Rockwell #48 – 88%
Bakshi: ¡Me he estado preguntando algo desde aquella vez, tanto que no puedo seguir con la intriga! Oye, hey, hey, hey ~ ¿Qué clase de infierno crearás ante este lío desordenado?
Bakshi: ¡Muéstramelo! ¡Déjame unirme también! ¡¿Sí?! ¡No me importa si esto que pienso termina siendo una historia ficticia!
Bakshi: ¡No puedo comer el Hot dog que creaste, pero con la foto de Betty-chan, simplemente puedo masturbarme y hacer mi entrada! ¡Esto se está poniendo muy interesante! ¡Lo espero con ansias! ¡Hyaaaaa!
Gian: Fuh … ¡haz lo que quieras, maldito loco bastardo!
De repente me sentí mareado y me dieron ganas de vomitar, pero aun sintiéndome así, golpeó el techo del camión y le doy órdenes a Max.
Gian: ¡Max, acelera!
Max: ¡C-Cállate! ¡Ya no creeré todo lo que me digas! ¡Y mucho menos te dejaré volver a subir a mi auto!
No sé si está llorando o solo se escucha así. Escuchó a Max maldecir a punto de llorar, mientras siento el viento rugiente de Rockwell.
Gian: ¡Ese maldito hijo de puta! ¡Maldito anciano, más te vale que no hayas muerto sin antes haber recibido mi puñetazo!
Enseñé mis colmillos del perro callejero y gruñí.
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GD, una pandilla que gobierna Rockwell con violencia.
No es la pandilla de GD la que se está reuniendo a su alrededor ahora, sino los mafiosos de Chicago. Y también por el grupo que traicionó al jefe del GD, Ethan.
Los gánsteres que permanecieron en la sede fueron asesinados rápidamente por los traidores, o se escaparon. El lugar ya había caído en manos de los traidores.
El último piso de ese edificio. En la oficina del 4to piso.
Dave: ¿Bueno? Sí. Todo va de acuerdo al plan.
Dave: Su sospechoso ha sido asegurado aquí. Todavía se niega a hablar, pero bueno, es cuestión de tiempo para que suelte todo.
En esa oficina, la oficina del jefe Ethan, no era él quien estaba hablando por teléfono, sino el capitán de GD, Dave Owen.
Dave con varios secuaces, como si fuera el dueño de la habitación, habló mientras caminaba con un teléfono en una mano y una leve sonrisa en el auricular.
Dave: En cuanto al objeto, como lo suponía, no estaba aquí. Busqué en los lugares que pensé que podría estar, pero sí, creo que ese bastardo lo tiene con él.
Dave: Esa bastarda cucaracha, parece que no confiaba ni en su propio jefe. Jajaja, bueno, a estas alturas, seguramente él ya debe de estar ….
Ethan: Fuh …
Dave: Si, entonces …. Lo sé, nuestros invitados de Chicago… sí. Es una de las personas que está en ese libro de registro contable, ¿verdad?
Dave: Dejaré que te encargues del resto. Bueno, te volveré a llamar más tarde.
Dave, quien entregó el teléfono colgado a sus subordinados, dio el primer paso hacia una vida gloriosa. Es decir, da un paso adelante frente a su antiguo jefe, Ethan.
Ethan estaba sentado en su escritorio. Su mano derecha está sobre el escritorio, su mano está perforada con un cuchillo afilado.
Estaba clavado en la gruesa madera de teca del escritorio. La sangre que brotaba creaba un charco de sangre, pero la expresión de Ethan no cambió en absoluto.
Dave: Bueno. ¿Ya te dieron ganas de hablar?
Ethan: No tengo nada de qué hablar con un traidor como tú.
Ante esa respuesta de Ethan, que ahora era su ex jefe, los subordinados de Dave, varios hombres armados detrás de ellos, que estaban de guardia, se volvieron hacia Dave con expresión inquieta.
Dave: Ja, jajaja. Ya veo. Con que no tienes intención alguna de hablar conmigo, que soy un traidor. Bueno, está bien así.
Dave: Con solo ir por ese bastardo de Bakshi y recoger el libro de él… tú ya no valdrás para nada. Hay un lugar mucho más divertido esperando por ti.
Ethan: Hoo. ¿Realmente podrás matar a Bakshi?
Dave: ¡Sí, es muy fácil! Ahora mismo, él seguramente debe de estar …. Antes que tú, ¡debajo del trasero de satanás en el infierno! ¡No cuenta con armas, ni con subordinados, de ser así, ese bastardo ya!
Dave: ¡Ese maldito desgraciado loco que solo sabe subestimarme! En fin, a decir verdad, me hubiera gustado matarlo con mis propias manos, pero bueno, como sea. Solo queda que los tipos de Chicago.
Justo en ese momento …
Subordinado de Dave 1: Jefe. El invitado de Chicago ha venido a verlo.
Dave: ¿Qué? Tch, ¿el capitán Colombi? Déjalo pasar.
Después de que le informó el subordinado, un grupo de hombres entró sin rodeos en la habitación.
Un gran hombre en Chicago con sus secuaces entra. Colombi, un ejecutivo de Outlander, miró hoscamente a la habitación.
Cuando ve que capturaron a Ethan, se refleja un odio ridículo en sus ojos, y Colombi aprieta su rostro con una frustración que no se puede ocultar.
Colombi: Ethan … tú…
Ethan: Oh, con que es así. Pensé que eran muchos subordinados para tratarse de Dave … así que tú también estabas involucrado.
Colombi intenta golpear a Ethan, pero él huele la sangre, y se da cuenta de que la mano de Ethan estaba clavada en el escritorio y retrocedió.
Colombi: Fuh, ¡te lo mereces! Si me hubieras dado el libro de registro en aquel momento, no hubieras pasado por esto. Idiota.
Ethan: ….
Colombi: Todavía no es demasiado tarde. ¿No? Si me das ese libro, haré que este tipo hable.
“Este tipo”, Dave, hace una mueca cuando lo llaman así y lo señalan con la barbilla pero a Colombi no le importa y continúa.
Colombi: No servirá de nada si se lo entregas a Nitt o a Bong, ¿sabes? Basta con que solo me des el libro a mí, ¿bueno? ¿En dónde está?
Ethan: Creí ya habértelo dicho ayer, Colombi. Yo no lo tengo y tampoco está aquí.
Colombi: Tch, ¡¿entonces en dónde está?!
Colombi agarra el mango del cuchillo que está perforando la mano de Ethan y le grita moviendo el cuchillo, provocando que más sangre brotara de la mano. Ethan dijo sin mover un párpado.
Ethan: También te dije esto: “el libro de registro está en poder de Bakshi. Sí quieres recuperarlo, robalo de él”
Colombi: Guh … hey, Señor Owen.
Claramente tratado como alguien de rango inferior hace que el rostro de Dave muestra una frustración incontenible.
Colombi: ¿Todavía no has podido deshacerte de ese bastardo llamado Bakshi? ¿Aún no hay contacto?
Dave: Bueno, es solo cuestión de tiempo. Claro, si es que tus subordinados hacen bien su trabajo.
Colombi: ¡Maldición! ¡Traje a 40 jóvenes soldados desde Chicago! ¡¿Qué carajos está pasando?! ¡Mierda!
Dave: Estoy muy agradecido por su cooperación. Solo debe de esperar. En cuanto obtenga el libro de registro contable, se lo daré enseguida. Después de todo, prometí hacerlo.
Colombi: ¡Fun … joder! ¡Qué fastidio! Es una pena que Batty muriera en tal situación. Al menos … ¡ah, joder!
Colombi: ¡¿Qué hay del otro maldito mocoso?! ¡Ese chico al que le llaman Lucky Dog de Daivan! ¿Qué ha pasado con él? ¿Todavía no lo atrapan?
Dave: Tus subordinados se están encargando de ese asunto directamente. Aún no se han puesto en contacto.
Colombi: ¡Malditos hijos de puta! ¡Maldita sea! ¡Esta jodida ciudad! ¡Es más apestosa que la mierda! ¡Joder!
Frustrado, Colombi continúa maldiciendo al cautivo Ethan, y Dave sigilosamente sale del campo de visión para darle órdenes sigilosas a sus subordinados.
Dave: Oye, tu. Date prisa y echa un vistazo hacia allí, hacia la guarida de Bakshi. Es extraño que todavía no haya recibido información de lo que pasa. Espero que no sea lo que estoy pensando.
Subordinado de Dave 1: E-Entendido. En la fábrica, ¿no?
Cuando su subordinado se va …
Dave: No puede ser posible. Envié a más de 20 personas allá. No hay manera de que salga con vida de allí.
Dave trató de tranquilizarse y miró el reloj de pulsera en su mano.
Recuerda el contrato que hizo con ese tipo de la Oficina de Investigaciones.
Matar a Bakshi y entregar el libro de contabilidad y a Ethan… Y así, Colombi, que vino sin saber nada, será arrestado en este pueblo lejos de su base de operaciones y alejado de sus territorios.
De esa manera, ¡se convertirían claramente en el jefe de Rockwell! Todos esos tipos desagradables de Chicago irán a la cárcel.
Dave: Maldita sea, qué tipo tan audaz.
Un mal sabor brota de las profundidades del vientre de Dave. ¿Se habrá equivocado en el procedimiento? ¿Debió hacerse cargo personalmente de ese chico de Daivan?
No … ¿Qué diablos podría hacer ese mocoso apestoso? ¿Y qué si es Lucky Dog? Maldita sea todo.
Dave mira su reloj nuevamente, que no se ha movido en un minuto. La suerte ya está echada. No hay nada de malo en usar a ese hombre de la oficina de investigación.
Después de eso, antes de que el bastardo de Honus que trabaja en Daivan se dé cuenta de nuestros movimientos y regrese a esta ciudad, debe solidificar sus defensas o tomar la iniciativa.
¿Debería vender a Honus a ese hombre de la oficina de investigación? ¿O debería matarlo? Dave miró su mano.
Mira al cautivo Ethan.
Es cierto, él ya era el jefe aquí. Esa realidad enderezó la columna vertebral de Dave.
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El teléfono público que luchó por encontrar en una esquina. Fue usado para luego bajar el auricular de manera descuidada.
Norman: ¡Maldita sea! Bola de ineptos. ¿Todo fue un fracaso?
El detective Norman Ainsworth soltó una carcajada. Detrás de él, un hombre con sobrepeso que parecía ansioso.
Harvey: Jefe, desde hace un rato se escuchan balazos provenientes del norte.
Norman: No puede ser ¿Fallaron en deshacerse de ese matón? ¡Jodete Jesús! ¡Malditos inútiles!
Harvey: Es peligroso. Si esto dura demasiado, como era de esperar, la policía de esta ciudad actuará.
Norman: ¡Ya lo sé! Hey, prepara el auto. Iremos a comprobar.
Harvey: ¿Eh? ¿Ir al lugar del tiroteo?
Norman: Está rodeado por toda esa cantidad de personas. Incluso si logra escapar, seguramente Bakshi no estará ileso, así que, si lo ves, mátalo.
Harvey: Sí … Entonces, iré por el auto.
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Estoy avanzando mientras me encuentro encima del camión. Con el viento que sopla, Bakshi, que se ve que se siente bien con la cara expuesta y el pelo suelto.
Gian: Oye, ¿cuántas balas te quedan?
Bakshi: Hoh. Supongo que quedan seis balas.
Gian: A mí solo como una o dos. Y parece que no tenemos tiempo para buscar más armas.
Bakshi: ¡Jajaja! ¿Y fue así cómo te metiste en todo esto? ¡Esto va a ser muy interesante!
Un gran sedán, que parece ser un reluciente Pierce Arrow, apareció en la intersección y avanzaba a una velocidad que ni siquiera era excesiva.
Bakshi: ¿Oh? ¿Refuerzos?
Max: Oigan, ¡hey, hey, hey! ¡Ese auto está viniendo hacia nosotros!
El sedán acelera frente a nuestro camión. Vimos directamente a las personas que estaban en el asiento de conductor y copiloto cuando ese sedán brillante apareció avanzando en el carril junto a nosotros … (Es decir que el sedán apareció frente a la camioneta o camión como quieran decirle, de Gian y los demás xd)
Allí estaban …
Norman: ¡¿?!
¡¿ ….?!
El conductor es un cabrón gordo que viste traje. En el asiento del pasajero hay un hombre con un traje de aspecto caro y anteojos. Veo la cara de ese tipo.
Bakshi, que vio lo mismo, aulló en la ráfaga de viento.
Bakshi: Jajaja, ese lagarto en el asiento del pasajero, es ese tipo de Madison, el funcionario que se confabuló con el calvo de Gonzales para obtener el libro contable ¿no es así?
Bakshi: Ese bastardo … quien hubiera imaginado que hubiera llegado hasta aquí por el libro.
Max: ¡Uwaah! ¡Han comenzado a dispararnos!
Antes de que pudiera pensar …
Norman: ¡Ugh … aaaah!
Harvey: ¡Hiih! ¡E-El cristal … enfrente!
Disparé la Luger. La bala del arma atravesó el parabrisas del sedán que corría al costado. El auto Pierce Arrow se desliza por detrás del camión con el chirrido de los neumáticos hacia la persiana de un edificio.
Max: ¡Uaaah! … ¡Qué susto! ¡Oye, no dispares tan repentinamente!
Bakshi: Con esa forma de chocar, ¿no habrán muerto ya? ¿Qué harás? ¿Volver y darles el golpe de gracia?
Gian: No, déjalos así. ¡Lo más importante ahora es ir por el viejo Ethan!
Cuando tocó el techo del camión para señalar. Max grita en la ráfaga de viento y presiona el acelerador para acelerar el auto.
¡Solo falta un poco más para llegar al lugar de la sede!
Del motor y el radiador del Pierce Arrow, que se estrelló contra las persianas de un edificio abandonado y se volcó, salió vapor como una tetera olvidada.
Harvey: Uh … uuuhg …. ¡Mierda! ¡Joder! L-La sangre … mi nariz … aaahg.
Norman: ¡Guuhahhh! ¡Bastardo! ¡Ese maldito hijo de puta! ¡Se atrevió a dispararme, a mí! ¡Ese maldito bastardo rubio!
Harvey: E-Ese chico … si no mal recuerdo … es el mismo que estaba con Bakshi en la prisión … es … Lucky Dog.
Norman: ¡¿QUÉ?! ¡Joder, maldito mocoso bastardo! ¡No se lo perdonaré, definitivamente! Nhg … ¿nm?
El rostro y los ojos de Norman estaban distorsionados por el odio. Se volvió hacia el único agujero de bala en el asiento dentro del auto, y luego sus ojos se abrieron con una sonrisa siniestra.
Norman: Harvey, saca el cuchillo. Saca la bala de este agujero. Ten cuidado de no dañarla…
Harvey: ¿Eh? ¿Por qué?
Norman: Esta bien, solo hazlo. Pfff … fufuf. Me aseguraré de lanzar a ese bastardo al infierno adecuado para él.
Norman: ¡Me encargaré de que se quemé lentamente hasta morir en la silla eléctrica!
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Frente al edificio de la sede de GD, había muchos autos y camiones estacionados que parecían ser de la mafia que se había apresurado desde Chicago.
Alrededor de la entrada, la mafia que controlaba este lugar no tenía intención de esconderse, con ametralladoras y escopetas en sus manos. Al parecer creían que ya habían ganado.
Pero, ahí …
Mafioso de Chicago 16: ¿Nm? ¿Qué pasa con ese camión?
Mafioso de Chicago 17: ¿El grupo que fue allí está de vuelta? ¿Quién era el objetivo? ¿Bakshi? Y …
Subordinado de Dave 2: ¿No es la que fue a buscar a Lucky Dog? No, no son ellos. ¿Quiénes son los que están en ese vehículo?
Mafioso de Chicago 16: Ese camión se ve hecho pedazos. ¿Qué pasa? ¡OYE, PARA! ¡HEY!
Mafioso de Chicago 17: ¡Oh no! ¡Viene directamente hacia aquí!
Subordinado de Dave 2: ¡D-Disparen!
Desde el camión que se precipitaba hacia ellos, la boquilla de un arma los apuntaba.
Gian: Demasiado tarde. ¡Hazlo!
Bakshi: ¡JODANSE! ¡AHÍ LES VA!
Encima del camión, la escopeta de Bakshi es disparada. Sonidos fuertes y llamas explosivas como dragones son arrojados.
El mafioso parado en frente, golpeó la parte delantera del sedán y volcó el auto. Finalmente, los mafiosos empezaron a disparar.
Max: ¡Uh … uwaaaa! ¡Las llantaaaas!
Gian: ¡No te detengas, sigue así!
Max: ¿Eh, aah? ¡Pero, al frente está el edificio! ¡Aahhh! ¡¿Ahora los frenos?! ¡Aunque pise los frenos, estos no responden!
Afortunadamente, Max vuelve a armar el camión con una de sus llantas delanteras reventadas y lo hace funcionar al parecer, la manguera del freno también se había reventado.
Un camión con frenos rotos e incapaz de reducir la velocidad. Poco a poco, un edificio marrón se cierne frente a él.
Bakshi: ¡Ouaaaaaaa! ¡No me jodas! ¡Ni siquiera me he subido al Jet Coaster de Corney Island! ¡Nunca me he subido a nada parecido!
Gian: ¡Ha! ¡Te llevaré a una la próxima vez si salimos vivos de esto, claro!
Mafioso de Chicago 17: ¡Joder! ¡Deténganse!
Subordinado de Dave 2: ¡Ah, diablos! ¡Ya viene!
Max: ¡Hiiih! ¡Haaaah! ¡Aaaah, Dios! ¡Tengo mieeeedooooo!
La camioneta de Max choca contra un sedán de los mafiosos que está estacionado bloqueando el camino, y con un tremendo impacto y el sonido de un cántico, casi vuelca.
Bakshi y yo nos aferramos desesperadamente al impacto de ser sacudidos, y logramos soportarlo.
Gian: ¡Max, Bakshi, saltemos!
Bakshi: ¡Owaaah! ¡Qué miedo, jajaja!
Max: ¡Estás diciendo puras locuras! ¡Más vale que recuerdes esto, bastardo!
Max: Ah … la puerta no abre. Está rota. Uh …
Max: ¡NOOOOOOO! ¡NO QUIERO MORIR!
Bakshi y yo manejamos hacia la entrada de un edificio, saltando de la camioneta con los frenos rotos. Saltando de dicho vehículo que estaba a punto de ser frenado por una colisión.
Me encuentro rodando por el asfalto y frente a mis ojos la camioneta Juggernaut de Max.
Max: ¡MAAAAAAAAAMIIIIIIIITAAAAAAAA!
Tal como está, fue directo hacia la entrada del edificio. El vidrio de la puerta voló en pedazos y la carrocería de la camioneta se estrelló contra el edificio de concreto. Las latas de gasolina cargadas en el transportador fueron destrozadas por el impacto, dispersando el contenido entre los restos de la camioneta y la entrada del edificio destruido.
¡BOOOM!
La camioneta está envuelta en llamas a causa de la explosión. El fuego se desliza desde la entrada del edificio hasta el tercer piso y hacen llover escombros y llamas sobre los autos circundantes.
Mafioso de Chicago 17: ¡Hiiiih! ¡Uwaaah! ¡¿Qué?! ¡¿qué fue eso?!
Me quedo impactado por la tremenda explosión de llamas, olor a gasolina quemada y el aire caliente. Cerca de las llamas que quemaban mi cabello, me obligué a permanecer de pie con mi cuerpo dolorido.
Frente a mí estaba un bastardo con una ametralladora.
Subordinado de Dave 1: ¡B-Bastardo! No me digas que tú eres ¡¿Lucky Dog?!
¡Mierda!
Estuve a punto de apuntarle con el arma pero el dedo del bastardo ya estaba en el gatillo de su arma. Esto es malo…. mi cuerpo.
Subordinado de Dave 1: ¡¿P-Por qué tú?! ¡Joder! ¡Mue ….!
El tipo que me estaba apuntando con el arma, y antes de que su apretara el gatillo,mi cuerpo se estremeció violentamente- Alguien sostuvo mi cuello con una mano, la sangre arterial roja brillante se desbordó como una fuente y colapsé. Detrás hay una sombra que sostiene un cuchillo familiar.
Bakshi: Oh, ¿estás vivo, Gian?
Gian: Kug … me has salvado, bastardo.
Cuando me levanté, le arrebató la ametralladora al tipo frente a mí, y luego…
Mafioso de Chicago 16: ¡Joder! ¡Es un ataque! ¡Hay que avisarle al jefe!
Mafioso de Chicago 16: ¡Guh … aaaag!
Subordinado de Dave 2: ¡Uaag … gya!
Aprieto el gatillo de la ametralladora que nunca he usado. Y dicha arma de acero se retuerce en sus brazos. Sin siquiera apuntar, dispersó explosiones y balas de color óxido por todas partes.
Gian: ¡Entremos por ahí!
Apuntó hacia el auto de los tipos de Chicago, y ellos, que comenzaron a correr en pánico por la explosión de gasolina, apuntaron hacia nosotros.
¡Mierda!
Tiré la ametralladora sin munición que había gastado al dispararles a esos bastardos de Chicago que se estaban desesperando por la situación.
En lugar de que buscara otra arma, un bastardo de Chicago aprieta el gatillo apuntándome. Pero de repente, la risa espeluznante de Bakshi y sus movimientos fueron más rápidos.
Bakshi: ¡Hiiih … haaha!