☆ Capítulo 5: Esta Pregunta Me la Sé ☆

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 La puerta se abrió, la siguiente pareja entró.

La persona dijo en voz baja: “Disculpe venimos a molestar, gracias”.

Esta voz sonaba un poco familiar.

La trabajadora al escucharlo instintivamente alzó la cabeza y los miró un par de veces. Al verlos, se quedó congelada.

¡Xi, Xi… Xi Chengyun!

¡¿Él venía a registrar su matrimonio?!

Xi Chengyun y Bai Qi caminaban juntos hombro con hombro, él le preguntó en voz baja a Bai Qi: “¿Nervioso?”

Decir que no estaba nervioso era imposible.

Bai Qi se quedó en trance por un instante.

Desde que aceptó la petición de Xi Chengyun, hasta recibir la tarjeta bancaria, parecía que en un abrir y cerrar de ojos, ya habían llegado hasta aquí.

Bai Qi dijo en voz baja: “Quiero comer un dulce”.

“Chicle”.

Xi Chengyun asintió al escucharlo, luego con una mano sostuvo la puerta e intercambio algunas palabras con Shang Guang que venía siguiéndolos desde afuera.

Shang Guang dio media vuelta con una expresión complicada.1

Aproximadamente medio minuto después, Shang Guang regresó con un frasco de chicles.

Xi Chengyun tomó uno de dentro y se lo pasó a Bai Qi.

Pero a mitad del camino, se detuvo, retiró la mano y primero abrió el envoltorio, luego lo acercó a la boca de Bai Qi.

“Abre la boca”. Xi Chengyun dijo con suavidad.

El personal que lo observaba no pudo evitar maldecir internamente: ¡Que mierda!1

Bai Qi tampoco dudó, miró de reojo a los lados, notó que todos lo estaban viendo, sin ruborizarse ni alterarse, inclinó la cabeza y mordió el chicle. Como su movimiento fue demasiado rápido, sus incisivos accidentalmente golpeó la yema del dedo de Xi Chengyun.

Xi Chengyun cerró los dedos, arrugando el envoltorio del chicle.

“¿Dulce?” Preguntó Xi Chengyun.

“Dulce”. Bai Qi asintió.

Era dulce.

¡Tan dulce que nos vamos a desmayar!

La trabajadora, Shang Guang, junto con el asistente de Xi Chengyun, tenían sus mentes revolucionadas por una tormenta.

Xi Chengyun se quitó el abrigo, luego alzó la mano para desabrochar los botones del abrigo de Bai Qi.

Bai Qi también se quedó parado dejándole desabrocharlos.

Los demás, mientras más miraban, no sabían por qué, pero se sentían cada vez más sonrojados.

Aunque los movimientos del señor Xi eran gentiles y caballerosos, había un cierto aire diferente. Quizás provenía de la natural testosterona de un hombre adulto guapo y apuesto.

Xi Chengyun preguntó: “¿Hay algo inapropiado en nuestra vestimenta?”

La trabajadora negó repetidamente: “¡No, no! Oh, es que, este… señor..”.

Miró a Bai Qi: “Tiene el cabello un poco despeinado”.

Cuando Bai Qi esperaba de pie a que Shang Guang lo recogiera, el viento del norte soplaba fuertemente, así que se puso la capucha de plumas. Al quitársela ahora, era inevitable que su cabello quedara desordenado.

Bai Qi masticó con fuerza el chicle un par de veces y alzó la mano para arreglárselo.1

Pero Xi Chengyun fue más rápido: levantó la mano, curvó ligeramente los dedos y le acomodó el cabello un par de veces. Así, después de peinarlo, su apariencia se veía aún más dulce.

Bai Qi alzó la mirada, ojos brillantes: “¿Listo?”

Xi Chengyun: “Listo”.

Bai Qi sacó un pañuelo, escupió el chicle dentro, lo envolvió bien y lo tiró al basurero. Dijo: “Yo también estoy listo”.

El acto de masticar había aliviado mucho su nerviosismo.

Los dos caminaron juntos hacia el estudio fotográfico.

Ambos parecían nacidos para ser amados por las cámaras. Sentados juntos, se inclinaron ligeramente uno hacia el otro.

Click.

Un instante perfectamente capturado.

Tan perfecto que la trabajadora se quedó sin palabras.

A las 4:30 de esa misma tarde, Bai Qi y Xi Chengyun recibieron su certificado de matrimonio.

Cuando Shang Guang vio el documento físico, su ritmo cardíaco se disparó al instante.

Se secó el sudor invernal y balbuceó: “E-entonces, ¿acompaño al señor Bai de vuelta?”

Xi Chengyun no respondió de inmediato. Reflexionó un momento y luego dijo: “No hace falta”.

Bai Qi seguía examinando el certificado de matrimonio de arriba abajo. Lo único que sus padres habían guardado bajo llave y no le dejaban tocar era precisamente ese documento. Según ellos, era algo sagrado.

Xi Chengyun dijo: “Él viene con nosotros”.

Shang Guang casi se desmaya al oírlo. Preguntó con voz temblorosa: “¿C-con nosotros?”

¿Cómo que ‘juntos’?

¿Acompañándolos? ¿O… yendo juntos al banquete de celebración?

“Directo al hotel Jing”. Xi Chengyun zanjó el asunto.

El restaurante del hotel Jing era uno de los más famosos de la ciudad, se decía que incluso tenía chefs que habían trabajado en banquetes estatales.

Incluso cuando la familia de Bai Qi tenía dinero, nunca había tenido oportunidad de comer allí.

Hoy, gracias a Xi Chengyun, por fin lo lograría.

Con la panza llena, el corazón contento.1

Así que giró la cabeza y le sonrió de nuevo a Xi Chengyun.

Xi Chengyun se quedó paralizado por un instante.

Cada vez que Bai Qi le sonreía a alguien, lo hacía con una intensidad deslumbrante, como si la luz del sol dispersara las nubes oscuras y llenara por completo el cielo.

“Subamos al auto primero”. Xi Chengyun abrió la puerta del vehículo.

Solo entonces Bai Qi guardó el certificado de matrimonio y se sentó.

Shang Guang, aún aturdido, los siguió.

Estaba a punto de empezar a dudar… ¿Acaso todo eso del ‘matrimonio falso’ y los ‘asuntos familiares’ era mentira? ¿Una excusa?

¡Bai Qi era realmente encantador, quizás el señor Xi llevaba tiempo interesado en él!1

La mente de Shang Guang repasó títulos como «Amantes por contrato: Mis días y noches con el CEO tirano», «Matrimonio antes que amor: Para que mi amnesia recuerde, redacté un falso contrato nupcial»

Cada uno más dramático y empalagoso que el anterior, hasta dejarlo mentalmente exhausto.1

Dentro del auto, Xi Chengyun habló de pronto: “Puedes tomarle foto a la portada del certificado y publicarla en Weibo”.

Al principio, Shang Guang pensó que le hablaba a él.

Bai Qi: “¡Entendido, lo haré ahora mismo!”

Solo entonces Shang Guang entendió que se dirigía a Bai Qi.

Justo después de recibir el certificado, ya lo estaba haciendo publicar en redes para preparar el terreno… Qué tono más profesional y calculador.

Ah.

Parece que se había equivocado.

Shang Guang respiró aliviado.

El señor Xi y Bai Qi realmente no se conocían antes, no había ningún interés previo. Era solo un matrimonio de conveniencia, nada más.

Al pensar esto, no pudo evitar mirar de reojo la expresión de Bai Qi.

No había rastro de decepción en su rostro. También cumplió a la perfección con la cuota diaria de publicaciones en Weibo.

El viaje en auto terminó entre las divagaciones mentales de Shang Guang.

Al bajarse, no pudo evitar pensar: Ni siquiera era necesario traerlo aquí solo por formalidad… ¿Qué clase de gente habrá en ese banquete? ¿No le preocupa que el chico, al ver tanto lujo, empiece a tener otras ideas?

Bai Qi bajó tras ellos y al mirar hacia la entrada del restaurante, vio a los meseros con corbatín: “Mm, ¿necesitamos vestir formal?”

Xi Chengyun: “No”.

Hizo una pausa: “¿Podemos tomarnos de la mano?”

Bah, ¡qué pregunta tan tonta!

Bai Qi enlazó su brazo con el de él.

Xi Chengyun estaba aún más calentito que él.

Hasta le dieron ganas de enterrar la cabeza en su brazo.

Xi Chengyun se tensó un momento antes de relajarse de nuevo.

El grupo avanzó contra el viento frío mientras Xi Chengyun le hablaba en voz baja: “Hoy es el banquete de celebración de la película ‘Convertirse en demonio’“.

Él la había visto.

Aunque se estrenó el año pasado, hasta hoy seguía generando ingresos para el equipo.

Había ganado innumerables premios y obtenido derechos de distribución en el extranjero. Dos meses atrás, se estrenó en Norteamérica y recaudó 78.91 millones de dólares, cerrando su ciclo recién la semana pasada.

Aunque no podía competir con las superproducciones locales, había batido el récord de taquilla para películas chinas en mercados extranjeros, dejando muy atrás al segundo lugar.

Además, quedaban por explotar ganancias por mercancía y colaboraciones.

Así que, en realidad, Xi Chengyun no solo tenía una enorme base de fans en el país, sino también en el extranjero.

Bai Qi repasó mentalmente esta información y asintió obedientemente.

Los meseros en la entrada también se sorprendieron al verlos antes de acercarse a abrirles la puerta: “Pasen, por favor”.

Bai Qi entró.

Xi Chengyun continuó hablando: “Este banquete es más bien privado, no hay mucha gente. Si te sientes incómodo, puedes quedarte callado. No hay problema”.

Bai Qi respondió: “Si”.

Shang Guang, escuchando detrás, no pudo evitar admirar lo meticuloso que era el señor Xi, y lo bien que trataba a este chico.

Ah, pero… parte de la excelente reputación de Xi Chengyun en la industria se debía precisamente a que, para él, tratar con personas era algo extremadamente fácil.

Por eso era inevitable que algunos desarrollaran ilusiones, pensando que eran especiales para el señor Xi.

“¡Maestro Xi!” Una voz sonó no muy lejos.

Bai Qi miró hacia allá y vio a un hombre joven, vestido con un traje blanco,  corbata roja y el cabello peinado hacia atrás, acercándose rápidamente.

El hombre, con expresión alegre, al acercarse dejó escapar una mirada de asombro al ver a Bai Qi.

“Maestro Xi, esto… esto es…”

“Me llamo Bai Qi”. Bai Qi frunció ligeramente los labios, acentuando su aire inocente. “Hola”.

“Hola, ah, hola..”. El hombre tartamudeó.

Su mirada iba de uno a otro, incapaz de definir la relación entre ambos.

Xi Chengyun dijo: “Director Liang, hablemos adentro”.

El director Liang asintió repetidamente y se apresuró a guiarlos: “El vino ya está servido, ese grupo lleva dos rondas discutiendo guiones, qué aburrido… Me preguntaba, si tu evento terminó temprano, ¿por qué tardabas tanto? Ah…” Hizo una pausa. “¿Fuiste a recoger al joven maestro Bai, verdad?”

Xi Chengyun asintió: “Mm”.

El director Liang los llevó a un salón de banquetes más pequeño.

Xi Chengyun dijo: “Fuimos a registrar nuestro matrimonio”.

El director Liang tropezó con su propio pie izquierdo, cayendo sobre la alfombra.1

Los presentes rieron: “Jaja, ¿qué le pasa al director Liang? ¿Le está dando el feliz año nuevo al maestro Xi?”

El director Liang se levantó rápidamente.

Los demás solo bromearon un momento antes de cambiar de tono: “¡Hermano Xi, por aquí!”

“Señor Xi, por favor”.

No podían dejar de mirar a Bai Qi.

Bai Qi era guapo, incluso al lado de Xi Chengyun no palidecía en comparación. Eran dos tipos de belleza completamente diferentes pero igualmente llamativos.

Pero por más curiosos que estuvieran, no se atrevían a preguntar directamente, por miedo a ofender a Xi Chengyun.

Xi Chengyun llevó a Bai Qi a la mesa y se sentaron.

Shang Guang estaba preocupado de que Bai Qi se sintiera intimidado.

Pero ya que estaba allí, preocuparse no servía de nada. Al menos no haría quedar mal al señor Xi…

Shang Guang pensó muchas cosas.

Mientras tanto, ya habían retomado la conversación sobre películas. De vez en cuando, un par de voces interrumpían preguntando: “Hermano Xi, ¿podrías revisar este proyecto primero?”

“Maestro Xi, ¿qué tal aquello de lo que hablamos la última vez?”

Xi Chengyun era claramente la figura central del banquete.

No parecía solo una celebración por la película, sino más bien un grupo de personas buscando consejos de un maestro.

Bai Qi parpadeó.

Allí había un director famoso, un productor conocido, un guionista renombrado, y algunos CEOs cuyas caras le resultaban familiares de revistas financieras.

¿Acaso el talento de Xi Chengyun no se limitaba solo a actuar? Mmm…

Recordando lo que Shang Guang dijo sobre la riqueza de la familia Jiang, probablemente los orígenes de Xi Chengyun ya eran impresionantes.

“Disculpen, ¿deberíamos cortar el pastel ahora?” Un mesero tocó la puerta y entró con cautela.

Bai Qi miró hacia atrás.

¡Vaya! ¡Era un pastel gigante de siete pisos!

“Enciendan las velas primero”.

“Pidan un deseo, ¿quién quiere pedir un deseo?”

“Que el hermano Xi vaya primero”.

El mesero ayudó a encender las velas.

¿Habría que estirar tanto el cuello para ver las velas y pedir un deseo?

Bai Qi miró a Xi Chengyun, quien casualmente también lo estaba mirando.

Xi Chengyun apartó la mirada y le pidió al mesero que bajara la capa superior del pastel, colocándola frente a Bai Qi.

“Pide un deseo”.

El salón de banquetes quedó en silencio por un momento.

Todos miraban fijamente a Bai Qi.

Bai Qi parpadeó y dijo: “Bien”.

Cerró los ojos, el aroma del pastel flotando en el aire. Mmm, ¿qué deseo? Deseó que todos los problemas por los que pasaba su familia pudieran superarse pronto… y que el señor Xi obtuviera lo que deseaba.

Bai Qi y Xi Chengyun pidieron un deseo juntos, luego los demás comenzaron a pedir los suyos:

“Que mi proyecto se concrete, me estoy quedando calvo de la preocupación”

“Quiero seguir soltero otros trescientos años”.

“Que la chica que me gusta caiga pronto”.

Era surrealista ver a tantos peces gordos y figuras importantes haciendo deseos tan mundanos, casi ridículos.

Después de los deseos, los meseros cortaron el pastel.

Mientras los demás conversaban, Bai Qi se dedicó a comer.

La curiosidad de los presentes seguía intacta, y no dejaban de mirar a Bai Qi de reojo.

Pero Bai Qi no se intimidaba. Cada vez que alguien lo miraba, les devolvía una sonrisa. Tras unos cuantos intercambios, varios terminaron sonrojándose.1

Shang Guang: “…”

Parece que se preocupó por el asunto equivocado.

¡Esto no era cuestión de si Bai Qi se sentiría intimidado o haría quedar mal al señor Xi!

¡Era cuestión de qué tan verde se pondría la cabeza del señor Xi!

¿Cómo era posible que este chico sonriera de una manera tan… atractiva?1

Xi Chengyun apartó unos documentos y alzó abruptamente la mirada: “Liang Lan, ¿ya terminaste de mirar?”

Solo había mencionado al director Liang.

Pero con eso, los demás contuvieron a la fuerza su curiosidad.

El director Liang se defendió: “No, no…”

Xi Chengyun lo miró fríamente: “¿No has mirado, o no has terminado de mirar?”

“¡Ya terminé, ya terminé!” respondió apresuradamente el director Liang.

Xi Chengyun miró a Bai Qi.

Bai Qi, con el tenedor del pastel entre los dientes, lo miró de vuelta, con una expresión inocente y dulce.

Xi Chengyun: “…”

Xi Chengyun: “Bai Qi, diles… ¿quién soy?”1

Sería bueno que la identidad de ‘cónyuge legal’ saliera de la boca de Bai Qi.

Bai Qi pensó: ¡Esta pregunta me la sé!

Bai Qi abrió la boca y dijo dulcemente: “Eres Xi Chengyun, mi esposo”.

Todos: “Pfft”.

Incluso Xi Chengyun se atragantó con su agua.

Shang Guang tenía la cara llena de ‘¡¿Qué demonios?!’

Xi Chengyun cerró los dedos, permaneciendo en silencio un momento, entre exasperado y divertido.

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16 days ago

entiende, se van a casar jajaj

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16 days ago

nombre, me habría tapado la boca con una carpeta y habría chillado de emoción jaja ¿quién no se siente feliz al ver una pareja siendo linda? ahhh

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15 days ago

la verdad me lo imaginé haciendo una bomba de chicle y rompiéndola mientras se peina 🙈

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15 days ago

muy buen dicho la verdad😆

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15 days ago

lo sé, es que tiene tanta suerte el nene jaja

Member
15 days ago

ufff pasa el link shang guang, yo también quiero leer novelas dulces y empalagosas 🙈😆

Member
15 days ago

jajaja pobre, casi le da algo 😆

Member
15 days ago

también está la opción de saludar pero se voltean o saludan incómodos 😆

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15 days ago

pero… entonces no le van a dar chance al nene de nada haha

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15 days ago

en mi mente sonó: “dime lindura” 😆 ajá, como Trixie con Timmy jaja

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