Bernardo (Daivan) #05

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Daivan

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Por alguna razón, quiero preguntarme a mí mismo —¿Eres una princesa o algo así? ¿Quién habría pensado que estaría tomándome baños todos los días? Tal vez sea la influencia de Bernardo. 

Gian: -¿Bernardo continúa trabajando?

Pronuncio estas palabras de forma solitaria cayendo sobre la pequeña sala de esta enorme habitación…. Hoy ha sido un día con muchas metidas de pata…. Tomaré una copa. 

Agarro una botella de whisky de aspecto cara del armario y la pongo sobre la mesa sin siquiera mirar su etiqueta. Tomo un vaso y me sirvo. 

Gian: -………

Pero no puedo reunir la energía suficiente para llevar el vaso a la boca.

Es inútil. Estoy tan intrigado por lo de antes, que no puedo pensar en beber

Gian: -Qué remedio….

Ahora que lo pienso, aquel cuarto de teléfonos no tiene una nevera, ¿verdad? Tal vez le lleve un poco de agua. 

Saco un par de botellas de agua fría de la nevera. Mientras estoy en ello, me enrollo con una manta de dormir, me visto y salgo. 

Gian: -¿Eh? ¿Estará dormido? 

Llego al cuarto de Bernardo pensando que seguiría metido en su trabajo sin poder dormir, pero en vez de eso las luces están apagadas. Ahora la habitación luce oscura.

Solo la luz de las estrellas que se filtran desde la ventana, ilumina tenuemente la habitación. ¡Whoa! Si no tengo cuidado podría tropezar con los cables.

Gian: -¿Bernardo?

¿Tal vez estará tomando una siesta en la habitación? ¿O tal vez se fue a otra habitación?

Y justo allí… 

Bernardo: -¡Ugh.. ahh!

¡¿…?! De repente, el sonido de una silla resuena en la oscuridad. Y… ¿Bernardo?

Bernardo: -Uh…. Ah kug….

Gian: -Hey Bernardo…. ¡Bernardo!

Bernardo: -!Uahhh!….

Gian:- !Hey, Bernardo! ¡Resiste!

Bernardo se desplomó contra el asiento de la silla, manteniendo sus ojos cerrados apretando con fuerza sus dedos…. Todo su cuerpo está rígido dando convulsiones.

¿Está teniendo algún tipo de ataque! Me muevo hacia Bernardo que se mantenía gimiendo apretando su mandíbula. 

¡¿Whaaa?! Él no está respirando. 

Bernardo: -¡Bernardo! ¡Hey! ¡Oye!

Le doy una bofetada en su mejilla tomándolo de sus hombros y cabeza para comenzar a sacudirlo. Pero si esto realmente es algún tipo de ataque, seguro voy a necesitar un médico. 

Bernardo: -¡Uaahhhhhh!

De repente, de la nada, los ojos de Bernardo se abren muy grandes pareciendo un reloj de cuco. Incluso en la oscuridad, puedo decir que su visión está inyectada de sangre sin poder ver.

Gian: -¡¿Bernardo?!

Esos ojos ven hacia la oscuridad y luego me enfocan.

Bernardo: -¡Ohhggg!

Sus ojos me miran… reflejando el miedo. ¡¿Bernardo?! Más bien, ¿él es Bernardo?

Gian: -Oye… ¿Qué te ha pasado?

Bernardo: -Ah…hh….

Justo en ese momento….

Gian: -¡Uwaaah!

De repente, uno de los teléfonos del escritorio comienza a sonar…. ¡¿Cuál es?! No puedo saberlo por la oscuridad. Pero ese sonido….

Bernardo: -Ha…. Haa….

Chispas se encienden a través de los ojos de Bernardo. Una luz familiar vuelve a esos ojos vacíos que estaban llenos de terror y pánico. 

Pero, el teléfono suena unas cuantas veces más hasta que se calla. ¿No sería una llamada importante?

Gian: -¿Bernardo?

Bernardo: -Haa… lo siento… ¿eres Gian?

Gian: -¿Estás bien? ¿Qué te ha pasado?

Bernardo entrecierra sus ojos, con sus lentes aun puestos y su cabello sobre ellos.

Bernardo: -¿Por qué? ¿Por qué la luz? ¿Por qué las luces se apagaron?

Gian: -¿Eh…? Cuando llegué ya estaban apagadas. ¿No las habrás apagado tú? 

Bernardo: -Imposible….

Bernardo levanta su rostro de sus dedos.

Bernardo: -Joder…. El fusible debió haberse quemado…. Lo siento. ¿Lo sabes verdad Gian? Hay una caja de fusibles cerca de la puerta.

Doy una respuesta a medias. Dejando a Bernardo para buscar la caja… me pregunto: ¿Por qué Bernardo está tan asustado?

La caja de fusibles…. Ah es esto. Abro la tapa metálica pensando que esto debió ocurrir poco después de que todos nos fuéramos.

Esto se siente igual de raro como aquella vez cuando estábamos en el auto….

Dentro de la caja un olor peculiar se desprende, supongo que es acre. Cambio el fusible por uno nuevo que estaba colocado en la parte interior de la puerta…. En el instante en que termino….

La habitación se ilumina, pareciendo como si la oscuridad fuese un mal sueño.

Bernardo: -Ah…. Ah… perdóname, Gian.

Gian: -Tienes demasiados teléfonos. Era obvio que los fusibles se quemaran. 

Bernardo: -Perdón, te he mostrado un lado de mi raro.

Aunque las luces están encendidas, Bernardo todavía mantiene su cara entre las manos. Es como si estuviera soportando algún tipo de dolor o dificultad….

Ahora que lo pienso…. Cuando Bernardo dormía en el dormitorio principal….

Dijo que no podía dormir a menos que hubiera luz… No será que… ¿esto es lo que le pasa cuando no hay luz?

¿Está atormentado por alguna pesadilla o algo así?

Gian: -No actuabas como eres normalmente. ¿Qué ha ocurrido? ¿Te pasó algo en tu pasado?

Bernardo: -………….

Bernardo me mira fijamente por un momento, pero… no me responde. Es como cuando le pregunté acerca del capitán del GD, Dave.

No me respondió, pero mueve su boca para hablar.

Bernardo: -Te lo he dicho ¿no? Yo… Estando en la oscuridad, tendré horribles sueños. Perdón, me salvaste.

Gian: -¿Qué te parece si mejor te vas a dormir a la otra habitación?

Bernardo: -No… tengo que esperar las llamadas… lo siento…

Sin preguntar nada más, coloco las botellas de agua y la manta delante de Bernardo.

Gian: -Será mejor que descanses. Con seguridad mañana será un día muy ocupado. 

Bernardo: -Tienes razón…

Y con eso, el silencio aparece entre nosotros. Los teléfonos no suenan… ¿Qué debería decirle a Bernardo? ¿Qué me dormiré junto a él?

Regreso a la habitación principal.

Gian: -Joder….

A una corta distancia, tomo el vaso de licor abandonado y dejo que la gravedad haga su trabajo al conseguir que el alcohol atraviese mi garganta hasta llegar a mis entrañas… La dulzura del whisky se propaga por mi nariz.

Más que beber, pareciera que solo estoy vertiendo alcohol en mi cuerpo. 

Esa noche, me quedé dormido con las luces encendidas, también. 

Cuarto día

Esa mañana….

Lo primero que noto al despertar es el reloj marcando las diez de la mañana. Después noto el alcohol no digerido que se aferra en las paredes de mi cabeza e intestinos. Creo que bebí demasiado teniendo el estómago vacío. 

En la sala, consigo que los guardias que estaban de descanso compartieran un poco de café conmigo, dejando pasar el tiempo sin hacer nada. Tal vez regrese de nuevo a la cama para volver a dormir. 

Justo cuando pienso en eso…

El elevador se abre y un grupo de hombres inundan el lugar.

Luchino: -¡Hey, no seas imprudente! Si tienes algo que decirle yo le pasaré el mensaje.

Giulio: -No, estoy bien. Mis piernas no fueron heridas. Yo debo ser el….

Son Luchino y Giulio. están rodeados por algunos soldados, todos mirando y con muchas ganas de obtener sangre.

Gian: -¿Qué pasa, Giulio…? ¡¿Uwahh!? ¡Estás herido!

Giulio: Señor Gian…. Discúlpeme, me he descuidado. 

La camisa de Giulio esta manchada de negro alrededor de su torso… es sangre… y le está saliendo bastante.

Gian: -¡¿Cómo es que fuiste herido?! ¡Más importante, hay que llamar a un doctor!

Luchino: -¡Le tendieron una trampa! Si no fuera así, no hay forma de que el terminara así. 

Giulio: -Una bomba estaba conectada para explotar. Probablemente sabían mi destino de antemano.

Gian: -¡No me digas que…!

Luchino: -Eso es grave. Los soldados están muy alborotados, diciendo: “estaremos esperando sin hacer nada hasta que el traidor termine por matarnos”.

Los murmullos se elevan desde los soldados que están alrededor.

Probablemente es debido a toda la conmoción. 

Bernardo: -¿Qué ocurre? ¿Qué ha pasado? ¡¿…?! ¡¿Giulio, qué te ha pasado?!

Bernardo, saliendo de su cuarto se da cuenta de inmediato de la condición de Giulio y su expresión de rabia.

Giulio: -El enemigo sabía que iría. Bernardo…

Giulio dice eso con una voz baja como de máquina.

Giulio: -Las negociaciones con el GD están avanzando, ¿verdad? ¿Entonces, por qué me atacaron? 

Bernardo: -Los siento. Su negociador, Dave, no tiene completo poder sobre sus acciones. Puede que no pueda detener del todo a los extremistas.

Luchino detiene a Bernardo alzando su mano.

Luchino: -¡Espera! ¡Giulio fue dañado por ellos ¿sabes?! Ellos están al tanto de nuestros movimientos.

Gian: -Que… ¿Bernardo? Es imposible….

Giulio: -Será mejor, que por el momento detengamos el envió de nuestros soldados a la ciudad… Solo los enviaríamos a sus muertes.

Bernardo: -Entendido. Voy a reafirmar lo que hablé con él ayer, de inmediato.

Luchino: -¿Está bien que podamos confiar en ti? 

Bernardo: -Yo no soy el jefe. Lo único que puedo hacer es pedirles de favor… que… crean en mí. Yo…

Los ojos de Bernardo miran hacia abajo… él ha estado actuando extraño desde ayer… ¿Por qué las sospechas caen en él?

OPCIONES:

  1. Esto se ha puesto muy fastidioso
  2. Si no estoy firme ante esto siendo el próximo jefe….

 

Elegir la segunda opción. 

Esto es malo, el ambiente es realmente malo. 

Hace solo unos días, no me hubiera imaginado que Bernardo pudiera llegar a ser acosado de esta manera…. A este ritmo, el CR5 colapsará. 

De repente, el pensamiento de “vamos a dividirnos” recorre mi mente… pero desaparece rápidamente. No hay manera de que eso pase. 

¿De qué sirve pensar ahora viéndome como un matón unido a otra banda en alguna otra ciudad? ¡No! Lo único que puedo hacer en este momento es…

¡Siendo el sucesor al puesto de jefe, debo de mantenerme firme ante esto! 

Gian: -Oh, ahora ya lo entiendo. Entonces así es como quieren que resulte, eh… supongo que es bastante malo.

Luchino:- ¿A qué te refieres?

Bernardo: -¿Gian?

Gian: -Miren como hemos terminado peleando como perros. Este no es el CR5. Parecemos una manada de perros peleando. ¿No creen que es esto exactamente lo que esas ratas quieren lograr? Tratar de que peleamos por la posibilidad de un traidor.

Luchino: -Uh….

Giulio: -Señor Gian….

Gian: -¿Me equivoco, Bernardo?

Bernardo: -Ah…. Si, tienes razón. Puede que ese sea su verdadero objetivo, y parece que están teniendo éxito. 

Luchino: -Entonces…. ¿Qué deberíamos hacer?

Gian: -Inhalen y exhalen. ¿Y qué les parece si tomamos un masaje en nuestras bolas mientras estamos en ello? 

Luchino: -¿Qué?

Giulio: -Quiere decir que…. ¿nos relajemos y nos tranquilicemos? 

Gian: -Exactamente. Además, los soldados nos están mirando.

Luchino se tambalea… Esta vez, es él quien baja su mirada hacia sus pies.

Luchino: -Lo siento…. Al ver a Giulio ensangrentado, la sangre se me subió a la cabeza.

Durante un momento, todos se quedan en silencio. 

Gian: -Ehm. En realidad, yo todavía no tengo lo necesario para ser el jefe.

Bernardo: -Gian….

Gian: -Es por eso, que si nosotros perdemos la cabeza estaremos fuera. Ya que no tenemos a nuestro jefe que hace que mantengamos la cabeza fría, nosotros tenemos que mantenerlas frescas. Tengamos nuestras cabezas frescas.

Siento que hay algo, como un hilo apenas visible de algo, que se extiende entre todos los presentes.

Después de que todos los capitanes se marcharan….

Bernardo se encuentra enterrado bajo todos los teléfonos en su cuarto de trabajo. Incluso si está de negociador con el GD, todavía tiene que atender las llamadas que vienen para él desde Daivan.

También estoy hasta el cuello ayudándole a atender las llamadas desde teléfonos públicos de sus subordinados. Hasta que me doy cuenta de que la hora del almuerzo ha pasado. Estoy totalmente agotado. 

Gian: -Uwaa, otra vez. ¿Qué está pasando? ¿No crees que el día de hoy está más ocupado que ayer?

Bernardo: -Es porque es fin de semana. Incluso las bandas deben tener sus planes acumulados.

Bernardo se ríe mientras toma otro teléfono…. Aun así, parece un poco agotado… Sumándole con lo que pasó anoche….

Supongo que deberé escaparme a escondidas e ir a conseguir algo de comida para él. 

Después de ir a comprar algo de comida de uno de los puestos de afuera, escucho la voz de Bernardo. No se ha movido para nada del asiento de su escritorio desde que salí. 

Gian: -Oye, Bernardo. Tomemos un descanso. 

Incluso ahora que le estoy hablando, Bernardo a punto de responderme recibe una llamada.

Bernardo: -Sobre el asunto que discutimos el otro día, seguirá como lo acordamos. Si es necesario, le enviare la información. Ya que la interferencia del BOI es una molestia para ambos. 

Suena como si estuviera tratando, hablando de algo molesto. ¿La persona con la que está hablando, será un policía de Daivan? Están hablando acerca de la BOI. 

Es cierto que será molesto si los investigadores intervienen. Los policías de Daivan son, en cierto sentido, personas que viven asociados con el CR5, beneficiándose entre ambos, pero…

No creo que podamos lograr hacer eso con una agencia de investigación. Si metemos la pata y nos encuentran, será un envío de vuelta a la cárcel. No hay manera de que permitamos eso. 

Bernardo: -Ah, perdón. ¿Qué decías?

Gian: -Solo pienso que sería mejor mantener nuestro estómago lleno. Comamos mientras trabajamos. 

Bernardo: -Eres de gran ayuda. No creo que pueda moverme de aquí por un buen tiempo.

Gian: -¿Hay algo problemático que esté ocurriendo?

Bernardo: -Son sobre los francos de antes, los que fueron transferidos a Nueva York. A este ritmo, tendremos que convertirlos en dólares hoy o si no….

Gian: -¿Quieres pedir prestado un orinal de la recepción por si acaso?

Bernardo: No, estará bien con esa botella de cola. 

No puedo decir si Bernardo lo dice en serio o si está bromeando con esa expresión. Me sonríe y vuelve al teléfono. 

Bernardo: -Soy yo. ¿Cómo está el mercado…? Sí, te lo encargo. 

Bernardo sujeta el auricular entre la cabeza y su hombro mientras anota. Su expresión ahora es rígida. Parece que esa cosa del tipo de cambio no está yendo bien. 

Parece que no tendré tiempo para comerme ese hot dog por un rato. 

Las llamadas asaltan a Bernardo en todas las direcciones, en este momento él está haciendo malabarismos con dos auriculares a la vez… Y yo estoy yendo y viniendo entre el escritorio y la mesa tomando notas.

Los informes con malas noticias que nos llegan desde las cabinas telefónicas de la ciudad nunca terminan… ¿Qué está pasando con la cosa llamada paz? 

Y el otro que también conoce sobre los detalles es Bernardo…

Bernardo: -Los números de ahora… No son muy diferentes a los de Londres. A este ritmo… debo de haber parecido estúpido por haberlo aceptado. 

Probablemente ha estado en la línea con el hombre que ha estado manteniendo un ojo en la bóveda del franco en Manhattan y en el mercado durante todo este tiempo. No se siente como una conversación donde uno se pueda entrometer.

Gian: -Bernardo, es de parte de Iván… 

Trato de evitar interrumpir su conversación así que deslizo sobre su escritorio una nota. En ella está el informe del subordinado de Iván que informa sobre la situación actual.

Bernardo: -Gracias… oh, puedes ir adelantándote a comer… ¿Qué? ¿Detuvo sus movimientos? Esto es malo…

Gian:- Fuu….

No me siento con ánimos como para comer bien. Tal vez solo beba una cola. A medida que regreso a la mesa del sofá y busco un poco en la bolsa.

El hot dog caliente se ha enfriado con el frío de la cola. Doy un suspiro. Esto es deprimente. 

Me dirijo de nuevo al escritorio de Bernardo.

Gian: -Uh, ¡¿Whou?!

¡Mierda! ¡Mi pie se ha enredado con el cable del suelo! Tambaleándome para mantener el equilibrio, pongo mi otro pie en el suelo… y el otro cable… 

Bernardo: -Ya hemos llegado al límite…. Con esto llegaríamos al fin. No hay remedio, vendámoslo todo. Escucha bien, primero…

Bernardo: -¡¿….?! Hey, ¿Oye? ¿Qué pasa?

Los ojos de Bernardo se mueven del auricular hacia mí. 

He cortado la línea telefónica que está bajo mi pie por el enredo. Oh, joder, ahora sí que lo he hecho. 

Gian: -¡Lo siento! Este… bueno… ¿la he jodido?

Bernardo se queda mirándome en blanco durante tres segundos, pero luego da un suspiro, y de repente comienza a reírse, como si alguien hiciera estallar su tensión con una aguja. 

Bernardo: -No, para nada. De todas formas, la venta era la única opción que tenemos ahora. Supongo que voy a tomar esta oportunidad para enfriar mi cabeza también…

Me siento tan deprimido como nunca antes por lo que he hecho. Es como si fuera una lata que ha sido aplanada durante todo el día.

No puedo creer que, de todas las cosas, me pusiera en el camino de su trabajo…

Bernardo toma el conjunto de cables y agarra el cable que se zafó de la línea que estaba ocupando y lo retuerce mientras toma la cola templada y el hot dog frío…

Gian: -Creo que…. he cometido realmente un gran error…

Bernardo: -No es para tanto. Creo que eso era lo único que podíamos hacer por hoy. Mientras que podamos liquidar todo antes del cierre del mercado…

En el momento en que Bernardo conecta nuevamente el teléfono…

Comienza a sonar.

Bernardo: -Perdón, hubo problemas técnicos. Ah, ¿todavía no terminan allá? Entonces, sobre lo que hablábamos antes…

Y entonces….

Una campana que nunca había escuchado antes suena. Miro hacia arriba con una expresión “¿De qué teléfono proviene?” y entonces Bernardo lo recoge…

Bernardo: -¿………? Espera, no lo vendas, mantente así. 

Bernardo pone una cara de “No es posible” diciendo eso con incredulidad y mira hacia abajo dejando por un momento su plática y toma el teléfono que suena.

Bernardo: -Soy yo. ¿Les ha pasado algo a los compañeros en Londres? 

Ah, es el teléfono dedicado a las llamadas al extranjero. ¿De Londres? ¡Ese país está del otro lado del mundo! Que época tan maravillosa.

Bernardo: -¿Qué? ¡¿No es un error, verdad?! ¿Cómo están los números? Uno, uno, cuatro….

Gian: -¿Eh? ¿Bernardo?

Algo en Bernardo cambió, o más bien se transformó por completo. Sus ojos están brillando y su cabello se mueve con mucha energía. 

¿Qué ha pasado?

Bernardo. -Muy bien, por favor, mantenme informado como lo has estado haciendo. 

Con el teléfono que lo conecta al otro lado del mundo delante de él, tira algo sobre el cuaderno de notas. Y entonces me ve y dice:

Bernardo: -Lo siento, Gian. Creo que no podré moverme de aquí por un buen rato.

Gian: -¿Qué ha pasado? ¿He cagado algo por haber cortado la línea hace rato?

Bernardo: -No… más bien podría ser al contrario. 

Bernardo sonríe…no sabía que él podía poner esa expresión. Una expresión como de un animal depredador con sangre ardiente.

Bernardo: -¿La situación de Londres? Bien, uno, cero, nueve… supera el 110. 

Bernardo: -¿Su situación? Bien, ¿el fuego ha volado, eh? Uno, uno, uno… todavía no vayas, esto es….

Bernardo: -¿Cómo va la situación en Nueva York? De seguro los compañeros en Down están probablemente en pánico. 

Bernardo: -Ahora… ya veo, veo que ha bajado un poco el valor.

Todavía no entiendo nada…. Todo lo que sé es que no puedo distraer a Bernardo, que está con su boca fruncida y apretada, de lo que está haciendo en este momento.

Supongo que me iré a un rincón del cuarto a mascar un chicle mientras espero. 

Bernardo: -¿Los números de ahora son…? nueve, seis, punto, siete….

Gian: -¿Eh?

Espera, los números de hace un momento ¿no eran 120 y ayer fue de 110…? Ahora es ¿96? ¿Está bien que cambien los valores tan bruscamente de esta manera?

Todavía estoy en shock, cuando…

La burbuja que había estado haciendo con mi chicle explota en mi cara. Mis ojos quedan pegajosos, así como mi cara, y ante el sonido miro hacia Bernardo que se sorprendió por el sonido. 

Nuestras miradas se encuentran y en ese momento. 

Bernardo: -¡¿Son los números de ahora?! ¡Muy bien! ¡Hagámoslo! ¡Vende!

Gian: -¡¿Uwhee?! ¡Uwaa! 

De la nada, Bernardo explotó… o eso es lo que se siente. Bernardo grita órdenes en otros teléfonos.

Bernardo: ¡Usa el nombre de la empresa que habíamos preparado! ¡Úsalo! ¡No dejen ni un franco atrás! ¡Vuélquenlo todo!

Él sigue dando órdenes por los teléfonos.

Bernardo: -¿Se puede usar la cuenta de Luchino ya preparada? ¡Solo dirige el excedente de allí por ahora! ¡Almacena la moneda en curso más tarde!

Gian: -¿Bernardo?

Bernardo: -Ah, ¡lo siento, Gian! Por ahora estoy muy ocupado…. ¡haha! ¡Pero es como lo supuse, eres el mejor Gian!

Bernardo: -¡Eres el mejor, Lucky dog! 

Gian: -¿Eh? ¿Eh…? Oye… te estoy hablando….

Bernardo me guiña el ojo tras sus lentes y de nuevo, regresa a dar órdenes en múltiples teléfonos. 

Gian: -¿Qué pasa…? Yo solo pisé los cables, haciendo que la línea se cortara… ¿eh….?

Es inútil… no entiendo nada de lo que está pasando. 

Bernardo ordena a sus subordinados que se alineen en una fila delante de su escritorio y les entrega notas y libros con una increíble escritura. Entonces, como un reflejo instantáneo, Bernardo regresa al teléfono. 

Bernardo: -¿Recibimos todo eso? Bien, espero que continúe de esa manera.

En algún momento, los rayos que refleja el sol se han convertido en rojo debido a la puesta del sol más allá del horizonte. Dentro de la habitación bien iluminada….

Bernardo: -Fuuuuu…

Con un suspiro arrancado desde las profundidades de los pulmones de Bernardo, se hunde profundamente en su silla. Cierra los ojos, como si tratara de conciliar el sueño.

Gian: -¿Qué fue lo que pasó?

Uno de sus ojos cerrados se abre abruptamente. 

Bernardo: -Fue todo gracias a ti…. Lucky dog. 

Gian: -¿yo? Perdón, pero ¿te refieres al cable que pisé hace rato?

Bernardo: -Claro.

Con los ojos todavía cerrados, Bernardo pasa sus dedos por su cabello, poniendo sus pensamientos en orden antes de continuar.

Bernardo: -Sobre los francos de antes…. Hubiéramos estado en una situación desesperada si no hubiéramos logrado convertirlos a dólares. Sin embargo, esta mañana el franco disminuyó aún más su valor a 120 francos por dólar. 

Gian: -Ah, lo que significa que hubiéramos perdido una gran cantidad de dólares ¿verdad? 

Bernardo: -Estaba pensando en que ya no podíamos hacer nada más, así que estaba por ordenarle a mi subordinado que está en Nueva York que los vendiera todos y justo cuando estaba por ordenarle eso, me hiciste el favor de cortar la línea del teléfono. 

 

Gian: -¿El favor?

Bernardo: -Si. Justo cinco minutos después de eso, recibí una llamada urgente del mercado de Londres.

Bernardo: -Al parecer, a primera ahora de la mañana en Londres, hubo una demanda repentina de francos que provocó una inflación. Estaba prácticamente rogando a Dios que esto ocurriera cuando perdí la línea de mis hombres en Nueva York. 

Gian: -¿Inflación? 

Bernardo: -Significa que la tasa de mercado aumentó de una manera agresiva. Es lo opuesto a la “deflación”, donde la tasa cae. En ese corto periodo de tiempo, el valor de los francos prácticamente se desplomó de 130 a 100.

Gian: -Ah, hace un momento mencionaste algo sobre un 96….

Bernardo: -Inmediatamente después de eso, la tasa se redujo a 94… así que todo estalló. Ahí es cuando ordené que convirtieran todo los francos a dólares.

Bernardo: -Y después de eso, los francos cayeron de nuevo. En ese momento, su valor regresó de nuevo a 110. En otras palabras….

Bernardo recoge dos botellas de cola, llenas más de líquido negro que liquido azucarado, sentándose en su escritorio. Me da una a mí. 

Bernardo: -Logré venderlos en el momento adecuado. 

Gian: -¿Eh…. Eh? Ehm… perdón, todavía no comprendo del todo….

Bernardo: -En resumen…

Bernardo, al levantarse de la silla, se balancea hacia mí. 

Gian: -¡Waa! Oye, ¿estás bien?

Al ir corriendo hacia Bernardo para ayudarlo, su cuerpo cae sin fuerzas hacia mí, yo….

Gian: -Oh, oye….

Bernardo me envuelve en un abrazo suave. Antes de que reaccionara, el olor quebradizo del cabello de Bernardo y el olor a cigarro que está impregnado en él, llegan a mí. 

De alguna manera es un aroma relajante.

Bernardo: -Haha… estoy bien. Solo algo mareado debido al entumecimiento de mis músculos.

Gian: -Enserio, que no tienes remedio viejo. Más bien, ¿hasta cuándo vas a dejar de abrazarme? 

Bernardo: -Hnm… déjame un momento más así. 

Mi cara se entierra en el cabello de Bernardo. Nos quedamos así, balanceándonos un poco como si estuviéramos en un baile lento. 

Gian: -Está sonando.

Bernardo: -Si, lo sé.

Justo cuando pienso “¿No va a contestar?” Bernardo de repente se aleja de mí tomando el auricular con su mano.

Bernardo: -¿No te ha seguido el paso, verdad? Muy bien, hablaré con la sucursal del banco mañana. Mientras tanto todos ustedes protejan la bóveda.

No hay duda de que nos hemos beneficiado enormemente. El tono de la voz de Bernardo es evidentemente diferente a como era esta mañana. 

Después de colgar el auricular, Bernardo regresa hacia mí de nuevo. 

Bernardo: -Muy bien. ¿Qué te parece si salimos a beber? 

Gian: -¿Eh? Qué repentino. No estás actuando como sueles ser.

Bernardo: -A mí también me apetece salir a beber cuando me dan ganas. Y ahora es justo en este momento. Gian, también te quiero invitar como agradecimiento y recompensa por la ayuda de hoy.

Bernardo: -¡Salgamos a celebrar!

……………………………………………………………………………………………

Al final, fui arrastrado por Bernardo

Con los protectores en el remolque, caminamos a través de la entrada principal del hotel. Y allí… hay un auto estacionado de color rojo, brillando bajo las estrellas del cielo nocturno.

Subordinado de Bernardo A: -Vaya con cuidado, comandante.

Bernardo: -Si, saldré por un momento. Te encargo lo demás. Probablemente estaremos en el local de Keyside.

Después de dar órdenes a sus subordinados, nos dirigimos al auto escarlata. Este auto deportivo rojo… me hace recordar el anterior. El auto Alfa Romeo que llegamos usar en aquel momento.

Gian: -Ya veo. De seguro te gustó tanto el anterior que mandaste a cambiar el tuyo por uno parecido, ¿verdad?

Bernardo: -Sí, aunque no puedo utilizarlo para cualquier trabajo que requiera un chofer. Estoy seguro que va ser completamente fantástico para una noche como esta. Entra.

Gian: Ya veo, ahora comprendo porque te gusta tanto este Alfa.

Bernardo: -¿Hnm?

Gian: -Porque está a la derecha.

Bernardo y yo abrimos las puertas delanteras del auto deportivo y nos deslizamos dentro de él. Después de montar en un sedán con una sección separada para el conductor, esto es una pequeña cosa.

El motor arranca en el primer intento. ¿Será que este auto trata de llamar la atención de Bernardo? Después de un poco de calentamiento, el motor arranca con un ronroneo sordo.

Gian: -Oh….

Los faros se reflejan en el cristal del parabrisas, que también son tan pequeños como pequeños pueden ser los autos de los guardias, eh… probablemente los guardias planean seguirnos de escondidos, muy silenciosamente, aunque eso es muy obvio. 

El motor y la carrocería del auto tiemblan como la velocidad que choca contra nuestros cuerpos. El carmesí Alfa entra en la ciudad de noche de forma suave fundiéndose en la línea de luces de la calle.

Bernardo: -Qué excelente noche. Ah, tanto que me dan ganas de salir a dar una vuelta.

Gian: -No me importaría que lo hicieras ¿sabes?

Mientras mastico mi chicle me dejo caer de nuevo en el asiento. Bernardo, con su habitual quebradizo y hermoso juicio detrás del volante, se desvía a través del tráfico congestionado y toma un camino diferente.

Gian: -¿Y? ¿Qué piensas hacer? Tomarás la misma ruta de antes para dar un paseo bajo estas estrellas.

En lugar de responder, Bernardo vira en torno a un cruce con bastante velocidad.

Bernardo: -Nop. Esta vez se me antoja beber. ¿Cómo no beber cuando uno se siente tan de buen humor? Es imposible ¿no?

Su voz resuena muy energética. Es raro ver este lado de Bernardo. ¿Realmente ganamos mucho con lo que pasó allí?

El alfa se convierte en el centro de atención por las luces de neón que llenan el parque y, delante del parque hay una tienda que parece estar llena, juzgando por el número de autos estacionados en frente. 

Bernardo: -Vayamos. Está en el sótano de aquí. 

Probablemente sabe que sus subordinados nos están siguiendo. Si no, no habría manera de que dejara un auto de tan alta clase estacionado en la calle. Sin pensarlo demasiado, Bernardo entra en el establecimiento marcado con un gran letrero con luces de neón que dice “Café” .

Dentro, el letrero de “café” ya no estaba. En cambio, las personas de la tienda no parecen de fiar, no importa de qué lado las mires.

Bernardo los saluda antes de bajar las escaleras de la parte trasera. Lo sigo y… ¿hm? Oigo algo….

Abriendo la puerta, veo un paisaje como si estuviéramos en otro mundo.

Gian: -Whaaaoo. Que buen lugar hay aquí ¿no?

Bernardo: -Ha pasado mucho tiempo desde que estuve aquí, también. Ah, esta es una de mis tiendas favoritas, así que siéntete libre de relajarte.

Sigo a Bernardo a través del establecimiento.

No hay guardias que estén mirándonos, y ningún propietario arrastrando sus pies en ansiedad que esté llegando. 

Nos sentamos en una de las mesas interiores. A partir de aquí, tengo una visión clara de las botellas brillantes alineadas en el mostrador y del pequeño escenario.

Bernardo: -Cualquier cosa está bien. 

Y aquí también, viene un camarero a tomar nuestros pedidos sin someterse como suelen hacer…. Bernardo da fin a su pedido, y como de costumbre, se agarra los dedos y entierra su cara en ellos.

Bernardo: -¿Preferirías un lugar más llamativo? Como un lugar donde tuviera mujeres.

Gian: -Hagamos una gran fiesta en ese tipo de lugar después de que ganemos la guerra. En un lugar de la preferencia de Luchino, usando su cartera.

Bernardo:- Estoy de acuerdo. Ya estoy emocionado también. 

Mientras nos reímos, la comida y la bebida son colocadas ante nosotros. Tienen como un aire de prohibición que te hace pensar “¿qué es eso?” Hay whisky canadiense rodeado de algunos vasos de cristal que hacen pareja con la comida servida, también hay soda con hielo y la carne asada está cortada en rodajas finas esparcidas en los platos.

Gian: -Me gusta este tipo de lugares que son menos liberales.

Bernardo: -¿Verdad? A mí me gustan bastante las actuaciones que hacen aquí. 

Ahora que lo menciona, me doy cuenta apenas de una pequeña banda tocando jazz en el escenario. No, creo que esto no es jazz….

Tampoco es swing. ¿Qué tocan? Además, ahora que lo miro de cerca, la persona que toca el saxofón es un chico mayor negro. Es una visión bastante rara aquí en Daivan.

Bernardo: -Son los Blues. Son buenos ¿verdad?

¿Blues? ¿Grupos como esos existen? Realmente no escucho mucho sobre bandas, por lo que no sé mucho sobre ellos, pero creo que tocan bien. Tienen una buena voz también. 

Y así, al igual que todos los demás en la tienda, nos relajamos naturalmente ante el ritmo como perezoso.

Bernardo vierte alcohol y clank en nuestras copas para brindar.

Bernardo: -Por nuestra buena suerte.

Gian: -Salud. 

Aunque brindamos, ninguno de los dos vasos fue vaciado de una sola vez. En su lugar, sorbemos de ellos lentamente. ¿Cómo explicar esto?

Es como si toda la irritación y la agitación del día anterior que sentí por pensar que el CR5 se derrumbaría se estuviera desmoronando en este momento, creyendo que fue una mentira.

Gian: -Esta bebida, es rica.

Bernardo: -Las bebidas siempre saben mejor después de un gran día. 

Gian: -¿Será así? Y, ¿hace rato, en verdad fue algo tan bueno?

Bernardo: -Claro. Estoy tratando con una gran suma de dinero, incluso para la familia. El que haya logrado ganar mucho y por mis propias manos….

Bernardo:- Fue la primera vez. A decir verdad, todavía no me lo puedo creer.

Gian: -Y qué pasaría si estuvieras soñando. 

Bernardo: -Aun así estaría bien para mí. El que esté bebiendo contigo en este momento, me es más que suficiente.

Este bastardo, soltando palabras cursis tan directamente.

Gian: -Y bueno, ¿te puedo preguntar cómo cuánto dinero se ganó? 

Bernardo: -Como unos 400, ehem no, unos 500.

Gian: -¿Eh? ¿Solo eso? el verte tan emocionado pensé que sería más

Bernardo: -Estoy hablando de millones, y en dólares. 

Gian:- ¿Si..? ehem… pues…

500 millones de dólares… ¿Qué pasa con esa cantidad de presupuesto nacional? 

Gian: -¿Es enserio?

Bernardo: -Vaya que si es enserio. Por supuesto, tendremos la primera cantidad destinada al jefe de Chicago contando con la cantidad necesaria para el lavado, pero….

Bernardo: -Incluso si descontamos eso, nosotros nos quedaríamos más o menos con 200… En verdad que eres increíble.

Gian: -Si lo único que hice fue pisar unos cables. Este intercambio sí que fue sorprendente. No puedo creer que hayamos ganado tanto. 

Bernardo: -Nunca pensé que el valor de las facturas de los francos, estallaría en tan buen momento. Y fue todo en un instante, ocurrido en el mejor momento el cual hizo que ganáramos tanto dinero 

Bernardo: -Si le llegamos a contar esta historia a alguien más, de seguro nos diría que dejáramos de bromear como tontos riéndose. Hasta incluso yo sigo sin poder creérmelo. 

Gian: -Pero, ¿Por qué tan de repente el valor de los francos comenzó a cambiar? ¿Los franceses habrán encontrado algún pozo lleno de petróleo oculto o algo así? 

Bernardo: -Parece que, de acuerdo con las noticias que salieron en la mañana en el extranjero, se corrió el rumor de que algo muy sospechoso estaba pasando con su país vecino, Alemania. Creo que eso fue la razón, aunque terminó con que la información era falsa.

Gian: -¿Eso fue todo?

Bernardo: -Fue suficiente. Los nazis actualmente están haciendo todo un lío en Alemania. No hay lugar en Europa que no esté enterado. La desgracia de Alemania es la ambrosía de los otros países.

Gian: -Mi profesor del orfanato solía decir “Una vez que se comience a saborear el sabor de las desgracias de los demás, no pararas de disfrutarlo”

Bernardo: -Tu profesor estaba en lo correcto. Aunque no es el principio que los mafiosos suelen seguir. Incluso yo… si no fuera por ti Gian, seguiría ahogado en las pérdidas. 

Gian: -Ah, ya veo…. Si yo no hubiera pisado los cables telefónicos en ese momento….

Bernardo: -Hubiera vendido los francos en el momento en que en el mercado estuvieran baratos, y luego después, al ver las noticias sobre el cambio de la tasa, seguramente me hubiera endeudado, y estaría en un estado pésimo queriendo morir. 

Gian: -Qué miedo…. El mercado de cambio es un lugar horrible. 

Bernardo: Exactamente. Y es por eso que ya no volveré a hacerlo. Mucho más si hay dinero involucrado de otras personas que generan grandes ganancias…. Si algo va mal, las consecuencias serían alarmantes.

Bernardo llena de whisky nuevamente mi vaso vacío, mirándome con una sonrisa como siempre.

Se la pasa mirándome. ¿Qué le pasa a este bastardo?

Gian:- ¿Qué pasa? ¿Tan feliz estás nadando en oro?

Bernardo: -Sí, estoy en el cielo. El dinero no siempre da felicidad… pero si no tienes el dinero que necesitas para vivir, serás infeliz.

Gian:- Hnm….

Bernardo: -El CR5 estará lleno de dinero en efectivo por lo que ganamos hoy. Y con eso podríamos estar luchando por diez años. Y también, mi cartera ha engordado. 

Gian: -¿Te refieres a combate de cuenta? Bueno, no importa cómo se le llama.

Bernardo: -Se expresa de forma diferente. ¿Y qué tal tú, Gian? ¿No te gustaría generar una cuenta así?

Pienso mientras doy un trago. 

Gian: -Nop, yo estoy bien. Como decirlo…. No estoy acostumbrado a caminar con más dinero del que necesito para comer y para chicles. Es decir, yo ni siquiera tengo una cuenta bancaria.

Bernardo: -Fuf… ¡hahaah! Vaya jefe que tenemos. Sí que no tienes nada de ambición… tal vez sea por eso que….

Gian:- ¿El qué? 

Bernardo: -Ah, no… pues… ehem…hahahaha.

Mientras Bernardo se ríe, me mira fijamente. ¿Qué le pasa? Estando mirándome así desde hace rato

Me rindo al tratar de evitar la mirada de Bernardo. Enfrente de mí, el show del escenario está por terminar, y de repente…

Veo una figura con un vestido blanco

Oh, ¿es la cantante de esta tienda? Se ve que es algo mayor… pero es una buena mujer

Gian: -Oye, Bernardo, mira….

Bernardo: -Ah, sí. Ahh, claro.

¿…? De repente, la expresión de Bernardo cambia. ¿Por qué? ¿Conoce a esa mujer?

Natasha: -Ah…..

También la mujer del escenario mira hacia aquí. Creo que dijo algo antes de que comenzara a cantar.

Cantando sin quitarle la mirada de encima a Bernardo. 

Lamiendo mi copa… me pregunto si Bernardo es tratando de mirar a otro lugar que no sea a la mujer.

Gian: -¿Conoces a aquella mujer?

Bernardo: -Ah, sí. Más o menos.

Gian: -Ya veo. Bueno, como eres un cliente regular, no es de sorprender. 

Bernardo: -Ah, pues sí….

Claramente se nota que Bernardo está nervioso. ¿Por qué? ¿Es obvio que es una buena mujer? Debería estar orgulloso porque lo esté mirando.

Por otro lado, ¿Por qué me siento irritado?

El silencio marca el espacio entre nosotros. Y por el contrario, la estrella de este salón comienza a tocar una melodía tranquila mientras canta.

Natasha: -¿Recuerdas lo que pasó aquella vez?

Su voz resuena como el agua filtrándose lentamente por un concreto seco. La banda converge con la voz y comienza la canción. 

Es una buena canción. Y está en italiano. Realmente es profunda… y entonces…

Bernardo: -Hnm… fuahh….

Bernardo, al encender un cigarro y comenzar a fumar de repente tose. Es obvio que se ha atragantado por las palabras anteriores de la mujer. Incluso yo puedo darme cuenta de eso.

Gian: -Es una buena canción 

Bernardo: -Ah, sí. Tienes razón. 

Gian: -Oye….

Bernardo: -¿Qué… qué pasa? 

Gian: -Dame un cigarro.

Bernardo me entrega la caja de cigarros. Saco uno, ah se me olvido el encendedor. 

Pongo el cigarro en mi boca y lo levanto con ella.

Bernardo: -¡…! ¡O… oye!

Me acerco hacia el cigarro de Bernardo, tomando el fuego que enciende su cigarro. 

Por lo general, este tipo de acciones no sorprendería a Bernardo. Pero, diablos, él incluso me dijo que ya está acostumbrado… ¿Ha perdido la calma solo por la mujer presente?

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