Capítulo 5

Arco | Volúmen:

Historia principal

Estado Edición:

Editado

Ajustes de Lectura:

TAMAÑO:
FUENTE:

Yunhang guardó silencio.

¿Realmente estaba criando a un niño?

¡¿Cómo se atrevía un tritón adulto a pedir que lo cargaran?!

Al ver que no se movía, el tritón decepcionado, se hundió hasta el fondo de la piscina.

Yunhang “…”

Vaya corazón de cristal.

Al segundo siguiente, Cang Yue sacó la cabeza de nuevo. Sus aletas auriculares estaban caídas y su rostro era un poema de abandono.

Yunhang otra vez “…”

Resignado, volvió a agacharse junto al borde y metió las manos en el agua “Está bien, está bien. Ven, que te cargo”

Aunque Cang Yue era delgado, no dejaba de ser un adulto. Incluso si su estatura estaba entre las más modestas para un tritón, la ventaja racial seguía ahí, era media cabeza más alto que Yunhang.

Por supuesto, Yunhang no podía cargarlo. Tras ayudarlo a salir, le dio un abrazo.

Fue breve, más bien un consuelo. Pero cuando intentó separarse, Cang Yue no se lo permitió, aferrándose a él con fuerza.

Cuando por fin lo soltó, la camisa de Yunhang estaba empapada por el agua de mar artificial.

…Podría quejarme, pero mejor no.

De vuelta al dormitorio, Yunhang se cambió de ropa. El tío Zhang se acercó con una carpeta llena de documentos.

“¿Qué es esto?”

El tío Zhang respondió: “Son los formularios de acogida enviados por el gobierno. El caso de este desamparado es diferente a los demás. Como fue abandonado por la agencia de intermediación, es el gobierno mismo quien supervisa la firma del contrato de acogida”.

Yunhang lo miró sorprendido “¿Contrato de acogida?”

“Sí”.

Para evitar el maltrato y el abandono arbitrario por parte de los empleadores, todos los miembros de razas no humanas acogidos debían firmar un contrato de acogida con condiciones estrictas.

Si el empleador incumplía el contrato, el departamento de justicia del Continente Marino aplicaba castigos.

Cuando el tío Zhang se disponía a retirarse, Yunhang lo detuvo.

“Él no se llama ‘desamparado’. Tiene nombre. Se llama Cang Yue”

Una sombra de incomodidad cruzó el rostro del tío Zhang, pero la disimuló rápidamente y asintió con una sonrisa.

Después de bañarse en el agua de mar, a Cang Yue le sobrevenía un período de agotamiento. Yunhang lo convenció de que descansara en la habitación de invitados, así que ahora estaba solo en la habitación.

Los documentos eran extensos, las cláusulas, minuciosas y densas. Estaba claro que el gobierno quería ayudar a las razas no humanas a establecerse en el Continente Marino, pero Yunhang no entendía, ¿por qué abandonar entonces la Ciudad del Desecho? ¿Acaso solo quienes tenían habilidades merecían ser auxiliados?

No llevaba mucho leyendo cuando le empezaron a doler los ojos. El resto del contenido lo revisó por encima.

Por suerte, las partes más importantes estaban subrayadas en negrita, así que no iba completamente a ciegas.

Por la tarde, personal del gobierno llegó a la villa.

Eran tres, un hombre de mediana edad con gafas, de expresión severa, traje impecable y una actitud que denotaba autoridad. Sin duda, el líder.

Detrás había dos más, uno con equipo de defensa, era un guardia de seguridad; el otro, con una mochila pequeña, era un voluntario.

Debido a la diversidad de razas en el Continente Marino, los asuntos a tratar para cada grupo eran distintos. Las limitaciones de los dones innatos a veces obstaculizaban ciertas acciones del gobierno, y era entonces cuando se necesitaba la ayuda de voluntarios que pudieran suplir esas capacidades.

La mayoría de las veces, según la misión y la raza involucrada, se enviaba a un voluntario de esa misma raza.

Pero el que había venido hoy era humano.

Al notar la mirada curiosa de Yunhang, el voluntario sonrió y le mostró su identificación “Buenas tardes. Soy el voluntario 0300. Un placer atenderle”.

Yunhang miró la credencial, emitida por el gobierno, con una foto sellada.

Asintió a modo de saludo “Buenas tardes”.

Se sentaron alrededor del sofá y el personal de servicio les sirvió té.

El funcionario, siguiendo el protocolo mostró primero su identificación “Lei Ze, jefe del Departamento de Acogida de Razas No Humanas. Estoy a cargo de los asuntos relacionados con sirenas”.

Fue directo al grano “Supongo que el joven maestro Yun ya ha revisado el contenido del contrato. Si tiene alguna duda, puede plantearla ahora”.

Yunhang respondió “Lo he revisado. No tengo objeciones”.

Lei Ze asintió satisfecho y le indicó a 0300 que sacara el contrato oficial.

0300 algo confundido pregunto “¿No va a bajar la sirena?”

Para evitar malentendidos, explicó “Necesitamos tomar una foto de identificación del empleador con la sirena”.

“No es necesario”. Quien habló fue Lei Ze “El joven maestro Yun puede enviarme después la foto por correo”.

Parecía que Yun Jiang había hablado con ellos por adelantado, para evitar que su hermano menor fuera objeto de burlas debido a la apariencia de la sirena.

0300 no insistió. Después de organizar los documentos, se quedó quieto a un lado.

Yunhang notó que junto a la identificación de Cang Yue, en la casilla que indicaba el número de contrataciones previas, ponía “2”. La razón del primer fracaso “Abandonado por el empleador”.

El proceso de firma no era complicado, pero el papeleo era extenso. Aunque ya no se usaban contratos físicos, después de firmar aún había que registrar las huellas dactilares, un procedimiento tedioso y monótono.

Al terminar, a Yunhang incluso le dolían un poco los dedos.

Luego, 0300 sacó el equipo para recolectar ADN, que sería ingresado en la base de datos del gobierno. Solo entonces se consideró oficialmente completado el trámite.

Lei Ze encriptó los documentos de la firma, los guardó con cuidado en su terminal y levantándose le tendió la mano a Yunhang “Felicitaciones. Ahora tiene a su propio sirviente de raza no humana. Espero que lo trate con bondad”.

Yunhang le estrechó la mano “Por supuesto”.

Después de despedir al personal gubernamental, Yunhang se volvió y vio que Cang Yue se había despertado en algún momento y estaba parado al pie de la escalera.

Su mirada se fijaba adelante, observando las espaldas de los que se iban.

Yunhang siguió su mirada y explicó “Son funcionarios del gobierno”. Luego, haciéndole señas con la mano, preguntó “¿Tienes hambre?”

Cang Yue retiró la mirada sin responder.

Bajó las escaleras, todavía con algo de sueño en su expresión, pero cuando se acercó a Yunhang, sus ojos se abrieron de repente, muy grandes.

Sus aletas nasales se movieron. En cuestión de segundos, su atención se centró en la mano de Yunhang.

Tenía el olor de un desconocido.

Una irritación repentina comenzó a apoderarse de él.

Yunhang lo notó y extendiendo la mano, acarició su cabello suelto “¿Qué sucede?”

Pero entonces su muñeca fue agarrada con fuerza.

“¿Eh?”

Cang Yue no soltaba su mano, apretándola con intensidad. Su pulgar frotaba repetidamente la palma, como si intentara borrar algo.

Sus colmillos le picaban. En su nuca asomaron escamas plateadas.

Su expresión no era normal. El corazón de Yunhang dio un vuelco. Lo llamó “¿Cang Yue?”

Al oír su voz, Cang Yue reaccionó,mostrando en su rostro un atisbo de confusión.

Las escamas de su nuca desaparecieron, como si nada hubiera pasado.

“¿Qué te pasó hace un momento?”. Yunhang quiso tocarle la cara, pero su mano estaba atrapada en el fuerte agarre de Cang Yue; no podía liberarla.

“¿Has recordado algo malo otra vez?”

Cang Yue negó con la cabeza.

Al cabo de un rato, enterró la cabeza en el hombro de Yunhang, restregándose y frotándose contra él, mientras suplicaba en voz baja “El cabello, átamelo”.

── .✦

En la oficina del gobierno, ya era hora de salir. El edificio estaba vacío y en silencio.

Una empleada suspiró aliviada después de ingresar toda la información de las contrataciones del día.

Miró la hora, se levantó y se dirigió a otra sala, diciéndole a la persona que trabajaba allí “0300, hoy has trabajado duro. Puedes irte. El subsidio se depositará en tu cuenta mañana”.

0300 archivó el último montón de documentos que tenía en las manos, los guardó con cuidado y en orden en la caja fuerte, y se volvió con una sonrisa “De acuerdo, gracias profesora. Me queda poco por terminar; me iré en cuanto termine”.

Su sonrisa era radiante. La empleada se sonrojó y le recordó “Entonces, date prisa. La guardia de seguridad cerrará pronto”

“Está bien”

Al salir, el sol aún no se había puesto completamente.

En el Continente Marino, los días eran largos y las noches, cortas. 0300 se paró frente a la entrada y contempló el paisaje a lo lejos un momento. Luego, se puso la mascarilla y la gorra, y se adentró en un callejón.

Poco después, subió las escaleras y se detuvo frente a la puerta de un apartamento alquilado. Ingresó su huella digital y abrió la puerta.

Era una vivienda extremadamente ordenada: el piso, limpio; la mesa, bien organizada; la mesa de centro, impoluta. Hasta el cubo de la basura estaba colocado correctamente junto a la entrada.

0300 se cambió de zapatos, entró en la casa, fue a la nevera y sacó una bebida fría. Mientras la bebía, se dirigió a su habitación.

El dormitorio no era muy diferente de la sala. La única excepción era una espada larga colgada en la pared. La empuñadura estaba incrustada con una gema roja, y la hoja estaba envuelta en un resplandor carmesí que emitía breves vibraciones de vez en cuando.

“Quédate quieta”. 0300 la regañó y la espada se calmó al instante.

Tras tirar la lata vacía, Tang Changyan descolgó la espada.

En su vida anterior, había usado esta misma espada para derrotar a Cang Yue, atravesándole el vientre y contemplando cómo moría a sus pies, con los ojos llenos de rencor.

Él había salvado al Continente Marino de su agonía. Se había convertido en el héroe de esta tierra.

Sin embargo, aquella batalla no había sido fácil. Ni siquiera había tenido tiempo de disfrutar del honor y la riqueza que la gente le otorgó antes de morir a causa de sus graves heridas. Aunque la posteridad le concedió honores aún mayores, él no pudo resignarse.

Quería el honor, pero también quería la vida.

Nunca imaginó que al despertar habría renacido.

Al recordar la batalla contra Cang Yue en su vida pasada, Tang Changyan no pudo evitar que una sonrisa se contrajera en sus labios.

Cuando supo que el causante del caos era un tritón, no le dio mayor importancia. Pero al enfrentarse a él, comprendió su poder.

Era un tritón con un don extraordinario. No entendía por qué el gobierno lo había abandonado, desperdiciando así a un talento tan prometedor.

Si lo hubieran entrenado desde el principio, Tang Changyan podía afirmar con seguridad que ninguna otra raza en todo el continente habría podido hacerle frente.

Pero era una lástima, la constitución física del tritón era demasiado débil. Sus escamas, desprendidas en grandes zonas; su cola, rota.

Un cuerpo tan destrozado no podía sostener el poder inmenso que albergaba. De lo contrario, Tang Changyan nunca habría logrado vencerlo.

Y aún en esas condiciones, a él mismo le había costado un esfuerzo descomunal luchar contra él. Si lo hubieran criado bien…

Tang Changyan no se atrevía a imaginarlo.

En esta vida, no planeaba enemistarse con Cang Yue. Conocía su trágico pasado. Solo necesitaba tenderle una mano en el momento adecuado, cuando éste acudiera a él suplicando ayuda, para que el tritón lo siguiera sin rechistar.

Quería reclutar a Cang Yue bajo su mando.

Con un aliado tan poderoso, no tendría rival en todo el continente.

Tang Changyan esperó y esperó. Cuando ya había pasado la mitad del tiempo previsto, Cang Yue aún no había llamado a su puerta.

Más tarde, al investigar, descubrió que un humano lo había acogido.

Lo había acogido un humano.

Acogido.

¿Acogido?

La primera reacción de Tang Changyan fue la incredulidad.

¿Realmente había alguien dispuesto a acoger a ese tritón, que en ese momento era aún feo, carecía de habilidades y andaba mendigando por todas partes?

¿Era una broma?

Tang Changyan, negándose a aceptarlo, incluso fue personalmente a la zona residencial humana A a investigar.

No conocía bien al hijo menor de la familia Yun, pero había oído hablar de su reputación.

Un tipo arrogante, consentido y sin ningún talento, que nunca había mostrado la más mínima amabilidad hacia las razas no humanas.

En su vida anterior, por haberse metido con Cang Yue, había sido aplastado por el tritón hasta el punto de que ni siquiera pudieron encontrar su cuerpo.

La muerte del segundo joven maestro Yun enloqueció a toda la familia, que no escatimó gastos para contratar a alguien que vengara al joven maestro. La recompensa era tan jugosa que nadie podía rechazarla; incluso Tang Changyan, que estaba en el extremo opuesto del continente, no pudo resistir la tentación y viajó una gran distancia para ganarse ese dinero.

Dicho sea de paso, la familia Yun había sido su empleadora.

Tang Changyan no entendía ¿por qué se le había ocurrido al joven maestro acoger a ese tritón en esta vida?

¿Acaso el joven maestro también había renacido?

Si ese era el caso, sería terrible.

Tang Changyan se instaló en la Zona A. Se hizo pasar por repartidor de leche, trabajador temporal de la guardia de seguridad, conserje de la urbanización… Tras acercarse repetidas veces, por fin consiguió que el mayordomo de los Yun le confesara lo mucho que despreciaban a ese tritón, y que el joven maestro no había dado señales de actuar de modo extraño.

Tang Changyan se sintió inmediatamente más tranquilo.

Parecía que el joven maestro Yun solo lo estaba cuidando por capricho. Cuando se aburriera, sin duda lo echaría sin dudarlo. Quizás incluso, como en su vida anterior, lo humillaría hasta llevarlo al borde de la desesperación.

Entonces, él podría intervenir.

Tang Changyan contuvo su impaciencia y volvió a esperar, una y otra vez, solo para recibir la noticia de que el joven maestro Yun iba a firmar el contrato de acogida.

Tang Changyan: “???” ¿Esto es una broma?

No podía resignarse. Debía encontrar la forma de hacerle saber a Cang Yue que con los Yun no tenía futuro alguno, que él podía ofrecerle un cuerpo sano, habilidades extraordinarias y una posición incomparable en el Continente Marino.

No podía entrar en la residencia de los Yun, así que al conocer la noticia de la firma, se unió al grupo de voluntarios del gobierno. Por suerte, sus habilidades eran formidables y el gobierno necesitaba desesperadamente talentos como él, así que ingresó casi sin esfuerzo.

Una vez dentro, hizo caso omiso de las miradas de asombro y desconcierto de los demás e insistió en unirse al grupo de atención a sirenas.

0300 era su número de identificación.

Había logrado su objetivo.

Fue a la casa de los Yun y conoció a ese joven maestro.

Pero no vio a Cang Yue.

Porque Cang Yue no bajó.

Tang Changyan “¡¡Maldita sea!!”

Hasta ahora, desde su renacimiento, no solo no había logrado reclutar a Cang Yue bajo su mando, sino que ni siquiera había podido verle el rostro.

Tang Changyan miró la espada larga que sostenía. Apartó su resplandor carmesí; sin la intención de la hoja, la espada despedía un brillo frío, indistinguible de cualquier arma común.

Tang Changyan respiró hondo dos veces.

Sin prisa.

Todavía tenía oportunidades.

Siempre que pudiera ver a Cang Yue, estaba seguro de poder convencerlo de que lo siguiera.

Con esto en mente, Tang Changyan encendió su terminal, accedió al sitio web de voluntarios del gobierno y buscó el grupo de atención a sirenas.

Y solicitó unirse de nuevo.

── .✦

Yunhang llevó a Cang Yue al hospital para una revisión. Tras una semana de tratamiento, la condición física de Cang Yue mostraba una leve mejoría.

Sus escamas habían dejado de caerse, la hidratación de su cuerpo se acercaba a niveles normales y sus otras heridas también estaban sanando gradualmente. En general, la evolución era positiva. Lamentablemente, la recuperación de los huesos de la cola era muy lenta; ni la medicina ni el concentrado de agua de mar parecían surtir efecto.

El profesor Ke, con décadas de experiencia especializada en enfermedades de sirenas, se enfrentaba por primera vez a un caso así.

El cuerpo de Cang Yue encerraba muchos misterios. De poder resolverlos, sin duda supondría un gran avance para la investigación sobre las sirenas.

El profesor Ke le preguntó cortésmente si podía tomar algunas muestras de su cabello y de las escamas caídas, e incluso quiso agregar a Cang Yue como contacto en su terminal.

Pero Cang Yue aún no tenía su propio terminal.

Durante este tiempo, había sido Yunhang quien lo entretenía. Mientras Cang Yue seguía su tratamiento en la piscina, Yunhang jugaba en su terminal bajo la sombrilla. Ocasionalmente, si encontraba una película interesante, la proyectaba sobre la piscina para verla juntos.

Al principio, Yunhang tenía en cuenta los gustos de Cang Yue, pero luego se dio cuenta de que, sin importar qué película fuera, este casi no mostraba reacción.

“¿No te gusta?”. Cuando Yunhang le preguntaba, Cang Yue volvía la cabeza y lo miraba fijamente, asintiendo “Sí me gusta”.

Y entonces Yunhang lo entendió.

Se conformaba con lo que hay. Qué fácil es de mantener.

Después de la sesión en la piscina, ambos se acomodaban en la sala para abrir los paquetes de las compras en línea. Aparte de lo esencial, Yunhang había dejado todos los demás paquetes sin abrir.

Durante un par de días, la sala estuvo atiborrada de objetos, hasta el punto de que el personal de servicio no sabía por dónde empezar a limpiar, y no se atrevía a tirar nada.

De todo lo que compró, muy pocas cosas resultaron útiles. Yunhang se quedó con el líquido protector para escamas, la mascarilla capilar y unos pijamas nuevos. El resto, lo donó todo.

Pero a Cang Yue pareció no gustarle esos pijamas nuevos. Yunhang nunca lo vio usarlos; por las noches, seguía durmiendo con su viejo pijama.

En su tiempo libre, Yunhang echó un vistazo a su cuenta bancaria y la cantidad de ceros lo dejó sin palabras.

Era una cifra que no podría ganar ni en varias vidas.

En resumen, estaba muy feliz.

Le compró un terminal a Cang Yue.

El terminal era diferente de un teléfono móvil. Cada persona solo podía tener una ID, similar al documento de identidad. Si se perdía o dañaba, reportando la ID podía recuperarse o repararse.

Hubo un pequeño contratiempo durante la instalación del terminal.

Cang Yue no cooperaba.

El terminal era un chip minúsculo que debía implantarse en el cerebro humano.

Aparte de Yunhang, Cang Yue sentía un fuerte rechazo al contacto con los demás. El técnico especializado se quedó en la puerta, observando al tritón que mostraba los colmillos en el dormitorio, sin saber qué hacer.

Pero Yunhang no sabía cómo instalar eso.

Se acercó, llevó a Cang Yue a sentarse en la cama, lo abrazó por el brazo y lo calmó con voz suave “Estará listo enseguida. ¿No quieres ser mi contacto en el terminal?”

Cang Yue seguía muy alerta.

“Yo quiero agregarte a ti”. Yunhang le apretó los dedos “¿Sí?”

Las aletas de las orejas de Cang Yue, que estaban erguidas, se relajaron poco a poco.

Parecía gustarle especialmente que Yunhang le apretara los dedos. En realidad, le gustaba que Yunhang lo tocara en cualquier parte, acariciarle el cabello, dándole un abrazo… Nunca se cansaba; a veces incluso se emocionaba tanto que le temblaban las orejas.

Yunhang estaba completamente convencido de que, si Cang Yue recuperara su forma original, batiría su cola de sirena con fuerza.

Como un cachorrito.

Yunhang tomó su mano y le dijo al técnico en la puerta “Listo, puede pasar”.

La instalación del terminal no llevó mucho tiempo. El técnico lo configuró para Cang Yue y se quedó media hora más, asegurándose de que no hubiera rechazo ni efectos adversos antes de irse.

Durante todo ese tiempo, Yunhang no soltó su mano. La aleta dañada de Cang Yue estaba regenerando carne nueva y se movía levemente.

Ahora que lo pensaba, Yunhang nunca le había tocado las orejas. La curiosidad lo venció y no pudo evitar acariciarlas.

Las aletas, que se movían levemente, se quedaron rígidas.

Como si hubiera presionado un interruptor.

¿Eh?

El interés de Yunhang se despertó e intentó tocarlas otra vez.

Pero esta vez, con solo rozarlas ligeramente, Cang Yue se apartó de inmediato, soltando incluso su amada mano.

Quedó desconcertado, con expresión de pánico y los ojos muy abiertos, como si él mismo estuviera sorprendido.

Tras los cuidados de Yunhang, el rostro de Cang Yue había ganado algo de volumen y ya no parecía tan aterrador.

Yunhang lo observó y al notar que solo se estaba apartando sin mostrar rechazo o enfado, respiró más aliviado.

¿Quizás las aletas de las orejas eran una zona sensible para las sirenas?

Cang Yue ladeó la cabeza y, al ver que Yunhang seguía mirando sus orejas, como si aún quisiera tocarlas.

Sus aletas se estremecieron de nuevo, esta vez con un leve rubor.Esperó un momento, pero Yunhang no hizo ningún movimiento.

Cang Yue lo miró de reojo. Yunhang ya no lo estaba observando.

¿Ya no quiere tocarlas?

¿Está enfadado?

Yunhang no notó la expresión de Cang Yue. Abrió su terminal, buscó la ID de Cang Yue y lo agregó como contacto.

Luego, por comodidad, lo configuró como “contacto de Interconexión Mental”.

Le explicó “A partir de ahora, aunque no estemos juntos podremos ver películas a través del terminal”

Al ver que Cang Yue no le hacía caso, Yunhang, con cierta malicia, abrió la película que no habían terminado la última vez. Efectivamente, la expresión de Cang Yue cambió al instante.

En el fondo, tenía una intención oculta.

Ahora Cang Yue lo obedecía, pero quién sabía qué pasaría en el futuro. Tal vez a través de la Interconexión Mental pudiera detectar alguna señal.

Originalmente, la función de Interconexión Mental era mucho más amplia, pero recibió tantas críticas que el gobierno la consideró una grave invasión a la privacidad y ordenó a la compañía terminal que la desactivara. Sin embargo, por alguna razón desconocida, al final solo se mantuvo la opción de compartir películas.

“Si no quieres la Interconexión Mental conmigo, puedes desactivarla aquí. Asegúrate de no compartir tu contraseña de enlace con nadie”.

Cang Yue respondió con un “Mm”, pero no la desactivó.

Yunhang parpadeó “¿No la vas a desactivar?”

Cang Yue negó con la cabeza “No”.

Miró a Yunhang fijamente a los ojos “Es contigo. No la desactivaré”.

De pronto, Yunhang se sintió un poco culpable.

Era realmente un canalla.

Mientras se reprochaba a sí mismo, de repente apareció frente a él una aleta auricular con bordes plateados, delgada y translúcida, aunque su tono no era muy vivo debido a los daños causados por la exposición solar.

Los problemas de piel de Cang Yue estaban sanando lentamente. Por sus aletas visibles y las escamas que a veces asomaban, parecía ser un tritón plateado.

Yunhang había buscado imágenes en internet a escondidas, un tono de piel muy hermoso, una cola plateada que brilla bajo el sol, la aleta caudal golpeando la superficie y levantando una gran ola, salpicaduras por todas partes.

Llena de poder.

Esperaba con ansias el día en que pudiera verlo con sus propios ojos. Pero por ahora, solo podía ver esta oreja frente a él.

Cang Yue estaba un poco lejos de él, como si estuviera listo para escapar en cualquier momento.

“Tócame”.

Yunhang parpadeó, conteniendo una sonrisa. Aunque estaba muerto de miedo, igual se obligó a hacerlo.

Pero, con una invitación así, no iba a ser modesto.

Sin embargo, en cuanto rozó el borde plateado de la oreja, Cang Yue pareció recibir una descarga.

Solo que esta vez no huyó.

Se abalanzó, derribó a Yunhang contra la cama, su cuerpo mostrando una excitación apenas contenida.

Y seguía repitiendo…

“Tócame”.

Nota del Autor:

Se puede tocar, pero solo un poquito. No se puede tocar demasiado. [Emoji de perro] 🐕

Subscribe
Notify of
guest
0 Comentarios
Inline Feedbacks
View all comments

Comentar Párrafo:

Dejar un comentario:

 

0
Would love your thoughts, please comment.x
()
x