#18

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Parte 1

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—Bueno, primero tengo que deshacerme de esa escoria que se ha pegado a Under Doom. ¿Así que será solo hasta que esté todo arreglado?

—Si llega a verlo, intente hablar con él, pero considere también la opinión de la otra parte…

—¿Lo estás defendiendo? Tanto si soy yo como si no, los otros dos están desesperados por encontrarlo y se lo van a poner difícil. ¿Cómo podría ver esa escena? Hasta Buda lo pasaría mal.

Noa habló sonriendo en todo momento. Como las hierbas del campo se mecen con el viento, su estado de ánimo también parecía flotar suavemente.

—Por cierto, hyung.

De repente, llamó a Euichan. Él, que sonreía levemente, inclinó la cabeza y preguntó:

—Yo nunca dije que a quien buscaba fuera ese tal Under Doom. Entonces lo sabías, ¿eh? Parece que te intereso mucho.

Su tono era siniestro, como si fuera a morderle la nuca en cualquier momento. Euichan, sin inmutarse, respondió con su habitual naturalidad.

—Es algo que sale hasta en las noticias, no podía no saberlo… Además, los tres grandes héroes andan buscando a Under Doom, no hay lugar donde no se hable de eso.

—Jaja, es cierto. Tienes razón, hyung. No hay quien no lo sepa. ¿Será por eso que se ha escondido tan bien? Quizás piensa que vamos a atraparlo y matarlo a golpes. Si fuéramos por ahí gritando a los cuatro vientos que lo protegeremos, ¿crees que saldría?

—…Eso no lo sé…

Euichan había imaginado en alguna ocasión la posibilidad de que Noatiss fuera el padre de los niños que llevaba en el vientre. Pero, ¿quién era Noatiss? El heredero de la empresa “Veltha”, un héroe jovencísimo con un futuro prometedor por delante.

Si llegara a saberse que los pequeñuelos en el vientre de Euichan eran hijos de Noa, tal vez los padres de Noa subirían hasta lo más alto del edificio de la Asociación de Héroes y soltarian todo tipo de insultos.

Entonces, Euichan se convertiría en un sinvergüenza que se habría embarazado del hijo de un hombre que apenas había cumplido los 20. Ya era un villano de la infame In the Hell, ¿qué clase de rumor tan absurdo tendría que cargar encima ahora por eso?

Por supuesto, antes de eso, los otros hermanos de In the Hell seguramente intentarían matar a Noa. Porque si el padre fallecía, el niño no entraría en el sistema de cuidado del gobierno y podría criarlo libremente. Aunque eso sería siempre y cuando no tuviera habilidades especiales de alto riesgo…

Fue entonces…

Toc, toc.

Justo cuando Euichan iba a decir algo más, desde fuera de la sala de espera llamaron a la puerta y anunciaron el inicio de la ceremonia de apertura del examen simulado. Euichan recogió rápidamente la hoja de puntuación.

—Mi hoja de puntuación está…

En la ceremonia de apertura, era costumbre que todos los examinandos y supervisores estuvieran de pie juntos y realizaran un juramento. Por lo tanto, Euichan, como supervisor, también debía estar presente en el recinto del examen. Euichan se apresuró a ponerse la placa de supervisor y guardó de nuevo la habilidad de Noa. Al verlo prepararse tan ajetreadamente, Noa tomó con tranquilidad su hoja de examen y se acercó a él.

Cuando una sombra gigantesca se cernió ante sus ojos, Euichan levantó la cabeza por reflejo.

—Cuando se acabe el tiempo de la habilidad, mírame. Así vendré enseguida. Ah, y… espera un momento.

Una mano enorme se acercó. Sin darle tiempo a Euichan de reaccionar, el dorso de esa mano, girada media vuelta, presionó con firmeza sobre sus labios. El dorso de la mano frotó con calma esa suave carne, y cuando Euichan lo miró como preguntándole qué hacía, se apartó con una sonrisa.

—Es que se me había pegado mi habilidad de viento. Será porque la usé para ayudarte antes.

—Ah… ¿Sí?

Euichan, sin motivo, se pasó la mano por sus ahora calientes labios para limpiarlos. Había oído en alguna parte que la habilidad de viento de Noa, a veces, se movía con voluntad propia como si estuviera viva, y que solía pegarse a la gente como un niño que se niega a irse a casa.

Supongo que se le había pegado cuando él manejó la habilidad hace un rato. Noa iba a decir algo más cuando, de nuevo, un sonido sordo resonó desde la puerta. Esta vez no era un golpe, sino un golpeteo impaciente y seco.

¡Toc, toc!

[¡Muévanse rápido! ¡Tienen que salir ahora!]

—Sí, ya salimos.

Euichan pasó junto a Noa y corrió apresuradamente hacia la puerta. Agarró el pomo con fuerza y lo giró, pero no se abría bien. El pomo giraba con violencia, clinc, clinc. Habría sido normal que se volviera para mirar a Noa en un momento así, pero Euichan era diferente.

¿Se habría estropeado? Como su mala suerte le perseguía a todas horas, estaba acostumbrado a este tipo de cosas. Giró la cabeza rápidamente buscando algo cerca con lo que golpear la puerta. Al ver un extintor en un rincón, lo cogió sin dudarlo. Y justo cuando iba a golpear con fuerza el pomo… ¡Paf! Una mano enorme detuvo el extintor.

Parecía que se había acercado apresuradamente, porque desde arriba de la cabeza de Euichan se oyó un ligero resuello.

—Haa… Por poco llegamos tarde. No sabía que el hyung Euichan era una persona tan dura. Pero si rompes esto, te lastimarás.

—No, es que no se abre. Así que pensaba romperlo. Si después de ello debo pagarlo, puede descontarlo de mi paga.

Aunque Euichan no era más que un pobre empleado de una pequeña oficina, era un hecho aceptado que para un héroe, las facturas por daños a la propiedad eran compañeras de vida. Por supuesto, si su empleador, Noa, se hiciera cargo de la compensación, sería la cereza del pastel.

Pero Noa, sonriendo, bajó el extintor y agarró el pomo de la puerta.

—Yo fui quien la cerró. Como no quería que nos molestaran, la fijé con viento. Bueno, pensé que me preguntarías a mí, no imaginé que intentarías romper la puerta con un extintor.

Click.

—Ya está, ¿vale? La próxima vez, acude a mí primero.

Euichan, que tenía el puño bien apretado, dispuesto a golpear el pomo con esa mano tan blanda como un mazo de esponja, al ver que la puerta se abría, fue bajando el puño con vacilación. Luego, giró el pomo varias veces y, como si le pareciera increíble, abrió y cerró la puerta.

Al verlo, Noa soltó una risita y le abrió la puerta personalmente.

—Vamos.

—Ah… sí, vamos.

Euichan, avergonzado, inclinó la cabeza con incomodidad y salió para caminar por el pasillo.

***

El examen simulado de héroes era un entrenamiento práctico conjunto que se realizaba en un recinto educativo exclusivo de 16.500 m².

La Universidad Seonghwa llevaba a cabo un total de cuatro exámenes simulados al año, y en cada temporada seleccionaban diferentes temas y tipos de prueba para fomentar que los examinandos acumularan diversas experiencias.

El tema de este examen simulado era “Combate urbano”, una modalidad de rescate en desastres. La tarea principal consistía en encontrar víctimas en un centro urbano semidestruido, distinguir a los villanos de los aliados y neutralizarlos.

[¡Oh, vaya, hoy también se han reunido muchos novatos! ¡Miren las gradas! Hay un montón de gente, desde pollitos que aún pían hasta pollos ya crecidos. ¡Los examinandos no tendrán más remedio que ponerse firmes!]

Cuando el presentador con el micrófono gritó con energía, los monitores de las gradas comenzaron a transmitir la situación del recinto de entrenamiento. Como aún quedaba el discurso de apertura del director, Euichan examinó meticulosamente a los examinandos que le habían sido asignados. Eran dos chicos de cabeza redonda y una chica de cabello largo.

Los que estaban a cargo de Euichan eran estudiantes de secundaria de la Academia de Héroes. Iba a revisar sus datos personales una vez más, cuando de repente notó que su bolsillo estaba vacío.

«Seguro… que los puse aquí».

Rebuscó en todos los lugares que tenían bolsillos, pero la hoja con los datos de los examinandos no aparecía. Euichan, de pie entre la fila, observó el recinto de entrenamiento por un momento. Pensó que debía ir a buscarla ahora mismo.

Apresuradamente, salió de la fila y se dirigió rápidamente a su sala de espera. Por si se le había caído de camino, no olvidó estirar el cuello y escudriñar el suelo.

En eso, sin ver a la persona que se acercaba, acabó golpeando su cabeza contra el pecho del otro.

—Ah, lo siento. Es que estoy buscando algo ahora mismo.

Se disculpó primero mientras se frotaba la coronilla, pero no obtuvo respuesta. Euichan enderezó la espalda y levantó la cabeza. Entonces, allí, frente a él, estaba un hombre corpulento, un palmo más alto que él, plantado como un poste de piedra.

El hombre, de mirada profunda, a simple vista tenía una apariencia corriente, sin rasgos destacables. Parecía de esos que, si los ves una vez y pasas de largo, nunca vuelves a recordarlos. Sin embargo, en cuanto Euichan lo vio, o más bien, en cuanto vio el tenue lunar con forma de botella en el rabillo del ojo del hombre, lo reconoció al instante.

Que era una de las «marionetas» de Mother Sheep.

—¿Mother Sheep?

Euichan, por si acaso, miró a su alrededor y luego preguntó bajando la voz. Entonces, el hombre que lo miraba desde arriba esbozó de repente una leve sonrisa. Agarró a Euichan por el hombro y lo condujo a una sala de espera apartada de las miradas.

—¡Oye, espera un momento! Si alguien nos ve…

[Pequeñín.]

En cuanto la puerta de la sala se cerró, la boca del hombre se convirtió en un canal de mensaje. Lo que salió de sus labios fue la voz refinada y cultivada de una mujer. Pero, a diferencia de lo habitual, había urgencia en ella.

[Te encontré, por fin te encontré. ¿Sabes qué? Me había olvidado de que hoy venías a Seonghwa como héroe. ¿Por qué precisamente hoy…?]

—¿Mother Sheep…? ¿Ha pasado algo?

[Mira qué cabeza la mía. ¡No es momento para esto! Pequeñín, tienes que salir de ahí enseguida. ¿Recuerdas que la otra vez te dije que “Aeng-ak” estaba buscando un objeto? Pues resulta que “Aeng-ak” había prestado ese objeto temporalmente a un villano bajo su mando.]

Euichan también sabía que “Aeng-ak” estaba buscando cierto objeto. Pero, ¿no habían dicho que ese objeto había sido robado?

—¿No fue robado?

[No fue un robo, se lo quitaron los héroes.]

Al oír que se lo habían quitado, un escalofrío le recorrió la espalda. Eso significaba que, si llegaban a saber qué héroe lo había tomado, “Aeng-ak” no dudaría en usar cualquier medio para recuperarlo.

Y aquí, el único héroe capaz de hacer algo así era uno solo.

[Ese héroe, ese tipo…]

Fue entonces. ¡Bum! Un terremoto sacudió el suelo con un estruendo. La explosión no terminó con una sola. Euichan levantó la cabeza y miró hacia algún lugar. Por la dirección, parecía ser hacia el recinto de entrenamiento. El suelo temblaba como si tuviera arcadas, y su cuerpo se tambaleaba de un lado a otro. La marioneta rodeó la cabeza y los hombros de Euichan, se acurrucó en un rincón y absorbió el impacto en su lugar.

Cuando el temblor se calmó, la marioneta estalló en cólera.

[¡Sabía que pasaría esto! Le pedí que lo atrajera, pero este maldito Byeon Gangsoe no sirve para nada. En fin, pequeñín. Tienes que salir de ahí antes de que te pase algo.]

—¿Quién es ese héroe?

Euichan agarró a la marioneta y preguntó. La marioneta, que guardó silencio por un momento, respondió casi como si hubiera soltado un suspiro:

[Claramente es Noatiss. El héroe que le quitó ese objeto es Noatiss, ¿entiendes?]

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