005. bucle infinito – parte cinco

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—TIENE TODA LA RAZÓN —le dijo Wang Anquan al anciano Huo.

¿Qué?

Apenas Wang Anquan terminó de hablar, Zhao Jiagou intervino:

—Nuestro Lin Xun tiene un talento excepcional en algoritmos, por supuesto que tiene una constitución excepcional.

Su nivel de chino era realmente alto, incluso podía entender el significado de «constitución física excepcional».[1]

Después de que Zhao Jiagou habló, Wang Anquan continuó:

—Es cierto que hay energía interna en su cuerpo; estos últimos días ha estado acumulando mucha rabia contra Lions.[2]

Los dos cantaron la misma melodía, casi como si estuvieran actuando en un espectáculo cómico. Sin embargo, Lin Xun estaba seguro de que el anciano Huo no se refería a eso.

Esto debía estar relacionado con el programa de rastreo dentro del anciano Huo. Si había un programa ejecutándose en su interior, entonces no podía ser un alguien ordinario.

La barba del anciano Huo estaba a punto de erizarse y miró a Wang Anquan y Zhao Jiagou con severidad.

—¡Muchachos ignorantes! ¡Dejen de decir disparates! —Luego, le hizo un gesto a Lin Xun con la mano y suavizó su tono—. Xiao-Lin, ven aquí.

Lin Xun se acercó al anciano.

El anciano Huo, con las manos detrás de la espalda, lo examinó de pies a cabeza y, acariciándose la barba, dijo:

—Realmente eres un talento extraordinario que aparece una vez cada cien años… —Luego cambió de tema—. Xiao-Lin, ¿de qué escuela [3] o secta[4] eres discípulo?

En ese momento, las expresiones de Wang Anquan y Zhao Jiagou se llenaron de confusión.

—Yo… no sé de lo que está hablando —dijo Lin Xun.

El anciano Huo abrió los ojos de par en par.

—¡Eso es imposible!

—De verdad no lo sé.

El anciano Huo frunció el ceño.

—Entonces… ¿nunca has cultivado?

Lin Xun frunció un poco el ceño, dándose cuenta de que las palabras del anciano podrían estar relacionadas con la experiencia que tuvo la noche anterior.

Quizá podría obtener alguna información del anciano Huo. Así que preguntó con cautela:

—¿Hay algo especial en mí?

—Acabo de liberar mi conciencia espiritual para examinar tu interior —respondió el anciano Huo.

Lin Xun pensó que probablemente había usado el programa de rastreo para extraer información de su cuerpo.

—Tu constitución física y meridianos son los de un talento extraordinario que rara vez se ve —continuó el anciano Huo—. Además, hay un leve flujo de qi en tu interior, casi como si ya hubieras absorbido energía espiritual en tu cuerpo. ¿De verdad no sabes nada de esto?

El lenguaje medio literario y medio arcaico del anciano era incómodo para Lin Xun, pero entendió lo que quería decir y respondió:

 —De verdad no sé nada al respecto.

—¡Sin haber cultivado, ya estás en el período Refinación de Qi! ¡Eres un verdadero genio! —lo elogió el anciano Huo—. Todos los discípulos de este anciano ya han alcanzado logros significativos y han establecido sus propias escuelas. Hace mucho que no tengo un discípulo bajo mi tutela. ¿Estarías dispuesto a tomarme como tu maestro?

—¿Tomarlo a usted… como mi maestro?

El anciano Huo asintió.

—Yo, Huo Qingshan, soy el decimonoveno patriarca de la Secta Wuji. Me conocen como Gran Sabio Qingshan y estoy en el período Alma Naciente. Xiao-Lin, nuestro encuentro es el destino. Si me sigues, prometo que tu cultivo[5] progresará rápidamente miles de millas, ¿no sería maravilloso?

—Espere un momento —dijo Lin Xun. Tomó su computadora portátil buscó Turbo C en el navegador y mostró al anciano Huo una captura de la interfaz azul—. ¿Reconoce esto?

El anciano Huo se acercó y entrecerró los ojos.

—¿Qué es esto? Este anciano no lo reconoce. Ustedes, los jóvenes, siempre están jugando con estas cosas extrañas, ¡y descuidan el cultivo!

El anciano Huo no conocía la interfaz del programa.

Lin Xun cerró la computadora portátil y respiró hondo.

—Entonces, abuelo Huo, usted dice que tengo qi en mi cuerpo, ¿dónde lo vio?

Pensó que en su interior no había qi, solo un «Hello, World».

—El qi, por supuesto, está en tu dantian[6] —respondió el anciano Huo con naturalidad.

Lin Xun miró a Wang Anquan y Zhao Jiagou, quienes los observaban con expresiones confusas, como si su cosmovisión materialista[7] estuviera siendo desafiada.

—Entonces, ¿cómo empiezo a cultivar? —preguntó Lin Xun.

—Es simple. Ya has introducido el qi en tu cuerpo. Solo necesitas convertirte en mi discípulo y este anciano te transmitirá de inmediato el método para el Establecimiento de la Base. Una vez logrado, habrás entrado oficialmente al camino del cultivo y dejado atrás las limitaciones de la carne mortal.

 Lin Xun se dio cuenta de que estaba entrando en contacto con algo que contradecía su cosmovisión materialista del mundo.

Si no hubiera entrado en el espacio azul anoche, nunca habría creído en esto y pensaría que el anciano tenía algún problema mental.

Sin embargo, en este momento, lo único que podía imaginar era esa barra de progreso que se detuvo al 85% y no avanzaba.

—Hola, shifu[8]—saludó Lin Xun.

El anciano Huo se rio con benevolencia.

—¡Buen chico! ¡Buen chico!

Metió la mano en su bolsillo y, de alguna manera, sacó un libro de tapa azul, con una encuadernación extremadamente simple, parecido a un panfleto de propaganda de un culto.

—¡Toma esto y cultiva con dedicación! Cuando logres establecer tu base, te convertirás oficialmente en discípulo interno de la Secta Wuji. Según la estimación de este maestro, en menos de tres años lo lograrás. Si tienes dudas, solo llámame y te las aclararé.

Lin Xun tomó el pequeño libro azul. En la portada algo amarillenta, se leía en letras grandes: «MIL DÍAS PARA EL ESTABLECIMIENTO DE LA BASE».

Todo esto era demasiado surrealista. No solo su cosmovisión materialista estaba siendo desafiada, sino que también había adquirido un maestro de la nada. Lin Xun se tomó un momento para asimilarlo antes de decir:

—Gracias, shifu.

El anciano Huo se rio a carcajadas.

—¡Me voy! ¡No esperaba adoptar un discípulo hoy!

Dicho esto, olvidó inspeccionar la casa, rechazó la ayuda de Zhao Jiagou, enderezó la espalda y salió con paso firme y orgulloso antes de bajar las escaleras.

De repente, Lin Xun recordó algo, abrió la ventana y le gritó al anciano Huo, que salía del edificio:

Shifu, ¿qué pasa con nuestro alquiler?

—Mi amado discípulo, ya eres parte de la Secta Wuji. ¿Qué más da regalarte esta humilde casa?

—¡Gracias, shifu! —respondió Lin Xun con mucha sinceridad.

Observó cómo el anciano Huo se alejaba, cerró la ventana y miró a sus dos compañeros de piso.

Ellos se miraron entre sí.

En medio del incómodo silencio, Wang Anquan tomó su teléfono y marcó un número.

—Hola, ¿hermano Huo? Soy Xiao-Wang, Wang Anquan del Edificio C en la Urbanización Chaoyang.

»Pues, verá, su padre acaba de venir a cobrar el alquiler… Sí, así es. Es que, bueno… su estado mental, ¿no estará… teniendo algún problema?

»¿No? Ah, bueno… Hermano Huo, cuando tenga tiempo, tal vez podría llevarlo al médico…

Al momento siguiente, Wang Anquan se quedó callado y le mostró el teléfono a Lin Xun.

—Me colgó —dijo.

Zhao Jiagou se rascó la cabeza.

—¿El abuelo Huo ha leído demasiadas novelas de cultivación?

—¿A su edad todavía lee eso? —preguntó Wang Anquan.

—Mira las cosas que dijo… —dijo Zhao Jiagou.

Lin Xun tosió.

Los dos lo miraron a él y al libro Mil días para el establecimiento de la base que estaba en su mano.

—Lo que pasa es esto —Lin Xun apiló Mil días para el establecimiento de la base sobre C Primer Plus y se sentó en el sofá.  Entrecruzó los dedos sobre la mesa y reflexionó un momento antes de seguir—: El anciano Huo podría tener un problema mental, o podría no tenerlo.

—Eso no aclara nada —dijo Wang Anquan.

Lin Xun lo ignoró y continuó:

—Recientemente… he experimentado algunas cosas un tanto extrañas. 

—¿Qué clase de cosas? —preguntó Zhao Jiagou.

—Es difícil de explicar, aún no lo tengo claro. Cuando lo entienda, se los diré.

Wang Anquan se rascó la cabeza.

—¿Tiene que ver con lo que dijo el abuelo Huo?

—Un poco. —Lin Xun guardó los dos libros—. Voy a investigar este asunto. Por ahora, olvidemos lo que acaba de pasar.

Wang Anquan, con la mirada perdida, dijo:

—Está bien, lo he olvidado.

Zhao Jiagou asintió.

—Yo también.

 —Bien —dijo Lin Xun, tomando su teléfono—. Ahora llamaré a Dong Jun para confirmar el contrato.

Eran las nueve de la mañana y, según lo habitual, Dong Jun ya debería estar en Galaxia y no estaría demasiado ocupado.

Lin Xun buscó en su lista de contactos el número etiquetado como «Ídolo».

No era el número de Galaxia, ni el de la asistente Ruan, sino el contacto personal de su ídolo.

Miró el nombre, con la yema de su dedo suspendida sobre la pantalla, pero no podía presionar.

Al final, después de un largo rato, Lin Xun no se atrevió a tocar la pantalla. Apartó el dedo, dejó el teléfono a un lado y se recostó en el sofá en un estado de derrota.

Wang Anquan se rio de él.

—¡Mira qué cobarde eres!

—¿En qué te diferencias de un pescado salado?[9] —lo cuestionó Zhao Jiagou.

—No puedo evitarlo —dijo Lin Xun.

En ese momento, en un abrir y cerrar de ojos, Wang Anquan, con una agilidad que no coincidía con su complexión, agarró el teléfono de la mesa.

—¡Oye! —dijo Lin Xun.

Intentó quitárselo, pero ya era demasiado tarde. Wang Anquan levantó el teléfono, con el pulgar justo sobre el botón de llamada, a punto de presionarlo.

—Suanfa, ya eres un adulto —dijo con tono paternalista—. La próxima vez, aprende a hacer tus propias llamadas.

En el siguiente momento, presionó el botón de llamada y devolvió el teléfono a Lin Xun.

Lin Xun respiró hondo.

—… Pagarás por esto.

En el auricular, el tono de espera sonó cuatro veces. Luego, la voz de Dong Jun se escuchó en su oído:

—Hola.

—Hola, Dong Jun, soy… —Lin Xun estaba un poco nervioso, su voz se atascó un momento.

—¿Señor Lin?

—Sí, soy yo, Lin Xun.

—Buenos días. —Quizás debido al procesamiento de la señal, la voz de Dong Jun sonaba un poco más suave que en la realidad—. ¿Ya ha tomado una decisión, señor Lin?

—Hemos hablado y decidimos aceptar su ayuda. —Lin Xun se relajó un poco.

—Me alegra poder colaborar con ustedes —dijo Dong Jun con calma—. ¿Cuándo estará libre el señor Lin para firmar el contrato?

—Estoy disponible en cualquier momento, lo que le sea más conveniente.

—Esta tarde tengo todo lleno, tendremos que esperar hasta la noche. ¿Le parece bien al señor Lin?

—No hay problema.

—Le enviaré la ubicación y la hora más tarde.

—De acuerdo.

—Si el señor Lin tiene algún otro requisito o sugerencia sobre el financiamiento, no dude en hacérmelo saber.

Lin Xun iba a responder «no tengo sugerencias», pero al ver a Wang Anquan y Zhao Jiagou haciéndole señas desesperadas, cambió su respuesta:

—Lo consideraré.

—Entonces no lo molesto más, señor Lin. Feliz cooperación.

—Feliz cooperación —respondió Lin Xun.

Después de colgar, Lin Xun notó que los ojos de Wang Anquan y Zhao Jiagou estaban fijos en él.

Entonces, Wang Anquan suavizó su voz y remedó:

—Estoy disponible en cualquier momento.

—Lo que le sea más conveniente —añadió Zhao Jiagou.

—No hay problema.

—De acuerdo.

—Lo consideraré.

—Feliz cooperación.

Lin Xun mantuvo una expresión impasible.

—¿Tienen algún problema?

—Sueño con el día en que el Dios Xun también me hable así —dijo Wang Anquan.

—Si desarrollas un lenguaje al nivel de Glax, podría hablarte así toda la vida.

—Uuf.

Después de terminar con este tema, comenzaron su jornada laboral.

Wang Anquan y Zhao Jiagou abrieron sus computadoras.

Lin Xun, por su parte, miró los dos libros, tomó Mil días para el establecimiento de la base, que le dio el anciano Huo y lo abrió.

A primera vista, el texto chino clásico que apareció ante él lo dejó con la mirada perdida.

Confirmó que estaba en caracteres simplificados y en formato horizontal.

Pero, incluso así, ¿qué sentido tenía?

Comenzó a leer desde la primera línea, pero después de unas cuantas, sus ojos se nublaron.

Lin Xun levantó la cabeza y miró a Wang Anquan, pero al segundo siguiente disipó la idea de pedirle ayuda. El nivel cultural de Wang Anquan era similar al suyo y había empeorado considerablemente después de años de programación intensiva.   

—… Jiagou, ven aquí —dijo al final.


Notas:

[1] Es una expresión en chino que se utiliza para describir a alguien con una constitución física excepcional o una estructura ósea y muscular ideal. Esta frase es común en contextos relacionados con las artes marciales, la medicina tradicional china o incluso en historias de xianxia (fantasía china) y wuxia (género de novelas de guerreros y héroes chinos). En estas historias, se refiere a alguien con un cuerpo ideal para el entrenamiento espiritual o marcial. En la vida cotidiana, puede usarse de manera humorística o exagerada para elogiar a alguien con buena salud o apariencia física.

[2] Qi es (气); y enojado en chino es (生气) por lo que Wang Anquan utilizó un juego de palabras aquí.

[3] Escuela (门派, ménpài): Se refiere a una organización o grupo de cultivadores que comparten las mismas enseñanzas, técnicas y filosofías. En el mundo de la cultivación, las escuelas son como “clanes” o “facciones” que compiten o colaboran entre sí.

[4] Secta (宗, zōng): Es similar a “escuela”, pero a menudo implica una organización más estructurada y jerárquica. En el contexto de la cultivación, una secta suele tener un líder y discípulos que siguen sus enseñanzas.

[5] Cultivo: el proceso de mejorar la salud, aumentar la longevidad y volverse poderoso. Esto se logra cultivando Qi y entrenando en artes marciales y místicas. En muchas de estas novelas, el objetivo final del cultivo es convertirse en un Inmortal o alcanzar la divinidad.

[6] 丹田 (dāntián): literalmente se traduce como campo de cinabrio o campo de elixir. Se refiere a la región del cuerpo donde se concentra el Qi de una persona. Es un término clave en la medicina tradicional china y las artes marciales. Se refiere a los centros de energía en el cuerpo, comúnmente asociados con el abdomen inferior (el más conocido es el dantian inferior). En historias de wuxia y xianxia, los personajes a menudo “cultivan” su dantian para alcanzar poderes sobrenaturales o la inmortalidad.

[7] El materialismo postula que la materia es lo primario y que la conciencia existe como consecuencia de un estado altamente organizado de esta. Se puede considerar que esta cosmovisión está muy extendida entre las personas que tienen una formación científica.

[8]  La palabra 师父 (shīfu) se traduce como maestro o instructor. Es un título respetuoso que se utiliza principalmente para referirse a una persona que enseña o guía en una habilidad, práctica o arte, sobre todo en contextos de artes marciales, religión (como en el budismo o taoísmo) o ciertas profesiones técnicas y artesanales. El término implica un respeto profundo y una relación de aprendizaje y guía, donde el shifu no solo es un instructor, sino también un mentor que orienta en el crecimiento y desarrollo personal de su discípulo.

[9] Esta expresión coloquial a menudo se usa de manera humorística o sarcástica para motivar a alguien a actuar o a esforzarse más. Describe a alguien que no tiene ambiciones,  metas o sueños; alguien perezoso que no hace nada productivo; alguien que carece de vitalidad: un pescado seco y muerto, sin energía o dinamismo.

El término se popularizó gracias a una famosa frase del actor Stephen Chow (周星驰) en la película 《少林足球》 (Shaolin Soccer): “做人如果冇梦想,同条咸鱼有咩分别呀?”

Traducción: “Si una persona no tiene sueños, ¿en qué se diferencia de un pescado salado?”.

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