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Sin Editar
Una vez que se confirmaron los diez finalistas, Shizi Quan saltó al escenario del desafío, de pie con total aplomo en la plataforma. Su voz profunda resonó por todo el recinto de la ceremonia.
—¿Quién será el primero?
Los vítores de los vencedores se apagaron de inmediato; nadie quería ser el primero en enfrentarlo.
Bai Yue echó un vistazo a Lang Xiao, quien le dio unas palmaditas en la cabeza antes de transformarse en forma bestia y lanzarse hacia adelante.
—¡Grrr…!
Lang Xiao emitió un gruñido grave lleno de ansias de batalla. Para él, este era el verdadero inicio del combate del día.
Shizi Quan no pareció sorprendido. Con un fuerte estallido, sus pantalones se rompieron y se transformó en un enorme león, con jirones de tela flotando a su alrededor.
Bai Yue aplaudió mentalmente: “¡Qué rico! No en vano es el líder supremo”.
Ambas bestias se posicionaron en extremos opuestos del escenario de combate, observándose con atención.
El bullicio alrededor se fue apagando, sumido en un silencio expectante, donde solo se escuchaban respiraciones contenidas.
Esta vez, Lang Xiao no mostraba la arrogancia de su pelea contra Shizi Yue. Estaba más precavido y no se lanzaba a atacar imprudentemente.
Shizi Quan, por su parte, tenía que conservar cierta dignidad como líder, así que fue el primero en romper el silencio.
—¡Raaawr! —rugió, lanzándose contra Lang Xiao.
Mientras Shizi Quan embestía, una energía fluida comenzó a emanar de su cuerpo.
El rostro de Bai Yue cambió al instante. Abrió los ojos como platos, inclinándose inconscientemente hacia adelante.
¿Qué fue eso? ¿Qué liberó Shizi Quan?
Se frotó los ojos, pero ya no pudo ver nada. Parecía haber sido solo una ilusión momentánea.
¡Energía espiritual!
Cayó en cuenta al instante y se cubrió los ojos.
Aunque su percepción espiritual se había debilitado debido a la influencia del altar, era como ser miope: lo cercano aún podía verse.
En su mente, las figuras espirituales de Lang Xiao y Shizi Quan aparecían vagamente. Lang Xiao estaba envuelto por un leve resplandor rojo, ardiente como el fuego.
La energía de Shizi Quan, en cambio, era transparente pero mucho más densa y estable. Incluso se liberaban pequeñas ondas de energía con cada uno de sus movimientos.
La energía espiritual envolvía el cuerpo de los hombres bestia, funcionando como una defensa adicional que también potenciaba sus ataques. Tal vez, cuando el cuerpo alcanzaba cierto nivel, lo que realmente marcaba la diferencia era esa fuerza espiritual.
Al abrir los ojos, Bai Yue vio que los dos aún luchaban encarnizadamente, sin que ninguno tomara clara ventaja.
De hecho, Lang Xiao parecía dominar la situación. Su fuerza rivalizaba con la del león, y su agilidad superior le daba la delantera.
—¡Raaawr! —Lang Xiao volvió a usar la técnica de embestida, la misma que utilizó contra Shizi Yue.
Shizi Quan no se dejó intimidar y respondió de inmediato con una embestida propia.
Ambos se alzaron sobre sus patas traseras. Esta vez, Lang Xiao no fue directo al cuello; en su lugar, levantó una garra y la dirigió al hombro de Shizi Quan.
—¡Auuugh! —Shizi Quan tambaleó y estuvo a punto de ser aplastado. Con reflejos asombrosos, se dejó caer rodando para esquivar a Lang Xiao.
Un estruendo de aullidos surgió entre la multitud. Muchos pensaron: “¡Este año puede que tengamos un nuevo líder!”
Shizi Quan había mejorado mucho, pero Lang Xiao, más joven, lo había hecho aún más. El lobo había logrado dominar al león.
Sin embargo, Bai Yue mantenía el rostro serio. Cerró los ojos de nuevo.
Xiong Yao creyó que Guoguo tenía miedo y la abrazó con fuerza.
En el pecho del oso, Bai Yue se sintió más tranquila, y su percepción también se volvió más nítida.
A diferencia de los hombres bestia que la rodeaban, ella no compartía su optimismo. Era evidente que Lang Xiao ya estaba dando todo de sí: cada golpe concentraba su energía espiritual en los puntos de impacto.
En cambio, la energía de Shizi Quan estaba distribuida de forma equilibrada por todo su cuerpo. No la concentraba en sus ataques, como si estuviera conteniéndose por alguna razón.
¡Estaba ocultando su verdadero poder!
Bai Yue llegó a esa conclusión, y su corazón se hundió por completo.
Lang Xiao probablemente no tenía muchas posibilidades de ganar.