Daivan
Editado
En el cuarto de trabajo de Bernardo…
Hay dos guardias vestidos de negro de pie delante de la puerta. Aquel, es el único que está vestido como Bernardo.
Pensé que sería detenido por los dos, pero…
Ellos abren las puertas para mí, dejándome entrar…. ¿supongo que ya saben quién soy?
Gian: -Uwhaaa. ¿Qué carajos es esto?
Un montón de aire caliente sopla en la habitación.
Un enorme desorden ha sido tallado desmedidamente en la pared empapelada. Hay unos enormes manojos de cables como si fueran una especie de melena de monstruo, arrastrados por el suelo.
Eso no es todo, también hay un panel de control en el muro.
Bernardo: -¿Hnm? ¿Gian, qué pasa?
Bernardo, sentado en el suelo, con las piernas cruzadas en frente de la mesa de la oficina…
Enfrente de él, hay un río negro con un sinnúmero de decenas de cables enredados.
Bernardo, ubicado en lo alto de este rio, corta un cable con la herramienta que tiene en sus manos, varias veces haciendo conexión con otro cable.
Gian: -Uwhaa. Es algo increíble.
Bernardo: -Perdón. Siéntate en aquel sofá.
Bernardo vuelve a su trabajo solitario. El olor de la goma y el polvo, la electricidad y el cobre quemado pica mi nariz.
Gian: -¿Trabajando en los teléfonos? ¿No tienes suficientes?
Bernardo: -Claro, no son suficientes. Por lo menos, tengo que preparar los diez que están aquí y también otros cinco específicos para transmisores.
Bernardo se ríe de todo corazón al colocar los teléfonos en el escritorio, metiéndolos en el área limitada. Incluso los grandes almacenes no tienen esta cantidad de teléfonos por ahí en pantalla.
Gian: -¿Te estoy interrumpiendo?
Bernardo: -No. Llegaste en muy buen momento. Tengo que esperar a que las personas de la empresa telefónica regresen.
Subordinado de Bernardo B: -El servicio a la habitación está aquí.
Gian: -Ah, claro. Soy yo, yo…
Me dirijo hacia la puerta y acepto varios platos y un tazón frío de botellas de cerveza que están en un carrito de ruedas.
Los puse sobre la mesa del sofá.
Gian: -No sabía que estuvieras hasta el cuello en el trabajo.
Bernardo: -No te preocupes por eso, cariño ¿no somos amigos? Ahora bien… supongo que tomaré un descanso.
Bernardo mira hacia el río de cables, contando algo y parece estar satisfecho con algo dando guiñados a sí mismo. Limpia sus manos mientras se dirige hacia el sofá.
Pero, aún tiene en sus manos las herramientas manchadas de aceite y un dispositivo algo extraño, poco familiar que parece ser una máquina con cable. Todavía manteniendo esas herramientas se sienta.
Incluso sentado, se ve muy alto. ¿Será porque Bernardo es delgado? O tal vez… ¿será por su largo cabello?
Saco la tapa de una botella de cerveza con los dientes y se la doy a Bernardo.
Bernardo: -Gracias, estoy sediento.
Bernardo inclina la botella y le da tragos. Maldita sea, la bebida se ve tan bien cuando la bebe. Supongo que el talento viene con la edad.
Los sándwiches, están tendidos en rodajas ordenados sobre los platos. ¿Habrán usado una regla para esto?
Sin piedad tomo unos pedazos comenzando a masticar ¿Mnm?
Bernardo llega a los platos, pero se detiene. Se queda mirando hacia sus manos ennegrecidas con grasa y a saber que otra cosa.
Gian: -Hnm. Ah, ¿servilleta?
Antes de que pueda agarrar la servilleta blanca del plato, Bernardo se inclina hacia mí. Abre su boca diciendo un “Ah” como si estuviera con un dentista.
Bernardo: -Ah~~~
Gian: -¿Uhnm?
Bernardo abre su boca, dejándola abierta como si estuviera esperando algo. Así que tomo la rebanada de sándwich que estoy sosteniendo y se lo doy.
Bernardo: -Nm… mnn…
¿Y este es el capitán que está a la cabeza del CR5? Como decirlo, este hombre es algo incomprensible.
Gian: -Si, sí. ¿Qué debería de darte a continuación? ¿Bocadillos? O tal vez ¿huevo con lechuga?
Bernardo mueve sus manos y sus ojos señalando hacia mis manos.
Bernardo: -Hnm, entonces, tomaré el que está a la derecha.
¿Derecha? Ah, se refiere a su derecha. Pero, cómo decirlo ¿es bastante haragán? ¿O algo así?
Gian: -De acuerdo. Por dios, ¿Qué habrías hecho si fuera la servilleta? ¿También te la hubieras comido?
Bernardo: -Cuando no sé qué elegir, siempre voy por la derecha. Es una costumbre que tengo.
Bernardo toma de mí, varios trozos de sándwich y luego toma de su cerveza.
Bernardo: -Gracias por la comida, cariño. Bueno…. Trabajaré un poco más antes de ir a la habitación a descansar.
Gian: -Entendido. ¿Hay algo en lo que te pueda ayudar?
Con un “hnm” Bernardo comienza a pensar.
Bernardo: -Pues….
Toma un clasificador desgastado que está en el costado de la mesa y me lo da. En él hay una página llena de cotizaciones de la bolsa de esta semana.
Y también, un archivo repleto de filas y filas mecanografiadas con nombres marcados con un par de lapiceros de color rojo y verde. ¿Qué es esto?
Gian: -Los viejos que suelen ir a las carreras de cabellos suelen tener esto.
Bernardo: -El trabajo que hago es más profundo que eso. ¿Podrías comprobar las existencias en el papel con los nombres del archivo?
Bernardo: -Marca las empresas con un aumento de las existencias en verde. Las que tienen una disminución en rojo. La vida futura de las personas de estas empresas está en riesgo, es como las carreras de caballos.
Gian: -Ya veo. ¿Los archivos de aquí, tienen marcadas las empresas que están de nuestro lado?
Bernardo: -Hay algunas, aunque también hay algunas cuyas acciones son nuestras. Aunque la lista no está completa. Bueno, creo que esto te ayudará para aprender, por el momento estúdialo.
Dicho solo eso, Bernardo da la vuelta para regresar a la cascada de cables.
Cargando todo el archivo impregnado de experiencias, hundo mi trasero en el sofá y tomo un bolígrafo.
Gian: -Veamos….
Paso mis ojos por la lista llena de nombres de empresas…. ¿Cuántas hojas de esto hay? ¿Son todas nuestras?
Francamente, se trata básicamente de los negocios de la mafia ¿eh? Si que hay un buen número…. ¿Así que esta es la razón por la que nos llueve dinero?
Gian: -Bueno….
Abro el archivo y miro la columna de los periódicos. Allí, las empresas están enumeradas de arriba hacia abajo en orden alfabético. Creo que los nombres y sus números comprobados, indicados por símbolos, están a lado de ellos.
Bueno, sí que hay gran variedad de empresas.
Podemos ser parte de la mafia, pero no es como si solo esperáramos el dinero. Hemos podido tener trabajos honestos ganando a través de nuestros comercios.
Tomemos a Luchino por ejemplo. Él tiene su mercado de bebidas alcohólicas, sus clubes subterráneos y clandestinos.
Iván tiene alojamientos con mujeres…. ¿Qué más? ¿Algo que ver con envíos?
El trabajo de Giulio es aniquilar a los enemigos que se pongan enfrente… No creo que en realidad gane dinero por eso, pero teniendo en cuenta en el tipo de organización en la que estamos, su trabajo no es uno que podamos prescindir.
Luego, está el viejo, quiero decir, Bernardo aquí presente, quien comercia acciones, organiza los sindicatos, maneja bienes raíces y otras cosas… en realidad, no entiendo muy bien sobre estas cosas.
Y yo…
¿Qué es lo que puedo hacer?
Gian: -Me pregunto, si ser el jefe cuente como un trabajo….
Murmuro esto mientras tomo el bolígrafo de color, nuevo… Hay una gran cantidad de empresas marcadas en rojo lo cual significa que sus acciones han caído en picado rápidamente, probablemente están en un gran problema… Están bastante mal… su economía….
Gian: -Oye, Bernardo…. ¿no crees que la economía está muy mal?
Bernardo: -¿Cómo decirlo? Supongo que está en su peor momento. Y está peor de lo que fue en 1929. Hay paros en todas partes y los bancos están colapsando como fichas de dominó.
Gian: -¿Y está bien que estés comprobando las existencias en este momento?
Bernardo: -Mientras que la bolsa de valores y la industria Dow Jones continúen en pie, pues me las arreglo de alguna manera.
Bernardo establece el sistema de teléfono que acaba de conectar a la línea, recoge el auricular que tiene mientras está sentado cruzado de piernas. Escucha atentamente el sonido que viene a través.
Gian: -Como que… en este momento estás completamente tranquilo.
Bernardo: -¿Será así? Me muero de sueño, me duele la espalda y no puedo ver bien que estoy agarrando aquí.
Gian: -Tu postura, más bien todo tu cuerpo está como un perro de caza…. ¿te gustan este tipo de cosas?
Bernardo juguetea un poco con el cable, sentado de forma encorvada…Con un ligero toque de tijeras, corta el cable antes de conectarlo a otro conjunto envolviéndolo con un poco de cinta alrededor de ellos.
Me dice murmurando:
Bernardo: -La electrónica… los autos… cuando trabajo con ese tipo de cosas, alivian mi corazón. Como decirlo… se siente bien para despejar mi mente de todo.
Gian: -Lo siento. Desde que llegué, te he estado estresando.
Bernardo: -Para nada. Hiciste que saliera de la cárcel…. Eso es suficiente para que te deba toda mi vida.
Gian: -Está bien. Después de todo eso de escapar es como mi pasatiempo. Es como tú al estar jugando con todo esos cables.
Bernardo: -Fufufu ¿será así?
Bernardo se ríe, curveando sus ojos en medias lunas… incluso mientras estamos hablando, sus manos nunca dejan de moverse. Tomó otro teléfono…y lo envuelve con una cinta de color diferente
Gian: -¿Esas cintas, son alguna clase de marcador?
Bernardo: -Ah, si.
Bernardo me mira con una expresión un poco molesta. Ah, ¿lo habré molestado por lo que dije?
Gian: -Lo siento, hablaba solo. Probablemente, sería mejor no haber preguntado.
Bernardo: -No, no es nada de eso. Es solo que estaba pensando en cómo explicártelo… Bueno… esto es….
Con el mismo movimiento que usa para recoger su cabello largo, toma un haz de alambre y los mantiene fuera para que los vea…. Hay cintas rojas, blancas y amarillas que sobresalen de ellos.
Bernardo: -Es para marcar conjuntos conectados a líneas particulares. El rojo es para los capitanes y residencias de asistencia como la policía municipal y oficinas burocráticas. El enlace blanco es para los bares, cafeterías y otros establecimientos similares en nuestro territorio.
Gian: -¿En verdad te has tomado la molestia en separar las líneas por tipos?
Bernardo: -Si. Me he asegurado de que podamos hablar con varios lugares por medio de varias líneas. También sirve para contrarrestar la situación del corte de líneas.
Gian: -Y es por eso que has llamado a la empresa de teléfonos para ponerlos a trabajar en un nuevo proyecto ¿eh?
Bernardo: -Si. Además, con más líneas, se hará más difícil que nuestros enemigos nos escuchen.
Gian:- Ya veo…. ¿Qué hay del amarillo? Hay muchos de ese color.
Bernardo: -Ah, el amarillo es específico para las líneas telefónicas públicas.
Gian: -¿Teléfonos públicos?
Bernardo: -Claro. Y no solo es para que puedan contactarse desde teléfonos públicos, también sirven para poder llamar a los teléfonos públicos desde aquí.
Gian: -Lo que significa….
El sonido de una campana suena en mi cabeza.
Bernardo: -Ya he terminado de comprobar todos los teléfonos públicos en nuestro territorio. Aparte de las que son de fácil acceso, tengo un guardia asignado especialmente a cada uno.
Bernardo: -Bueno, digo “guardias”, pero en realidad son huérfanos sin hogar y de la calle. Todo lo que tienen que hacer es ver el teléfono y ganar dinero, así que es un trabajo muy competitivo.
Al oír todo esto, solo podía mantenerme asintiendo como una muñeca. Durante un rato, miré hacia el techo sumido en mis pensamientos… y finalmente, comprendí lo que Bernardo trataba de hacer.
Gian: -Entonces…. Si estamos en nuestro territorio, en cualquier parte de Daivan, podemos llamarte sin importar en qué lugar estemos…
Bernardo sonríe felizmente mientras espera a que termine de responder.
Gian: -¡¿Mientras sepas en qué lugar se encuentre una persona, podrás contactarte con ella sin importar el lugar?! ¡¿No es eso sorprendente?!
Siento una emoción corriendo por mi espina dorsal. ¿Es esto a lo que se le conoce como innovación? No importa en qué parte de la ciudad estés, se puede contactar en cualquier lugar, cuando quieras.
Gian: -¡¿Esos tipos del GD no conocen esta forma, verdad?! Es impresionante. Esto es como un arma… incluso mejor que un buque de guerra de Marte.
Bernardo: -Haha, como era de esperar de ti, Giancarlo. Ha pasado mucho tiempo desde que alguien entendió la potencia de este tipo de arma.
Bernardo sonríe felizmente con una amplia sonrisa… Nunca había visto esa expresión antes.
Como decirlo….
Todos, en aquel momento…
Es como si toda la banda hubiera cambiado completamente desde que salieron de la cárcel para llegar al mundo exterior.
La vida en la cárcel debió haber sido muy dura para ellos.
Supongo, que yo era el único feliz estando allí.
Bernardo: -¿Hnm? ¿Pasa algo?
Gian: -No, no es nada.
Al darme cuenta, me encontraba mirando fijamente a Bernardo.
Gian: -Pero, con todos estos teléfonos ¿podrás saber quiénes te están contactando y a quienes has contactado?
Bernardo sonríe un poco, para luego sonreír con felicidad. Alcanza las piezas de los teléfonos dispersas con su mano sin soltar los cables. Los cables que están pelados, crepitan con pequeñas chispas.
Bernardo: -Dependiendo del tipo de circuito, las campanas suenan diferente. Modifique manualmente las campanas de cada teléfono, para que así no me confunda al estar usándolos todos y cometer algún error.
Gian: -Sorprendente. ¿Cómo decirlo? Es bastante trabajo.
Bernardo: -Estas son mis herramientas, por lo cual vendría siendo mi territorio. Desde aquí, puedo estar relajado sin estar en las calles, esto es lo menos que puedo hacer por mí mismo para que así no pueda ser apuntado como objetivo.
¿Cómo decirlo? Esto me hace sentir como avergonzado.
De alguna manera… me da la sensación de que todavía soy un niño.
Bernardo:- Bueno….
Mientras estoy inquieto, Bernardo finalmente detiene su trasteo en silencio y regresa al teléfono, con línea telefónica sobre el escritorio.
Bernardo: Algún día, te enseñaré a usar este tipo de método, Gian. Entonces… tal vez llegará el día en que contestes los teléfonos en mi lugar.
Gian: -Ah… probablemente eso sea imposible.
Mientras que Bernardo sonríe, se limpia sus manos con un trapo.
Bernardo: -¿Regresamos a nuestra habitación? Ya es muy tarde.
Mientras dice esto, Bernardo me muestra el reloj que tiene en su muñeca izquierda. Aunque… el reloj realmente no parece ser muy conveniente.
A pesar de que a Bernardo se le da muy bien escoger relojes, pero este reloj… ¿Cómo decirlo? No parece ser una imitación barata, pero su aspecto se ve muy antiguo con una correa de cuero simple pero robusta.
Me pregunto qué será. ¿Algún recuerdo?
Después de regresar a nuestra habitación, Bernardo me da un golpecito en la espalda y me dice:
Bernardo: -Ah, es cierto. Antes de que te duermas, date un baño.
Gian: -Eh…. A quién le importa, no es como si molestara a alguien si apesto ¿no?
Bernardo: -Molesta. ¿Qué clase de ejemplo darías, si vas a ver a los soldados como el nuevo jefe y vas con un aspecto descuidado con olor apestoso?
Gian: -Obligado a tomar un baño…. Es igual a estar en la prisión.
Me rindo y lanzo mi chaqueta sobre la cama que había elegido y asomo mi cabeza en el cuarto de baño…. Incluso el baño es enorme, cielos…
El cuarto de baño es tan grande como un apartamento. Me quité la ropa dejándola en desorden y me puse en la ducha abriendo el grifo del agua caliente.
Gian: -Fuaaa…..
Ha pasado mucho tiempo desde que no había tenido una ducha de agua caliente, mi espalda pica al recorrerme el agua…. Supongo que de vez en cuando debo de aceptar bañarme. Me lavo mi cabello y mi cara. Siento una oleada de felicidad al sentir mis poros ventilándose.
Tomé una nueva barra de jabón dejándola cerca para fregar mi cuerpo. Mi cuerpo…. ¿cómo decirlo? …pareciera que la capa antigua de mi piel se despega.
Gian: -Carajo, se siente bien….
El lujo es una droga maravillosa.
Me lavo la espuma con el agua caliente… de repente, recuerdo la cara de Bernardo.
Me distraigo al mirarme en el enorme espejo, parezco un gran perro mojado. Todavía tengo tiempo, así que preparo la máquina de afeitar y me afeito.
No era mucho, por lo que no cambio demasiado.
Envuelvo una enorme toalla alrededor de mi cadera y salgo del cuarto.
Bernardo: -Si… no he cambiado para nada…. No estoy herido… de hecho me siento en mi mejor momento.
Bernardo habla con alguien por el teléfono de la habitación. Al darse cuenta de mí, me da una pequeña sonrisa.
Bernardo: -Te contactaré si estoy cerca…. Claro, claro.
¿? ¿Con quién estará hablando? De alguna manera su voz suena diferente a la que usa cuando habla con nosotros.
Bernardo: -Yo también he estado solo…. -Quiero verte…. -Estoy ocupado en el trabajo por lo cual es imposible…. Ah, claro. Te volveré a llamar.
Gian:- ¿Una mujer?
Bernardo: -No, veras… que problema. Como estoy muy ocupado… mandaré a un subordinado para que le lleve flores.
Gian: -Ser un hombre guapo debe ser problemático. ¿Por qué no le das importancia de igual manera que a los teléfonos?
¿Qué me pasa? ¿Por qué le estoy diciendo estas cosas a Bernardo? Me doy cuenta de lo que digo después de que lo dije… mierda….
Bernardo da un suspiro realmente fatigado y se sienta en la cama.
Bernardo: -Si pudiera lo haría más fácil. Si solo fuera como los teléfonos o los autos…. Tratar a las personas… de alguna manera me deja fatigado.
Gian: -Entonces ¿Debería darme la vuelta y retirarme?
¿Por qué estoy tan molesto?
Bernardo: -No, contigo no hay problema. No eres para nada problemático como otros, eres un buen chico.
Bernardo sonríe un poco mientras ve el reloj de pulsera de su muñeca izquierda y me lo enseña.
Bernardo: -Las cosas electrónicas o los autos…. con esfuerzo se puede crear por lo que está bien…. Si se rompen se pueden arreglar o comprar nuevos….
Bernardo: -Además, las máquinas no te traicionaran…. Ellas solo hacen el trabajo para lo que fueron creadas hasta romperse.
Gian: -¿Será así?
¡Maldición! ¡Estoy molesto… por todo esto!
Hubiera sido mejor que hubiera ignorado mis preguntas.
Gian: -También estás cansado, ¿verdad? ¿Y si te das un baño?
Bernardo: -Claro, eso haré. Yo me tardo…. Así que acuéstate primero.
Contestó en silencio. Bernardo cuelga su traje en un gancho y se dirige al cuarto de baño.
Puedo oír el agua que proviene de la bañera. Ruedo en la cama desnudo por el baño.
Gian: -Joder….
No es bueno, mi cabeza está girando. Recuerdo el momento de la fuga, el ruido de las armas….
Y también recuerdo al jefe, el cómo lo veía desde atrás.
Mientras pienso, doy vueltas entre las sábanas….
De repente, mi conciencia me patea dejándome a la deriva unos segundos…. Y entonces abro los ojos y me quedo pensando un poco más, luego en algún momento vuelvo a perderme en mis pensamientos nuevamente…. Y de nuevo se repite el ciclo.
Whaaa….
Bernardo sale del baño.
Bernardo: -Fuaa… ¿estás dormido, Gian?
Bernardo camina hacia mí mientras se seca su cabello con una toalla.
Me asusto un poco desde debajo de las sabanas.
Gian: -¿Qué… qué pasa?
Bernardo: -¿? ¿Qué pasa? No estaba haciendo nada.
Me doy la vuelta y le doy la espalda, entonces….
Gian: -Waaa….
Mi voz sale por la sorpresa. Bernardo, con los dedos de su mano, me toca acariciando mi cabello con sus dedos.
Bernardo: -Hnm… el que te hayas bañado no fue en vano. Tu cabello… supera incluso al cabello de las estrellas de Broadway.
Gian: -Uh…cállate. De todos modos, es como si fuera el único tesoro que tuviera alguien como yo…. ¿Cuál es el punto de que un hombre tenga su cabello sedoso?
Desde detrás de mí, escucho un “jaja”. Con un crujido, la sensación de los dedos tocando mi cabello, desaparece.
Bernardo: -A mí me importa. Demasiado.
Puedo decir sin verlo, que Bernardo está sonriendo con su sonrisa de costumbre poniendo sus ojos en media luna
Me quedo inmóvil bajo las sábanas
Bernardo: -Ah, es cierto… perdón, debí habértelo dicho en primer lugar….
Gian: -Q… ¿Qué cosa?
Bernardo aprieta el interruptor de las luces sobre la cama y enciende la luz de la lámpara. Está la oscuridad…. Y la única luz tenue que hay está por encima de la cabecera de Bernardo.
Bernardo: -Soy malo para dormir en la oscuridad ¿te molesta?
Gian: -No, para nada. Por otro lado… ¿piensas que saldrán fantasmas debido a la oscuridad?
Bernardo: -Bueno, algo así. Buenas noches.
Y de esa manera, sin ningún sonido de respiración o bostezo, Bernardo cae dormido completamente en silencio.
Y yo….
OPCIONES:
Elegir la primera opción
Él… Puedo confiar en Bernardo.
Desde el principio y también desde aquel tiempo, siempre….
Recuerdo los momentos dentro de la prisión. En aquel momento, incluso durante la fuga, Bernardo siempre ha estado a mi lado.
Si Bernardo no hubiera estado allí, nadie hubiera estado satisfecho con las órdenes que venían tras las cartas con sello rojo.
La única razón de que todos hayan aceptado la orden de “este subordinado de aquí será el jefe ahora” fue debido a la consideración de Bernardo.
Doy vuelta nuevamente en mi cama y me hago una bola, tomando una decisión.
A partir de mañana, me pegaré a él. Tomaré esos teléfonos, esas acciones que hace con las cosas eléctricas y todas las órdenes que dé en los territorios…. ¡absorberé todo!
Ayudaré a Bernardo.
Con esa decisión… algo en mi interior se pone cálido. ¿Pero, qué puedo hacer?
Gian: -Tendré que hacerlo….
Entonces, caigo dormido de tal manera que no pudiera ver sueños.
Segundo día
Sin ninguna razón, mis ojos se abren por su cuenta.
Se sintió bien. Eso es el resultado de haber dormido profundamente.
Los rayos del sol, más allá de las cortinas cerradas son suaves y cálidos. Iluminan el centro de la habitación amplia en penumbra.
Gian:- Fuaaahhhh.
Bernardo ha desaparecido de su cama.
De repente, me di cuenta de que…. los ganchos tienen un montón de trajes de Bernardo colgados, no sé cuándo los sacó.
Gian: -Qué tipo tan meticuloso.
Abro las cortinas, mis ojos se iluminan y la habitación también.
Me lavo la cara y el cabello en el baño, me cepillo los dientes… me afeito un poco.
Gian: -Tengo hambre.
Me pongo la ropa que preparé antes y salgo de la habitación.
Dentro de la habitación….
Como si estuvieran físicamente puestos en alguna parte en el aire, los teléfonos colocados alrededor, se superponen entre sí haciendo eco. El de mi nariz pica por el olor de los cables que son calentados por la electricidad.
Bernardo: -Soy yo. La situación ….Entiendo, por favor espera en ese local.
Bernardo: -¿La situación? Ya veo, enviaré enseguida refuerzos. Puedes dejar tu posición de estar en el teléfono público.
Bernardo responde inmediatamente gran cantidad de sonidos de los teléfonos. Levanta el auricular y rápidamente presta atención en el informe desde el otro lado y luego de forma inmediata da órdenes concisas.
Sin que me diera cuenta, cuelga el auricular. Bernardo mueve un poco sus dedos en modo de saludo, pero justo después otro sonido de teléfono comienza a sonar.
Bernardo: -Entendido, buen trabajo. Quédate en donde estás, y si la policía viene, deja que te atrapen, enviaré un abogado, así que no te preocupes.
Trato de permanecer fuera del camino tanto como me sea posible…. Atravieso la habitación, saltando con cuidado a través de la selva de alambres para evitar pisarlos.
¡Whoa! Casi piso el cable de allí. Eso estuvo cerca.
Bernardo: -Ve hacia los Campos Elíseos de Lane. Si, toma todas las tropas de allí. Una vez que hayas terminado, ponte en contacto conmigo.
Bernardo: -Fuu…. Buenos días, cariño.
Gian: -Hola, querido. ¿Debí haber venido después?
Bernardo: -No, te estaba esperando. En realidad, me gustaría que me ayudaras en algo.
Gian: -¿Yo?
Bernardo: -Claro. Primero pidamos algo para desayunar al servicio de habitación. Puedes usar ese teléfono.
Mientras ordeno por teléfono, echo un vistazo alrededor de la habitación… veo a dos hombres en el interior del cuarto, trabajando como locos en unos documentos.
Subordinado de Bernardo A: -Comandante, ya he terminado con este libro de contabilidad, ¿lo guardo en el mismo lugar?
Subordinado de Bernardo B: -También he terminado aquí. Seguiré con los documentos del sindicato del puerto de Daivan.
Los dos hombres informan a Bernardo… De alguna manera, parece como si estuvieran trabajando en trabajos de oficina.
Bernardo: -Buen trabajo. Cuando terminen de ordenar, pueden retirarse por hoy. Por favor regresen a sus labores habituales.
Subordinado de Bernardo A: -Entendido.
Los hombres en sus elegantes trajes, que parece que fueron al barbero en la mañana, recogieron enormes libros entre otras cosas antes de irse.
Gian: -El papeleo se ve problemático. Ya veo, los impuestos y esas cosas… Capone también fue adquirida desde la evasión de impuestos ¿verdad?
Bernardo: -Si. Cuando me enteré de la detención de Capone, pensé “ah, por fin alguien ha encontrado la manera de adaptar las leyes antimonopolio para contrarrestar la mafia.
Gian: -¿eh? ¿Leyes antimonopolios? ¿Qué es eso?
Bernardo: -La ley antimonopolio.
Ya veo.
Bernardo: -Además, somos mafiosos. A diferencia de los negocios legítimos, no hay forma de que podamos informar a todos sobre nuestros ingresos… Sería una catástrofe si pasara algo.
Durante este tiempo, los teléfonos en el escritorio seguían sonando. Bernardo escucha los breves informes disparando órdenes breves, cuidando de las otras llamadas.
Entonces, el servicio de habitación llega. Para tener un desayuno ligero, hay pan calientito, jamón cortado en varias tiras y ensalada.
Tomo al azar y me sirvo en un pequeño plato. Tomo también una taza de café que venía con la comida.
Gian: -¿Cuánto de azúcar y leche quieres?
Bernardo mueve un dedo diciéndome “no” a mi pregunta. Tomo el desayuno, caminando a través de los cables con cuidado.
Bernardo: -Gracias. Ah, y no hay problema en que pases sobre los cables.
Gian: -Eh… de ninguna manera, terminaría carbonizado por la electricidad
Por un segundo, Bernardo me mira con una expresión atónita.
Bernardo: -Hahaha, estarás bien al pasar sobre ellos. No son esos cables de transmisión eléctrica que se ven en los postes telefónicos.
Gian: -¿Eh? Solo tuve cuidado debido a que no sabía la diferencia.
Bernardo: -¿Fuiste cuidadoso, eh?
Gian: -Ten, el pastel. ¿Cuál quieres? El de la derecha tiene mantequilla y el de la izquierda tiene una montaña de crema.
Bernardo: -Quiero el de la derecha. Me haría daño comer tanta crema.
Gian: -Debí haberlas intercambiado de mano antes de venir hasta aquí.
En medio de los teléfonos sobre el escritorio, comenzamos a comer. Y durante ese momento, a veces los teléfonos seguían sonando y Bernardo los tomaba mientras comía.
Bernardo: -Gracias por la comida. ¿Debería tomar otra taza de café?
Gian: -¿Eh? ¿Es suficiente para ti? Lo he pensado desde antes… comes poco.
Bernardo: -Cuando te haces viejo, la comida llega enseguida aquí.
Bernardo sonríe mientras señala alrededor de su cinturón. ¿Qué trata de decir este hombre flaco? No, supongo que está así debido a que casi no come.
Bernardo: -Es al igual que con el sake y los cigarros. Siempre y cuando tenga un poco, estaré bien.
Gian: -Hnmm….
No soy quien para juzgar cuando soy yo quien se toma una botella de whisky de alta calidad o brandy.
Bernardo: -Bueno…. ¿debería ponerte a trabajar?
Bernardo empuja algunos teléfonos hacia mí y me entrega una carpeta con un bloc de notas con un lápiz en su interior. Al instante, uno de los teléfonos comienza a sonar.
Gian: -¡ah! ¿Qué debería hacer?
Bernardo: -Si suenan, contesta. Si es para informar, di que después me contactarás, pídele su informe y anótalo aquí, después me los muestras.
Gian: -¿Y si están esperando órdenes?
Bernardo: -Cuelga e inmediatamente los llamaré. Vamos date prisa.
Gian: -Ya entendí.
Gian: -¿Sí? aquí la base.
Subordinado de Iván A: -Aquí contactando desde el puerto pesquero de Rockfort. No hay conmoción por el momento.
Gian: -Entendido. ¿El caracol al recoger el aguijón…?
Subordinado de Iván A: -Dios en su cielo, manteniendo la paz en el mundo.
Anoto el contacto y desde donde me ha llamado antes de mostrárselo a Bernardo. Él me responde con un pulgar antes de regresar al teléfono.
Bernardo: -Ya veo…. Así que usted ha encontrado información sobre la huelga. Y, ¿qué es lo que quiere de nosotros? Ya veo. Nos quieren para que nos deshagamos de todos los obstáculos para sus negocios.
De alguna manera, sus llamadas se sienten diferentes de los informes de la ciudad que había estado recibiendo anteriormente. Está hablando de los negocios, las huelgas y de los sindicatos ahora…. ¿Me pregunto qué clase de negocio es?
Oh, también estoy ocupado aquí.
Gian: -Si, si, aquí el comando central. En estos momentos Bernardo está ocupado.
Subordinado de Luchino: -¿Eh? Ah, sí. Esta es la avenida Cinco de West Heathtown. Estaban aquí, pero se escaparon.
Es otro informe de las calles de Daivan esta vez. Esta es de una zona residencial en los suburbios del oeste, en la dirección opuesta a los puertos.
Gian:- Entendido, se lo informaré. Si sucede algo, vuelve a contactarme.
Uwaa, esto sí que es estar ocupado. No es de extrañar porque Bernardo no pueda hacer otra cosa…. Tal vez debería de haber llegado aquí mucho antes.
Subordinado de Luchino B: -Señor, Ortolani. El capitán me dijo que me contactara con usted.
Es italiano fluido. Sin ver su cara, puedo decir que es uno de los subordinados de Luchino. Incluso después de saber quién está realmente hablando, él todavía sigue hablando formalmente.
Subordinado de Luchino B: -He preparado una nueva cuenta. Uno para su uso legal y puede ser utilizada a partir de hoy. Es en el banco de Oro de Daivan. Bajo el nombre de….
Hay mucho trabajo que hacer. Tomo notas de las llamadas que entran una tras otra, apuntando en una lista ordenada en el bloc de notas.
Bernardo: -Ya veo, usted estará a cargo del discurso en la próxima asamblea. Por desgracia, no voy a ser capaz de asistir ese día. Realmente es una lástima…. Sí, es correcto. El financiamiento está igual.
Bernardo: -Las huelgas y asambleas son referente a los derechos del trabajador…. Ya veo, entiendo. Debemos hacer que esto tenga éxito. En ese caso, ¿Hay algo que podamos hacer?
¿Eh? ¿Esta vez está hablando con un representante del sindicato? Hace un minuto estaba hablando con un pez gordo de una empresa….
Supongo que es una manera de negociar….
Una mitad harto, y la otra mitad impresionado, asiento hacia él cuando uno de los teléfonos atrapa mis ojos, ya que de repente comienza a parpadear sus luces de encendido y apagado.
¿Es una mini lámpara con un dial de iluminación?
Gian: -¿Eh..? Bernardo esto….
Aun en el teléfono, Bernardo se rasca su cabeza tomando notas sobre su escritorio.
Con los teléfonos cuyos sonidos son similares, y sus cables están conectados a una lámpara.
Atenderé…
Gian: -Si, aquí el comando central.
Iván: -¿Hnm? ¡¿Haaaa?! ¿Por qué tú, estás contestando el teléfono?
¿Es Iván?
Gian: -Bernardo está super ocupado. Me preparó para que respondiera los teléfonos en caso de que personas como tú llamaran.
Iván: -¿Qué significa eso? ¡¿Estás bromeando?! ¡Apúrate en darle el teléfono al cuatro ojos!
No me extraña que me sienta un poco irritado.
Gian: -Te dije que en este momento Bernardo está en plena llamada. O es que…. ¿quieres interrumpir la negociación que está teniendo Bernardo y si lo malogras, ¿planeas tomar la responsabilidad compensado los daños?
Iván: -¡Mierda! Entendido, infórmale que he ganado a los malditos moscos que revoloteaban alrededor de las calles de las flores. Solo queda limpiar la plaza.
Gian: -¿En qué lugar está?
Iván: -Es en el distrito de entretenimiento en Oak Hill. Joder, ¿en verdad que eres uno de los mafiosos de Daivan? Por dios, no bromees conmigo.
Gian: -Lo siento, me la pasé mucho tiempo jugando en la prisión.
Iván: -Ah, también he atrapado a dos mierdas del GD con tatuajes. Pregúntale qué es lo que debo hacer con ellos.
Gian: -No te vieron guardias o policías ¿verdad?
Iván: -No cometería esa clase de error, dime eso al mirarme a los ojos.
Gian: -Espera un momento que está hablando por teléfono.
Toma nota de lo que me dijo Iván para luego pasarlo a Bernardo. Los ojos detrás de las gafas se deslizan en una mirada estrecha.
Pregunta si esos tipos son italianos.
Ya veo. Si son como esos tipos que nos habían atacado en la cabaña…. ¿Será mejor que los mantuviera vigilados?
Gian: -Iván, esos chicos que capturaste…. Aparte de los tatuajes que tienen del GD, ¿no tendrán otra cosa?
Iván: -No, los despoje de su ropa para verlos, pero no tienen nada más. Ninguno de estos imbéciles tiene algo significativo, probablemente solo sean unos lacayos.
Gian: -¿Han dicho algo en polaco como “lo siento?
Iván: -Debido a que los dos son enormes… puedes saberlo con solo mirarlos, de ninguna manera son italianos, jaja
Gian: -Extrañamente eres un positivo vulgar.
Anoto todo esto en el bloc de notas y se lo doy a Bernardo. Los ojos de Bernardo lo toman sin moverse y con un solo movimiento de su pluma, decide el destino de los dos hombres que nunca he conocido.
“No hay necesidad de interrogarlos, solo cállalos”.
Entendido
Gian: -Hey, Iván. Quien crees que tenga más hambre, ¿el cangrejo de rio o los cangrejos del mar?
Iván: -Y yo que sé, tonto. Ah, comprendo. Me desharé de ellos en la noche
Escucho el ruido metálico cortando la línea a través del auricular.
Y después de eso, los teléfonos continúan sonando.
Entre ellos, no llega a haber informes urgentes y cuando los hay, puedo transferir la llamada a Bernardo para que dé órdenes. Después de hacer esto durante varias horas, estoy empezando a tener una idea general de la situación.
En este momento, el CR5 en su mayoría, está a la ofensiva en la ciudad de Daivan. ¿Los objetivos? Son el GD y sus lacayos que habían estado lanzando su peso alrededor de nuestra ciudad.
Nos estamos dividiendo para ir por nuestros objetivos en algunos lugares específicos. Nos centramos en una fuerza de ataque concentrada y en otros lugares enviamos a solo unas pocas personas para explorar. Esas dos situaciones están llevándose a cabo al mismo tiempo, confundiendo al enemigo.
El GD probablemente esté tan confundido en este momento, hehe…
Gian: -Es como si fuera una guerra.
Bernardo: -Y eso que ninguno la ha declarado oficialmente. Lo único que estamos haciendo es limpiar nuestros territorios de los tipos que se aprovecharon de nuestra ausencia y mantener la seguridad.
Bernardo se levanta de su silla y se estira. En verdad, que este hombre es alto.
Bernardo: -Puede que sea un poco pronto, pero comamos. ¿Debes de tener hambre ya, no?
Gian: -¿Quieres que llame?
Bernardo: -No, comamos abajo. Uno se aburre de estar comiendo cosas frías ¿no crees?
Bernardo cruza hacia el otro lado de la habitación y le dice a los guardias de la puerta.
Bernardo: -Tomaremos un breve descanso. Si pasa algo, llámenme a la planta baja.
Subordinado de Bernardo B: -Sí, comandante.
Siguiendo a Bernardo desde atrás, los dos caminamos hacia el elevador.
Mucho más relajado ahora, Bernardo y yo tomamos asiento en un sofá lejos de la gente. Tomo uno de los cigarros de Bernardo
Es rico. La fragancia es completamente diferente.
Gian: -Qué rico.~. Tus cigarros son deliciosos, Bernardo. De seguro son muy caros.
Bernardo: -Pues más o menos. Pero, el solo fumar uno es más que suficiente ¿no crees? Es mucho más económico que estar fumando varios baratos.
Gian: -Ya veo.
Al acomodarnos mejor en el sofá, al mismo tiempo, un silencio tan suave como la comodidad llega a nosotros.
Bernardo: -Después de comer, puedes tomarte un tiempo libre. Si piensas en salir, solo avísame.
Gian: -¿Eh? Pero, hace un momento estábamos muy ocupados.
Bernardo: -¿Te lo dije, no? A partir de hoy solo pondría en marcha los planes de nuestro ataque.
Gian: -Entonces… ¡¿Eso significa, que ya hemos logrado recuperar todo el territorio de Daivan, en tan solo medio día?!
Bernardo: -No…..
Los botones y el camarero traen los platillos llenos de comida justo en este momento, cortando las palabras de Bernardo. El aroma delicioso de la sopa de consomé acompañada de un tenue vapor….
Bernardo: -Hablemos mientras comemos. Por la mañana, todos nuestros ataques se terminaron. Pero, a pesar del corto periodo de tiempo, nos hemos ocupado de más de la mitad de sus bases.
Gian: -Entonces…. Dudo que podamos recuperar toda la ciudad entrando la tarde ¿verdad?
Bernardo: -Desgraciadamente estás en lo cierto. Son territorios que nos fueron robados durante todo un mes, por lo cual, recuperarlos todos, nos llevará más tiempo. No se trata de solo enviar tropas.
Bernardo: -Tenemos que exponer las bases que el GD está usando como puntos de reunión y desinfectarlos para que no puedan volver a ser contaminadas de nuevo. Sin embargo, nos faltan soldados para hacerlo….
Gian: -¿Nos hacen falta tropas?
Bernardo: -Lamentablemente, eso es cierto. En comparación con el CR5, el GD tiene muchas más tropas, recursos financieros y territorios.
Gian: -¿Es así?
Y entonces el siguiente plato aparece. Es un plato humeante de pasta caliente, hay también una cesta de pan y carne asada adornada con ensalada, que se extiende como una flor abierta.