010. rastreadores – parte cuatro

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CON ESTA NUEVA motivación, Lin Xun abandonó su actitud pasiva hacia el cultivo. Regresó al espacio del sistema, decidido a entender su funcionamiento.

Primero, abrió el compilador para revisar las carpetas donde se almacenaban los programas.

Pensó: «La técnica Cuerpo Ligero se convirtió en código, se compiló y se ejecutó, otorgándome la habilidad en la realidad. Si puedo encontrar ese archivo, leerlo y entender sus principios… entonces podría replicarlo y crear otras habilidades propias».

Pero las cosas no fueron tan sencillas como había imaginado.

El directorio estaba vacío, solo quedaban los archivos de prueba que había creado antes: el «Hello World» y el bucle infinito. No había rastro de la técnica Cuerpo Ligero.

Ese atajo, quedaba descartado.

Lin Xun dejó de intentarlo y cambió de enfoque. Observó la interfaz de misiones.

Hasta donde había entendido, las misiones se dividían en dos tipos: principales y secundarias.

Las principales consistían en avanzar en el cultivo, subiendo de nivel desde el periodo Refinación de Qi, con recompensas como territorio del clan, fondos del clan y energía espiritual.

Sobre las misiones secundarias todavía no tenía mucha claridad, pero intuía que eran tareas relacionadas con la vida cotidiana dentro del mundo del cultivo, como la misión de «Convertirse en Miembro de la Familia Inmortal». Las recompensas incluían cofres del caos y la energía espiritual.

Lo que sabía con certeza hasta ahora, era que el territorio del clan se relacionaba con las propiedades de la compañía Luo Shen y que los fondos del clan podrían representar el capital actual de la compañía.

En cuanto a los cofres del caos, podían contener objetos relacionados con el cultivo.

Entonces, ¿qué propósito tenía la energía espiritual?

¿Representaba su nivel de cultivación?

No lo parecía. Cuando el sistema otorgó las recompensas de energía espiritual, su cuerpo no mostró ninguna reacción especial.

—¿Hola? —preguntó Lin Xun, intentando comunicarse con aquel misterioso sistema.

Nadie respondió.

—¿Hola, estás ahí?

Seguía sin haber respuesta. Al parecer, aquella voz mecánica no era inteligente, sino que requería algún tipo de activador específico.

Lin Xun anotó esa conclusión y empezó a caminar por el espacio.

Ya había entendido tanto la interfaz del compilador como la de misiones; ahora, lo único que aún no terminaba de comprender era ese árbol apagado.

Se acercó a él.

Desde el principio, había mantenido la misma hipótesis sobre ese árbol.

Si en la base, en la unión entre el tronco y las raíces, se encontraba C, entonces el tronco hacia arriba, así como las numerosas ramas y bifurcaciones, representarían los diversos lenguajes de programación.

Este era un árbol de habilidades o, mejor dicho, un árbol de tecnologías.

En este mundo existen muchos lenguajes de programación, cada uno con su propio propósito. C era uno de los más clásicos, pero su posición era inamovible.

Por ejemplo, el lenguaje favorito de Wang Anquan era Python. Pero ¿en qué está construido Python? Sobre C.

Así que, este árbol de tecnología comenzaba en C y, poco a poco, se extendía hacia arriba, generando incontables ramas. Entonces, ¿cómo debía hacer para iluminar este árbol?

Una idea surgió en el corazón de Lin Xun: usar energía espiritual.

Quizás, acumulando suficiente energía espiritual, podría desbloquear otros lenguajes y otras plataformas. De ese modo, programar sería mucho más sencillo. C era muy versátil, sí, pero también bastante incómodo de usar.

Después de explorar todo ese espacio, Lin Xun sintió que ya tenía claro el panorama. Por último, echó un vistazo a la barra de progreso de su Base: 91%. Satisfecho, abandonó el lugar.

En su teléfono apareció una nueva notificación, era del anciano Huo.

«Discípulo, mañana, antes del final de la hora mao,[1] debes venir a mi residencia. Te transmitiré enseñanzas».

Pensando en el tono que solía tener el grupo La Familia se Ama, Lin Xun meditó un momento antes de responder: «Recibido».

Sin embargo, no tenía idea de qué significaba la hora mao. Tras una rápida búsqueda en internet, descubrió que significaba que debía llegar antes de las siete de la mañana.

Dejó el teléfono y practicó un rato técnicas de ligereza en su habitación. Luego regresó frente a la computadora. Esa noche, Dong Jun le había explicado varios conceptos clave, así que su avance en la programación fue muy fluido, casi adictivo. No se acostó sino hasta cerca de las once.

* * *

A las seis de la mañana, Lin Xun se levantó, se aseó, y notó que Wang Anquan y Zhao Jiagou todavía no daban señales de vida. Su rutina habitual comenzaba a las ocho.

Les dejó un mensaje: «El abuelo Huo me llamó, saldré. No sé cuándo volveré. Ustedes contraten al programador que crean conveniente».

Tomó el primer tren subterráneo y llegó a la residencia del anciano Huo.

Era un siheyuan (una casa tradicional de patio cuadrangular); de venderse, esa propiedad alcanzaría una suma astronómica.

De hecho, la riqueza del anciano Huo podía considerarse fruto del destino: Según decían, había heredado dos propiedades familiares de sus ancestros: una era el siheyuan en el que vivía, y la otra un par de casas tradicionales de dos entradas al norte de la ciudad.

Cuando comenzó la modernización del país, las casas del norte entraron en el proceso de demolición y reurbanización. A modo de compensación, el anciano Huo recibió dos departamentos.

Pero no le gustaba vivir en edificios; los veía como una espina en el ojo. Así que vendió ambos departamentos y, en el casco antiguo, adquirió varias nuevas casas tradicionales.

Después… esas casas también terminaron siendo demolidas en otra ronda de reurbanización.

Demolición tras demolición, sin fin. Así fue como el patrimonio del anciano Huo creció como una bola de nieve. Hoy en día, su fortuna era algo difícil de imaginar para la gente común.

Lin Xun respiró hondo y llamó a la puerta.

Le abrió un niño de unos ocho o nueve años —probablemente nieto o bisnieto del anciano Huo— que le preguntó con una voz clara:

—¿Quién eres?

—Mi nombre es Lin Xun, vengo a ver al abuelo Huo.

—¡Líder de Secta! —dijo el niño—. ¡El shixiong Lin[2] ha llegado!

Este «Líder de Secta» arrastró de inmediato a Lin Xun al mundo del cultivo.

El patio tenía dos árboles de granada. Bajo uno había una enorme tinaja de piedra, tallada con patrones de grullas celestiales. Bajo el otro, una mesa y sillas de piedra de aspecto antiguo. El viejo Huo estaba sentado allí, leyendo un libro con sus lentes de lectura. Al ver a Lin Xun, le hizo señas:

—Discípulo, ven, siéntate.

Al acercarse, Lin Xu notó que dentro de la tinaja crecían flores de loto, y debajo de ellas nadaban dos peces: uno dorado y otro rojo.

La escena era tranquila, impregnada de un aire casi etéreo.

Sin embargo, en una zona como esta de la ciudad, poder permitirse tanta tranquilidad y espiritualidad requería una cantidad incalculable de dinero.

Lin Xun, que no tenía dinero, sintió que su respeto por el anciano Huo aumentaba todavía más.

—Discípulo mío —dijo el anciano con tono amable—, ven, deja que este maestro examine tus meridianos.

Lin Xun se acercó.

El anciano Huo palpó sus hombros, luego sus brazos. Después de un momento, asintió con satisfacción.

—¡Muy bien, excelente! ¡La Secta Wuji tiene un digno sucesor! Esta vez, en la Gran Reunión Taoísta, ¡no seremos opacados por el Monte Qingcheng!

Lin Xun se inquietó.

Shifu, ¿en qué consiste la Gran Reunión Taoísta?

—Los cultivadores avanzados debaten sobre principios del Dao[3] y desentrañan los misterios del cielo… Ustedes, los más jóvenes, solo tendrán que medirse en combate. Si logras quedar entre los tres primeros, nuestra secta se llenará de orgullo —dijo el anciano Huo, y entonces frunció el ceño—. ¡Siempre nos han eclipsado los del Monte Qingcheng! ¡Esta vez, debes darle honor a nuestra Secta Wuji!

—… Está bien —respondió Lin Xun. Parecía que, incluso entre cultivadores, las rivalidades eran inevitables. Agregó—: Pero shifu, yo no sé artes marciales.

—¡Eso no importa! —replicó el anciano Huo.

Shifu, ¿cómo debe entenderse eso? —preguntó Lin Xun con humildad. Hizo un esfuerzo por usar un lenguaje más refinado.

El anciano Huo sonrió.

—Nuestra secta se llama Wuji, ¿sabes qué significa?

—No lo sé.

—Wuji significa infinito, ilimitado —explicó el anciano—. ¡Los discípulos de la Secta Wuji jamás deben encasillarse en técnicas convencionales de combate!

—Entonces… ¿qué debo hacer? —preguntó Lin Xun.

El anciano Huo respondió con solemnidad:

—¡Nosotros usamos la energía espiritual para imponernos! —Luego añadió—: Mira con atención.

Acto seguido, levantó una mano y las ramas del árbol de granada empezaron a agitarse al instante, como si un vendaval las hubiese alcanzado.

—Esto es —dijo el anciano Huo— manipular la energía espiritual del cielo y la tierra.

Después de retirar su mano, continuó:

—El secreto de las artes de nuestra Secta Wuji radica en controlar la vasta energía espiritual que fluye por el mundo. ¡Cuanto más fuerte sea la energía, mejor! ¡Un solo golpe de fuerza aplasta a cien técnicas! No importa cuán espectaculares sean las habilidades de otras escuelas: si vertemos nuestra energía espiritual sobre ellos, ¡no tendrán más opción que rendirse!

Pero esto planteaba una gran cuestión.

—Entonces… ¿cómo se manipula la energía espiritual? —preguntó Lin Xun con cautela.

El anciano Huo frunció el ceño y resopló.

—¿Qué dijiste?

Sin entender, Lin Xun repitió:

—¿Cómo se manipula la energía espiritual?

—Ya has logrado atraer el qi a tu cuerpo, ¿cómo no sabrías qué es la energía espiritual? —le reprochó el anciano Huo.

«Buena pregunta».

Lin Xun no supo cómo responder.

¿Escribir un «Hello World» contaba como atraer el qi?

Sintió que no podía sostener la mirada penetrante del anciano Huo.

—¡Cierra los ojos! —le ordenó.

Lin Xun obedeció.

—Ahora observa a tu alrededor —indicó el anciano Huo.

¿Qué?

¿Cómo iba a ver algo si tenía los ojos cerrados?

El anciano Huo siguió explicando:

—¿Acaso no sientes el flujo de qi invisible e intangible flotando a tu alrededor? ¡Es la energía espiritual libre que fluye entre el Cielo y la Tierra![4]

Lin Xun guardó silencio.

Ahora mismo, se sentía como un mal estudiante frente a una lección que no comprendía en absoluto, sin siquiera saber por dónde empezar. En sus más de veinte años de vida, jamás había experimentado algo así. Por primera vez, estaba experimentando una profunda confusión.

Ese breve silencio bastó para agotar la paciencia del anciano Huo.

—¿De verdad no puedes sentirlo? —gruñó.

Lin Xun se sintió avergonzado.

—Este discípulo… es inepto.

—¡¿Qué demonios está pasando?! —exclamó el anciano, tan irritado que su barba se erizó—. He examinado día tras día los meridianos y dantian de todos a mi alrededor, y cuando por fin encontré a un talento prometedor, ¡resulta que no entiende nada!

Lin Xun se dio cuenta: lo estaban regañando.

Nunca habría imaginado que la primera vez que recibiría una reprimenda de un maestro sería por no saber cultivar.

El anciano Huo respiró hondo varias veces para calmarse.

—¡Olvídalo! —refunfuñó—. Regresa y medita por tu cuenta. ¡No debes holgazanear! Jum, mis meridianos han estado obstruidos últimamente… ¡No debo alterarme más por tu culpa!

Lin Xun adoptó una actitud obediente.

Shifu, ¿su salud no ha estado bien?

—No sé por qué, pero en estos últimos dos años mis meridianos se han vuelto menos fluidos. Tal vez es porque envejezco… ¡aunque ese viejo Xiaoyao no tiene este problema!

Lin Xun echó un vistazo a la interfaz de programa del anciano Huo.

En este momento, no había ningún programa en ejecución: lo que equivalía a no estar canalizando energía. Pero el día anterior, sí había usado un programa de rastreo para recolectar información del exterior, lo que llevó a que lo encontrara y tomara como discípulo.

Al recordar que su maestro había dicho: «He examinado día tras día los meridianos y dantian de todos a mi alrededor», Lin Xun tuvo una vaga suposición. Si lo interpretaba en términos técnicos, eso significaba que estaba usando un programa de rastreo cada día para recopilar información del entorno.

Pero la mayoría de esos datos eran inútiles, basura. Si el anciano Huo había estado haciendo eso durante años, incluso décadas, entonces la cantidad de información irrelevante acumulada debía ser colosal.

Si se comparara el cuerpo humano con una computadora, un anciano sería como una máquina vieja y desgastada. En computadoras antiguas, cualquier problema absurdo podía surgir: archivos basura acumulándose en el disco duro podrían sobrecargar el sistema, ralentizándolo.

Si aplicaba esta lógica al cultivo, eso equivaldría a tener meridianos obstruidos.

Aunque no estaba seguro de si su teoría era correcta, era una posibilidad.

Con cautela, Lin Xun planteó su idea, esforzándose en traducir entre el lenguaje de programación y el de cultivo:

Shifu, si absorbe la energía espiritual entre el Cielo y la Tierra todos los días, es posible que… algunas impurezas se hayan acumulado en sus meridianos. Si hubiera una forma de limpiarse, tal vez su flujo de qi mejoraría.

La mirada del anciano Huo, que ya lo miraba con creciente decepción —casi a punto de tacharle de «madera podrida imposible de tallar»—, se tornó pensativa al escuchar esas palabras.

—Esto que dices… tiene algo de sentido. Jum, muchacho, parece que sí tienes cierto talento.


Notas:

[1] Hora mao (卯时 mǎo shí): Corresponde a 5:00 – 7:00 AM (según el horario solar tradicional).

[2] Es un término chino que significa «hermano mayor marcial» o «sénior» en el contexto de una relación entre discípulos o estudiantes que comparten un mismo maestro o escuela. Se utiliza para referirse a un compañero de estudios o entrenamiento que ingresó antes que uno mismo, y por lo tanto tiene más experiencia o antigüedad. Aunque «hermano» es parte de la palabra, la relación no tiene que ser de sangre, sino de jerarquía dentro del aprendizaje o disciplina.

[3]Dao (道 Dào) se refiere al “Camino” o “Principio Universal”, un concepto central en el taoísmo y la filosofía china. Representa: La verdad última que los cultivadores buscan comprender. Las leyes del universo que rigen la energía (qi), la inmortalidad y las técnicas de cultivación. El equilibrio entre lo celestial y lo terrenal (ej. yin-yang, el flujo natural). Se puede traducir como El Principio, El Camino/ Sendero, etc.

[4] Cielo y Tierra” (天地 tiāndì) es un concepto fundamental en el taoísmo y la cultivación, que representa no solo el mundo físico / natural sino el orden cósmico completo. También simboliza la fuente del poder espiritual que los practicantes buscan controlar.

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