He Jian, al escuchar la voz de Qi Yuexin, volvió la cabeza para mirarlo y respondió cortésmente: —Llegaremos por la noche. Si está cansado, descanse un rato primero.
Qi Yuexin negó con la cabeza.
—No estoy cansado. Hace mucho que no viajo lejos, solo me siento un poco fuera de lugar.
He Jian sonrió y se sentó al lado de Qi Yueran sin decir nada más.
Qi Yuexin, al notar que no mostraba la misma calidez y entusiasmo que con su hermano, sino más bien frialdad, se sintió aún más desilusionado. En realidad, He Jian no era frío con él, sino que al enfrentarse a Qi Yuexin a menudo recordaba su vida pasada. A He Jian no le gustaba la sensación de emociones intensamente fluctuantes, ni deseaba revivir una vida de fracasos.
Qi Yuexin intentó entablar conversación:
—Señor He, ¿cómo se le ocurrió proponerle matrimonio a Xiao Ran de repente? Me sorprendí mucho al enterarme.
—Aunque fue repentino, lo he considerado detenidamente, —respondió He Jian.
Qi Yuexin guardó silencio, bajó la mirada por un momento y luego, mordiéndose el labio, preguntó: —Entonces, ¿el señor He buscó médicos para mi pierna solo porque soy el hermano de Xiao Ran?
El tono de Qi Yuexin tenía cierto matiz ambiguo, que He Jian captó de inmediato. Su corazón se aceleró y entonces volvió la cabeza para mirar a Qi Yuexin, cuya mirada se encontró con la suya brevemente antes de desviarse rápidamente.
He Jian nunca imaginó que Qi Yuexin pudiera sentir algo por él. Eso había sido lo que más anheló en su vida pasada, pero ahora le parecía una broma pesada. Él era alguien con memoria, incapaz de desprenderse por completo del pasado. Quizás He Jian aún sintiera un leve latido por Qi Yuexin, pero ya no volvería a entregarle su corazón por completo. Incluso la sensación de rechazo era mucho mayor que cualquier emoción, no podía superar esta barrera interior.
He Jian suspiró internamente, miró a Qi Yuexin y sonrió con disculpa.
—Sí, escuché de Xiao Ran que su pierna resultó herida por su culpa, así que contacté a algunas personas para encontrar médicos, con la esperanza de que se recuperara pronto.
Los labios de Qi Yuexin temblaron levemente, su expresión se volvió forzada y sonrió rígidamente como bromeando: —¿De verdad? ¿Acaso el señor He vino a Quanlin de repente también por nuestro Xiao Ran?
He Jian respondió: —Le ruego me disculpe.
Al oír esto, Qi Yuexin, interpretándolo como una admisión indirecta, sintió que su corazón se hundía en un abismo. Había oído hablar de la reputación de promiscuidad del tercer joven maestro He, pensaba que esta persona solo podía ser admirada desde lejos, pero no esperaba que tratara a Qi Yueran con tanta bondad.
Tras calmarse un rato, Qi Yuexin logró sonreír. Frunció el ceño como si estuviera preocupado y dijo: —Xiao Ran creció conmigo. Es excelente en todo, solo que se obsesiona demasiado con su carrera. Me temo que si él acepta casarse con usted, es porque usted puede ayudarlo. Sería una lástima que él no comprendiera sus intenciones cuando usted es tan atento y bondadoso con él.
Así que el hermano si será un antagonista? Entonces en la primera línea temporal traicionó a su hermano porque lo reciente?
Ay no me digas que el hermano ya va a empezar a meter cizaña 🙄😪
Ay sí me dio pesar pobrecito