Capítulo 14: El baño

Arco | Volúmen:

No disponible.

Estado Edición:

Editado

Ajustes de Lectura:

TAMAÑO:
FUENTE:

Era la primera vez que He Jian era objeto de una broma por parte de Qi Yueran, y la sensación le resultaba peculiar. Al fin y al cabo, la cama de la habitación interior era lo suficientemente grande como para dormir tres personas holgadamente. Mientras a Qi Yueran le pareciera bien, He Jian estaba más que dispuesto a tomar una siesta reparadora en la cómoda cama grande.

He Jian se había acostado tarde la noche anterior y había dormido mal en el sofá. Al tumbarse ahora en la cama, no pudo evitar admirar la comodidad del colchón. La somnolencia posterior al almuerzo lo venció rápidamente y pronto se quedó dormido.

Qi Yueran, preocupado por el asunto de Qi Yuexin, al cerrar los ojos inevitablemente revivía el día lluvioso de hace cinco años, un recuerdo que aún se sentía vívido después de tanto tiempo. Agobiado por el insomnio, se dio varias vueltas en la cama. Al abrir los ojos y ver a He Jian a su lado, suspiró y volvió a cerrarlos.

Cuando He Jian despertó, Qi Yueran aún dormía. Yacía de frente hacia él, en una postura correcta pero con el ceño ligeramente fruncido, como si ni siquiera en sueños pudiera relajarse.

He Jian, aún somnoliento, al abrir los ojos se encontró con su propio rostro juvenil y tardó un buen rato en reaccionar. Ver a Qi Yueran con el ceño fruncido le provocó cierta congoja. Después de todo, lo que Qi Yueran estaba experimentando, He Jian también lo había vivido. Nadie entendía mejor esa confusión y amargura que él.

Involuntariamente, alargó la mano y acarició el cabello de Qi Yueran. El accidente de su vida anterior había dejado una enorme sombra psicológica en él. Durante mucho tiempo después, no podía conciliar el sueño cada noche. Los reproches familiares se habían convertido en una especie de sugestión mental. Nadie lo consolaba o se compadecía de él. Solo estaba él mismo…

Cuando Qi Yueran despertó, He Jian aún estaba absorto en sus pensamientos. Abrir los ojos y encontrarse bajo una mirada tan cargada de emociones resultaba algo incómodo y embarazoso. Qi Yueran se incorporó rápidamente y dijo: —¿Estás despierto?

He Jian se levantó de la cama, echó un vistazo al teléfono en la mesita de noche y dijo: —Sí, acabo de despertar. Veo que ya casi está anocheciendo. Pronto bajaremos a cenar. Por cierto, llama primero a tu padre para informarle. Yo también tengo algunos asuntos que atender, saldré un momento y volveré luego.

Qi Yueran asintió y He Jian se arregló un poco antes de dirigirse al estudio. Para no molestar el descanso de Qi Yueran, había silenciado su teléfono. Durante la siesta, había recibido varias llamadas, una de ellas de Han Gaoping.

He Jian encendió la computadora y revisó primero su correo electrónico. Había varios mensajes enviados por Han Gaoping. Los hojeó rápidamente y luego devolvió la llamada.

Han Gaoping contestó al instante: —Tercer joven maestro, alguien se enteró de que está planificando construir un estudio cinematográfico y quiere invitarlo a cenar.

—Vi los correos que enviaste —dijo He Jian, revisando nuevamente los nombres en los mensajes. —¿Acaso el señor Xia, de Huaying, está actualmente en la capital?

—Sí, tercer joven maestro.

—Entonces envíale una invitación. Lo invitaré a una comida informal mañana —dijo He Jian.

Tras colgar, Han Gaoping llamó de nuevo poco después, solo para confirmar que el señor Xia había aceptado y que él mismo había reservado el lugar.

Cuando He Jian regresó a la habitación, Qi Yueran ya había terminado su llamada y estaba sentado en el pequeño sofá, leyendo. Al ver entrar a He Jian, alzó la vista y le sonrió. —¿Terminaste con tus asuntos?

He Jian percibía que Qi Yueran aún mantenía hacia él una cortesía mezclada con cautela y distancia, lo que le resultaba incómodo. Sin embargo, comprendía que, dada la naturaleza prudente de su yo más joven, era comprensible. Solo esperaba que Qi Yueran gradualmente se diera cuenta de sus buenas intenciones y no mantuviera esta distancia indefinidamente.

—¿Y por tu lado, cómo va todo? —preguntó He Jian asintiendo.

Qi Yueran respondió: —Mi padre dijo que, una vez resueltos los asuntos en Quanlin, partirá de inmediato. Será en uno o dos días.

—Bien —dijo He Jian. —Probablemente no llegará mañana. Tengo una cena con el señor Xia de Huaying. Quiero establecer contactos antes de que el estudio esté terminado, para evitar tener las instalaciones listas pero sin negocios—. Vaciló un momento antes de añadir: —La cena es mañana por la noche. ¿Quieres acompañarme? ¿O prefieres quedarte en casa descansando?

He Jian sabía que, aunque Qi Yueran se manejaba con soltura en las cenas de negocios, en el fondo detestaba este tipo de interacciones sociales, así que no quería presionarlo. Pero si salía a cenar solo, Qi Yueran tendría que quedarse en la mansión por su cuenta durante la cena, y temía que se sintiera incómodo.

Qi Yueran no le dio tantas vueltas al asunto como He Jian. Durante los cinco años de formación bajo el señor Qi, había aprendido a sopesar pros y contras, y sus propios sentimientos quizás no eran lo más importante. Al enterarse de que se trataba del proyecto del estudio cinematográfico en el norte de Quanlin, dijo: —Iré contigo. El proyecto del estudio también me involucra. No sería correcto dejártelo todo a ti.

He Jian asintió. —La cena de mañana no debería extenderse demasiado.

El señor He y la señora Kang, al enterarse de sus planes para la cena del día siguiente, no se opusieron. El anciano señor He parecía incluso bastante contento, pensando que su hijo menor finalmente estaba mostrando ambición y deseos de emprender. Así que accedió de buen grado, incluso pidió a la cocina que preparara comida fácil de digerir para la cena y té para la resaca, para que He Jian y Qi Yueran pudieran comer algo al regresar y no dañar sus estómagos tras una cena donde probablemente no comerían bien.

Aunque el anciano señor He parecía serio y estricto, quería mucho a He Jian, algo que Qi Yueran podía percibir. No sabía si era por amar la casa hasta al cuervo de su tejado, pero también era amable con él. Durante las comidas familiares, Qi Yueran era el más callado, ya que aún era un extraño. Pero además de He Jian, quien constantemente le servía comida y conversaba con él, el anciano señor He ocasionalmente también le dirigía la palabra, como si temiera que se sintiera incómodo.

(N/T: 爱屋及乌 refrán chino que significa —amar la casa hasta al cuervo de su tejado—, explicando que el afecto por alguien se extiende a todo lo relacionado con esa persona.)

De repente, Qi Yueran pensó que si este era un matrimonio por conveniencia, en realidad no era tan malo. Antes, nunca había albergado tantas expectativas.

Dormir juntos otra vez por la noche ya no era nada especial para dos personas que habían compartido la siesta. Solo el momento de bañarse antes de dormir resultaba algo incómodo. Ese baño de cristal era demasiado… peculiar.

Los dos permanecieron en la salita exterior hablando sobre la cena del día siguiente durante mucho tiempo. Al alzar la vista, ya eran las doce de la noche. He Jian dijo: —Bañémonos y vámonos a dormir—. Tras decirlo, se levantó por inercia, listo para salir.

Qi Yueran lo llamó de repente: —¿Vas a salir otra vez? Si ya hemos compartido una cama, ¿también debemos evitarnos para bañarnos?

He Jian, sin alternativa, se sentó con calma, tomó un documento y continuó leyendo. —Entonces ve tú primero.

He Jian estaba sentado en la salita exterior. Lamentablemente, el sofá de la salita estaba frente a la puerta de la habitación interior, que estaba abierta, y desde el sofá, al levantar la vista, se veía la mitad del baño de cristal.

Leyó un rato y luego oyó el sonido del agua salpicando. Instintivamente, alzó la vista. Qi Yueran estaba completamente desnudo dentro del baño, semi inclinado, aparentemente llenando la bañera. Como acababa de abrir el agua, aún no había mucho vapor en el baño de cristal. Las paredes translúcidas de cristal esmerilado seguían siendo claramente visibles, cada detalle discernible.

He Jian no era ajeno a su propio cuerpo. Ver su reflejo en un espejo ciertamente no lo avergonzaba. Pero la situación ahora era diferente. Ver el cuerpo desnudo de Qi Yueran le producía cierta incomodidad y turbación. Carraspeó suavemente, desvió la mirada y bajó la cabeza, pero el sonido del agua seguía martilleando sus tímpanos.

Qi Yueran, por su parte, parecía mucho más despreocupado, principalmente porque no sabía que la persona sentada afuera guardaba una profunda conexión consigo mismo. Qi Yueran solo pensaba que, puesto que se trataba de un matrimonio, no podían seguir siendo extraños para siempre. Tarde o temprano tendrían que acostumbrarse.

Qi Yueran se remojó en la bañera un rato y luego se levantó, abriendo la ducha para enjuagarse.

El vapor en las paredes de cristal se había vuelto espeso. Desde afuera solo se veía una silueta borrosa. Pero esa imagen difusa parecía añadir un toque aún más sugerente.

He Jian sintió de repente que su garganta se secaba, tragar le resultaba difícil. No podía permanecer sentado. Sin importar lo que le hubiera dicho a Qi Yueran antes, dejó el documento y salió.

Fuera de la habitación, He Jian se sintió algo mejor. Se pasó la mano por el rostro y se maldijo internamente. Supuso que había estado reprimiéndose demasiado desde su renacimiento, hasta el punto de sentir impulsos hacia Qi Yueran.

Cuando Qi Yueran terminó de bañarse, llamó a He Jian para que fuera, pero la salita ya estaba vacía. No le dio muchas vueltas, asumiendo que He Jian había salido por algún asunto pendiente.

Qi Yueran tomó un libro y continuó leyendo, pensando en esperar a que He Jian regresara antes de descansar. Tras leer más de una hora, sentado en el pequeño sofá, el cansancio lo venció y se durmió adormilado.

He Jian fue al estudio a sentarse un rato. Pasada la una de la madrugada, bajó al baño del segundo piso y se duchó con agua fría. Sintió que su mente se aclaraba y su corazón recuperaba la calma. Irritado, ni siquiera se secó bien el cabello. Con gotas de agua todavía cayendo, se puso la bata y salió.

Mientras se acercaba a las escaleras, oyó un ruido. Al alzar la vista, vio a Qi Yuexin subiendo con dificultad apoyado en su bastón, con una taza de agua en la mano, aparentemente esforzándose mucho.

He Jian frunció el ceño, se acercó y tomó la taza de la mano de Qi Yuexin. —Señor Qi, ¿por qué salió? Subir escaleras con una taza así es peligroso.

Al ver a He Jian, los ojos de Qi Yuexin parecieron iluminarse, mostrando sorpresa y alegría. —Se me acabó el agua en la habitación, así que bajé a buscar algo para beber.

—La próxima vez, pida al personal que le traiga las cosas —dijo He Jian. —Le ayudo a llevar la taza a su habitación.

—Gracias —dijo Qi Yuexin en voz baja. —Originalmente no quería molestar a nadie.

He Jian ayudó a Qi Yuexin a dejar la taza en su habitación y se disponía a retirarse cuando Qi Yuexin lo detuvo rápidamente. —Señor He, aún está despierto a esta hora. ¿No puede dormir? ¿Quiere que le haga compañía?

—Es muy tarde —dijo He Jian, de mal humor y con el semblante sombrío. —Regresaré ahora. Señor Qi, si necesita algo más, llame al personal. Si se cae o se lastima, Xiao Ran se sentirá muy afectado.

Tras decir esto, He Jian salió directamente de la habitación y subió al tercer piso.

Las luces de la habitación aún estaban encendidas. He Jian pensó que Qi Yueran aún estaba despierto, pero al entrar a la habitación interior, lo encontró dormido contra el pequeño sofá, con un libro todavía en la mano.

He Jian se acercó sigilosamente, le quitó el libro y lo colocó a un lado, luego lo levantó suavemente y lo acostó en la cama.

El movimiento despertó a Qi Yueran, quien murmuró: —¿Terminaste con tus asuntos?

He Jian se quedó paralizado un momento antes de darse cuenta de que Qi Yueran creía que había salido por algún asunto urgente. Sintió un escalofrío de culpa y murmuró una respuesta afirmativa.

Subscribe
Notify of
guest
0 Comentarios
Inline Feedbacks
View all comments

Comentar Párrafo:

Dejar un comentario:

 

0
Would love your thoughts, please comment.x
()
x