ARCO II: El Omega Verdadero y El Falso 饾泙 04 饾泙

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Resulta que el Dr. Chu sigue siendo el 铆ntegro Dr. Chu.

Cuando Ye Qing vio el llamado “tap贸n” de la cola redonda y blanca de conejo, supo que hab铆a estado nervioso por nada.

Este traje de ba帽o de conejo se divid铆a principalmente en tres partes.

En la parte superior era una camiseta blanca ajustada y corta, que dejaba al descubierto un poco de la cintura.

La parte inferior consist铆a en un short del mismo color, con una cremallera en la parte trasera y un broche oculto en el interior que permit铆a colocar la cola de conejo comprada por separado, fij谩ndola en su lugar.

Adem谩s, inclu铆a un par de orejas de conejo impermeables y un cintur贸n delgado de cuero negro con un cascabel de conejo, que se ataba alrededor del cuello esbelto y p谩lido de Ye Qing, justo en su nuez de Ad谩n. Con el m谩s m铆nimo movimiento, emit铆a un sonido claro y melodioso.

Chu Yunsheng toc贸 el peque帽o cascabel con un dedo y mir贸 a Ye Qing en el espejo. Su mirada recorri贸 las partes del cuerpo de Ye Qing que a煤n conservaban algunas marcas y coment贸: “Te ves muy bien”.

Ye Qing sinti贸 una extra帽a verg眉enza, pero mantuvo la compostura y dijo:

“…S铆, est谩 bien”.

Despu茅s de cambiarse, Chu Yunsheng reserv贸 una playa privada cerca del hotel y llev贸 a Ye Qing a la orilla del mar temprano en la ma帽ana.

El agua del Planeta Luchi era azul y cristalina.

Bajo la luz del sol, una brisa marina fresca y salada soplaba frente a ellos. El infinito cielo azul se fund铆a con el oc茅ano en el lejano horizonte, donde el azul profundo se difuminaba gradualmente en tonos de azul claro, verde p谩lido y transparencia incolora.

De lejos a cerca, desde lo alto del cielo hasta las olas que romp铆an en la orilla, el mar y el cielo se fund铆an en un solo color, puro y magn铆fico.

El agua tibia y fresca cubr铆a sus pies.

Sabiendo que Ye Qing no sab铆a nadar muy bien, Chu Yunsheng sac贸 dos flotadores con forma de conejo, uno para cada uno, y se los coloc贸. Luego, llev贸 a Ye Qing a flotar en la zona de aguas poco profundas.

“Aqu铆 el agua es menos profunda” dijo Chu Yunsheng.

Ye Qing, a su lado, chapoteaba en el agua, agarrando las orejas inflables del flotador de conejo, mientras flotaba perezosamente en el agua cristalina.

Mir贸 a Chu Yunsheng y, como si recordara algo, meti贸 la mano en el borde del flotador y sac贸 una pistola de agua.

“隆Mira esto, senior!” exclam贸.

Chu Yunsheng se volvi贸 hacia 茅l.

Un chorro de agua le alcanz贸 directamente en el pecho.

Las gotas de agua brillaban bajo el sol, desliz谩ndose lentamente por los m煤sculos pectorales bien definidos de Chu Yunsheng.

Chu Yunsheng tambi茅n palp贸 su flotador: “驴Una pistola de agua?”.

“S铆” respondi贸 Ye Qing, apartando la mirada del pecho de Chu Yunsheng y bajando la cabeza. “Busqu茅 en el hotel algunas recomendaciones para turistas, y dec铆an que los flotadores del Planeta Luchi suelen traer pistolas de agua y comida para peces, para que los turistas jueguen y alimenten a los peces en aguas poco profundas”.

Chu Yunsheng palp贸 el otro lado de su flotador y encontr贸 una peque帽a bolsa sellada de comida para peces. Definitivamente, este flotador era bastante completo.

Mientras examinaba la pistola de agua, not贸 que Ye Qing, con las orejas rojas, miraba fijamente el agua debajo de ellos. Apuntando con la pistola hacia la clav铆cula de Ye Qing, dispar贸.

“隆Senior!” grit贸 Ye Qing, mojado por el chorro de agua, con las orejas de conejo ca铆das. Sin pensarlo dos veces, levant贸 su pistola y comenz贸 a contraatacar.

Chu Yunsheng no se qued贸 atr谩s, escondi茅ndose detr谩s de unas rocas mientras llenaba su pistola de agua y disparaba hacia Ye Qing.

El chorro de agua no era fuerte, e incluso si le daba en la cara, no era molesto. Los disparos iban y ven铆an, interrumpidos ocasionalmente para recargar las pistolas.

Los flotadores chocaban suavemente y luego se separaban. Los dos, de poco m谩s de veinte a帽os, parec铆an haber vuelto a la infancia, divirti茅ndose como ni帽os con pistolas de agua.

Sin embargo, siendo adultos, el Dr. Chu fue el primero en salir de ese juego infantil. Tom贸 la mu帽eca de Ye Qing y propuso una tregua temporal.

“La bolsa de comida se rompi贸, mira” dijo Chu Yunsheng, se帽alando con la barbilla.

Ye Qing dej贸 la pistola de agua y, jadeando, se apoy贸 en el flotador. Al mirar hacia abajo, vio un grupo de peque帽os peces inofensivos y coloridos que se acercaban, atra铆dos por la comida esparcida.

Algunos eran largos y plateados como agujas, otros redondos como pelotas. Hab铆a peces rojos como llamas, verdes como jade, y un grupo de peces azul claro y semitransparentes que se acercaron a besar suavemente las piernas de Ye Qing.

“…Pica un poco” murmur贸 Ye Qing.

Ye Qing chapote贸 en el agua y extendi贸 la mano para intentar atrapar a los peces.

Chu Yunsheng encendi贸 la c谩mara de su dispositivo inteligente y activ贸 la funci贸n de fotograf铆a autom谩tica.

Pero, mientras tomaba fotos, not贸 que la expresi贸n de Ye Qing cambi贸 de repente. Este comenz贸 a moverse torpemente, toc谩ndose el trasero a trav茅s del flotador: “Oh no, se me cay贸 la cola…”

“隆Fue por culpa de estos peces!” exclam贸 Ye Qing, d谩ndose la vuelta.

Chu Yunsheng se quit贸 el flotador y nad贸 hacia 茅l: “D茅jame ver”.

Ye Qing se qued贸 at贸nito. No pod铆a creer que Chu Yunsheng supiera nadar y que hubiera estado acompa帽谩ndolo con el flotador todo este tiempo.

Con un movimiento de sus pies en el agua, ahuyent贸 a los peque帽os peces azules y vio c贸mo Chu Yunsheng se sumerg铆a en el mar. Su cuerpo 谩gil y esbelto se mov铆a como el de una sirena, desliz谩ndose elegantemente entre las olas.

La cola de conejo, hecha de material impermeable, no se hund铆a. Chu Yunsheng la vio de inmediato, se sumergi贸 y la recuper贸.

Sosteniendo la cola, llev贸 a Ye Qing a una roca plana y le quit贸 el flotador. Mientras Ye Qing se lo quitaba, murmur贸: “No importa si se pierde, podemos comprar una nueva…”.

“Esta es la 煤ltima de su tipo” dijo Chu Yunsheng con calma, presionando suavemente a Ye Qing contra la roca. Su mano se desliz贸 por la espalda mojada de Ye Qing hasta llegar a la cremallera del short de ba帽o. Al notar que Ye Qing se tensaba y trataba de moverse, Chu Yunsheng lo sujet贸 firmemente por la cintura: “No te muevas, voy a colocarla”.

Ye Qing: “…”

隆隆隆A plena luz del d铆a y frente al vasto cielo!!!

Pero no tuvo tiempo de protestar antes de sentir que su trasero quedaba expuesto al aire. Su cuerpo, medio sumergido en el agua fresca, comenz贸 a arder lentamente.

Chu Yunsheng no pareci贸 notar la incomodidad de Ye Qing.

Se inclin贸 para examinar la cremallera, abri贸 el borde ajustado del short de ba帽o y r谩pidamente encontr贸 el broche. Con dedos h谩biles, fij贸 la cola de conejo en su lugar y volvi贸 a cerrar la cremallera que segu铆a la l铆nea de su trasero.

La sensaci贸n bajo sus dedos era suave y h煤meda.

Chu Yunsheng sostuvo la suave cola de conejo y mir贸 a Ye Qing: “Listo, puedes bajar”.

Ye Qing girando la cabeza con rigidez, se volvi贸 lentamente. Chu Yunsheng not贸 que estaba mirando fijamente la mano que sosten铆a la cola de conejo. Instintivamente, solt贸 la cola y, en su lugar, rode贸 la cintura de Ye Qing con el brazo, ayud谩ndolo a bajar de la roca.

“Es hora de comer”.

En la playa, por supuesto, lo ideal era hacer una parrillada junto al mar.

Chu Yunsheng pidi贸 al hotel que les enviara equipo para asar y mariscos frescos. Bajo una sombrilla, comenz贸 a preparar la parrillada. Cada vez que terminaba de asar un pincho, se lo pasaba a Ye Qing. Al principio, Ye Qing comi贸 unos cuantos, pero al notar que Chu Yunsheng estaba ocupado asando y no com铆a, comenz贸 a tomar dos pinchos a la vez: uno para 茅l y otro para alimentar a Chu Yunsheng.

Cuando terminaron de comer, Ye Qing cont贸 los palillos de los pinchos y su expresi贸n era como si hubiera sido alcanzado por un rayo.

Pero Chu Yunsheng no se dio cuenta.

Despu茅s de limpiar el 谩rea de la parrillada, pasaron la tarde relajados en tumbonas, bebiendo bebidas fr铆as y comiendo frutas mientras disfrutaban del sol.

Al atardecer, con el cielo te帽ido de colores, regresaron al hotel. La cena la disfrutaron en la terraza, donde los organismos bioluminiscentes del mar hab铆an llegado a la orilla, iluminando la superficie del agua como estrellas azules.

El primer d铆a fue muy divertido, pero al segundo d铆a, el fr谩gil cuerpo de Ye Qing estaba tan cansado que no pudo levantarse hasta las tres de la tarde.

Chu Yunsheng, por su parte, se levant贸 temprano y sali贸 del hotel.

Hab铆a elegido el Planeta Luchi no solo por ser un destino tur铆stico y por los conejitos, sino tambi茅n porque all铆 se encontraba un famoso mercado negro subterr谩neo con recursos abundantes, donde podr铆a encontrar el equipo y los materiales que necesitaba.

Chu Yunsheng ya hab铆a investigado sobre el mercado negro del Planta Luchi. Dej贸 una nota a Ye Qing, que a煤n dorm铆a, y se dirigi贸 al mercado.

El mercado negro subterr谩neo del Planeta Luchi estaba ubicado detr谩s de una bulliciosa calle de luces rojas. Con el permiso del gobierno local y gestionado por grupos locales, manten铆a un cierto orden.

Chu Yunsheng, con una gorra y gafas de sol, recorri贸 el lugar y encontr贸 varios objetos raros que nunca antes hab铆a visto.

Aunque hab铆a vivido en una sociedad con tecnolog铆a avanzada, este mundo interestelar era muy diferente.

Despu茅s de gastar hasta el 煤ltimo centavo de una tarjeta, Chu Yunsheng regres贸 cargado de compras.

Los art铆culos que compr贸 fueron empaquetados y enviados al puerto estelar de la capital, donde los recoger铆a m谩s tarde.

Entre las cosas m谩s importantes que adquiri贸 estaba un medicamento que simulaba las feromonas. Para entender mejor este producto, compr贸 varios tubos, los cuales no eran baratos.

Adem谩s, tambi茅n adquiri贸 numerosos informes sobre experimentos secretos relacionados con feromonas. En comparaci贸n con la informaci贸n oficial y regulada, estos datos experimentales eran mucho m谩s valiosos como referencia

Al echar un vistazo r谩pido, encontr贸 muchas ideas ingeniosas y datos interesantes.

Cuando Chu Yunsheng regres贸 al hotel, despert贸 a Ye Qing y juntos exploraron el mercado nocturno caracter铆stico del Planeta Luchi, disfrutando de una abundante cena de mariscos.

En los d铆as siguientes, Ye Qing pareci贸 contagiarse del ambiente relajado y alegre del Planeta Luchi. Perdi贸 gran parte de su distancia y cautela, acerc谩ndose m谩s a Chu Yunsheng. Juntos visitaron varios de los lugares m谩s famosos del Planeta, y Chu Yunsheng tom贸 muchas fotos y Ye Qing pas贸 dos noches enteras edit谩ndolas.

Una semana de luna de miel, ni demasiado larga ni demasiado corta.

Al abordar la nave de regreso a la capital, el equipaje de Chu Yunsheng, que originalmente consist铆a en una sola maleta, se hab铆a convertido en tres. Las otras dos estaban llenas de trajes de conejo.

Ye Qing hab铆a elegido innumerables pares de orejas de conejo para Chu Yunsheng, diciendo con mucha seriedad: “Chu-ge, cada par es hermoso”.

S铆, Chu Yunsheng consider贸 que la mayor sorpresa de este viaje, sin duda fue volver a escuchar esa forma de llamarlo despu茅s de tanto tiempo.

Pero pronto, Chu Yunsheng se dio cuenta de que la verdadera sorpresa siempre estaba por venir.

Poco despu茅s de que la nave despegara, Ye Qing pareci贸 sentirse mareado, su rostro palideci贸 y se ve铆a inc贸modo.

Chu Yunsheng le pidi贸 un vaso de agua con miel y estaba a punto de d谩rselo cuando not贸 que Ye Qing tocaba su est贸mago con una expresi贸n extra帽a. De repente, como si hubiera reunido valor, pregunt贸 con determinaci贸n: “Chu-ge… aquella vez… 驴llegaste a anudarte?”.

La mano de Chu Yunsheng tembl贸 ligeramente, y unas gotas de miel se derramaron en el platillo.

Oh, qu茅 pregunta tan desastrosa.

Pero Ye Qing no hab铆a terminado.

Ye Qing continu贸, sin perder el impulso: “脷ltimamente siento que mi feromona se ha debilitado, adem谩s cada d铆a tengo m谩s hambre. Mi est贸mago tambi茅n se siente inc贸modo, parece que ha crecido un poco. Chu-ge, 驴crees que podr铆a estar… embarazado?”.

Chu Yunsheng: “…”

Permaneci贸 en silencio por un momento, luego, con calma, coloc贸 el vaso de agua con miel en las manos de Ye Qing: “No, Ye Qing, no puedes quedar embarazado. Simplemente has estado comiendo demasiado y has engordado”.

Pens谩ndolo bien, para a帽adir m谩s peso a su argumento, Chu Yunsheng a帽adi贸: “A ojo, calculo que aumentaste cuatro kilos”.

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