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Cuando el joven tocó su frente con las yemas de los dedos, el calor que se transmitió con claridad a través de ese contacto hizo que la sirena, que detestaba el contacto físico, se quedara rígida.
Pero no le resultó molesto.
Ya fuera su cabello o las aletas de sus orejas antes, o ahora el suave toque en el centro de su frente, no lo odiaba.
Xie Luan también percibió la reacción de la sirena. Antes de hablarle, levantó un poco más la mano y la posó sobre su cabeza.
A diferencia del cabello corto del cachorro de sirena en la memoria de Xie Luan, el cabello de esta sirena adulta era mucho más largo, pero el suave cabello rubio seguía sintiéndose igual al tacto.
Por aquel rostro excepcionalmente hermoso, Xie Luan podía reconocer fácilmente la delicada apariencia de la sirena cuando era un cachorro.
La sirenita tenía un par de ojos azules, eran como el océano azul, muy hermosos.
Quizá fuera una acción puramente instintiva por parte del joven, pero Gale sintió una sensación de calma en su interior al sentir los dedos del otro en su cabello.
Como si también fuera alguien valioso y amado por él.
—¿No puedes decirlo? —preguntó Xie Luan con voz pausada después de esperar un largo rato sin obtener respuesta.
El tono que Xie Luan usó en ese momento no era distinto al de un padre intentando persuadir con dulzura a su cachorro para que dijera la verdad, aunque él mismo no era consciente de ello.
Las suaves caricias en su cabeza se detuvieron, y la sirena, cuyo rostro permanecía sin expresión, movió de forma inconsciente las aletas azul hielo junto a sus orejas.
—Usé una daga para quitarla.
La respuesta resonó con especial claridad en la silenciosa habitación. Por su naturaleza, las voces de las sirenas solían ser agradables al oído, pero eso no cambiaba el hecho de que lo que había dicho era algo doloroso.
El cuerpo de Xie Luan se tensó; no pudo reaccionar durante varios segundos.
No era que su mente no procesara lo dicho. Xie Luan comprendía perfectamente el significado de esas palabras, y precisamente por eso se quedó paralizado.
No había sido eliminada por otros; la marca en la frente era algo que la propia sirena no deseaba tener.
Lo habían abandonado deliberadamente en tierra, fuera del agua. La forma en que lo hicieron le dejó claro a Gale que su llamada familia no deseaba que sobreviviera, pero aun así, vivió.
Abandonarlo al descubrir que tenía un defecto y luego querer aprovecharse de él al notar que poseía algún valor… Todo acerca de esa familia le provocaba repulsión.
Sin embargo, la familia Houdie ya no existía; había sido destruida por sus propias manos.
Si había algo de esa familia que mereciera un mínimo de nostalgia, era solo después de haber leído los recuerdos del joven.
「Los dos te aman. 」
Una voz suave se lo dijo, no… en realidad se lo decía al “él” del otro mundo.
No había permitido que el cachorro sirena experimentara nada desagradable relacionado con esa familia; el pequeño aún no entendía nada. El dueño de esa voz era como un gran paraguas protector que lo resguardaba de todo el viento y la lluvia del exterior.
Y después incluso le hizo saber al cachorro que sus padres lo amaban.
Ser amado.
¿Qué clase de sensación era esa…? A través de los recuerdos del joven, vio que su otro yo en ese mundo sí era amado. Sin embargo, Gale, el que habitaba en este mundo, aún no podía experimentarlo realmente, aunque lo viera en esos recuerdos.
Pero mientras pensaba en eso, un repentino abrazo hizo que la expresión de la fría sirena quedara en blanco por un instante. Cuando logró reaccionar, no supo qué debía hacer.
Si no se movía… ¿el joven seguiría abrazándolo un poco más? Por ese pensamiento, la sirena permaneció inmóvil, incluso ahora.
Había hablado de usar un arma afilada para cortarse una capa de piel y carne con un tono ligero, como si no fuera nada. Aun cuando era una simple frase, sin demasiadas descripciones añadidas, Xie Luan sintió un dolor sordo en el pecho al escucharla. Luego, una sensación agria y punzante.
En esta línea temporal en la que él no existía, ¿había alguien que hubiera sido bueno con esa pequeña sirena? ¿Alguien que lo hubiera amado? Solo con pensarlo, esa amargura pareció extenderse desde el pecho de Xie Luan hasta su garganta, oprimiéndosela.
—Gale, sé bueno.
Apenas sintió que podía hablar, la mano de Xie Luan volvió a posarse sobre la suave cabeza rubia de la sirena. Esta vez, al acariciar su cabello, no pudo evitar infundir una parte de su poder espiritual, como si tarareara una canción de cuna para consolar a un cachorro.
Al escuchar esas tres palabras, la sirena, que hasta entonces permanecía inmóvil, pareció quedar aturdida por un segundo, y sus ojos se abrieron ligeramente.
Aceptó el consuelo sin oponer resistencia. Fue entonces cuando Gale percibió con claridad que el joven que lo abrazaba poseía en realidad una gran cantidad de poder espiritual.
Al mismo tiempo, también comprendió que Xie Luan debía de carecer por completo de defensas contra él; de otro modo, con un poder espiritual de ese nivel, no habría podido leer tan fácilmente los recuerdos del otro antes.
—Pa… —emitió un sonido débil, igual que el cachorro cuando aún no sabía hablar. Para esta sirena de ojos aazules, pronunciar la palabra que deseaba decir en ese momento también requería un gran esfuerzo.
—¿…Papá? —¿Podía también llamarlo así?
No estaba seguro de ello. Cuando la sirena pronunció esas dos sílabas, su voz baja casi no se oyó.
Pero tal como había visto al leer sus recuerdos, sin importar cuán débil y suave fuera la voz del pequeño sirena al pronunciar esas dos sílabas, el joven que escuchaba aquel llamado siempre respondía de inmediato.
—En.
Xie Luan respondió rápidamente y añadió con calidez: —Estoy aquí.
Después, como si quisiera confirmar algo, Xie Luan escuchó a la sirena repetir varias veces: “¡Papá, papá!” Aunque claramente ya era un adulto, Xie Luan sentía como si estuviera viendo a una pequeña sirena especialmente insegura.
El joven inclinó la cabeza y la apoyó suavemente contra el hombro de Xie Luan. Ya no era un cachorro, por lo que no podía acurrucarse en sus brazos; solo podía acercarse tanto como le era posible de esa manera.
Las aletas azul hielo junto a las orejas de la sirena se movieron ligeramente. Tras observarlo un momento, Xie Luan llegó a la conclusión de que eso debía representar un estado de felicidad, igual que cuando el cachorro movía la cola.
Acariciando el suave cabello rubio mientras permanecían en esa posición, Xie Luan notó que la sirena con la cabeza apoyada en su hombro parecía un poco somnolienta. El leve movimiento de sus aletas fue disminuyendo poco a poco, aunque el joven sirena todavía se esforzaba por mantener los ojos abiertos.
—Duerme —lo arrulló Xie Luan, suavizando la voz.
Aunque el hombro le dolía un poco por el peso que tenía encima, Xie Luan no sintió en absoluto el deseo de apartarlo.
Esperó a que la sirena cerrara los ojos y comenzó a tararear suavemente la melodía de una canción de cuna.
De esta forma, la sirena podría descansar bien, ¿verdad?
Aguantando la molestia en el hombro, Xie Luan no hizo ningún movimiento brusco.
Pronto, bajo el ambiente de paz que creaba el joven, Gale se quedó dormido.
Y entonces soñó.
En su sueño, vivía dentro de un pequeño cubo de madera. A veces, cuando el agua del cubo debía cambiarse, lo reprendían con dureza por agitar la cola con angustia y mojar la ropa de los cuidadores.
La primera sucursal de crianza en la que había estado cerró al cabo de unos años por falta de fondos.
Las condiciones en las sucursales a las que fue transferido después no eran mejores: solo le daban un pequeño cubo de madera para quedarse. En esos lugares, normalmente nadie se acercaba especialmente a verlo.
Sin poder moverse con libertad, el cachorro sirena, que aún no sabía hablar, permanecía quieto dentro de su pequeño cubo lleno de agua. La pequeña sirena fue creciendo poco a poco. Hasta que, finalmente, llegó el momento de mudar sus escamas, y la primera de ellas cayó.
El pequeño sirena la recogió instintivamente y la guardó con cuidado; quería entregársela a su padre o madre para que la conservaran. Y así, el cachorro sirena comenzó a esperar.
Pero por más que esperó, esa persona tan anhelada nunca llegó.
Poco a poco, dejó de esperar.
Sintió que había tenido un sueño muy largo. Cuando Gale abrió los ojos, aún podía sentir una suave caricia sobre su cabeza.
—¿Despierto? —Al escuchar esa voz cálida y relajada, la mente de Gale se volvió muy clara en ese instante.
No era un sueño. Lo que había sucedido era real. Sin embargo, la realidad que estaba experimentando ahora le resultaba como un sueño… tan hermosa que parecía irreal.
El acorazado se movía actualmente a través del espacio. Xie Luan no sólo fue arreglado para vivir en este acorazado, sino que también recibió el derecho de moverse libremente por la nave.
Esa libertad incluía incluso el acceso a zonas designadas como áreas restringidas.
El permiso de libre movimiento, según habían oído los soldados de la nave, había sido aprobado personalmente por su propio comandante. Con esta noticia, todos los soldados se mostraron asombrados.
Especialmente la docena de soldados de bajo rango que habían apuntado sus armas al joven al principio; todos inevitablemente se pusieron un poco nerviosos en el momento en que se enteraron de esto.
Era evidente que se trataba de un intruso, ¿por qué entonces tanto el segundo al mando como el propio comandante de repente le prestaban tanta atención? Además, ese tipo de atención no era precisamente la que se daba a un enemigo…
Las memorias leídas solo podían compartirse con una persona por día. Ese día, Gale había compartido las suyas con el nox de rostro inexpresivo que ocupaba el asiento principal, y de ahí provenía la situación actual.
Habiendo recibido el derecho a desplazarse libremente, Xie Luan salió finalmente de la habitación, caminando por los pasillos sin que los soldados le apuntaran con sus armas.
En ese acorazado se encontraba una enorme legión. Ya fuera el acorazado o la propia legión, ambos poseían la capacidad de destruir un planeta.
De hecho, poco después, la nave arca sí había medio destruido un planeta, y ese planeta medio destruido era Hailumite.
Xie Luan pasó por salones repletos de soldados. Cuando llegó al tercer salón, empezó a ver la presencia de muchos soldados muka.
El muka adulto que encabezaba el ejército muka era particularmente alto, y su antebrazo parecía haber sufrido una herida grave en el pasado. Aunque ya había sanado, aún conservaba una marca evidente en la dura coraza.
En la punta del antebrazo izquierdo herido del muka había una pequeña mancha negra, cercana a la forma de un diamante. Era imposible notarla si no se miraba con atención, pero Xie Luan conocía bien esa marca.
—Nick… —aunque sabía que en este mundo el nombre del cachorro muka quizá no fuera Nick, Xie Luan aún susurró ese nombre en voz baja.